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Los secretos teatrales del 2018: Mr Mr & Dr Dr y The Key Game

Antes de mudarme de Puerto Rico a Nueva York, cuando pensaba en el teatro de por acá, me venían a la mente los grandes espectáculos de Broadway y los espacios Off-Broadway de La MaMa y el Public Theater. Nunca me imaginé la diversidad de experiencias teatrales que experimentaría en esta ciudad. Manejo la lejanía de mi familia isleña, las rentas exorbitantes y las limitadas oportunidades de empleo en mi área precisamente por mi pasión por el teatro. Se padece y se sobrevive por esos momentos en los que descubro una pequeña obra que se les escapa a la mayoría y cuya vida tiene final. Esa es precisamente la condena y la belleza del teatro, su cualidad efímera. A pesar de su repetición, ya que usualmente se presentan varias funciones de una misma obra, la versión que veo hoy, ya es diferente mañana porque cada accidente en un espectáculo en vivo devela nuevos significados. El tropiezo inesperado de un actor en medio de la obra se debe tomar como un inesperado suceso en la vida que se reconstruye dentro del espacio escénico. Pero esa infinidad de posibilidades es de corta duración porque cuando una obra cierra, sólo quedan un espacio vacío poblado por fantasmas y la descripción de algún crítico del suceso ya desaparecido. Por esta razón, quisiera documentar dos obras que vi en el 2018 que merecen ser recordadas por sus maravillosos montajes. Estas son obras que se pierden a simple vista en el océano teatral de la ciudad. Parte de su disfrute también está en el hecho de que los que las vimos somos parte de un grupo escogido de testigos de un momento mágico en una esquina oscura de Nueva York. La primera, Mr Mr & Dr Dr, escrita por Ian Robles y dirigida por Janilka Romero, subió a escena el 18, 19 y 20 de octubre de 2018 en el teatro Pregones en el Bronx.

La obra se enfoca en dos personajes, Mr Mr y Dr Dr, actuados magistralmente por Christopher Cuevas y Luis Ponce. La acción comienza con ambos personajes tirando piedritas desde los lados del espacio escénico. Su mundo es uno repleto de basura. En el centro del escenario está el zafacón al que ellos apuntan desde fuera de escena con sus piedritas. Lo primero que oímos es el sonido de las piedras dando en el zafacón. Su espacio nos recuerda a la distopia de Esperando a Godot de Samuel Beckett, donde Vladimir y Estragon se acompañan durante la espera de una figura autoritaria que nunca llega. Inclusive el vestuario de Mr Mr y Dr Dr, que los hace ver como vagabundos, evoca las figuras de Vladimir y Estragon.

Igual que en la obra de Beckett, Mr Mr y Dr Dr se acompañan en un momento donde cada uno necesita del otro para poder sobrevivir. Ambos transitan a través de diferentes planos en busca de calor humano. En una escena, Dr Dr se transforma en un oso solitario que encuentra la compañía de un árbol muy sabio actuado por Mr Mr. En otro punto de la historia, ambos personajes atraviesan lo que Mr Mr identifica como “los caldos espesos del flancocho multiversal” para llegar a nuestra realidad traspasando así el espacio escénico. Su realidad contamina la nuestra tanto como la nuestra afecta la suya. Lo más doloroso es que entre todos los espectadores, Mr Mr y Dr Dr siguen encontrándose solos y desamparados. Ambos personajes se ofenden constantemente. Uno acusa al otro de mal aliento y el otro responde llamándolo gordo. Sus condiciones llevan a cada uno a descubrir que la única forma de sobrevivir es amándose. La desesperanza que permea la condición de los personajes de Esperando a Godot, se redefine por el futuro que se abre ante el amor de pareja entre Mr Mr y Dr Dr. La escritura de Ian Robles y la dirección de Janilka Romero confrontan a su público con la soledad y la desesperación del emigrante puertorriqueño en Nueva York demostrándonos que la única manera de sobrevivir es perdernos en el abrazo apretado del ser amado, independientemente de su mal aliento o de percibidas imperfecciones físicas.

