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Irán: Una guerra interminable

 

CLARIDAD
ccotto@claridadpuertorico.com

¿Por qué los países árabes de la región del Medio Oriente, no están del todo de parte de
Irán en la guerra desatada por Israel y Estados Unidos, contra la antigua Persia?

En entrevista el doctor en geografía política, Carlos Severino Valdés, nos ofrece una
breve explicación histórica de las tensiones que existen entre los países árabes de la
región e Iran, por lo que no se han sumado al lado de Irán, pero si han actuado con
cierta cautela. Este diferendo es parte de lo que debemos saber para entender la postura
de sus vecinos ante esta guerra calificada por varios estudiosos como ya la tercera
guerra mundial (TCM).

“Eso no siempre fue así”, señaló en entrevista. Para entender esa postura -indicó- hay
que poner en contexto algunos elementos históricos, ha habido momentos en que sí y
otros momentos en que no. Lo primero que hay que diferenciar es que Irán es un país
Islámico, un país Persa, iraní, el nombre mas correcto es iraní que recoge toda la
diversidad étnica que tiene la cual es bastante. Los iranios históricamente han tenido
diferentes momentos de tensión con los árabes, obvio ya que Persia que es el nombre
histórico de Irán, fue por decirlo así, islamizada y en algún modo arabizada.

Ese proceso tiene mucho que ver con la región y la división que hay dentro del Islam,
entre la rama Suni y la rama Chiíta. Dentro de la rama chií que es la rama minoritaria,
unos 400 millones de personas, el país que por excelencia agrupa a esa profesión
islámica es Irán.

Continúo que hay que hacer la distinción de que cuando se habla de la revolución
islámica, es específicamente de la parte chií. Durante el siglo XX durante el reinado del
Sha de Irán (Mohammad Reza Pahlav) hubo unas relaciones bastante cordiales con toda
la monarquía del Golfo. Esta relaciones tuvieron una primera ruptura en el 1953 cuando
en un golpe de estado orquestado por la CIA, ( operación Ajax) fue depuesto el primer
ministro Mohammad Mosaddegh. Las motivaciones para el derrocamiento fue que,
Mosaddegh encabezó un gobierno nacionalista progresista laico, lo que creo una pared
con las demás monarquías de la región.

Tras el golpe, al regreso del Sha de Irán las relaciones volvieron a normalizarse. A partir
de ese momento hay una coincidencia de intereses e Irán se convierte en el socio
preferencial de Estados Unidos en la región. A finales de los ’50 comienza el boom
petrolero y todos los países eran parte de esa realidad.

La última ruptura de las relaciones de Irán con el mundo árabe de la península del golfo
Pérsico se produce en el 1979, cuando triunfa entonces la revolución islámica que no es
otra cosa que un movimiento chií contra la dictadura el Sha.

“Eso crea una disonancia en el mundo islámico en ese momento por dos cosas; primero
porque al ser un gobierno encabezado por los chiitas causa mucha preocupación y
resentimiento en el mundo de las monarquías y porque existen bastante minorías chiitas
en los Emiratos Árabes y en distintas partes del mundo arábico”, describió Valdés.
Su observación es que desde ese momento esos países tienen una reticencia y como
además Iran se convierte en una república constitucionalista -esa es la verdad- y las
monarquías son absolutas siempre han temido que el germen islámico se expanda y
provoquen movimientos que vayan a sublevarse contra las monarquías, las cuales
“llevan una vida muy cómoda parasitaria en total allí”.

En el escenario actual por parte de los iraníes, el mensaje ha sido claro, no ha dirigido
un ataque a la territorialidad de las monarquías de los países vecinos, sino a las 27
instalaciones militares estadounidenses que han atacado hasta ahora.

El análisis de Valdés es que los iraníes están forzando una estrategia, la que describió
muy interesante, primero la salida de EE UU de la región por lo menos el componente
militar y segundo ha demostrado que la presencia militar de EE UU no es eficiente, ni
algo que pueda garantizar protección a las monarquías del Golfo. A su juicio lo que está
ocasionando Irán muy posible es una reorganización geo política del balance de poder
regional en el golfo Pérsico y la península arábica en general.

