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Será otra cosa: Cáncer y fake news

Nos ha pasado alguna vez: la traumática experiencia de pedir una explicación médica, de compartir nuestras dudas y ansiedades con un doctor o doctora, y encontrar a un individuo hostil, o simplemente cansado, mortificado o torpe, que explica como mejor puede, y no puede mucho. En esos momentos pienso que habría que entrenar al personal médico en comunicación interpersonal, pero también pienso en la necesidad de incluir instrucción médica básica en nuestra educación, al menos los nombres de los huesos y los músculos, algunas nociones del funcionamiento del sistema inmunológico, qué es eso de sistema linfático, en dónde exactamente están el hígado, el vaso, el páncreas, los riñones, cómo funcionan los dichosos glóbulos blancos, qué es una infección… Qué mucho tiempo y energías se malgastan en la escuela, con tanta cosa útil que necesitamos aprender. En esos momentos siento que nos han privado de algo, nos han engañado. Cómo es que hemos llegado hasta aquí, tan ignorantes sobre nuestro propio cuerpo a pesar de los títulos y los muchos años de dedicación al conocimiento. Lo peor es cuando es cuestión de vida o muerte, cuando necesitamos tomar una decisión y de momento toda la inteligencia que ejercemos día a día se desvanece en un balbuceo bobalicón. No entiendo nada. Pero bueno, al menos nos queda la internet, y ya ven, hasta en eso hay que ir con cuidado.

Por otro lado, lo habrán notado, últimamente la profesión médica también está pegada a la red, ya sea a su vieja computadora, su ipad o su teléfono (ya sea en formato común o a lo Dick Tracy), lo que provoca algunos malos entendidos y miradas estrábicas que aportan poco a la serenidad del paciente (¡y a la del doctor!). A mí me enternecen estos esfuerzos por modernizarse, pero echo de menos, sobre todo en momentos críticos, la mirada compasiva. Ya sé que lo hacen por exigencias de los planes médicos, que tienen muchos pacientes esperando fuera, pero, en algunos casos, quisiera que se tomaran un momento, me engañaran y me convencieran de que de veras les importa mi bienestar.

Es significativo que, según estudios de varias instituciones sanitarias europeas, quienes buscan información sobre su salud acudan cada vez más a googlear y navegar en la red que a consultar a su médico de cabecera. En el caso de Puerto Rico, ya ven, no debe sorprendernos, si consideramos el costo de los planes médicos, la carencia de días por enfermedad en muchos de los contratos y las dificultades para hacer una cita médica, factores que desalientan una relación saludable entre pacientes y “proveedores” de salud. Es más fácil –y pensamos que más seguro– consultar las autoridades en la pantallita del teléfono. Al menos eso creemos.

El problema es que hay mucho paquete rondando por ahí. Es tan alarmante la situación que (según he averiguado de pasada en internet, precisamente) la sociedad médica internacional ha preparado páginas de rectificación científica desde sus centros de investigación, como por ejemplo saludsinbulos.com y tumoremaeveroche.it, manejadas por profesionales de la medicina española e italiana, respectivamente. Sospecho que debe haber muchas más, y detengo mi búsqueda antes de caer en uno de esos hoyos negros de la red plagados de noticias y datos tan supuestamente contundentes como alarmantes.

Los puertorriqueños exploramos páginas en inglés y en español, sobre todo las de centros médicos que podrían estar a nuestro alcance (si es que tenemos seguro médico), según la localización de familiares y amigos de la diáspora. En español, además de las versiones traducidas de muchas de esas mismas páginas, les podemos echar un vistazo a páginas españolas, mexicanas, colombianas, etc. No sé si esto sea una ventaja o una sobrecarga informativa perjudicial para nuestra salud mental. Ya los doctores se están quejando, siempre en guardia contra las páginas médicas equivalentes al rincondelvago.com, preparadas por individuos irresponsables, posiblemente buenas almas que pretenden ayudar al prójimo y a la prójima con su excelsa sabiduría y su exceso de iniciativa. Muchos de sus pacientes, antes de llegar a la oficina, buscan información en internet y los bombardean (así parecen percibirlo algunos) con preguntas (muchas veces las mismas preguntas) que ponen a prueba su paciencia (de la que carecen algunos de estos profesionales). No ayuda a las largas esperas en las salas de consulta, por supuesto.

