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Militarización de la distribución de alimentos bajo San Ciriaco: Agosto-noviembre de 1899

El resultado inmediato del ciclón San Ciriaco en Puerto Rico fue la muerte de 3,000 personas, muchas de ellas ahogadas por las crecidas de ríos. Casi el 90 % de la agricultura de la Isla fue destruida, en particular la producción de café y alimentos. Miles de puertorriqueños estaban a punto de morir de hambre y desolación. Era el 8 de agosto de 1899, un año después de la invasión estadounidense, bajo el mando del notorio asesino de civiles Nelson A. Miles.

Lo que quedaba de gobierno propio en la isla el 8 de agosto de 1899 era muy poco. Estábamos bajo un régimen militar abierto. El gobernador estadounidense en la isla, el mayor general George Davis, hizo claro que el Congreso no daría ningún empréstito para ayudar a superar la crisis alimentaria causada por San Ciriaco. Lo que sí se hizo fue militarizar todos los rincones de la isla, con el pretexto de que solo así se podía implementar un plan racional de distribución de comida.

El 12 de agosto de 1899 el Departamento de Guerra de Estados Unidos creó una «junta local de ayuda caritativa», integrada por la alta oficialidad de la marina y del ejército norteamericano en la isla, todos anglosajones. Esta junta tendría a su cargo la coordinación del uso de fondos caritativos y organizar la distribución de alimentos a la población.

Efectivamente, el 14 de agosto de 1899 el Departamento de Guerra de Estados Unidos emitió la Orden General 115. Bajo esta directiva, la isla quedó dividida en 17 «puestos» militares regionales de distribución de comida, bajo el mando de un oficial militar estadounidense. Cada alcalde de la isla recibió entonces instrucciones para nombrar tres ciudadanos locales con la obligación de reportarse inmediatamente a uno de los 17 puestos mencionados. En total se formaron 58 «sub-puestos» bajo la supervisión del ejército de Estados Unidos. El puesto central de distribución se estableció, por supuesto, en San Juan.

Cabe mencionar que muchos de los alimentos y de la ayuda para Puerto Rico fueron aportados no por los militares, sino por la comunidad latinoamericana en Nueva York, siendo la más importante la Sociedad Colonial de Nueva York. Todo Nueva York se movilizó a recaudar ayuda para los boricuas. El gobierno de Estados Unidos, sin embargo, exigió que los fondos de ayuda vinieran de donde vinieran, privados o públicos, se canalizaran a través del National Bank of North America, y que el transporte se efectuara en barcos estadounidenses, en particular los barcos McClellan y McPherson.

La distribución militarizada de alimentos comenzó en la isla el 16 de agosto de 1899. Uno de los problemas fundamentales era, por supuesto, la transportación.  Puerto Rico contaban entonces con un sistema de tren que iba de Carolina, en dirección al oeste por la costa, hasta Sabana Grande. Pero faltaban cerca de 25 millas entre Camuy y Aguadilla. La mejor carretera del país era de tipo militar e iba desde San Juan a Ponce, con ramales a Guayama y Adjuntas. El centro de la isla solo contaba con caminos de tierra, muchos de ellos intransitables luego del ciclón. Pero era allí, en las montañas, que la necesidad era mayor. El café fue hasta 1898 el principal producto de exportación de la isla, pero San Ciriaco destruyó 90% de las siembras.

Una cosa que sí había heredado Puerto Rico de la época de España era un transporte marítimo de pueblo a pueblo por la costa, aunque en pequeña escala. Además, había una cultura de solidaridad y caridad social, como lo evidenciaba la Sociedad de Ayuda de Mujeres de San Juan.

Aunque el ejército de Estados Unidos quería controlar férreamente todo el proceso de distribución de alimentos en la isla, pronto los alcaldes locales empezaron a tomarse iniciativas. De los 58 «puestos» locales de distribución comenzaron a salir civiles en carretones, a pie y a caballo a llevar comida a los lugares más recónditos. Por toda la costa se organizó una red de pequeños barcos que comenzaron a traer la comida a los lugares en que hacía falta, sin esperar por los militares. Es decir, sacaban la comida de los centros de acopio y la distribuían por cuenta propia.

