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La cazadora y su monstruo Halloween (2018)

El horror es uno de mis géneros favoritos. Me encantan los monstruos, especialmente cuando éstos cuestionan nuestra propia humanidad. No hay nada más poderoso que mirarnos y descubrirnos desde la otredad. Mis monstruos favoritos son aquéllos que desafían las normas impuestas en una sociedad dividida entre los privilegiados y los desposeídos. En una película como Las brujas de Zugarramurdi (dir. Alex de la Iglesia, España/Francia, 2013), dos asaltantes escapan de la policía y se ven obligados a cruzar un pueblo donde habitan brujas poderosas. Durante el atraco, uno se disfrazó de un Cristo color plata y el otro de un soldado de plástico cubierto de verde. En Zugarramurdi, las brujas no atacarán a dos inocentes ladrones, sino a los símbolos de un sistema opresivo masculino representado por la iglesia (el Cristo de plata) y la milicia (el soldado de plástico). La feminidad mítica y oscura hará temblar al patriarcado sin compasión. No me identifico con estas brujas sólo porque son actuadas por dos actrices españolas que me fascinan, Carmen Maura y Terele Pávez, sino porque su repulsión a la norma resuena en mí. Sin embargo, no siento empatía por un monstruo como Michael Myers, el cuco que atormenta a Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) en la serie de Halloween. Este es un depredador obsesionado con una mujer que victimiza y quiere ver morir.

La nueva película de Halloween (dir. David Gordon Greer, EEUU, 2018) no utiliza un número para identificarse en la serie ya que no tiene nada que ver con las seis secuelas de la original (sin contar Halloween III: Season of the Witch [dir. Tommy Lee Wallace, EEUU, 1982], que no continúa la historia de Strode y Myers) ni con los remakes de Rob Zombie. Esta última es una secuela directa de Halloween (dir. John Carpenter, EEUU, 1978). Después de los asesinatos en los suburbios de Haddonfield, Illinois, Michael Myers fue recluido en el hospital mental de donde había escapado en la original. Myers no es inmortal a lo Jason Vorhees de la serie de Friday the 13th. Este se asemeja más a Max Cady (Robert De Niro) en Cape Fear (dir. Martin Scorsese, EEUU, 1991), cuya obsesión por castigar a su abogado defensor (Nick Nolte) lo ha inmunizado al dolor físico y lo ha ayudado a escapar de la muerte. Myers sobrevive los balazos, un gancho en un ojo y una caída de un segundo piso porque Laurie sigue viva. Y él no lo puede permitir.

Cuarenta años después de sobrevivir los horrores de la primera película y de haber perdido amistades a manos de Myers, Laurie es una mujer que sufre de trastorno de estrés postraumático. Esto la ha llevado a preocuparse constantemente por su propia seguridad tanto como la de su hija (Judy Greer) y la de su nieta (Andi Matichak). Laurie ha pasado cuatro décadas preparándose para lo que ella ve como el inevitable encuentro final con Myers. La Laurie de la primera película es una adolescente algo tímida y enfocada en sus estudios que no le interesa la exploración sexual de su amiga. De hecho, los expertos en el subgénero del slasher argumentan que la razón por la que Laurie se salva es porque mantuvo su virginidad. Sin embargo, su inocencia terminó ese 31 de octubre de 1978. La Laurie que vemos el 31 de octubre de 2018 lleva un rifle en mano y tiene una casa preparada para capturar y matar al depredador que la persigue. En su trayectoria, el personaje de Jamie Lee Curtis nos recuerda a Sarah Connor (Linda Hamilton) en Terminator2: Judgment Day (dir. James Cameron, EEUU, 1991). La feliz e ingenua Sarah de Terminator (dir. James Cameron, EEUU 1984), se ha transformado en la secuela en una mujer preparada para sobrevivir un apocalipsis creado por la tecnología que erradicará a la humanidad. Igual que Connor, Laurie se ha endurecido por el trauma sufrido y no descansará hasta que Myers haya muerto.

