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De Arturo Alfonso a Arthur A: Acerca de un nuevo libro sobre Schomburg

Como con tantos otros casos relacionados a la historia de los puertorriqueños en los Estados Unidos, fue un pasaje en las Memorias de Bernardo Vega que me hizo interesarme por la vida y la obra de Arturo Alfonso Schomburg (1874-1938).  Ya sabía algo de su importantísima labor como bibliófilo y participante con José Martí y otros en los esfuerzos por la liberación de Cuba y Puerto Rico.   Pero fueron los elogiosos y atinados pasajes de Vega los que en verdad me encaminaron a investigar más sobre este fascinante personaje.  Vega ofrece en unas pocas páginas – son meramente dos pero llenas de datos y atinadas interpretaciones – una excelente síntesis de la vida de Schomburg a quien, contrario a otros boricuas del momento, Vega no desprecia por haber dedicado la segunda parte de su vida a explorar la cultura de la diáspora africana y, al hacerlo, quedar identificado como afro-estadounidense.  Es que Schomburg pasó de ser Arturo Alfonso, un tabaquero puertorriqueño y negro que emigró a New York a finales del siglo XIX, a ser Arthur A., uno de los pilares intelectuales del llamado “Harlem Renaissance”.  Para Vega este significativo cambio de nombre y de su vida como totalidad es un “¡magnífico ejemplo de identidad de pueblos oprimidos!” (244)

Desde entonces trato de leer todo lo que sobre Schomburg se publica.  Por ello, leí con gran interés y atención el nuevo estudio de Vanessa K. Valdés, Diasporic blackness: The Life and Times of Arturo Alfonso Schomburg (Albany, New York, SUNY Press, 2017), libro donde se nos ofrece una especie de autobiografía intelectual del gran bibliófilo.  El libro es una contribución de importancia al campo, pero todavía tenemos que depender del trabajo de Elinor Des Verney Sinnette, Arthur Alfonso Schumburg: Black bibliophile and collector (1989), para tener una visión amplia de su vida y de los dos volúmenes compilados por Flor Piñero de Rivera, Arthur Alfonso Schumburg: A Puerto Rican quest for his black heritage / Arturo Schumburg: Un puertorriqueño descubre el legado histórico del negro (1989), para familiarizarnos con sus escritos.  Por su parte, Valdés intenta contextualizar la vida y la obra de Schomburg y, por ello, estudia sus publicaciones, sus lecturas formativas, sus imágenes fotográficas y, sobre todo, su labor como creador de archivos sobre la negritud.

El gran problema con la figura de Schomburg es que se ha impuesto una visión dicotómica sobre su persona, visión que lleva a algunos a verlo como un traidor, como un puertorriqueño que deja de serlo para convertirse en afroamericano.  Este es el paso de Arturo Alfonso a Arthur A.  Vega no lo veía así porque, como buen socialista, tenía una mirada internacionalista y, por ello, veía en los dos momentos de la vida de Schomburg – antes y después de 1898 – un claro y noble propósito cívico que lo convertía en un ser coherente y no en uno fragmentado y, menos aún, en un traidor a sus orígenes nacionales.

Valdés se acerca al problema de manera distinta: ella trata de ver cómo las raíces antillanas de Schomburg sobreviven en su periodo de identificación con el movimiento de revisión de la cultura afro-estadounidense y cómo el concepto y el ideal del archivo está siempre presente en toda su vida.  Es que Valdés, como muchos intelectuales de nuestro momento, entienden la identidad, tanto la individual como la colectiva, como una situación y no como una esencia.  Por ello mismo ve en Schomburg múltiples identidades que se expresan y funcionan de acuerdo a las necesidades sociales y políticas del momento.  Valdés tiene también el particular beneficio de poder valerse del concepto de lo “afro-latino”, un concepto relativamente nuevo y particularmente útil para poder explicar la vida de Schomburg.  En éste y en otros importantes sentidos su libro está marcado por el pensamiento crítico de nuestro momento; sus páginas están llenas de términos e ideas que así lo confirman.  En este sentido y por esta razón, el libro de Valdés representa una valiosa contribución al estudio de la vida y la obra de Schomburg y de la historia de los puertorriqueños y los afro-estadounidenses de su momento.

Diasporic Blackness es un libro ambicioso; no cabe duda de ello.  Y es también un libro que hace aportaciones de importancia al estudio de Schomburg.  Para mí, lo más valioso del libro de Valdés es el capítulo que dedica a los archivos – el Archivo – creado por Schomburg.  El empleo de este concepto está marcado por las ideas posestructuralistas que en general marcan profundamente todo el trabajo de Valdés.  Archivo, pues, va más allá de la mera colección de documentos, objetos artísticos y libros que concretamente amasó y armó Schomburg y que formó la base para la colección de la diáspora africana de la Biblioteca Pública de New York.  Archivo, en este caso, es la construcción de un ente intelectual que sirve para crear la historia de esa diáspora.  De ahí el título del libro y de ahí también que el capítulo dedicado a este tema en particular sea el mejor del estudio de Valdés, a pesar de que todavía hay que estudiar en más detalle la composición de ese aún tan importante archivo.  ¿Qué contenía exactamente?  ¿Qué libros u objeto privilegió Schomburg al formarlo?  ¿Cómo fue creando ese archivo?