Molesto con la «indisciplina» de los boricuas (y de las boricuas, en particular), el Departamento de Guerra de Estados Unidos ordenó el 2 de septiembre de 1899 el establecimiento de un sistema de libretas de racionamiento de comida, en que todo persona mayor (capaz de trabajar) tenía que reportarse a uno de los 58 «sub-puestos»  militares y mostrar empleo legal por al menos 6 días a la semana. De lo contrario, la familia entera no recibiría nada. Esto benefició a las plantaciones azucareras, que ya venían pasando a manos estadounidenses.

Ya para octubre-noviembre de 1899, sin embargo, la producción local de alimentos en la isla comenzó a despuntar.  Productos como los plátanos, guineos y aguacates comenzaron a aparecer en los mercados libremente. Tan fue así, que a fines de noviembre ese año, el Departamento de Guerra cerró 10 de los 17 «puestos» regionales de distribución de alimentos. A pesar de toda la fuerza del ciclón San Ciriaco, la agricultura de alimentos local comenzó a mostrar energía. Ya a medidos de 1900 esa energía era palpable. El jíbaro le había dado una lección al invasor.

Fue así como, con toda maldad y alevosía, el Congreso aprobó la Ley Foraker el 4 de abril de 1900, que, entre otras cosas, disolvió todos los remanentes de gobierno local en manos de la nación puertorriqueña y devaluó nuestra riqueza agrícola, en particular la producción de café y alimentos, en un 40%.

Resulta así que el 4 de abril de 1900, mientras las organizaciones de mujeres en San Juan recolectaban comida y víveres para los pobres; mientras los campesinos hacían el mayor esfuerzo por levantar de nuevo la producción de comestibles en Puerto Rico; mientras la comunidad latinoamericana en Nueva York recolectaba fondos y mercaderías; mientras miles de boricuas burlaban las directrices militares para ayudar a las familias necesitadas, en el Congreso se fraguaba un golpe mortal a la economía local para que nunca pudiera suplir nuestras necesidades alimenticias. Por ahora lo vamos a llamar «devaluación» de la moneda, pero, en rigor, fue algo más, fue un acto criminal para destruir nuestra habilidad de ser algún día un pueblo prospero e independiente. Es un tema complejo, como todas las cosas monetarias.

Pedro Albizu Campos fue el primero en comprender a fondo, con datos y análisis detallados, lo acontecido ese 4 de abril de 1900. Por eso su rabia, por eso su rebeldía, por eso su coraje infinito para que comprendiéramos la verdadera naturaleza del imperialismo estadounidense. Ya volveré sobre el 4 de abril de 1900 y la cuestión monetaria.

Anotaciones sobre el Grito de Lares

A nuestros luchadores, de todos los tiempos.

¡Todos a Lares a afirmar nuestra nación, este próximo 23 de septiembre!

El día 23 de septiembre de 1868 es un día glorioso en nuestra historia. Ese memorable día en el histórico pueblo de Lares, cientos de puertorriqueños dando muestra de valor y sacrificio defienden la libertad de nuestra Tierra. Por vez primera en nuestra historia, los puertorriqueños se levantan en armas para exigir su derecho a la independencia. Tres grandes aspiraciones dan vida a este movimiento… liberación política, independencia económica y la abolición de la esclavitud. Éste fue el comienzo de una revolución política y social, que por diversas circunstancias históricas, no pudo realizarse.

No es fácil para un pueblo tomar el camino de la violencia revolucionaria. ¿Cuáles motivos y razones tuvieron aquellos hombres y mujeres para tomar tan difícil decisión? ¿Cuál era la situación de nuestro pueblo en aquella época? ¿Por qué fue un fracaso militar? ¿Cuáles fueron sus consecuencias? En forma breve trataré de contestar estas interrogantes.

Primero, examinaremos la situación política de la época. Desde el año 1508, que España comienza la colonización y durante casi cuatro siglos nuestro país sufre de todos los problemas de su condición colonial. Quienes mandaban en nuestra Tierra eran los españoles. Gobernantes y leyes impuestas para beneficio de ellos. Podemos afirmar que, con excepción de breves intervalos de liberalismo español, nuestro país estuvo regido por un gobierno absolutista de tipo colonial. Inútiles y frustrantes fueron las múltiples gestiones a favor de reformas que aliviaran nuestra situación. Igual suerte tuvo nuestra ejemplar campaña abolicionista. Los resultados siempre eran los mismos: promesas. Mientras tanto, ya en el siglo XIX, se agravaban los problemas del país. Crecía el descontento popular. Quien mejor nos ilustra esta situación es el Dr. Ramón E. Betances y Alacán cuando dice: “España no puede dar lo que no tiene”. Palabras que denotaban una plena conciencia de la naturaleza absolutista e imperialista del régimen español.

