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18o Festival de Cine de La Habana en Nueva York

La audiencia hispanohablante y latinoamericana de Nueva York, disfrutó esta primavera del Festival de Cine de La Habana que acaba de cumplir dieciocho años de existencia. El evento incluyó charlas educativas con participación de cineastas y actores invitados. Un festejo culminó el festival con la premiación de cintas destacadas, y el reconocimiento a sus realizadores y actores galardonados. La siguiente reseña es una selección de la muestra mayor de cine de América Latina de la cual merecen mencionarse las siguientes cintas extraordinarias: El Candidato del realizador Daniel Hendler, Uruguay-Argentina sobre el robo cibernético de información y El Soborno del cielo de Lisandro Duque, Colombia, donde se exponen los extremos de la intolerancia religiosa y el dogmatismo del clero católico y su grey en un pequeño pueblo de América del Sur.

Playing Lecuona – Dir. Pavel Giroud, JuanMa Villar, España/Colombia, 2015. 114 min Insularia Films (Documental presentado fuera de concurso) Esta composición cinematográfica codirigida magistralmente por el realizador cubano Pavel Giroud (El Acompañante 2016; La Edad de la Peseta 2006) y el productor canario JuanMa Villar, se inspira en la obra del cubano Ernesto Lecuona y Casado (1895-1963) figura cimera en el arte musical de las Antillas hispánicas y América Latina en el siglo 20. El filme rebasa todos los adjetivos que pudiéramos aplicar para clasificarlo como obra de arte magnífica. El pianista Chucho Valdés (IRAKERE-CD) dicta las pautas sobre el celebrado compositor mientras hace gala de su propio virtuosismo en la maestría del teclado, y nos guía husmeando el rastro del genio musical por las callejuelas de La Habana. Rememora el anecdotario familiar de lo vivido junto a su padre Bebo Valdés (Lágrimas Negras-DVD) pianista renombrado, amigo entrañable y miembro del círculo íntimo del artista Lecuona. Esta gira musical sobre las partituras de Lecuona se transforma en experiencia orgánica que parte desde el oído, y se desplaza a las imágenes visuales del filme colocándonos en el vórtice, el mero centro de un placer estético sensorial absoluto. El pianista cubano Gonzalo Rubalcaba hechiza con el efecto de su personalidad tan grata y la maestría técnica sobre el instrumento investido de sapiencia, mientras sacraliza el momento con profundidad, ejecutando con pasión y sutileza. Michel Camilo, dominicano, nos arropa de sensibilidad, hace brotar en el teclado un manantial de hermosa sonoridad que culmina con un conjunto de jazz. Se les une en Canarias el maestro Raimundo Amador, virtuoso sin par de la guitarra. El círculo musical e interpretativo culmina con tres voces de mujer: de España Ana Belén y Esperanza Fernández; Omara Portuondo de Cuba. Son artistas destacadas que se apoderan del espacio sonoro y escénico como celebrantes de un ritual sugestivo y sensual para sellar la inefable vivencia con emotiva intensidad. Los Muñequitos de Matanzas y el quinteto The Afro-Cuban Messengers salpican la pantalla con la alegría energizante de sus ritmos percutidos y danzas de solar. La cámara recoge de modo directo los cuadros escénicos sin desviarnos de lo fundamental que es la música, sus ejecutantes, y el homenaje que se le brinda al instrumento del piano con extremado fervor. No faltó el detalle misterioso de un ilustre piano que andaba por ahí perdido en busca de dueño y que predestinado arriba a puerto seguro. Posee el filme una edición precisa, sin distracciones, con un lenguaje cinematográfico acoplado en ritmo y matices en cada escenario. El conjunto total es una experiencia armoniosa inolvidable, una joya que deseamos sostener en un espacio infinito al contener todas las raíces musicales de Cuba y nuestro Caribe que es el legado glorioso de Lecuona: evocación de lo hispánico y lo africano, lo indígena y lo árabe, atravesando mares, jardines de palmeras, de luna y sol con Siboney, Danza de los ñáñigos, La Comparsa, Siempre en mi corazón, Andalucía, Malagueña, y Para Vigo me voy. Como dijo el poeta… lo criollo y lo mestizo ¡todo mezclado!

