Inicio Blog Página 1685

Les dejo una pregunta

Cómo serían de snobs en Cambridge que se jactaban de que sus premios Nobel en ciencias (físicos, químicos, biólogos, médicos) practicaran también la excelencia en una actividad paralela, amateur: el químico Haldane escribía con más sapiencia inigualada sobre religiones comparadas, el físico Bronowski era una autoridad en poetas románticos, el legendario JD Bernal sabía más que nadie en el mundo sobre arte iraní. El bioquímico Joseph Needham parecía calzar justo en el perfil: tenía futuro de Nobel a los 36 años, había logrado darle a su campo de investigación (la embriología) una importancia cada vez más central en el concierto de las ciencias, junto a su esposa y compañera de investigación Dorothy, con la que formaba el único matrimonio en el que ambos cónyuges eran miembros de la Real Sociedad de Ciencias. Needham había huido de chico del explosivo matrimonio de sus padres, que lo usaban a él como campo de batalla. Hasta se cambió el nombre cuando empezó su vida en Cambridge (lo habían bautizado Noel Joseph Terence, el padre le decía Terence, la madre le decía Noel, él eligió llamarse Joseph cuando logró huir de ellos). Cambridge podía tolerar bien las aficiones del joven Needham por el nudismo, el marxismo, el acordeón y las danzas medievales, pero quedó boquiabierto cuando él decidió abandonar la bioquímica para dedicar los cincuenta años que le quedaban de vida al estudio de la China.

Todo empezó con un grupo de tres estudiantes chinos que se incorporó a sus clases, antes del comienzo de la Segunda Guerra. Asombrado por la manera en que entendían mucho más claramente que sus pares occidentales lo que él explicaba, Needham le pidió a una de ellos, llamada Lu Gwei-Djen, que le enseñara la suficiente caligrafía para poder leer en chino. “Pasar de las fórmulas químicas a los cristalinos caligramas chinos fue como sumergirse en un río de montaña en un día de mucho calor”, escribió años después. En medio de la guerra, Needham logró viajar con una delegación de científicos europeos en misión de buena voluntad a China. Los invasores japoneses estaban destruyendo las bibliotecas de cada ciudad china que tomaban; había que salvar como fuera aquellos tesoros de saber ancestral. El resto de la comitiva estuvo tres meses y se volvió; él se quedó seis años recorriendo a lomo de burro el país entero, internándose en sus bibliotecas y escuelas y templos, desde las junglas de Birmania al desierto de Gobi. Volvió al final de la Segunda Guerra, con una montaña de libros y testimonios, que se centuplicó en los años siguientes, a través de la correspondencia que estableció con estudiosos chinos y extranjeros de todo el mundo enamorados como él de la China.

El ingenuo propósito inicial de Needham era “escribir a mi regreso un breve opúsculo que explicara por qué la ciencia moderna no se originó en China sino en Europa, habiendo los chinos inventado todo antes”. El breve opúsculo se convirtió, para la consternación y luego para el orgullo de Cambridge, en una obra de dieciocho volúmenes de mil páginas cada uno, que Needham fue escribiendo a lo largo de los cuarenta años siguientes, los primeros veinte solo, luego con un equipo de ayudantes y por fin con una institución entera: el Instituto Needham de Sinología, creado especialmente para él por Cambridge cuando resultó evidente (según palabras de uno de los popes del claustro universitario que no le tenía la menor simpatía) que “la historia de la ciencia y la civilización que está haciendo Needham es seguramente el más imponente trabajo de síntesis histórica y comunicación intercultural jamás intentado por un solo hombre”.