La segunda obra, The Key Game, escrita por Patricia Cumper y que se presentó durante las últimas dos semanas de octubre en el New Perspectives Studio en Manhattan, nos transporta a un deteriorado hospital mental en Jamaica. Tres pacientes comparten el cuarto: el joven e impulsivo Dappo (Jonathan Swain); el intelectual y elegante Shakespeare (Marc Webster); y Gonzales (James Foster, Jr), el hombre mayor cuya mirada está siempre enfocada en el mundo que atisba a través de la ventana. Los tres están siendo cuidados por un enfermero, Norman (Leajato Amara Robinson). Los pacientes viven encerrados en su cuarto soñando con ser libres, pero conscientes que no están totalmente preparados para la realidad que los espera afuera.

Sin embargo, ellos participan de un extraño juego que Norman ha iniciado. Este los reta a que si ellos logran arrebatarle las llaves de la puerta que los mantiene prisioneros, ellos podrán abandonar el hospital mental. A pesar de sus miedos al mundo exterior, los tres pacientes tratan de tomar las llaves, pero Norman siempre logra esconderlas antes de que ellos las alcancen. Norman trata a los pacientes como un padre preocupado por su bienestar al mismo tiempo que los tienta con la libertad de abandonar el hospital.

La belleza de esta obra se concentra en la sutileza de las actuaciones. Los momentos pequeños que cada uno tiene (Gonzales mirando por la ventana con una nostalgia dolorosa, Shakespeare recordando a la mujer que ama y Dappo concentrado en sus sueños de juventud) es lo que hace la obra una digna de recordar. La directora, Merlina Rich, enfatiza esos momentos permitiendo que el espectador goce de cada persona que se siente paralizada por una realidad opresiva, pero que necesita la libertad. Al final descubrimos que el hospital será demolido. Norman libera a los tres hombres y él permanece en el cuarto mientras los tractores demuelen sus paredes. Gonzales, Shakespeare y Dappo enfrentan sus miedos escapando del hospital. Y es su enfermero el que necesita las paredes de esa prisión para escapar de la realidad que se derrumba a su alrededor.

The Key Game me recordó a esas obras que vi de estudiante en el Julia de Burgos de la Universidad de Puerto Rico durante la década de los 90. Entre todo lo que experimenté en ese espacio onírico, siempre recordaré la sencillez del montaje de La llamada de Lauren, donde su protagonista, actuado por Miguel Diffoot, desea transformarse por una noche en Lauren Bacall para que su esposa lo penetre en el rol de Humphrey Bogart. La belleza de esa obra se debió a la intensa y fantástica actuación de Diffoot, que logró expresar la ansiedad de un personaje que desea romper con las definiciones tradicionales de género para sentirse como la Bacall siendo amada por Bogart. Las delicadas emociones de los personajes de The Key Game y los absurdos de Mr Mr & Dr Dr fueron dos de las maravillas que encontré en el Nueva York que adoro, ese que me sorprende constantemente con sus secretos.

Otra vez nos gobierna la abogacía extranjera

JUAN MARI BRAS

Por Juan Mari Brás, Especial para Claridad

El régimen de naturaleza colonialista de Estados Unidos sobre Puerto Rico se inauguró, desde la misma invasión y los gobernadores militares, con el predominio sobre el país de unos abogados aventureros extranjeros a quienes llamaban los “carpetbaggers”. Así les apodaban porque los únicos haberes que traían eran unas carpetas repletas de papeles. En éstos venían códigos, leyes y esquemas tramposos para enriquecerse a corto plazo a costa de nuestro pueblo.

Para beneficio de ese grupo de buscones fue que el gobernador militar George W. Davis estableció el 27 de junio de 1899 la “corte provisional federal de Puerto Rico”. Ese fue el origen de la llamada corte federal que hoy conocemos como la de “la Calle Chardón,” y que el próximo 27 de junio cumplirá ciento diez años de existencia extra-territorial continua, abusiva y despótica. Bajo el amparo de esa corte, comenzaron a establecerse los bufetes con apellidos norteamericanos en San Juan.

Todavía hoy, los mayores bufetes de la milla de oro, en Hato Rey, comienzan sus marcas con apellidos como McConnell o Fiddler. En los últimos años, Fiddler fue el bufete preferido por los gobernadores Populares y McConnell por los del PNP. Ambos tienen un trasunto a los primeros “carpetbaggers” que inauguraron la abogacía extranjera en nuestro país.