Eso no lo era todo. ¿Cuáles eran las condiciones económicas y sociales en que vivía nuestro pueblo? Consecuencia directa de nuestra situación colonial, fue el siempre ser objetos de explotación económica, a la vez que fortaleza militar para defender los intereses del imperio español. Era la época en que regía la economía mercantilista, orientada a obtener el mayor provecho posible de nuestra población y recursos naturales. Víctimas de esta situación de injusticia serán los jornaleros, los campesinos y los esclavos, que constituían la base de nuestra clase trabajadora. También los pequeños comerciantes y hacendados puertorriqueños estaban sometidos a continuas imposiciones de onerosas contribuciones. Eventualmente esto los llevaría a la ruina económica. Es precisamente en defensa de esa masa explotada por el sistema, que levantarán sus voces de protesta los líderes máximos del Grito de Lares, (y todos los que le siguieron) el licenciado Segundo Ruiz Belvis y el doctor Ramón E. Betances y Alacán. La reacción del gobierno español fue la esperada. Como siempre ha ocurrido en la historia; aquellos que se atreven a luchar por la justicia, terminan siendo víctimas de toda clase de injusticia. Nuestros próceres sufrirán todas las formas de opresión: campañas de descrédito, calumnias, amenazas y, por último, lo más doloroso para quien, como ellos amaban su patria, el destierro. Ésa era nuestra situación histórica para el año 1867, cuando el entonces gobernador Marchesi ordena el destierro del licenciado Ruiz Belvis, del doctor Betances y Alacán y de un grupo de patriotas identificados con la misma causa.

Salen rumbo al exilio; primero a Santo Domingo y luego a Nueva York, donde se reunirán con un grupo de revolucionarios (exiliados también) puertorriqueños y cubanos. Allí todos tomarán (después de profundo estudio) la decisión que haría historia: “Era inútil gastar tiempo, trabajo y dinero en esperar buena fe del gobierno español”. Sabias palabras del doctor Betances. Acuerdan organizar la revolución desde afuera ya que, de momento, no podían desde Puerto Rico. Ruiz Belvis marcha a Chile en busca de apoyo para el movimiento. Al poco tiempo de estar allí, aparece muerto de forma misteriosa en el cuarto de hotel donde se hospedaba. Él fue una de las primeras y más valiosas víctima del imperialismo que ha sufrido nuestra lucha. Betances se conmueve con la dolorosa noticia. Ahora tendría una razón más para continuar luchando.

Estamos en el año 1868. Hasta ahora todo marcha bien. Tenemos una hermosa bandera ideada por el doctor Betances y bordada por Mariana Bracetti. Un himno revolucionario que es un llamado a la lucha por la libertad de nuestro pueblo, obra de nuestra gran poetisa Lola Rodríguez de Tió. En Puerto Rico se conspira, es decir, se organiza la revolución. Ya se han logrado establecer Juntas Revolucionarias en Lares, San Sebastián, Mayagüez, Camuy y Ponce. Además había siete Juntas en proceso de formación. Desde afuera el doctor Betances auna esfuerzos, hombres, armas y un barco –El Telégrafo–. Como gran líder que es mantiene contacto con su pueblo. Sus proclamas incendiarias mantienen un gran espíritu de lucha en los patriotas. “Los grandes sólo son grandes porque estamos de rodillas; levantémonos”. “Querer ser libre es comenzar a serlo”. Su histórica proclama de los Diez Mandamientos de los Hombres Libres expresa claramente la ideología democrática que motivaba la revolución. Así se expresaba ese gran hombre.

Llega el momento decisivo, nuestros patriotas se comprometen con un juramento: a “Trabajar por la independencia de Puerto Rico, mientras me quede un átomo de vida”. La fecha de la rebelión será el 29 de septiembre. Pero lo inesperado ocurre. Hay delaciones de agentes españoles que se habían infiltrado en el movimiento revolucionario. Comienzan los arrestos masivos de los nuestros. Mientras esto ocurría en Puerto Rico, el doctor Betances estaba incomunicado en Santo Domingo. El tiempo apremia. Ante tan difíciles circunstancias, se reúnen los revolucionarios y analizan la situación. Optaron por lo más valiente: seguir adelante con el compromiso, sólo que actuarían con más prudencia. Tendrían que adelantar la fecha para el golpe. La nueva fecha sería el 23 de septiembre.

