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El pensamiento de Vygotsky y la desmemoria colonial

A Magda Orfila que me puso a pensar

un día ya lejano en Jesús Mediador del Volcán

A través de otros llegamos a lo que somos.

[traducción nuestra] Lev Vygotsky

Sé demasiado y me convierto en mi saber…

Con diez años de menos

Silvio Rodríguez

En los últimos meses del 2018 hizo furor en Estados Unidos y a nivel internacional la noticia de la candidatura y confirmación del muy prepotente Juez Bret Kavanaugh al Tribunal Supremo de Estados Unidos. En Estados Unidos surgen noticias casi a diario que paran los pelos a cualquier persona que las medite lo suficiente. Muchas de éstas muy bien podrían sustituir la del Juez Kavanaugh y sostener el juicioso análisis que sobre la naturaleza imperial de Estados Unidos hizo la Lcda. María de Lourdes Guzmán en un artículo aparecido en meses pasados en CLARIDAD1.

Una de las noticias cuyas consecuencias son alarmantes es la del fuego aniquilador que ha sufrido una parte de California con una secuela impresionante de muertos y desaparecidos. La noticia se tornó todavía más pavorosa ante los comentarios descabellados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el sentido de que no ve relación al cambio climático y que los residentes y agencias de ese estado no cuidaron el bosque y no pasaron rastrillo llegando a insinuar que el dinero de ayuda dependería de esa evaluación.2 Aquí deben tomar nota los que se empecinan en creer que la llamada “estadidad” garantiza un trato respetuoso… Un poco más desapercibida pasó la noticia de un accidente aparatoso que tuvo lugar en el estado de Nueva York el pasado mes de octubre donde una limosina perdió el control chocando con otro vehículo estacionado frente a un conglomerado de negocios atestados de gente. Murieron todos los pasajeros de la limosina, su chofer y dos transeúntes para un total de veinte personas. La desgracia de la pérdida de vidas no es lo más tenebroso en esta noticia.3 Lo más terrible es el origen de la compañía responsable del accidente y la incapacidad del pueblo estadounidense de ver la relación con el nefasto entramado político que tiene el poder de determinar sus vidas. Volveremos sobre esto. El último ejemplo que traeremos es el asesinato escalofriante del periodista saudí Jamal Khashogghi, en la embajada de Arabia Saudita en Turquía también en el mes de octubre y la posición asumida por Donald Trump de no enfrentar a ese gobierno dejando claro que es mucho el dinero que les representa la compra de equipo bélico a Estados Unidos por parte de Arabia Saudita.4 Armas que por cierto, Arabia Saudita ha estado usando para cometer genocidio contra el pueblo de Yemen. Todos estos hechos relacionados con Estados Unidos no son aislados. Van acompañados de muchos otros que sugieren un centro de poder destructor y paradójicamente centrífugo operando sobre ese pueblo. De ahí que el proceso de decadencia del imperio que se describe en el artículo citado de María de Lourdes Guzmán nos parece muy creíble.

¿Cómo es que el pueblo de Estados Unidos no hace frente a la situación en que se encuentra? ¿Cómo es que parece limitarse a la lucha bipartita que es precisamente la que se nos obligó a copiar en la colonia para que nada cambie mucho? Es en la situación de Puerto Rico que precisamente salió el tema de Lev Vygotsky en la conversación a la cual aludo en la dedicatoria. No tenía frescos los conceptos legados por este pensador ruso de orientación marxista, mentor del famoso neurosicólogo también ruso, Alexander R. Luria. Mi práctica en sicología con situaciones familiares y escolares me acercó mucho más a Jean Piaget por unas consideraciones prácticas de entonces que no vienen al caso. Ahora bien la preocupación en nuestra conversación era lo que se pregona tanto en los medios como en algunas interpretaciones sociológicas y es lo que se tilda de “memoria corta” y se le adjudica a nuestro pueblo. Por cierto, este diagnóstico hecho a la ligera se le escucha a muchos llamados analistas por las ondas radiales en un tono de regaño y a veces rayando en falta de respeto. Sin intentar hacer justicia a la teoría de Vygotsky o a los debates que todavía persisten nos parecen útiles la distinción entre signos y herramientas y los conceptos de memoria inmediata y memoria con intervención o mediación.5 El propósito de tomar como punto de partida al pueblo estadounidense es precisamente pasar una mirada por situaciones surgidas dentro del propio imperio que apenas se discuten entre nosotros. En otras palabras si no se entiende al imperio no se entiende a la colonia.