Ahora resulta que la ofensiva anexionista que pretende acelerarse con el triunfo del PNP en los comicios del pasado noviembre, monitoreada por esa corte de la Chardón y los herederos de aquellos “carpetbaggers”, se propone dar un paso mayor a todos los anteriores hacia la total asimilación jurídico-política de Puerto Rico hacia Estados Unidos. Se trata de un embeleco pseudo-jurídico que aspira experimentar a fondo el imperio yanqui, en su inescapable fase de decadencia, que llaman “alianzas público-privadas”. Es la manera de privatización neo-liberal que quieren poner en efecto en su territorio colonial caribeño, ahora que las privatizaciones neo-liberales han llevado a la debacle al sistema financiero en Estados Unidos, y cuando los países latinoamericanos y caribeños se han propuesto salir del desastre en que los hundió ese latrocinio insólito que llaman neoliberalismo, mediante cambios dramáticos en sus gobiernos y sus sistemas financieros y económicos.

En Estados Unidos, las políticos neo-liberales de todos los gobiernos desde Reagan hasta Bush-Cheney, fueron dejando a un lado el sistema federal que repartía el poder entre los estados y el gobierno de Wáshington, para facilitar las medidas desreguladoras de las finanzas y la economía en general. El resultado, en Puerto Rico, ha sido que el margen autonómico del estado libre asociado, se ha ido reduciendo dramáticamente de tal manera que hoy es de muy poca monta. La nueva política de las llamadas alianzas público-privadas tiende a desmantelar por completo el escaso poder automático del ela.

El diseño y plan de ejecución de ese monstruoso operativo lo quieren poner a cargo de los herederos de los “carpetbaggers” que son los grandes bufetes de la milla de oro en Hato Rey. Para eso le ofrecen a McConnell, y su bufete, unos contratos iniciales que alcanzan cientos de miles, de dólares. Sueltan la cifra para que políticos y analistas se dediquen a criticar únicamente el aspecto de la corrupción administrativa que tales contratos demuestran. Pero eso es lo de menor significación. Lo de mayor importancia es que se está apuntando hacia una privatización masiva de los únicos residuos de gobernabilidad que le quedan al pueblo de Puerto Rico bajo el control del estado libre asociado. Bueno es tener muy en cuenta que están apuntando hacia la Autoridad de Energía Eléctrica, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, el Fondo del Seguro del Estado, los Departamentos de Salud y Educación y la Universidad de Puerto Rico, entre otros.

El momento requiere que se tome conciencia de la gravedad de la situación, especialmente por sectores de la sociedad que tienen gran capacidad de lucha y que están entre las víctimas prospectivas de este proyecto letal para todo Puerto Rico.

Tal es el caso, por ejemplo, de la UTIER, que es sin lugar a dudas el sindicato más militante y combativo que ha tenido el país en muchos años, y que va a ser, por tanto, uno de los objetivos prioritarios del macabro plan privatizador el debilitar esa unión y su gran sentido de unidad y solidaridad con toda clase trabajadora del país. 

El mismo alerta debe darse a la Unión de Acueductos y a la del Fondo del Seguro del Estado, así como a las que agrupan en distintos niveles y uniones a los trabajadores de la salud y los de la educación.

Un llamado importante corresponde hacer al movimiento estudiantil, y a los gremios de profesores y los no-docentes de la Universidad de Puerto Rico. Ya está en plena acción el plan de privatización de varios recintos y secciones de algunos de éstos, encabezado por el llamado Sistema Universitario Ana G. Méndez, que es el nombre con el que se encubre a un traficante de la negociación universitaria que ya tiene apuntadas sus ambiciones de lucro hacia unos recintos en particular de la UPR.

De igual manera, debo llamar a los compañeros y compañeras del Colegio de Abogados de Puerto Rico, sobre la urgente necesidad de que se convoque una asamblea extraordinaria de nuestro Colegio, es la institución profesional más antigua y de mayor credibilidad del país, para discutir un plan de acción inmediata que haga retroceder el operativo que tienen los bufetes de la milla de oro de tomar control de lo que quede del Colegio si logran aprobar sus propuestas nefastas. Esto es esencial para el pueblo puertorriqueño en general, porque el Colegio le sirve a todo el país, y eso es lo que quieren desmantelar los planificadores de la entrega completa al gran capital transnacional de toda nuestra patria.

