Inicio Blog Página 1927

Las carpetas de Juan Mari Brás

En el cuarto aniversario de su muerte.

Los expedientes que describen la persecución política contra Juan Mari Brás son voluminosos. En total, se entregaron 81 carpetas, 44 de la Policía de Puerto Rico y 37 de las agencias a. El total de páginas de esas 81 carpetas es de 19, 232.

El primer informe que escribe la Policía de Puerto Rico sobre Juan Mari Brás se registra en diciembre de 1947, en momentos en que se desarrollaba una huelga estudiantil en la Universidad de Puerto Rico. Mari Brás ya había sido expulsado de la Universidad y así lo hace constar la primera hoja de sus carpetas. Ya para entonces la práctica de confeccionar carpetas sobre las actividades cotidianas de líderes y militantes independentistas se había ensayado con éxito contra el Partido Nacionalista. La práctica que había sido diseñada y elaborada por el Negociado de Investigaciones Federales (FBI) era, junto con las carpetas elaboradas por el propio FBI, parte de un engranaje de represión política extenso y selectivamente intenso.

Aunque no existe evidencia, es muy posible que desde mucho antes ya Mari Brás fuese vigilado, debido a la actividad política de su padre, Santiago Mari Ramos, quien era un destacado dirigente independentista en Mayagüez. Esta primera hoja de las carpetas es suscrita por un sargento de la Policía de la región de Arecibo. El segundo informe, fechado un mes después, el 14 de febrero de 1948, indica que el oficial superior, Astol Calero, mediante un memorando, había dado las instrucciones que daban comienzo a esta nueva modalidad de persecución. No es infrecuente al examinar las carpetas, observar que las mismas se iniciaban muy temprano en la vida de jóvenes de familias independentistas.

El 20 de diciembre de 1985, exactamente 38 años después de que se produjera el primer informe, se registra la última entrada en las carpetas y que fueron entregadas a Mari Brás como parte de la litigación de derechos humanos instada por abogados de la talla del fenecido Juan Santiago Nieves, y José Juan Nazario. Todo ello bajo el liderato del entonces líder independentista y “legislador del pueblo” David Noriega.

Ese día, 20 de diciembre de 1985, se incluyó en el expediente de Mari Brás un artículo sobre las causas de la criminalidad, escrito en un periódico de San Juan. Pero el último informe confeccionado por un agente se produjo el 22 de noviembre de 1985 y reseña el sepelio de Santiago Mari Ramos, padre del dirigente independentista, y provee una lista parcial de los asistentes. De las carpetas impresiona, en este sentido, la cantidad de detalles que se vierten en las mismas. Son relatos particularizados que muestran un seguimiento intenso y cotidiano. Fueron cientos de agentes encubiertos y en las oficinas asignados primordialmente a una labor de inteligencia política muy particular y destructiva.

En total, las carpetas entregadas por la Policía como parte de los trámites del caso Noriega vs. Gobernador, 122 D.P.R. 650 (1988), confeccionadas por la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico contienen 14,491 páginas. Nunca sabremos a ciencia cierta, sin embargo, cuántos documentos fueron extraídos de las carpetas de Juan Mari Brás antes de que los tribunales ordenaran su entrega. El hecho de que no apareciera folio alguno relacionado con su hijo Santiago Mari Pesquera, asesinado en circunstancias altamente sospechosas, hacen dudar sobre la integridad de los expedientes entregados.

En su inmensa mayoría, el contenido de las carpetas gira alrededor de las actividades públicas de Mari Brás. Reuniones y mítines, principalmente en lugares donde opera algún agente encubierto, componen la mayor parte de los folios. Las carpetas son, en un giro paradójico, un testimonio histórico del día a día de una persona que convirtió la lucha por la independencia en el eje fundamental y ético de su vida. Folio tras folio lo vemos reunido con el liderato del Movimiento Pro Independencia (MPI) y luego del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), ofreciendo charlas y mítines, escribiendo columnas de periódico, dictando conferencias en escuelas o universidades o viajando al extranjero en funciones diplomáticas. También se encuentran entrevistas a vecinos, actualización de direcciones residenciales y de trabajo, registros de viajes fuera de Puerto Rico y nombres de personas que lo acompañan en distintas actividades.