Salud Sin Bulos (es decir, sin embustes), una iniciativa de la Asociación de Investigadores en Salud (AIES), es, según informa la prensa, “un observatorio que nació de una inquietud al detectar sus integrantes que la respuesta a los engaños de salud por parte de organismos científicos se producía solo en algunas ocasiones y muy tarde.” Intentan rectificar, pues, la desinformación provocada, ahora a mayor velocidad debido al fácil acceso de buena parte de la población a la internet, y dan como ejemplo un bulo que todavía está haciendo de las suyas: la falsa noticia propagada por un presentador de televisión de que las vacunas producían autismo.

Sucede, sin embargo, que es en el ámbito del cáncer donde se producen más fake news, y ha llegado al punto de que Salud Sin Bulos y la Asociación Española contra el Cáncer firmaron un convenio de colaboración para combatirlas. Creo que es provechoso que cite lo siguiente, para beneficio de las desorientadas:

“Los engaños sobre este tema son frecuentes: que el sujetador con aros aumenta el riesgo de cáncer, que los móviles lo provocan o que calentar comidas y bebidas en recipientes de plástico está tras la causa de hasta 52 tipos de enfermedad. Asimismo, existen falsas creencias sobre el componente emocional, de forma que algunos bulos defienden que una actitud positiva o negativa puede determinar las posibilidades de curación de un cáncer, algo que han aprovechado algunos gurús para enriquecerse.”

Estos profesionales de la salud, entre médicos y comunicadores que componen el equipo, se encargan de difundir las correcciones de los disparates que pululan en la red, analizan titulares alarmistas sobre salud así como los argumentos pseudo científicos viralizados por la internet.

En Puerto Rico, con parecido propósito, ha estado publicando sus columnas sobre salud (primero en Claridad y luego en El Nuevo Día, valga apuntar) el Dr. Fernando Cabanillas, director del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo, y hace poco acaba de editar una colección de ellas bajo el título Consejos de cabecera. Prevenir y tratar: alimentos y vitaminas contra el cáncer. Cúrcuma, Guanábana, Ajo, Probióticos, Vitamina D, Moringa, Cannabis… Las ganancias del libro están destinadas a apoyar a los pacientes del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo en el pago de costos no cubiertos por los planes de salud, y se consigue en las principales librerías del país y en la farmacia del hospital. El libro ofrece explicaciones sencillas que además nos aleccionan sobre la complejidad y lo fascinante de la ciencia curativa. Da cuenta de fake news, fraudes médicos y faltas de supervisión como para poner los pelos de punta. Denuncia estas prácticas, sobre toda la de la mal llamada “medicina alternativa”, y, en todo caso, aboga por los probióticos y el vino tinto. Sus denuncias además rebasan el ámbito exclusivamente médico, como hace con “Las cenizas tóxicas de Peñuelas” y la curiosa historia de la bacteria Wolbachia y los mosquitos, “¿Una infección venérea contra el dengue?”, artículos cuyos importantísimos planteamientos, fundamentados en datos científicos, bien merecen la pena atender.

La sobreinformación y la ansiedad nos pueden llevar a la perplejidad y el terror. Como Cabanillas, soy escéptica y necesito pruebas, pero soy, como toda hija de vecina, susceptible a las advertencias, amenazas y consejos que andan por ahí. Necesito certezas para algo que sigue siendo un misterio. Me declaro navegante de internet, y muchas dudas las resuelvo con una búsqueda disciplinada de páginas que supongo autorizadas (medlineplus.gov, cancer.net, cancer.org, mayoclinic.org, entre otras) pero el libro de Cabanillas tiene un efecto cercano y familiar en mí, como si a alguien le importara mi bienestar, como parte de un país que también padece graves enfermedades. Deja la impresión de que hay no sólo un contingente de científicos en un afán constante por encontrar remedios a todos nuestros males, sino también un grupo de gente compasiva, preocupada por la salud de un país muy maltratado, que busca soluciones. Y esto, a veces, nos tranquiliza de una forma que ningún portal cibernético y lejano podría.