Todo lo anterior es la base sobre la cual los sectores más activos del pueblo, empezando por el amplio y diverso movimiento independentista —que es y sigue siendo el motor principal de toda acción de avanzada en el país— deberán movilizarse ya, echando a un lado sus pequeñas metas electoreras, para dar paso a una gran ofensiva patriótica a la altura del reto al que nos enfrentamos todos.

De esa manera, estaremos también enviando una señal al nuevo gobierno de Estados Unidos, sobre la realidad de que en sus acciones u omisiones sobre la descolonización total y verdadera de Puerto Rico se va a poner a prueba la buena fe y legitimidad de las grandes rectificaciones que la América Latina, el Caribe y el mundo entero esperan del recién estrenado presidente de la nación norteña. Y una vez más, advertimos a los pueblos de la América Nuestra, que han empezado a deshacerse de sus inhibiciones neo-coloniales, que también estará en juego la autenticidad de sus nuevas políticas libertadoras en la medida en que prioricen o no sus solidaridades con el pueblo del último país nuestro americano sometido a un régimen de naturaleza colonial, que debe resultar insostenible para todos los gobiernos y movimientos caribeños y latinoamericanos que aspiren a dirigir nuestros destinos hacia cambios revolucionarios de verdad.

 

El Precursor de la Esperanza

JUAN MARI BRAS

Por Juan Mari Brás, Especial para Claridad

Durante la segunda mitad del siglo veinte, hubo un gran precursor de la esperanza que hoy florece por todos los rincones de la América Latina. Fue Salvador Allende Gossens.

Siempre recordaré sus palabras en el último mensaje difundido desde el Palacio de La Moneda el 11 de septiembre de 1973. Acá en Puerto Rico lo pudios escuchar por la radio cuando ya se anunciaba el final de su presidencia de Chile. Todavía no sabíamos —aunque lo presagiábamos— que sería también el final de su vida.

“Mas temprano que tarde”, decía el primer presidente socialista en la historia de las Américas, “volverán a abrirse en amplias alamedas por donde marchará el pueblo a la realización de sus esperanzas”. 

Nosotros, los independentistas puertorriqueños, le recordaremos como un gran amigo de nuestra causa y auspiciador de la solidaridad internacional con el reclamo de la libre determinación y la independencia de la principal colonia del imperio mas poderoso de la época. Nos amparó desde el primer encuentro que tuvimos con él los integrantes de la delegación unitaria del independentismo boricua en un cónclave en que se pretendía volcar a los intelectuales del nuevo mundo contra la naciente revolución cubana, celebrado en Maracay de Venezuela en 1960. Nuestra delegación a ese evento estuvo integrada por el Dr Gilberto Concepción de Gracia, Luis Archilla Langier, Juan Antonio Corretjer, Lorenzo Piñero Rivera, Gabriel Vicente Maura, Nilita Vientós Gastón, yo les acompañe, pero no pude formar parte de la delegación porque el Presidente Romilio Betancourt, prohibió mi acreditación como delegado cónclave. Como en los encuentros nocturnos de los integrantes de la izquierda, bajo la dirección de Allende, yo no estaba proscrito, pude participar en los mismos y comenzar a conocer y admirar a quien ya desplegaba con gran sabiduría el liderato de los sectores mas avanzados de la intelectualidad latinoamericana.

En 1970, al tomar posesión de la presidencia de Chile, se invitó una representación del independentismo boricua integrado por Rubén Berríos, José Miltón Soltero, Nilita Vientós, Manuel Maldonado Denis y el suscribiente. En varios documentos oficiales de agencias gubernamentales de E.U. consta que el hecho de que se hubiera invitado a una delegación del independentismo puertorriqueño a los actos inaugurales de su presidencia fue uno de los factores mas señalados para ir ahondando cada vez mas el involucramiento de la CIA y otras dependencias del gobierno en Washington en los planes para derrocar el régimen de la Unidad Popular presidido por Salvador Allende.