En esa línea calificó de una postura arrogante la de Israel y EE UU sobre la capacidad
de respuesta de los iraníes. “Realmente creo que ha sido una postura muy arrogante era
evidente sin ser un experto en la cuestión militar solo tomando en consideración la
guerra de los 12 días era obvio que los iraníes tenían poder de contestación fuerte y de
junio (2025) hasta ahora parece ser que lo que hicieron fue mejorar en colaboración con
los rusos y chinos”.

Además de destruir las bases militares de EE UU en la región, Irán también, ha
ocasionado unos golpes muy duros en Israel. Aunque observó que debido a que Israel
mantiene una censura total sobre los medios de comunicación no es mucha la
información que se tiene, aunque se han difundido algunos videos y se sabe por algunos
sectores de opinión bien informados por parte de EE UU de que ya han sido destruida
parte de las dos ciudades mas importantes del país que son Haifa y Tel Aviv.

Para el experto la guerra contra Irán puede significar una derrota táctica tanto para
Estados Unidos e Israel, lo que puede cambiar la relación de poder y las relaciones en
toda la región y la postura que Israel estaba ganando consistente para establecer su
proyecto de la aspiración sionista religioso del “gran Israel”, que es la nueva versión del
sionismo encabezada por el gobierno de Netanyahu, “hombre orquesta de todo esto”.

“Los iraníes parece ser que se estaban preparando para este momento hace cinco años,
con una paciencia que solo un país con larga historia puede tomarse para resistir tanta
humillación sabiendo que iba a llegar el momento de responder con fuerza”.
En esa línea comentó que es sabido que los negociadores de parte de EE UU han pedido
un alto al fuego e Irán se ha negado. Todo parece indicar que la guerra durará unas
semanas más porque ni EE UU tiene mucha capacidad e Israel tan poco, por lo que
considera que el fin de la guerra será una negociada.

Esta apreciación esta basada en señalamientos de expertos militares ex funcionarios
estadounidense y de la CIA de relieve y que incluso fueron trumpista y que en estos
momentos son desafectos, han estado dando radiografías de proyecciones de que esta
guerra no puede durar mas de tres a cuatro semanas debido a que EE UU está por agotar
su inventario de misiles para poder enfrentar los misiles iraníes. Ahora mismo se dice
que Irán ha aumentado los ataques con misiles en un 80%. Por parte de EE UU por
asuntos estructurales no tiene la capacidad industrial para producir los misiles y
armamento, hace unas semanas mandaron a traer baterías antimisiles de Korea, de la
OTAN, y de Japón, dejando a Japón al descubierto.

El hecho de que Trump le haya pedido a los países de la OTAN a enviar embarcaciones
militares para abrir el estrecho de Ormuz, es una admisión de que no lo puede hacer, no
se pide ayuda cunado se esta ganando una guerra. Mientras la respuesta de sus aliados,
los países de la OTAN ha sido abogar por la diplomacia. “Esa es una manera elegante
de decir no me voy a meter ahí porque sé que voy a salir mal”.

En términos de negociación de parte de Iran, ya se sabe cuales son las bases de la
negociación: no habrá alto al fuego hasta tanto tanto se respete todo su derecho como
nación plenamente; se garantice la salida de todos los destacamentos militares de EEUU
de la región y que haya una indemnización monetaria de todos los daños que Irán ha
sufrido. Estas condiciones fueron comunicadas por escrito por el nuevo Ayatolá,
Mojtaba Jamenei.

El jurista y el Buró: Trías Monge, el FBI y la arquitectura de la represión en la posguerra

 

Christian Vélez Pagán

Especial para En Rojo

 

Durante décadas, José Trías Monge ha sido celebrado como jurista brillante, arquitecto del Estado Libre Asociado y defensor de la legalidad. Pero los archivos judiciales guardan otra historia: la de una relación estrecha, fluida y estratégica con el FBI justo en los años en que se consolidó la represión política en Puerto Rico. Una relación que nos obliga a repensar la historia del poder en la isla.

Para entender lo que viene, hay que mirar atrás. Ya para la década de 1930, la persecución contra el Partido Nacionalista había normalizado lo que no debió ser normal: un aparato represivo que operaba sin rendir cuentas a nadie. La Policía Insular disparaba primero y preguntaba después —si acaso preguntaba—, mientras el FBI, al amparo de la seguridad nacional, tendía sus redes en la isla. Cuando llegó la posguerra, la vigilancia no se inventó: se intensificó.

