Inicio Blog Página 1621

2018: legislación neoliberal y retrocesos sociales

Especial para CLARIDAD

Los acontecimientos políticos y sociales que definieron el pasado año 2018 podrían catalogarse de repetitivos, casi de copias de años anteriores. Todas las acciones del gobierno han estado básicamente condicionadas a tres factores generales fundamentales: el poder de la Junta de Control Fiscal sobre la acciones del ejecutivo y el legislativo; la legislación neoliberal enmarcada en la privatización de agencias y actividades públicas; y las posiciones conservadoras, de corte fundamentalista, en áreas de derechos humanos y sociales. Desde la Legislatura y los diversos espacios políticos y sociales en que luchamos y trabajamos nuestra respuesta ha sido la de afirmativamente cuestionar, fiscalizar, denunciar y presentar propuestas que den salidas y alternativas viables y ejecutables a las endebles y abusivas políticas del gobierno local y federal.

El primer semestre del año nos trajo la nefasta aprobación de la mal llamada reforma educativa. Con ella se ha permitido la privatización del sistema educativo de Puerto Rico estableciendo las escuelas “charter” y reviviendo los “vales educativos”. Se mutila así el derecho humano a la educación, criminalizando en el proceso el sistema educativo vigente mientras se crean las condiciones para entregar al mejor postor las escuelas públicas y provocar el despido de miles de maestras y maestros del sistema público.

Vino acompañada la aprobación de esa nefasta medida del tercer capítulo de cierre de nuestras escuelas. El primero bajo la administración del PPD, el segundo y tercero bajo la presente administración. Una vez más esta acción se caracterizó por la total ausencia de consulta con las comunidades escolares. Fue literalmente de escritorio, donde un grupo de burócratas unidos a contratistas de educación diseñaron este funesto plan. Desde mi oficina legislativa activamente recorrimos el pais colaborando con diversos grupos que luchaban por mantener abierta su escuela. La experiencia constante fue que nunca los visitaron, nunca los consultaron. Nunca tomaron en consideración las condiciones geográficas, la distancia hasta las nuevas escuelas receptoras, las condiciones sociales ni la diversidad de comunidades. Tampoco el efecto sobre los estudiantes de educación especial, ni sobre la creación de proyectos innovadores como los del sistema de educación Montessori.

La legislatura se convirtió, tanto por acción como por omisión, en cómplice del desastre que representa la dirección del Departamento de Educación, en clara traición a la educación pública. Si bien debemos reconocer que en la Cámara se aprobaron medidas legislativas para cuestionar los cierres de escuelas y exigir información, no hubo la voluntad política de enfrentar, interpelar y cuestionar a la Secretaria de Educación ante el constante planteamiento de falta de consulta a las comunidades escolares, quienes ahora viven en carne propia la traición a la niñez al ver sus escuelas clausuradas.

Por otro lado, el destrozo a la infraestructura eléctrica de la isla tras el huracán, y la incompetencia del gobierno de reinstalar el servicio eléctrico a todas las comunidades en Puerto Rico, sirvió como punta de lanza al gobierno para aprobar una nefasta legislación que marca la ruta para la privatización de la AEE. Convierten así a una corporación pública fundamental, que a pesar del canibalismo político en su dirección le ha servido bien al país, en un sistema a la merced del mejor postor provocando aumentos en las tarifas de energía eléctrica.

En las últimas semanas de la sesión legislativa se discutió el presupuesto del país o más bien el presupuesto de la Junta. Una vez más aflora nuestra condición colonial cuando a pesar de los ahogados gritos de la mayoría legislativa de que la política pública la establece el gobierno, la determinación de mayor importancia de política pública -el cómo se distribuye y se adjudica el gasto público y cuáles son los servicios y sectores de prioridad- la decide un ente antidemocrático y ajeno a nuestro país. La segunda parte del año estuvo dominada por las amenazas constantes de la Junta de Control Fiscal con su plan de ajuste fiscal, que le impone a la legislatura un camino de medidas en contra de la sociedad.

Ese plan de ajuste fiscal va dirigido contra dos grandes generaciones en Puerto Rico. La primera, los pensionados. La imposición de la Junta de reducirle sus pensiones a miles de personas luego de años de trabajo de servir al país -desde el gobierno de Puerto Rico, en la Universidad de Puerto Rico, en el sistema educación-, además de un crimen y una violación a sus derechos humanos, resta a los ingresos de ese gran sector de la población que va en crecimiento poblacional. Ha sido a las personas de mayor edad a los que se les perjudica sus servicios médicos, que se traduce en la pérdida de acceso a medicamentos, a servicios de cuido y atención, condenándolos a condiciones que atentan contra su vida. La irresponsabilidad de los diversos gobiernos del PNP y del PPD con sus nefastas políticas económicas y financieras quebraron los sistemas de Retiro de Puerto Rico y, unido a las políticas neoliberales de la Junta, condenan a la generación de trabajadores y trabajadoras que rindieron servicio al país a una condición de pobreza insostenible. La mutilación por la Junta del financieramente saludable y solvente sistema de retiro de la Universidad de Puerto Rico impone una visión ideológica que se niega a reconocer ni aceptar que los miembros de este sistema han demostrado al país cuan eficientemente han dirigido el mismo.