El señalamiento del rol protagónico que tuvo el gobierno de Allende en la reapertura del caso colonial de Puerto Rico en Naciones Unidas se volvió a destacar en la capital norteamericana por razón de que fue la delegación chilena la que propuso en el Comité de Descolonización de la ONU que se nos diera audiencia por primera vez a dos delegados independentistas de Puerto Rico ante dicho Comité Especial. Eso ocurrió en 1973, poco antes del golpe de estado de Pinochet, manejado por la CIA. En aquel momento, Cuba no era miembro del Comité de Descolonización. El Partido Socialista Puertorriqueño encomendó al Dr. José Miltón Soltero, viajar a Santiago de Chile para plantear al compañero Presidente Allende que autorizara a su delegación en ONU a solicitar que su Comité de Descolonización, del cual Chile era miembro, escuchara a los representantes del PSP y el PIP en su examen del caso colonial nuestro, acordado el año anterior. Para lograr tal autorización, Allende reunió a los secretarios generales de los partidos que formaban el gobierno de Unidad Popular en el Palacio de la Moneda y allí el Dr. Soltero les explicó ampliamente la razón de nuestro pedido. Todos aprobaron la autorización de Allende para conceder el planteamiento boricua. Fue así que pudo ocurrir la primera comparecencia formal del independentismo puertorriqueño ante la ONU en toda la historia.

Los hechos resumidos arriba bastan para concluir que para todo el movimiento patriótico puertorriqueño el recurso del querido compañero presidente Allende, en el centenario de su nacimiento, es un deber de gratitud particular nuestro que va unido al que compartimos con todos los pueblos latinoamericanos al honrar la memoria del gran precursor de la Esperanza, que ha sido y es para siempre el revolucionario chileno Salvador Allende. ¡Gloria a su recuerdo imperecedero! 

En Busca de una Estrella

JUAN MARI BRAS

Por Juan Mari Brás, Especial para Claridad

Así hemos titulado el primer volúmen de la antología del pensamiento independentista en Puerto Rico que ya, por fin, está en circulación, publicado por la Editorial Causa Común (Proyecto Educativo Puertorriqueño). Como compílador de los materiales incluídos, buscaba dos objetivos fundamentales: 1) demostrar la continuidad de nuestra lucha, de mayor antigüedad en nuestra historia que el autonomismo y el anexionismo, que son las que pretenden representar al presente las grandes mayorías del pueblo y 2) señalar que, más allá de las divergencias de toda índole que mantiene al independentismo en una dispersión organizativa muy peligrosa, hay un denominador común que es la base racional para aspirar a que se de un proceso unitario eficaz y victorioso. Para hacerlo patente, aprovecho este espacio para citar algunos párrafos de varios de los autores contemporáneos incluídos en el libro:

1) El último de los que incluímos es quizás el más relevante de todos, porque es el que puso la acción donde puso la palabra, en más de un sentido, por lo cuál lo considero continuador, en el siglo XXI, de la línea revolucionaria Betancina y Albizuista. Recomiendo la lectura de todo su escrito aquí incluído, respondiendo a una petición del compilador. Incluyo aquí solo un pequeño fragmento, suficiente para dar fe de lo que he señalado como segundo propósito de la antología.

Filiberto Ojeda Ríos:

“Sabemos que nuestro proceso tiene que marchar al paso que nos permite nuestra capacidad para resistir las embestidas de los colonialistas, eso lo hemos aprendido de nuestros errores del pasado. Igualmente sabemos que el apoyo de nuestro pueblo es imperativo para lograr un ascenso del trabajo revolucionario, en todos sus niveles y nuestra práctica ya ha demostrado que ese apoyo se puede ir logrando, de manera clandestina, silenciosa y muy disciplinada.

“El Ejército Popular Boricua-Macheteros- instrumentamos nuestra concepción de lucha siempre colocando como principio fundamental la unidad de nuestro pueblo independentista. Consideramos esa unidad como factor imprescindible para la conquista de nuestros objetivos. No se trata de una unidad acordada o negociada con los diversos sectores de la lucha patriótica existentes en nuestro país. Tal unidad, todos sabemos que es imposible bajo las actuales condiciones. No obstante, habremos de apoyar toda gestión política de masas que no entre en contradicción con nuestras aspiraciones independentistas, y que sea de contenido social beneficioso para el pueblo; que esté orientada hacia la preservación de nuestro ambiente, que mejore las condiciones de vida de los trabajadores, en fin la calidad de vida integral de nuestro pueblo.”

