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Historia de las intervenciones de EE.UU. en América Latina

Por Carlos Hernández-Echevarría

Cuando en 1823 el presidente estadounidense James Monroe dijo lo de “América para los americanos” , en América Latina ya hubo muchos que entendieron a la primera que se refería a “América para los estadounidenses”. Los siguientes 200 años les han dado la razón. Entre el Río Grande y el Cabo de Hornos hay 10.000 kilómetros y 33 países, y casi todos han visto al vecino del norte entrometerse en sus asuntos. Intentemos un pequeño resumen.

Invasiones a lo bestia

Estamos acostumbrados a que EE.UU. se salga con la suya encumbrando dictadores o aplicando presiones económicas, pero conviene recordar que en muchas ocasiones ha sido bastante más directo. Cuando Washington no ha encontrado modos sutiles de proteger sus intereses ha optado por la opción salvaje: la invasión.

Este contundente método fue casi el primero que EE.UU. empleó en sus relaciones con América Latina. En 1846 el presidente James Polk decidió que el “destino manifiesto” de su país era expandirse y México tuvo la mala suerte de estar al otro lado de la frontera. En dos años de guerra el vecino sureño perdió un tercio de su territorio a manos de los estadounidenses, que se hicieron con casi todo lo que hoy es California, Utah, Nevada, Arizona y Nuevo México.

En 1898 el presidente McKinley tuvo otro ataque de codicia e invadió las colonias españolas en el Caribe. El ejército estadounidense ocupó Puerto Rico y allí sigue hasta hoy. También invadió Cuba por primera vez, una operación que los norteamericanos repetirán en varias ocasiones durante los siguientes 30 años y de nuevo en 1961, cuando la CIA patrocinó la intentona anticastrista de Bahía de Cochinos. También ocupó Haití durante casi 20 años y otros tantos estuvo en Nicaragua para evitar que alguna otra potencia controlara un hipotético nuevo canal para unir el Atlántico y el Pacífico.

Los ejemplos más recientes de intervenciones militares estadounidenses en América Latina son la invasión de la isla de Grenada, una mini guerra para acabar con su gobierno marxista en 1983, y la de Panamá en 1989. Allí las tropas de EEUU derribaron al dictador Manuel Noriega, que curiosamente había llegado al poder gracias al apoyo de la CIA. Otra historia de ida y vuelta es la del dictador Trujillo en la República Dominicana: fue entrenado por los estadounidenses durante su ocupación del país entre 1916 y 1924, pero también fue la CIA la que suministró a sus rivales las armas para asesinarlo en 1961. Cuatro años más tarde, las tropas norteamericanas regresarán al país una vez más para derribar un supuesto “gobierno comunista”.

Intereses económicos

EE.UU. ha sido particularmente celoso a la hora de defender sus intereses económicos en ‘su’ continente. Casi todo el mundo sabe que la expresión “república bananera” se ha usado para definir a una serie de países centroamericanos donde la United Fruit Company estadounidense hacía y deshacía con total libertad. El término lo usó por primera vez el escritor T. S. Eliot para hablar de Honduras, un país que fue 7 veces invadido por EEUU a principios del siglo XX para abortar diversas huelgas y revoluciones que ponían el riesgo el negocio frutícola.

En la vecina Guatemala, la United Fruit llegó a controlar el principal puerto del país y la red ferroviaria, además de poseer el 42% de la tierra. Su impunidad era tal que no sólo no pagaba impuestos, sino que durante la dictadura de Jorge Ubico la empresa podía ejecutar legalmente a sus trabajadores. Cuando llegó al poder el presidente Jacobo Árbenz e intentó hacer una reforma agraria, un golpe de la CIA lo quitó de en medio y marcó el comienzo de tres décadas de guerra civil. Es solo parte del legado trágico de la industria bananera estadounidense en América Latina, ya que por ejemplo la empresa heredera de la United Fruit también ha reconocido haber pagado escuadrones de la muerte en Colombia,

Dictadores subcontratados

Los gobiernos estadounidenses estaban acostumbrados a hacer intervenciones militares directas y patrocinar golpes en Centroamérica y el Caribe, pero lograr la misma influencia en los grandes países sudamericanos, mucho más estables y lejanos, era un reto difícil. Con el inicio de la Guerra Fría y el endurecimiento del ‘o conmigo o contra mí’, Washington decidió que el modo más práctico de controlar América del Sur era estrechar al máximo sus lazos con las Fuerzas Armadas de esos países. No hacía falta mandar a sus soldados si otros soldados ya estaban allí.

