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La marcha de las caretas

La frase “es un fenómeno cíclico”, a menudo utilizada para explicar la destacada presencia puertorriqueña de hace algunos años en la posición de receptor, ignora la historia. Existen acontecimientos concretos que nos enseñan cómo hemos alcanzado nuestra actual hegemonía. Para comenzar, hagamos un repaso de la situación en los comienzos del beisbol, desde 1896 hasta mediados de los cuarenta. La receptoría fue la última de las posiciones en desarrollarse porque los peloteros boricuas de entonces no contaban con fortaleza física ni tampoco con experiencia en el manejo de lanzadores. Por lo tanto, en las primeras temporadas celebradas en Puerto Rico, la mayoría de los equipos contrataban refuerzos para ocupar la receptoría.

Casi todos provenían de las Ligas Negras, lo cual permitió que se viera en acción a los mejores de estos tiempos. Una lista abreviada incluye a Joshua Gibson, Roy Campanella, William Perkins, el receptor favorito de Satchel Paige, y Quincy Trouppe , un estudioso del juego, especialmente de las posiciones de lanzador y receptor. Trouppe fue subido a las Grandes Ligas a los treinta años y tuvo un gran total de diez turnos al bate. También jugaron aquí John Hayes, Ted Young, Clarence Palm, Robert Clarke y Frank Duncan, quien participó en las llamadas temporadas extranjeras que comenzaron en 1925 y que consistían de equipos del Caribe y Estados Unidos que visitaban Puerto Rico para celebrar series largas. Sobre Duncan hay que añadir que años después fue muy influyente en el desarrollo de Hiram Bithorn. Además, dejaron huellas en los diamantes de Puerto Rico Paul Richards y Ernie Lombardi, el primer catcher campeón bate de las Grandes Ligas en el año 1935.

La Segunda Guerra Mundial obligó a los equipos a reducir gastos. Se eliminaron los refuerzos y se jugó con solo cuatro equipos. Aun así, tuvieron dificultades para cubrir la posición de receptor, y conste, que el itinerario consistía de dos partidos semanales. Ambos se celebraban los domingos en forma de doble juego. Los Cangrejeros dependían de Nenaco Vilá y Juan Ledeé; San Juan contaba con Luis Morales, Pepe Carbia y Antonio Aponte; Mayagüez alineaba con el pequeño Pedro Vélez y los Leones tenían al mejor del grupo, Griffin Tirado, quien recibía casi la temporada completa. Era tal la escasez de receptores, que muchos equipos se vieron precisados a utilizar peloteros establecidos en otras bases para poder cubrir el área detrás del plato. Alfredo Olivencia, una tercera base, actuó como receptor. Juan Sánchez, un guardabosque, fue transferido a la receptoría por los Cangrejeros. Todavía, años después, Vicente Villafañe se puso los aperos, igual que Efraín Blasini, una tercera base. Quizás el caso que mejor demostraba la falta de receptores fue el de Cefo Conde, un lanzador que se vio obligado a recibirle nada menos que a Satchel Paige. “A Page se le podía recibir en una silla de ruedas. El problema hubiera sido que me tocara recibirle a un novato loco y descontrolado”, comentó Cefo.

Al finalizar la guerra, los equipos regresaron al sistema de los tres refuerzos y mantuvieron las mismas cuatro franquicias en operación. Santurce entregó la posición a Vitín Cruz, quien fue seleccionado Novato del Año. Mayagüez ya contaba con Chaguín Muratti y con uno de los primeros receptores boricuas que poseía las herramientas físicas: el subestimado Luis Villodas. Ponce continuaba con Griffin Tirado recibiendo todos sus juegos y San Juan fue el único equipo con catcher importado, Robert Clarke, que también actuó como dirigente.

Durante los próximos cinco años la participación de los receptores boricuas continuó en aumento. San Juan encontró una solución a largo plazo en José Enrique Montalvo, quien comenzó como regular en 1946. Este fue un buen receptor con movilidad y atributos físicos. Jugó brevemente en las Grandes Ligas. Mayagüez había resuelto el problema, no con uno, sino con tres receptores boricuas que fueron Luis Villodas, Chaguín Muratti y Humberto Pita Martí. Al final de la década, Santurce consiguió un receptor que cubrió la posición por muchos años de forma destacada. Este fue Valmy Thomas, que logró establecerse en las Grandes Ligas y fue el primer receptor nuestro en hacerlo quince años después del debut de Hiram Bithorn en 1942. El segundo receptor puertorriqueño que tuvo participación en las Grandes Ligas fue Eliseo Rodríguez, un aguerrido combatiente que jugó unos veinticuatro partidos con los Yankees de Nueva York en 1968. En total, dos receptores de Liga Mayor en un cuarto de siglo.

