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Luis Gutiérrez: Un puertorriqueño ilustre

Luis Gutiérrez estuvo atribulado durante muchos años con su identidad. Llegó a considerarse “demasiado puertorriqueño para los Estados Unidos y demasiado norteamericano para Puerto Rico’’.

Para el bien de su pueblo el dilema se resolvió a través de la lucha por la independencia. Esa vía facilitó además su integración a otras grandes batallas como los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.

El propio Luis da testimonio de esto cuando, en sus memorias, nos dice: “Cuando viajé a Vieques para tomar parte en las protestas conocí al hombre que había hablado en la plaza de nuestro pueblo, cuyos discursos me habían inspirado a seguirlo por toda la isla. Aunque tenía un diagnóstico de cáncer de la próstata, Rubén Berríos acampó en el área restringida por casi un año para mostrar su oposición a los bombardeos. Finalmente lo mandaron a la cárcel”. Continúa Luis: “Hablamos de nuestro compromiso común de devolverle Vieques al pueblo puertorriqueño. Le agradecí su liderazgo y el ejemplo que estaba dando. Le dije que si no hubiera ido a San Sebastián y no lo hubiera oído hablar con pasión y orgullo a favor de un Puerto Rico independiente, seguramente nunca hubiese estado en una posición en la que podía hablar con los líderes militares estadounidenses sobre Vieques”.

La angustia sobre su identidad comenzó muy temprano para Luis. El regreso de sus padres a San Sebastián se la puso muy difícil. Desde la instrucción directa y seca de su padre de que en El Pepino y en todo Puerto Rico tenía que hablarle a él y a todo el mundo en español, hasta el ‘bullying’ que confrontó en la escuela ejemplificado en la entonces muy hiriente frase de la niña que se quejaba porque el ‘gringo’ la estaba molestando, Luis se llegó a sentir como se siente un migrante en Chicago: solo, aislado, perteneciente a nada. Solo que no estaba en Chicago sino en Puerto Rico, en su pueblo de San Sebastián. Fueron precisamente los independentistas de San Sebastián los que le ayudaron a afirmar su identidad. No solo lo aceptaron desde siempre, sino le decían: “Tú eres puertorriqueño. No dejes que nadie te diga que no lo eres”.

Esa conciencia patriótica que comenzó en su niñez está en continúo desarrollo y en la misma confluyen diversos factores y personas. En todas esas personas Luis Gutiérrez reconoce su humildad y carácter. Se refiere a Noel Colón Martínez como su mentor y reconoce la influencia que ha tenido y tiene sobre él. He ahí una contribución significativa de un líder independentista como Noel hacia otro como Luis. Por eso, Luis expresa su agradecimiento especial a Noel Colón Martínez, al cual se refiere como “un ejemplo de honorabilidad, quién me enseñó a luchar por el pueblo puertorriqueño”. A Carlos Gallisá también le agradece, describiéndolo como “ese personaje imponente que llegó a San Sebastián y me enseñó a luchar por los desvalidos”.

He sido afortunado de contar con su amistad. Hemos compartido en innumerables ocasiones, tanto en Puerto Rico como en Chicago; un par de veces en Washington y una vez en San Sebastián. En su casa y en la mía, con Amy y Soraida. Mi familia se honra con la amistad de la suya. Y siempre he admirado en él su genuino aprecio por todas y todos los independentistas. Nunca le he escuchado a Luis Gutiérrez, ni en público ni en privado, un comentario negativo sobre otro independentista.

Luis es políticamente sabio. Es amplio y unitario. Es un gran estratega político y un mago de las alianzas. Combinando su inteligencia y sus más de dos décadas en el Congreso de Estados Unidos, Luis es uno de los puertorriqueños que mejor conoce el funcionamiento de la política y los políticos estadounidenses. Eso no es poca cosa.

Pero, antes que nada y por sobre todas las cosas, es un INDEPENDENTISTA PUERTORRIQUEÑO.

Luis Gutiérrez ama a su familia. Ama a Soraida, la respeta y le reconoce no tan sólo sus méritos sino su autoridad sobre él. También siempre ha reconocido la importancia del periódico CLARIDAD, no solo porque lo ha mantenido informado sobre Puerto Rico, sino porque venderle CLARIDAD a Soraida lo acercó más a ella. También sé que perfecto no es porque toma demasiadas Coca-Colas.

No sé si Luis sigue pensando que es “demasiado puertorriqueño para Estados Unidos”. Lo que sí sé es que no lo es para los millones de inmigrantes en ese país que lo admiran y le agradecen su lucha infatigable por sus derechos.

Querido Luis: Tu padre decía que haber venido a Puerto Rico fue lo mejor que pasó en tu vida. Eso es cierto, fue muy bueno pero no sólo para ti. Fue lo mejor que le pasó a tu pueblo, aquí y allá; a esa diáspora que muchos conocemos, amamos y hemos luchado con ella y junto a ella por muchas décadas. Tienes la dicha de ser dos veces puertorriqueño porque eres hijo de esta tierra y también de su diáspora. Por tu vida y tus luchas eres también un puertorriqueño ilustre.