Por los programas de intercambio y entrenamiento de la siniestra ‘Escuela de las Américas’ pasaron más de 60.000 militares de una veintena de países, incluyendo prestigiosos torturadores como Noriega y Torrijos de Panamá, Hugo Banzer de Bolivia o Leopoldo Galtieri de Argentina. Cuando se produjo el golpe de 1976 en este país, la Casa Blanca no sólo sabía por la CIA lo que pasaría, sino que uno de los líderes golpistas tuvo reuniones en la embajada estadounidense en Buenos Aires para explicar exactamente el procedimiento y pactar las explicaciones que habría que dar a la prensa norteamericana.

Washington no sólo consintió la llegada de la Junta Militar argentina, sino que estaba perfectamente al tanto de la ‘guerra sucia’ y las desapariciones forzadas. Pero aún así su implicación fue mucho menor que en el caso de Chile, donde Pinochet había llegado al poder tres años antes. EEUU intentó primero de mil maneras que el socialista Salvador Allende no alcanzara la presidencia, luego que no tomara posesión y desde el día en que lo hizo trabajó para derrocarle. No hablamos solo de presiones económicas, sino de entregas de armas, planificación de asesinatos y otras barrabasadas confirmadas por documentos desclasificados del propio espionaje estadounidense.

Gracias a esos papeles también sabemos que EE.UU. estaba al tanto de la Operación Cóndor, un mecanismo por el que las dictaduras compartían información para exterminar opositores. A esa mesa se sentaban además de Chile y Argentina, también Brasil (donde EE.UU. impulsó el golpe que derrocó al gobierno socialista), Bolivia (donde las ayudas militares de EE.UU. fueron clave para que el ejército se decidiera a tomar el poder), y Paraguay y Uruguay. Todos recibían amonestaciones verbales de EE.UU. pero apoyos en privado.

En definitiva, EE.UU. ha invadido varios varios países latinoamericanos, ha contribuido a cargarse la democracia en unos cuantos más y se ha entrometido en los asuntos internos de casi todos. En ocasiones les ha salido el tiro por la culata tras apostar por socios indeseables, pero con mucha diferencia el legado más destructivo de esas políticas es que ahora todas esas naciones tienen motivos más que justificados para sospechar de sus intenciones en cada ocasión. Probablemente esa desconfianza tarde siglos en disiparse.

Reproducido de www.rebelion.org

Será otra cosa: Monólogo en práctica los días pares y algunos nones con menor o mayor ficción

He visto que las cosas

cuando buscan su curso

encuentran su vacío

–Federico García Lorca,

“1910 (Intermedio)”

“Don’t tell other people about the loop.”

–Nadia, Russian Doll (Netflix)