Últimos días en La Habana – Dir.FernandoPérez,Cuba/España 2016. 92 min Fernando Pérez (Suite Habana 2003; La vida es silbar 1998) es un director idiosincrático, original y cautivante que nos tiene acostumbrados a sorpresas ya sean formales, alegóricas o de contenido enigmático impregnadas de actos simbólicos. Esta vez asistimos al ocaso de una vida tronchada por la plaga maldita del sida que sigue asolando nuestro universo cotidiano. Disfrutamos de un mano a mano de carácter dialéctico entre dos actores-personajes inteligentes y diestros en el oficio: (Jorge Martínez y Patricio Wood) enfrentados por medio del lenguaje de los silencios, la emoción controlada y secreta de un lado, opuesto al agonista que habla hasta por los codos, medita en voz alta, compone y recompone la realidad cubana con un apoteósico y reflexivo gracejo, la exaltación humorística de las ironías de la vida. Lo más sorprendente es que justo cuando la llama espiritual parpadea, el personaje proyecta su nobleza. Al final el realizador Fernando Pérez nos divierte de manera magistral con un guiño a la muerte. La cinta y el intérprete Jorge Martínez recibieron el premio de Mejor Película, y Mejor Actor del HFFNY.

El Techo – Dir. Patricia Ramos, Cuba/Nicaragua, 2016. 70min En la ópera prima de Patricia Ramos, aparece una muchacha encinta acompañada de dos jóvenes que forman un trío inseparable que se la pasa en la azotea de un edificio en plena ciudad de La Habana. Los roles son interpretados por Andrea Doimeadiós, Jonathan Navarro y Enmanuel Galán. Son buenos actores que además de hermosos debutan en el cine por la puerta grande al captar nuestra atención con intensa curiosidad. Aunque la joven se niega a revelar quién es el padre del niño, ambos reclaman la paternidad porque están enamorados de ella. De momento se les ocurre montar en la azotea un improvisado negocito como respuesta a la batalla cotidiana por la sobrevivencia. Los resultados son inesperados: a veces extremadamente divertidos o decepcionantes y contradictorios. Entre la variedad de elementos acertados, una característica del filme es observar el desarrollo emotivo de la tríada, y la dinámica social entre los que se desplazan por los techos, creadores de otro universo de intimidad y tolerancia con reglas establecidas en complicidad. Es un filme encantador, filmado con los elementos necesarios sin desperdicio. La cinta muestra analogías, un feliz paralelo con Halfaouine, El Niño de las terrazas 1990, del realizador tunecino Férid Boughedir, exhibida en el Festival de Nuevos Directores del MOMA-NY donde descubrimos curiosos detalles culturales en las azoteas, además de una visita al legendario baño turco del mundo árabe.

Carpinteros – Dir. José María Cabral, República Dominicana, 2017. 107 min El reconocido actor haitiano Jean Jean protagoniza la cinta Carpinteros junto a la dominicana Judith Rodríguez, actriz que se las trae por su versatilidad arriesgada ante la cámara. Toda la acción principal ocurre entre muros en La Victoria, Najayo Hombres y Najayo Mujeres, repletas de jóvenes hacinados, desperdiciados en el pico de su juventud, aunque llenos de energía, con mucha maña y talento para la trampa, el traqueteo o trasiego callejero; en fin unos “tigres”. El otro detalle importante, es la penitenciaría una especie de “co ed” con una sección paralela para mujeres separada de los varones por una alta verja de alambre. Los que habitan el filme, en su mayoría son verdaderos reclusos con una alta tasa de analfabetismo. Estos internos han inventado un lenguaje de señas para enamorar llamado “carpinteo”. En primer lugar acuerdan las citas íntimas, luego todo tipo de negocios como la venta de marihuana y otros productos. Es un código donde los transmisores se tienen que entrenar y no fallar. En el transcurso la protagonista decide dejarse de un amante peligroso y juntarse con el joven haitiano que está menos viciado y pronto a salir, creando así un triángulo conflictivo de influencia y poder. Se infiere que el realizador ha querido dar un paso significativo hacia la integración social de la etnia francófona de Haití. Se comenta por ahí que los que ocupan la mitad del territorio quisqueyano son los despreciados de la tierra explotados por la oligarquía nacional. Al cabo, cuando se confirma la venta interna de estupefacientes se desata el alzamiento en el penal, y allí fue Troya… El manejo escénico de los actores y la edición de secuencias de lucha frontal seguro le valió a su realizador el Premio de Mejor Director.