La segunda gran generación vapuleada por las acciones de la Junta es la juventud universitaria. Sus propuestas aumentan la matrícula, eliminan exenciones, reducen profesores y empleados, consolidan recintos y eliminan programas académicos, afectando directamente a una nueva generación de ciudadanos que van a la Universidad de Puerto Rico a formarse profesionalmente y a prepararse para contribuir al desarrollo económico y social, precisamente desarrollando allí su pensamiento crítico, evolucionando como seres humanos, generando conocimientos y avances científicos, educativos, sociales, culturales. Su visión parece ignorar que se va también a la Universidad a pensar por sí mismo y aprender que la disidencia, la diversidad, es fundamental en una sociedad democrática.

En respuesta a esta serie de acciones violentas, desde la legislatura discutimos a profundidad el proyecto del Nuevo Código Civil, vigilantes y denunciantes de aquellas propuestas que revocan y destruyen derechos adquiridos. Comenzamos a combatir, en protección de nuestros derechos ambientales, el intento de promover energía nuclear en Puerto Rico y promovimos la creación y protección de reservas naturales. Continuamos, también, nuestra jornada en defensa del arte y el patrimonio cultural del país.

En cada instancia pública y de acción legislativa insistimos en la necesidad de combatir y rechazar las acciones de la Junta de Control, la más grosera manifestación del colonialismo, y en continuar trabajando para lograr un proceso de descolonización que nos encamine a la independencia de Puerto Rico en aras de reconstruir este país, en uno donde la justicia social, la equidad y la solidaridad sean el norte.

Desde 2001 Estados Unidos ha gastado en guerras casi seis billones de dólares

Por Trevor Austin

Un informe publicado por el Watson Institute of Public Affairs de la Universidad de Brown señala que el monto total destinado a la “guerra contra el terrorismo” es muy superior al sugerido anteriormente. El autor del estudio, el profesor Neta C. Crawford, reveló que el total del gasto del gobierno estadounidense destinado a las guerras tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 iba a llegar a los seis billones de dólares antes de finalizar el año fiscal 2019. 

En marzo el Ministerio de Defensa estadounidense (DoD, en sus siglas en inglés) publicó un informe según el cual el que el ejército había gastado 1.500 billones de dólares en guerras. Sin embargo, el informe de la Universidad de Brown señala que las cifras del DoD constituyen una estimación prudente que no ha tenido en cuenta los gastos de los demás ministerios federales. La nueva estimación no solo incluye los gastos del Departamento de Seguridad Interior (DHS, en sus siglas en inglés), los aumentos del presupuesto y los gastos sanitarios de los excombatientes sino también los intereses de los préstamos destinados a pagar las guerras. 

Teniendo en cuenta los gastos de guerras indirectas el monto total de los créditos concedidos desde el 2001 llegará a los 4.600 billones de dólares de aquí a fines de 2019. El informe estima igualmente que el gobierno deberá gastar alrededor de mil billones de dólares en los futuros gastos médicos de los excombatientes que hayan dejado de prestar servicio tras el 11 de setiembre de 2001 hasta el 2059. La cifra total llega a los 5.993 billones de dólares (5.248 billones de euros). 

El estudio advierte que continuar la multitud de guerras e intervenciones bélicas de los Estados Unidos cuatro años más costaría 808 billones de dólares suplementarios aunque los Estados Unidos pusieran fin a esas acciones de aquí al 2023. Los costes acumulados probablemente superarían los 6.700 billones de dólares (5.867 billones de euros) puesto que los excombatientes continuarán aumentando mientras los EEUU continúen con sus operaciones militares. 

Sin un final a la vista continuará aumentando el costo fiscal y humano de las guerras de agresión para los Estados Unidos. El último estudio se refería especialmente a la dependencia del gobierno estadounidense del déficit y el préstamo para financiar la guerra. En 2011 había calculado que los créditos de guerra con un tope de 1.500 billones de dólares generarían unos intereses de alrededor de 8.000 billones de dólares. Los gastos de guerra aumentaron considerablemente después de esa estimación y la acumulación de deudas se incrementó, por lo que sería de una estimación prudente.