Y como te dijera Monseñor Roberto González Nieves, eres puertorriqueño desde el momento en que fuiste concebido en el vientre de tu madre: Desde entonces y para siempre, Luis Vicente Gutiérrez Olmedo.

El autor es miembro de la Junta Directiva de CLARIDAD. Palabras pronunciadas por el autor en el homenaje de COPRONU al Congresista, Luis Gutiérrez el pasado sábado 4 de agosto.

Impugnan derogación de las Reservas Naturales

Tres organizaciones defensoras del ambiente y los recursos naturales impugnaron en el tribunal la derogación por la Junta de Planificación (JP) de siete reservas naturales y una reserva agrícola. La semana pasada el país fue sorprendido con el anuncio de que el gobernador Ricardo Rosselló Nevares por recomendación de la JP había dejado sin efecto la protección de siete reservas naturales y la Reserva Agrícola Costa Norte.

La acción llevada por el licenciado Pedro Saadé Lloréns en representación de Toabajeños en Defensa del Ambiente (TDA), a través de su portavoz Juan Camacho, el Comité Socio Cultural Comunitario Arizona, San Felipe de Arroyo (CSCCASFA) portavoz, Alberto Rubio Rodríguez y el Sierra Club de Puerto Rico, solicita al Tribunal que ordene a la JP a revocar las resoluciones que dejaron sin efecto las reservas naturales y la reserva agrícola.

Las organizaciones plantean que la JP no siguió el debido proceso de ley para derogar las resoluciones, entre ellas dar conocimiento al público, ya fuese mediante avisos públicos en distintos formatos y medios, lo que no permitió la participación ciudadana, tampoco hubo vistas públicas.

“La Junta se limitó a dejar sin efecto las resoluciones mediante las cuales originalmente se adoptaron estos planes, y solicitó al Gobernador que derogara las correspondientes órdenes ejecutivas que los aprobaron, todo esto en directa violación a la Sección 2.1 de la Ley 38-2017, 3 LPRA. Sec 9611”, se plantea en la demanda.

Las reservas naturales son: RN Río Camuy; RN Cabullones en Ponce; RN Finca Nolla en Camuy; RN Punta Petrona, Camuy; RN Punta Guilarte, Arroyo; RN Playa Lucía, Yabucoa; RN Mar Chiquita, Manatí. La Reserva Agrícola del Norte abarca los pueblos de Camuy, Hatillo, Quebradilla y Arecibo.

Las organizaciones plantean que además de una violación al debido proceso de ley, la derogación de las ocho reservas protegidas “sienta una mala pauta en el derecho administrativo. Este tipo de derogación “de escritorio” de tantas reservas a la vez, sin dar paso a la participación pública, y sin proponer planes alternativos, no debe ser permitida por este Tribunal, sobre todo cuando lo que quedan derogados son todos los instrumentos de planificación dirigidos a proteger recursos ambientales y agrícolas esenciales, así como terrenos costeros que están sujetos a inundación”.

Además indican que el Gobernador fue inducido a “error” pues entre otras cosas los memoriales explicativos que le remitió la JP no hacen alusión a la valía natural y social de las reservas cuyas protecciones revocadas, ni las consecuencias.

Se mantiene la emergencia nacional por la violencia de género

El próximo 15 de agosto se cumplirán 29 años desde que el gobierno de Puerto Rico adoptó como política pública el rechazo a la violencia contra las mujeres mediante la aprobación de la Ley 54, para la “Prevención e Intervención Contra la Violencia Doméstica”. Durante muchos años las organizaciones de mujeres, sectores aliados, la Comisión para los Asuntos de la Mujer y Legisladoras de gran calidad, como la Senadora Velda González, promovieron la legislación que finalmente fue aprobada, a pesar de todos los obstáculos de índole machista que se interpusieron. No hay duda de que legislar para atender un problema no basta para eliminarlo, menos cuando su base es ideológica, está centrado en el ejercicio del poder de unos sobre otras y la ley tiene el propósito de revertir mitos y estereotipos, como es el caso de la violencia contra las mujeres. Es por esta razón que la Ley 54 no puso fin al abuso doméstico y la Ley 17 Contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo no ha exterminado el acoso en los talleres de trabajo. La educación y formación con perspectiva de género de las niñas y niños desde las edades más tempranas es indispensable para que los cambios se hagan realidad. En Puerto Rico esta estrategia no ha sido acogida por los gobiernos de turno y si alguno hizo algún intento lento y tímido, los vestidos de azul que les sucedieron lo eliminaron de un plumazo, azuzados por sectores fundamentalistas y religiosos que con votos y aportaciones económicas respaldan sus campañas.