Casi todos los días hago lo mismo. Me levanto, aseo, desayuno, miro el celular. El orden varía. Voy de cabeza a la computadora y ahí me quedo hasta la una. Leo y escribo, borro, corrijo, edito esta sección interminable de mi capítulo. De nuevo: leo y escribo, borro, corrijo, edito esta sección interminable de mi capítulo. ¿Qué estoy haciendo? Cocino, a veces hago recetas nuevas. Me propongo cosas inalcanzables que no estoy dispuesta a trabajar. Soy consciente de la contradicción, pero me divierte o, mejor, me causa ilusión. Hay días en que hago ejercicio. Comparto con Edgardo. Le meto de nuevo al celular y toco base. “Estoy a la distancia de una llamada … O de un texto” me dice mami, mi prima, Kike, las amistades realengas por ahí. Corrijo: nos decimos de un lado y de otro. No sabemos si es para aliviarnos. O si nos consolamos entre todos o nosotros a nosotros mismo. Sigo y retomo. Vuelvo a refrescar la pantalla de la computadora. A la bandeja de los correos electrónicos. Refrescar las responsabilidades: los guisos por el lado, los otros deberes. Reanudo la labor de escribir con fechas límites, solicitar y pedir chavos, editar (si es posible) mi bio y el gancho de mi trabajo a ver si pasa la prueba. ¿A quién del comité le importarán los archivos y el exilio en Puerto Rico o, según el buzzword, el recorrido transatlántico de unos cuantos españoles hace más de un siglo? No los culpo. Las convocatorias parecen un regaño o que me están perdonando la vida. Hay una retórica loca de urgencia/emergencia/patria o muerte en las solicitudes académicas. “Explain what you do and how would your work contribute to so and such”. Me pregunto si en otras profesiones hay que explicarse o validarse tanto y de manera tan seguida. Violines, por favor. Qué porquería. De todos modos, solicito 1, 2, 3 veces. Ni modo, hay que pagar renta en el verano. Algunas salen. Una amiga me textea. Me dice que colaborar en publicaciones, aunque no me paguen, es bueno para el CV. Difiero, pero no entro en esa disquisición hoy. De todos modos, no es por eso que lo hago. Es por onanismo o sentido de culpa por haberme ido y en el fondo no querer volver. Es para creerme parte de algo intangible, un medio camino entre aquí y allá que no me comprometa ni aquí, ni allá. Bueno, tampoco es tan malo. Igual, estoy bien, estoy segura, sana. Pasar un mes en Puerto Rico me jamaquea mucho. Me tardo en recuperarme. Cojo un break. Me meto a Instagram. Reparto corazones. Mira todo lo que hacen estas muchachas con la impresora. Qué bueno por Luis en su esquinita. Like. Like. Like. La verdad es que Puerto Rico es lindo, mano. Me hace falta. Qué mucha cosa pasando. Cuánta gente cool. Diache. Qué duro. Qué mucha mierda también. Qué triste. Vuelvo al mambo. Delete. Teclado. A ‘esencializar’ como decía la profesora que olía a talco y jazmín en el LPM de la UPR-RP hace diez años. Reinventar la bibliografía. Un par de horas más en esto. Un par y ya. Es decir, dos horas. En fin. Pantalla y documento. Capítulo. Disertación. Falsos fuegos. Una página por día. Una página por día después de la edición. Una página por día es el cometido. La manera en que afirmo la victoria o mido el fracaso. Qué dramática me puse de momento. Estoy casi ahí. Un parrafito más, una cita larga. Interrumpo la oración para dar para atrás: ¿para dónde va esto? Copy/paste, subtítulo. Más o menos. Ya comienza el desenlace, pero lo estiro. Me levanto a limpiar. Ya voy cerrando la página y me acuerdo de Maurer, el sensei gigante de Pennsylvania, la encarnación de Juan Ramón. El único otro gringo que conozco y admiro, además de David Shames. Maurer me acuerda a Lorca, al Poeta en Nueva York, al poeta y a Nueva York, debí decir. Voy cerrando la página. “He visto que las cosas cuando buscan su curso encuentran su vacío”. Pienso en el futuro, round dos, eso no vale la pena, aun así, lo hago. Ni aquí ni allá. Hace frío. La optimista irredenta en mí no permite la queja vacía: “al menos son inviernos soleados”, me digo y le digo a mami y a mi prima, y a Kike y a mis amistades realengas por ahí. Omito actividades. La rutina varía, los pensamientos también, pero ni tanto. La variación misma es parte de la circularidad. Es decir, se asume. La supuesta variación se incorpora a la rutina. Me pregunto muchas cosas: qué estoy haciendo, para dónde voy, para dónde quiero ir. Pero se acabó por hoy. Decido descansar y retomar mañana.

Puerto Rico presente en la IV Conferencia Internacional en la Habana Por el equilibrio del mundo

Prof. Silvia María Alberti Cayro

La bandera puertorriqueña era una de las de mayores dimensiones en la sala donde se efectuaron la Apertura y la Clausura de la IV Conferencia Internacional “Por el equilibrio del mundo”, evento que se desarrolló en el Palacio de las Convenciones de La Habana, capital cubana, desde el 28 hasta el 31 de enero de este año 2019.

Del Programa científico hacemos llegar a los lectores las palabras de Bienvenida a cargo del Comité Organizador.