Por otra parte, está el capítulo que Valdés dedica a los escritos de Schomburg.  En vez de ofrecer un cuadro amplio de toda su producción – lo que sería posible dado que Schomburg escribió relativamente poco –, Valdés ofrece un comentario somero de algunos de sus ensayos; ella los llama crónicas, aunque creo que no es una categoría aplicable a los mismos.  Es que predominan en su obra los textos históricos o los que plantean la necesidad de crear y difundir una historia de la diáspora africana.  La selección de textos que Valdés comenta no me parece la más acertada para entender el significado de la obra de Schomburg como totalidad y como conjunto coherente.

Además, para entender el significado de la obra de Schomburg hay que partir de la idea de que no fue un gran escritor, que sus ensayos reflejan ideas de importancia para entender el momento, pero que no fue ni un Hostos ni un Martí ni un Du Bois.  Su obra es limitada en cantidad y no alcanza los logros de otros intelectuales del momento.  Eso, bajo ninguna circunstancia, quiere decir que sea una obra descartable, que se pueda ignorar, que no nos ayude a entender su momento.  Es que en su caso, su actividad vital fue más importante que el testimonio escrito que nos dejó.  Por ello mismo el capítulo que Valdés dedica a los textos de Schomburg no me parece el mejor de su libro.

Pero, a pesar de todo ello y por sus innegablemente valiosas contribuciones, hay que darle la bienvenida a este nuevo libro de Vanessa K. Valdés sobre Arturo Alfonso Schomburg quien sin traicionar a nadie y, sobre todo, sin traicionarse a sí mismo, fue también y a la vez Arthur A. Schomburg.

(Este texto apareció originalmente en Centro Voices, publicación del Centro de Estudios Puertorriqueños de la Universidad de la Ciudad de Nueva York el 13 de julio de 2017. Se publica con permiso del editor de la misma.)

Comedias cuestionables: El ciudadano ilustre y La reina de España

Aunque no considero el filme argentino, El ciudadano ilustre, una comedia sino una historia muy seria de lo es un escritor y sus historias imaginadas y realizadas, así se mercadea para tener una audiencia más amplia en el mercado internacional (como el remake del filme francés Intouchables de 2011 ahora argentinizado como Inseparables). La reina de España, por el contrario es una comedia que tiene como referente La niña de tus ojos (1998) y que emplea una historia similar para atraer a un viejo y nuevo público.

El ciudadano ilustre

(directores Gastón Duprat y Mariano Cohn; guionista Andrés Duprat; cinematógrafos Mariano Cohn y Gastón Duprat; elenco Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Nora Navas, Manuel Vicente, Julián Larquier Tellarini, Nicolás De Tracy, Marcelo D’Andrea, Belén Chavanne, Gustavo Garzón)

Este filme sorprendió a la crítica hollywoodense porque lo veían como una comedia agradable y nada más cuando fue escogida para representar a Argentina en los Oscares y pasó a ganar el Goya (Mejor película iberoamericana), el Ariel de México, el prestigioso Premio Forqué y dos premios en el Festival de Venecia. El talento de Oscar Martínez, como el escritor Nobel Daniel Mantovani, hace que la historia adquiera matices muy particulares dentro de situaciones reales e imaginadas. Desde que conocemos a Mantovani en su discurso de aceptación del Nobel de literatura entendemos que es un hombre difícil de tratar, insatisfecho con lo conseguido en su larga y reconocida trayectoria como escritor, con preferencia de mantener su vida privada en silencio y socializar lo menos posible. Su fama y dinero le permiten ser un recluso y todavía ser reconocido. Aunque el desarrollo de la historia es otro camino ficticio, el público (nosotrxs) conocedor, estudioso y amante de la literatura debe reconocer los referentes a Jorge Luis Borges, el nunca ganador del Nobel pero reconocido por todxs como la mayor influencia en la literatura latinoamericana.

En esta historia Mantovani recibe, entre tantas otras que ofrecen dinero y prestigio, una invitación a su pueblo natal, Salas, para recibir la distinción de “ciudadano ilustre”, ser reconocido por el gobierno municipal y ofrecer un cursillo sobre el proceso de escribir a un público variado pero interesado. Hace casi 40 años que se fue de Salas y esta sería la primera vez que vuelve aunque siempre ha sido su fuente de inspiración a pesar de vivir todo este tiempo en Barcelona. Salas es el Macondo de Gabriel García Márquez o Santa María de Juan Carlos Onetti y sus personajes son reconociblemente reales aunque el pueblo sea ficticio. Mantovani acepta la invitación por curiosidad de ver cómo ha cambiado o no el lugar donde nació y se crió, reencontrarse con gente de su pasado y también para compartir momentos más sencillos donde él pueda descubrirse nuevamente.