La estimación más alta, de 6.000 billones de dólares, es decir, tres veces más de lo declarado por el Pentágono, se gastó en créditos vinculados a la guerra desde el 11 de setiembre. El DoD estimaba que se gastarían 7.000 billones de aquí hasta finalizar el ejercicio 2018, pero esta estimación inferior solo contempla una parte del conjunto del presupuesto y de los gastos vinculados a la guerra.

Las estimaciones del Pentágono no incluyen los gastos asignados por el Congreso. El Congreso aprueba unos presupuestos que aumentan los gastos en otros dominios vinculados a la guerra, en particular las “operaciones de contingencia en el exterior (OCO, por sus siglas en inglés)”. Los gastos de este último apartado sostienen directamente las operaciones militares mundiales del imperio estadounidense. Paralelamente al DoD el Congreso ha provisto más de 2.000 billones de dólares en gastos OCO desde el 2001. 

Además de las descomunales sumas de dinero gastadas, el estudio estima en 370.000 la cantidad de personas muertas directamente en combate y muchos más a causa de las consecuencias indirectas como la desnutrición, las infraestructuras dañadas y la degradación del medioambiente. También han muerto unos 200.000 civiles inocentes. El profesor Crawford señala personalmente que incluso estas estimaciones son limitadas, ya que probablemente murieron muchas más personas a causa del imperialismo estadounidense.

“Parece que la actitud del Congreso es que el Pentágono merece la financiación que solicite, sea cual sea el costo e independientemente del hecho de que esos gastos sean eficientes o no”, declaró Crawford. 

La cantidad de excombatientes de la “guerra contra el terrorismo” también debería aumentar significativamente. El Ministerio de los Excombatientes estima que la cantidad de excombatientes llegará a 4,3 millones de aquí a 2039. Gran cantidad de ellos volverá de los combates gravemente heridos o con enfermedades mentales, lo que hará que aumente aún más el presupuesto fiscal y social destinado a ellos. 

Las guerras en Oriente Próximo han generado la mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial con más de 10 millones de refugiados obligados a huir de sus países. Combinado con las obscenas sumas gastadas, las guerras emprendidas por Washington y sus aliados sacan a luz la crisis del capitalismo. Las clases dirigentes no conocen otro camino que hacer la guerra, lo que significa arruinar a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto.

Traducción del francés Susana Merino. Reproducido de www.rebelion.org

Nombran sala de prensa del Coliseo Roberto Clemente, Elliott Castro

EL Municipio de San Juan, rindió hoy homenaje póstumo al periodista, comentarista y narrador deportivo, Elliott Castro, al designar con su nombre la sala de prensa del Coliseo Roberto Clemente.

En su mensaje la alcaldesa Carmen Yulín Cruz Soto, expresó “que Elliott tenía una integridad probada y un compromiso genuino. Más que un periodista y narrador deportivo, fue un líder comunitario, que se encargaba de que los que no tuvieran recursos pudieran participar en la disciplina del deporte. Nos enseñó que el deporte es una herramienta de desarrolo social y económico”.

La Sala de Prensa del Coliseo se construyó como parte del esfuerzo de la administración de Carmen Yulín, de rehabilitar y poner en uso las instalaciones municipales que componen el Complejo Deportivo de San Juan. Por la importancia de este espacio para realizar el trabajo de los periodistas deportivos y culturales, se designa con el nombre de un gran profesional, que hizo del deporte su vida, Elliott Castro.

Esta sala, construida con una inversión de más de $140 mil, está preparada con luces LED para televisión, acceso a los camiones remotos de los canales de televisión, WIFI de alta velocidad, tarimas para prensa y sonido. Además, con mucha facilidad, se convierte en un salón de reuniones y adiestramiento con recursos audiovisuales.

Tras el fallecimiento de Elliott Castro, Carmen Yulín decidió designar con su nombre esta sala para que su trayectoria sea inmortalizada, y su compromiso con el desarrollo de los jóvenes sirva de ejemplo a las nuevas generaciones. 

La decisión del nombramiento fue unánime en la Asamblea Legislativa.

El Clemente con un valor añadido

Deben nombrarlo monumento histórico. El coliseo Roberto Clemente de la ciudad capital San Juan de Puerto Rico es una de las instalaciones deportivas donde se ha personificado grandes encuentros que han aportado a la construcción de la identidad deportiva puertorriqueña.

Es una estructura que en sus paredes guarda los recuerdos del desarrollo de la pasión por los colores patrios, usando el vehículo del deporte. Muchas lágrimas derramadas por derrotas dolorosas. Risas por la alegría que siente al conseguir clasificaciones a eventos mundiales, regionales y olímpicos. Aloja la nostalgia. Retrata las más grandes despedidas a ilustres hombres y mujeres de nuestra cultura. Sin duda es un recinto deportivo de mucha historia con el nombre de una de nuestras luminarias en el béisbol nacional e internacional.