Puestos uno al lado del otro, los tomos de Ciencia y Civilización en China ocupan un estante de seis metros de longitud. La demencial obra de Needham reúne, explica e interpreta todos los logros que, a lo largo de tres mil años, alcanzaron los chinos en la matemática, la astronomía, la física, la química, la geología, la zoología, la botánica, la hidráulica, la metalurgia, la ciencia marítima y textil, la higiene y la medicina. Lo fascinante del asunto (por si las demenciales proporciones del asunto no fueran suficientes) es que Needham inventó una manera única de usar las notas al pie de página, para compartir las perlas que descubría como lector. “Era un virtuoso de la cita”, dijo de él Eric Hobsbawm. Según Simon Leys, la sola lectura de las notas a pie de página de Needham ofrecen una educación integral completa. Sus derivas y asociaciones son asombrosas, iluminatorias. Borges y Bioy lo definieron como un Mil y Una Noches chino y saquearon sin empacho sus páginas para inventar escritores orientales imaginarios, en las antologías de literatura fantástica que hacían para “distraerse del oprobio” en los años peronistas (¿estarían contentos hoy?). George Steiner lo compara con Proust: según él, Needham no sólo rescató del pasado y reconstruyó un mundo entero ante nuestros ojos sino que, como Proust, lo hizo por amor a una persona. En el caso de Proust, el Albert camuflado de Albertine en su libro. En el caso de Needham, aquella joven llamada Lu Gwei-Djen que le enseñó los seis mil caracteres de mandarín que hacían falta para comprender un texto en chino.

Needham conformó un ménage-à-trois increíblemente armónico con su esposa y con Lu Gwei-Djen, que se prolongó hasta la muerte de Dorothy en 1987 (durante todo ese tiempo, Dorothy continuó las investigaciones de Needham en bioquímica y Lu Gwei-Djen fue su mano derecha en la monumental obra sobre China). El secreto de tan asombroso logro suele adjudicarse a la empatía de Needham con el concepto chino de ying y yang, pero Dorothy decía que su marido ya entendía la cuestión no sólo desde sus días como científico, cuando buscó en la embriología el punto de encuentro, el fin de las disputas, entre biólogos y químicos, sino desde mucho antes: en aquellos turbulentos años iniciales en que era prenda y víctima de la polaridad entre sus padres. Según Dorothy, Needham buscó toda su vida eso que los chinos bautizaron “la democrática dualidad de la vida”.

El rechazo a los opuestos, la fascinación con los complementarios, puede verse en casi todas las facetas de Needham. Mantuvo hasta el fin su credo marxista, y volvió comunistas a muchos de sus colegas, pero él no se afilió nunca al partido. Al mismo tiempo asistió a la iglesia anglicana todos los domingos de su vida, pero desde aquel viaje a China prefirió evitar el oficio religioso e ir cuando la iglesia estaba vacía. Llevaba años ya sumergido en su libro sobre China cuando aceptó escribir la introducción a una magna obra científica conjunta titulada La Química de la Vida, y allí les recordó a sus colegas que el atávico concepto de aliento vital era a fin de cuentas una manifestación de protofisiología neumática y que la invención del Benedictine y otros licores monásticos habían sido consecuencia de los afanes alquimistas por llegar a la esencia a través de la destilación.

Dorothy murió en 1987. Luego de dos años, Needham se casó con Lu Gwei-Djen. La novia tenía ochenta y cinco el día de la boda y murió dos años más tarde. Pero Needham, asombrosamente, siguió trabajando. Creía que, si llegaba hasta los ciento siete, podría terminar la tarea. Dos días antes de su muerte, a los noventa y cinco, estaba trabajando en el escritorio de su instituto. Cuando le cuestionaban haberse pasado cincuenta años escribiendo un libro que superaba los tres millones de palabras sin haber logrado nunca contestar aquella pregunta inicial, hoy conocida como La Pregunta Needham (“¿Por qué se estancó China, después de inventar todo antes que Occidente?”), él se limitaba a mostrar los dientes en una sonrisa amarilla de viejo chino y contestaba, con impecable pronunciación cambridgeana: “No me disgustaría ser recordado por una pregunta”

El autor es escritor, tradcutor y fundador del suplemento Radar de Pagina 12. Ahora escribe cuando puede y quiere. Reproducido de www.pagina12.com.ar

Crucigrama: Eusebio Leal

Horizontales

1. Ropajes.

5. La _____ sobre el espejo; libro de Leal sobre la historia y la cultura cubana publicado en 2004.

7. _____; libro de Leal publicado en 1994 en el recuerda su niñez, reconstruyendo toda una época de la vida cubana.