Mantovani tendrá contratiempos de transportación y movimiento ya que lo quieren llevar a todos los sitios y no le permiten el placer de caminar y perderse por caminos de la infancia. También irritará a varias figuras públicas por no acceder a lo que ellos entienden es uso y costumbre. Tendrá aventuras, conflictos y choques de personalidades pero siempre estará presente el lenguaje literario del narrador y autor y su continuo planteamiento de la diferencia o no entre la ficción y la realidad.

La reina de España

(director y guionista Fernando Trueba; cinematógrafo José Luis Alcaine; elenco Penélope Cruz, Antonio Resines, Santiago Segura, Neus Asensi, Rosa María Sardá, Jorge Sanz, Loles León, Javier Cámara, Ana Belén, Chino Darín, Carlos Areces, Mandy Patinkin, Arturo Ripstein,, Cary Elwes, Clive Revill)

El director Fernando Trueba ganó el Oscar por Mejor Película Extranjera en 1992 por Belle Epoque precisamente con Penélope Cruz y Jorge Sanz, dos de los que luego integrarían La niña de tus ojos en 1998. Ambos filmes son comedias “lite” a pesar de tener un contexto político muy real: la Guerra Civil Española y los primeros años del franquismo. En La reina de España ya han pasado más de diez años (es la década de 1950) y el repertorio del anterior filme se ha fragmentado. Macarena Granada es ahora una gran actriz de Hollywood ya que hay que recordar que no podía volver a España después de haber denunciado a Franco por la muerte de su padre en una de sus cárceles de presos políticos. Trini Morenos es su ayudante inseparable; Blas Fontiveros, director y antes amante de Macarena, acaba de salir de la prisión y va en busca de su anterior grupo de actores para reconectar con ellos y quizá encontrar algún trabajo; Rosa Rosales ahora tiene una pequeña compañía de teatro ya que está muy vieja para el cine; Julián Toralba, Castillo y Lucía son parte del grupo de cine que ahora filman en España (con la aprobación de Franco) la historia de la Reina Isabel con director, guionista y productor estadounidense.

El filme tiene momentos muy graciosos, especialmente por la manera en que todos se han reinventado. También está muy bien cómo aglutinaron pedazos de la historia en un solo personaje: Mandy Patinkin es el guionista blacklisted por Hollywood durante la era McCarthista —y por eso escribe bajo un pseudónimo— que fue parte de la Brigada Lincoln de los brigadistas internacionales que defendieron y pelearon junto a los Republicanos en la Guerra Civil Española. También se incluye a un nuevo y joven personaje, Leo (interpretado por Chino Darín, el hijo de Ricardo Darín, el maravilloso actor argentino que tanto admiro), que es parte de la resistencia existente al gobierno militar y represivo de Franco. Pero el gran problema del filme es su estereotipada presentación de la homosexualidad que es siempre motivo de chiste, de comentarios como que con el tiempo y la costumbre se puede revertir y lo peor (que todavía no entiendo cómo se pudo incluir): la violación de Julián por el actor americano como si fuera otro gran chiste.

Notas sobre Literatura fantástica en Puerto Rico (siglo XIX)

«Los términos ‘literatura fantástica’ y ‘lo fantástico’ no figuran en ninguna de las historias ni en casi ninguno de los recuentos, resúmenes o reseñas de la literatura puertorriqueña”, nos dice Héctor J. Martell Morales, autor de Literatura fantástica en Puerto Rico (siglo XIX). En algunos casos, afirma poco después, el problema es aún mayor dado que “algunos críticos aseguran que no existe” este tipo de literatura en Puerto Rico.

En gran medida, Martell Morales ha dedicado parte de sus estudios y de su trabajo crítico a rebatir estas posiciones y demostrar la clara abundancia de literatura fantástica en Puerto Rico, acto que ha llevado a cabo por lo menos desde su tesis de maestría del 1987 –que trata los cuentos fantásticos de Gustavo Agrait– y que continuó con la publicación de El cuento fantástico en Puerto Rico en el 1998. Será quizás este tema el que condujo a Martell Morales al siglo XIX, tránsito algo inusual dentro de la crítica literaria, acostumbrada a acercarse cada vez más a lo contemporáneo y alejarse de “lo viejo”. Será quizás, además, este tránsito inusual una de las razones por las que puede aproximarse a la literatura del siglo XIX puertorriqueño con una mirada novedosa, aproximación que desembocó en el libro que aquí se reseña.