Las carpetas, de este modo, y tomando todas las precauciones debidas, se convierten en una fuente documental valiosa para rescatar elementos importantes de la historia contemporánea del movimiento independentista. Desde luego, ello si el investigador es consciente de la necesidad de separar “el grano de la paja” y logra detectar cuando los informes incluyen información falsa, difamatoria y conducente a justificar la vigilancia extrema. Ese examen riguroso lo han comenzado a realizar historiadores serios como el amigo Ramón Bosque Pérez con quien hemos tenido el privilegio de colaborar en el pasado.

En algunos casos, se observan varios registros sobre una misma actividad, producto de los informes de distintos agentes que coincidieron en el lugar. Abundan las listas de personas. Largas listas tanto de líderes como de militantes y simpatizantes de organizaciones tan variadas como el Movimiento Pro Independencia (MPI), el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI), la Juventud Independentista del PIP, de sindicalistas, feministas, ambientalistas y otros activistas de diverso tipo.

Los folios examinados también están repletos de observaciones insustanciales, como la que reporta que un independentista portaba una bandera de Puerto Rico en la celebración del Grito de Lares. Ilustran, a su vez, cierta burocratización de la represión institucional. En folio tras folio se puede captar cómo la vida cotidiana de cientos de agentes de la Policía transcurría en la repetición continua de actos de seguimiento. Ello nos puede llevar a subestimar su peligrosidad: las carpetas sirvieron para diversas formas de exclusión social, principalmente, en el mundo del trabajo por medio de la técnica de excluir candidatos a puestos de trabajo en el sector público y privado si aparecían “fichados” o “encarpetados”. Podían ser utilizadas como parte de programas de detención preventiva concebidos inicialmente por el propio FBI (Bosque Pérez, 1997).

La información contenida en las carpetas es obtenida, principalmente, de tres fuentes: la observación de policías asignados a vigilar determinada actividad, la que ofrecían agentes encubiertos desde el interior de las organizaciones independentistas, y la que es resultado de entrevistas a personas que podrían aportar alguna información de interés. Era práctica usual de los agentes visitar los vecindarios de los independentistas e inquirir sobre la vida personal de los militantes utilizando una variedad de tretas, algunas muy dañinas a la reputación política y personal de los investigados. En los manuales de adiestramientos de la Policía se daban instrucciones precisas sobre cómo actuar en estos casos para evitar ser detectados al momento de violentar derechos civiles de expresión, asociación e intimidad (Bosque Pérez, Colón Morera, 1997).

En las carpetas examinadas, no hay registro alguno de actividades ilegales cometidas por Mari Brás, más allá de los actos de resistencia civil o de desafío consciente de leyes, como la de utilizar altoparlantes y pasquinar el día de las elecciones. La criminalización contenida en los documentos contenidos en las carpetas, de este modo, es puramente ideológica. Lo que se contiene en estas carpetas es la persecución de las ideas de un líder político que decidió serle fiel a una forma de hacer política que era radical tanto en su contenido como en su forma.

Del examen de los archivos entregados por la Policía que hemos podido examinar no surge que la Policía haya logrado penetrar el círculo político íntimo del dirigente independentista, como tampoco los cuerpos de dirección de las agrupaciones que lideró Mari Brás. De otras fuentes ha surgido evidencia, sin embargo, de que sí se logró acceso a personas cercanas. Claro está, ello es una observación preliminar que tiene que ser constatada contra otras fuentes de las carpetas federales e indaga-ciones más precisas que sería necesario acometer.