Sin embargo, contar con leyes como las antes señaladas les ha provisto herramientas a las víctimas sobrevivientes para protegerse. Viabilizan que las organizaciones de servicios, como los hogares albergues tengan una mejor plataforma de trabajo, ha abierto las puertas de los Tribunales para atender de forma especializada los asuntos y sobretodo, permiten ventilar el problema social como un asunto público que afecta a toda la población y ante el cual nadie debe permanecer de brazos cruzados. Inclusive, la prensa ha ido mejorando el manejo del tema, lo que contribuye a la educación de la población, así como al repudio y denuncia de la violencia por género. Lograrlo no ha sido fácil y aun quedan irredentos como el periodista de deportes, Héctor Vázquez Muñiz del Canal 2, quien recientemente hizo expresiones sexistas y racistas sobre una atleta cubana en la transmisión de los Juegos Centroamericanos. Su macharranería le valió un amplio repudio que incluyó a las organizaciones feministas y sanciones solicitadas por el Comité Olímpico de Puerto Rico.

Aprovechando el periodo de vacaciones, he estado revisando expedientes de décadas atrás, mirando recortes de prensa, fotos e historias y hay una gran diferencia que se acentúa para bien a través de los años. Salvando las distancias, hemos caminado mucho desde el caso del baloncelista Richie Pietri, quien antes de la aprobación de la Ley 54 asesinó a su esposa mientras dormía con incontables martillazos e inicialmente fue dejado en probatoria con la condición de darle clínicas deportivas a niños y adolescentes, hasta el caso del ex alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill. Hay mayor conciencia del problema y más acogida de nuestros planteamientos. Lo que no ha variado es el papel que ha jugado el activismo de las mujeres y sus organizaciones en la denuncia pública y el reclamo de justicia y equidad de género. En el proceso de avanzar son muchos los obstáculos.

Entre todos los males que la población ha enfrentado tras el paso inclemente de los huracanes Irma y María, está el notable aumento en los casos de violencia de género en sus distintas manifestaciones. Las organizaciones que ofrecen servicios y que integran la Coordinadora Paz para la Mujer (CPM), lo notaron de inmediato y lo documentaron. El Centro de Ayuda a Víçtimas de Violación (CAVV), el Centro Salud y Justicia de Puerto Rico (CSJPR) y otras entidades no gubernamentales que apoyan a las sobrevivientes de agresión sexual también han observado el incremento. En lo que va de año 12 mujeres no han sobrevivido la violencia machista y se investigan otras cuatro muertes cuya causa se sospecha es la misma. Sabemos que es mínimo el número de agresiones sexuales que se informa e investiga por la naturaleza del crimen, pero también son evidentes los estragos emocionales y de salud que causa en las mujeres y en las niñas y niños que lo sufren.

Las secuelas de los huracanes dejaron más vulnerables a las mujeres por múltiples causas: hacinamiento en refugios y casas de familiares; las necesidades económicas, de alimentos y agua dieron espacio a que se postergaran decisiones para terminar relaciones violentas; la oscuridad y el aislamiento por daños en la infraestructura y vías de acceso promovieron la impunidad; oficinas de servicios, cuarteles y los tribunales estuvieron cerrados por falta de electricidad y los daños que tuvieron; con la excusa de ayudar y proteger no fueron pocos los agresores que volvieron por sus fueros. Si malas y tardías fueron las atenciones gubernamentales para problemas relacionados con la salud, servicios básicos, transportación, alimentación, para las sobrevivientes de violencia no hubo ninguna. Las organizaciones no gubernamentales que trabajan para erradicar la violencia de género lograron levantarse con bastante rapidez, a pesar de que también fueron afectadas, y con el apoyo de las comunidades jugaron un papel crucial en enfrentar la crisis.

Ante la magnitud de la violencia de género que se ha desatado, el incremento en los feminicidios, los ataques físicos, emocionales y verbales que las mujeres enfrentan por sus parejas y ex parejas, incluyendo legisladores; las agresiones sexuales y el acoso sexual en el empleo entronizado de forma alarmante en la actual administración gubernamental, la cual se destapó con el caso O’Neill y siguió con jefes de agencias y dirigentes en las altas esferas del ejecutivo, sin olvidar un juez que fue legislador del Partido Nuevo Progresista y esta siendo investigado por hostigamiento a una empleada; la CPM, sus integrantes y las organizaciones no gubernamentales han decretado un estado de emergencia nacional que amenaza la paz de las mujeres, sus vidas y seguridad. Desafortunadamente, la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM) ha estado al margen de esta dramática situación. Desde que el puesto fue ocupado por la Lic. Ivonne Feliciano y luego por la actual secretaria de Justicia, Lic. Wanda Vázquez, el partidismo político se ha entronizado en la agencia. Las designaciones son inconsultas con las organizaciones de mujeres, la ley orgánica está siendo violentada respecto a ese aspecto y otros que establecen deberes ministeriales a la incumbente. La persona que recientemente fue designada y confirmada por el Senado es una desconocida en los espacios donde se trabajan los muchos temas con los que la OPM debe involucrarse para lograr equidad para las mujeres.

