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Continúan las detenciones ilegales

 

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) de Puerto Rico dio a conocer en comunicado de prensa que radicó una petición urgente de habeas corpus ante el Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico, en representación de Perfecto Paula, un ciudadano dominicano detenido por agencias federales desde el 14 de febrero de 2026 en Puerto Rico, pese a contar con un proceso migratorio avanzado y aprobado y fuertes vínculos familiares en el país.

Esta es la sexta petición de habeas corpus que radica ACLU en defensa de personas detenidas por el ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas de EE.UU.) en Puerto Rico.

En el caso de Paula, ACLU pidió al tribunal que asuma jurisdicción y que emita una orden de restricción temporera que prohíba su traslado fuera del Distrito de Puerto Rico mientras se atiende la petición, y que se conceda el habeas corpus para ordenar su liberación inmediata o, en la alternativa, su liberación bajo fianza. En la misma acción, la ACLU pide que se proteja a todas las personas inmigrantes que se encuentran bajo estas mismas condiciones.

“Vamos a continuar exigiendo que el Estado no utilice la privación de libertad como castigo o como mecanismo de presión contra personas inmigrantes que no representan un riesgo para nadie y que solo buscan seguridad y un mejor porvenir para ellos y sus familias. En este caso, la detención de Paula no responde a un fin legítimo del gobierno y su posible traslado fuera de Puerto Rico agravaría aún más la violación de derechos”, señaló el licenciado Fermín Arraiza Navas, director legal de ACLU.

Según el recurso judicial, presentado el 16 de febrero, el inmigrante fue detenido el 14 de febrero en Puerto Nuevo, en San Juan, mientras se encontraba estacionado en su vehículo, y posteriormente trasladado a la instalación federal en Guaynabo, donde permanece bajo custodia..

La petición sostiene que su detención carece de una base legal válida, viola garantías constitucionales de debido proceso y ocurre en un contexto en el que existe una amenaza inminente de traslado al territorio continental de Estados Unidos, lo que limitaría su acceso efectivo a representación legal y a su familia.

La organización explicó que el hombre está casado con una ciudadana estadounidense y es padre de una menor ciudadana estadounidense. El recurso indica, además, que ha vivido de forma continua en Estados Unidos desde el año 2000 y que su caso migratorio incluye una Petición de Familiar Extranjero (I-130) aprobada y una dispensa provisional por presencia ilegal (I-601A) aprobada, pasos que reflejan cumplimiento con los mecanismos establecidos por ley y que requieren el pago de aranceles al propio Gobierno federal.

De igual modo, advirtió que el traslado de personas detenidas desde Puerto Rico hacia centros en Estados Unidos, donde se han documentado condiciones infrahumanas de confinamiento, puede traducirse en daños irreparables. La petición presentada ante el tribunal también describe preocupaciones sobre barreras de acceso a representación legal y la falta de garantías procesales suficientes para impugnar la privación de libertad.

Junto a la ACLU, forman parte de este recurso la Clínica de Asistencia Legal de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico y la Clínica de Inmigración de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Las entidades aseguraron que continuarán utilizando todas las herramientas legales disponibles para frenar detenciones ilegales, exigir transparencia y asegurar que las garantías constitucionales aplican plenamente a toda persona bajo custodia del Gobierno, independientemente de su estatus migratorio.

Además del caso de Paula, desde finales de diciembre de 2025, la ACLU de Puerto Rico ha hecho otras cinco peticiones urgentes de habeas corpus. En tres de esos casos, las personas inmigrantes Martín Medina de la Cruz, Diógenes Fermín Fernández y Teófilo Ávila ya se encuentran en libertad bajo fianza y reunidos con sus respectivas familias. Mientras, Joan Alberto Zorrilla Lora continúa detenido.