Una versión más amplia de este escrito se publicó en 80grados el 7 de diciembre de 2018 bajo el título “Cáncer, fake news y un libro reparador”.

Textos de José Liboy

El asunto de las sagas

El asunto de ls sagas es otra cosa que me da qué pensar. Para los historiadores ingleses, el escritor de sagas no se ocupa de la política. Los asuntos de sangre y familia son más importantes que los asuntos legales. Una saga le da más importancia al matrimonio de la hermana de un heredero que ha nacido por inseminación, como Amadis de Gaula, con la participación de una madre que no es la biológica y que para el autor de una saga tiene estatura sobrenatural. Eso para mí es lo más importante de las sagas, aunque para el inglés tenga menos importancia. Claro, esa es mi herencia educativa y la traigo desde la escuela superior. Mi escuela estaba muy orientada hacia la biología y por eso siempre nos contaron historias con ese marco de referencia biológico. Lo noto ahora que comparo el Amadís de Gaula, que era la mía, con Tirante el Blanco, que era la novela preferida de mi profesora en la Universidad. La del catalán era una novela de estrategia, como las Amistades Peligrosas, y las que yo acostumbraba leer eran biológicas. Por eso lo que me atrajo de la saga y que me hace pensar en la tragedia de Islandia es el problema familiar. Los textos que tengo a la mano es verdad que son bastante complicados, pero en lo esencial se puede ver el problema familiar. Lo escribe ahora para tenerlo presente. Espero que les agrade a los seguidores del blog.

Sobre crónicas inglesas

He leído un ensayo sobre la forma en que los abogados ingleses leen la famosa crónica de Geoffrey de Monmouth. Es un texto más enrevesado el que leen los abogados. Los estudiantes de literatura simplemente conocemos la historia del obispo romano moderadamente probritánico que resulta asesinado por sus llamadas a la moderación y al respeto a las leyes. Leemos un texto mucho más sencillo. Yo recuerdo que era como una crónica de Fernandez Juncos de las nuestras, en un estilo directo y nada adornado. Misteriosamente, ha aparecido entre mis papeles el texto adornado que leen los abogados. Geoffrey es un recuerdo que tengo del curso del Rey Arturo que nos diera la profesora Rowley, quien fue la maestra que me interesó en la idea de tener una dirección electronica. Yo no tenia una hasta que ella me lo sugiere. Sin embargo, el texto de Goeffrey que ella nos dio no hablaba de Arturo, hablaba solamente del obispo romano. En una revista del periodo de la regente Isabel, que era hija de una agente alemana, Ana Bolena, y un rey inglés, Enrique VIII, que tuvo más de una esposa, se habla de las revisiones de la Edad Media que hacían los abogados. Sin embargo, la impresión que me da el ciclo del Rey Arturo es que se trata de una literatura nueva y tardía, como la de Fernandez Juncos. El abogado Ross revisó a Geoffrey, según dice el artículo de la revista que tengo a la mano. De esa clase de literatura, el asunto del asesinato del religioso fue el que me parecía más relevante porque explica obras americanas, como Murder in the Cathedral de T.S. Elliot, que habla también del asesinato del otro religioso que se llamaba Beckett.

Sociedades secretas y sociedades anónimas

Las sociedades secretas siempre han sido un tema fascinante y desconocido para mí. López Dzur dice algo sobre ellas en sus libros de historia de San Sebastián, y para Muñoz Rivera son cosa prohibida, que en sus cartas al Directorio del Partido Autonomista comenta sin ocultar que el asunto lo atrae. En una biografía de Mao que leía de niño, se habla de la Sociedad del Loto Blanco, que llevaba al poder a una inmensidad de personas contra el Emperador chino. Algunas las fundaban los desgraciados y los visionarios. Se parecían a los sindicatos de hoy en día, pero eran mucho más pintorescas que las organizaciones obreras porque las integraban campesinos. La verdad es que sé muy poco del asunto y a veces parece un tema poco serio políticamente.