Como no podemos contar con el organismo que nosotras mismas propusimos y por el cual luchamos para que se estableciera por ley, es nuestra obligación exigir acciones por parte del gobierno y sus agencias, de la sociedad civil, de las entidades no gubernamentales, de las comunidades, de las mujeres y hombres de nuestro país para denunciar y combatir la violencia de género que incluye la que enfrentan integrantes de la comunidad LGBTTQ por su orientación e identidad sexual. Acojamos los llamados a la acción que nos están haciendo las organizaciones. Denunciando, educando, cabildeando en la legislatura, haciendo actos pacíficos de desobediencia civil, apoyando a los albergues de forma material y con trabajo voluntario, manteniendo como bandera la educación con perspectiva de género, desenmascarando a los agresores sin importar los puestos que ocupen. Mientras no se respete nuestra dignidad y el derecho que tenemos a vivir en paz, la sociedad puertorriqueña no podrá mirarse a sí misma sin sentir vergüenza.

Fallido intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro

Por Misión Verdad

Los hechos ya conocidos de la operación

En medio de una multitudinaria actividad en la avenida Bolívar de la ciudad de Caracas, a propósito del 81 aniversario del nacimiento de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), dos drones cargados con material explosivo estallaron cerca de la tarima presidencial, cuando el primer mandatario nacional se disponía a cerrar su discurso frente a los presentes.

Ante la magnitud de la explosión, la transmisión en cadena nacional fue suspendida, los efectivos presentes reaccionaron con maniobras de repliegue y los protocolos de seguridad para resguardar la vida del jefe de Estado fueron debidamente activados.

Minutos después, ante la confusión generada, el ministro de comunicación e información, Jorge Rodríguez, confirmó que se trataba de un atentado y que el presidente Maduro y los altos funcionarios civilies y militares del Estado venezolano que estaban en la tarima, salieron ilesos. Siete efectivos militares resultaron heridos por las explosiones, los cuales ya reciben cuidados médicos.

Según versiones policiales, donde los drones cayeron luego de la explosión se constató la existencia de material explosivo. Fuentes “extraoficiales” relatadas por un periodista opositor, de nombre Román Camacho, recalcaron que los artefactos contenían explosivos C4.

Minutos después, un grupo denominando “Soldados de Franelas”, vinculado al extinto grupo paramilitar del ex Cicpc, Óscar Pérez, que a finales del año pasado realizó varios atentados armados a instituciones civiles y militares con el país, se adjudicó el atentado por redes sociales.

Este reconocimiento anuló la narrativa del “autoatentado” o de “una explosión aislada” en un edificio aledaño a la avenida Bolívar, que algunos operadores en redes sociales y medios internacionales, como Associated Press, habían tratado de instalar para distraer la atención y encubrir responsabilidades.

La célula encabezada por Pérez fue desmantelada mediante un fuerte enfrentamiento con las fuerzas de seguridad a principios de este mismo año muy cerca a la capital venezolana, específicamente en El Junquito. Sin embargo, la vuelta a la escena de uno de sus remanentes, indica que la carta paramilitar contra Venezuela también sigue sobre el tablero.

Al final de la noche, el presidente Nicolás Maduro compareció ante el país, relató lo ocurrido y destacó que los autores materiales del atentado están detenidos. Las primeras pesquisas, según el jefe de Estado, arrojan la vinculación del eje Bogotá-Miami, del presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos, y de operadores radicados en La Florida.

Los aspectos simbólicos y materiales: selección del momento, lenguaje corporal y lógica del espectáculo

El intento de magnicidio mostró, también, una carga de violencia simbólica específica, dirigida a entidades políticas sensibles a la estabilidad del país y al Estado en general. La naturaleza del evento que se daba en la avenida Bolívar, como quienes integraban la tarima presidencial, a su vez describe la selección de un momento específico para llevar a cabo la operación.

Se celebraba el aniversario de la GNB, cuerpo militar encargado del orden interno que en la revolución de color del año pasado fue clave en neutralizar el avance paramilitar de la guarimba y su infraestructura logística.

Atacar justo en ese acto y no en otro al Presidente, llevaba consigo el correlato simbólico de exhibir al cuerpo castrense como vulnerable y sin capacidad de respuesta, lo que debía servir para reflotar en el discurso público, mediante un acto de conmoción (fallido) a gran escala, el clima de confrontación violenta desarticulado por la Asamblea Nacional Constituyente hace un año.

Pero el atentado falló, y en consecuencia lo que tenía que desencadenarse si lograba su objetivo de afectar la vida del Presidente: la acumulación de una “masa crítica” vía propaganda para propiciar el caos, aprovechar la situación para generalizar una retórica del alzamiento propagada desde poderes externos y “resolver” el “vacío de autoridad” con una medida de fuerza externa (militar, probablemente), o al menos plantearla, como único mecanismo para “estabilizar” la nación e imponerle la banda presidencial a los múltiples próximos presidentes de Venezuela que aguardan gobernar.

Sólo pensando en lo peor, y en lo que ayer fue lo más probable, podemos agarrar dimensión de la zona de peligro extremo en la que acabamos de entrar.

Un dato simbólico no menor: en el acto se encontraba el jefe de Estado, el alto mando militar y los representantes de los poderes públicos venezolanos. En un mismo palco, la síntesis material, humana, de los elementos constitutivos del Estado venezolano. En esa selección del momento, el intento de magnicidio plasmó su planteamiento de fondo: matar al Estado y a los cuerpos físicos que representan todavía la delgada frontera entre la paz y la guerra.

