Inicio Blog Página 29

Cuba sigue en la mirilla de Trump

 

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Al pueblo cubano no le tomó por sorpresa la confirmación de que su Gobierno sostenía conservaciones con el Gobierno estadounidense. A preguntas de CLARIDAD, el periodista boricua, radicado en La Habana, Luis De Jesús Reyes, confirmó que los rumores de que unas posibles conversaciones se estaban dando entre ambos Gobiernos ya venían corriendo desde hace unas semanas.

Miguel Diaz Canel

“Si bien es cierto que no había habido ninguna confirmación aún por parte de Cuba, incluso teniendo en cuenta que el Gobierno cubano lo había negado en varias ocasiones, lo consecutivo y reiterado de los rumores sobre estos diálogos hacía pensar que algo se estaba dando en algún nivel”.

Sobre la reacción del pueblo cubano a la confirmación de las conversaciones, describió la primera reacción al anuncio como una de un cauteloso positivismo: “Por un lado, se ve con buenos ojos el que ambos Gobiernos estén finalmente conversando y que eso pueda derivar en un acuerdo de entendimiento para ambos países, pero, por el otro lado, hay cierto escepticismo porque no es la primera vez que ambos Gobiernos conversan, con el agravante de que existe un historial por parte de EE. UU. de traicionar los posibles acuerdos que se puedan alcanzar”.

Una experiencia ya vivida es que el pueblo cubano recuerda que fue  Donald Trump quien, precisamente en su primer mandato, echó por tierra todo lo que se había logrado entre ambos países durante los gobiernos de Obama y Raúl Castro.

En cuanto a si las conversaciones han conllevado un aumento de la presencia de personal del Gobierno de EE. UU. en La Habana, De Jesús dijo que eso no es  algo que se puede auscultar de manera visible en las calles. Sobre si ha habido presencia militar, dijo que no se observa movimiento, pero que en pasados días la prensa cubana sí ha reseñado preparaciones militares de defensa que se están realizando en todo el territorio.

De lo que sí ha tenido oportunidad es de hablar con la gente de a pie y observar la actividad en el país, actividad que es sumamente reducida en términos de movilidad debido a la escasez de combustible producto del bloqueo energético impuesto por Trump.

Según el presidente Miguel Díaz-Canel, hace tres meses que el país no recibe petróleo, y eso se siente en todos los aspectos de la vida cotidiana.  Las escuelas están operando hasta mitad de jornada, los hospitales han debido cesar servicios importantes y el transporte público es limitado. Por otro lado, los precios de los principales productos agrícolas se encarecen como consecuencia del problema con el transporte, lo que agrava aun más la difícil situación económica de muchas familias cubanas.

 

Persistencia: una manera de enfrentar al Estado que quiere silenciar a la prensa

David McCraw, vicepresidente senior y abogado principal del periódico The New York Times, ofreció su conferencia magistral en el Teatro de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana. Foto por Brandon Cruz González CPI

Para el abogado y periodista David McCraw la defensa de la libertad de prensa es un valor que debe ser protegido no solo por quienes trabajan en los medios sino por el público porque la democracia se beneficia cuando los periodistas pueden salir a hacer su trabajo.

Por Tatiana Díaz Ramos
Centro de Periodismo Investigativo

Más que un abogado de periodistas del periódico The New York Times desde hace 24 años, David McCraw se considera un defensor de la transparencia que lucha por el acceso a la información. Ve el resurgir de la defensa de la libertad de prensa como algo urgente, un valor que sirve para que el público pueda tomar decisiones informadas y exigir cambios que mejoren su vida.

“Hay demasiadas personas en el poder que no quieren el escrutinio que trae la prensa independiente, que quieren una democracia dormida, en la que la ciudadanía nunca despierte ante la verdad incómoda”, advirtió McCraw ante un teatro lleno en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana durante la conferencia magistral, Cuando el Estado quiere silenciar a la prensa.

El también profesor en la Escuela de Derecho de Harvard recordó que hace 16 años el Congreso de Estados Unidos votó de forma unánime para establecer la Ley para la Protección de Nuestro Patrimonio Constitucional Duradero y Establecido (SPEECH en inglés), que protege a periodistas y autores de demandas frívolas por libelo dictadas en otros países.

“La votación en la Cámara de Representantes fue unánime; la votación en el Senado también. Todos los republicanos. Todos los demócratas. Independientemente de nuestras posturas políticas, existía un consenso generalizado en Estados Unidos sobre la necesidad de proteger a la prensa para que pudiera desempeñar su labor”, dijo.