¿Por qué cincuenta años después tenemos tantos receptores sobresalientes en las Grandes Ligas? Siempre hemos sostenido que la diferencia más importante entre el beisbol actual y el del siglo veinte es el tamaño de los jugadores. Los receptores del pasado tenían las habilidades, la inteligencia y el deseo; pero no contaban con la fortaleza física producto de una buena nutrición y un régimen de ejercicios. De hecho, la mayor parte de los peloteros “del pasado” tenían otros trabajos para así poder cumplir con sus necesidades económicas. A medida que la alimentación de los puertorriqueños mejoraba, también su progreso corporal. Esto coincidió con otros factores que contribuyeron a abrir camino a los aspirantes boricuas: el aumento en la cantidad de equipos de Grandes Ligas y un interés cada vez menor de los jóvenes norteamericanos en ocupar la posición más peligrosa del beisbol. Sabían, especialmente los provenientes de universidades, que no era realista hacer proyecciones para una carrera larga jugando en la receptoría.

El argumento final resulta difícil de probar, pero es uno de los que más nos atrae. No es posible producir receptores de la calidad de los hermanos Molina, Iván Rodríguez, Benito Santiago, Javier López, Santos Alomar y otros sin el apoyo de una tradición como la que ha tenido Puerto Rico en esta posición. Gibson, Campanella, Perkins, Bench, Munson, Carter y muchos más dejaron un sedimento que luego aprovecharon quienes a pico y pala hicieron posible que pudiera decirse “en Puerto Rico hay receptores”. Algunos son Rafael Casanova, Fachy Rosado, Vitín Bermúdez, Bienvenido Rodríguez, Pichinga García, Rafita Zabala, Vicente Antonetti, León Tirado, Eduardo Nichols, Ismael Solla, Omar Cordero, Antonio Aponte, Charlie Rivero, Sixto García, Wilfredo Brea Ramírez y muchos más. Hubo un tiempo que en Puerto Rico se contrataban refuerzos para que jugaran la receptoría. Hoy los receptores puertorriqueños refuerzan al beisbol de Grandes Ligas. Además de ser un dato histórico ahí hay una lección.

El puente de Brooklyn, Maiakovski, el final del poema

En el 2013 visité Nueva York. Para entonces, no conocía a Vladimir Maiakovski.

No recuerdo ni cuándo ni cómo llegué a él, al poeta que vivía en la calle Gran Presnaia, 36 y 24 (lugar muy tranquilo), que fue también artista y revolucionario bolchevique, que cumplió cárcel y vivió enamorado de Lili Brik. Quizás fue porque estaba leyendo a otros vanguardistas en aquel entonces. O porque leí algo de “Poesía y revolución” de León Trotski. Quizá una combinación de ambas cosas.

El encuentro fue paulatino, pasajero y fragmentado, porque no lograba hallar una buena traducción de su poesía. Eventualmente, como regalo de despedida (me mudaba para Chicago), Félix y Cumba me regalaron la copia que tenían de una antología de la editorial Visor. Desde entonces, es de mis imprescindibles. Nunca les dije que, en alguno de esos enamoramientos efímeros míos, apenas algunos meses después, dediqué en exceso y regalé esa copia. No he sabido ni del libro ni de la persona. No sé si haya pasado a otras manos o se encuentre todavía en algún lugar de la América Latina, pero ambos destinos me alegran. Desde entonces me dije que, si en algún momento regresaba a Nueva York, leería su poema “El puente de Brooklyn”, justo en ese lugar.

A 101 años de la Revolución bolchevique, faltando siete años para la conmemoración de los cien de su viaje norteamericano, me encuentro en Nueva York. Como la última vez, me trae una presentación, en la misma librería. Ante la ausencia de mi libro, tomé uno prestado de la biblioteca. La Universidad de Chicago aprecia tanto la educación como el dinero. Por una de estas razones –desconozco cuál– es que la multa de perder un libro es exhorbitante.