Literatura fantástica en Puerto Rico –publicado por la editorial Los libros de la iguana en el 2016– es, en realidad, dos proyectos en uno, siendo el primero el estudio de este fenómeno literario en el Puerto Rico del siglo XIX y el segundo una antología de este corpus. Comienza su estudio con un breve panorama de algunas de las definiciones principales de lo fantástico y de la literatura fantástica. Acto seguido, Martell Morales propone la conceptualización de literatura fantástica que guiará su estudio. La literatura fantástica, nos dice, presenta un mundo donde se identifican elementos constitutivos de nuestra propia realidad y donde operan leyes similares a las nuestras, a la vez que nos topamos con acontecimientos insólitos e incongruentes. Lo fantástico, entonces, conjuga lo racional con lo inexplicable, creando en los lectores un sentimiento de extrañeza, miedo o terror. “Los fines de la literatura fantástica son múltiples, pero el principal de ellos, entendemos que es el ayudarnos a captar y entender mejor nuestra realidad y, por ende, a entendernos mejor”.

Luego de esta elaboración, el autor hace un breve repaso respecto al acercamiento que ha hecho la crítica literaria hacia el tema. Aunque Martell Morales inicia su libro haciendo hincapié en la carencia fantasmal de un reconocimiento sobre esta literatura en Puerto Rico, no por eso deja de marcar los distintos momentos que ha atravesado la –escasa– crítica de este corpus. Se detiene particularmente en el trabajo pionero del chileno Carlos Hamilton quien, en contraste con la crítica imperante, reconoció la existencia de la literatura fantástica puertorriqueña tan temprano como en el siglo XIX a través de la obra de Alejandro Tapia y Rivera. (El trabajo de archivo de Martell Morales, dicho sea de paso, descubre textos fantásticos previos a Tapia aunque sea él “el único que demuestra una clara conciencia de lo que es la literatura fantástica”.)

El estudio prosigue con el análisis de 15 autores distintos, en muchos casos aproximándose a más de un texto de un mismo autor. Aunque algunos son nombres conocidos, como Manuel Alonso, Salvador Brau y Alejandro Tapia y Rivera, la gran mayoría de los autores son relativamente desconocidos y en algunos casos olvidados casi por completo. La muestra de autores y textos es amplia precisamente para demostrar la proliferación de la literatura fantástica en la isla: “… los autores identificados comprueban suficientemente la tesis principal de nuestro trabajo: la existencia y el cultivo de la literatura fantástica en Puerto Rico desde los inicios de nuestra expresión escrita en el siglo XIX”. Con la excepción de Manuel Corchado y Juarbe, Cayetano Coll y Toste y Alejandro Tapia y Rivera, el estudio sigue un acercamiento cronológico; estos tres autores son analizados de manera algo independiente dado que sus obras –tanto por su importancia como por su alta producción– así lo requirieron.

Aunque una gran parte del libro consiste del resumen de los textos que Martell Morales ha seleccionado para su investigación, se puede apreciar también una mirada independiente que no repite las lecturas usuales que se hacen de gran parte de esta literatura. Para dar un ejemplo, al acercarse al Aguinaldo puertorriqueño del 1843, usualmente considerado como el inicio de la literatura puertorriqueña, aunque un inicio carente de valor estético, Martell Morales afirma que “aún no se ha dicho todo lo que de él se puede decir” y que es uno de los inicios de la literatura fantástica no sólo en Puerto Rico sino “en toda Hispanoamérica”, siendo además “el vínculo directo entre la fantástica puertorriqueño-hispanoamericana y la fantástica española”. Más aún, dado que la crítica literaria latinoamericana ha querido establecer que el cuento Gaspar Blondín del ecuatoriano Juan Montalvo, publicado en el 1858, marca el inicio de la literatura fantástica hispanoamericana, Martell Morales asevera que el cuento El astrólogo y la judía del puertorriqueño Mario Kolhman (seudónimo de Eduardo González Pedroso), que forma parte del Aguinado, es “la primera obra literaria fantástica aparecida en Hispanoamérica y, por lo tanto, el inicio de la literatura fantástica hispanoamericana”. Además de El astrólogo y la judía, Martell Morales señala que los cuentos fantásticos El pájaro malo de Manuel Alonso y El heliotropo de Alejandro Tapia y Rivera son también previos a la publicación de Gaspar Blondín.

Aparte de esta referencia pasajera al cuento de Montalvo, sin embargo, se abunda poco respecto a este debate histórico-crítico. Aquí, Martell Morales debió haber sido más preciso; tal como se plantea en el libro, esta afirmación no convence del todo. Partiendo de la definición de literatura fantástica que anteriormente el autor había expuesto, ¿por qué no considerar “literatura fantástica” mucha de la literatura de las guerras de la independencia, en la que los fantasmas de los antiguos reyes precolombinos constantemente aparecen para hablarle a las figuras históricas o presentarse frente a distintos espectadores? Pienso, por ejemplo, en los poemas “Las sombras” de José María Heredia o “La victoria de Junín. Canto a Bolívar” de José Joaquín de Olmedo. ¿Qué llevó a la crítica literaria latinoamericana a decir que fue “Gaspar Blondín” el primer cuento fantástico, y qué nos lleva ahora a afirmar que es “El astrólogo y la judía”? Para sostener este punto, posiblemente hubiera sido necesario que se abundara con mayor profundidad la conceptualización que se utiliza de “literatura fantástica”. Quizás la razón de ser de esta incertidumbre sea el que el marco conceptual de literatura fantástica haya sido articulado de manera muy breve en Literatura fantástica en Puerto Rico, lo que no ayuda a contestar estas interrogantes. Lo que ganaba esta decisión de sintetizar el marco conceptual en términos de la facilidad para comprender el fenómeno de lo fantástico en la literatura, pierde por otro lado en especificidades más profundas que repercuten en algunos de los planteamientos hechos por el autor, como lo es el de los inicios de esta literatura en Hispanoamérica.