Esteban – Dir. Jonal Cosculluela, Cuba, 2016. 90 min. Este es el cuento de un niño, un piano, y un músico desencantado de la vida… Esteban es un niño surgido de un sector urbano marginado dentro de la clase trabajadora habanera. Sus padres ya separados traquetean, o sea se sustentan activa y malamente del mercado negro que es ilegal. La madre de Esteban aunque joven, le exige al chico que trabaje para ella, en un lleva y trae de productos (chucherías, cosméticos de apariencia dudosa, como el ron artesanal que vende su papá a los borrachos) distribuidos entre cierta clientela de la ciudad. La quejosa madre cumple con alimentarlo y por lo menos mandarlo con su ropita limpia a la escuela. En el trayecto Esteban siempre se detiene a oír música ejecutada al piano por cierto personaje, un ogro a pesar suyo. Es un encuentro inevitable: al chico le gusta la música. A pesar del rechazo del gruñón musical que habita al otro lado de la verja, la tenacidad ferviente y obsesión ante el embrujo de la música culta, le provoca saltar el muro de contención para domar y capear al ogro. Con sutileza lo convence de que le dé clases, que le paga y que después. Eso, sin tener apenas un centavo para costearlo. Podríamos catalogarla como narrativa simbólica del mito de germinal, con final prometedor. Con lo inteligente y talentoso que es Esteban, quien quiera que tenga conciencia, buen corazón y biblioteca, lo adopta. Reynaldo Guanche el estudiante y Manuel Porto el profesor de música comparten la pantalla de forma magistral. Para culminar los solos musicales están ejecutados por Chucho Valdés al piano convirtiendo la música en personaje imprescindible de la existencia noble. Es otro buen filme cubano, ópera prima sin morbo, que derrocha esperanza. ¡Bravo!

*La autora es actriz de teatro y fue profesora de Español, Estudios Puertorriqueños y del Caribe en la Universidad de la ciudad de Nueva York CUNY.

Bajarán a votación proyecto para prohibir cenizas de carbón

El exalcalde de Salinas y senador Carlos Rodríguez Mateo, presidente de la Comisión de Salud Ambiental y Recursos Naturales del Senado, dijo en un programa de radio que esta misma semana bajará un informe presentando un proyecto sustitutivo para prohibir el uso de las cenizas de carbón en Puerto Rico.

El senador hizo estas expresiones el pasado sábado, en el programa Contacto de Pueblo, que transmite la emisora Radio Whoy (1210 AM) de Salinas.

“En esta semana, si no siguen enviándonos más documentos, en esta semana debe salir el informe a los miembros de la Comisión. En esta misma semana. Y yo no creo que pueda estar anticipando escenarios, porque yo debería ser neutral en ese ejercicio, pero la realidad es que al final del camino las cenizas no se van a depositar en Puerto Rico. Porque lo dijo el señor gobernador que es política pública”, expresó Rodríguez Mateo.

El legislador se refería a las expresiones que ha hecho el gobernador, y varios jefes de agencias, con respecto a que la política pública del gobierno es que los residuos de la combustión tienen que sacarse fuera de Puerto Rico.

Sin embargo, las cenizas tóxicas siguen acumulándose en un vertedero de grandes proporciones, en el patio trasero de la carbonera AES en Guayama, dijo Manolo Díaz, portavoz de los residentes de Peñuelas.

Al igual que han insistido distintas organizaciones que luchan contra las cenizas, el doctor de profesión explicó que el gobernador podría aprobar una orden ejecutiva para terminar este asunto del depósito de los residuos de carbón.

“Él pudiera hoy, con una simple orden ejecutiva, como las muchas que ha firmado, como las muchas que firmó desde el primer día, prohibir el uso de las cenizas en Puerto Rico. Y yo creo, lo he dicho muchas veces, que eso es una medida salomónica, porque primero, independiente si causa o no causa enfermedad, ya no va a tener ese riesgo a las comunidades. Independiente si ese producto excede los niveles de toxicidad, si algún día los excediera, no va a estar en Puerto Rico”, manifestó el senador.

A la salida del programa radial, Rodríguez Mateo fue confrontado por un grupo de residentes de Peñuelas, Guayama y Salinas, quienes se manifestaban frente a la emisora.