Halloween (2018) hace constantes referencias a la película original. De hecho, planifico verla de nuevo porque no he visto Halloween (1978) en unos años y quiero estudiar más de cerca el diálogo visual entre ambas. Halloween (2018) ha sido la secuela que siempre había deseado. Sus escritores, Danny McBride, Jeff Fradley y David Gordon Green, han sido conocidos por sus trabajos en la comedia. Su gusto por el trabajo de John Carpenter los llevó a crear una obra que reconoce las maravillas de la original, sin perder la oportunidad de explorar de maneras innovadoras la historia de Laurie. Mi único problema es con algunos momentos de humor. Reconozco y disfruto del humor raro y oscuro del horror (de la Iglesia es un maestro de esto en el cine de horror español). Sin embargo, hay momentos en Halloween (2018) en los cuales el director trata de combinar algo jocoso con un asesinato terrible, minimizando el sufrimiento de la víctima y entorpeciendo su impacto en el espectador. Pero estos momentitos no le restan a lo que considero la secuela perfecta de Halloween (1978).

No puedo terminar sin comentar sobre las maravillosas actuaciones de James Jude Courtney y Nick Castle en el personaje de Myers y de Jamie Lee Curtis. Castle fue el primer actor en hacer de Michael Myers y le da un lenguaje corporal muy particular. Su Myers es una simple pared sin emociones, cuyos movimientos lentos y precisos lo convierten en una maldición ineludible. Por otro lado, mientras la Laurie de la primera película corre despavorida y enfrenta al depredador con la desesperación de una víctima que lucha por sobrevivir un ataque; la Laurie mayor es una cazadora en pleno control de sus emociones y de su cuerpo. Myers no ha cambiado, pero Laurie ya no es víctima. No les estoy dañando la sorpresa cuando les digo que el encuentro final entre Myers y Laurie es la conclusión más apropiada para una saga sobre una mujer que sobrevive lo indecible. Halloween (2018) refleja nuestros tiempos porque aquella víctima de la primera mirará al monstruo a los ojos y éste temblará por el horror que le espera.

Será otra cosa: Estampa en el T

Son las nueve y cuarenta y cinco de la mañana, es martes. Dos señoras suben a la línea C del tren. (Esa palabra le queda grande, es una reliquia, un tranvía venido a menos). No se conocen, pero se miran con curiosidad. Una va sola, la otra, dando unos cuantos bandazos, se acomoda en la parte más ancha del vagón. Empuja un cochecito negro, equipado con toldos y plásticos transparentes para que el bebé, que no se ve desde el ángulo donde me encuentro, no se moje o para que no le moleste el sol, si es que sale. Parece que lleva rato en Boston, debe saber que las tardes son caprichosas, que en octubre no se sabe si salir en chaqueta o en cortos. Ella lleva sombrilla y capas, en ánimos de quitaypon, por si acaso, quién sabe. Va de pie.

No hay mucha gente. Las señoras se miran de nuevo. Se parecen. Calculo que tienen unos cuarenta años. Van vestidas con ropa deportiva y tenis, las dos llevan sus melenas largas amarradas a la altura de la nuca. No se conocen, cierto, pero se estudian. Se observan de nuevo hasta que una, la del cochecito, inicia el intercambio: “usted y yo nos hemos visto antes, ¿no es cierto? ¿En el parque del centro será?” La otra, de sudadera gris, responde animada que no, que probablemente han frecuentado las barbacoas que hace la iglesia de Dorchester los últimos domingos de julio. Tampoco. Así siguen un rato. Las dos saben que van a hablar el resto del viaje y cada una se ajusta para verse y escucharse mejor.

“¿De dónde es?”, pregunta la mujer de la sudadera. “Soy de Perú”, responde la otra. “Yo también. ¿De qué parte?” La señora del cochecito se demora en contestar. Tantea al bebé, que parece descansar tranquilo, no le molestan los chirridos y tambaleos del “T”. Y responde: “Soy de Lima pero mi familia es de Cusco. ¿Y usted?” “Yo nací en Arequipa. Mi familia vive en Lima, en La Magdalena”, dice la señora de sudadera que lleva todo el trayecto sentada. “¡Somos vecinas, pues!” Se observan de nuevo, puede que algún primo, o una vecina sea el eslabón perdido. Siguen indagando procedencias, amigos, linaje, experiencias y hasta edificios limeños. No dan con nada. “Qué raro”.

Las dos intuyen la próxima parada de la conversación. Noto cierta incomodidad y hasta precaución. Quizás quieran sacárselo de encima sin mucha demora. “Como está nuestro país, ¿no?”, le comenta la mujer desde su asiento. “Ni me hable de eso. El problema es que las personas no quieren trabajar”, pontifica con cierto desdén mientras aprieta los mangos del carrito. “Luego se quejan si los extranjeros…” y no termina la frase. La otra señora mira la ventana, se conoce el guión, aun así quiere participar: “La criminalidad”, dice sin muchas ganas. Y añade luego: “La corrupción”. Es el turno de la otra pasajera: “Es terrible. No se puede vivir…Mejor ni hablar”.