De todos modos, las contribuciones de Literatura fantástica en Puerto Rico rebasan la cuestión –en mi opinión bastante secundaria– de si en Puerto Rico se inicia o no la literatura fantástica en Hispanoamérica. La fuerza del argumento y de la muestra de textos que examina el libro no se debilitan por la posible imprecisión anterior. Martell Morales, en contra de la corriente crítica, demuestra sin lugar a dudas no sólo el que existiera literatura fantástica desde los comienzos de la literatura puertorriqueña sino también que ésta se produjo en abundancia desde sus orígenes. Evidencia que la literatura fantástica se escribe en Puerto Rico a la vez que se producía en el continente. En ese sentido, mientras lo común es pensar en la literatura puertorriqueña del siglo XIX como una literatura atrasada, aquí queda demostrada su correspondencia con las que se producían en otras partes del Atlántico; nuestra literatura sigue las corrientes estéticas más avanzadas a la par que en el resto de los países latinoamericanos.

Como se adelantó, la segunda parte del libro consiste de una antología de literatura fantástica decimonónica en Puerto Rico. Con la excepción de Salvador Brau, todos los autores a quienes se les dedican acápites en la primera parte del libro aparecen representados aquí. Es de destacar que la gran mayoría de los textos que incluye no suelen encontrarse en antologías literarias, y los libros o periódicos en los que se hallan son de difícil acceso. El trabajo de archivo que Martell Morales llevó a cabo en esta investigación no sólo se aprecia en el estudio crítico de la primera parte del libro sino también en el rescate de muchos de estos textos para un público amplio. Si no fuera por esta antología, desconozco si me hubiera topado en el futuro con algunos de los cuentos que más disfruté o que estimularon nuevas preguntas sobre la literatura puertorriqueña de la época, tal como el cuento epistolar “El caso de Pepa” de Francisco del Valle Atiles, la narración de influencia modernista “Az-Zahra” de José L. González Quiara, el cuento indianista “Los conventos” de Rosendo Cordero Rodríguez y el cómico (y crítico) “Un avaro en el otro mundo” de Manuel Corchado Juarbe. Esta breve enumeración da fe de la heterogeneidad de los textos que se encuentran aquí reunidos.

Al igual que el estudio, la antología está organizada cronológicamente e incluye alguna información de cada autor y del texto en cuestión, en ocasiones con algunos comentarios críticos adicionales. Esto, aunque podría pensarse como algo repetitivo si se ha leído el estudio precedente, facilita la lectura y el disfrute de los textos sin necesariamente tener que atravesar el análisis más especializado que le precedió. En ese sentido, las dos partes que conforman Literatura fantástica en Puerto Rico, a la vez que funcionan como conjunto, pueden también leerse de manera independiente, lo que puede ser provechoso para aquellas personas que desean iniciarse en el género fantástico o en la literatura puertorriqueña del siglo XIX. Además, no hay razón para que no pueda utilizarse esta antología de manera semi-independiente como material pedagógico, formando parte de un curso de español o de literatura, suplementando currículos ya establecidos o creando clases y discusiones a partir de ella.

Una antología suele tener como objetivo el servir como puerta de entrada a un grupo particular de textos. Pero cuando verdaderamente logra y rebasa su propósito, lleva al lector por nuevos caminos. A la vez que Literatura fantástica en Puerto Rico funciona como una guía para entrar a la literatura fantástica puertorriqueña del siglo XIX, esperamos, también, que de ella surjan nuevas inquietudes, búsquedas e investigaciones. El reencuentro con autores conocidos y el descubrimiento de autores y textos olvidados pueden propiciar aquellas nuevas lecturas que tanto parece exigir la literatura del siglo XIX en Puerto Rico.

Peñuelas: Comunidad en pie de lucha

Foto Archivo CLARIDAD

«Esta es una comunidad que precisamente por ese largo historial de lucha, de combatividad, por la contaminación que han generando estas compañías y los abusos que se han cometido contra ella es bien firme y es bien combativa, ésto es una familia que se cuida, se protege mucho y que cansada ya de los abusos han decidido que deben presentar resistencia, si no lo hacen van… a terminar dejándole a sus hijos un ambiente deteriorado que no van a poder vivir aquí”. Así se expresó Janina Moreno, una de las portavoces del Campamento contra el depósito de cenizas en Peñuelas, sobre la determinación de esa comunidad de continuar su lucha hasta alcanzar su propósito.