La avenida Bolívar contempla un conjunto de atributos (espacio abierto, edificios de altura en sus adyacencias, etc.) que dieron un sentido de oportunidad para realizar el atentado, en tanto la manipulación de los drones explosivos podía llegar al objetivo sobreexplotando algunas debilidades en la seguridad.

Sin embargo, que haya sido en medio de una cadena de radio y televisión describe la intención de imprimirle cierta lógica del espectáculo al hecho funcional a eternizar en el imaginario colectivo un precedente mortal para la historia contemporánea del país. No sólo buscaban matarlo, sino que fuera un hecho espectacular, mediatizado y en cadena nacional.

En la política, a veces el lenguaje corporal dice más que los discursos. Y en ese renglón el presidente Maduro entra a la historia precisamente por su conducta en una situación en definitiva extrema: en el momento de la explosión, se le vio inalterable, tranquilo, incluso con disposición a continuar el discurso con la muerte en frente.

Si este momento sirve como precedente para internalizar hasta dónde están dispuestos a llegar los operadores de la guerra contra Venezuela, también es útil para ver la determinación de Maduro y su fortaleza justo cuando la muerte truena.

Paramilitarización de la política, tecnificación de la violencia y los saltos cualitativos desde el Golpe Azul

Es con el Golpe Azul (fallido) que se introduce con mayor nitidez en la política venezolana un tipo de violencia política donde el factor armado juega un papel central. Es allí donde comenzó a encontrar puntos de convergencia la conspiración interna en el mundo castrense (patrocinada desde el extranjero), el espectro más demente de la oposición venezolana y el suministro financiero estadounidense y colombiano hacia agendas antipolíticas. Allí se destacaron Julio Borges y Antonio Ledezma como operadores de guerra sucia.

Es desde ese plan de bombardear el Palacio de Miraflores y asesinar al presidente Maduro que, hasta la actualidad, puede observarse una mutación operativa, una ampliación en las capacidades y una profesionalización en los métodos, que viene aumentando su presencia en la vida política del país.

Muestra de ello no fue sólo el grado de preparación en guerra urbana en los operadores de las guarimbas de 2014 y 2017, sino la emergencia de una versión criolla del Estado Islámico, caso Óscar Pérez y su célula, con un sentido sofisticado y selectivo de la violencia irregular. Sus ataques a instituciones civiles y militares así lo demostraron.

Desde los sucesos en la finca Daktarí en el año 2004 en adelante, pasando por todos los planes de magnicidio desmantelados por el aparato de seguridad venezolano, hasta llegar a Óscar Pérez, la huella del paramilitarismo colombiano está presente. Y lo que se ve con mayor nitidez, en términos de retrospectiva, es un cambio en sus formas de ejecución, pero también en la selección de sus focos.

Al no tener en el escenario actual las condiciones que propicien una guerra abierta bajo la coordenada colombiana, el tratamiento o la forma de llegar al objetivo se adapta.

Y la prueba material de esa tecnificación es precisamente el uso de un dron artillado. Este mecanismo representa una de las mortales innovaciones dentro de los recursos bélicos del Estado Islámico, debido a las ventajas tácticas y financieras que implica para matar con mayor nivel de efectividad.

Este mecanismo, a su vez, ha sido importado y adaptado por el mundo del narcotráfico, siendo el mexicano el que lo ha instrumentalizado con mayor nivel de visibilidad.

El uso de este instrumento, más que describir un nivel de experticia y preparación relacionado a un tipo de violencia profesionalizada, pone las trazas de la operación en operadores paramilitares que sirven como canal de importación de las novedades del terrorismo.

Justo allí donde lo anecdótico se vuelve estratégico, y un susto como el de ayer en síntoma de algo más grave: el fenómeno paramilitar como una estrategia para alterar la naturaleza pacífica y democrática de la población venezolana. La expansión del Estado fallido colombiano también se narra por ahí.

Bogotá-Miami: el centro de operaciones

Un reportaje del medio especializado en finanzas Bloomberg, publicado el mes de junio, ratificó lo que sabemos desde el Golpe Azul: Colombia ha servido como base de operación, financiamiento y coordinación de planes golpistas (y magnicidas) contra Venezuela.

Esta vez se llamaba “Operación Constitución” y había sido planificada en Bogotá, con respaldo de financieros y militares colombianos. El objetivo era secuestrar a Maduro y llevarlo a juicio, aunque no dice ante cuál instancia. Con sólo tener dos dedos de frente, se puede decir que sería el “Tribunal Supremo en el exilio”, el cual utiliza el Congreso colombiano para sala de reuniones y específicamente para “enjuiciar a Maduro”.

El paisaje que se ha venido dibujando en 2018 es uno donde los altos funcionarios estadounidenses y colombianos presionan abiertamente para intentar forzar un golpe de Estado en Venezuela, promocionándolo unas veces como forma de amnistía, y otras como un medio para “restituir la democracia” que la oposición venezolana no pudo.