Centro de procesamiento de datos del FBI en la posguerra. Este tipo de infraestructura burocrática y tecnológica sostenía la vigilancia federal durante la era Hoover y tuvo su contraparte en la vigilancia política en Puerto Rico.

En 1936, la corte federal condenó a Pedro Albizu Campos y a varios nacionalistas con evidencia cuestionable. Ese precedente —y la colaboración entre agencias locales y federales— anticipó el tipo de relación que se consolidaría en los años cincuenta.

José Trías Monge llegó a la vida pública con un currículum que imponía: Harvard, Yale, y una red de contactos en Washington que pocos en la isla podían igualar. Participó en la Convención Constituyente de 1951, fue Secretario de Justicia al año siguiente, pero sus cargos formales duraron poco. Lo que perduró fue otra cosa: su cercanía con Luis Muñoz Marín y su capacidad para moverse en las entrañas del poder federal. Trías no necesitaba un puesto para ser influyente; le bastaba con que le contestaran el teléfono. Su correspondencia revela vínculos con figuras como Abe Fortas, William Rogers y Carl J. Friedrich, una red que evidencia una temprana y constante sintonía con los intereses de Estados Unidos.

El momento clave llega en 1948. Muñoz Marín consultó a Trías sobre la posibilidad de legislar contra discursos considerados peligrosos. Trías le explicó la Ley Smith, vigente en Estados Unidos desde 1940, que penalizaba la incitación a derrocar al gobierno. Ese marco inspiró la Ley 53 de 1948, conocida como la Ley de la Mordaza, utilizada para criminalizar expresiones independentistas y justificar arrestos masivos durante el levantamiento nacionalista de 1950.

Artículo de El Mundo denunciando la vigencia de la Ley de la Mordaza en 1983. Décadas después de su aprobación, la ley que Trías contribuyó a perfilar seguía siendo objeto de denuncia pública.

Aunque Trías no ocupaba un cargo oficial cuando asesoró a Muñoz, su intervención contribuyó a legitimar una legislación que restringió libertades fundamentales. Su posterior rol como Secretario de Justicia lo colocó en el centro de la aplicación de esas políticas.

Si alguien alberga dudas sobre la cercanía de Trías con el aparato represivo, basta leer su correspondencia. El 8 de enero de 1952, Richard C. Godfrey —para entonces agente especial a cargo del FBI en Puerto Rico— le escribe para felicitarle por su nombramiento y ofrecerle cooperación «en todo lo que sea de mutuo interés». No es una carta protocolaria; es la confirmación de una relación que ya existía. La respuesta de Trías, fechada el 14 de enero de 1953, no solo acepta: agradece. Entre líneas se lee lo que las palabras no dicen: que el Buró y el Secretario hablaban el mismo idioma.

Estas cartas desmienten la narrativa de un FBI operando en el vacío. Por el contrario, las fuentes muestran un intercambio constante de información y una colaboración activa en asuntos de seguridad interna, particularmente en torno al nacionalismo y a la vigilancia de supuestos «subversivos».

La colaboración de Trías con el FBI es solo una parte de la historia. La otra, quizás más cotidiana pero igual de reveladora, está en sus cartas a la Policía Insular. Trías no se limitaba a recibir informes: pedía traslados, recomendaba reclutamientos, gestionaba permisos de armas. En un país donde la represión tenía nombre y apellido, Trías no fue un espectador. Fue un operador que moldeó el aparato de seguridad a su medida, asegurándose de que la Policía respondiera a los intereses del gobierno —y, de paso, a los del Buró.

Boletín interno del FBI de diciembre de 1950, distribuido exclusivamente a cuerpos policiales. La retórica de seguridad nacional que refleja no era letra muerta: sus criterios de vigilancia permearon la política de seguridad en Puerto Rico.

La mediación de Trías fue clave para que la coordinación entre la Policía Insular y el FBI intensificara la criminalización de los movimientos disidentes bajo el discurso de la Guerra Fría.

Quizás lo más revelador es que esta lógica no operaba solo en los sótanos de la represión, sino en la mismísima arquitectura del Estado Libre Asociado. En su correspondencia con Carl J. Friedrich —profesor de Harvard y asesor del gobierno estadounidense— Trías consultaba, pedía orientación, buscaba luces sobre cómo aplicar leyes federales en Puerto Rico. La imagen que emerge es clara: el ELA no se construyó en San Juan, sino en Washington, con académicos y burócratas federales dictando lo que se podía y no se podía hacer. Trías fue el gestor local de esa negociación tutelada.