“Entendemos que el senador Rodríguez Mateo ha intentado dilatar este proceso. Llegó a decir que no había tiempo para aprobar este proyecto en esta sesión del senado que termina el 25 de junio. Pero, al parecer la presión ha ayudado a que cambie de opinión y acaba de anunciar que por fin bajará el proyecto a la comisión. Esperamos que este proyecto se apruebe en el senado y que pase inmediatamente a la Cámara de Representantes para que sea evaluado y aprobado en esta sesión. Hay tiempo suficiente”, sostuvo Díaz.I

En Memoria: Carlos Irizarry (1938-2017) La vida como performance, como pintura, como conspiración

Cuando se menciona a Carlos Irizarry, un inmenso icono de la plástica puertorriqueña de la segunda mitad del siglo 20 fallecido el pasado sábado tras una larga pelea contra el cáncer, se invocan dos entes que vienen a la mente. Aquel artista que dentro de una cuadrícula adrede evidente, jamás oculta, tomaba los signos conocidos de nuestro ser colectivo puertorriqueño, evicerándolos en una realidad actualizada, como su emblemática Transculturación del puertorriqueño (1975), en la que tomaba la imagen del cayeyano Ramón Frades, discípulo de Francisco Oller y su realismo social en su Pan nuestro de cada día (1905), que retrataba a un campesino con todos los signos de la miseria, empuñando un racimo de plátanos, y la de aquel hombre que entró un buen día desnudo a consumir a El Patio de Sam, haciendo a su propietario en pánico arrancar precipitadamente un mantel para cubrir su descubierta anatomía. De aquella Julia de Burgos inmensa, dibujada en tan suaves tonos, y el ser humano que amenazaría con asesinar al presidente de Estados Unidos de aquel entonces (Gerald Ford), y amenazaría de nuevo dentro de un avión, con hacerlo pedazos, de no liberarse a los nacionalistas presos por los ataques a la Casa Blair y al Congreso de los Estados Unidos de 1950 y 1954, pagando un mes en una prisión federal por un acto, y cuatro años por el otro, tiempo que dedicó a ser maestro de arte de su comunidad penitenciaria, dejando como legado de ese momento la formación en el oficio de otro artista puertorriqueño, Pablo Marcano.

Y quizás no sería especulativo decir que si nos trasladáramos a la propia percepción del artista, no encontraríamos el más pequeño atisbo de una línea divisoria entra ambos seres y sus hechos, siendo todos a su vez una obra plástica, siendo todos a su vez una conspiración, una subversión de todo lo anteriormente aceptado y conocido. Un germen de revolución y una revolución en un solo ser humano.

Criado en la hacienda La Florida, de su natal Santa Isabel, el que sería una figura tan importante de nuetra plástica migra a Nueva York afinales de la década de 1940. Su vocación por las formas y colores, le lleva a estudiar en la Escuela de Arte y Diseño de esa ciudad, originalmente influenciado por la escuela del expresionismo alemán de los albores del siglo veinte, movimiento de seres que concientemente buscaban subvertir todo aquello a que se le llamaba pintura hasta el momento.

A mediados de la década de los 60 regresaría a Puerto Rico, armado de sus conocimientos en pintura y artes gráficas. Ya aquí llegaría a ser director gráfico de dos recordadas publicaciones, hoy extintas, el periódico El Mundo, y la revista de comentario político Avance. En estas, y sobre todo en la segunda, Irizarry iba, como en algún punto del camino recorrido por la plástica había decidido subvertir las formas de ver del lector puertorriqueño.

A la misma vez que realizaba su trabajo com pintor, artista gráfico y comercial atendía su agenda, dejar sembrado un grupo de co conspiradores y futuros conspiradores, siendo cofundador del Centro Nacional de las Artes en San Juan y creó la Galería 63, esta última dedicada a promover el arte de vanguardia.

De ahí surgen un Irizarry que retaría abiertamente ya no una forma de arte circunscrita a la plástica, sino a la forma de percibir de un ser al que cada vez la vida colonial condicionaba más, un Carlos Irizarry, que se enfrentaría él solo,aún sin literales atavíos al estatus quo, ya violento y obsceno de su isla.