En contraste, McCraw ahora observa cómo, casi a diario, los funcionarios y ramas del Gobierno estadounidense se concentran en atacar la labor periodística o directamente al reportero. Sin embargo, el también periodista afirma que no es momento de ceder. Aludiendo al historiador Timothy Snyder y su concepto de la “obediencia anticipatoria”, que provoca la autocensura de los ciudadanos por miedo a las represalias, el abogado advirtió que tener una actitud de obediencia solo deja saber a quienes están en el poder que pueden salirse con la suya.

McCraw estuvo de visita en Puerto Rico invitado por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI), como parte del Sunshine Week, una efeméride que busca resaltar la importancia de la transparencia gubernamental.

Recientemente, el New York Times, medio del que McCraw es vicepresidente senior, demandó al Departamento de Defensa y su secretario Pete Hegseth, quien pretende poner restricciones a la prensa para acceder al Pentágono. El periódico sostiene que esta es una clara violación de la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense y que los periodistas nunca han puesto en peligro la seguridad nacional.

Este no es el único ataque a la prensa desde que inició el segundo término de Trump. Son ya demasiados los ejemplos que prueban que se ha recrudecido el ataque a la libertad de prensa: desde la prohibición de la entrada de la agencia de noticias Prensa Asociada a la Casa Blanca por no usar el término ‘Golfo de América’ para referirse al Golfo de México; al allanamiento en el hogar de una periodista del Washington Post por el Buró Federal de Investigaciones (FBI en inglés); o el arresto del periodista independiente Don Lemon durante la cobertura de las protestas contra el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE en inglés) en Minnesota. Más recientemente, el director de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC en inglés), Brendan Carr, amenazó a las cadenas de televisión estadounidenses de revocarles sus licencias porque las coberturas de la guerra en Irán no han sido de su agrado.

En este contexto McCraw resaltó la necesidad de “resucitar el apoyo del público a la prensa” porque la democracia se beneficia cuando los periodistas tienen la libertad de salir a la calle, obtener información y publicar la verdad que las personas en posiciones de poder quieren mantener oculta, según dijo en la conferencia organizada por el CPI.

Tras mencionarle ejemplos concretos de los intentos de intimidar a la prensa en Puerto Rico el conferenciante compartió algunas recomendaciones finales para los medios y periodistas en la Isla: fortalecer las alianzas con firmas legales, la academia y la audiencia; cuestionar si cuando se amenaza a los reporteros con demandas para obtener sus récords o fuentes, ¿se persigue únicamente al periodista o también representa un peligro o amenaza real para la ciudadanía en general? Por último, McCraw convocó a persistir, a no rendirse pese a las amenazas y ataques de funcionarios o gobernantes en el poder.

Sunshine Week se celebra hace más de dos décadas, principalmente en Estados Unidos, y convoca a medios, organizaciones, periodistas y ciudadanos a defender el derecho de todos a saber. El martes hubo un desayuno con McCraw y el viernes habrá un webinar sobre cómo hacer solicitudes de información pública tras la aprobación de enmiendas a la Ley de Transparencia. Todos los eventos de esta semana son posibles con el apoyo de El Nuevo Día, la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, el bufete Goldman Antonetti & Cordova, LLC y Don Rafa Hotel Boutique.

 

Espejo de Artistas : Maríantonia Ordóñez

Butoh azul 2019 Tinta y pastel sobre gliclée 32" x 23 1/4. fotos suministradas

Especial para en Rojo

 

Pienso que mi trabajo ha sido principalmente una búsqueda de identidad. Dos preocupaciones aparentemente contradictorias han sido el hilo conductor de esa búsqueda. El misterio y la mística de lo propiamente femenino,  la parafernalia que lo rodea, el modo en que nos vestimos y adornamos; y a la vez la necesidad de entender y expresar la angustia de ser una persona, quien además es mujer, en el contexto de una sociedad patriarcal.

Las amigas de la sirena 2016 Tinta 30″ x 22″

Aún vestidas, mis mujeres tienen ropas transparentes que muestran su desnudez. Pienso que esos semidesnudos, más que un elemento erótico, insisten en mostrar que somos mujer y somos persona. Además, nunca pude decidir qué me daba más placer, si dibujar los pliegues de un desnudo o los de un vestido transparente.

En la vida, nuestras profundidades y nuestras llanezas tienen necesariamente que coexistir y así se manifiestan en mi trabajo. No creo en la autocensura, la cual resulta en una cosa superficial y unidimensional. De modo que en mi trabajo comparten el mismo espacio lo doloroso, lo cotidiano y mi sentido del humor.

Dama con perros 1998 Carbón y tinta 22″x 22″

Comencé investigando figuras de poder femenino como reinas y santas ( (!) Ay, las estampitas religiosas ! ). Luego, el autorretrato y la figura solitaria un poco arquetípica. Poco a poco di paso a otras figuras en mi imagen. Exploré mi relación con los hombres y sobre todo mi relación con otras mujeres. Y entonces entró a mi imagen la tribu femenina, donde dejé de ser yo para ser las otras.