Para el recorrido separé toda la tarde del viernes. Decidí entrar al puente por el lado de Brooklyn. Después descubrí con la lectura que esa fue, también, su ruta. La espalda siempre se le da a Brooklyn, parece. Me quité el reloj justo antes de entrar. A los homenajes no se va con tiempo. GoogleMaps dice que la caminata dura aproximadamente 33 minutos. Se equivoca, pero no la culpo. A la tecnología se le hace imposible calcular el tiempo necesario para detenerse y contemplar un paisaje, aunque sea tan industrial como el presente.

Camino y observo las toneladas de metal. Desde entonces, todo se construye pensando en que va a desvanecer, pero el puente combinó quizá por última vez el deseo de la permanencia de las pirámides de Egipto junto a la visión de progreso de una locomotora.

Con la vista de Manhattan, empiezo a leer. Escalofríos. Metal. Canta Maiakovski lo que escucha y lo que ve. Dice que en 200 años, después del Apocalipsis, solo permanecerá ese puente, y futuros estudios arqueológicos descubrirán que, sobre él, estuvo el gran poeta Maiakovski. Me acerco al final del poema pero detengo la lectura.

Alguien camina hacia mí. Recordé la dificultad que tuvo Maiakovski al querer comunicarse con la gente en los Estados Unidos. Nada más frustrante para alguien que amó y luchó por lo mejor del pueblo trabajador a lo largo del mundo. (Ver: “El descubrimiento de América”.) Se me acercó y en perfecto acento nuyorquino, me dijo: “If you’re going to read, get out of the fucking bridge you fucking asshole”, mientras me tiraba el libro sobre el puente.

Fue espectacular. A ambos lados del puente hay tres carriles para vehículos. Pero logró sobrepasarlos. El lanzamiento fue digno de una Olimpiada. El movimiento y la caída del libro iban tan rápidos como los versos de Maiakovski en la página en blanco. Pero mientras la lectura pausada es capaz de contrarrestar sus disparos-llamados-versos, nada frenó el vuelo del libro. Me imaginé su caída al agua, aunque la distancia y la velocidad lo hacían imposible. Sin duda, no hubo manera de que fuera más bello este tributo al gran poeta bolchevique. ¡Un tributo que comenzó individual y se convirtió en colectivo!

Seguí caminando. Los vientos son más fríos justo al final del puente, como para disminuir los fuegos revolucionarios de la poesía y la política. Por fin descubrí la ciudad, aunque quedará para siempre olvidado el final del poema. Este puente es otra cosa.

En la calle por una educación pública

Como una actividad exitosa, satisfechos y con firme disposición a continuar la lucha los grupos magisteriales unidos en el Frente Amplio Por la Educación Pública (FAPEP) realizó este lunes 19 de marzo un primer paro en contra de la llamada reforma educativa que establecería el modelo de escuelas charter y los vales educativos en Puerto Rico.

El paro conllevó una marcha que salió de los predios del parque Luis Muñoz Rivera, en Puerta de Tierra a medio día para llegar hasta el frente del Capitolio. Se suponía que este lunes el Senado se aprestara a estudiar el proyecto de la llamada “reforma educativa”, el cual ya fue aprobado la semana pasada en la Cámara de Representantes. Hace tres días cuando el Frente anunció la celebración de la marcha la Presidencia de la Cámara suspendió las sesiones de este lunes.

“La actividad de hoy para mí ha sido exitoso dado el caso que fue una actividad que se tuvo que programar prácticamente en tres días y en esos tres días dos de ellos fue fin de semana donde uno no tiene mucha oportunidad de ir a las escuelas, fue una actividad donde la asistencia fue bastante”, expresó a CLARIDAD, Domingo Madera, portavoz de Educadores Puertorriqueños en Acción (EPA), que agrupa a los directores escolares. Expresó que sabía que en muchos planteles escolares hubo ausentismo notable de parte de los padres y de los estudiantes.

Madera reconoció que en el caso de los directores escolares, que los rige la Ley 140 son los representantes directo de la Secretaria del Departamento de Educación (DE) en los planteles por lo que están forzados a asistir y que la secretaria Julia Keleher en cierto modo los amenazó con que tenían que estar en los planteles escolares y abrir las escuelas. Pero a diferencia de otras ocasiones afirmó que los directores en su mayoría no le cuartaron el derecho a los maestros que quisieran piquetear frente a sus escuelas o que se ausentaron.