El fuego conocido como el de “Camp Fire” en California ha sido el más destructivo en su historia en términos de vidas cobradas sin embargo no es un fuego aislado ni nada raro para ese estado. Solamente en el 2018 hubo otros fuegos enormes en Santa Rosa y Redding, este último también cobró vidas. Si se fuera a lanzar acusaciones contra las víctimas se les podía acusar de memoria corta y también de poco juiciosos. Según un estudio de la Universidad de Villanova desde el 1940 la construcción en áreas vulnerables a fuegos forestales se ha incrementado diez veces. Esto a pesar de que California siempre se ha caracterizado por las sequías y los vientos fuertes que son los dos factores principales para el esparcimiento de un fuego. A esto se añade el problema de la infraestructura en los bosques para suplir sus necesidades como las líneas eléctricas las cuales agravan la peligrosidad de los fuegos. California, a pesar de su imponente economía está en desbandada, ya que los desastres ambientales, en particular la escasez crónica de agua potable se ha combinado con muchos otros problemas que ha llevado a una tendencia a sus clases alta y media-alta a abandonarla. Se van en busca de no pagar contribuciones a otros estados como Nevada en donde se paga muy poco. Cualquier similitud entre Puerto Rico y Nevada no es pura coincidencia pues en EEUU se repite esa fórmula al interior de sus estados ad infinito. No nos parece que la insistencia de las construcciones en los bosques responda meramente a un problema de duración de memoria o que siquiera eso sea el problema principal.

La definición clásica de Vygotsky de una herramienta es que va dirigida a alterar y operar sobre el ambiente mientras que su definición de signo se caracteriza como un cambio interno en nosotros mismos. Para que se desarrollen los signos debe primero precederlos una necesidad para operar sobre el ambiente o sea requieren una contraparte que es la herramienta. El infante extiende el brazo para alcanzar algo. La madre lo observa y se lo alcanza. El infante aprende y fija en su memoria la imagen de que su brazo tanto alcanza a veces como puede con el mismo movimiento significar su deseo a otro y conseguir un objeto todavía inalcanzable. Es signo porque ya involucra un entendido con otro ser y lo inicia en la experiencia cultural o lo que viene siendo muy parecido, lo inicia en los entendidos consensuados. El infante cambia internamente porque aprende algo sobre sí mismo: no está solo a merced de sus propias fuerzas, se torna más observador y menos impulsivo. Los conceptos de memoria que formula esta teoría indican que se posee una memoria natural investida de la experiencia perceptual pero a lo largo del tiempo surge la memoria con intervención o mediación de signos y herramientas. En otras palabras se depende menos de claves sensoriales y se recuerda con un conocimiento surgido del consenso con el grupo social dentro de una cultura particular a través de los signos. Los sistemas de signos más complejos son los números y el lenguaje. A los estadounidenses el Presidente Trump le proveyó los signos y herramientas para recordar el asesinato infame de Khashoggi: el dinero.

¿Y qué podemos decir de los procesos psicológicos que pueden llevar a estadounidenses a insistir en residir dentro de bosques con un alto riesgo de fuegos forestales? Lamentablemente poco. No somos parte de ese grupo cultural para poder discernir lo que los mueve a esa conducta. Sería interesante saber qué entendidos consensuados sobre la realidad en que viven persisten en su memoria pero dudamos que se trate de memoria corta o incapacidad para recordar. Más grave resulta el silencio de los medios estadounidenses sobre el caso de la limosina que se accidentó en Nueva York. Contrario al caso de Khashoggi, este caso no cuenta con la atención internacional. El dueño del servicio de limosinas, “Prestige Limousine Chaffeur Service” es Shahed Hussain, originario de Pakistan. En el 2007 la compañía privada en Estados Unidos para la cual trabajaba como traductor lo acusó de fraude. Al ver esas magníficas cualidades el FBI lo contrató como informante. Le proveyó casa y equipo de espionaje y supuestamente testificó al menos en un caso de presuntos terroristas. Posaba como un rico venido de Pakistán. Luego de esto funda la compañía para la cual subcontrataba vehículos y choferes. Según el gobernador de ese estado, Andrew Cuomo, el vehículo no pasó una inspección del estado dos meses antes y el chofer, Scott T. Lisinicchia, no poseía la licencia para conducir ese tipo de vehículo.