Contrario a la impresión que pretendió dar la administración de Ricardo Rosselló Nevares con la firma de la Ley 40 de que estaba prohibiendo el depósito de cenizas de carbón en vertederos del país, dos días después de su firma, a mediados de la semana pasada el pueblo de Peñuelas, amaneció ocupado por más de 500 efectivos paramilitares, incluyendo el sobrevuelo de un helicóptero de la Policía, todo con el propósito de facilitar la entrada de camiones de la compañía AES para depositar sus desperdicios de cenizas de carbón en el vertedero Eco Waste System, (EWC) en el citado pueblo.

Las imágenes de la Policía agrediendo a los manifestantes en la madrugada del martes (11 de julio) corrieron por las redes sociales y medios de comunicación. Los residentes de Peñuelas, en particular los de las comunidades más cercanas al vertedero en el sector Seboruco se mantienen día y noche en el campamento, algunos están toda la noche, otros llegan de madrugada y así alternándose han tratado de impedir la entrada de los camiones.

Moreno narró a CLARIDAD que desde el miércoles habían recibido innumerables visitas de diversos grupos de toda la Isla, “incluso gente que ha estado de visista en Puerto Rico han llegado al campamento. Hoy (jueves) quizás hay menos manifestantes porque una de las estrategias que usó la Policía fue bloquear todas las entradas hacia el pueblo”. Denunció, además, que esta maniobra de la Policía ocurrió durante toda la noche y temprano en la mañana del miércoles y jueves por lo que comenzaron a hacer la denuncia por las redes y otros medios de que estaban secuestrados.

El campamento contra el depósito de cenizas fue levantado hace dos años, aunque en los pasados seis meses hubo una baja actividad ante la paralización de los depósitos. Moreno, quien es maestra, describió que cerca del vertedero hay una escuela intermedia y supeior y un centro de cuido infantil. “La mayoría de los que están en el campamento son personas mayores que han sufrido el embate de la contaminación ambiental de las petroquímicas, refinería, plantas de ácidos que dejaron los estragos de esa contaminación. En los útlimos años hemos visto cómo ha aumentado la incidencia de enfermedades respiratorias y de cáncer, en este último mes en la comunidad hemos tenido que enterrar a una y dos personas por semana”. Al describir la situación como una impactante la activista denunció la actitud de indiferencia que ha mostrado hasta el momento el Departamento de Salud.

En tanto Jimmy Borrero, otro de los portavoces denunció el incidente provocado por un chofer de uno de los camiones que circuló el jueves en la mañana. Según contó el chofer se bajó de su camión para provocar a los manifestantes y la Policía en lugar de denunciar al chofer, radicó una denuncia contra Borrero. “La alegación del conductor es que, cuando se iba el teléfono se le cae y se bajó a recogerlo, hizo una declaración jurada y no fue a denunciarme al tribunal, fue a mí a quien le encontraron causa probable, me pusieron dos fiscales. Nunca habíamos visto eso”. Esa misma mañana fue arrestado el joven Elvis Vázquez Ortíz, quien fue mantenido incomunicado y en lugar desconocido hasta las cinco de la tarde.

Alrededor de siete personas habían sido arrestadas hacia fines de esta semana por enfrentamientos con la Policía. Los portavoces del campamento reclamaron la necesidad de que se regrese al proyecto original que prohíba el depósito de cenizas en todo Puerto Rico. Borrero atribuyó al senador Carlos Rodríguez Mateo, quien preside la Comisión de Recursos Naturales, del Senado y al secretario de Asuntos Públicos de la Fortaleza, Ramón Rosario, el que se haya desvirtuado el proyecto. Antes de ser secretario de Asuntos Públicos del gobernador Rosselló Nevares, Rosario, fue abogado de la compañía del vertedero EWS.

Borrero acusó que “todos sabíamos que Carlos Rodríguez Mateo nos estaba tendiendo una trampa, sabíamos que lo que hacía era darle largas al asunto y que al final él se iba a vender porque este senador fue alcalde de Salinas y fue el primero que permitió que llenaran a Salinas de cenizas tóxicas, lo usaron en proyectos de construcción y rellenar terrenos. Se ha hecho rico vendiéndose a grandes intereses igual que Ramón Rosario, ésos son los que están detrás de todo esto”.

Entre los que se movilizaron a Peñuelas estuvo la religiosa Lissie Avilés, miembro de la Orden Dominica de la Santa Cruz. “Llegamos justamente en la mañana movidos por todo lo ocurrido en el día de ayer(miércoles) no nos podíamos quedar con los brazos cruzados mirando desde la distancia”.