Finiquitadas sus reflexiones del estado actual del Perú, las señoras se relajan. Ahora conversan con más arrojo sobre los hijos y la escuela, los hijos y el mundial y los hijos y sus novias. “Que no se casen” aconseja la de la sudadera. “Eso le digo yo” asiente la otra. Los viajeros se acumulan en el vagón y observan callados a las dos mujeres que hablan en español. Pasan una, dos y cinco estaciones.

Las señoras se preparan para el final del trayecto. No se han compartido los números de teléfono, sin embargo, no paran de conversar. “Next stop: Park Street”. La mujer de Lima jamaquea el cochecito y se abre paso, la seguimos y logramos salir del furgón. Sin que se den cuenta, las trato de acompañar, con cierta distancia, a la salida de la estación. Yo no me bajo aquí, me toca hacer el trasbordo a la línea roja. Las sigo unos segundos y lo último que escucho es que retoman el tema de Perú. “Yo voy todos los años a ver a mi madre”, informa la mujer mientras acomoda al bebé. “Yo cada vez que puedo” anuncia la otra con orgullo y se endereza la cartera.

En solidaridad con Venezuela

¡Estamos con Venezuela desde adentro y desde afuera! ¡Se arrastra y no tiene fin… Luis Rivera Marín! ¡Un gobierno irresponsable, de la crisis es culpable!

Con consignas de apoyo al gobierno Bolivariano y soberanía de Venezuela y denuncias contra la administración colonial de Puerto Rico, un nutrido grupo de puertorriqueñas y puertorriqueños se manifestó el pasado sábado frente a la Fortaleza. La actividad fue citada en contra de la posición asumida por el gobernador Ricardo Rosselló Nevares y su secretario de estado, Luis Rivera Marín de apoyar una “intervención humanitaria”, en el citado hermano país.

Bajo un fuerte contingente de Policías la manifestación que fue convocada por la Red de Solidaridad con Venezuela en Puerto Rico, se dio el día antes en que se suponía que el gobernador Rosselló Nevares se reuniera con el opositor venezolano Antonio Ledesma.

La Red de Solidaridad con Venezuela en un comunicado de prensa describió como “patético e indigno el rol de alcahuete imperialista estadounidense que ha asumido la administración colonial de Puerto Rico representado por su gobernador, Ricardo Rosselló y su Secretario de Estado, Luis Rivera Marín. Estos testaferros del imperio estadounidense no representan al pueblo puertorriqueño”.

La Red trajo a la atención el hecho de que Puerto Rico, es una colonia que al presente está bajo el mando dictatorial de una Junta de Control Fiscal (JCF) impuesta por el Congreso de Estados Unidos, por lo que el gobernador “carece de soberanía y moral para realizar acciones injerencistas contra la República Bolivariana de Venezuela. Por tal razón, responsabilizamos al gobierno norteamericano por las consecuencias de sus actos, que exponen al pueblo de Puerto Rico a graves riesgos en caso de un conflicto bélico en la región”.

Durante la manifestación varios de los portavoces de las organizaciones convocantes se dirigieron a los presentes. Entre ellas la co-presidenta del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) licenciada Wilma Reverón Collazo, quien comentó un artículo publicado en un periódico en el que se hablaba de dos Venezuela, “una próspera de las décadas de los 60’ y 70’” denunció que durante esas décadas la oligarquía se robaba la riqueza del pueblo y por el contrario hoy esa riqueza se utiliza para el pueblo, a pesar del acaparamiento por parte de las clases opulentas. Trajo a la atención que contra el gobierno revolucionario Bolivariano se ha tratado de cometer el mismo sabotaje que se hizo contra el gobierno del presidente Salvador Allende, en Chile, pero que a diferencia de Chile donde la oligarquía controlaba la fuerza militar en Venezuela hay una unión cívico militar.