En dos de estos casos, denunció ACLU, los jueces de inmigración han impuesto fianzas excesivas, un patrón que persigue igualmente violentar los derechos de las personas inmigrantes, burlando las órdenes judiciales que se han emitido en estos casos. Por otro lado, la ACLU de Puerto Rico calificó como errónea y contraria a derecho, la determinación de un juez de inmigración de Florida, quien denegó el jueves pasado la libertad bajo fianza para el inmigrante haitiano Albeto Pierre, luego de que un juez federal del Distrito Medio de Florida emitiera una orden de habeas corpus y sentencia en beneficio del peticionario.

Se denunció, además, que estos arrestos ocurrieron bajo circunstancias que levantan serios señalamientos de perfilamiento racial y reflejan violaciones graves al debido proceso, además de otras posibles violaciones de ley que no se pueden normalizar, subrayó la ACLU de Puerto Rico.

 

¿Hay o no una crisis social?

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Una crisis social no se mide solo por las situaciones de maltrato hacia los  menores que se alcance a denunciar, los casos de violencia doméstica, los feminicidios, los asesinatos, la violencia en general son elementos de una crisis social. Los casos de  maltrato hacia los menores son precisamente uno de los efectos de una crisis social mucho más profunda. En esa apreciación coincidieron un sociólogo y una psicóloga clínica entrevistados por CLARIDAD.

Luego de una conferencia de prensa en la que la delegación del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en la Cámara de Representantes  insistiera en que se declare un “estado de emergencia por violencia infantil”, la secretaria del Departamento de la Familia (DF), Zuzanne Roig Fuertes, hizo declaraciones públicas rechazando que en el país haya una crisis social por maltrato de menores.

Según datos de la propia agencia que dirige, en el 2025 se recibieron 13,747 referidos de maltrato de menores, de los cuales 3,862 tenían fundamentos. En lo que va de este 2026,  en la primera semana de febrero se había recibido 1,466, 85 de referidos con  fundamento.

En el cuatrienio pasado la delegación del PIP en la Cámara logró que se aprobara un proyecto de ley para declarar un estado de emergencia infantil, pero la medida quedó en suspenso en el Senado.

“Que la secretaria del Departamento de la Familia haya negado que en Puerto Rico existe una crisis por violencia infantil no es solo negligente. Es también una tergiversación decir que los casos de violencia infantil han disminuido”, expresó en declaraciones escritas el portavoz del PIP, Dennis Márquez Lebrón. Este indicó que desde hace nueve años se ha reunido, escuchado  y trabajado con diversas organizaciones y personas que luchan día a día por los derechos de las niñas y niños que sufren maltrato.

En entrevista, el sociólogo y exsecretario del Departamento de Educación (DE), doctor César Rey Hernández, apuntó  que el  país lleva décadas en una descomposición social que tiene síntomas de todo tipo. El maltrato de menores, la pobreza. En el caso de los menores de 18 años, el 56 % vive bajo el nivel de pobreza. “Estamos entre los primeros cinco países de las Américas con mayor desigualdad, lo que nos ubica en una posición de muy desprestigio”.

Aclaró que no es una  pobreza paupérrima, sino en los niveles de ingresos, que cada vez se polariza más y deja a la clase media empobrecida versus el 1 % más rico. “La violencia contra la mujer es uno de los síntomas más visibles e invisibilizado, muchas veces por toda una cultura machista y una negación de la realidad desde el punto de vista gubernamental. Y se nos hace muy difícil reconocer los problemas sociales y, al no reconocerlos, lo que se hace es profundizar más la crisis”, describió.

El doctor Rey Hernández afirmó que en el país hay una crisis social cuando una Secretaria no lo reconoce y  lo  toma personal habiendo 2 mil casos reportados de agresiones contra menores en un mes.  “Eso  nada más debería ser una primera plana para convocar una asamblea de propósito de voluntades para atacar el problema”. Acotó que la situación no se resuelve solo con la Policía, el Departamento de Educación o el Departamento de la Familia, sino que tiene que haber una  toma de conciencia social y gubernamental sobre la gravedad del problema.

El exsecretario del DE trajo señaló que hace 20 años  señaló que los protocolos de las agencias son disímiles (Salud, Educación, Familia), por lo tanto, la fotografía de cada agencia es distinta y que  de esa manera una agencia no se entera de lo que está pasando en la otra. Más aun, al presente hay una falta de transparencia en el acceso a los datos de cada agencia y de compartir un protocolo,  que lo que hace es agravar el problema porque las agencias no lo reconocen aunque el  país lo está viviendo.