¿Qué se puede esperar de la memoria que quede en los estadounidenses sobre el accidente desastroso con la limosina en Nueva York? Tal como lo hizo Trump con el caso del asesinato de Khashoggi, el Gobernador Andrew Cuomo se tomo la iniciativa e indicó que eran muy probables demandas civiles y acusaciones criminales. El lenguaje como sistema de signos complejo tiene algo muy poderoso: los silencios. Nada dijo del origen o de la historia del ascenso del empresario de Pakistan. Mucho menos se puede esperar que se investigue algún día si el papel que desempeñó como informante del FBI costó vidas y si hay inocentes presos por su culpa. La noticia quedará como un hecho desgraciado donde en todo caso hubo decisiones irresponsables. El mismo centro de poder al cual aludimos opera sobre el curso de la investigación del asesinato del periodista Khashoggi. Nos parece obvio que más que memoria corta se trata de memoria intervenida para provocar conductas poco impactantes como demandas en corte, que al fin y a la poste sirvan a la continuidad de ese poder.

¿Qué se puede hacer? Nos parece que primero que nada se debe abandonar el diagnóstico de memoria corta que tanto utilizan muchos llamados analistas. Lo segundo debe ser cuestionar sobre cualquier asunto el origen de aquello que se sabe y lo que queda por conocer. Un mentís sobre nuestra supuesta memoria corta como pueblo lo está dando un importante sector de nuestra sociedad que insiste en auditar la deuda y no ha comprado el cuento mal contado. Esto nos trae a la tercera sugerencia. Cada cual debe preguntarse cómo ha contribuido a intervenir en el proceso de memoria de otros y el fin que perseguía. Mientras tanto nos espera la organización, la lucha y la calle en la medida de nuestras fuerzas.

¡Libertad para Nina y Ana Belén!

Comentarios a: unasolalira2@gmail.com

NOTAS

1Maria de L. Guzmán, Kavanaugh y la decadencia del imperio, CLARIDAD, 11 al 17 de octubre de 2018, p. 9.

2 CA wildfire start in the woods. Why do cities keep burning?

https://www.sacbee.com/news/state/california/fires/article221385910.html

3 New York limo crash: What we know about Prestige Limousine and …

https://edition.cnn.com/2018/10/11/us/prestige-limousine-chauffer…/index.html

4 Khashoggi: Trump says his arms deal with Saudi Arabia will create a …

https://www.vox.com/policy-and-politics/…/trump-saudi-arabia-arms-sales-khashoggi

5 Vygotsky, L. S., Mind in society…

Uniendo generaciones a través de la danza

Qué es el baile, mover el cuerpo al rígido compás de un ritmo, melodía, o sencillamente moverse solo como el cuerpo lo sienta y te dicte? Más allá de educación técnica, el disfrute, la genialidad del baile, es el propósito del taller intensivo que ofrecerá el Colectivo de Danza Contemporánea Claroscuro, el próximo domingo 3 de febrero, en el espacio El Bastión, en el Viejo San Juan.

La joven bailarina, Milca Álamo, maestra y miembro del Colectivo, conversó con En Rojo sobre el taller dirigido exclusivamente a mujeres bailarinas que busca además unir generaciones de la danza, en un ambiente artístico y educativo. El taller ofrecerá diversas clases de danza impartidas por profesoras altamente experimentadas y cerrará con el conversatorio, Uniendo Generaciones a través de la danza, a cargo mujeres que han realizado aportaciones importantes en la danza en Puerto Rico.

Este es el segundo taller de su Proyecto Mujer, que el Colectivo Claroscuro, integrado por cuatro jóvenes bailarinas realiza tanto para cultivar el arte de la danza contemporánea, como conocer otros aspectos que conlleva la presentación escénica de la danza como lo son vestuario, luces, sonido, espacios, los cuales forman parte de una presentación. Álamo comenta que no es solo bailar, el taller busca provocar una conversación respecto a otros aspectos y hasta tabúes que las mujeres -jóvenes y adultas- bailarinas tienen que enfrentar incluyendo su papel como empresarias. “Pretendemos abrir un espacio para abordar temas de liderazgo femenino en la danza en Puerto Rico y a su vez, contribuir a la autoestima y confianza de cada artista en desarrollo”.