 Penúltimos en el libro porque reflejan acontecimientos de reciente realización, en el ámbito internacional, aparecen dos discursos: uno pronunciado por el autor en la Catorceaba Cumbre de los Países No Alineados, celebrada en La Habana el 16 de septiembre de 2006, y otro por Rubén Berríos Martínez ante el Congreso por la Independencia de Puerto Rico el 18 de noviembre de 2006 en Panamá. Debo específicar que incluyo el discurso que me tocó pronunciar en La Habana a los No Alineados porque el evento fue uno de gran alcance, al que asistieron 118 jefes de estado y gobierno o sus representantes y, además, porque nuestra ponencia fue avalada y aprobada por una delegación amplia que incluía representantes del MINH, el Comité de Puerto Rico en la ONU y el movimiento del Perímetro que se organizó a raíz del asesinato de Filiberto en Hormigueros, entre otros. Similar criterio debe aplicarse al congreso celebrado en Panamá y el discurso allí del compañero presidente del PIP.

Discurso de JMB ante los No Alineados (fragmento):

“En Puerto Rico se realiza constantemente el horrendo crimen del colonialismo por parte del gobierno de Estados Unidos y sus agencias represivas. En las últimas décadas del siglo XX, bajo el dominio de la Marina de Guerra de Estados Unidos, se han violado todos los derechos humanos fundamentales de los puertorriqueños.”

“Cuando finalmente, tras más de sesenta años de luchas, obtuvimos la victoria de sacar a las fuerzas armadas tradicionales del suelo borincano, ahora se lleva a cabo una nueva variante del control y dominio militar de Puerto Rico por nuestros invasores. Es la instalación en nuestros puertos, aeropuertos y costas del llamado Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (United States Department of Homeland Security). Esta es una nueva rama de las fuerzas armadas norteamericanas. Al ubicarnos dentro de la jurisdicción del llamado Homeland Security nos incrustan por puro artificio sostenido por la fuerza bruta dentro de lo que ellos califican como seguridad interna, a pesar de que la jurisprudencia y la realidad sociológica y política de la nación estadounidense han mantenido a lo largo de más de un siglo que Puerto Rico no es ni ha sido nunca parte de Estados Unidos.

“Para dilucidar finalmente cuales son los derechos nacionales de Puerto Rico, luego de 35 años de examen de nuestro caso y 25 resoluciones y decisiones aprobadas por el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, es que dicho comité ha recomendado reiteradamente que la Asamblea General de la organización internacional incluya como tema separado en su sesión ordinaria la cuestión de Puerto Rico. Esa propuesta fue avalada positivamente ante el comité especial de las Naciones Unidas por partidos y organizaciones que representan diversos puntos de vista sobre la solución del problema colonial nuestro y han coincidido en ese reclamo urgente. Así lo expresó el Comité Especial haciéndose eco del consenso puertorriqueño. Esperamos que la propuesta sea avalada también por el Congreso por la Descolonización y la Independencia de Puerto Rico a celebrarse en la Ciudad de Panamá en noviembre y en el cual participará Don Martín Torrijos, Presidente de la República de Panamá, quien participa también en esta conferencia cumbre.”

Discurso de RBM en el Congreso celebrado en Panamá (fragmento):

“Porque, cuando se deja a un lado coyuntural, lo pasajero, y vemos la historia desde la cúspide de los siglos, Nuestra América, la sufrida, es una sola patria; por donde va uno vamos todos. Tan libre será la América Latina y el Caribe como libre sea Puerto Rico. La historia del siglo XX ha sido la de variaciones sobre el tema de la dependencia. Puerto Rico es solo un caso extremo.”

“Constituye una afrenta a Nuestra América y a la Democracia que a la altura del siglo XXI Puerto Rico sea la última gran colonia que queda en el mundo. La democracia y el colonialismo son antagónicos e incompatibles. No puede haber democracia cuando las leyes básicas, y la vida misma de un país, son determinadas por un país extranjero. Una colonia democrática es un absurdo, una contradicción en sí misma. Una colonia democrática no es otra cosa que una jaula de oropel.”

“Ha llegado el momento de la independencia de Puerto Rico. La soberanía nacional de mi patria, que hasta ayer no era para muchos mas que un reclamo de principios, se convierte hoy en una necesidad imperiosa, en una demanda necesaria para dar a respetar a nuestro continente. De eso se trata este Congreso.”