“Los niveles de violencia contra la mujer, contra los viejos, los niños, la violencia en términos generales, hay una cultura violenta. Uno se levanta por las mañanas escuchando programas de radio que lo que alimentan es la violencia, programas de televisión. El careo es la forma de sobrevivir”, manifestó.

En términos de política pública, el sociólogo indicó que hay estrategias que se pueden seguir si hubiese continuidad en las administraciones versus la alternancia política. Reparó en que hasta  funcionarios  de una misma administración no permiten que haya continuidad y, por lo tanto, al no haber continuidad, no hay protocolos a seguir. De haber una estrategia clara de definición del problema, independiente de quién esté administrando, que se lleve  a cabo por espacio, por ejemplo, de 10 años, se podría medir los resultados.

“Pero ese no es el caso. Aquí se improvisa con fondos federales para la política pública que se va a asumir: eso es un disparate. En ocasiones, son fondos que no se adaptan a la idiosincrasia de nuestro país”. Agregó que no hay mirada visionaria a largo plazo para buscar atender los problemas de una manera distinta  ni una visión de alcance realista. Por el contrario, se sigue legislando para complacer en ocasiones a unos sectores que no entienden la complejidad de una realidad social.

El doctor Rey Hernández afirmó que la crisis social, incluyendo las situaciones de maltrato de menores, va a continuar si no se toman medidas radicales. Hizo la anotación de que nadie  en este momento se tiene que sentir responsable por lo que está pasando: “Se tiene que sentir corresponsable por no hacer las cosas que tenga que hacer”.

Aseguró que negar e invisibilizar el problema es un error táctico, estratégico y  hasta político que no favorece a quien lo practica y que, a la larga, el asunto va a explotar. “Es cuestión de credibilidad, sería honesto, creo, que toda aquella persona seria que quiera un mejor Puerto Rico se uniera a una convocatoria que hubiera para trabajar esta crisis social. Hay que escuchar”.

Por su parte, la psicóloga clínica Alice Pérez igual reconoció que el país vive una crisis social que se ve todos los días en actos violentos, pero que no todos aparecen en la prensa.

“En el caso de los menores, es todavía más importante, igual que ocurre con los ancianos, porque tenemos dos grupos que son vulnerables porque dependen de los cuidados de otros. La niñez y la juventud se supone que puedan contar con adultos que puedan proveerles seguridad, bienestar y protección continua para un buen desarrollo, igual que pasa con los ancianos, que necesitan de unas protecciones para su calidad de vida. Así que cuando un país empieza a ver que esos grupos están siendo afectados diariamente, tenemos que estar pensando en una crisis social”.

Pérez describió el maltrato a menores como un  problema de salud pública que está ligado a los determinantes sociales, que son la pobreza, la violencia, de género, la falta de acceso a servicios de  salud, educación y vivienda. Esos determinantes  sociales son los que permiten que una sociedad se pueda desarrollar de manera adecuada  o no. En el caso de Puerto Rico, esos determinantes sociales están muy marcados. Insistió en que el maltrato a menores es el  resultado de una violencia sistémica,  estructural a través de un Estado que no da un acceso adecuado a los servicios esenciales.

Señaló que hay distintas variables que se tienen  que mirar. En la pobreza infantil, sobre todo,  no es solo el aspecto parental. “La realidad es que es producto de esta violencia estructural bajo la que estamos viviendo y que  genera todas unas violencias que incluyen el maltrato de menores”. Hizo referencia a que los datos del mismo DF demuestran que los casos van en aumento y alertó de que, si no se atienden los problemas esenciales de país que promueven esa violencia estructural, la situación de crisis social se va agudizar.