Mientras el portavoz del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico (CPDH), licenciado Eduardo Villanueva, llamo a los presentes a felicitar a los que se atrevieron acudir a la manifestación. Además, dio los hechos de que la noche anterior unos supuestos mozalbetes rompieron unas ventanas de cristal de la casa del héroe nacionalista Rafael Cancel Miranda. A juicio del activista hay que tener presente que en décadas pasadas el gobierno -en referencia al gobierno colonial y de EE UU- articulaba un clima de represión bien pensado contra el independentismo cuando se disponía a violar la soberanía de otros pueblos, a la vez que viola nuestra propia soberanía.

Villanueva señaló la contradicción del gobierno de Puerto Rico y en particular se refirió al secretario de estado Rivera Marín, como el secretario de la “nada”. Exhortó a los presentes a buscar información sobre Venezuela pero no mediante los medios comerciales y reiteró al igual que Reverón Collazo que contra Venezuela hay una gran ofensiva de los sectores de derecha.

Por su parte,en un breve mensaje el héroe nacionalista Cancel Miranda, reiteró su histórica postura de no dejarse intimidar y lanzó vivas tanto al pueblo venezolano, al gobierno de Chavés y Maduro, y por supuesto a Albizu Campos. Entre otros ex prisioneros políticos puertorriqueños presentes y que se dirigieron al público estuvieron Norberto González Claudio, del Ejército Popular Boricua Macheteros y Oscar López Rivera.

En una declaración pública la Red comparó el que en América Latina hay países con flagrantes violaciones de derechos humanos y crisis humanitaria verdadera donde se reprimen, desplazan, asesinan y desaparecen a diario líderes de oposición, periodistas, activistas de derechos humanos, líderes indígenas, como lo son México, Colombia, Honduras, Perú, Brasil, Chile y Argentina, sin embargo estos son ¨aliados¨ de EE UU porque permiten el establecimiento de bases militares de EEUU en sus territorios y la privatización de sus recursos naturales para el beneficio de la explotación de compañías de EEUU y sus aliados de la OTAN.

Al cuestionar entonces el por qué se ensañan con Venezuela, la razón atribuyen a que Venezuela defiende su soberanía política y sus recursos naturales son utilizados para beneficio del pueblo venezolano, no para enriquecer multinacionales extranjeras.

“Los(as) puertorriqueños(as) no debemos permitir que una vez más, como fue en los casos de Guatemala (1954), Cuba (1961), República Dominicana (1965), Granada (1983), seamos utilizados de plataforma de lanzamiento y carne de cañón contra hermanos(as) latinoamericanos(as) y caribeños(as). Hacemos un llamado especial a los puertorriqueños(as) que participan de las instituciones militares de EEUU en Puerto Rico a que se nieguen a ser utilizados en una agresión contra el pueblo venezolano. La Revolución Bolivariana y su gobierno fueron democráticamente electos por su pueblo. Le compete al pueblo venezolano escoger su sistema político y sus dirigentes”, manifestó la Red.

Tras la manifestación las reacciones en la redes sociales no se hicieron esperar, el presidente Maduro, en su cuenta de Twitter agradeció a nombre del pueblo y el gobierno venezolano a la Red por la manifestación. P

Por su parte Rosselló en su cuenta de Twitter volvió a calificar al gobierno de Maduro de “dictadura y violador de los derechos humanos”.

La Red está integrada por el CPDH, el Comité de Solidaridad Con Cuba (CSC), Comuna Caribe, organización que agrupa a iniciativas de los países caribeños: el Frente Socialista (FS), la Jornada se Acabaron las Promesas; el Movimiento 26 de abril; el MINH; Movimiento Ñin Negrón. Otras agrupaciones que integran la Red son: el Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores (MST); el Movimiento Unión Soberanista (MUS); el Partido del Pueblo Trabajador (PPT); el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP); el Partido Nacionalista de Puerto Rico-Movimiento Libertador (PN); el Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños (PRTP); y Poetas en Marcha.

“Esto no es una reforma”

«Esto no es ni remotamente una reforma”, apuntó el economista José I. Alameda, a preguntas de CLARIDAD respecto al proyecto de reforma contributiva que se discute entre el Ejecutivo y la Legislatura, y que la Junta de Control Fiscal (JCF) ya ha advertido que no puede afectar el Plan Fiscal (PF) aprobado.

Según ha divulgado el gobierno de Ricardo Rosselló Nevares la “reforma contributiva” debe procurar recaudos por la cantidad de $209 millones. En tanto, la JCF le envió una carta este 18 de octubre tanto a Rosselló Nevares como al presidente del Senado Thomas Rivera Shazt y al presidente de la Cámara, Carlos Méndez, en la cual advierte que la reforma debe procurar un entorno fiscal más amplio y progresivo y entre otros argumentos, solicita una copia del proyecto final para revisar su contenido y ver la proyección de cómo se sufragarán los gastos en los próximos cinco años.