En cuanto a la técnica, soy dibujante. He explorado casi todos los otros medios, pero me identifico como dibujante. Lo hago sobre diferentes soportes, principalmente papel, pero a veces plexiglás, madera y dibujo digital.

Luego de trabajar durante años con la figura humana, principalmente la femenina, ando experimentando con el abstracto. Confieso estar totalmente perdida y sin dirección, lo cual me da una agradable sensación de chiringa sin rabo, de abismo sin fondo, de no saber absolutamente nada. A la edad de los 73 años es un reflejo fiel de cómo me percibo ante la vida.

 

Texto publicado originalmente en la edición impresa de CLARIDAD del mes de febrero.

Renuncia el director del Centro Nacional Antiterrorista de EEUU: «Irán no representaba ninguna amenaza»

 

Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) de Estados Unidos, renunció este martes a su cargo, en lo que representa la primera dimisión de un alto funcionario de la administración Trump directamente motivada por la guerra contra Irán.

En un mensaje publicado en redes sociales, Kent sostuvo: “Mi conciencia no me permite apoyar la guerra que se está librando en Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación”.

La renuncia llega en un momento de creciente tensión dentro de la coalición política de Trump. Kent, ex candidato político con vínculos en sectores de la derecha estadounidense y amigo cercano del periodista Tucker Carlson —uno de los críticos más abiertos de la guerra—, fue confirmado en su cargo en julio del año pasado con 52 votos a favor y 44 en contra.

Como director del NCTC, la agencia federal responsable de analizar y detectar amenazas terroristas, Kent tenía acceso privilegiado a la inteligencia sobre las capacidades reales de Irán. Por eso su afirmación de que el país persa no representa ninguna amenaza inminente para Estados Unidos adquiere un peso particular, es decir, no proviene de un crítico externo, sino de quien tenía la responsabilidad institucional de evaluarla.

Los artífices: el lobby israelí y los medios

Kent no se limitó a cuestionar la justificación de la guerra. En su declaración, señaló directamente al gobierno israelí y a sectores influyentes de los medios de comunicación estadounidenses como los artífices de una campaña de desinformación que socavó la plataforma “America First” de Trump.
Según Kent, “altos cargos israelíes y miembros influyentes de los medios de comunicación lanzaron una campaña de desinformación” al inicio de la administración, con el objetivo de crear una atmósfera belicista.

El mecanismo fue, en sus palabras, una «cámara de eco» diseñada para hacer creer al presidente que Irán era una amenaza inminente y que un ataque ahora garantizaría una victoria rápida.

“Esto era una mentira”, escribió Kent, y añadió que se trata de «la misma táctica que utilizaron los israelíes para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak”, que costó miles de vidas estadounidenses. La comparación es deliberada y cargada: apunta a un patrón de manipulación, no a un error aislado.

Una fisura que viene de adentro

Lo que hace especialmente significativa esta renuncia es que Kent no proviene de la oposición demócrata ni de círculos críticos del establishment. Fue nombrado por el propio Trump y se identifica con los valores de la campaña que llevó al presidente al poder en 2016, 2020 y 2024.

En su carta, lo expresa que apoya las políticas con las que Trump hizo campaña, aquellas que en su primer mandato se tradujeron en una visión que reconocía que las guerras en Oriente Medio eran, según Kent, “una trampa que robaba a Estados Unidos las preciosas vidas de nuestros patriotas y agotaba la riqueza de la nación”.

La renuncia de Kent expone una fractura que evidencia que la guerra contra Irán divide a la propia base de Trump, y las preguntas sobre la legitimidad del uso de la fuerza se plantean desde el interior mismo del aparato de seguridad nacional.

El portavoz de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, reconoció este mes que la Casa Blanca consideraba que Israel estaba dispuesto a actuar por su cuenta, lo que puso al presidente republicano ante lo que describió como una “decisión muy difícil”.

Trump, por su parte, ofrece justificaciones cambiantes para los ataques y rechaza públicamente las versiones que sugieren que fue Israel quien forzó la mano de Washington.

Reproducido de cubadebate.cu

 

De Paula de Eguiluz

Especial para en Rojo

 

En el siglo XVII, el Caribe español estaba lleno de mujeres que sabían curar. Algunas mezclaban hierbas; otras recitaban oraciones aprendidas de sus ancestros africanos; y muchas hacían ambas cosas. Entre ellas se destacó Paula de Eguiluz, una mujer negra nacida bajo el sistema de esclavización español, que terminó registrada en los archivos de la Inquisición. Allí su historia quedó documentada en un expediente judicial que hoy permite reconstruir una vida marcada por el desplazamiento y la sospecha.