La psicóloga clínica también apuntó que hay políticas públicas que se pueden adoptar para abordar la situación, pero que hay que tener la voluntad de querer atender el problema y, para eso, hay que nombrarlo. “Hay que decir que existe la crisis para poder trabajar con la crisis. Una vez eso, hay que tener realmente la voluntad de quererlo trabajar, porque las estrategias deben estar dirigidas a la prevención para no llegar a la crisis”.

Para ello, se necesitan políticas públicas basadas en evidencia, que se estén midiendo de manera continua los resultados, “que es algo que no pasa. A veces, se hace una política pública, pero no se mide, no se le da seguimiento y por eso no se lleva a cabo de manera correcta”, denunció. Se necesitan   programas de prevención ínteragenciales. “Vivimos en un país en que cada agencia tiene su librito y trabaja de manera desarticulada. Ciertamente, esa desarticulación trae también inconveniencias, aparte de los procesos, que son en extremos burocráticos”.

La psicóloga llamó también la atención a la falta de transparencia, a que la falta de información lo que hace  es perjudicar. No es solo fiscalizar y la rendición de cuentas, sino desarrollar programas de prevención.

“Estoy de acuerdo en que se debe declarar un estado de emergencia, que se dispongan los fondos para que se trabaje con esta necesidad de país lo antes posible”, concluyó.

 

 

 

 

Puerto Rico en la distopía del nuevo orden

 

 

La historia nunca se detiene, solo cambia de escenario. La escritora canadiense Margaret Atwood nos advirtió en The Handmaid’s Tale que las distopías no son profecías, sino espejos de lo que ya ocurrió. La frase “Esto ha ocurrido antes, solo que no te ha pasado a ti” cobra relevancia en Puerto Rico, donde temores antiguos resurgen bajo aspectos modernos y políticos.

El mundo entero enfrenta un orden más cruel y deshonesto: pandemias que revelan la fragilidad de la salud pública, crisis económicas que profundizan la desigualdad, acuerdos ambientales incumplidos mientras el cambio climático amenaza con catástrofes, y una concentración obscena de riqueza en manos de una minoría. Las instituciones creadas para protegernos —ONU, OMS, tratados internacionales— se ven debilitadas, cuestionadas o ignoradas. Lo que parecía ficción distópica se convierte en política cotidiana.

Puerto Rico es un laboratorio de esta distopía contemporánea. La isla vive bajo la sombra de la Junta de Supervisión Fiscal, que impone medidas de austeridad y prioriza acreedores sobre necesidades sociales. La pobreza se extiende en comunidades enteras, el sistema de salud se desmorona con la migración de médicos y la falta de inversión, y los huracanes como María y Fiona revelan la vulnerabilidad de la infraestructura y la indiferencia política frente al cambio climático.

En este contexto, las políticas del partido en el poder, encabezado por la gobernadora Jenniffer González Colón, profundizan la erosión de derechos conquistados por décadas de lucha. Proyectos como el PS 63 y el PS 331 buscan restringir el acceso a la información pública, debilitando la transparencia democrática. Medidas relacionadas con la maternidad y la Procuraduría de la Mujer refuerzan un modelo paternalista que limita la autonomía reproductiva. Aunque se han firmado leyes en beneficio de pacientes y educación, persiste la falta de inversión estructural en el sistema de salud, y otras reformas contributivas y sociales se presentan bajo el discurso de “orden y valores”, pero amenazan libertades adquiridas por luchas feministas y comunitarias.

La frase de Atwood advierte que el colonialismo, la censura, el control del cuerpo y la desigualdad reaparecen en Puerto Rico bajo distintas formas.  La isla vive una distopía donde la libertad se erosiona lentamente, disfrazada de proyectos legislativos y discursos de orden. El miedo a perder derechos adquiridos no es ficción, es realidad.

La memoria histórica nos obliga a reconocer que los miedos colectivos regresan cuando las medidas de protección son ignoradas o debilitadas. En Puerto Rico, el nuevo orden político refleja un retroceso en libertades sociales: el acceso a la información se restringe, el cuerpo de la mujer se regula desde el poder, y la salud pública se mantiene en crisis. Lo que parecía ficción distópica es, en realidad, un espejo de nuestra realidad. La resistencia ciudadana y la acción colectiva son las únicas herramientas para evitar que estos miedos repetidos se conviertan en destino inevitable.