Las comunicaciones analizadas no dejan espacio para medias tintas: revelan una relación estrecha entre Trías Monge y el FBI, caracterizada por cooperación, intercambio de información y afinidad política. Esta colaboración tuvo consecuencias directas en la vigilancia de ciudadanos, la criminalización del nacionalismo y la consolidación de un aparato de seguridad alineado con los intereses del gobierno local y federal.

Más allá de su legado como jurista, estas fuentes invitan a reconsiderar el papel de Trías en la configuración del orden político del ELA y en la legitimación de prácticas represivas en un periodo crucial de nuestra historia.

La figura de Trías Monge encarna las tensiones entre legalidad y poder que atraviesan el siglo XX puertorriqueño. Su relación con el FBI —documentada, sostenida y políticamente significativa— obliga a mirar de frente la arquitectura de la represión en la posguerra y a reconocer que la construcción del Estado Libre Asociado estuvo acompañada de mecanismos de vigilancia que limitaron derechos fundamentales.

Revisar estos documentos no es un ejercicio de nostalgia ni de ajuste de cuentas: es una invitación a pensar críticamente cómo se construyen las narrativas oficiales, quiénes las sostienen y qué silencios las hacen posibles. En un país donde la vigilancia estatal sigue siendo tema de debate, volver a estos archivos es también una forma de reclamar memoria y exigir transparencia.

 

Residentes de Vivienda Pública exigen al gobierno se pronuncie sobre medidas de HUD

CLARIDAD
ccotto@claridadpuertorico.com
Los residentes de vivienda pública reclamaron, tanto a la primera ejecutiva, a los
legisladores, alcaldes y a los funcionarios del Departamento de la Vivienda (DV) y la
Administración de Vivienda Pública (AVP) que se expresen públicamente sobre la
nueva reglamentación para vivienda pública del Departamento de la Vivienda y
Desarrollo Urbano (HUD, siglas en inglés) de Estados Unidos.

El reclamo surgió tras una reunión convocada por la Coalición de Residentes de
Vivienda Pública del Área Metropolitana (CRVPAM) en la que se orientó sobre las
nuevas reglamentaciones de HUD y sus consecuencias. En la reunión participaron
líderes comunitarios miembros de la coalición del sur-oeste y área este.

En entrevista, Mirta Colón Pellicier, portavoz de la coalición del área metro, confirmó a
Claridad que ni la AVP, ni el DV han informado a los residentes nada respecto a las
nuevas reglamentaciones. El primer conocimiento que tuvieron sobre el tema -dijo- fue
por medio de la prensa, en particular la divulgación que hizo la organización Ayuda
Legal Puerto Rico (ALPR) con la cual se comunicaron para solicitar orientación y
asesoramiento. De hecho, en la reunión llevada a cabo este pasado 21 de marzo en el
Centro de Reunión Comunitario Renaissance Square (antiguo Las Gladiolas), contaron
con el asesoramiento de la licenciada comunitaria de AL, Naiomy López Rivera.

En la reunión se discutieron las reglamentaciones; exigir 40 horas semanales de trabajo
a las personas aptas entre los 18 y 61 años; los dos años mínimos para residir en
vivienda pública incluyendo sección 8; y la eliminación de asistencia a familias mixtas.
“Eso es tremendamente delicado estamos hablando de romper familias, escoger me
quedo con la familia es algo bien fuerte”, expresó la líder comunitaria sobre la negativa
a ofrecer asistencia a familias en las que uno de sus miembros tenga un estatus
migratorio no definido. Por último, se discutió la reducción del tiempo de notificación
de desalojo a 30 días.

Colón Pellicier, indicó que se suponía que este plazo de 30 días iba a comenzar de
manera preliminar el próximo 27 de marzo, pero HUD decidió hacerlo efectivo el 27 de
abril. De esto se enteraron en la reunión comunitaria. Describió que todas las
reglamentaciones son extremadamente importantes. Según HUD -acotó la lidera
comunitaria- las reglamentaciones son opcionales, y aunque están tratando de
implementarlas, quien se supone que decida si se adoptan o no serán las agencias es
decir la AVP y/o DV, o los agentes que sean dueños de vivienda. De adoptarse, HUD
exige que la agencia o agente presente documentación que especifique el procedimiento
a implementar.