“El director también colaboró porque los directores saben, están conscientes de que el establecer escuelas charter ellos también se van a perjudicar, esto es un proceso que no solamente perjudica a los maestros sino que perjudica a todo el personal de una escuela tanto el director, personal secretarial, conserjes, empleadas de comedores y claro los(as) a maestros(as)”.

Madera denunció que al igual que los maestros con las escuelas charter los directores tampoco tendrán su plaza asegurada, ya que el privatizador puede llevar a la escuela su cuerpo directivo, puede formar una junta para dirigir la escuela, y peor aun el mismo proyecto dice que los directores nuevos serán evaluados todos los años por lo que no tendrán permanencia, ni estatus en el DE. El director escolar retirado censuró que con esta reforma va a provocar que muy pocos jóvenes se interesen en estudiar pedagogía y se inclinen por la dirección escolar. Señaló que ya es un hecho que en la actualidad los cursos de pedagogía en las universidades prácticamente estén vacíos.

“La pasada administración mató la motivación del retiro con la Ley 160 y esta administración nos quiere matar con la creación de escuelas charter”, manifestó. El portavoz de EPA confirmó que los directores escolares tampoco han recibido ninguna orientación o exposición sobre su futuro con la reforma, denunció que en una reunión que citó Keleher con los líderes magisteriales pretendió que fuesen ellos que les dijera cuáles eran los planteamientos de los maestros. La reacción de ellos fue decirle que el proyecto comenzó al revés que debió comenzar con un estudio de abajo hacia arriba de las comunidades escolares.

Respecto a la manifestación de este lunes dijo que ningún legislador se acercó a la manifestación. Madera le reclamó a los legisladores a que “deben pensar que no vayan a destruir la educación nuestra que no vayan a recaer en sus conciencias la destrucción de nuestro sistema educativo”. Precisó y denunció que según el proyecto primero se habló de convertir dos escuelas por región en escuelas charter, lo que representa 14 escuelas, y ya se está hablando del 10% de las escuelas que queden abiertas lo que son 80 escuelas. El educador denunció y atribuyó que no se sabe a que si dentro de dos o tres años “el que este de administrador, o el secretario cambia los muñequitos porque aquí los secretarios han violado las leyes como les ha dado la gana y en lugar de 80 sube a 100 cuando nos demos cuenta posiblemente tendremos la mitad las escuelas charter”. Comentó además que hay rumores de que los “gavilanes” que están detrás de las escuelas charter están interesados en las escuelas que se construyeron bajo el programa Escuelas del Siglo XXI, las mas nuevas en el sistema por lo que no tendrían que invertir en la planta física.

“Nosotros lo que queremos es levantar la conciencia de todo el magisterio puertorriqueño de todos los que laboran de una forma u otra para el sistema educativo, que tenemos que estar en pie de lucha batallando contra las escuelas charter. Si aprueban el proyecto esta lucha no se queda ahí, vamos a continuar haciendo manifestaciones para defender la escuela pública de nuestro país”, afirmó.

Por su parte la portavoz de Educamos, Eva Ayala también calificó de exitoso el paro. “Estamos muy satisfechos de que los maestros respondieron a nuestro llamado de que los maestros dieron una lección de dignidad y los padres y los estudiantes apoyaron este llamado no enviando los estudiantes a las escuelas, esta es una de muchas actividades que vamos a estar realizando de aquí en adelante”, reaccionó a Claridad.

Ayala expuso que el magisterio sabe que la reforma educativa que se propone no responde a los intereses ni de los estudiantes, ni del magisterio, porque en el caso de los estudiantes promueve la segregación, promueve el discrimen, ya que se estaría ubicando a los estudiantes de acuerdo al nivel de ejecución en las pruebas estandarizadas y en el caso del magisterio impulsa el que se pierdan derechos adquiridos, como es el caso de la seguridad de empleo, las listas de turno el principio de mérito y el derecho a la permanencia. Además promueve el que pierdan su sistema de retiro que tanto trabajo les ha constado mantener.