Las carpetas federales

Las carpetas confeccionadas por agencias federales contra Juan Mari Brás son más interesantes y reveladoras. Bajo el Freedom of Information Act el dirigente independentista reclama la información que de él recopilaron diversas agencias federales. De esta manera logra obtener 3,971 páginas de información, principalmente del Federal Bureau (FBI), de Servicios Secretos y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

El primer informe de las agencias federales es del 5 de enero de 1951 y es escrito por un agente de la Oficina del FBI en Washington. Para esa fecha, Mari Brás cursa estudios en la capital estadounidense. Ese primer informe, aunque tiene borrada la mayor parte de la información, trata de crear un perfil del estudiante de Derecho. La razón para crear un expediente está contenida en el informe: su fuerte sentimiento hacia la lucha de independencia. Es importante recordar que, distinto al caso de las carpetas de la Policía y el Negociado de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia de Puerto Rico, la práctica de confeccionar las carpetas federales no fue objeto de una declaración de inconstitucionalidad ni de una admisión alguna de ilegalidad por parte de las agencias federales involucradas.

Hasta 1959 el FBI vigila esporádicamente a Mari Brás y se limita a registrar algunos de sus pronunciamientos públicos. La razón para espiar, según dice el apartado de Asunto en los memorandos, es que forman parte de grupos que buscan la independencia. Muchos de los informes van dirigidos a crear un perfil personal y político de la persona y a hacer una radiografía de las organizaciones independentistas de la época. Ello es consistente con la política general del FBI adoptada por medio de la política del programa Counter Intelligence Program (COINTELPRO) dirigida a la destrucción del movimiento independentista. Esos memorandos aconsejan explorar asuntos personales del liderato político independentista para causar el mayor daño político posible.

Existe la creencia generalizada que sostiene que las agencias federales son infalibles, pero las carpetas evidencian lo contrario. En los perfiles personales, Mari Brás es descrito de forma distinta. En algunos tiene los ojos azules, en otros marrón; mide 5.7 pies de estatura en unos, en otros 5.10. Un informe de 1961 dice que tiene dos hijos, cuando para esa fecha tenía tres. Sorprendente aún más que la Agencia Central de Inteligencia(CIA) lo siguiera por distintos países de Europa, cuando la realidad fue que el viajero era otra persona.

La carpeta de Juan Mari Brás ofrece evidencia del giro que se produce en la década de los sesentas de la puesta en práctica, nuevamente, de una forma de inteligencia política agresiva. En 1961, la labor de obtener información se transforma a una de actividades dirigidas a destruir los grupos independentistas e interrumpir las posibilidades de unión entre ellos.

El gobierno estadounidense entiende que el asunto de la independencia tiene una importancia particular y, por tanto, debe actuar con habilidad y cuidado. Después del triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959, las agencias federales diseñan un operativo gigantesco llamado COINTELPRO, que tiene el propósito, según ellos, de detener el avance del comunismo. Los movimientos independentistas de la Isla son incluidos en ese programa de contrainteligencia, a pesar de que la mayoría de ellos no eran comunistas. A la FUPI, le asignan una atención especial, porque dicen que los estudiantes han tenido un lugar prominente en las revoluciones del mundo (VER III).

En Puerto Rico es el FBI la agencia que tiene a su cargo dirigir el operativo COINTELPRO, pero otras ramas militares también participaron en la campaña contra el independentismo. Los operativos del FBI son compartidos con la Oficina Especial de Investigaciones de la Fuerza Aérea, con el Departamento de Inteligencia del Ejército (Army), con la Inteligencia Naval y con el Pentágono.

Las agencias federales de espionaje designan a los independentistas como enemigos de Estados Unidos, a quienes hay que destruir y evitar que desarrollen alianzas entre sí. Les interesa su participación en eventos electorales. A esos efectos, siguen de cerca la campaña de boicot que promueve el MPI en los comicios de 1960. También vigilan las actividades en las elecciones de 1964 y en el plebiscito de estatus de 1967. En estos tres casos no se limitan a observar. Crean grupos ficticios, escriben comunicados de prensa a nombre de organizaciones que no existen, preparan caricaturas con el fin de enemistar a dirigentes independentistas y de dividir las organizaciones patrióticas. La oficina del FBI de Puerto Rico consulta constantemente con Washington el contenido de los boletines y caricaturas y es allá donde se emite la aprobación. Todo ello en contravención directa al principio de autodeterminación política que consagra la normativa de los derechos humanos y de la cual el gobierno de Estados Unidos se percibe exenta.