La Habana, próxima a cumplir 500 años de fundada, recibe con alegría a los delegados a la IV Conferencia Internacional POR EL EQUILIBRIO DEL MUNDO, un foro multidisciplinario y plural para promover el intercambio de ideas entre intelectuales de las más disímiles corrientes de pensamiento, procedentes de distintas instituciones y países, convocado por el Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, con el apoyo de la UNESCO, la OEI y otras organizaciones internacionales.

Nos anima la intención de aportar al esfuerzo de todas las mujeres y todos los hombres de buena voluntad que reclaman, en tanto una necesidad inaplazable, la construcción de un mundo en equilibrio, en paz, diverso, educado, culto, verdaderamente democrático, ecológica mente sustentable, socialmente justo y respetuoso de la soberanía de las naciones, así como la urgente modificación del rumbo actual de la globalización y las tendencias hegemonizadoras y excluyentes que la acompañan.

A 166 años del nacimiento de José Martí, la vigencia de su ideario convoca a todas las personas de cualquier continente a luchar por el equilibrio del mundo y contribuir a la conformación de un pensamiento que permita enfrentar los complejos y variados desafíos del siglo XXI.

Colofón del programa de actividades que el Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional ha venido desarrollando en todas las latitudes, este magno encuentro de la capital cubana da continuidad a un sostenido y cada vez más amplio proceso de internacionalización del conocimiento de la vida y obra de aquella personalidad cimera de la historia americana y universal, y, consecuentemente, a la búsqueda conjunta de soluciones a los grandes problemas del mundo actual. Es, al mismo tiempo, otro espacio que confirma los ideales de paz e integración de Nuestra América. Cuba, que festeja el 60 Aniversario del Triunfo de su Revolución, con toda su carga de esperanza, les da la bienvenida.

Fueron varias las instituciones, organizaciones y organismos que coauspiciaron y colaboraron a fin de garantizar el desarrollo exitoso del evento con una participación de más de 60 países de todos los confines de la Tierra. Una reunión de tal envergadura requirió un Comité Organizador cuantioso y estructurado y un Comité Científico con la participación de muy importantes figuras de la intelectualidad cubana con referencia a los estudios martianos: Dr. Héctor Hernández Pardo, Subdirector General de la Oficina del Programa Martiano y, por el Centro de Estudios Martianos: Dra. Ana Sánchez Collazo, Directora; Dra. María Caridad Pacheco González, Vicedirectora de Investigaciones. De este equipo: Dra. Lourdes Ocampo Andina y José Antonio Bedia Pulido y el Dr. Pedro Pablo Rodríguez López, Investigador Titular y Jefe del Equipo que realiza la edición crítica de las Obras Completas de José Martí.

Especial mención merece la entrega del Premio Internacional José Martí de la UNESCO al Dr. Roberto Fernández Retamar, quien fuera el primer Director del Centro de Estudios Martianos y actualmente Presidente de la Casa de las Américas en La Habana desde 1986, entre otras destacadas funciones a favor del desarrollo de la cultura cubana.

Varios ponentes puertorriqueños constituían una representación del quehacer intelectual y, en especial, celebramos la presencia del compañero Oscar López Rivera, quien tiene una posición destacada en la historia puertorriqueña, lugar ganado por su espíritu de lucha a favor de la independencia nacional, causa por la cual fue prisionero político durante varias décadas, quien se dirigió a todos los participantes del evento desde la mesa de la presidencia y participó en el panel La solidaridad hermana pueblos.