La bióloga marina y delegada del Arzobispo de la Pastoral Ecológica señaló que el asunto del depósito de cenizas no se refiere sólo a Peñuelas. “Cuando le seguimos el rastro a las cenizas nos damos cuenta de que en el resto del archipiélago se ha utilizado. Lamentablemente siempre es en lugares de poblaciones de escasos recursos, algo que es vergonzoso utilizar el carbón, que es el origen del asunto, el uso del carbón para generar energía”.

Más allá trajo a la atención que los daños por el uso del carbón para generar energía se extiende a los lugares de donde se extrae. “Tenemos conocimiento de que en Colombia casi siempre se extrae de lugares muy sensibles a nivel ecológico y social entonces, no es únicamente un asunto puntualizado en Peñuelas, puntualizado en Puerto Rico sino también que nos une y nos hace corresponsables de daños en otros países, en otros lugares de donde procede la materia prima”.

Denuncia a Recursos Naturales

Mientras en entrevista con CLARIDAD el veterano investigador biólogo, Miguel Canals, quien fue manejador del Bosque Seco de Guánica por años, señaló la importancia del bosque aledaño al vertedero y cómo le afecta el depósito de cenizas. Apuntó a que además de los problemas de salud que provocan las cenizas en las personas, también ya es notable los efectos que provocan el vuelo de las cenizas en la flora y la fauna del sector mediante la cadena alimentaria. Dijo que es notable la mortandad en las plantas y en los insectos.

Denunció que el vertedero sigue expandiendo sus límites de corteza terrestre sin tener ninguna supervisión del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Canals describió que la zona donde está el vertedero es una zona kársica en donde hay pozos y sumidores y ya hay casas en donde cuando se abre la pluma lo que sale es un líquido color ceniza, lo que es agua contaminada.

Continuó diciendo que el DRNA también está incumpliendo con su responsabilidad al no monitorear la deforestación que se está llevando a cabo desde hace tres meses. Canals dijo que ha estado tomando fotos aéreas donde se ve que la expansión del vertedero ya va por 110 cuerdas adicionales, cuando sólo tienen permiso para 25 cuerdas, “por lo tanto está ocurriendo una pérdida de ese patriomino del área circundante al vertedero”.

Canals, denunció que la secretaria del DRNA “tiene que tener conocimiento de todo lo que está ocurriendo. Ha sido cómplice al permitir y no supervisar las labores que se están llevando a cabo”. Según calculó en dos días ya se habían depositado más de mil toneladas de cenizas, (el uso de casi 90 camiones) lo que puede levantar un perímetro de 300 por 500 pies, unos 15 pies de elevación. Censuró que el depósito de cenizas no se está usando para lo que se alega que es estabilizar la basura ya que en ese vertedero no se deposita basura.

El científico fue enfático en denunciar que desde el punto de vista ambiental la situación es una seria. Reparó que desde el punto de vista ambiental el sector tiene igual y hasta quizás una mayor diversidad que el Bosque Seco de Guánica, porque es un área que fue abandonada de las técnicas agrícolas desde los años 1950, mientras el bosque de Guánica que es un patrimonio mundial, ha tenido varias intervenciones.

Más aún, Canals trajo el dato de que desde el 1976 en el Plan Maestro de Puerto Rico esa área junto al Bosque Seco estaba establecida como una de conservación. Entre la flora en peligro de extinción que dijo tiene el sector están los árboles de Guayacanes, Tachuelos, Palo de Rosas y Guayacán blanco.

Alianzas: Tema del que hay que hablar

En el Conservatorio de Música de Puerto Rico se presentaron Juan Dalmau, Alexandra Lúgaro y Manuel Natal como parte  de los esfuerzos que realiza el periódico CLARIDAD para allegar fondos y continuar adelantando la gestión que ha hecho por la independencia y la soberanía de Puerto Rico con el paso de más de ’58 años de existencia ininterrumpida.

El pasado jueves 13 se efectuó el conversatorio “La alianzas: Puente a la descolonización”, el cual sirvió para dejarles saber a los y las presentes que tras los primeros pasos del llamado Junte Soberanista hay un espacio abierto para las alianzas políticas y que hay personas comprometidas con el futuro de Puerto Rico.

Entre otros temas, hablaron de qué significó el resultado y conceptualización del pasado plebiscito de estatus, de cómo se manejó ese proceso electoral desde los adentros de instituciones políticas como el Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), de los planes futuros de la alianza que conlleva el Junte, y de cómo esta alianza ha roto paradigmas en momentos en que, precisamente, urge un cambio político en el País.

Uno de los aspectos que se hizo evidente durante todo el foro fue que, sin ellos haberlo escogido, se han presentado como la cara del denominado Junte, pero que muchas otras personas y organizaciones son parte integral de esta alianza política. Asimismo, los ponentes enfocaron la cualidad que deben tener las alianzas, como la ha tenido el Junte, de hacer causa común a pesar de las diferencias.