También utilizan la prensa de Puerto Rico para su campaña antiindependentista. Llegan, incluso, a escribir el Editorial del periódico El Mundo, y tienen allí al columnista Miguel A. Santín, a quien ellos llaman un cercano colaborador. En distintos escritos Santín reproduce las mentiras que se generan en la oficina del FBI de San Juan. De este modo, el principio básico de la autonomía -propia de una democracia vibrante- en donde la prensa es un contrapeso esencial al poder opresivo del gobierno se convierte en mueca. La manipulación de la información, que luego se haría omnipresente y sofisticada, mostraba así su rostro escondido detrás de una pantalla de un periodista “legítimo”.

Otra área de preocupación para las agencias federales son los puertorriqueños que viven en Estados Unidos. Los viajes de los dirigentes del MPI son observados cuidadosamente. Además, desarrollan una operación para dividir al Partido Nacionalista en Nueva York.

En ocasiones, el mismo director del FBI, el notorio J. Edgar Hoover, es quien da instrucciones sobre la persecución a los independentistas y, específicamente, a Mari Brás. Es de notar el interés que pone la agencia federal a un viaje que efectúa el dirigente independentista a Venezuela, Brasil y Chile para recabar solidaridad. De acuerdo a las carpetas de Mari Brás, la propia CIA participa activamente en el seguimiento en esos países.

Comentario final

Juan Mari Brás realizó una contribución fundamental a la historia de Puerto Rico. No hay lucha de derechos humanos en el siglo XX y comienzos del XXI en la que la acción de este líder independentista no estuviera presente ya fuera en el ámbito cultural, universitario, periodístico, de justicia social, de litigación de libertades de expresión, de luchas sociales por una vivienda digna, contra la contaminación y por la justicia ambiental, en la labor del valor de la historia de Puerto Rico; en la diplomacia a favor de la autodeterminación política en la Organización de Naciones Unidas. Paradójicamente, sus carpetas sirven para documentar una vida dedicada a valores, a principios, a una actitud hacia la vida y hacia los retos que sólo podemos ignorar a nuestro propio riesgo. Rescatar la memoria, de este modo, se convierte en un acto a la vez íntimo y colectivo de descolonización personal y horizontal.

Terminamos esta breve reflexión con unos versos del poeta cubano Rubén Martínez Villena que encierran, en expresión artística, la búsqueda inquieta de luchadores que dieron lo mejor de sí por adelantar, en su paso por la vida, una agenda transformadora y que dedicaron cada minuto de sus vidas a ese empeño:

¡Oh mi ensueño, mi ensueño! Vanamente me exaltas:

¡Oh mi inútil empeño por subir donde subes!…

¡Estas alas tan cortas y esas nubes tan altas!…

¡Y estas alas queriendo conquistar esas nubes!…

Juan Mari Brás siempre supo que las nubes de la independencia por la que vivió estaban muy, muy altas. Pero no hubo un solo día que no estuviera intentando acercarse a ellas. Subir más alto. Por ese testimonio de lucha se merece nuestro respeto, nuestra admiración y el empeño de que esta historia de perseverancia y sacrificio se conozca y enriquezca el camino de las próximas generaciones.

* El autor es abogado, y profesor en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Conferencia dictada el lunes 2 de diciembre de 2013 en ocasión de la celebración del nacimiento de Juan Mari Brás el 2 de diciembre de 1927.