En tono enfático Colón Pellicier expresó que la preocupación aquí es que “ahora mismo
todo lo que diga el presidente Trump aquí se hace”. ¿Cómo es posible tenemos una
ejecutiva que todo lo que él diga se va hacer? Esa es la gran preocupación. Le digo a la
gente que en vez de preocuparse tiene que ocuparse. Estamos pasando tantas cosas a la
vez en este momento, que si no nos pronunciamos, nos vamos a fastidiar”.
En esa línea denunció la conducta del administrador de VP, Juan Rosario Hernández,
quien hizo una publicación en Facebook que se limita a llamar a los residentes a que se
expresen.

“HUD fue bien claro y dice cuáles son las fechas finales para comentarios, y hay que
enviarlas en inglés y el administrador dice que él va hacer todo aquello que sea a favor
de los residentes. ¿ Esa expresión dice algo? No dice nada. Mira hasta donde llega la
desinformación”, tronó la portavoz de los residentes de vivienda pública del Área
Metro. Precisó que la fecha dada por HUD para presentar comentarios es el 27 de abril
de este año.

Sobre la regla de los dos años apuntó que esta no le conviene al agente administrador, ni
a los dueños de vivienda rentadas por Plan 8. “Esa persona que tiene una vivienda,
quizás tiene la misma familia viviendo ahí por 10 o 15 años porque no ha sacado los
pies del plato. Por las mismas condiciones como estamos viviendo en la isla”. También
cuestionó la disposición de los patronos a dar a sus trabajadores 40 horas de trabajo
semanal.

“En estos momentos, con una tercera guerra mundial en ciernes, ¿qué podemos esperar
de la política norteamericana”?

Mientras, dio a conocer que por reglamentación de HUD se supone que durante este
mes la AVP presente a las comunidades su plan de trabajo anual y el administrador ha
dicho que los residentes aprovechen las vistas para expresarse sobre la reglamentación
propuesta por la agencia federal. La de San Juan sería este viernes, 27 de marzo, por lo
que espera poder dar sus comentarios.

Colón Pellicier expresó a que hay que abarrotar la página de HUD y reiteró su
preocupación por la postura que pueda asumir la gobernadora.

“El llamado es a orientar, que nuestros vecinos entiendan la gravedad del asunto, de las
posibles consecuencias si esto se da. Hay desinformación. En un país donde no hay
vivienda asequible, hay que saber cuántas miles de familias se van a quedar en la calle,
hay que cuestionarse si la remuneración del trabajo de 40 horas va a ser suficiente para
permitirle acceder a una vivienda”.

Una de las recomendaciones hechas por ALPR en una carta dirigida a la entonces
secretaria de la Vivienda y al administrador de Vivienda Pública el 4 de marzo fue la
necesidad de ofrecer información. CLARIDAD confirmó con Ayuda Legal que hasta el
presente no han recibido ninguna respuesta a su carta por parte de dichas agencias. En la
misiva, Ayuda Legal expone su análisis sobre las consecuencias sobre nuestros
residentes de aplicarse la nueva reglamentación.

La tercera presencia en la cama: cómo el celular está cambiando la intimidad de las parejas

 

 

Especial para En Rojo

Cada noche, en miles de hogares, ocurre una escena silenciosa que se ha vuelto tan común que casi nadie la cuestiona. Luego de un día lleno de trabajo y responsabilidades, la casa se calma. Alrededor de las diez de la noche, la pareja se acuesta. Antes, ese momento era el espacio natural para conversar, compartir o simplemente abrazarse. Hoy, con frecuencia, comienza con un gesto automático y casi adictivo: ambos quedan absorbidos por el celular.

No hay discusiones ni conflictos visibles. Solo dos pantallas iluminando la oscuridad.

Ahora imagine que una pareja le cuenta, con total normalidad, que cada noche una tercera persona se mete en su cama. Una presencia que interrumpe el contacto visual, desvía la atención y premia la retirada emocional con estímulos constantes. ¿Lo llamaríamos “relajarse”?