A preguntas de Claridad sobre alegaciones de la Secretaria del DE en Twitter de que hoy el cien por ciento de las escuelas estuvo abiertas, Ayala apuntó que esa es la forma de actuar demagógica que tiene la Secretaria. “Ella debió haber escrito que el 100% de las escuelas estaban abiertas, una cosa es que estén abiertas pero otra cosa es que el 100% de los estudiantes y maestros hayan asistido”. La líder magisterial reafirmó que esa es la manera en que el DE le lleva la información al pueblo.

“La Secretaria va tener que ponerse pa’ su número y no ser tan demagógica, ya estamos cansados de las informaciones falsas de la Secretaria, del atropello que tiene contra el magisterio y del atropello que tiene contra la niñez y la juventud, le queda grande el puesto que tiene, y le queda grande el que siga haciendo declaraciones que lo que hacen es desviar la atención pero, para eso estamos nosotros para dar la información adecuada y hacer lo que tengamos que hacer”, reafirmó.

Escuelas especializadas Las primeras en la lista de las charter

Los estudiantes de las escuelas especializadas del Departamento de Educación Pública (DEP) no se llaman a engaño, están convencidos de que con el cambio de sus escuelas por el llamado modelo de “escuela chárter”, sólo entrarán personas de altos ingresos.

Aunque en el proyecto que se aprobó en la Cámara de Representantes se supone que dice que las escuelas especializadas no serán privatizadas, esto no disipa la desconfianza entre las y los estudiantes, los docentes y sus diversos gremios. Entre el magisterio hay el fuerte rumor de que la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini(ELM ERA), en Hato Rey es la primera de las escuelas especializada que hay en San Juan en la lista a ser privatizadas.

“Sólo van a entrar personas de altos ingresos, es injusto”, expresaron tres jóvenes de la “Libre”, como se le conoce a la ELM ERA, a pregunta de CLARIDAD a qué si sabían que su escuela sería de las primeras en cambiar al modelo charter. CLARIDAD conversó con los estudiantes que se encontraban descansando en una de las áreas verdes cerca de la escuela. Los estudiantes contaron que de parte de la administración no habían recibido ninguna información y que todo lo que sabían era por voz de los maestros y que ninguno les había hablado bien del modelo.

Los tres jóvenes –un varón y dos hembras–expresaron su preocupación ante la posibilidad de que su escuela se convierta en una charter, y por todos los rumores que lo rodean, tales como el que en lugar de que se aplique el requisito de audición para entrar, ahora sería mediante tómbola y que incluso tendrán que pagar una cuota más alta de la que pagan ahora que son $40.00 al año. El requisito de ir a una tómbola para la selección sería incluso para los que ya están en la escuela. Aunque los tres estudiantes, dos de guitarra y una de violín están ya en su cuarto año calificaron este requisito como injusto. De los tres el guitarrista y las violinistas expresaron que quieren seguir en la música.

Mientras la joven guitarrista dijo que en estos momentos tiene incomodidad en si continuará o no estudios universitarios ya que según ha escuchado el proyecto de la “reforma educativa” también flexibilizará los requisitos para ser maestro, por lo que ahora se cuestiona si estudiar o no. “Si cualquiera puede ser maestro no estoy de acuerdo con esa ley”, expresó la joven que aspira a estudiar educación secundaria en Historia.

Más aún los jóvenes atribuyeron su fuerte impresión de que su escuela sea de las primeras en convertirse en una charter a que “siempre ha habido gente interesada en comprar la escuela, somos el ojo educativo, el principal experimento para este sistema como tenemos un aprovechamiento académico”.

En tanto la directora de la ELM, Marimar Santiago, rechazó a este semanario de manera categórica el que haya visto o que su escuela esté en alguna lista para convertirse en escuela charter y expresó –la semana antes de la llamada de Claridad– que la Secretaria de Educación estuvo en una actividad de la escuela.

Mientras entre el estudiantado de la Escuela Central de Artes Visuales, en Santurce, hay las mismas preocupaciones. La joven Claudia Santos Suárez, estudiante de tercer año en compañía de su madre, María Suárez, contó de la preocupación que tienen ella y sus compañeros por el nuevo mecanismo de aceptación a la escuela, de entrar por sorteo y no por méritos como es ahora, incluso para los que ya están en la escuela. Otros aspectos que les preocupan, dijo, es el costo que representa estar en la escuela, ya que maestros y padres tienen que hacer diversas actividades para la compra de los materiales de arte, los cuales son costosos y que ya también pagan una cuota.