La publicación de Bloomberg describe con nitidez el papel del gobierno colombiano en la planificación y coordinación de esta estrategia, pero también certifica, con igual nivel de claridad, su respaldo en lo que a la guerra en términos generales contra Venezuela concierne (contrabando, ataque a la moneda, paramilitarismo, etc.).

La siguiente secuencia habla por sí sola: luego de permanecer callado por meses, el autoexiliado Julio Borges, de quien sabemos que no le hace el feo cuando golpes de Estado se trata, resucitó en redes sociales para predecir que la caída de Maduro estaba cerca. Al unísono, el presidente Juan Manuel Santos también alertó que el fin de Maduro era inminente.

Dos pruebas irrefutables de algún tipo de involucramiento, o al menos conocimiento de causa, de un tipo de respaldo público con premeditación, con respecto a lo que sucedió ayer, pues sólo un intento de magnicidio es lo más parecido a sus profecías.

Ambos discursos, así como el reportaje de Bloomberg y los intensos llamados de funcionarios estadounidenses dirigidos al estamento militar venezolano en todo 2018, deben visualizarse, también, como maniobras de ablandamiento a la opinión pública, del imaginario colectivo, con el objetivo de obligar a la población a naturalizar una salida violenta o un hecho de conmoción en el corto plazo.

Preparar el cerebro del país para aceptar que algo trágico está por venir, viene acompañado, en este caso, por una estrategia de consentimiento forzado, artificial, donde la gente acepta una desgracia como algo lógico y ya predicho.

El presidente Maduro también señaló al estado de La Florida, cuna de los sancionadores crónicos de Venezuela (Marco Rubio, Ileana Ros, etc.), pero también de operadores de guerra sucia que se autoexiliaron allá. Como es el caso de José Antonio Colina, protegido por Marco Rubio y animador de la diáspora en Miami, que se hizo famoso por colocar bombas en la embajada de España y el CNE en 2003, y más recientemente por enviar implementos para dotar a los grupos violentos que protagonizaron las guarimbas.

El plan de recuperación económica: el acelerante

El plan de recuperación económica diseñado por el presidente Maduro y su equipo de gobierno ha sido una estrategia presentada como integral para atacar los focos sensibles de la guerra económica y devolverle al país la estabilidad.

El plan implica un reordenamiento de la política monetaria y cambiaria, una reorganización del subsidio a la gasolina y una despenalización (mediante la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios) en el mercado de divisas para restarle influencia a los indicadores del dólar paralelo en la formación del sistema de precios.

Estas medidas dibujan un mapa de intereses económicos que se verán afectados, sobre todo en lo que corresponde a la gasolina. Y eso sí que es un asunto estrictamente binacional.

Regiones importantes del oriente colombiano, sus élites políticas ligadas al narcotráfico y al paramilitarismo, incluso su tejido económico y empresarial, dependen del saqueo a los combustibles venezolanos para mantener un estado artificioso de soberanía económica que no es tal.

Lo que está en juego con las medidas planteadas por Maduro no sólo es un cambio en las reglas en el juego, que podría inhabilitar focos sensibles de la guerra económica, o lo que es lo mismo, la pérdida total de capital político de la oposición y Estados Unidos, sino la propia subsistencia primaria de un sistema paraeconómico que al otro lado de la frontera vive del canibalismo de nuestros combustibles.

Ciertamente, ese factor apuntala aún más el involucramiento del lado colombiano, pues el cambio que pueden vivir esas regiones producto de la regularización sobre el comercio de gasolina le impone un nuevo foco de estabilidad, por estrenarse, al gobierno colombiano, que posiciona como una política de Estado derrocar a Maduro para mantener el orden actual de las cosas.

La zona de peligro estratégico y la etapa de conflicto post-sanciones económicas

Si lo vemos en perspectiva, en términos formales, puramente legales y políticos, Estados Unidos, el gran operador de la guerra contra Venezuela, ya tocó sus propios límites.

Avanzar por la vía de las sanciones implica fortalecer a Maduro, según sus propios think-tanks, o propiciar un conflicto con inversionistas y empresas con intereses en mantener relaciones tolerables con Venezuela. Avanzar por la vía militar tampoco es una opción en las condiciones actuales, razón por la cual se acentúa la tercerización de las operaciones contra la economía y la seguridad de Venezuela desde Colombia, bajo mecanismos paramilitares, diplomáticos, comerciales y financieros.

A nivel internacional, la OEA está fatigada del tema Venezuela (al igual que el Grupo de Lima) y resolver la situación llevando a Maduro al Tribunal Supremo en el exilio o la Corte Penal Internacional, no tiene todavía el nivel de maduración necesario para interrumpir el plan económico de recuperación. Hablando de la oposición interna, sucede la misma deriva: un país con múltiples conflictos no los ve como una referencia.