Sin embargo, la entrada a la cama de un “chillo o chilla” es exactamente lo que ocurre. Esa tercera presencia invade a través de redes sociales, mensajes, noticias, apuestas, compras, videojuegos y un flujo interminable de contenido digital. Un enorme salón social virtual al que se puede entrar en cualquier momento, sin el esfuerzo que requiere una relación real.

Los terapeutas de pareja coinciden en que las relaciones rara vez se rompen por una gran traición. Lo más común es un deterioro lento, construido a base de pequeñas desconexiones repetidas, y microagresiones. Momentos en los que el cuerpo está presente, pero la atención ya se fue. El celular es especialmente eficaz generando este desgaste invisible.

La intimidad se construye en detalles: una mirada, una pregunta sencilla, una breve conversación antes de dormir. Los investigadores llaman a esto “responsividad percibida”: la sensación de que nuestra pareja nos ve, nos escucha y le importa lo que sentimos.

El psicólogo John Gottman encontró que las parejas que permanecen juntas responden a los intentos de conexión cerca del 86% del tiempo. En las que se separan, esa cifra baja a 33%. Esos pequeños momentos cotidianos sostienen el amor a largo plazo. Son momentos hermosos, compasivos y amorosos.

Hoy, la atención se ha vuelto un recurso escaso. El ritmo de vida, la carga mental y la sobreexposición a información dejan a muchas personas agotadas al final del día. En ese estado, el celular ofrece una salida fácil: distracción inmediata, alivio y la sensación de escapar.

No es indiferencia. Muchas veces es inconsciente. Pero el efecto se acumula.

Cuando la atención se divide constantemente, aparecen pequeñas heridas invisibles. La conversación se corta, la mirada se pierde y los momentos de conexión desaparecen antes de empezar.

Algunos especialistas llaman a esto “la adultez mediada por el teléfono”: una forma de vida donde el agotamiento se combina con la tecnología más accesible y adictiva jamás creada.

Incluso los niños lo notan. “Cuando estás en el celular siento que no quieres hablar conmigo”, dicen. Los adultos, en cambio, suelen callar, alejarse emocionalmente o responder con más distancia. Con el tiempo, esto se normaliza.

Las parejas siguen juntas físicamente, pero su atención vive en otro lugar. Y la intimidad, emocional y sexual, depende de la presencia.

Recuperar esos espacios para intimar no requiere eliminar la tecnología, sino establecer límites conscientes: dejar el celular fuera de la cama, conversar unos minutos antes de dormir o reservar momentos sin pantallas.

Porque el amor duradero no se construye con grandes gestos, sino con pequeños momentos de atención compartida.

Y hoy, proteger esa atención puede ser la clave para proteger nuestras relaciones.

Comentarios a: franciscosanmigueltorres@gmail.com

 

Sobre la Insistencia y la poesía*.

Francisco Félix

 

La esencia de la ola es insistir. Así como insiste nuestra piel. Que nos arropa con su tersidad, con ese brillo hermoso que refleja el sudor de nuestras frentes en un día de verano. Esa piel que nos envuelve las manos que empujan y empujan el agua hasta arrastrar un cuerpo victorioso sobre la costa rocosa. Esas son las manos de mi hermana que insisten sobre el barro y la madera, son las manos de mi madre que insisten en el cuidado de la vejez, son las manos de mi tía que insisten en no soltar las manos de mi abuela sobre la pizarra, son las manos que insisten sobre la candela y la poesía.

Las manos del mangle que busca donde enraizarse, a pesar de que al otro lado de la costa, un misil se siembra sobre la tierra. A nosotrxs, el cemento y la piedra nos alejan del mar, a un palestino, un disparo. Sin embargo, el palestino también insiste. No importa cuanto tiempo. Aunque esto es algo terrible. Por eso insisto sobre la poesía, insisto sobre mis manos. Al menos, por hoy, en esta noche de marzo, cerca del misterio del mar, lejos de las manos de mi madre, en este abandono para fomentar el turismo.

 

*Palabras introductorias en la Cumbre Afro 2026

 

El autor  es escritor, editor y comunicador ambiental. Posee una maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Su obra literaria incluye el poemario Esta Isla (Alayubia, 2019) y Sobre los domingos (La Impresora, 2019). Su libro más reciente es Tito Rojas a muerto (2025) en la lista de los mejores libros del año de En Rojo.