Volvamos de nuevo a Santo Domingo. El entonces presidente de ese país Buenaventura Báez, bajo fuertes presiones del gobierno español, le prohíbe la salida para Puerto Rico al doctor Betances y a un gran contingente que ya estaba preparado para venir a pelear junto a los nuestros. En Santo Tomás, el barco El Telégrafo era decomisado. Todo el plan represivo del gobierno español se había ejecutado. En nuestro país, llega la madrugada del día esperado por todos, el 23 de septiembre de 1868. Transcurre el día organizando la insurrección. Todos reiteran su juramento. Nuestro ejército libertador, es dirigido por don Manuel Rojas y formado en su mayoría por hombres y mujeres humildes, jornaleros y campesinos. Tambien pequenos hacendados puertorriquenos . Cae la noche. Se dirigen desde el barrio Pezuelas hasta el pueblo de Lares. Pelearon y lograron sus primeras victorias. Ese fue un día de triunfo. ¡Viva Puerto Rico Libre!, ¡Abajo los Impuestos!; serán gritos de lucha y combate de los patriotas. Tomaron el pueblo y con entusiasmo patriótico proclaman con orgullo nuestra independencia nacional. Constituyen el primer gobierno provisional de la República, que tendrá como presidente a don Francisco Ramírez Medina. Emiten decretos de gran importancia. Cabe mencionar dos. Primero, el que afirmaba que todo esclavo que se uniera a la revolución sería tratado como hombre libre. En la practica abolia la odiosa esclavitud. El otro, abolía el odiado sistema de libretas que mantenía en servidumbre a miles de puertorriqueños. La Revolución demostraba así su gran preocupación por los oprimidos. A media noche, terminados los actos oficiales del nuevo gobierno, marcharían todos a la iglesia a darle gracias a Dios por el triunfo alcanzado.Hermoso gesto.

Transcurre el tiempo y llega el 24 de septiembre. Se mueven a San Sebastián a continuar la lucha. Allí aconteció lo más doloroso. Los españoles, que hacía tiempo estaban enterados de los planes revolucionarios, los estaban esperando con el grueso de sus tropas. Fueron momentos difíciles. Los nuestros dieron una gran demostración de valor y heroísmo. Sin embargo, el combate era muy desigual. La ventaja numérica, la superioridad en la preparación militar y armamentos, además de la falta del elemento sorpresa en la rebelión, fueron factores que pesaron terriblemente en contra de los patriotas. Muchos murieron, otros resultaron heridos. Aquellos que sobrevivieron se van a las montañas y resisten como valientes. Sufrirán la represión brutal del gobierno español. El desenlace fue doloroso para los nuestros. Combatiendo en Lares, San Sebastián y pueblos cercanos mueren 20 patriotas. Resultan decenas de heridos. Muchos sufren torturas, entre ellos don Manuel Rojas, jefe del Ejército Libertador. Cientos que fueron encarcelados sufren las consecuencias de una epidemia que causaría la muerte de 80 de ellos. Entre los que mueren combatiendo estaban: Baldomero Bauren, Matías Brugman, Leopoldo Plumey, Manuel de León, Venancio Román, Casto Santiago, N. Santiago, Francisco Santana y Bautista Toledo. También recordemos al héroe Manuel Rosado, El Leñero, portador de la bandera de Lares y al mártir Joaquín Parrilla, el que nunca se rindió. Ésta es una muestra mínima, ya que la lista es extensa. Todos mueren como héroes luchando por la independencia de nuestra patria. Tampoco olvidemos a los muchos patriotas que se vieron obligados a seguir el triste camino del exilio.

Sacerdotes comprometidos y mujeres sensibles logran promover en nuestro país un fuerte movimiento encaminado a exigir la libertad de los patriotas. Coincide este justo reclamo con el derrocamiento de la monarquía de la reina Isabel II en España. Transcurrido tres meses, el nuevo gobierno liberal español concede la libertad a los rebeldes.