Me resultan más familiares las organizaciones financieras. Puedo entender lo que es el mercado de bonos y lo que es un cierre, como en 1940 cuando el hijo de Muñoz Rivera cerró el mercado de bonos de la Central Soller. Medida que protestó la secretaria del abogado que Muñoz Marín contrató para terminar con las operaciones de la central. La carta de esa señora es famosa en el mundo de los nacionalistas puertorriqueños y la historiadora Acosta la consigna en su libro de historia sobre el Partido Nacionalista. Me da la impresión de que el hijo de Muñoz Rivera no obraba de mala fe cuando le pone límites a la especulación con las inversiones de los independentistas.

Los visionarios o llamados illuminati son casi siempre conservadores en materia religiosa y social. Este cierre, que en 1940 le puso límites a la economía, es típico de un tipo visionario. Hoy los cierres son medidas conservadoras, no hay duda de que se llevan a cabo para ponerle coto a los inversionistas. La ley 121 la aplauden muchos porque efectivamente es un cierre. No está claro si en efecto se hace para ponerle fin a la servidumbre de muchas mujeres, o si por el contrario, favorece el coloniaje. Eso es algo que la posteridad tendrá que juzgar.

Simón Bolívar y Puerto Rico: acercamiento a una expedición

“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad.”

Simón Bolivar

Uno de los episodios históricos no del todo esclarecido y con frecuencia mencionado por los que han abordado –aunque de forma epidérmica– las proyecciones libertarias de Simón Bolívar, es su toma de contacto con la realidad colonial de Puerto Rico en la primera parte del siglo XIX. Habría que preguntarse: ¿estuvo Puerto Rico en la agenda libertaria de Bolívar? ¿Existió un plan expedicionario que contemplara la libertad de la isla? ¿En qué momento y bajo qué exigencias históricas se fraguó el mismo? Se ha hablado de un desembarco de Bolívar en Vieques en 1816: ¿se trataba de una intentona libertaria?

El objetivo de este escrito es iniciar unas reflexiones sobre las ideas que acarició el Libertador Bolívar de realizar una expedición para liberar a Puerto Rico del dominio español. Para ello se impone analizar las condiciones objetivas y subjetivas que no permitieron que se realizará la empresa de integrar la Isla al proyecto de Unidad Latinoamericana.

Bolívar probablemente pensó por primera vez en la independencia de Puerto Rico cuando se hallaba en las Anillas sufriendo sus penurias y donde nacieron su compromiso antiesclavista y sus primeros planteamientos internacionales. En 1815, durante su estancia en Jamaica, responde a un caballero de esa isla que preguntaba acerca de “los objetivos más importantes de la política americana”. La respuesta de Bolívar es un documento político que la historia conoce como la Carta de Jamaica. En la misma habla de las vejaciones que sufren los habitantes de Puerto Rico y Cuba, y del bienestar que desean para ellos: “Las islas de Puerto Rico y Cuba que, entre ambas pueden formar una población de 700 a 800.000 almas, son las que más tranquilamente poseen los españoles porque están fuera del contacto de los independientes. Mas ¿no son americanos estos insulares? ¿No son vejados? ¿No desean su bienestar?” 1

No es esta, sin embargo, la primera ocasión en que se planteó el caso de Puerto Rico y las otras Antillas españolas fuera de nuestro ámbito territorial, pues en una reunión celebrada en la ciudad de México el 15 de junio de 1815, puertorriqueños, cubanos, mexicanos y dominicanos, firmaron un poder a favor del cubano José Álvarez de Toledo para que organizara un ejército libertador que sacara a España del Caribe. El presidente de Estados Unidos, James Monroe, facilitó fondos a Álvarez de Toledo para que se trasladara a Washington a presentar un informe sobre la situación antillana. El enviado le hizo saber a Álvarez de Toledo para que se trasladara a Washington a presentar un informe sobre la situación antillana. El enviado le hizo saber a Monroe que los ingleses querían apoderarse de las tres Antillas. El mandatario estadounidense le proveyó otros fondos a Álvarez para que fomentase una revolución en Cuba. Esta no se plasmó porque según el enviado, la gestión no era oportuna en ese momento.2