 

En una coyuntura de grandes retos para el foro:  En la carga en ONU en 2026

 

Especial para CLARIDAD

La primera sesión de trabajo del octagésimo período de sesiones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas (C-24) fijó el lunes 22 de junio para las vistas sobre el caso colonial de Puerto Rico.

En su intervención en la sesión S.E. Ernesto Soberón Guzmán, Embajador de Cuba, destacó la solidaridad inequívoca de la Hermana República con la independencia de Puerto Rico. Por su parte, S.E. Joaquín Pérez, Embajador de Venezuela, se dirigió al C-24 a nombre del Grupo de Amigos de la Carta de Naciones Unidas y también mencionó el caso colonial de Puerto Rico.

De Nicaragua S.E. Jaime Hermida Castillo, Embajador y representante permanente, acogió en su intervención la decisión del C-24 de aceptar la oferta de Nicaragua de ser sede del Seminario Regional de Descolonización del C-24 en el 2026, como reflejo de su compromiso con la agenda descolonizadora.

Según el programa de trabajo propuesto y adoptado, el Seminario Regional de Descolonización que celebra anualmente el C-24 en el año en curso se celebrará en Managua del 25 a 28 de mayo.

Es de notar la invitación anual de expertos de Puerto Rico en Derecho Internacional para exponer en los Seminarios Regionales de Descolonización. Las invitaciones han incluído a las Lcdas Wilma Reverón Collazo y Annette Martínez, y el Lcdo Steven Lausell quien participó en el Seminario del 2025 celebrado en Dili, Timor Leste.

Durante la reciente sesión, en otra tema la presidenta del C-24, Embajadora Menissa Rambaly de Santa Lucía quien cumple su tercer mandato consecutivo como tal, informó la decisión de Ecuador de retirarse como miembro del Comité y permanecer como observador. Al igual en el presente período de sesiones participarán como observadores Alemania, Argelia, Argentina, Costa Rica, España, Honduras, Laos, Marruecos, México (como ha sido antes), Panamá y Sudáfrica.

Es de notar el carácter proactivo de Ecuador como miembro del C-24 durante los gobiernos del Presidente Rafael Correa, incluyendo respecto al caso colonial de Puerto Rico. Ello se manifestó en las intervenciones de Ecuador en el Comité, su apoyo a la excarcelación de los presos políticos puertorriqueños(as) en particular de Oscar López Rivera, incluyendo en los proyectos de resolución.

También se manifestó en su apoyo a los proyectos en general que, ademas, co-patrocinaba. Al respecto se destacaron entre otros los diplomáticos(as) ecuatorianos excelencias Xavier Lassó, Horacio Sevilla, Javier Loayza,  Ernesto Morejón, y María Fernanda Espinosa quien fue invitada especial y participó en una Asamblea Anual del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico.

En la reciente sesión del C-24 el Comité reeligió a Cuba, Indonesia y Sierra Leone, Vice presidencias, y Siria, relator, como miembros del Buró junto a la presidenta, Embajadora Rambally.

Mientras se «espera» la añorada refundación o reforma de la Organización de Naciones Unidas, el foro mundial sigue siendo una plataforma internacional para el reclamo del ejercicio del derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a su libre determinación e independencia de conformidad con el Derecho Internaciónal, en particular la resolución 1514(XV) de la Asamblea General.

Además, le corresponde a las fuerzas anti coloniales e independentistas de Puerto Rico recurrir a la creatividad de siempre en el foro. En un momento de tantos retos internacionales y para el caso colonial de Puerto Rico, en particular, en el texto de la resolución del C-24 sobre Puerto Rico adoptada anualmente, continúa el trabajo internacional paralelamente con el trabajo interno en Puerto Rico y en las comunidades puertorriqueñas en Estados Unidos.