En el desarrollo del evento se presentó la mesa Pensamiento de Eugenio María de Hostos ayer y hoy: la independencia de Puerto Rico. Fue la Moderadora la Dra. Vivian Auffant Vázquez, Catedrática de la Universidad de Puerto Rico y Directora de la Colección y Centro de Estudios en la Biblioteca del Ateneo Puertorriqueño sobre Eugenio María  de Hostos. Ella presentó la ponencia “Las Ligas: núcleos de identidad y resistencia”. Participantes cubanos y puertorriqueños se unieron, una vez más: Prof. Marcos Reyes Dávila, Catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Humacao y ex Director del Instituto de Estudios Hostosianos, con la ponencia “Hostos y la década refulgente”; el Dr. Pedro Pablo Rodríguez López, investigador titular del Centro de Estudios Martianos de La Habana presentó “Eugenio María de Hostos y las Cartas de Cuba”; el Dr. Alejandro Torres Rivera, abogado y miembro de la Comisión Ejecutiva del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico, presentó “La influencia del Derecho en la propuesta descolonizadora de Eugenio María de Hostos tras la invasión de 1898”, la Dra. Yolanda Ricardo Garcell, ensayista, investigadora literaria y profesora titular de la Universidad de La Habana abordó “La avanzada social en el pensamiento hostosiano”. Fue presentada la película Revolución en el infierno, de Roberto Ramos Perea, dramaturgo, director, actor, investigador, historiador, cineasta, guionista y Director del Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo Puertorriqueño y del Archivo Nacional de Teatro y Cine.

En la comisión Caribe: historia e integración, fungieron como Presidente el Mcs. José Antonio Bedia Pulido, Investigador del Centro de Estudios Martianos y la autora de estas páginas, estudiosa independiente, como Secretaria y con la ponencia “San Juan en José Martí – José Martí en San Juan”.

En la comisión Pensamiento Latinoamericano II, La Lic. Olga Sanabria Dávila, abogada puertorriqueña presentó “El colonialismo: antítesis de la paz” y en Arte y Literatura II, la Dra, Iris Rodríguez Parrilla, Directora de la Colección de las Artes de la Biblioteca “José M. Lázaro”, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras ofreció ”El proyecto de interacción social en relación al patrimonio cultural”.

En la Biblioteca Nacional “José Martí” se organizó una Muestra bibliográfica por el 166 Aniversario del Natalicio para la cual fue seleccionada la obra Cesto de llamas: Biografía de José Martí, de Luis Toledo Sande, publicada en San Juan por la Editorial Patria Inc. bajo la dirección de Pablo Marcial Ortiz Ramos, en 2014. En la cubierta, un detalle de Martí, obra en acrílico que data de 1969, del pintor puertorriqueño Carlos Raquel Rivera.

Como palabras finales, hemos de expresar la importancia de que se continúe desarrollando el conocimiento de la obra de José Martí en Puerto Rico, esto teniendo en consideración el valor que él le confirió al país en la fraternidad entre puertorriqueños y cubanos en la organización de la gesta libertaria contra la dominación española en el siglo 19 y, sobre todo, por la vigencia de su pensamiento. Revelar su andar, no solo por San Juan, abre una senda nueva.

Con todas las manos sostengamos el mundo para lograr su equilibrio.

La autora es estudiosa de la vida y la obra de José Martí. Comentarios a silviamalberti@gmail.com

Puerto Rico con Venezuela en el corazón y en la lucha

En un llamado a la paz, a la solidaridad y al respeto a la soberanía de los pueblos, diversas organizaciones del independentismo y de izquierda en Puerto Rico llevarán a cabo una manifestación de apoyo al pueblo venezolano y en contra de una intervención militar, este jueves 14 de febrero, a las cinco de la tarde, frente a la sede del Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico, en el Viejo San Juan. El Caucus Presbiteriano Puertorriqueño (CPP) también emitió una declaración pública de apoyo a la República Bolivariana de Venezuela. Mientras, organizaciones de la diáspora puertorriqueña en Estados Unidos también expresaron su solidaridad y oposición a una intervención y censuraron la colaboración del gobierno colonial de Puerto Rico con la política de Estados Unidos (EEUU).

La convocatoria a la manifestación fue hecha por la Red de Solidaridad con Venezuela, integrada por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), el Frente Socialista (FS) y el Partido Nacionalista de Puerto Rico-Movimiento Libertador (MNPR-ML).

La portavoz del MINH Wilma Reverón Collazo ha denunciado la ironía de que un país donde eligen a un presidente que no sacó la mayoría de los votos del pueblo —en referencia al presidente Donald Trump—, quien fue electo por el mecanismo de los colegios electorales, que su vez es un mecanismo de lo más antidemocrático que se puede conocer en las democracias del mundo, esté diciendo que el presidente Nicolás Maduro es un presidente ilegítimo y que el legítimo es una persona desconocida para el pueblo de Venezuela. Censuró que Juan Guaidó se haya proclamado presidente por instrucciones de Washington, cuando Maduro obtuvo cerca de 7 millones de votos en las elecciones de mayo del 2018. “Es una desfachatez, una hipocresía. Ya estamos acostumbrados a esta doble vara, a este doble discurso, a esta inmoralidad política intelectual que siempre ha permeado en los círculos políticos de poder de Estados Unidos”.