De esta faceta de su ser, se generan incontables anécdotas, como entrar como un comensal más, pero desnudo, en ese local de San Juan conocido como El Patio de Sam, como en su primer montaje del monólogo A mis amigos de la locura, de Carlos Umpierre y Ernesto Ruíz, al actor Teófilo Torres, en el ya inexistente café teatro La Tea le intentara interrumpir la función, comentando cada línea toda voz y tirándole cubos de hielo desde la barra hasta la tarima, sacándole un cuchillo, cuando el artista escénico, furibundo fue en el mismo segundo del apagón a golpear al artista plástico.

Torres recuerda el incidente: “Lo acusaron de tentativa de asesinato. La Guardia Municipal y la Policía le tenían ganas. Su abogado fue Marcos Rigau y el experto que aportó su conocimiento en géneros de Artes Plásticas y Teatro fue Jorge Rodríguez. Yo no entendía muy bien lo de arte conceptual en aquel momento, como tampoco sabía quién era Carlos Irizarry; la Fiscalía me incluyó como testigo, pero sabíamos que era un intento de encarcelarlo. Actué gran parte del monólogo A mis amigos de la locura en la sala ante el juez y Marcos Rigau logró que se desestimaran los cargos, por la razón principal de que el monólogo instaba a hacer una Revolución de locos, y éso fue lo que Carlos Irizarry había aportado a mi evento. ¡Genial! A ese encuentro debo en parte que después de 39 años yo continúe interpretándolo. Después del juicio Carlos y yo nos hicimos grandes amigos”.

Y el conspirador llevaría su performance y acto plástico a dimensiones que dos veces le costarían la prisión federal. En 1976, amenazó con asesinar al entonces presidente, Gerald Ford, durante su participación en la cumbre de las potencias económicas a celebrarse en Dorado entre mayo y junio de ese año. Tres años después, en un vuelo de American Airlines en 1979, le entregó una nota a una azafata, dirigida al presidente Jimmy Carter, en la anunciaba que volaría en pedazos el avión si no liberaba a los presos políticos puertorriqueños. El artista alegó que la acción pretendía ser una manifestación artística conceptual, lo que no evitó una condena en una penitenciaría federal de 1979 a 1983, en la que terminó como maestro de dibujo y pintura, compartiendo de lo aprendido con quien se convertiría en otro gran artista de nuestra plástica, Pablo Marcano.

Y siempre vanguardia, siempre punta de lanza renunciado a espaldas a la que seguir, Irizarry en su obra sumaría nuevas formas de hacerla, incurriendo en nuevas técnicas, antes no tratadas en Puerto Rico, y convirtiéndos en el primer artista puertorriqueño en utilizar la técnica de la fotoserigrafía. De hecho, mucha de su obra desde cierto punto en adelante se caracterizaría por la implementación e intervención de diversas imágenes fotográficas, puestas a conversar, o a enfrentarse entre sí en una misma superficie, la refriega resultante su manifiesto. Según se descubrían nuevas técnicas, Irizarry iba sumando siendo pionero de instrumentos digitales ante la masificación de la computadora en la década de 1980.

Sobre su figura, el artista plástico puertorriqueño Humberto Figueroa dice: “Carlos puede representar la inquietud que desemboca en cambio y revuelta. En días de agitación social desde los sectores ilustrados y claros de que la vida es cambio, Carlos Irizarry asoma su ojo e invita a mirar a fondo su obra. Pionero en exploraciones técnicas saltó del diseño a la fotografía desde el ejercicio gráfico. Así sumó sin esfuerzo en el tracto evolutivo del lenguaje artístico puertorriqueño. Afincado en los asuntos de identidad política y cultural con precisión formal y desde su lenguaje de avanzada se afirmaba. Ese discurso plástico se basa en la cuadrícula que permite la multiplicación de imágenes que se interconectan tematicamente y sobre ello el artista suma su línea editorial crítica. Así logra su díptico fotoserigráfico que denuncia la guerra en Vietnam ya para el 1968-69. De igual forma se incorporó a la escena artística de San Juan vinculado a los artistas de mayor perfil creativo al momento. Hace obra de experimentación formal y técnica durante su vida y le suma a ello varias acciones artísticas de incisivo mensaje político sobre la condición colonial de la isla y su derecho a la independencia. Por ello sufrió cárcel aún contando con el apoyo de abogados comprometidos con la lucha cultural nacional. Desde prisión realizó su obra de mayor tamaño y de juegos compositivos. Con materiales diversos de uso común realizó retratos monumentales que se presentaron en el viejo Museo de Bellas Artes de Puerto Rico del ICP en la calle Cristo 253. Esa inauguración celebró su retorno a San Juan en grande no hay celda que limite el empuje libertario de un artista de inteligencia y valor patriótico. Carlos Irizarry queda vivo en su obra y en su ejemplo de vida. Un artista anda de la mano con su urgencia de hacer cosas nuevas, admirando las precedentes y añadiendo desde su registro un nivel que afirma la realidad del ser puertorriqueño artista. Así hizo Carlos. Gracias al pueblo de Santa Isabel que desde su costa caliente da hombres y mujeres valientes con ingenio”.