Fuente: https://juanmaribras.org/escritos/sobre-juan-mari-bras/259-las-carpetas-de-juan-mari-bras.html

Emotivo tributo a Juan Mari Brás en Nueva York

A casi tres años de la muerte de Juan Mari Brás, cientos de boricuas de la diáspora, junto a representantes de sectores académicos, ambientales, de derechos civiles, de organizaciones progresistas de la ciudad y de Estados Unidos, y varios miembros de delegaciones de países latinoamericanos en la Organización de Naciones Unidas, rindieron tributo en Nueva York al fenecido líder independentista, quien se destacó por sus estrechos vínculos políticos con la comunidad puertorriqueña en dicha ciudad, a través del amplio trabajo desarrollado allí, durante varias décadas, por las organizaciones que él fundó, el Movimiento Pro Independencia (MPI) y el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). Se le reconoció también por ser el principal líder independentista en postular la visión de que los boricuas de la diáspora, dondequiera que estén, tienen derecho y están llamados a formar parte de la nación puertorriqueña, tanto como los de la Isla.

La actividad tuvo lugar el sábado 15 de junio de 2013 en el Martin Luther King Jr. Labor Center de la sindical 1199 SEIU.

 Durante el tributo a quien es considerado por muchos como el dirigente independentista más importante de la segunda mitad del siglo XX en Puerto Rico, hicieron uso de la palabra personas que lucharon junto a él en Nueva York y Puerto Rico durante las décadas del setenta y ochenta del siglo pasado, así como personas que, aunque no le conocieron personalmente, aprendieron sobre él a través de la huella dejada por sus luchas en la gran urbe. Entre otros, se dirigieron a la concurrencia Orlando Hernández, Profesor de Hostos Community College; Rosa Borenstein, quien fue directora ejecutiva del Comité de Solidaridad con Puerto Rico en Nueva York entre 1975 y 1978; y José Velázquez, educador del área de Newark, New Jersey y quien fuera un líder y organizador destacado del PSP en Nueva York y otras comunidades del este de Estados Unidos. Durante la actividad se proyectó un fragmento del documental sobre Juan Mari Brás realizado por el cineasta Freddie Rodríguez, y un corte fílmico del histórico acto en solidaridad con la independencia de Puerto Rico que se celebró a casa llena en el Madison Square Garden en el año 1974. Como maestras de ceremonias colaboraron Digna Sánchez y Carmen Vivian Rivera, ambas ex dirigentes del PSP en Nueva York.

La parte musical del evento estuvo a cargo de Thelma Ithier Sterling mientras el profesor de Brooklyn College, Antonio Nadal, declamó el poema “Puerto Rican Obituary”, obra maestra del fenecido poeta de la diáspora, Pedro Pietri.

En su mensaje de agradecimiento, la viuda de Mari Brás, Marta Brás Vilella, recordó cómo, ya enfermo, el líder independentista eligió el Centro El Maestro, localizado en la comunidad del Sur del Bronx en Nueva York, como el lugar donde dictaría lo que sería su última conferencia sobre El Grito de Lares en septiembre de 2009.

Por su parte, Kacho López Mari habló a nombre de los hijos, nietos y demás familiares del patriota, recordando la importancia de la ciudad de Nueva York en la vida política de su abuelo, y recabando la solidaridad de la comunidad boricua y de los sectores progresistas allí para continuar la presión al gobierno de Estados Unidos para que divulgue la información que permita esclarecer el asesinato político de Santiago Mari Pesquera, hijo de Mari Brás y Paquita Pesquera Cantellops, ocurrido en Puerto Rico en 1976. López Mari también abogó por la excarcelación del prisionero político boricua, Oscar López Rivera.

En el cierre de su emotivo mensaje, Olga Sanabria, quien fuera dirigente del PSP en Nueva York y colaboradora cercana de Juan Mari Brás durante muchas décadas, le dirigió al fenecido líder las siguientes palabras que resumen el impacto de su vida y su obra en varias generaciones de boricuas, tanto en Nueva York como en Puerto Rico: “Querido Juan, muy querido. Gracias por regalarnos a algunos de los presentes aquí hoy su último discurso, porque fue durante su enfermedad, aquí en Nueva York que lo pronunció, en el Centro El Maestro en el Sur del Bronx, ante la diáspora que hoy lo homenajea. Gracias a seres humanos como usted, a dirigentes como usted, nuestro pueblo no ha sido un pueblo huérfano, ni apátrida, sino un pueblo guerrillero como cualquier otro, tan luchador como cualquier otro, y tan solidario y soñador como cualquier otro. Gracias a dirigentes como usted, a su ejemplo, nuestra lucha reverdece siempre”.