En esa sintonía parte de lo que se recaude en el taller será donado a la veterana bailarina, coreógrafa y maestra de baile, Petra Bravo, quien se encuentra afectada de salud. Bravo, es una de las precursoras de la danza moderna en nuestro pías. Llegó a Puerto Rico en el 1968 luego de bailar por ocho años con el Ballet Nacional de Cuba y desde entonces ha trabajado y desarrollado varios proyectos artísticos con talento puertorriqueño.

Las jóvenes bailarinas interesadas en el taller pueden ir a la página oficial en Facebook: Claroscuropr o puede comunicarse al 787-602-0901, igualmente al siguiente correo electrónico: claroscuropr@gmail.com.

Será otra cosa / Vivir en el tiroteo: entre el colapso y un torrente

Lo más espeluznante para mí siempre es cómo todo continúa como si nada hubiese pasado.

Últimamente me exalto menos con las ráfagas de tiros de madrugada, a veces a plena luz de la mañana. Son casi siempre semanales. A veces, diarias. Antes se me ponía el corazón a mil y me daban ganas de llorar. Todavía me asusto mucho y no me atrevo a abrir los ojos; siento que suben las escaleras y se van acercando. Pero ahora, a veces, ya no tengo ni que comentar lo sucedido. En casa ya sabemos. No hay que decir lo obvio. Lo terrible es ese silencio, los sonidos tenues de la normalidad a la que se vuelve después de cada ráfaga de lo que me dicen son metralletas, armas semi-automáticas, yo qué sé. No son pistolas como las que usaban los Ángeles de Charlie que yo veía de niña en los años ochenta, sometida a la dictadura televisiva de mi abuela. Esto es otra cosa. Pasan las ráfagas; todavía no sabes si alguien ha muerto, cuando vuelves a escuchar los carros recorriendo la avenida, algún gallo que canta a esta altura de Santurce pero, en general, el silencio del viento citadino.

Me sigue intimidando casi como el primer día el malanteo de la mañana en la esquina de mi calle; los muertos semanales que terminan apilados en el mismo barco de la sub-memoria colectiva, que muchas veces se reduce a un calce breve en una nota de novedades policiacas. Casi siempre es un muchacho el que muere. A veces ni siquiera lo nombran. No dicen mucho, excepto que a menudo se da por sentada su pertenencia al “bajo mundo”. Antes, el bajo mundo era por allá. No muy lejos pero en otra parte. Ahora el bajo mundo está más cerca. Pero es peor aún. Porque a todos esos muchachos los pintan como delincuentes. Randy Torres López, el de Fajardo que la Policía mató hace apenas unos días, lo pintaron como un gran criminal. Y ahora dice su abuela y otra gente de su barrio que estaba de espaldas y desarmado. Son muchos los casos como ese.

Pero matan al muchacho y todo sigue como si nada. El mismo sonido de fondo de todas las mañanas de tu vida. Te vas a hacer café y a buscar en las noticias si se reportan muertos. Laurita encontró uno frente a su casa un día en la calle de atrás. Se mudó. San Juan no está fácil.

Después te dicen que te relajes, que no hay una crisis de seguridad en tu país, que eso ha sido así siempre. Bueno, pues resulta que yo solo vivo una vez. No fui una mujer de 40 años en 1989. Soy esa mujer ahora. Ahora es que me toca y me duele y me aterra. Y escucho tiros prácticamente todos los días. Son parte de la banda sonora de mi vida. San Juan no está fácil pero no tengo intención alguna de vivir en otro lugar. Hay algo que tal vez no tiene nombre aún, esa sensación de acercarte a casa. Siento eso tan pronto cruzo el Caño Martín Peña en la autopista y veo esa línea de nubes y un cielo que siempre me deja sin aliento tras unos edificios muy familiares.

Lo que poco se dice es que los números de asesinatos se han reducido pero la población también. La tasa de homicidios de Puerto Rico es de 20 por cada 100,000, según medios de prensa extranjera. Cuatro veces mayor que en Estados Unidos, y más similar a países como México.