A pesar de la derrota militar de la revolución, cabe preguntar ¿cuáles fueron las consecuencias inmediatas y posteriores del Grito de Lares de 1868? Nuestros historiadores reconocen que tuvo una repercusión política positiva sobre las relaciones de España con Puerto Rico. Irá cediendo la intransigencia del absolutismo. Se inicia la concesión de reformas tantas veces rechazadas. Citemos ejemplos: en 1870, por primera vez, se nos concede el derecho a organizar partidos políticos. Como era de esperarce se prohibían los partidos que promovieran la independencia. En 1873 se otorgó lo que tanto sacrificio y luchas había costado, la Abolición de la Esclavitud. Ya para el 1897, tras largo batallar y bajo el recuerdo imborrable del Grito de Lares, España se ve obligada a concedernos la Carta Autonómica que nos reconocía y nos concedia gobierno propio. Reconocia ciertos derechos políticos y representación política en las Cortes Espanolas A la vez permaneciamos dentro de la soberania espanola Fue un paso adelante pero no se lograba la gran aspiracion de la Revolución de Lares: la independencia de nuestra Patria.

Hoy tenemos una poderosa razón más para peregrinar a Lares. Fue precisamente el 23 de septiembre de 2005, que los mercenarios agentes del FBI de los Estados Unidos asesinaron vilmente a nuestro querido Filiberto Ojeda Ríos; otro mártir de nuestra centenaria lucha. Se repite la dolorosa historia. Ayer fue España, hoy es el imperio yanqui quien persigue, encarcela y mata a nuestros luchadores. Como siempre, cuando las víctimas son independentistas, los crímenes quedan impunes.

Y por último, ¿qué significación ha tenido el Grito de Lares en el siglo XX y XXI para Puerto Rico? Desde la década de los años 30, el Maestro Pedro Albizu Campos inició la honrosa tradición de peregrinar a Lares todos los días 23 de septiembre para honrar la memoria de los héroes y mártires que nos legaron nuestra Patria. He sido testigo, desde 1968 que conmemoramos el primer centenario, cómo ese redescubrimiento de Lares ha calado hondo en el movimiento patriótico. Crece el entusiasmo y se aviva más nuestro espíritu de lucha. Se fortalece nuestra fe en el triunfo definitivo de los ideales que inspiraron el Grito de Lares: la independencia política y la justicia social para nuestra Patria, Puerto Rico.

El autor es maestro de Historia de Puerto Rico

Barrio San Isidro y una historia que merece contarse

“Cuando tú no vienes al tronco, todo se queda oculto”.

Líder comunitaria del sector Los Jobos, Loíza

Llegué junto a la fotoperiodista Alina Luciano al final de la calle 2 del sector Villa Hugo en el barrio San Isidro, Canóvanas. Fuera de lo que quedaba de su residencia de madera, fuertemente impactada por los vientos del huracán Irma, estaba José Carrasquillo, quien vive en esa misma calle desde el 2001. Antes vivía en otra casa de la calle, de madera también, pero en 2007 se quemó totalmente. Desde entonces, la débil estructura que se llevó el huracán le servía de hogar a él, a su hijo y a su perrita.

“Aquí no ha subido un camión de escombros, ni el de la Energía Eléctrica, ni la alcaldesa (Lorna Soto). Nadie. Vino el de la basura porque fui insistente y adelantaron el día”, relató a este medio Carmen Pérez, vecina de José y quien desde siempre le ha tendido la mano.

“Hemos sido una familia”, continuó.

Esta historia humana merece ser contada, además de porque esta familia necesita la ayuda del pueblo de Puerto Rico, para evidenciar que no necesariamente los donativos que se ofrecen en estas emergencias atmosféricas llegan a quienes realmente los necesitan.

“Por lo menos si me dieran bloques, arena, varillas, piedras, cemento. Eso es un empuje”, dijo José. Tras él, se escuchó nuevamente a Carmen: “No le den una casa hecha, él sabe hacerla, pero ayúdenle para que pueda levantarse”.

“Estas son cosas que quizás la gente no siente, pero yo soy un ser humano. Al verlo a él, que perdió todo nuevamente…”, las lágrimas no la dejaron terminar de hablar.

Ante la situación que enfrenta José, que la vive en carne propia Carmen, ella ha sido fortaleza para todos. También para una hija que tiene de 10 años de edad y para su madre de 84 años de edad, Emérita Amaro Morales, operada de corazón abierto. Según contó Carmen a CLARIDAD con la voz quebrada, durante el huracán Irma y varias noches después, prefirió dormir en el carro. “Preferí la incomodidad del carro, pero estaba cerca de los míos. Eso era lo importante”, expresó.