En entrevista respecto a lo que parece ser una nueva “diferencia” entre la JCF y el gobierno, Alameda, en primera instancia reparó en que se supone que una reforma contributiva es una serie de cambios de bases contributivas y de fases contributivas, que se suponen que sea para bien. “Esto no es ni remotamente una reforma, es te quito aquí y te pongo allá, y la base de todo eso es que sea una neutral… el problema es que el gobierno ha visto a primera fase que no pueden probárselo a la Junta. El gobierno no ha podido presentar cómo va allegar los $209 millones al fisco para que sea una reforma neutral, mientras por otro lado da ‘alivios contributivos’.”

Frente a esta situación el economista apuntó que el gobierno está en un grave problema de credibilidad y de entendimiento de lo que es una reforma y que puedan probarle tanto a la Junta como al pueblo de Puerto Rico que puede hacer unos cambios sin afectar lo que ya está aprobado en el presupuesto por la JCF. “Están jugando -se refiere al gobernador y la Legislatura- y ese es el pecado mayor a la politiquería”, censuró Alameda. Reparó que lo que se ha discutido hasta el momento de eliminar el IVU entre los negocios, el llamado B2B, bajar el IVU a los alimentos procesados, la discusión sobre la legalización de las máquinas de juego traga monedas, la eliminación del impuesto al inventario, no se consigue cuadrar los números de dónde se van a obtener los $209 millones. En el caso del impuesto al inventario indicó que éste ya se ha ido minimizando, ya que los empresarios han estado reduciendo su inventario.

En cuanto a la controversia por las tragamonedas el economista apuntó que ya el gobierno legisló para permitir estas máquinas en el hipódromo, mientras por su parte los hoteleros argumentan que el juego de estas máquinas ha afectado a los casinos, alegación que Alameda señaló que no es cierta, por lo que sugirió que esta ambivalencia del gobierno le quita credibilidad.

Al recalcar que las reformas se hacen también para mover las cargas y tasas contributivas de un lado a otro, trajo a la atención que una vez más los cambios van dirigidos a afectar a las clases medias trabajadoras y no a los que generan mayores ingresos como lo son las corporaciones multinacionales. Aunque el presidente del Senado hizo declaraciones al respecto hasta el momento eso no está incluido en el proyecto que se discute.

En tanto, el representante por el Partido Independentista Puertorriqueño(PIP), Denis Márquez Lebrón, a preguntas de CLARIDAD sobre su evaluación de la supuesta reforma– recordó que ya hubo un proyecto que se radicó y se llevó a vistas públicas hace unos meses, por lo que estaba convencido que lo que se terminará aprobando ahora será un proyecto totalmente diferente. Esto debido a los cambios que se han discutido en los días recientes entre la mayoría legislativa y el ejecutivo. “Habrá que ver cuál va a ser el resultado final del proyecto y desgraciadamente posiblemente lo veamos un día o dos antes de que se traiga al hemiciclo, eso es en el mejor de los escenarios, en el peor lo veremos en el mismo día”.

El legislador Márquez Lebrón, señaló que desde un principio ha planteado que la reforma contributiva debe ser una integral y eso se refiere a que incluya todos los sectores, pero a todas luces se ve que el actual proyecto no va a terminar siendo así, por lo que no es una reforma contributiva real, en particular no se sabe, porque no lo incluye, cuál va hacer el tratamiento que le van a dar a las grandes corporaciones, que reciben miles de millones del pueblo de Puerto Rico. Reiteró la necesidad de que se investigue si estas empresas están cumpliendo con los acuerdos de la exención contributiva.

Otro aspecto que dijo le parece terrible es la pretensión del gobierno de legalizar otro juego mas de azar que son las tragamonedas como un mecanismo de la reforma para allegar dinero. Además de señalar las consecuencias sociales, tanto económicas como de salud en términos de adicción al juego que esto pueda generar, está el que facilita el lavado de dinero. La otra cara de la moneda de esta media es los efectos que tendría sobre la industria de los casinos hotelera y por ende en el fondo que recibe la Universidad de Puerto Rico (UPR). “Uno no quisiera que el fondo de la Universidad dependiera de los casinos porque es una contradicción en sí misma pero es una realidad de que parte de ese dinero de las tragamonedas de los casinos van a la Universidad y efectivamente va a tener un efecto”.