En Puerto Rico, marzo conmemora el Mes de la Mujer Trabajadora. Este tipo de celebración siempre corre el riesgo de nombrar sin profundizar y de conmemorar sin incomodar. El caso de Paula es una invitación a rastrear una historia larga, discontinua y sin fecha de cierre, que empieza en el momento mismo de la conquista y colonización del Caribe y que no ha terminado.

Paula nació en Santo Domingo, fue trasladada a Puerto Rico, donde pasó parte de su juventud antes de ser vendida y enviada a Cuba para servir a Juan de Eguiluz, quien le impuso su apellido. En Cuba surgieron las primeras acusaciones. En los testimonios recopilados por los inquisidores se le acusa de realizar hechizos de amor, vender conjuros para amantes perdidos y de pactar con el diablo la muerte de un niño. Algunos incluso afirmaban que podía transformarse en cabra.

En 1624 fue trasladada a Cartagena de Indias para enfrentar el tribunal del Santo Oficio. Durante ocho meses permaneció recluida en las celdas de la Inquisición. Allí fue interrogada para que confesara sus crímenes. Fue declarada culpable de brujería. La sentenciaron a doscientos azotes, dos años de penitencia trabajando en el hospital de San Sebastián y al destierro perpetuo de Cuba. Obtuvo su libertad en 1630, pero volvió a ser denunciada y enfrentó nuevos procesos de fe. Los expedientes registran el peligro de sus “hechizos”: mezclas de naranjas, frijoles, agua bendita y hierbas recolectadas a las afueras de las murallas de Cartagena. La Inquisición catalogaba como brujería lo que era, en muchos casos, la supervivencia de saberes africanos que habían cruzado el Atlántico en los barcos de la trata.

Aun así, Paula nunca dejó de ejercer como curandera. Mientras cumplía su condena en prisión seguía atendiendo a personas que acudían a buscar remedios para enfermedades físicas y males del corazón. Para mediados del siglo XVII se decía que había curado a cientos de cartageneros, incluyendo a miembros de la elite. En una escena que parece sacada de una novela barroca, Paula fue llamada para tratar al obispo de la ciudad, Cristóbal Pérez Lazarraga. Así, la mujer negra acusada de brujería y encarcelada por el Santo Oficio, terminó ejerciendo poder simbólico sobre las mismas autoridades que la habían condenado.

La historiadora Silvia Federici sostiene que las persecuciones de brujas en Europa no fueron episodios aislados de superstición, sino parte de un proceso vinculado al surgimiento del capitalismo y al control de los cuerpos femeninos. En ese proceso, las mujeres que poseían conocimientos sobre medicina, reproducción o sexualidad se convirtieron en objetos de persecución. El caso de Paula encaja perfectamente en este marco. En Cartagena, la mayoría de los acusados de brujería eran negros. Paula no era una anomalía en este entramado, más bien era el centro de una red de prácticas y saberes criminalizados.

Los expedientes inquisitoriales mencionan la figura de las madrinas, curanderas experimentadas que enseñaban sus prácticas a otras mujeres. La misma Paula fue señalada como madrina de otras acusadas. Estas redes funcionaban como espacios de aprendizaje y solidaridad, pero también se convertían en trampas cuando los inquisidores obligaban a los acusados a denunciar a otros participantes. Por ejemplo, Paula fue acusada por el curandero Diego López, quien la describió como la líder de todas las “brujas” de Cartagena. Ella respondió llamándolo enemigo mendaz. Los documentos dejan entrever una ciudad llena de alianzas, celos, amistades y disputas donde la línea entre curación y hechicería dependía más de la política colonial que de la práctica médica.

Cuatro siglos después, la historia de Paula sigue resonando porque revela algo fundamental sobre el Caribe, que su pasado está hecho de entrelazamientos. Personas esclavizadas, plantas medicinales, creencias religiosas, ciudades amuralladas y tribunales inquisitoriales formaban parte de un mismo tejido social. Paula fue a la vez esclava, sanadora, prisionera, consejera espiritual y mujer temida. Su identidad se articula a partir de esas tensiones y es esa densidad la que vuelve su caso incómodo para cualquier celebración que requiera símbolos sencillos.

Su historia no encaja con la efeméride. No es un relato del triunfo limpio ni de la victimización pasiva. Es el registro, conservado paradójicamente por la institución que quería silenciarla, de una mujer negra que curó, negoció, resistió y sobrevivió. Su figura no es un gesto conmemorativo, más bien un recordatorio de que las luchas no tienen calendario.