El porciento de casos esclarecidos el año pasado fue de 23% según se anunció recientemente. Hay regiones como la de Carolina donde es 11%. Si la Policía actuara legal y profesionalmente, podría ser efectiva contra el crimen pues “se les caerían” menos casos por arrestos, registros o allanamientos ilegales. Solo una policía profesional y constitucional puede atacar la impunidad de la delincuencia. Una Policía corrupta, represiva, misógina y violenta como la nuestra es uno de los grandes impedimentos para el desarrollo.

II.

Crecer se siente como una gran liberación. Y ahora pienso que, en un momento de la vida en que finalmente crecemos, cuando nos vamos liberando de tantos miedos, resulta que tenemos que adoptar otros nuevos, miedos compulsorios: el miedo a caminar por la calle ‘equivocada’, el miedo a ir al gimnasio o a hacer ejercicios por la playa, en el parque. Miedo a transitar la Baldorioty sin un chaleco a prueba de balas. Pero miedo también a no llegar a viejos, a no saber qué haremos si nos enfermamos o si se enferma alguien de nuestro entorno que carece de protecciones mínimas como un plan médico; miedo a no tener donde enviar a los niños a la escuela, a que los jóvenes no encuentren cómo pagar una universidad, a no saber hacia dónde crecerán los niños y niñas, que constituyen el grupo más pobre del País, más del 50%.

De verdad pregunto: ¿Cuántos niveles de diferencia existen entre el asesinato a tiros de un joven a plena luz del día y el régimen de austeridad cuyo saldo es que no haya servicios de emergencias médicas cuando alguien sufre un infarto, o el cierre de escuelas o el aumento de más de 100% de la matrícula de la Universidad pública, de la que miles de estudiantes tienen que darse de baja? No digo que una sea mejor que la otra. Ambas son tétricas, atroces; violencias post-límite. Pero la primera es un efecto agrandado de todas las demás. No digo que una sea más o menos dramática. Digo que, cuando hablemos de violencias, las nombremos todas. Que tanto me aterran unas como otras porque ambas atentan contra nuestras vidas.

Y digo que no, no es la misma violencia de siempre. La de hoy es una violencia del colapso, del desastre. No solo es una violencia expuesta, frontal, de causa y efecto. También es la violencia de un Estado al que le están fallando todos sus órganos vitales a la vez.

He dicho Estado y no País con toda intención. Porque mucho nos ha cambiado el país. Los países cambian, lo que pasa es que el nuestro no ha cambiado hacia el desarrollo sino todo lo contrario. Pero nada de esto, ni siquiera el miedo, me ha supuesto menos amor y devoción a nuestras islas. Donde hay lucha, hay vida y existe la posibilidad de una más grande y hermosa. Entre los tiroteos de Santurce también convive todo lo que más amo en el mundo: mi gente, el mar, la escritura, los libros, la calle, la música, el baile, las cervezas, la comida compartida, los cocos fríos.

La patria es un lugar profundamente emocional, personal. No puede llegar a ese lugar tan hondo la mano de un Pesquera, de unos buitres, de un asqueroso Trump. A mi patria no llegan las aves de rapiña. Juan Gelman decía “mi patria es mi lengua”. La mía es el arquetipo; una especie de sistema linfático que, como un río oculto, lleva el torrente de esta isla.

Topografía: El hombre del mapa en la cabeza

Creo que hay una caricatura en la que aparece con el mapa de la Unión Soviética en la cabeza. Mijaíl Gorbachov luce todavía ese gran lunar violáceo, aunque no tiene ni tendrá la figura de la URSS. El último presidente de la Unión Soviética trató pero no pudo. La gigantesca creación que surgió a raíz de la Revolución Bolchevique en 1917 se desmembró en 1991 sin que las reformas políticas y económicas de Gorbachov trajeran a tiempo la renovación de un sistema corrupto, autoritario, burocratizado, convertido en la negación misma de los principios de sus inspiradores y fundadores. (Aclaración inmediata: así como Marx no era marxista ni Jesús cristiano, no se le pueden achacar a los inspiradores los extravíos de los seguidores.) Poco a poco y pasando por la “cima” del estalinismo, el gran experimento socialista se momificó hasta desmoronarse. Tal vez el cadáver embalsamado de Lenin fue desde siempre un símbolo premonitorio de lo que sucedería. Aquella idea de Trotsky de la “revolución permanente” no caló hondo, pero sí el poder de Stalin luego de la guerra.