En esa dirección trajo a la atención la intervención de EE. UU. en golpes de estado en países de nuestro hemisferio, como el golpe contra el presidente Juan Bosh en República Dominicana en el 1965, al presidente Maurice Bishop en Jamaica en 1983, y a Salvador Allende en Chile en el 1973. Reverón Collazo hizo un llamado a que no debemos acostumbrarnos a la intervención y recordó que a Puerto Rico y Venezuela les unen unos lazos históricos y culturales de haber defendido y participado mutuamente en nuestras luchas, como lo fue la participación del general Antonio Valero de Bernabé en las luchas por la independencia en América Latina: “Es, literalmente, como si estuvieran atacando a nuestro hermano ”.

En cuanto al papel que han desempeñado los medios de comunicación en una campaña de descrédito contra el gobierno de Venezuela, que le atribuye una crisis humanitaria, y el abierto respaldo al auto proclamado Guaidó, resaltó como ejemplo que los medios, aquí en la isla, al informar sobre la convocatoria de la manifestación el próximo14 de febrero, sus titulares todos leen que es una manifestación de apoyo Nicolás Maduro o su régimen, cuando el comunicado en ninguna parte, ni siquiera tiene el nombre de Maduro: “De lo que se habla es del apoyo a la paz, en solidaridad al gobierno electo de manera democrática y del respeto a la soberanía. Es un llamado a todos aquellos que apoyan la paz para Venezuela, que están en contra de una intervención de Estados Unidos”.

En sentido similar se expresó a CLARIDAD el presidente del PNPR-ML Jerry Segarra: “La motivación principal es el respeto a la soberanía de los pueblos y a la democracia. Más allá de que a uno le guste Maduro o le parezca bien o no, tenemos que respetar que es el presidente electo democráticamente, una democracia que el mismo Carter dijo que era la mejor, la más fidedigna en su sistema de votación y conteo y una de trasparencia”. Reclamó que el pueblo venezolano es uno revolucionario, que está buscando una mayor participación, y recalcó que lo más importante es que Puerto Rico sea portavoz de un mensaje de paz. “Puerto Rico no debe hacerse de la vista larga ante cualquier intervención, ya que eso conlleva el asesinato brutal de seres humanos: Eso es lo que nosotros tenemos que defender, esa humanidad inocente”.

En tono enérgico Segarra manifestó que era evidente que el único interés del imperio norteamericano en Venezuela es por el petróleo, el oro, las riquezas del país y mantener lo que EE UU llama su patio trasero. “Esta es una metáfora clara: usted en el patio de su casa hace lo que le da la gana, usted siembra lo que le da la gana, usted tira gomas o lo que le dé la gana. Nosotros tenemos que ser humanistas. Tenemos que comprender que nuestro país no puede ser utilizado por el invasor para atacar a hermanos latinoamericanos. Nosotros no podemos permitir eso. El pueblo puertorriqueño tiene que negarse de arriba a abajo a ese tipo de agresión”.

El Caucus Presbiteriano Puertorriqueño, en comunicado de prensa, igual rechazó la intervención y defendió el proceso revolucionario venezolano. “Reconocemos que por los últimos veinte años, Venezuela ha escogido su destino a través de procesos democráticos liberadores y esperanzadores; declaramos que cada nación tiene derecho a ejercer su soberanía a través del poder de decisión del pueblo, dentro del marco constitucional; declaramos que todo proceso de cambio social es único en la cultura e historia humana; declaramos que Dios ha sembrado la búsqueda del amor y la paz en los corazones y mentes de su pueblo”.

Además de rechazar una intervención militar la organización, que acoge a diversas denominaciones cristianas, expresó su rechazo al bloqueo y las sanciones económicas, financieras y comerciales contra Venezuela y reconoció a su gobierno como uno legítimo y democrático expresado en procesos eleccionarios, incluso la reelección del presidente Nicolás Maduro.