Márquez Lebrón puso en duda de cómo quedara al final la “reforma” y llamó la atención a que luego de las vistas públicas de hace unos meses no se volvió hablar del proyecto y que ante las declaraciones de la JCF no duda de que el proyecto de reforma contributiva vaya a responder a los intereses de la JCF.

En lo único que parece que hay un consenso entre el Gobernador, la Legislatura y la JCF es el que se incluya en la reforma el crédito al trabajo.

WIPR-Radio ¿Y los chavos, dónde están?

Tres senadores emplazaron a la dirección de la Corporación Pública de Radio y Televisión WIPR a que responda dónde está el millón y medio de dólares del Taller Dramático de Radio, que se encuentra inoperante desde el año pasado.

En conferencia de prensa, los senadores Juan Dalmau Ramírez, del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), José Vargas Vidot, senador independiente, y Cirilo Tirado del Partido Popular Democrático, advirtieron sobre posibles irregularidades en el uso de la asignación de $800,000 anuales que destina la Ley 146/2011 para el Taller, y que según el Departamento de Hacienda han estado llegando a la Corporación desde la creación de la ley. Sin embargo, los senadores denunciaron por voz de Dalmau Ramírez que cuando llegó la última asignación correspondiente al año fiscal 2017 a 2018 se usaron $400 mil para pagar una deuda anterior. Pero no se ha dicho qué se hizo con los $800 mil que llegaron entre abril y junio de 2017. Mientras, el año pasado los miembros del taller dramático fueron llamados a trabajar a tiempo parcial algunos días en el mes de septiembre y con una rebaja de 10% en sus contratos.

Antes de que finalizara el mes de junio de 2018, la gerencia les solicitó a los actores los documentos para la renovación o la extensión de los contratos. La Corporación había confirmado que al no haberse trabajado a tiempo completo quedaba un sobrante de $100,561.96 con el cual se podía seguir trabajando hasta que llegara la asignación fiscal 2018 a 2019. No obstante, hasta el presente no se ha firmado ningún contrato. “Ahora, más de 30 actores de primer orden que le han servido bien a Puerto Rico los tenemos en condiciones de pobreza, echados a un lado”.

El senador por el PIP calificó de vergonzoso el contraste que hay en que al Gobernador “no le tiembla el pulso” en momentos de asignarles pautas a artistas comerciales y, sin embargo, no hace lo mismo con los artistas que cultivan nuestra identidad.

Los senadores subrayaron que la Ley 146 establece que los fondos son para “sufragar el pago de los actores y actrices, los gastos de producción y garantizar anualmente la continuidad de programación radial consistente en los siguientes géneros: programas culturales, cápsulas de contenido histórico, novelas, musicales, miniseries y unitarios con temática puertorriqueña”.

Los senadores censuraron el que la excusa de la Corporación para que no esté operando el taller sea que ahora están esperando a que lleguen los fondos aprobados por la Junta de Control Fiscal, que debe liberar la Oficina de Presupuesto y Gerencia. Según ha surgido en vistas públicas de la Comisión de Hacienda del Senado, ahora nadie sabe decir qué ha pasado con el dinero.

Tanto Dalmau Ramírez como Cirilo Tirado, coincidieron en catalogar la acción de la gerencia de WIPR para con el Taller como de “terrorismo” contra la cultura puertorriqueña. Dalmau Ramírez sostuvo que la expresión de “terrorismo cultural” es una con precedentes y que no es un elemento aislado, ya que ha recibido en su oficina denuncias del desmantelamiento del currículo de Bellas Artes del Departamento de Educación (DE).

En tanto, Vargas Vidot reveló que parte de los fondos del pasado año fueron utilizados en la grabación de audiolibros y en la traducción de una novela japonesa. “Dudo que la traducción de una novela japonesa tenga un atractivo cultural. Los audiolibros nunca se usaron”. El senador también cuestionó si el presupuesto que se utilizó era del Taller o del DE.

Los senadores le exigieron a la gerencia de WIPR que rinda cuentas claras de dónde están los $400 mil desaparecidos de los fondos de la Ley 146/2011, a que cumpla con la ley para el uso de los fondos y a no tomar represalias contra los actores y actrices que han levantado su voz para garantizar la continuidad del Taller.