A él también le hace homenaje el pintor Rafael Trelles cuando dice: “Conocí sus fotoserigrafías en 1975 cuando estudiaba en el Colegio de Mayagüez. Me impresionó la técnica depurada y la temática comprometida con los movimientos de protesta en contra de la guerra de Vietnam y la hambruna en África. Un año más tarde, leí en los periódicos sobre su arresto y encarcelamiento por exigir la excarcelación de los presos nacionalistas mediante un acto artístico subversivo, convirtiéndose en el primer artista puertorriqueño que es encarcelado por violar la ley mediante una obra conceptual. Desde entonces supe que estaba ante un artista ejemplar de gran verticalidad y compromiso con nuestro país, digno heredero de los maestros del 50, de la estirpe de Oller, Frade y Carlos Raquel”.

Según su compañero en el arte de la Patria y compañero de celda por la Patria, en momentos y lugares diferentes, Elizam Escobar, sus restos serán expuestos en el Ateneo de Puerto Rico, en un acto de recordación y celebración de su vida, obra y legado, para al día siguiente ser sepultados en el El Cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, el llamado Cementerio del Morro, en el Viejo San Juan, en una tumba conseguida por sus amigos artistas.

¿Se desmantela una gran potencia?

¿Cómo se desmantela una gran potencia? La pregunta la lanza el escritor venezolano Moisés Naím, en una columna presidida por este sugestivo titular, en la que afirma que Estados Unidos está “renunciando” a su “liderazgo mundial”. Concluye que la retirada unilateral de acuerdos comerciales internacionales y el limitado apoyo a entidades como la OTAN, el Banco Mundial y el Fondo Monetario, implican una “cesión de poder” y una “abdicación” por parte de la potencia norteamericana. Afirma que esta política de la administración de Donald Trump constituye un “regalo” a potencias emergentes y opositoras, como China, que rápidamente se han movido a llenar el vacío que deja Estados Unidos en el escenario mundial.

Cuando se publicó el artículo de Naím, Estados Unidos aún no se había retirado del acuerdo de París sobre cambio climático. Tras ese último anuncio vimos cómo inmediatamente el primer ministro de China reafirmó su apoyo al pacto flanqueado por la líder alemana Ángela Meyer, lo que parecía confirmar la tesis de Naím.

Entre las medidas que está impulsando el magnate neoyorquino hay una muy importante que no encaja con este análisis y nos lleva a preguntarnos si realmente Estados Unidos está renunciando a su papel hegemónico y prepotente en el mundo. Mientras ordena revisar el acuerdo de libre comercio con México y Canadá y cuestiona la inversión que su país hace en la OTAN, simultáneamente Trump aumenta el gasto militar hasta alcanzar la increíble cifra de $600 mil millones de dólares en un solo año. Nadie que estuviera pensando retirarse de los escenarios donde de ordinario impone su mollero, se dispone a aumentar de esta manera el gasto militar.

Desde los comienzos de la Guerra Fría la política exterior de Estados Unidos se resume en una frase grotesca y despreciativa, pero que define muy bien su comportamiento: “carrot and stick” o zanahoria y macana, aunque tal vez la mejor traducción es “limosna y fuerza bruta”. En ocasiones, dependiendo del gobernante de turno, sus acciones se inclinan más hacia uno de los dos elementos de la balanza, pero ninguno de ellos nunca deja de estar presente en la ecuación.

Ambos elementos se utilizan con esmero desde que la Segunda Guerra Mundial dejó a Europa en ruinas y a Estados Unidos como principal potencia militar y económica del mundo. El objetivo de esas políticas siempre ha sido el mismo: lograr que sus fuerzas económicas dominen en otros países. En la historia de la humanidad el dominio militar nunca ha sido un fin en sí mismo. Ningún pueblo domina a otro por el gusto de dominarlo, sino para la explotación y el beneficio económico del dominador. Así ha actuado siempre Estados Unidos. Cuando, tras el fin de la segunda gran guerra asumió el liderato del llamado “mundo libre” frente a la expansión comunista, nunca perdió de vista que realmente actuaba como líder y portavoz del gran capital.