Aun cuando la joven expresó su convencimiento de que la Libre de Música será de las primeras escuelas especializadas en convertirse en charter, acotó “serían las más fáciles pero no importa cuál sea la primera, no puede ser ninguna”. Reveló que estudiantes tanto de la ELM, de la Central, la Julián Acosta, especializada en teatro y la Escuela Especializada en Ciencias y Matemáticas, se han estado reuniendo para organizarse en una Alianza Secundaria Inter Escolar. En la Alianza también participa la Escuela Secundaria de la Universidad de Puerto Rico (UHS) de manera solidaria.

Por su parte a preguntas de CLARIDAD la portavoz del grupo Educamos, Eva Ayala, reveló sobre su convencimiento de que las escuelas especializadas serían las primeras en imponerles el modelo de privatización el que la secretaria de Educación, Julia Keleher ha estado visitando estas escuelas y/o enviando personal de su oficina. Trajo de ejemplo el que la Escuela Elemental Inés María Mendoza, en Comerío y que funciona con el modelo Montessori, fue visitada por un pastor religioso y reclamó que la escuela sería convertida en una charter. Ayala trajo a la atención que la Secretaria de Educación ha hecho público el que se propone usar los resultados de las pruebas estandarizadas para ir sacando las mejores escuelas, lo que para Educamos es indicativo de que el propósito es identificar cuales serán las primeras charter.

En esa misma dirección se expresó la presidenta de la Asociación de Maestros (AMPR), Aida Díaz. A preguntas de CLARIDAD, Díaz dijo estar convencida de que las escuelas especializadas serán las primeras. “Son las escuelas mas exitosas y para ellos (se refiere al DE) es mas fácil comenzar por ahí para ellos entonces demostrar que son exitosas, no van a coger estudiantes de bajo aprovechamiento van a escoger las exitosas por eso es el comentario, por eso los rumores”.

La presidenta de la AM contó sobre una visita parecida a la recibida en la escuela Montesori de Comerío. En este caso reveló que uno de los líderes de CROEM, en Mayagüez le informó que el centro recibió la visita de un norteamericano que les dijo que CROEM iba a pasar a ser una escuela charter, “CROEM es una escuela exitosa”, afirmó la líder magisterial.

Aunque CLARIDAD no pudo confirmar la referida visita sí pudo confirmar que en varias reuniones a nivel regional el comentario de que la escuela residencial especializada en ciencias y matemáticas sería otra de las primeras en trastocarla en escuela charter ha sido constante.

El gesto de dignidad de Correa y Beltrán

En la cabeza y en el pecho de miles de puertorriqueños todavía se cobija la indignación que provocó la visita del presidente estadounidense Donald Trump algunas semanas después de que nos azotara el huracán María. Las humillaciones a que sometió a representantes del Gobierno, y al púbico que movilizaron para hacerle coro al visitante, se percibieron como ofensas dirigidas a todo el pueblo. De los políticos se burló en público y a la población le lanzó rollos de papel como quien tira piltrafa en el zoológico.

Pero lo que más indignó a los puertorriqueños fue la reacción supina del liderato colonial boricua. Ninguno fue capaz de presentar un asomo de decencia indignada frente a las humillaciones de que era objeto. La comisionada residente Jennifer González apenas sonrió cuando el energúmeno le dijo con voz socarrona que le repitiera ante el público las alabanzas que le profirió en el avión cuando venían hacia acá. El caso del gobernador Ricardo Rosselló fue un poco más indignante porque, además de aguantar las humillaciones, existe para la historia una foto sacándose un “selfie” con quien lo humillaba.

De aquella experiencia sólo ha trascurrido medio año y cada una de las escenas que se sucedieron en el área metropolitana de San Juan están grabadas en el sentimiento de los puertorriqueños donde permanecerán para siempre. Allí también se guardan las expresiones ofensivas que desde distintos lugares de Estados Unidos ha lanzado contra nosotros el mismo Trump. Nada se olvida.

A diferencia de sus gobernantes, los hijos humildes del pueblo puertorriqueño irán poco a poco contestando la desvergüenza. La pasada semana vimos dos ejemplos que nos reconfortan cuando dos peloteros boricuas echaron por delante sus principios frente a las humillaciones de Trump. Son dos jóvenes que han brillado tanto por su talento deportivo como por la humanidad que proyectan, que crecieron aquí y llevan muy adentro la valentía que les falta a los políticos.