Entonces parecemos entrar irrefrenablemente a una zona de peligro que tiene a las sanciones como puntos de negociación y arietes de desmantelamiento económico, pero no como desenlace en sí mismo, más allá de que sea permanente la búsqueda por hacer coincidir el caos que genera el bloqueo financiero con una nueva modalidad de violencia que le dé algún saldo político a la oposición. Y en ese sentido, Colombia, esperando el nuevo gobierno de Iván Duque, quiere asumir el liderazgo que a lo interno colapsó.

El poder formal ya avanzó hasta donde le marcan los límites de la legalidad, lo que hace de la zona de peligro estratégica un escenario donde los ataques por venir estarán orientados a la criminalidad, a los asesinatos políticos, al recrudecimiento del colapso económico, y a las demás variantes que ofrece la guerra sucia y las jugadas extrapolíticas.

La imagen del atentado fue consistente y sintetiza el nuevo escenario de recrudecimiento iniciado después del 20 de mayo, aquel donde se le imprime a la situación venezolana un sentido de inseguridad total, donde toda la vida (política, institucional, económica, humana) de la sociedad está en riesgo, suspendida en cuanto a derechos constitucionalmente consagrados, en cuanto a lo que políticamente se ha conquistado; donde, también, las nuevas modalidades de muerte social implantadas contra Venezuela, mediante el bloqueo financiero (entre otros crímenes), plantean hacerse masivas y naturales a nuestro metabolismo social.

Y si el plan de recuperación económica busca frenar ese proceso, entonces hay que socavarlo. Y si las sanciones y la presión internacional no pueden, si no podemos colocar a la población en contra, entonces hay que matar al líder. Ese es el razonamiento que los llevó a asesinar a Patrice Lumumba, Martín Torrijos, y tantos otros. Si no puedo controlarte, te mato.

Y matar, en esos términos, implica, por sobre todas las cosas, fracturar una sociedad, romperla para siempre. Eso buscaban ayer, y nuevamente no pudieron.

Reproducido de :www.cubadebate.cu

Días decisivos en Brasil: Lula y el PT presentaron su programa de gobierno

Por Juraima Almeida

Todo indica, por ahora, que el 7 de octubre habrá elecciones presidenciales en Brasil; el 15 de agosto vence la fecha para presentar las candidaturas; Luis Inácio “Lula” da Silva, es el candidato con mayor intención de voto pero está preso desde el 7 de abril, en cumplimiento de una condena que tiene una pena de 12 años emanada de un Tribunal de Segunda Instancia, por los delitos no probados de corrupción y lavado de dinero.

Hay varias alternativas posibles de aquí a octubre. Una: que la candidatura de Lula sea aceptada por el Tribunal Electoral cuando se presente el 15 de agosto. Si se diera esa condición adquieren mucha importancia las encuestas que indican que Lula encabeza la intención de voto con un 30%, seguido por el candidato ultraconservador Jair Bolsonaro con 21,8%, y la ambientalista Marina Silva les sigue con el 9,2%.

Dos: que la candidatura de Lula no sea admitida, dado que la Justicia Electoral no acepta candidaturas de personas condenadas en segunda instancia. Para ese supuesto las intenciones de voto están a favor de Bolsonaro con el 23,6%, le sigue Silva con el 14,4% y Ciro Gomes, del socialdemócrata Partido Democrático Laborista, con el 10,7%.

Tres: que el Partido de los Trabajadores (PT) cambie su decisión y presente una candidatura avalada por Lula. En ese caso, no hay datos disponibles en las encuestas y sondeos. Y cuarto: que la situación derive en apelaciones, impugnaciones y conflictos de poderes que vuelva inestable la situación e impreciso o imposible de ejecutar el resultado que las urnas indiquen… y los militares tomen el poder.

Mientras, la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya hizo una declaración la última semana considerando al expresidente Lula como un preso político y exigiendo la inmediata libertad del mismo por sufrir una persecución política.

El Partido de los Trabajadores (PT) lanzó el sábado 4, en Sao Paulo, la candidatura de Luiz Inacio Lula da Silva a la presidencia de Brasil, para “transformar a la nación sudamericana en un mejor lugar para vivir”. Lula está preso en Curitiba desde el 7 de abril, luego de que el juez Moro lo condenara a nueve años y seis meses de prisión por la causa Lava Jato.

Mientras tanto, la imagen del presidente de facto, Michel Temer, que destituyó a través de un golpe parlamentario a Dilma Rousseff, sigue cayendo en picado. Esta encuesta reflejó que un 82% de los encuestados considera que su gobierno es “muy malo o pésimo”, mientras que apenas un 3% piensa que es “óptimo o bueno”.

Por otro lado, La Corte Suprema de Brasil anunció esta semana que revisará en los próximos días el recurso de amparo presentado por los abogados del expresidente antes del 15 de agosto, fecha en que vence el plazo para inscribir las candidaturas a las elecciones presidenciales. El magistrado Edson Fachin fue designado esta semana para formar parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) y además de estar encargado de revisar el recurso evaluará la documentación relativa a la presentación de las candidaturas de los otros postulantes. El magistrado pidió por redes sociales, ”celeridad” en el caso de Lula.