La diáspora se une al rechazo

En tanto, grupos de la diáspora constituidos en el Frente Independentista Boricua (FIB) condenaron la intervención y la postura del gobierno de la isla: “Condenamos, muy particularmente, las posiciones asumidas por el gobierno títere colonial en Puerto Rico sumándose a los ataques desvergonzados contra el pueblo hermano. Un país como Puerto Rico, invadido y ocupado militarmente desde 1898 por una potencia extranjera (léase USA), con una economía colapsada, donde reina la corrupción y el pillaje de los fondos públicos, y sin personalidad jurídica internacional reconocida, no está precisamente en la mejor posición de opinar sobre cómo deben conducir otros sus destinos” expresó Eric Ramos, portavoz del FIB.

Todos los declarantes coincidieron en rechazar el uso de la isla para lanzar una intervención militar contra Venezuela, así como denunciaron que la acción afectaría a toda América Latina, incluido Puerto Rico.

Legislación peligrosa

El proceso legislativo, la discusión de proyectos de ley y resoluciones en el Capitolio provocan constantemente una sensación y convicción conspirativa, de sumisión y complicidad con diversos actores de esta sociedad enmarcados en varios grupos. Hablamos de la Junta de Control Fiscal y todos los que se benefician de sus propuestas y acciones que denominamos los grandes intereses, los funcionarios de gobierno que han sido cómplices de dicha Junta, quienes además buscan algún tipo de “acomodo razonable” –con lo que demuestran su incapacidad política y moral de enfrentarse a la manifestación más burda del colonialismo que es dicha Junta– y sectores conservadores para quienes la separación de iglesia y estado es inexistente.

En una vista pública sobre el tema de la salud, la Oficina del Comisionado de Seguros admitió que en Puerto Rico existen 400 mil personas que “a pesar de generar ingresos, el salario no les alcanza para pagar el costo de la prima de un plan médico privado ni cuali?can para la cubierta del Plan de Salud del Gobierno por su salario.” Resulta insostenible y una crasa violación al derecho a la salud que más de 400 mil seres humanos en Puerto Rico estén desprovistos de un plan médico. La propuesta legislativa pretende incorporarlos al plan de salud del gobierno. En primera instancia suena sensato pero es seguir apostando al esquema de la privatización de los servicios de salud. El informe del 2018 de la Oficina del Procurador del Paciente señaló que la gran mayoría de las más de 2000 querellas radicadas en dicha oficina son por la negativa y rechazo  de servicios médicos  por parte de los planes médicos. La salud es un derecho humano fundamental y no puede ni debe estar a la merced del mercado como ha ocurrido en Puerto Rico. Tampoco la discusión de este asunto debe enmarcarse –como ocurre siempre– en un análisis de costos sino en el compromiso indelegable del gobierno a garantizar el acceso digno y justo a los ciudadanos.

La Cámara ha celebrado dos vistas públicas para discutir el proyecto 1874 con el propósito de crear una nueva ley de condominios. El proyecto tiene varios artículos que buscan, por un lado, prohibir que los consejos de titulares rechacen los alquileres a corto plazo –principalmente la multinacional Airbnb– y por otro lado, flexibilizar el que se pueda enmendar una escritura matriz del condominio para modificar su característica principal de residencial a comercial, lo cual aplicaría retroactivamente, provocando que dicho artículo viole el derecho constitucional a que las leyes no menoscaben las relaciones contractuales. Uno de los deponentes expresó cándidamente que todo eso era por imposición de la Junta de Control Fiscal.

En enero se aprobó, con mi voto en contra, el proyecto del Senado 1121 que sienta las bases para la privatización total o parcial de los tres componentes esenciales de un sistema eléctrico: generación, transmisión y distribución de la electricidad. En el proyecto se utiliza el discurso de “las centrales generadoras actuales y futuras” y se dice explícitamente que las nuevas centrales (que quemarán combustibles fósiles, como hasta ahora), deberán tener dos fuentes: una será el gas natural, y la otra cualquiera de los otros dos combustibles fósiles (carbón y petróleo). Es evidente que este proyecto va a servir como punta de lanza para que el gobierno justifique la contratación de una cantidad ilimitada de empresas privadas a incorporarse en los múltiples procesos público-privados que se aprobarán. Esto lo sabíamos y, aunque en el proyecto no se habla de los fondos federales de reconstrucción del sistema eléctrico, no tengamos la menor duda de que se creará el andamiaje reglamentario necesario para justificar todas las contrataciones de empresas de los amigos de la administración actual.