9. Querencia.

10. Mugido.

11. Licor antillano.

12. Veinticuatro horas.

14. Hijo _____ mi tiempo; libro de Leal en el que recoge sus discursos, intervenciones, conferencias, entrevistas y prólogos, fechados entre los años 2009 y 2013.

15. De esta manera.

16. Símbolo del indio, elemento químico.

17. Que no se aparta de lo tradicional, fem.

19. Saludo hecho mediante disparo con armas de fuego.

22. Nasa.

23. Utensilio pequeño que protege el dedo al coser.

26. Ante Meridiano.

27. Convenir, acordar, determinar.

28. Conozco.

29. A nivel.

31. Especie de lechuza grande.

32. _____ I; faraón de la dinastía XIII de Egipto.

33. Engaño, fraude, simulación.

35. Eusebio _____ Spengler; Doctor en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas, Historiador de la Ciudad de La Habana y director del Programa de Restauración del Patrimonio de la Humanidad. Autor de Fiñes, Carlos Manuel de Céspedes: El diario perdido, Aeterna Sapientia, Poesía y palabra (I y II), Fundada esperanza y Patria amada.

37. Detén el _____, caminante… La Habana Vieja; libro de Leal publicado en 1986.

40. _____ Santamaría; héroe cubano que participó en el asalto al cuartel Moncada donde fue hecho prisionero, torturado y asesinado.

42. Olla de metal, con tapadera ajustada y una o dos asas.

44. Quiere.

45. Forma de pronombre.

46. Antes de Cristo.

47. Impar.

48. Reza.

50. Agarradera.

52. _____ Leal Spengler; autor de Regresar en el tiempo, La luz sobre el espejo y Para no olvidar. Ha recibido innumerables distinciones y premios, entre ellos, Premio “Reina Sofía 2007” de Restauración y Conservación del Patrimonio Cultural, Premio “Sebetia Ter 2007” en la categoría de arquitectura, galardón que otorga el Instituto de Cultura y Artes de Nápoles, Italia y el Premio Olaguíbel 2008, otorgado por la Delegación en Álava del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro.

55. _____ Sapientia; libro de Leal publicado en 2015.

56. Perteneciente o relativo a la aorta.

Verticales

1. _____ en el tiempo; libro de Leal publicado en 1986 y reeditado en 1995.

2. _____ no olvidar; de Eusebio Leal Spengler, Ediciones Boloña, La Habana, Libro Primero publicado en 2001, y Libro Segundo, 2006.

3. Dueños.

4. Perteneciente o relativo al sonido, fem. pl.

6. Junté.

7. _____ esperanza; libro de Leal publicado en 2003.

8. Eusebio Leal _____; debido a su conocimiento ha recorrido el mundo brindando conferencias en universidades u organizaciones y realizando trabajos en países, por ejemplo: Puerto Rico, Austria, Alemania, España, Argentina, EE. UU., República Checa, Italia e Inglaterra.

12. Carlos Manuel de Céspedes: El _____ perdido; libro de Leal de 1998, quinta edición, corregida y aumentada con documentos inéditos y nuevos textos de referencia, de una obra aparecida por vez primera, en España, en 1992.

13. Frecuente, puntual, perseverante.

14. Doné.

18. 11 de _____ de 1942; nacimiento en La Habana de Eusebio Leal.

20. Patria _____; libro de Leal publicado en 2005.

21. Mira, observa.

24. Terminación verbal.

25. Del verbo asolar.

30. Socorro, siglas en Morse.

32. Andar… La _____; libro de Leal de 1996 que reúne fascinantes imágenes del Centro Histórico de la capital cubana.

34. Artículo neutro.

36. Interjección.

37. _____ y palabra (tomos I y II); obra de Leal.

38. Pero.

39. Amarra.

41. Que tiene pelusa o vello.

42. Triturar.

43. Intérprete, artista.

48. Se atreve.

49. Ciudad de Nigeria.

51. Símbolo del platino.

53. Algún.

54. Luna del planeta Júpiter, descubierta por Galileo.

Desde los pobres, Iglesia para todos

En diversos países de América Latina, el gobierno imperial de Estados Unidos continúa financiando los golpes nuestros de cada día.