Sobre el significado de la caída de la URSS, la historiadora francesa, Helene Carrere D’encausse, interpreta unas expresiones de Vladimir Putin, actual presidente de Rusia, en el sentido de que había sido la “catástrofe geopolítica más grande del siglo XX”: “Él dio a la palabra catástrofe el sentido que le daba Solzhenitsyn para describir una convulsión que lo cambia todo. No se trataba de un lamento por el fin de un sistema porque añadió que los que echan de menos a la Unión Soviética no tienen cabeza y los que no la echan de menos no tienen corazón. Por tanto, no fue un juicio de valor, sino una valoración de la amplitud del fenómeno. Aparte de la revolución rusa y de la sovietización del Este europeo en 1946, es el gran acontecimiento del siglo XX.”

Mijaíl Gorbachov, el “elegido” para “presidir” la catástrofe, nació en marzo de 1931, hijo de campesinos, en Stávropol, Rusia. Se destacó desde muy joven. Su primer galardón fue compartido con su padre al que le dieron el premio por haber producido más cereal. Pero, además de líder, era ambicioso. Jugó el juego hasta llegar a la cumbre atravesando todos los cedazos del sistema. En 1950 entró a la universidad y estudió Derecho. En 1952 se unió al Partido Comunista (el único existente). Entre 1955 y 1962 estuvo destacado en Stávropol donde llegó a ser el Primer Secretario del Comité regional. En 1971, ya era miembro del Comité Central del Partido Comunista. En 1980, miembro del Buró político, el máximo órgano del poder ejecutivo de la URSS. El 11 de marzo de 1986 fue nombrado Secretario General del Partido, la más alta responsabilidad política, y pronto comenzó sus proyectos de revitalización del sistema: la Glásnot o transparencia política y la Perestroika o reforma económica. En esos años firmó acuerdos de control de armas con Reagan. En 1986 anunció la retirada de las tropas rusas de Afganistán. Respetó la soberanía y decisiones de los países socialistas del este de Europa lo que facilitó la caída del Muro de Berlín en 1989, la eliminación del Pacto de Varsovia y el fin de la Guerra Fría. En 1990 le fue concedido el Premio Nobel de la Paz cuyo dinero donó para la construcción de hospitales en su país.

Entonces llegó el año capicúa de 1991. Del 18 al 21 de agosto tuvo que capear un intento de golpe de estado por parte de sectores conservadores opuestos al Nuevo Tratado de Unión que reemplazaría a la URSS y concedería mayor libertad a las repúblicas. El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Bielorrusia, Rusia y Ucrania firmaron el “certificado de defunción” de la Unión Soviética y la creación de la Comunidad de Estados Independientes. Ya el 25 de diciembre de ese año Gorbachov habría de firmar su renuncia como último presidente de la URSS. Había acabado el sueño convertido en burocrática pesadilla y, sobre todo, la posibilidad de reconstruirlo, si tal empresa todavía era posible. Luego de su salida del gobierno, en 1992 estableció un centro de estudios de la realidad política, la Fundación que lleva su nombre. Ha criticado a Putin así como también la política del presidente Trump, que supone un regreso al rearme de las “potencias” y a la posibilidad de una guerra. Sobre el tema de la península de Crimea –fuente de conflicto con “Occidente”– afirma que es rusa y reta a cualquiera a que le pruebe lo contrario.

Tal vez, para los supersticiosos o los que gustan de hallar símbolos en ciertos incidentes, un recuerdo de infancia sería la premonición de lo que habría de ocurrirle como futuro líder de la URSS. En la escuela, ya interesado en la política, Mijaíl se presentó como candidato a la Unión de la Juventud Comunista. Todos los jóvenes estaban sentados. Cuando les llegaba el turno se ponían de pie y se presentaban. Mijaíl se levantó, habló y cuando se fue a sentar cayó al suelo. Unos guasones (tal vez futurólogos) le habían retirado la silla. No obstante, resultó electo casi por unanimidad. Así comenzó la carrera política de Gorbachov: con una caída. Y empezaría a terminar con otra: la del muro de Berlín.