Se relata incluso que, un año después de esa declaración, Bolívar llegó a desembarcar en la isleta de Vieques, contigua a Puerto Rico, por breves horas, lo que varios historiadores han considerado como su primera intentona de julio y agosto de 1816.3

“Entonces ya Bolívar se acercaba a Puerto Rico y circunnavegaba las costas de la isleta vecina en goleta “Marino”, cuando se le presentó batalla a la otra goleta española. Logró apresarla con la mala pata de que sufrió a su vez el encallamiento de su nave, debido al tiempo borrascoso. El Capitán Rosales, comandante del otro buque bolivarista, el “Brion”, que había desembarcado en otra ensenada, confundiéndose con los disparos, abrió fuego en la dirección del “Marino” y, trágicamente, se produjeron bajas de ambos lados patriotas. Ante este error, de inmediato ambos navíos zarparon de regreso a sus puertos. De ese incidente data la construcción del fortín defensivo de Vieques por el entonces gobernador don Salvador Meléndez Bruna”. 4

La confrontación anterior reseñada por Aurelio Tío ha sido sacada de proporción hasta el punto de presumirse una intención de Bolívar de desembarcar para producir un levantamiento y de hablar de derramamiento y de hablar de sangre bolivariana. Insinuar que la construcción del fortín de Vieques respondió a ese incidente tampoco debe conducir a equívocos con relación al verdadero carácter del evento.

Un estudio realizado por Demetrio Ramos Pérez, basándose en un documento que obra en el Archivo General de Puerto Rico, llegó a la conclusión de que la realidad fue otra.

“No solo no hubo ningún intento libertador, puesto que se trataba tan solo de buscar provisiones, sino que además las dos naves destacadas de la flotilla no iban con propósito de llegar a Vieques, sino a St. Thomas, pues a la goleta española apresada, la Marino la transbordaron ‘tres señoras emigradas’ para que se les llevara a esa isla, sin que se nos hable de concreto desembarco de Bolívar”. 5

De manera que todo se redujo a buscar vituallas. No debe presumirse, entonces, en el Libertador la intención de catar las posibilidades de levantar Puerto Rico, como parece deducirse de la superposición de trabajos de Aurelio Tío, Juan Augusto y Salvador Perea y, en su momento, Loida Figueroa.

Como podrá observarse, (siguiendo su trayectoria) la idea del libertador Simón Bolívar, de luchar por la independencia de Puerto Rico, obedeció al compromiso contraído con Antonio Valero de Bernabé en 1822, y a la estrategia panamericana del Congreso de Panamá de 1826.

Luego de su victoria en su contienda con España, Bolívar no olvido la promesa hecha al puertorriqueño Valero, quien había luchado a su lado en el entendido de que, cuando triunfase en el continente, se le daría la oportunidad de llevar una expedición libertaria a Puerto Rico. Así en 1822, como presidente de Colombia, Bolívar invita a los gobiernos de México, Perú, Chile y la Argentina a una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado para estructurar una conferencia americana que “nos sirviese de consejo en los grandes conflictos, de punto de contactos en los peligros comunes, de fiel interprete de los tratados públicos cuando ocurren dificultades y de conciliador en fin de nuestras diferencias”. 6

Ciertamente, ese año de 1822 no era el más oportuno para la celebración de ese conclave por estar las naciones recién liberadas de España en estado de transición.