“Nosotros no queremos un tesoro; queremos lo esencial. La lavadora no me sirve y voy a perder la ropa también… La alcaldesa se paseó por ahí abajo y aquí no vino a nada. Nosotros somos humanos”, denunció Carmen parada en la calle, desde la cual se aprecia una vista panorámica del pueblo de Loíza.

“Pedí hasta un toldo y me dijeron que si la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) no lo pone, no había. Entonces, ¿él se va a quedar a la intemperie?”, cuestionó la señora, quien a pesar de tener una casa de cemento, desde siempre le ha regalado solidaridad a su vecino.

“Tenemos que unirnos. Qué dejen la mala fe, la tiranía. No es tiempo para eso”, concluyó Carmen denunciando el mal trato que le han dado a ese sector todas las administraciones municipales que salen electas.

Para comunicarse con esta familia y ayudarlos, puede llamar a los números de teléfono 787- 539 – 6172 o 267-205-4632.

P.C. 1253 Importante punta de lanza para la salud

Apesar de que por décadas el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) ha planteado la necesidad de transformar el modelo de salud de Puerto Rico a uno universal con pagador único, no es hasta hace unos días que por primera vez tiene la oportunidad de radicar desde la Legislatura un proyecto de ley que pretende crear e instituir un plan nacional de salud.

El representante ante la Cámara por el PIP, Denis Márquez, ofreció una conferencia de prensa la semana pasada para presentar el Proyecto de la Cámara 1253 (P.C. 1253), el cual pretende ser punto de lanza para la discusión pública y multisectorial del tema de la salud en el país desde una perspectiva de derechos humanos en la que la prevención y la educación vayan por encima del lucro de las aseguradoras y de la función reactiva o terapéutica del modelo actual.

El plan también pretende atender prioritariamente la salud mental y la adicción a sustancias, la salud de la mujer, la salud sexual y las enfermedades catastróficas. En este servicio, se incluiría la medicina alternativa y natural como remedio.

“El modelo de salud de Puerto Rico es uno de lucro en donde somos unos simples asegurados; como uno asegura un carro o una casa, así uno asegura su vida. Y la aseguran aquellas personas que hemos podido tener planes médicos privados, pero un gran sector del país depende de un plan médico que es administrado por compañías de seguros en Puerto Rico y hay otro sector de la población que no tiene plan de salud y que está a merced del mercado”, dijo el líder independentista durante la conferencia de prensa.

Ante esa realidad del Sistema de Salud, según indicó Márquez, se gastan miles de millones de dólares en Puerto Rico, y las compañías aseguradoras se llevan de esa tajada de la salud del país alrededor de $1 millón 152 mil. El cambio que propone esta legislación, que también lo respalda el Colegio de Médicos y el Consejo Multisectorial de Salud, además de ser económico, acercaría a Puerto Rico a la tendencia mundial.

El Proyecto, abierto a recomendaciones y enmiendas de distintos sectores, propone un seguro de salud administrado por una corporación pública, el cual le brindaría a toda la población un plan médico vitalicio sin importar condición laboral, nivel socioeconómico, lugar de residencia en Puerto Rico, por ejemplo. En la corporación pública habrá representación de diversos sectores. El mismo P.C. 1253 establece cómo se conformará esa corporación, así como las medidas actuariales, las métricas y todo lo relacionado con cómo serían las cubiertas ante la realidad de la situación en Puerto Rico.

Por otro lado, el Proyecto sugiere la regionalización de los servicios de salud, creando así consejos de salud regionales, centros comunitarios de atención primaria de salud y centro de vigilancia epidemiológica en los Centros de Diagnóstico y Tratamientos (CDT) o centros 330 que existen a través de toda la Isla.

Este proyecto de ley propone una transformación por etapas. “Si tuviéramos la aprobación de la Cámara de Representantes y el Senado, las etapas comenzarían en el 2018 hasta el 2021, reconociendo que, por la condición colonial de Puerto Rico, la población más difícil de introducir a este plan es la de adultos mayores que están bajo Medicaid o Medicare Advantage porque habría que negociar con Estados Unidos para que esos fondos pasaran al plan nacional de salud”, dijo el legislador.

Según Denis Márquez, la manera para financiar ese plan de salud será instituyendo una prima a pagar partiendo, por ejemplo, de las aportaciones de los patronos, y en lo que se da la transición, de las aportaciones que el Gobierno recibe para el pago de la Reforma.