No debemos perder de vista que debido al largo proceso de transición propuesto (hasta el año 2050), durante las próximas tres décadas, el país estará sujeto a los vaivenes en el precio internacional del gas natural y del petróleo. En el caso del carbón, durante los próximos diez años. Es decir, ni ahora ni en el futuro previsible las autoridades en PR podrán decir absolutamente nada sobre el precio que se paga y que se pagará en la compra de estos dos combustibles fósiles. Esto nos deja en la misma situación que hemos tenido hasta el presente. La gran ironía es el planteamiento, que se repite a lo largo del proyecto, de que tanto el sector público como el sector privado velarán por el interés público en lo que concierne al tema energético. Esto no solamente es falso, sino que es imposible por una razón obvia: el sector privado existe motivado por la obtención de ganancias y no para velar por ningún interés público en país alguno.

Otro proyecto importantísimo que se mantiene latente en el Capitolio es el nuevo Código Civil. Estamos en una especie de espera que desespera para conocer finalmente si la mayoría decide aprobarlo. No obstante, existen múltiples cuestionamientos al mismo, en particular en áreas de reconocimiento y protección de derechos humanos. Algunos ejemplos nos demuestran esa visión conservadora y fundamentalista. En el proyecto, el Art. 26 sobre Tiempo, género y número de las palabras, que mantiene el uso exclusivo del masculino, es un principio obsoleto que debe ser eliminado de los códigos modernos. Algunos deponentes alegaron que reproduce el machismo y el patriarcado al ignorar el lenguaje inclusivo y que se debía revisar todo el código para eliminar este lenguaje obsoleto y revisar todo.

El proyecto del nuevo Código Civil radicado contenía originalmente un Artículo 90 (igual protección de las leyes) que detallaba los derechos. No se incluyó en el Artículo los términos “orientación sexual o identidad de género”. Cuando junto a diversos grupos de interés señalamos esta situación, la Comisión prefirió eliminar el Artículo completo para no incluir ese. Prefirieron sacar el reconocimiento de esos derechos por completo. En cuanto a los Arts. 255 (bienes públicos de uso público y dominio público) y el Art. 256 (bienes públicos, patrimonio del Pueblo de Puerto Rico) la controversia principal estriba en si la nueva clasificación de bienes pone en peligro la protección del aire, las aguas pluviales, el mar y sus riberas. El Código vigente distingue entre “bienes comunes” y “bienes de dominio y uso público”.  La ACLU indica que la definición de los bienes y los usos que se les designa provoca preocupación en torno al ejercicio de derechos fundamentales.

Por otro lado, el propuesto Art. 398 (Constitución del Matrimonio) define el matrimonio como “un contrato civil en virtud del cual dos personas se obligan mutuamente a ser cónyuges”. El Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE) expresó su oposición porque se omite la expresión de que la figura es válida independientemente del sexo, orientación sexual o identidad de género de sus componentes.

El propuesto Art. 1592 establece que la responsabilidad de los co-causantes de un daño extracontractual será mancomunada y añade un segundo párrafo ilógico que dice que, no obstante lo anterior, responderán solidariamente si la acción dañina fue concertada. Este artículo constituye un cambio fundamental al derecho de responsabilidad civil extracontractual. Diversos sectores se han opuesto y se cataloga este cambio como la principal deficiencia de la propuesta para un nuevo Código, ya que exime de responsabilidad a quien contribuyó a la creación del daño en perjuicio de la víctima. La mancomunidad en estos casos va en contra de la política pública más crucial: reparar el daño de la víctima. Es un cambio claramente dirigido a beneficiar a las grandes empresas de seguros.

Tengo la seguridad que durante el resto del cuatrienio continuaremos viendo este tipo de legislación. De igual forma continuaremos objetando, denunciando y combatiéndolas.