Según una tradición muy establecida en Estados Unidos, los campeones de alguna disciplina deportiva importante son agasajados por el presidente de turno quien los invita a una ceremonia en la Casa Blanca. La ocasión se considera importante y año tras año los equipos campeones posan en los jardines de la mansión ejecutiva con el morador de ocasión. La foto de los atletas sonrientes al lado del Presidente se reproduce en los principales diarios de ese país.

Hace unos días le tocó el turno al equipo de los Astros de Houston, campeón del béisbol estadounidense en 2017. En la ruta que llevó a esa novena hasta el campeonato se destacaron dos puertorriqueños, Carlos Beltrán y Carlos Correa. Uno, Beltrán, está ya al final de su brillante carrera y, para los que se jubilan, de ordinario este tipo de ceremonia en la Casa Blanca sirve como fiesta de despedida. El otro, Correa, es una estrella en ascenso y, con los éxitos ya cosechados, también se beneficiaría con la proyección mediática del agasajo presidencial.

Ambos optaron por no aceptar la invitación de Trump rechazando retratarse a su lado. En el caso de Beltrán, un hijo del municipio de Manatí que siempre ha echado por delante el orgullo que siente por su puertorriqueñidad, había dejado muy claro desde mucho antes que no acudiría a saludar a Trump. La razón para esa negativa también estuvo siempre muy clara: el rechazo a la forma en que Puerto Rico ha sido tratado por el gobierno estadounidense luego del huracán María.

Correa, natural de Santa Isabel, no había hecho expresiones públicas y se esperaba que el muchacho de 23 años viajara hasta a Washington en la comitiva preparada por el equipo de Houston, pero tampoco fue. La oficina de relaciones públicas, desde Texas, se apresuró a anunciar que la ausencia se debía a un “compromiso familiar”, pero luego el mismo Correa se encargó de dejar muy clara la razón cuando afirmó que, en lugar de viajar desde Florida (donde entrena para la venidera temporada) hasta Washington prefería dedicar el día a ayudar a su país. El mensaje entre lo que él hace y lo que no hizo Trump quedó muy claro.

Ambos peloteros pusieron sus principios por delante. Ninguno es ducho en la política y tan sólo se concentran en ser buenos atletas y buenas personas, pero sienten con intensidad su identidad nacional y no pierden ocasión para expresar el respeto por su gente. Por eso actuaron como ningún funcionario público puertorriqueño se atrevió a actuar y expresaron de forma patente el rechazo a Trump dejándolo plantado en la Casa Blanca. Nada había que agradecerle al energúmeno y aunque se trataba de una simple reconocimiento tras un evento deportivo, aprovecharon la ocasión para expresar sus sentimientos.

Protesta en la Sinfónica

Previo al concierto del sábado 17 de marzo, que cerraba la última edición del Festival Casals, los integrantes de nuestra Orquesta Sinfónica hicieron expresiones públicas denunciando su situación laboral. Salarios estancados, difíciles condiciones de trabajo, junto a la indiferencia por parte de los directivos de la entidad gubernamental donde se ubica la orquesta, fueron algunos de los problemas denunciados. Ante esta situación habían considerado efectuar un paro en la última noche del Festival, pero por respeto al público optaron por participar.

No obstante, antes de comenzar el concierto todos los integrantes de la orquesta efectuaron una protesta que, aunque simbólica, fue muy llamativa. En lugar de ir acomodándose poco a poco en sus asientos como es la costumbre, entraron todos de una vez luciendo un llamativo lazo amarillo y se pararon en fila en un gesto silencioso de protesta. El público presente se sorprendió con la entrada, pero muy pronto comprendió lo que sucedía y respondió con un cerrado aplauso.

Cuesta trabajo saber que un país que desperdicia sumas millonarias pagándole salarios astronómicos a funcionarios incompetentes – Natalie Jaresko, Julia Keleher y Carlos Pesquera, para mencionar sólo tres – no compense de forma adecuada a quienes de verdad trabajan para hacer avanzar nuestra cultura. Eso fue lo que sintió el público presente en la sala de festivales del Centro de Bellas Artes cuando respondió a la silenciosa protesta con un sonoro aplauso.

Luego disfrutamos del concierto y de la maravilla de contar con una orquesta como la Sinfónica, que nos llena de orgullo.