Como señalé antes, en ocasiones varió el énfasis sobre uno de los dos elementos de la ecuación, dependiendo del gobernante de turno. Durante la década del ’50 del pasado siglo, la Casa Blanca estuvo al mando de un militar, Dwight Eisenhower, y el énfasis se puso en la macana. La guerra de Corea y el apoyo irrestricto a las dictaduras en América Latina (y de Europa como las de Franco y Salazar) son buenos ejemplos. Bajo John Kennedy siguió la misma ecuación, pero el énfasis estuvo en la “zanahoria”, ejemplificada en programas como la Alianza para el Progreso, la Agencia de Desarrollo y los Cuerpos de Paz. Con uno u otro el objetivo último –mantener el poder hegemónico necesario para la explotación económica– nunca varió. Así ha sido siempre.

¿Representa Donald Trump el rompimiento de esa ecuación? El significativo aumento en el gasto militar sugiere un renovado énfasis en la macana, un poco olvidada durante los ocho años de Barack Obama. Pero en las políticas que impulsa el magnate hay un cambio que, si continúa acentuándose, implicaría un elemento nuevo que se añade a la ecuación. Me refiero a su belicosidad contra países y líderes que hasta ahora habían actuado del lado de Estados Unidos en su marcha hegemónica por el mundo. Trump ha empezado su presidencia peleando con amigos, que lo han sido no sólo de su país, sino más aún del gran capital que dice representar.

En su marcha hegemónica a lo largo de los últimos ochenta años Estados Unidos no ha estado solo, sino que ha contado con la estrecha colaboración de un grupo grande de otros países. En Europa han contado con Gran Bretaña, Francia y Alemania como socios principales, en Asia ha estado Japón y América se ha apoyado en sus vecinos inmediatos, México y Canadá, y en ocasiones Colombia y Brasil. Estas alianzas han estado basadas en la existencia, con leves variaciones, de un mismo sistema económico en todos estos países donde la “libre empresa” y la circulación sin trabas del capital ha sido la norma. Hasta ahora Estados Unidos ha sido el líder de sus pares, no de sus opositores.

A lo largo de los últimos veinticinco años, esa intensa actividad económica entre socios ha producido una estrecha imbricación entre capitales –eso que llaman “globalización”– donde hasta ahora el originado en Estados Unidos sigue siendo dominante, aunque tal vez no con la misma rotundidad del pasado. Ahora, debido a esa imbricación, ya no es tan fácil determinar cuál capital domina ni qué grupo realmente controla determinada rama.

Esta reducción relativa del domino del capital estadounidense en el mundo globalizado es lo que molesta a un magnate de mente pequeña como Donald Trump, quien en medio de sus rabietas pasa por alto la realidad actual. No se da cuenta, por ejemplo, que cuando ataca a Alemania porque tiene un superávit comercial frente a Estados Unidos, entre las empresas beneficiarias de ese intercambio desigual hay muchas de capital estadounidense, ni que cuando pretende proteger a las empresas que invierten en Estados Unidos, entre ellas hay muchas con capital alemán o japonés.

¿Continuará Trump acentuando sus conflictos con sus otrora aliados hasta afectar la función de su país como líder mundial del capitalismo? Los que más se perjudicarían con ese resultado serían los grandes capitalistas de Estados Unidos y es lógico esperar que actúen antes de que su nuevo líder les trasforme un mundo donde ellos todavía dominan. El incremento en el gasto militar que simultáneamente hace Trump, preparándose para su política de macana, no le resuelve al capital estadounidense –entrelazado con el europeo y el japonés– los problemas que provocaría el proteccionismo retrógrado que promueve el gobierno de Trump. A ver qué harán.

Para agosto la vista preliminar de estudiantes de la UPR

Aunque está en proceso la situación judicial que enfrentan siete estudiantes tras irrumpir en la reunión de la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico (UPR) el pasado 27 de abril, es de conocimiento público que entre el 21 y el 25 de agosto de 2017 podría celebrarse la vista preliminar por los cargos que prevalecieron en la pasada vista de causa para arresto (Regla 6).