Antes, el patriota e ilustre abogado de causas Juan Santiago Nieves, nos ofrece un ensayo sobre el tema “La Lucha por la Independencia y la Asamblea Constituyente”. De él tomamos breves fragmentos:

“Puerto Rico es una persona de derecho. Nos toca a los puertorriqueños organizar inmediatamente la persona jurídica nacional y esta tiene que ser en virtud de una Convención Constituyente… Nunca llegaremos a merecer el respeto de un pueblo libre como el americano si seguimos pidiendo qué debe hacerse con nosotros.  …la soberanía nacional es la creadora…. No hay otro camino para salir de esta situación que la celebración inmediata de la Convención Constituyente de Puerto Rico y hasta tanto no se celebre, se estará retardando la liquidación del régimen norteamericano en Puerto Rico. Hay que empezar por donde hay que empezar y es con la organización inmediata de la soberanía de Puerto Rico a través de la Convención Constituyente.” (Todo lo citado lo basa Juan Santiago en Hostos y Albizu Campos.)

Hay muchos otros escritores, incluso de autores contemporáneo(a)s, que valen la pena que todos lean en su totalidad. No sigo citando más fragmentos porque se me acabó el espacio. Confío, sin embargo, que  mis lectores lo lean en el libro que ya anda circulando por CLARI tienda y varias librerías.

La unidad del patriotismo boricua sigue siendo esencial, sin negar la diversidad organizativa y téctica. Sin ella, como bien lo señala Filiberto, nuestro héroe del siglo XXI, no puede haber victoria. La independencia la ha de hacer el pueblo en el pleno desarrollo de su conciencia colectiva. 

“Hacia un pre-encuentro independentista”

JUAN MARI BRAS

Juan Mari Brás, Especial para Claridad

El independentismo puertorriqueño debe buscar su propia reconciliación como paso indispensable para impulsar alianzas estratégicas con los autonomistas y los anexionistas anti-coloniales (estos últimos son pocos pero ya los hay).

Al leer la variedad de fórmulas y planteamientos diversos sobre estos temas, tanto en CLARIDAD como en la prensa comercial y los periódicos y folletines de diversa orientación patriótica, me vino al recuerdo mi visita a un rincón de la Ciudad Prohibida en Pekín, allá para el año 1965. Allí pude leer, en traducción a varios idiomas, un manifiesto de Mao Tse Tung proponiendo un Frente Anti-japonés al Kuomitang (el partido Nacionalista presidido por Shan Kaishek). Tales propuestas las hizo el líder de los Comunistas chinos en los años treinta. Me explicaron mis guías de aquel viaje, refiriéndose a la campaña pro frente unido de Mao, que la misma se fundaba en una realidad insoslayable, la de que China había sido invadida por el imperio japonés y era indispensable juntar las fuerzas de toda la nación contra la pretensión nipona de conquistar y dominar a su patria. Mao señaló siempre, nos decían, que la lucha de clases no cesaría, pero se daría prioridad a la salvación nacional como necesidad urgente de la situación real del país.

Los nacionalistas chinos le hicieron muy poco caso a los planteamientos sobre frente unido de los comunistas. Pero éstos seguían una política de unidad en la lucha anti-japonesa. Unilateralmente, el impetuoso movimiento comandado por Mao evitaba en todos sus movimientos tácticos cancelar u obstaculizar esfuerzos del gobierno Nacionalista para combatir contra los invasores japoneses. El éxito de la visión estratégica de Mao fue la combinación, nunca abandonada en el curso de la lucha anti-japonesa, de seguir fortaleciendo la base de masas del avance de los comunistas, simultáneamente con la continuación de la política unitaria anti-japonesa. El resultado histórico ya se conoce muy bien. Los chinos pudieron expulsar a los japoneses de su territorio, y pocos años después del triunfo aliado en el Pacífico, en agosto de 1945, los comunistas —que nunca dejaron de avanzar en su gran marcha hacia el poder— pudieron derrotar al Kuomitang y tomar control de la China (en 1949).

Claro está, se trata de una civilización y una cultura muy afincada en largos milenios de historia, que le han acumulado a los chinos una sabiduría  muy superior a la de todo el Occidente. 