En las transiciones de las coyunturas internacionales las fuerzas pro descolonización e independencia han asegurado que el caso colonial de Puerto Rico permanezca en la agenda sin ceder en lo adelantado. No hay duda que se seguirá en ese empeño mientras otra generación asume las riendas.

 

 

 

La importancia social y cultural de Tite Curet: Algunas notas en torno a su escritura

 

 

La amplitud del concepto «cultura» nos permite una apertura necesaria para una real aproximación a la figura de Catalino “Tite” Curet Alonso. Desde el ámbito musical, su importancia es indiscutible. Compositor de más de dos mil canciones interpretadas por múltiples voces es la imagen que describe o explica, en primera instancia, esa importancia de Tite Curet como parte de una época y un escenario social y cultural. Sociedad y cultura están intrínsecamente relacionadas. Para explicarlo, podríamos dirigirnos a las teorías del historiador cultural británico Peter Burke, quien ha analizado esa relación a través de las obras de sociólogos e historiadores del arte y las comparte en su obra  What is Cultural History? (2004).

¿Qué es la cultura? Mi criterio es que la cultura es nuestro entorno –todo lo creado por la humanidad en épocas y escenarios determinados; entiéndase un escenario social– y también lo que acontece en nuestro interior: conocimientos y creencias. Es nuestra manera de comunicarnos con nosotros mismos y con los demás, además de que nos permite interpretar nuestras vivencias y el entorno que le da acogida. Expresado lo anterior, es evidente la interrelación entre sociedad y cultura. Incluso desde el ámbito investigativo-académico podrían desdibujarse sus fronteras. Fronteras que nuestra figura centenaria, Tite Curet, trascendió, sin duda. Podemos hablar de la significación cultural de Tite Curet Alonso, precisamente, por su trascendencia social que alcanzó una permanencia universal. Sobre ello nos centraremos.

Tite Curet Alonso: un cronista y activista cultural

La historia cultural de un país se escribe a diario y sus protagonistas son personas, a la vez que manifestaciones artísticas y lugares o escenarios diversos. Todo ello vinculado a la historicidad [humana]. La escritura de Tite Curet Alonso nos muestra una comprensión al respecto. Una mirada a su texto  La vida misma  (1993) nos permite ser testigo de ello. La división del libro es precisamente esa multiplicidad de elementos culturales: gente, escenarios musicales –además de naturales– pueblos y barrios particulares, poesía, entre otros. Al profundizar en el texto, la temática se amplía y diversifica: el cine puertorriqueño, el carnaval en Puerto Rico, las artes plásticas, el trabajo artesanal, entre otros temas.

Leer acerca de Cheo Feliciano, Andy Montañez, Rubén Blades, Tito Puente, Malín Falú, Pedro Flores, Rafael Cortijo, el argentino Atahualpa Yupanqui (Don Ata), Tito Rodríguez, Sylvia Rexach, Morris Pelman [Pearlman o Sperlman] (Pancho Cristal), Ernesto Vigoreaux Curet, Ángela Villodas (tía Ángela), y sobre otras figuras del pasado y presente del autor, es todo un deleite. Recorrer los pueblos de Guayama y Loíza por medio de su gente, barrios y fiestas populares también lo es. Detenernos en esquinas de Nueva York y de la región de Condado, en San Juan de Puerto Rico, es sentir esos espacios citadinos con sus olores y ruidos. El autor nos transporta a diversos espacios desde su memoria. Tite Curet nos ha legado toda una cantera de imágenes culturales que muy bien nos identifican como pueblo y le dan continuidad a una “caracterización” cultural e identitaria de la sociedad puertorriqueña y caribeña.