Mientras, el Departamento de Justicia aún no ha pautado la fecha para la vista en alzada, por los cargos de escalamiento y motín, que solicitó contra estos estudiantes el pasado 23 de mayo en la vista de seguimiento.

El caso sigue contra los estudiantes Francisco A. Santiago Cintrón, Randiel J. Negrón Torres, Thaliangelly Torres González, Gabriel Díaz Rivera, Alexa Paola Figueroa Carrasquillo, Juan Carlos Collazo Vázquez y Verónica del Carmen Figueroa Huertas por los delitos de empleo de violencia o intimidación contra la autoridad pública, daño agravado, restricción a la libertad agravada y por los dos cargos en alzada.

Debido a la confidencialidad que requiere un caso judicial en proceso, tanto los(as) abogados(as) que han seguido el caso, como los propios estudiantes, no pudieron revelar más información a preguntas de este medio.

En entrevista telefónica para CLARIDAD, el estudiante Juan Carlos Collazo puntualizó que, aunque lleva varios años militando en diversas causas como la del movimiento agroecológico y la de Playas Pal Pueblo, es la primera vez que está inmerso en un proceso legal.

“Francamente no me lo esperaba, pero definitivamente en los tiempos de crisis que estamos viviendo siempre hay una primera vez y cuando se asume una posición de responsabilidad, pues el neoliberalismo va a atacar”, expresó sobre la situación legal que carga junto a sus compañeros(as).

En cuanto a cómo han reaccionado sus familiares, Collazo narró que “más o menos una semana antes del suceso, ya nosotros teníamos la expectativa de que el Estado nos iba a estar demandando. Yo fui preparando mentalmente a mi madre y a mi tía, que son las que han estado conmigo en este proceso y las personas más cercanas a mí. Por lo menos mi tía, que es independentista y ha sido solidaria toda la vida, es la que le ha dado fortaleza a mi vieja. La realidad es que yo he afrontado este proceso muy tranquilo, pero el efecto emocional que tiene en uno es la presión que sienten ellas”.

“Pero me toca la presión que cae sobre mi señora madre y mi tía porque ellas son las que están haciendo el papeleo, mirando para afuera de la ventana que no venga la policía, pendiente a las citaciones, llamándote para que llegues temprano. O sea, que el efecto psicológico y emocional me llega a través de ellas”, continuó el joven universitario.

¿Sientes un peso por lo que estás representando en estos momentos, que es al movimiento estudiantil, es la situación en la UPR, es al país entero?”, le increpó este semanario. “Hay un peso bien puntual. En cuanto a los preacuerdos que se estaban negociando con la Junta de Gobierno de la UPR, hay un punto siete en el que se habla de no sancionar a los compañeros y compañeras acusados en este proceso, no obstante la otra parte no ha estado dispuesta a garantizarlo”, respondió el estudiante.

“Yo he reivindicado que nuestro proceso no debe ser un impedimento para el objetivo principal del movimiento estudiantil, ni la integridad física de cada uno. Así que si los recortes a la Universidad, los aumentos en matrícula, las eliminaciones de sanciones son la ficha de tranque, que las sanciones no lo sean, pero definitivamente ha habido mucha solidaridad de parte del movimiento estudiantil”, añadió Collazo.

Divisiones dentro del sector estudiantil

Respecto a las divisiones recientes que han surgido dentro del sector estudiantil de los recintos de Humacao y Río Piedras a dos meses de la huelga sistémica, el estudiante comentó: “Por lo menos, hablándote como Juan Collazo, a mí los discursos de unidad por sí solos no me convencen. Desde el día primero, el Movimiento Estudiantil ha acaparado distintas tendencias y visiones de lo que debe ser la lucha por la defensa universitaria. Por otro lado, el Consejo General de Estudiantes, del cual soy parte, se configura como un brazo de la administración de la Universidad y en muchas ocasiones no baja la información necesaria para que el estudiantado esté al tanto de lo que está sucediendo y pone trabas a los distintos pasos de la lucha estudiantil, por ejemplo convocando asambleas inoportunas y restringiendo negociaciones de las cuales el Movimiento Estudiantil nunca se entera”.

Según Collazo, ha habido roces debido a “estas personas que en algún momento fueron parte del Movimiento Estudiantil, pero que ahora como concejales han asumido unas posturas en contra de la democracia horizontal y participativa”.

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