El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 contra el presidente socialista electo de Chile Salvador Allende Gossens, quien ejerció desde el 3 de noviembre de 1970 bajo la Unidad Popular, elevó al poder en ese país latinoamericano al dictador militar Augusto Pinochet durante 17 largos años. Se generalizó la tortura, las desapariciones, los asesinatos y toda clase de penurias y exilio que sufrió la amplia base del pueblo simpatizante de Allende, la Unidad Popular y su proyecto de transformación social, económica y política de Chile.
El movimiento de solidaridad con el pueblo chileno no se hizo esperar incluyendo del pueblo progresista de las grandes ciudades de Estados Unidos, país que asistió en la barbaridad. En Nueva York el 11 de septiembre de ese año miles se tiraron a la calle a protestar el derrocamiento violento del primer presidente socialista electo. En Nueva York la activista y trabajadora de la cultura Zuni Paz hizo famosa una canción que así comenzaba, “Chile, paloma herida, en un rincón del mapa acorralado…”
Pero, ya no más. Cientos de actividades programadas para el 50 aniversario del funesto golpe, servirán para recordar, remachar y exigir una y otra vez que semejante barbarie no puede repetirse en nuestro entorno latinoamericano. Las actividades del 50 aniversario serán de toda índole en los ámbitos institucionales, políticos, intelectuales, culturales, académicos y artísticos. Serán actos masivos, y actos solemnes de recordación en particular de Salvador Allende Gossens quien brindó su vida por Chile al ser asesinado en el Palacio de la Moneda en pleno golpe.
En Chile ya se vieron las consecuencias del “triunfo” de los fascistas en sufrimiento humano y violación de derechos humanos. Al presente, esta realidad cobra particular importancia por los ejemplos que tenemos de tendencias de políticas anti-democráticas, anti pueblo, políticas de odio anti minorías, anti migrantes, anti diversidad, anti trabajadores(as) y anti pueblo y fundamentalistas, en fin de corte fascista. Los actores(as) de estas tendencias se valen de los problemas actuales de los pueblos y los trabajadores(as) para su mensaje y política de mano dura como la solución de problemas que no es otra cosa que la consolidación del poder de la derecha. La experiencia de Chile y el 50 aniversario del golpe militar recuerdan a los Mauricio Macri de Argentina, Jair Bolsonaro de Brasil, Giorgia Meloni de Italia, Donald Trump de Estados Unidos, Carlos Romero Barceló y sus semejantes en Puerto Rico, y otros gobernantes y exgobernantes de corte fascista.
La prohibición actual de libros seleccionados en Florida tuvo su paralelo en Chile en la quema de libros de temas políticos y marxistas como superficie del témpano de los desmanes de la dictadura Pinochet. Este reemplazó el Congreso del país y gobernó decretando leyes. Sindicalistas, izquierdistas, socialistas, comunistas, activistas, estudiantes, poetas, cantautores y trabajadores(as) de la cultura en general sospechosos(as) de simpatizar con el proyecto de Allende y la Unidad Popular fueron torturados, desaparecidos y asesinados(as). Los trabajadores(as) de la cultura Víctor Jara y Violeta Parra vienen a la memoria. El excelso poeta chileno Pablo Neruda falleció poco después del golpe… reinó el terror y el trauma.
Luego la transición de Chile al ejercicio democrático desde 1990 con Patricio Alwyn, ha sido uno tortuoso que transitó gobiernos neoliberales que intentaron consolidar un estado a la usanza de los típicos gobiernos capitalistas lanzándose contra trabajadores(as). Así también la transición ha sido de cruentas luchas en particular de jóvenes, estudiantes y trabajadores(as), hasta la llegada al gobierno de Gabriel Boric cuya alternativa era una regresión, y que hasta el presente no ha logrado la reforma constitucional.
Al llegar el 50 aniversario del golpe militar de Pinochet contra el inolvidable Presidente Allende, en Chile y entre las fuerzas de avanzada que marcarán el momento en muchos rincones de América Latina y el Caribe se redoblará la conciencia de que jamás debe repetirse en América Latina o el Caribe el fascismo por más deficiente que sean nuestras democracias. Hablar de preservar la práctica democrática de gobiernos que han hundido a los trabajadores(as) en una mayor pobreza sobre todo en los tiempos del Covid-19, del cambio climático y de crisis económica y hambre en general puede parecer desacertado, pero preservar la democracia se refiere a llevarla a un nivel superior a diferencia de los simulacros de democracia que son dictaduras como el caso de Israel y su trato favorecedor del aniquilamiento del Pueblo Palestino.
Las desapariciones, asesinatos y represión fascista como también sucedieron en muchos lugares de nuestro hemisferio incluyendo Brasil, Colombia, El Salvador, Haití, Paraguay y Uruguay tienen que erradicarse para no volver jamás en ningún lugar, mucho menos a Chile. Ese recordatorio y mensaje, incluyendo no permitir el avance de los movimientos fascistas del presente, permeará las actividades del 50 aniversario del golpe de 1973 en Chile. Las armas de la represión en manos de un gobierno militar iracundo, vengativo y reaccionario contra un proyecto de avanzada fue lo que vivió Chile con el golpe de 1973. Ahora paloma herida jamás.