Según aseguró el representante del Partido Popular Democrático (PPD), Manuel Natal, “somos muchos en este País los que estamos de acuerdo, no sólo en la descolonización de Puerto Rico, sino en el rechazo a la Junta de Control Fiscal, el rechazo a las políticas de austeridad que ha implementado esta administración, particularmente lo que tiene que ver con la reforma laboral…lo que permite el Junte es que personas que no estamos de acuerdo en todo podamos encontrarnos en un mismo espacio”.

“Yo haré lo imposible para continuar atrayendo a esas personas dentro del PPD que creen en la descolonización de Puerto Rico y en proyectos de alianzas entre personas que no necesariamente piensen igual en todos los temas, pero que aman a Puerto Rico como los que estamos en este espacio”, contestó Natal ante la pregunta que le hizo la presentadora, Millie Gil, de cómo él podrá impulsar las alianzas políticas teniendo un escaño dentro del PPD.

En esa misma línea, el joven representante continuó diciendo que el Partido Popular, al no respaldar de lleno el boicot al plebiscito, dejó pasar otra oportunidad para que la Institución le dejara saber al País cuál es el proyecto de futuro…La única posición de futuro que puede defender el PPD es la libre asociación, cualquier otra cosa significa que el PPD no contará con el aval del pueblo puertorriqueño en próximas ocasiones”.

En el caso de Alexandra Lúgaro, quien durante la campaña para su candidatura independiente como gobernadora había experimentado la unión de personas con ideologías diferentes, expresó durante el conversatorio que lo que le atrajo del Junte fue la gran oportunidad que tenían –y tienen– de desmitificar ideas preconcebidas de lo que es una soberanía política, y la oportunidad de reunir a un grupo de individuos y organizadores que no han tenido que renunciar a sus creencias, sino buscar puntos de consenso.

Durante el foro se comentó en varias ocasiones el adelanto que significa el Junte en este momento histórico porque prueba que urge un modelo de madurez política que cambie paradigmas y que sea una opción de futuro ante el panorama desalentador que presenciamos los y las puertorriqueños(as).

En ese sentido, como representante del PPD, Natal señaló que “dentro de las estructuras del Partido Popular hay personas progresistas fuera de las posiciones de liderato. En mi caso, aspiro a que se de ese cambio de liderato. Si usted me pregunta si el PPD será parte de esas alianzas, la respuesta es la siguiente: si el Partido Popular quiere ser opción de futuro para este País, tiene que entender que el PDD del 2017 no es el mismo de los ’50, que ganaba solo”.

Para Juan Dalmau, actual senador por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), a pesar de las críticas que ha habido sobre el Junte y quienes lo componen, la importancia de esta alianza es el aprendizaje de que una alianza no es una fusión. El independentista fue enfático en que sobre las diferencias que poseen los integrantes del Junte se ha construido una línea de respeto que ha permitido que nadie renuncie a su ideología ni que sea impugnado por lo que representa.

Ese respeto que se respira en el Junte, según Dalmau, está anclado en el desprendimiento personal y en la ausencia de protagonismo que han demostrado los integrantes, aspectos necesarios para avanzar hacia los objetivos comunes como la defensa de la UPR, el reclamo al sistema de salud y a las condiciones ambientales, y las denuncias a la Junta de Control Fiscal y a las políticas de austeridad.

Otra de las preguntas que se discutió durante el conversatorio fue qué se está haciendo para solidificar la alianza que defiende el Junte. Juan Dalmau ha utilizado la frase “manténgase en sintonía” con la intención de que la gente esté pendiente de lo que se está gestando desde la mesa de diálogo del Junte. Sin embargo, la frase podría no gustarle a muchas personas que están deseosas de saber cuál es el futuro de ese esfuerzo colectivo. Esas palabras no denotan falta de acción, “sino la idea de que cada acción debe corresponder a su planificación, a su momento específico y a la efectividad”, dijo el senador independentista.

A lo anterior añadió que “las cosas cuando se les da mucho anuncio, tienden a malograrse…Hemos sido celosos con hacer más y decir menos”. Según el senador, el Junte “ha llenado de esperanza a la gente, representa un nuevo paradigma y oportunidades de esfuerzos conjuntos. Por eso, hay que ser muy celosos con lo alcanzado, que es mucho”.

Finalmente, Alexandra Lúgaro piensa que “en este País lo que se ha interpuesto ante la soberanía son los miedos preconcebidos de que no podemos ser libres porque no tenemos los recursos, de que nos vamos a convertir en Cuba o Venezuela”. Sin embargo, para la licenciada el País está maduro para darle paso a las alianzas políticas, y además “está demostrando que se tienen que dar, que el aparato político se tiene que transformar o está destinado a desaparecer”.

Ahora, según señaló la joven, para lograr ese cambio político “se necesita un liderato dispuesto a hacer sacrificios electorales, candidatos que no tengan como prioridad ganar votos, sino que hagan lo correcto les cueste los votos que les cueste…Precisamente, eso es lo que se ve en este Junte. Sabemos que estamos parados del lado correcto de la historia”.

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