A los que nos gusta laborar en el deporte, entrar al Clemente es abrir la puerta a un museo donde la mente pasa una película de todo lo que se vive desde cada punto cardinal. Se estremece la piel al exponer los sentidos y abre el camino para tertulias interminables.

Es un espacio para reflexionar en el silencio que lo acompaña antes y después de un espectáculo. Te obliga a parar y observar al detalle su alrededor. Hacer un 360 donde los personajes salen de la siquis para cerrar el retrato con una sonrisa. Esta conexión ahora toma un giro memorable, gracias a que el municipio de San Juan bautizó con el nombre de Elliott Castro a la Sala de Prensa del Clemente. A los que me han leído, saben el valor que tiene la figura de Elliott en mi formación periodística. En esa ocasión tan especial, los recuerdos regresaron y el imaginario hizo fiesta.

La estampa de verlo salir por el pasillo de la Administración del Coliseo sería observarlo lleno de nervios, su frente sudada y lo que saldría de su boca es puro lenguaje pueblerino: “Que bandidos y bandidas son ustedes. Charlatanes, los quiero mucho. Muchas gracias por el cariño”. Estoy casi segura de que eso diría al enterarse de tan hermoso reconocimiento póstumo, que le hiciera la ciudad que aloja su lugar de nacimiento, Santurce.

No es para menos. Más que ver a Elliott dirigir trabajos como director de prensa de eventos tan exitosos como lo fue el 10K del Teodoro Moscoso o narrar un partido de una selección nacional, lo más que me disfrutaba era observarlo entre los niños y niñas que recogía de sectores de Venezuela y Capetillo, para llevarlos a un evento. Esos momentos eran los que más disfrutaba Elliott, estar con su gente y entre su gente. Los niños y las niñas de escasos recursos eran su gestión de amor. El alimento que él le daba era la fe y la esperanza, de que sí cada uno de ellos se mantenía en un deporte iban a ser personas de bien. Soñar en ser un deportista, aunque no llegará a convertirse en un olímpico o un campeón mundial, era rescatar una vida de las calles, de la criminalidad y de otros males que nos aquejan en la sociedad. Esta labor era silenciosa, sigilosa y llena de esperanza.

Desde este viernes, 21 de diciembre de 2018, la cuna de la Afirmación Nacional del deporte puertorriqueño tiene un valor añadido con la Sala de Prensa Elliott Castro: “Qué bueno es”.

Nota especial: Carmen Serrano, directora de prensa del municipio de San Juan, gracias por presentar la propuesta a la Ciudad Capital y esta ser aceptada por unanimidad.

Carlos y el Deporte

Decido recordarlo con esa bella sonrisa que siempre me cautivó, sobre todo su dentadura tan blanca que siempre recuerdo desde niña, y emocionado por una gran jugada de pelota. 

Esta semana en vez de escribir sobre la pelea de Pedraza con Lomachenko o de la final de la Copa Libertadores, me uno a la celebración de la vida de Carlos Gallisá. Desde pequeña Carlos estuvo en mi vida, bueno, incluso desde mucho antes, ya que fue el padrino de boda de mis padres, y cuando nací ya era un miembro más de la familia. De Carlos se hablará mucho en estos días y en estas páginas de Claridad, pues por décadas contribuyó al país desde muchas trincheras. Yo solo quiero resaltar su pasión por el deporte, una de las muchas áreas que lo unían a mi padre. 

Tengo varios recuerdos de pequeña de Carlos en ambientes deportivos. Pero recuerdo particularmente dos; el primero, los viajes al hipódromo que tanto disfrutaba con Papi y otros panas, incluyendo a su gran amigo Genaro “Tuto” Marchand. Y también su pasión por el béisbol. En muchas ocasiones íbamos a su casa a ver un juego de las Grandes Ligas y recuerdo cómo le enseñaba a Sofa, su hija menor, las reglas y los jugadores. Recuerdo particularmente el año en que se proclamaron campeones los Bravos de Atlanta. En años más recientes, se que iba mucho a ver juegos de béisbol con mis padres. Con mucho cariño guardo el recuerdo, y se que mi madre Vilma Ramos también, de el último Clásico de Béisbol en el cual se juntaban a ver los juegos de Puerto Rico. Y hasta estaba ahí cuando mi Papá se pintó el pelo de rubio, como parte de la moda del equipo, y se que las carcajadas fueron épicas. Se que esa noche, de las últimas que compartieron los tres juntos, es un gran recuerdo.

Así, decido recordarlo con esa bella sonrisa que siempre me cautivó, sobre todo su dentadura tan blanca que siempre recuerdo desde niña, y emocionado por una gran jugada de pelota. 

Un abrazo,

Elga