Hace 50 años, varios países del continente sufrían dictaduras militares. La novedad fue que en aquel 68, los obispos católicos de América Latina y el Caribe se reunieron en Medellín (Colombia) para su segunda conferencia general. La conferencia de Medellín ocurrió del 24 de agosto al 6 de septiembre de 1968. El papa Pablo VI abrió la conferencia que tuvo como tema: “La misión de la Iglesia en el proceso de transformación social y política de América Latina”. Dos obispos brasileños, Helder Camara y Pedro Casaldáliga afirmaron: “Para América Latina, Medellín fue un verdadero Pentecostés”. Significó el nacimiento de una Iglesia Católica con cara latinoamericana. El propio tema dejaba claro: la misión de la Iglesia no es sólo religiosa, ni principalmente cultual. Es testimoniar y ensayar en el mundo el reino de Dios, eso es, el proyecto divino de justicia y de paz.

Entre afirmaciones y propuestas importantes, en Medellín, los obispos concluyeron que la Iglesia debe ser pobre, misionera y pascual, es decir, como dice el papa Francisco “en salida”. Su misión es servir como liberadora “de toda la humanidad y de cada ser humano “ (Cf. Conclusiones de Medellín, 5, 15). Desde Medellín, surgió un nuevo modo de ser Iglesia, que se expresó en las comunidades eclesiales de base, pastorales sociales y en la inserción de las Iglesias en los procesos de liberación.

De 1968 para acá, el mundo cambió mucho. El imperio norteamericano logró invadir varios países. Provocó varias guerras, vendió y usó sus armas. Mató muchos pobres, africanos, asiáticos y latinoamericanos. En cuanto a la Iglesia Católica, ella sobrevive a crisis y escándalos de diversos tipos. Sin embargo, la traición más seria de muchos eclesiásticos no es en materia de moral sexual. Es cuestión de humanidad. Es el autoritarismo que está por detrás del corporativismo que oculta crímenes. Ese problema del poder revela una desviación más profunda y radical: el alejamiento del camino del evangelio. Ahora, en ese aniversario de 50 años de Medellín y en medio de las crisis por las cuales pasa la Iglesia, los cristianos y cristianas son llamados a “oír lo que el Espíritu dice hoy a las Iglesias” y “volver a su primer amor” (Ap 2) 5-7). En la Biblia, el primer amor del pueblo fue el Éxodo, donde Dios si dio a conocer íntimamente. El hizo su alianza con la humanidad, en medio del camino de la liberación de los oprimidos. Es necesario volver a esa mística liberadora.

Será otra cosa: San Juan Mall

Los nuevos vientos son fuertes

y las hojas secas en el aire no nos dejan ver bien

los tiempos irán cambiando

fíjate.

(José L. Gil De Lamadrid, Antillano)

Mi madre, Teté, llegó a la jipería en los sesenta como llegaba a cualquier otra cosa: siguiendo a su hermano José.  José, por su parte, también llegó a la jipería como llegaba a cualquier otra cosa: siguiendo a la música.

Cuando Teté era adolescente, odiaba su vida y su casa, y se sentía cómoda y hasta (casi) feliz solamente en la compañía y bajo la protección de su hermano. José era el más joven de los dos, pero era el líder en todo. Ambos cantaban y tocaban la guitarra, pero para Teté la música era un pasatiempo, mientras que para José fue, desde muy temprano, una vocación. Además de tocar la guitarra muy bien, componía canciones y tocaba otros instrumentos. Teté era tímida, mientras que José era simpático, risueño, gregario, algo egoísta, firme creyente en su derecho a la libertad y en la música.  En todo caso, Teté seguía a José y en su compañía desaparecía su timidez: Cuando andaba con él y sus amigos, dice,  me sentía libre y segura, podía esnuarme, podía cantar, podía tirarme peos, podía coquetear, no me importaba nada porque estaba con José y nada iba a pasarme.