Para 1823, Antonio Valero, puertorriqueño al servicio del Libertador Bolívar, tiene preparado un “Plan para la Independencia de Puerto Rico”. En este se demuestra que Valero concibió la idea de conducir a Puerto Rico una expedición libertadora. 7

Ese Plan del General Valero para la Independencia de Puerto Rico era una especie de esbozo en una hoja de papel por las dos caras, que contenía un Parte Político, un Parte Militar, Operaciones Militares y una nota adicional. Este importante documento fue encontrado por Jorge Quintana en el Archivo General de la Nación, en Caracas, Venezuela, precisamente en ocasión en que se conmemoraba el centenario de fallecimiento del General Valero, en el año 1963. El periodista cubano Quintana lo divulgó en la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña ese año. De manera que, puede afirmarse con certeza, que el propósito de lograr la Independencia para Puerto Rico no era para Valero una mera ilusión, una quimera, una fantasía, un mero sueño. Como bien ha dicho José Enrique Ayoroa Santaliz, no es exagerada la afirmación de Don Juan Antonio Corretjer, cuando dice que “Valero, dentro de la grey liberal española y latinoamericana en que debatió su vida, tiene el honor de ser el Padre de la Lucha por la Independencia de Puerto Rico”. 8

Mariano Abril asegura que el general Antonio Valero, al llegar a La Guaira, abrigo el propósito de organizar y comandar una expedición a las Antillas. En ese sentido, se dirigió al general Santander, vicepresidente de la República, pero este aplaza el asunto como más tarde lo aplazó Bolívar. 9

En noviembre de 1823 se habían encontrado en La Guaira, procedentes de México –nos dice Abril– Antonio Valero y los miembros de una comisión cubana, presidida por José Aniceto Iznaga, que se interesaban en libertar a Cuba. Valero había pertenecido al ejército de México, y disgustado con Agustín Iturbide, había ido a Colombia con el objeto de ofrecer sus servicios al gobierno, y además, inducirlo a libertar a Cuba y Puerto Rico, atacando allí inmediatamente a los españoles. Santander admitió sus servicios en Colombia con la misma graduación de general, y le pidió que pasase a la capital para verse con él, indicándole que, con respecto a su proyecto de una expedición contra los españoles en Cuba y Puerto Rico, el momento no era adecuado, porque la campaña del Perú, en la que el general Bolívar se hallaba comprometido, empeñaba el crédito de las armas del país y absorbía todos sus recursos así como la atención del gobierno.10

El 7 de diciembre de 1824 Bolívar reiteró la invitación a las naciones antes dichas y también a las Provincias Unidas de la América Central. Bolívar había escogido el istmo de Panamá por ser el punto equidistante entre los dos extremos. Tenía en mente establecer una liga anfictiónica, siguiendo el ejemplo de las repúblicas griegas.

El general puertorriqueño Antonio Valero, siempre añorando la oportunidad de invadirlas Antillas, se presentó ante el Libertador al cubano Arango. Bolívar les repitió las mismas razones que antes había expuesto el general Santander, e incorporó a Arango al Servicio del Perú, nombrándolo Auditor de Guerra y ofreciéndole la secretaría de la delegación que debía nombrarse para representar a esa nación en el Congreso de Panamá.11

Como veremos, la idea de Bolívar luchar por la independencia de Puerto Rico coincide con los preparativos del Congreso de Panamá. Tanto por convicción como estrategia en la guerra contra el colonialismo español, se planteaba la liberación de Puerto Rico y Cuba como premisa para alcanzar la unidad de todas las antiguas colonias españolas. Colombia y México, guiados por el instinto de la propia conservación, reconocieron que tenían que luchar juntas, en los campos de Puerto Rico y Cuba.

El 15 de mayo de 1825, Bolívar había impartido instrucciones a los representantes de Perú al Congreso de Panamá, y en ellas establecía la posibilidad de concertar un acuerdo con México y Guatemala, como entonces se identificaba a Centroamérica, con el propósito de tomar medidas para la independencia de Puerto Rico y Cuba. En esas instrucciones a los delegados plenipotenciarios se estampa lo siguiente:

“Como mientras las islas de Puerto Rico y Cuba pertenezcan al gobierno español, tendrá este un medio para mantener la discordia y fomentar turbulencias y aun amenazas a la independencia y a la paz en diferentes puntos de América, procurarán ustedes hacer resuelva sobre la suerte de dichas islas…y…adoptar medidas, respecto a las islas de Cuba y Puerto Rico, y en caso de que se resolviese emanciparlas, atender a sus destino futuro: si deberían agregarse a algunas de las nuevas repúblicas o dejar que se constituyan independientemente, determinando en uno y otro caso, de cargo de quien serian los gastos de campaña”.12

Con este objetivo, sugiere Bolívar que se prepare una expedición costeada en conjunto por los Estados, y se decida por el congreso si las Islas o alguna de ellas separadamente, se iban a agregar a algunos de los Estados confederados, o iban a decidir por sí mismas su suerte futura.