“Si no se quieren mover hacia eso, es negar la realidad. Yo estoy convencido de que el que no se quiera mover a un plan nacional de salud es simplemente un cómplice de los grandes intereses y del lucro de la salud. Este es un país en el que los fines de semana, hay bingos, torneos de softball, disco party para recoger dinero y pagarle un tratamiento médico a una persona para que pueda vivir. Eso es un crimen, un descaro”, sentenció Márquez.

“Como funcionario público, me parece que el seguimiento del modelo actual de salud en Puerto Rico demuestra que no hay sensibilidad… A los pobres de este país les diagnostican y pasan por un calvario para recibir servicios médicos”, continuó.

A preguntas de cómo se puede proponer que sea el Gobierno quien único tenga la responsabilidad de salud cuando éste ha demostrado no ser muy efectivo en la prestación de otros servicios públicos, el licenciado Denis Márquez comentó que el P.C. 1253 sugiere la participación activa y amplia de otros sectores de la población mediante la corporación.

“Yo creo fielmente en que el servidor público brinda grandes servicios al país. El problema siempre está en la alta gerencia, en el inversionismo político, en la politización del Gobierno y en la corrupción rampante. Lo que hay que cambiar es el modelo de cómo se administra y a los que administran también”, concluyó.

“Como he mencionado varias veces desde que llegué a la Legislatura, la salud es un derecho y no puede estar a la merced del mercado de los grandes intereses, sino de los profesionales y de los pacientes. Hay que cambiar ese paradigma si queremos desarrollarnos como sociedad”, expresó Márquez a manera de resumen.

España vs. Cataluña, dos visiones de la democracia

Por Flor Ragucci

Desde que, hace doce días, el Parlamento de Cataluña aprobara la ley que sustenta el referéndum soberanista convocado para el 1 de octubre y acto seguido el gobierno de Mariano Rajoy la tumbara, el Estado español pasó a ser escenario de una lucha encarnizada en nombre de eso que pocos entienden pero todos llaman democracia. Desde el Partido Popular (PP)- y también desde el socialista (PSOE)- cada golpe lanzado hacia el Govern catalán se justifica por “la legítima defensa de la democracia”, considerando que el plebiscito por la autodeterminación vulnera la Constitución española; mientras que, del otro lado del ring, los portavoces soberanistas se levantan también al grito de una violación a “sus derechos democráticos fundamentales”.

¿Qué es lo democrático y qué lo antidemocrático? En España no parece nadie capaz de responderlo, o más bien, todos parecen capaces, de acuerdo a sus intereses y convicciones ideológicas. Entre los miembros del equipo de Rajoy no caben dudas: la celebración del referéndum comporta un delito ya que desobedece la suspensión que del mismo efectuó el pasado 7 de septiembre el Tribunal Constitucional y, por tanto, todo acto relacionado con la convocatoria independentista también ha de ser objeto de sanción. En esta línea, el presidente desplegó durante estos diez días un operativo policial y judicial sin precedentes para impedir que se publique propaganda de la votación en medios catalanes- autorizando la intervención de diversas redacciones, requisando material y amenazando a periodistas-, así como la colaboración de los alcaldes en la organización de la consulta- el Fiscal general del Estado imputó a los 712 intendentes que apoyan la independencia. “La Fiscalía y la justicia han empezado a actuar y la Guardia Civil, la Policía Nacional y los Mossos, que son policía judicial, están a las órdenes de la Fiscalía y defenderán la ley”, aseguró Rajoy en la Junta directiva de su partido en Cataluña. El jefe del Ejecutivo se mostró, además, orgulloso por una de las redadas que los cuerpos de seguridad llevó a cabo este fin de semana: “Hay que felicitar a la Guardia Civil, que ha requisado más de 100.000 carteles de propaganda de la Generalitat cerca de aquí”, espetó ante su equipo catalán.

Al endurecimiento de las medidas judiciales y policiales avanzado por Rajoy se sumó la decisión de este viernes en el Consejo de ministros de intervenir las cuentas de Cataluña como castigo por haber dejado de recibir un informe semanal con los gastos de la región, tal como el gobierno central lo había solicitado el pasado julio, al detectar un desvío no justificado en la partida de organización y seguimiento de actos electorales de la Generalitat. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, explicó que los 1.400 millones de euros mensuales que le corresponden a Cataluña en el reparto del presupuesto estatal, ahora solo se pagarán mediante factura que detalle a qué se van a destinar y así, según el ministro, el sistema de pagos permitirá que el Estado sustituya a la comunidad autónoma “no completamente pero sí bastante”. Tal como expresó en rueda de prensa, el nuevo mecanismo hará que “ni un euro vaya a ninguna actividad ilegal” y garantizará los “objetivos de estabilidad presupuestaria”. “Todo el mundo va a cobrar en plazo y lo hacemos en función de la seguridad que da el Estado ante la incertidumbre que crean varias posiciones políticas”, aseveró Montoro.