En su escritura, Curet Alonso promueve la defensa del arte puertorriqueño y de fiestas populares. Es preciso leer sus expresiones acerca del cine en Puerto Rico y sobre uno de sus exponentes. En «Luis Molina… ¡que siga la guagua!» argumenta con relación a la necesidad de desarrollar un cine propiamente puertorriqueño:

«… mientras en otros renglones industriales se han perdido aquí fortunas enormes, a la industria del cine, que pugna por demostrar su buena clase, siempre se le ha venido con subterfugios improcedentes para evitar respaldarla. Han sido innumerables los vericuetos administrativos y protocolares que ha enfrentado por décadas, mientras que en países de menos nivel económico se produce cine nacional. / Sin lugar a dudas hemos sido copados, dominados comercialmente, además de endoctrinados [adoctrinados] en favor de las películas norteamericanas vía cinema o por medios televisivos. Nos han eliminado la fe de creer que en Puerto Rico se puede facturar buen cine. Matan las esperanzas primero para después, año tras año, inundar de filmes anglosajones las salas de cinema locales…» (Curet Alonso 1993).

Cuánta fuerza y claridad en sus palabras. Más de treinta años después, ¿algo ha cambiado al respecto?

En lo que respecta a fiestas populares en Puerto Rico, sus comentarios en torno al carnaval son puntuales:

«El carnaval es un estado de ánimo premeditado, una euforia tan espontánea como planificada. Aquí hace años que perdimos ese desahogo, acaso por ser un pueblo lleno de bienes, que nada tiene que desarchivar carnavalinamente. / Nuestro carnaval se lo llevó el progreso. […] / Lo primero debe ser el sembrar, plantar otra vez el espíritu carnavalino, requisito indispensable. Luego habrá que enseñar a la gente lo que es un carnaval, ya que cierta vez la ocasión cambió de rumbo hacia los grandes hoteles y clubes privados que lo alejaron de su fuente principal y recurso más valioso: ¡El pueblo!» (Curet Alonso 1993).

Esta manera de describir el carnaval es propia de un acucioso observador de la sociedad; un estudioso de la cultura. Tite Curet es un activista cultural que a través de su crónica promueve el estudio, la preservación, la conservación y la apreciación del patrimonio cultural puertorriqueño –material e inmaterial–. Recordemos que la información es parte esencial para una justa apreciación del patrimonio cultural; una apreciación real de la cultura puertorriqueña. Y desde la escritura misma existe una apertura a la acción; siendo la propia escritura producto de una acción: escribir. La escritura del «puertorriqueño universal» Curet Alonso es activismo puro en favor de la cultura puertorriqueña, caribeña y latinoamericana. También le dedicó palabras al argentino Héctor Roberto Chavero, conocido como Atahualpa Yupanqui. Acerca de Atahualpa Yupanqui escribió: «fue el pensador perseguido por atreverse a cantar y contar verdades más argentinas que el tango…» (Curet Alonso 1993).

Tite Curet y los derechos culturales: la conciencia histórica deviene solidaridad cultural

Ahora bien, para profundizar en la cultura es necesario conocer acerca del pasado. Justamente ésta es la manera en la que nos podríamos acercar a una comprensión de nuestro presente colectivo; incluso individual. Es una forma de interpretar nuestro entorno y dirigirnos con paso firme hacia el porvenir. La figura de Tite Curet, en su centenario, es propicia –es oportuna– para iniciar una conversación estructurada en torno a los derechos culturales en Puerto Rico. Los derechos culturales son derechos humanos potenciados por una conciencia histórica que permiten rastrear las vivencias colectivas configuradoras u organizadoras del presente como realidad inmediata. Desde esa perspectiva, sus crónicas –lo que fue su presente– y sus composiciones documentan nuestro pasado como pueblo. Son piezas necesarias para lograr un panorama menos fragmentado de nuestra historia cultural. Una exposición de acontecimientos del pasado con múltiples símbolos e interpretaciones que permanecen en la memoria colectiva.

Las composiciones del «Poeta del Pueblo» son un legado cultural. No he analizado en profundidad todas sus composiciones. No obstante, he tenido la oportunidad –y la voluntad– de leer hasta la saciedad  Plantación adentro.  Me topé con un fragmento de esta composición en un ensayo concerniente a la historia del Caribe de la autoría del historiador Antonio Gaztambide. Fue algo así como “amor a primera vista”: «Plantación adentro […], sombras son la gente y nada más». Desde entonces, esta composición interpretada por Rubén Blades, las imágenes propias de múltiples plantaciones del pasado en el Caribe –«plantación adentro»–, “complementan” –o quizá completan– mi imaginario como historiadora en torno a la escritura histórica del Caribe.