‘Vieques trespasser’…

JUAN MARI BRAS

 

Así le llama el San Juan Star a Carlos Zenón. Esa es la insólita ironía del coloniaje. Un periódico extranjero, que en sí es un “trespasser” en el periodismo puertorriqueño, se atribuye a sí mismo el derecho de calificar y condenar en el titular de una noticia, a un pescador viequense por ser “trespasser” en su propia tierra, De eso es que se trata cuando los yanquis hablan de libertad de prensa. La libertad de pasarle gato por liebre a su público lector. La libertad de falsificar la historia y hasta el sentido más elemental de las palabras.

Pero es solamente un reflejo, como tantísimos otros, de nuestra doliente realidad. El caso contra Calos Zenón debe ser una advertencia para todos los puertorriqueños. Estamos acostumbrados a que acusen y condenen a los independentistas, a los socialistas y a todos los que se definen claramente de frente al imperialismo norteamericano. Basta con que se le identifique como militante de una organización revolucionaria o patriótica para que muchos condonen con su conformidad o su silencio los abusos que puedan cometerse contra éstos. Pero Calos Zenón no ha sido nunca, ni es ahora, independentista ni socialista Como cuestión de hecho, ha militado en el Partido Nuevo Progresista, e hizo campaña para la elección de Carlos Romero Barceló en las elecciones de 1976.

Sin embargo, a Zenón le están aplicando la misma dosis de represión que hasta ahora se había reservado a los “subversivos”. Y en nada ha contado a su favor su militancia en el Partido del gobierno. No es porque la justicia sea ciega, como alegan los leguleyos, que han acusado a Zenón. Contrástese el tratamiento que se le da al líder de los pescadores viequenses con el que recibe Alex de la Zerda, el agente de la Marina acusado de conspiración para matar viequenses. Zenón está preso y De la Zerda está en la calle. Zenón va a ser desterrado a una cárcel a miles de  kilómetros de su tierra mientras De la Zerda transita libremente por su tierra y la ajena.

El delito de Carlos Zenón es defender la paz de su gente y afirmar, en actos de resistencia pacífica, su derecho y el de sus compañeros pescadores a ganarse el pan de cada día en la forma y manera en que aprendieron de sus mayores a hacerlo, pescando en las aguas aledañas de su isla natal. El delito de Alex de la Zerda es conspirar, so color de autoridad como oficial de la Marina yanqui, para asesinar a Zenón y a los otros pescadores, para colocar bombas explosivas en el domicilio de la Asociación de Pescadores, en el Colegio de Abogados y en un avión de la línea aérea de Vieques. 

A los españoles los condena la historia por lo inhumano de las condenas que combinaban prisión y destierro. Los yanquis lo hacen ahora, en pleno 1980, manipulando la maquinaria de la justicia “local” para acelerar el envío de Zenón a una prisión en Kentucky. Zenón tenía pendiente un juicio en Vieques por otro incidente, que estaba señalado para una fecha futura. Los procónsules federales ordenaron que ese juicio se anticipara a la fecha del señalamiento y se trasladara de Vieques a Humacao, para acelerar el trámite de enviar al dirigente viequense hacia Kentucky; al “Mainland”, al decir del San Juan Star, el “Maitland” de los yanquis, porque el de Zenón es Vieques.

Levante todo el pueblo puertorriqueño su protesta airada por el abuso que se está cometiendo contra el líder de los pescadores viequenses en lucha. No permitamos que una vez más impunemente, destierren a un puertorriqueño por luchar por lo suyo. Hay diversas formas de ripostar a esta afrenta. Hagámoslo.

 Edición 1419, del 11 al 17 de abril de 1980