Seguramente allá por la década del ochenta, los que vieron en Gorbachov la esperanza de revitalizar el socialismo, (ingenuidad o visión histórica de largo alcance) también debieron haber sentido una gran tristeza con el derrumbe del gran experimento bolchevique. (¿El que vive de ilusiones muere de desengaños?)

Ya nunca sabremos si el socialismo –en lo que fue la Unión Soviética– pudo haber encontrado sus mejores caminos de democracia, transparencia, prosperidad económica con apertura creativa a la economía capitalista, presidida por una ética de solidaridad. Lo que sí sabemos es que el hombre del mapa en la cabeza lo intentó y fracasó. Su “premio de consolación” fue un lugar en la historia. Pero es una pena eso de entrar en la historia sin haber podido cambiar su curso hacia el punto cardinal más deseado, su destino más noble.

Una vez, Werner Herzog, el director de cine, le dijo a Gorbachov que probablemente el primer alemán que conoció fue algún soldado que quiso matarlo. Se refería al tiempo de la guerra cuando los alemanes ocuparon la región natal de Mijaíl y donde viven los mejores recuerdos de su infancia, entre otras razones, porque era el querendón de sus abuelos. Este le contestó que no, que el primer alemán que conoció fue un señor muy simpático que vendía caramelos. Mijaíl mostró apertura de espíritu. Tal vez quiso que así fuera el socialismo.

Gorbachov, viudo desde 1999, cumplirá 88 años el 2 de marzo. Sobre “su” obra las opiniones están divididas: para unos fue un gran líder; para otros, un traidor. En las fotos parece triste. Hay quien hubiera preferido verlo en fotografías victoriosas en medio de una multitud que canta feliz ondeando banderas rojas. Cierto. Son escenas de película donde se luce la esperanza, imágenes que uno no se puede sacar de la cabeza, como el lunar de Mijaíl.

Alianza de la humanidad para el bien vivir

Puede parecer sin importancia, pero la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó  el 2019 como año internacional de los idiomas indígenas. Esa decisión tiene como base la convicción para preservar e incentivar el uso de las lenguas indígenas  que es fundamental para la valoración de las culturas y la autoestima de estos pueblos.

Según la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL), en el continente latinoamericano hay cerca de 45 millones de indios e indias, organizados en 826 comunidades. Eso representa 8. 3% de la población latinoamericana. En todos los países, los pueblos indígenas tienen una historia de persecución y gran sufrimiento. En algunos países, mataron a los indios y  fueron considerados extinguidos. Sin embargo, en décadas más recientes, comunidades consideradas desaparecidas se  han encontrado vivas y han retomado su cultura original y buscan sus derechos colectivos. La ONU reconoce esos derechos y cada vez más una gran parte de la sociedad toma conciencia de que reconocer a los indios esos derechos le hace bien a toda la humanidad. En Bolivia y Ecuador, en las nuevas constituciones, esos países reconocen las naciones indígenas como grupos autónomos, unidos a todos los ciudadanos en una patria pluralista y formada por muchas etnias.

Aunque desde los años 90, la ONU haya firmado pactos y compromisos de protección para los pueblos indígenas, en varios de nuestros países, sus derechos a la tierra y a su autonomía cultural no han sido reconocidos. En Brasil, el nuevo presidente comparó los territorios indígenas con parques zoológicos. En esta nueva realidad brasileña, parece abrirse la temporada de caza a los pueblos indígenas. Como reacción, pueblos indios y la parte más sana de la sociedad brasileña están unidos en la defensa de los derechos humanos de indios y no indios.

Los movimientos sociales saben que el Bien vivir o el buen vivir es la propuesta cultural de muchos pueblos indios que puede unir toda la humanidad en un modo diverso de convivencia entre los humanos y comunión con la madre Tierra y la naturaleza.

El bien vivir propone considerar que el bien común debe ser buscado más que sólo el bien individual y la colaboración entre las personas debe substituir todas las relaciones de competencia. Las comunidades cristianas creen que esa forma de vida enraizada en el bien vivir es acá y ahora un inicio de lo que la Biblia llama el “reino de Dios”, o sea el proyecto que Dios tiene para el mundo. Es importante que seamos testigos de que ese nuevo modo de vivir es posible y urgente.