Mi tío agarró la guitarra muy pequeño y aprendió a tocarla sin ayuda. A los diez años comenzó a componer sus propias canciones.

Teté me describe esta escena en una llamada telefónica:

—Fue la primera vez que cantó para toda la familia…Nos sentamos en la sala a escucharlo. La canción decía así:

Hey young sailor

Pick up your bags and go

Hey young sailor

Time to say goodbye to love

Cuando termina de cantar la estrofa, Teté está llorando.

—–

Yo estaba ya viviendo lejos de mi madre, en otra parte, con otra gente, cuando José murió.  Poco después, Teté estaba viviendo en la calle, ahora no simplemente pobre, sino homeless, “deambulante”. La muerte de José la afectó mucho, me contaron sus primos. Fue a partir de ahí que empezó a vivir, dicen, “debajo de los puentes.”

Me contaron también que José sufrió, que tuvo una agonía horrible antes de morir. Estaba visitando a alguien en un edificio casi completamente abandonado, de esos edificios semi-desahuciados tan comunes en nuestra isla, y cayó en el agujero vacío donde alguna vez hubo un elevador. No había aviso, cordel, o letrero: sí había un botón flechado que se encendió, anaranjado, al apretarlo, y una puerta que se abrió, así convocada. José entró, distraído, desprevenido, sin mirar. Pasó mucho rato esperando ayuda, tratando de agarrarse del cable, antes de caer al vacío.

Ya en el hospital, pasó otro buen rato desangrándose en la sala de emergencia: los empleados esperando evidencia de seguro o capacidad de pago (no los había); José esperando atención médica (no la recibió).

Hoy el edificio del elevador hueco ha sido derruido, y en su lugar se erige el nuevo Mall of San Juan, un centro comercial de lujo con tiendas como Sacks Fifth Avenue y Jimmy Choo.  Un centro comercial pensado no para los puertorriqueños (la mitad de la isla vive bajo el nivel de pobreza), sino para los turistas ricos que nos visitan (a las tiendas, no a nosotros) desde los cruceros.

Mall of San Juan. Hace poco me compré allí un par de zapatos, en un Nordstrom con más empleados que clientes, y pensé en José.

Los pocos visitantes paseaban por los pasillos lentamente, admirando los escaparates como quien admira a Flaming June o El Velorio en un museo. Había ascensores –enormes, blancos, vacíos, como el mall mismo– pero tomé, tomamos, las escaleras. No vi turistas ricos comprando. Una sola mujer, cincuentona, vestida de hilo color melocotón, malhumorada, compraba zapatos cerca de mí. Trataba groseramente, en un español afectado pero puertorriqueño, a los tres empleados, muy jóvenes, que se afanaban por complacerla.

Hay algo ahí, en esto del Mall of San Juan borrando, encubriendo, el paisaje donde mi tío agonizó. Hay algo ahí de horrenda poesía, pero no sé lo que es.

El oro encabezó una gran semana del deporte boricua

La victoria de la medalla de oro del equipo femenino de baloncesto en el torneo Centrobasket realizado la semana pasada en la cuidad de Manatí fue sin duda el momento de mayor satisfacción para el deporte puertorriqueño, en una semana donde un número significativo de boricuas se destacaron en diferentes disciplinas. Además del baloncesto, la semana incluyó un nuevo campeón de boxeo, actuaciones de gran nivel de nuestro equipo de Pequeñas Ligas en el béisbol, también del Equipo Femenino de Béisbol y grandes actuaciones de nuestras primeras raquetas Mónica Puig y Adriana Díaz, en el tenis de campo y de mesa, respectivamente.

Imbatible el Femenino en Manatí

El Equipo de Baloncesto Femenino de Puerto Rico se presentó en el pueblo de Manatí con el propósito de sacarse la espinita de la medalla de bronce de Barranquilla e intentando ganar su primera medalla a nivel de Centrobasket desde el 2010. El equipo, que se prepara para su primera participación en un Mundial de baloncesto, fue mejorando con cada juego y, tras un apretado partido contra México, en la primera ronda le pasaron la aplanadora a los equipos de República Dominicana y Cuba para alzarse con el oro. En el caso de Cuba (a quien le ganaron por 29 puntos) las boricuas nunca las habían vencido a nivel de Centrobasket y la contundente victoria es la primera derrota de las cubanas en esta competencia desde 1991.