El presidente del TSE, Luiz Fux, quien volvió a señalar la intención de la Justicia para evitar la participación de Lula en la elección. Fux declaró que habría una “inelegibilidad” evidente en la candidatura de Lula. La más reciente muestra de solidaridad que recibió Lula es la bendición del papa Francisco transmitida ayer por el ex canciller Celso Amorín.

Constituyente, la propuesta de Lula y el PT

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil presentó el sábado 4 el plan de Gobierno de Lula (2019-2022) al pueblo brasileño, en el que un proceso constituyente libre, democrático, soberano, unicameral, fruto de un intenso debate sobre el futuro de la nación. Dividido en ocho ejes, el nuevo programa de Gobierno pretende superar los problemas de inversión pública causados por el presidente de facto Michel Temer, tales como la inflación, el desempleo y el aumento de la pobreza extrema.

El plan propone un impuesto sobre la renta justo, insiste en el objetivo de promover la soberanía nacional y popular, reanudar la política exterior activa, centrándose en la integración y el diálogo multilateral, promover la democracia, el pluralismo y la diversidad y profundizar en la democracia y empoderar a la ciudadanía, activándola a través de los dispositivos existentes en la Constitución, tales como el plebiscitos y referendo.

Asimismo, propone la promoción y la afirmación de los derechos de los ciudadanos, que fue unos de los puntos afectados con el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, y señala que el próximo gobierno se concentrará en la democracia y los derechos humanos como interdependientes con la lucha contra la criminalización de los movimientos sociales.

Asimismo se compromete con políticas centralizadas en la mujeres y la promoción de la igualdad racial, así como el derecho de los jóvenes, la población de Lesbianas, Gays, Transexuales y Intersexuales (LGTBI), niños, la tercera edad, personas con discapacidades, pueblos originarios, el campo y las aguas.
Señala que se buscará la defensa y la promoción de los derechos a la comunicación de la sociedad, que las comunicaciones sean libres de control de los gobernantes y los grupos económicos, asegurando de esta manera la libertad de prensa, el pluralismo y el acceso a fuentes diversificadas e independientes de información. E insiste en fortalecer la importancia de la universalización de la banda ancha, la consolidación del marco civil de internet, el fortalecimiento de medios comunitarios y la desconcentración de las inversiones publicitarias estatales.

Sobre los derechos sociales, indica que el pueblo más pobre volverá a ser prioridad a través de la reanudación de la ampliación del acceso a los derechos sociales con un nuevo modelo de gestión pública y delegación de recursos financieros para estados y municipios, que considere sus limitaciones institucionales, con el regreso de la educación y la salud pública, y poniendo como prioridad superar la pobreza extrema.

El PT promocionará una economía de bajo impacto ambiental y alto valor agregado, que garantice el derecho a la alimentación sana, al agua y al saneamiento, además de la producción de alimento saludables, con reducción de agrotóxicos. También promete la promoción de la reforma agraria y los derechos humanos en el campo. En materia de educación se priorizará la educación media, derogando la reforma implantada por el gobierno de facto.

Lucha de clases disfrazada de religiosa.
No es sólo en Brasil sino en toda América latina, la tendencia general de esta fase dominada por el gran capital financiero es la restricción de la democracia, el aumento de la represión, el auge del racismo y el odio de las clases dominantes a los dominados que, debido a las migraciones internas e intrarregionales, se diferencian cada vez más de sus opresores por sus características étnicas o religiosas.

La mayoría de los ricos son blancos y miembros de las Iglesias dominadoras tradicionales (anglicanos, católicos, judíos) mientras en los sectores plebeyos hay blancos pobres pero la mayoría son indígenas, mestizos o negros que pertenecen a minorías religiosas o no creen en dioses. La lucha de clases aparece, por lo tanto, disfrazada de una oposición entre religiones y entre etnias y esa barrera ideológica puede aparecer ante todos como más importante que la división en clases, señala el analista Guillermo Almeyra.

Añade que un vasto sector capitalista teme en Brasil la recesión y la corrupción crecientes y comprobó la peligrosa impopularidad de Temer y del sistema capitalista. La prensa más reaccionaria toma ya abiertamente distancias del gobierno y no cree en la continuidad de la línea dura y represiva de la derecha tradicional o de la ultraderecha evangelista-fascista del candidato Jair Borsonaro. Aumentan así las condiciones necesarias para un golpe militar dentro del golpe parlamentario de Temer porque las diversas fracciones burguesas no pueden concretar un pacto y, en cambio, comienzan a temer un peligro de izquierda.
Para Almeyra, otra opción posible para los capitalistas brasileños sería la repetición de la salida mexicana de la crisis política cooptando una fuerza popular y de masas (el PT) pero con la garantía de que Lula mantenga una posición mucho más conservadora y limitada que la de López Obrador, una opción que parecen manejar en el departamento de Estado y el Pentágono estadounidense en la urgencia de evitar el crecimiento de una radicalización que se expresó ya en el entierro masivo de Marielle Franco, concejala asesinada de Río de Janeiro, favelada, lesbiana, mulata…

La autora es investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Reproducido de: www.rebelion.org