Entra en detalles sobre la forma en que se iba a solventar la operación en cada caso.13

Debía el Congreso, así mismo, deliberar acerca de las medidas que deberían adoptarse respecto a las otras colonias de España: las islas Canarias y las Filipinas, Allí debía tratarse de hacer eficaz la declaración hecha por el presidente de los Estados Unidos al Congreso de1Colombia para frustrar en lo venidero toda tentativa de parte de España, de reconquistar el continente americano. Además, declarar abolido el tráfico de esclavos africanos.14

En realidad, el Congreso Anfictiónico sería la magna asamblea de representantes de los pueblos donde Bolívar proyectaría a nuestro continente en la comunidad internacional, con fuerzas propias y visión colectiva. Y seria la asamblea cuya finalidad declarada por Bolívar era el establecimiento de un nuevo Código democrático internacional, un nuevo sistema jurídico internacional.

Segunda Parte

En Lima, en el 1826, Simón Bolívar informó a sus agentes en la ciudad del Istmo de Panamá, Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, de su proyecto para realizar conjuntamente con México, un Congreso Anfictiónico para la integración de América. Este plan se fundaría – dice Bolívar – en los siguientes objetivos:

“1. Defender cualquier parte de nuestras costas que sea atacada por los españoles o nuestros enemigos;

Expedicionar contra la Habana y Puerto Rico;

Marchar a España con mayores fuerzas después de la toma de Puerto Rico y Cuba, si para entonces no quisieran la paz los españoles.”15

El gobierno de Colombia y el Representante de Mexico en Bogotá ya se había puesto de acuerdo con el Libertador desde agosto de 1824, con el fin de llevar a cabo una acción combinada para la liberación de Puerto Rico y Cuba, y habían llegado a hacerse todos los preparativos para formar una escuadra que debía reunirse y zarpar desde Cartagena al mando del general Lino Clemente con el objeto de atacar dichas islas. La gestión partía de la solicitud que el general puertorriqueño, Antonio Valero, hiciera al gobierno de la Gran Colombia. Bolívar sugirió el proyecto a Santander, cuando todavía Sucre no había entrado en el Alto Perú, al considerar que “Sucre puede ir a una parte –Cuba– y Páez a otra –Puerto Rico– porque ambos están animados del mismo deseo”.16

Al mismo tiempo, se había designado al ejército que había vencido en Junín años antes en Ayacucho, con otros refuerzos de veteranos, para invadir las islas de Cuba y Puerto Rico, capitaneado por el general Páez. México, de un modo u otro, hubiera protegido la invasión, pero este empeño equivalía a una nueva guerra. España concentraba sus fuerzas en Puerto Rico y Cuba, pues ya desde 1825 había perdido el Castillo de San Juan de Ulúa. 17 El rey de España, Fernando VII, autorizó a sus capitanes generales en las islas de Cuba y Puerto Rico, a tratar a sus habitantes como en un estado de guerra. En México se constituyó la Junta Protectora de la Libertad de Cuba y Puerto Rico.

Continuará..

Máscaras en Manatí: EnmaskARTE

El jueves, 31 de enero, la exposición de máscaras titulada “EnmaskARTE” estrenó en el vestíbulo del Teatro Taboas como parte de las fiestas patronales del Municipio Autónomo de Manatí. La exposición reúne trabajos de ocho artistas y artesan@s dedicados al diseño de máscaras tradicionales y contemporáneas como lo son: Kenneth Meléndez, Jacinto Ramírez, Lowell Fiet, Teddy Vázquez, Wilda Cruz, Minerva Hernández, Gabriel López y David Santiago. Los miembros del grupo han colaborado anteriormente en dos exposiciones de máscaras en Ponce y más recientemente en la Galería Betances en Mayagüez en diciembre de 2018.