Determinante Jennifer O’Neill

La llegada al equipo de la armadora boricua Jennifer O’Neill parece haberle dado una estabilidad al equipo que se ha ido acoplando con el pasar de las semanas. O’Neill, quien fue la jugadora más valiosa del torneo, fue determinante tanto en las victorias sobre México, como ante las cubanas, a quienes les echó 34 puntos en el juego final. Aunque están en un grupo sumamente duro, no me cabe duda que este grupo dará candela en el Mundial de septiembre en Tenerife (que comienza el 22 de septiembre y será transmitido por WAPA 2). El baloncesto femenino pasa por un gran momento.

Pedraza se coronó campeón mundial

Otro momento que llenó de júbilo a la fanaticada boricua ocurrió el sábado cuando el puertorriqueño José Pedraza se convirtió en campeón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) de las 135 libras al vencer al mexicano Raymundo Beltrán en un gran combate realizado en Arizona. Pedraza demostró su superioridad, y en una pelea cerrada tuvo unos dos últimos asaltos espectaculares, enviando a la lona a Beltrán en el 11 y dándole una golpiza en el 12, para no dejar dudas del ganador del combate y obtener la victoria por decisión unánime de 117-110 en dos tarjetas y 115-112 en la otra. Esto lo convirtió en campeón en una segunda división, pues ya había sido monarca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en las 130 libras.

Se espera que con este resultado, Pedraza regrese el 1ro. de diciembre en un combate unificador contra el mejor libra por libra, el ucraniano Vasyl Lomanchencho en Los Ángeles.

Impresionan Mónica y Adriana

En la disciplina de tenis de campo, la puertorriqueña Mónica Puig obtuvo su mejor semana del 2018 al adelantar a las semifinales del abierto de Connecticut (mejor conocido como Pilot Penn Open).

Mónica ganó seis encuentros (tres de cualificación y tres de Main Draw) y logró subir 17 espacios en el ranking mundial, de la 72 a la 55, pero desgraciadamente tuvo que retirarse de su partido semifinal con una lesión abdominal.

Al momento en que este escrito sale publicado, se espera que Mónica esté lo suficientemente recuperada para estar participando en el US Open último torneo de Grand Slam de la temporada que comenzó el pasado lunes.

Adriana Díaz, demostró que su juego sigue en ascenso, al llegar entre las últimas 8 del abierto de República Checa, obteniendo victoria sobre las europeas Sofía Polancova (#17 del mundo) y la sueca Matilde Elhkhom (#28 del mundo). Cabe destacar que este era un torneo de nivel olímpico y que la boricua vendió caro su derrota de cuartos de final cuando cayó en seis sets contra la japonesa Kasumi Ishikawa, 4ta. del mundo y primera clasificada del torneo.

También lucimos bien en béisbol

Por último, no podemos cerrar este escrito sin mencionar la destacada actuación del equipo de Pequeñas Ligas boricua y el femenino adulto de esa disciplina, que se encuentran actualmente en su campeonato mundial en Florida.

En cuanto al equipo de Pequeñas Ligas, los boricuas jugaron para tres victorias y dos derrotas, obteniendo triunfos sobre Canadá, Australia y Panamá. Mientras tanto, cayeron derrotados frente a los poderosos equipos de Corea y Japón en juegos dramáticos y se agenciaron la tercera posición de la división internacional, lo que representa nuestro mejor desempeño en la historia del torneo.

Mientras, el Equipo Femenino de Béisbol Adulto, al momento de este escrito marcha con marca de 3-1, pues tras ser vapuleados por Estados Unidos ha obtenido victorias sobre China, Taipéi, Holanda y Corea, colocándose a una victoria sobre Venezuela para pasar a una segunda ronda, donde estarán los mejores 6 equipos del mundo.