Nosotros los puertorriqueños, y en particular los independentistas, que comprendemos la porción más lúcida del pueblo, no podemos subestimar la gran capacidad de maniobra acumulada por varias generaciones de luchadores, que a su vez, por las circunstancias particulares del largo coloniaje que hemos sufrido, nos ha conducido a ensayar y realizar las más variantes formas de lucha. En la actualidad se nos presentan diversas propuestas de reconstruir el forcejeo libertador boricua. Si aplicamos un viejo refrán criollo, “a Dios rogando y con el maso dando”, en nuestras circunstancias de hoy, para el independentismo, significa que busquemos la más amplia unidad de los distintos agrupamientos que componen la defensa de la nacionalidad puertorriqueña; y al mismo tiempo reforcemos el nivel organizativo del movimiento independentista todo lo que se pueda. Individualmente o mediante grupos de tertuliantes será muy poco lo que podamos lograr. No hay sustituto a la organización en las luchas de los pueblos por sus reivindicaciones sociales.

Por eso es muy importante que empecemos a conversar y deliberar sobre el común denominador del independentismo, que es el que puede juntarnos en la práctica para ganar el poder de regateo que solo la fuerza de la organización provee. De ahí que debemos mantener, y en todo lo posible incrementar la identidad colectiva, en la palabra y la acción, del movimiento independentista. No tenemos que fundirnos orgánicamente en una sola entidad, lo cuál es una meta casi imposible al corto plazo.

Es cierto que, al habernos enfrentado a dos dominaciones coloniales sucesivas tan prolongadas, nos hemos convertido en la colonia mas antigua del mundo. Y eso lleva a muchos a pensar que los que insistimos en buscar la independencia como objetivo prioritario estamos estancados en categorizaciones de otros tiempos que ya requieren un nuevo alineamiento de fuerzas. Podríamos estar de acuerdo con lo esencial de ese enfoque táctico. Pero adviértase que estamos hablando de un realineamiento “de fuerzas”. Es necesario, por tanto, contar con una fuerza dada para poder entrar en alianzas que nos permiten avanzar hacia nuestras metas. De eso es que se trata.

Causa Común Independentista (Proyecto Educativo Puertorriqueño), organización fundada por un millar de militantes en Cabo Rojo en 1989, en los casi veinte años que cumplirá en abril del año próximo, nunca ha priorizado en su propio engrandecimiento como grupo. Sus énfasis han estado en promover encuentros y organizaciones más amplias (Encuentro Hostosiano del 11 de enero de 1993, Congreso Nacional Hostosiano que se concretó como resultado del Encuentro, y Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, MINH en que se fusionaron dos entidades patrióticas y varios grupos especializados —como la propia Causa Común y el Comité Puerto Rico en la ONU— para darle cauce adecuado a la lucha en un período histórico que con mucha razón podemos llamar nuestro “período especial”.) En esa misma dirección unitaria, hemos llevado a cabo seminarios educativos con la participación de compañero(a)s que contribuyeron con gran enjundia a esclarecer aspectos fundamentales de nuestra situación “especial”. Recuerdo uno que celebramos durante varios días en la Casa Aboy y otro en el Ateneo Puertorriqueño. De igual manera, realizamos un seminario en Aguadilla a fines de 1993 en el cuál acordamos proseguir con el experimento jurídico iniciado por Fufi Santori. Y así lo hemos hecho, a lo largo de años, con la contribución de muchos, con el resultado de haber triunfado en todas nuestras defensas en los foros administrativos y judiciales para hacer prevalecer la realidad de la existencia de una nacionalidad puertorriqueña que no es producto de ninguna ficción jurídica sino de una clara plasmación histórico-social, que es la nación puertorriqueña.

A base de ese claro historial de esfuerzos unitarios, hemos decidido convocar un conversatorio del liderato y la militancia patriótica, de todos los grupos y las no agrupaciones, para empezar a discutir cuál será la mejor manera de prepararnos para la nueva realineación de fuerzas que ya es inevitable. Se anunciará por diversos medios la fecha, sitio y hora de este conversatorio; pero queremos anticipar que todos y todas están invitados e invitadas. Me perdona BLA la especificación de géneros pues creo que eso es parte del nuevo discurso que debemos asimilar por encima de escrúpulos semánticos.