La ofensiva que el Partido Popular desplegó en tan solo doce días se completa con la imputación del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, del vicepresidente, Oriol Junqueras y de doce consejeros del Govern por desobediencia, prevaricación y malversación- este último delito penado con hasta ocho años de cárcel- y no parece tener tregua: “Nos van a obligar a lo que no queremos llegar”, amenazó Rajoy durante su visita a Barcelona, entreabriendo la puerta al tan temido artículo 155 de la Carta Magna que permite al gobierno intervenir determinadas competencias de una comunidad autónoma hasta restituir la legalidad.

“Lo que haga falta” para impedir una votación que, rotundamente, Rajoy y los suyos consideran ilegal. Si la democracia se basa en un estado de derecho, es inadmisible que lo pautado por la Constitución no se cumpla y, si no se cumple, debe ser oportunamente castigado. Este es el razonamiento que están dispuestos a defender por todos los medios desde el gobierno central, amparados en el artículo 92 de la Constitución española que estipula que “es competencia exclusiva del Estado la autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum”.

Las filas soberanistas también conocen este artículo de la Carta Magna y, por eso, llevan años buscando la posibilidad de diálogo con el Ejecutivo estatal para pactar el plebiscito por la autodeterminación catalana. Tanto desde las autoridades como desde la población se insistió con cartas, reuniones y multitudinarias manifestaciones pero la respuesta desde Madrid fue siempre un portazo en la cara. El último intento lo protagonizaron el presidente de la Generalitat, el vicepresidente, la presidenta del Parlamento catalán y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, con una misiva dirigida al rey y a Mariano Rajoy solicitando un diálogo abierto para que los catalanes puedan expresarse en referéndum. “Entre Cataluña y España existe un evidente conflicto político que viene de lejos y que hemos intentado resolver con el máximo acuerdo. Pero la respuesta siempre ha sido una negativa o, peor aún, una reacción regresiva insostenible. Cuando el Tribunal Constitucional hacer caer el Estatuto, que antes había sido votado por los parlamentos catalán y español y aprobado en referéndum por los ciudadanos de Cataluña, se rompió el pacto constitucional de 1978”, exponen los representantes de las cuatro principales instituciones catalanas, como primer argumento a favor de su propuesta.

El siguiente punto en el que se amparan los soberanistas para defender que lo democrático es el derecho a decidir y no su prohibición es la denuncia de que, como expresa la carta, “lejos de abrir la puerta al diálogo, el Estado español ha comenzado una ofensiva de represión sin precedentes en la que contempla desde la limitación al derecho fundamental a la libertad de expresión (…) hasta querellas penales contra todo el Gobierno de Cataluña y contra la mayoría de la Mesa del Parlamento, la clausura de la web informativa del referéndum (…) y la politización de organismos que deberían ser independientes, como el mismo Tribunal Constitucional y otros estados del Poder Judicial”.

Por último, las autoridades catalanas recalcan que “el Código Penal español confirma que convocar un referéndum, aunque sea sin acuerdo, no es nunca un delito”, así como el contundente apoyo de la sociedad catalana a la celebración de un referéndum, manifiesto en los resultados electorales del 2015 que dieron mayoría parlamentaria a las fuerzas independentistas y en las movilizaciones masivas de cada 11 de septiembre que, desde 2012, sacan a millones de personas a la calle.

Este nuevo llamamiento al diálogo que el soberanismo (es decir, quienes abogan por el derecho a decidir, no necesariamente por la secesión) lanza a Rajoy, de momento, también tiene silencio como respuesta. Ante la aparente imposibilidad de acuerdos, entonces, todo indica que el duelo entre las dos concepciones de democracia, entre “el peso indiscutible de la ley” y “el diálogo político”, “la España unida e indivisible” y “el derecho a la autodeterminación” no cesará el 1º de octubre. Ni el 2.

Reproducido de www.pagian12.com.ar