La máscara como arte y como práctica cultural tiene como base un proceso de transformación. Este consiste en el acto de reusar o reciclar materiales comunes –madera, cartón piedra (papier mâché), cáscaras y pencas de cocos, higüera, tela metálica, galones plásticos, corchos de botella, cartón y otros desechos— en objetos estéticos que asombran y cautivan visualmente a la vez que permiten que la cara real o imaginada escondida detrás de los ojos huecos de la máscara asuma nuevas dimensiones y poderes. Así también retan nociones fijas de cómo y qué es la máscara puertorriqueña y cuestionan si hay una diferencia entre artistas y artesan@s en cuanto a la creación de máscaras tanto tradicionales como innovadoras. A la misma vez, estas máscaras muestran el sentido de transformación a través de la resistencia que describen el antropólogo Claude Lévi-Strauss y la escritora política-cultural Barbara Erhenreich. Para ellos máscaras y celebraciones con máscaras proveen la posibilidad de devolvernos nuestra humanidad cuando casi todo alrededor intenta negarla.

La apertura contó con la presentación de poesía afroantillana, a cargo del Declamador Nacional David Santiago acompañado de la percusión de Kenneth Meléndez. El Teatro está ubicado en la Calle Quiñonez #10 Esq. Betances, Manatí, Puerto Rico. Info. 787-884-0400. La exposición estará en el Teatro Taboas durante el mes de febrero.

Patricia Collazo Acevedo contribuyó a la redacción de este resumen.

Resistencia indigena y nuestra defensa

Científicos sociales afirman que, el 7 de junio de 2018, en Brasilia se ha firmado un acuerdo entre el canciller de Estados Unidos con representantes militares y de las élites brasileñas. Eso garantizó el dinero necesario y la guerra mediática que han provocado la victoria de Bolsonaro como presidente de Brasil y la nueva realidad política que el impuso al país. Sin duda, las primeras víctimas de todo eso son los pueblos indígenas. Minutos después de la toma del gobierno, el 1ro.de enero, el nuevo presidente firmó la Medida Provisional que da a los terratenientes del Ministerio de Agricultura el poder de identificar y legalizar tierras indígenas. A partir de ahora, el zorro se encarga de cuidar el gallinero. De allí para allá, en todo Brasil, diversas áreas indígenas fueron invadidas y otras amenazadas. En Amazonia, en el Centro-oeste y en el sur del país, milicias armadas amenazan y atacan a comunidades indígenas. Con el apoyo y algunas garantías legales dadas por el presidente de la República.

En estos días, las comunidades del Sur de Brasil celebran el aniversario del martirio del indio Sepé Tiaraju. Tiaraju fue el líder de la guerra que unió a los guaraníes en la lucha contra los ejércitos de España y Portugal después del Tratado de Madrid (1750). Sepé unificó a los indios de los siete pueblos de las misiones con el grito: “Esta tierra tiene dueño”.

Hasta hoy, el grito del cacique guaraní resuena en las luchas indígenas. El pueblo lo llama San Sepé. Eso significa descubrir que la causa de los pueblos indígenas no es sólo una lucha social y política justa, sino que se convierte en un llamado espiritual a través del cual el Espíritu Divino se manifiesta presente en el mundo y nos ilumina. En su carta Exsultate et Gaudete, el papa Francisco llama eso “santidad”.

Después de más de cinco siglos de resistencia a tantas violencias y persecuciones, en toda América Latina, la fidelidad de los pueblos indígenas a su vida comunitaria, a la preservación de sus culturas y a la profunda comunión con la madre Tierra y la naturaleza se convierten para los cristianos en un verdadero testimonio (martirio). Si alguien ha sabido resistir a ese sistema que, por 500 años, intenta extinguirlos son los indios. Los pueblos indígenas pueden ser nuestros maestros en cómo resistir en esos días malos que vivimos. Tenemos que unirnos a esos hermanos y hermanas que son nuestros compañeros (as) en las tribulaciones provocadas por el capitalismo y en el testimonio del proyecto divino en el mundo.

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.