Escuchar  Plantación adentro  es sentir el Caribe. Además de sentirlo nos permite problematizarlo –cuestionarnos– desde una perspectiva historiográfica. La significación de esta composición es amplia.  Plantación adentro  es patrimonio cultural que trasciende el archipiélago puertorriqueño. Tite Curet une a pueblos que comparten un pasado de conquista y colonización europea. Nos une como una manera de duelo y sanación colectiva: una experiencia de solidaridad caribeña. Él es repositorio y portavoz de una solidaridad ancestral afrodescendiente. El compositor puertorriqueño nacido en la «esquina del Caribe» que es Guayama recurre a la universalidad de la música para honrar a los esclavizados africanos y aborígenes; para honrar a su pueblo.

En el ámbito de los derechos culturales, la conciencia histórica deviene solidaridad cultural. En la medida que conocemos sobre nuestra cultura y la de otros –sus contextos y trasfondos–, y esa diversidad que caracteriza al mundo, pues, la tolerancia y la solidaridad ocupan su lugar en la humanidad. Y, sin duda, las composiciones del guayamés nos “mueven” a ello. Conviene destacar que sus letras le permiten al pueblo interpretar sus vivencias y entorno. Composiciones como  Pa’ los caseríos,  La Perla,  Los entierros,  entre otras son un ejemplo de ello. Existe la necesidad en cada persona de obtener conocimientos acerca de sí misma, su entorno natural y social y acerca de las correlaciones que resultan de ello.

La significación cultural de Catalino “Tite” Curet Alonso nos remite a un pronunciamiento claro en torno a la necesidad de historiar el devenir social de Puerto Rico, el Caribe y América Latina. La obra de Curet Alonso –sus crónicas, composiciones y poemas– dan cuenta y razón de la importancia del conocimiento histórico y de la trascendencia de nuestra cultura como escenario de símbolos y significados que “contornean” una identidad propia. La escritura de este puertorriqueño universal logró “capturar” la importancia de su gente –sus experiencias y expectativas– y la de un pasado digno de conocer que diera paso a una solidaridad “colectiva”, por consiguiente, la escritura de Tite Curet es una reverberación de ese valor capturado. El texto tiene valor o importancia por el valor recreado.

Ya he expresado en otros foros, y me parece necesario puntualizar una vez más que la voz de Catalino “Tite” Curet Alonso permanece. La voz del hijo de Catalino Curet Vázquez y de Juana Alonso García, nacido el 12 de febrero de 1926, vive en la materialidad de la escritura y en la memoria colectiva de su pueblo. Su voz es tan necesaria hoy como lo fue en el pasado y lo será en el futuro. Una voz que es menester escuchar para la permanencia de esa solidaridad caribeña que muy bien representó en vida y nos inspira a emular desde diversos espacios sociales y culturales.

Gracias, Tite Curet Alonso, por este legado de conciencia y justicia social. Desde el presente, artistas, escritores, músicos, historiadores y todos los que trabajamos en favor de los derechos culturales en Puerto Rico honramos tu gesta. Tu rostro y espiritualidad, la trascendencia social y permanencia universal que te describen, son hoy elementos representativos –tangibles e intangibles– de la cultura puertorriqueña, caribeña y latinoamericana. Museos, bibliotecas, universidades, pueblos, hogares y diversos espacios honran tu trascendencia a cien años de tu nacimiento. Es por ello estas breves  notas en torno a tu escritura  como parte del “panel educativo” «La importancia social y cultural de Tite Curet» organizado por el Comité Centenario Catalino “Tite” Curet Alonso.

La autora es humanista e historiadora.

*El panel educativo «La importancia social y cultural de Tite Curet» tuvo lugar el miércoles, 11 de febrero de 2026, a la 1:00 p.m., en la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Los ponentes fueron Dr. Ángel “Chuco” Quintero, Dr. César Colón Montijo, Iván González y la Dra. Arelis Valentín Pagán.