El nombramiento reciente de la doctora provocó una discusión amplia sobre el pasado y futuro del recinto médico
Tras un nombramiento que, de acuerdo con opiniones multisectoriales, viola el reglamento institucional, la exrectora del Recinto de Ciencias Médicas, Ilka Ríos Reyes, estrenó su primera semana en la rectoría entre acusaciones, renuncias y apoyos menguantes.
En agosto del año pasado, Ríos Reyes presentó su carta de renuncia al presidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Luis A. Ferrao. En aquel momento, Ferrao reconoció que la conducta de Ríos Reyes violaba la reglamentación universitaria al darle trato preferencial a un estudiante. La docente de la Escuela de Medicina Dental ripostó que esa irregularidad resultó de un acuerdo con el exrector del RCM, Segundo Rodríguez Quilinchini.
En lugar de recibir una nominación del presidente de la UPR junto a un endoso del Senado Académico, la elección, que se dio un año después de la renuncia de Ríos Reyes, estableció un sistema de puntuación, en el que, como resultado, la nueva rectora de Ciencias Médicas no salió vencedora. Carlos Ortiz, profesor y exrector interino del RCM, fue el candidato ganador, pero no cumplió con el requisito de ser doctor, de acuerdo con las reacciones de Ríos Reyes.
Para Channiel Peñaloza, representante graduado ante la Junta de Gobierno de la UPR, el proceso fue atípico. “No tuve otra opción que oponerme”, aseguró el estudiante de Trabajo Social. “No era la candidata que escogió el estudiantado y la comunidad fue muy clara; no quieren a la doctora Ilka Ríos como rectora”, defendió Peñaloza.
En cuanto a los señalamientos enrevesados de la rectora nueva, Peñaloza insistió en que hay que revisar todos los detalles pertinentes a las irregularidades. No obstante, recalcó que el Recinto de Ciencias Médicas lleva 14 meses sin la acreditación de la Escuela de Medicina.
“El recinto merece estabilidad. Sea lo que sea, eso es lo más importante para los estudiantes. Hay que estar atento a los nombramientos que haga la rectora y, claro, a la elaboración del asunto. Estabilidad es darle continuidad a los trabajos. En los pasados años, ha habido un promedio de cinco rectores y rectoras. Yo no soy experto en acreditaciones, pero hay que evaluar ese componente también”, sostuvo el representante estudiantil.
Demás sectores desmienten a Ilka Ríos Reyes
En declaraciones escritas, la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) denunció que la nueva rectora había aludido al gremio como un foro que le apoyaba. Por igual, reiteró que la reunión entre el Consejo General de Estudiantes (CGE), la Hermandad de Empleados No Docentes (HEEND), la APPU y Ríos Reyes fue solamente un coloquio que, entre otras cosas, inquirió sobre los planes de la excandidata.
Asimismo, la APPU rechazó el procedimiento inusitado para la elección. “La APPU repudia el desvío del reglamento efectuado por miembros de la Junta de Gobierno durante la reunión del 22 de agosto de 2023 con un voto apresurado. También, repudia que se obviara, de manera crasa, las comunicaciones enviadas por múltiples miembros de la comunidad universitaria del recinto a miembros de la Junta de Gobierno antes de la votación. Mayor afrenta fue obviar las puntuaciones asignadas a candidatos/a evaluados en el proceso de consulta. Estas puntuaciones respondieron a la evaluación de documentos y entrevistas minuciosas efectuadas a los tres candidatos durante el proceso de consulta llevado a cabo en el recinto. Esa evaluación la hizo un comité representativo de la comunidad académica, escogido democráticamente en el senado académico el cuál es el foro de gobernanza más alto dentro de cada recinto”, citan las expresiones del gremio.
El cuerpo representativo distanció la figura de su presidenta de capítulo, Lida Orta Anés.
Reyes Ríos se reúne con varios sectores
Pese a la animosidad que enfrentó en su nombramiento, Ilka Reyes Ríos, quien ha ocupado cargos desde el decanato de Asuntos Estudiantiles hasta la vicepresidencia del sistema UPR, está en un proceso de “diálogo”, en el que busca aliarse dentro de la comunidad universitaria. Sostiene que ha conversado con el CGE, aunque fue el cuerpo estudiantil el que le convocó.
Para la doctora, las acusaciones resultan de una pendencia interna entre miembros de la gerencia universitaria.
El escenario para una nueva ocupación extranjera de Haití está montado. El caos y la anarquía desatados por cientos de gangas de maleantes armados hacen prácticamente imposible la vida de los millones de habitantes de la otrora ciudad «mágica» de Puerto Príncipe y su zona metropolitana, capital de la hermana y vecina antilla. El gobierno de Estados Unidos instó al personal de su embajada y demás ciudadanos suyos alli, a abandonar con urgencia la ciudad y regresar a su país.
Sin embargo, en Haití no se fabrican armas. ¿De dónde llegan, entonces las armas a las que tanto temen los «diplomáticos» estadounidenses, y con las que se aterroriza y paraliza toda actividad en el pais haitiano ? Precisamente, llegan desde Estados Unidos. Un informe reciente de la.Organización de las Naciones Unidas (ONU) concluye que el creciente tráfico ilegal de armas y municiones hacia Haití procede principalmente desde la ciudad de Miami y otros lugares del sur de la Florida, y se cuelan, bajo distintas formas y pretextos- incluso como donación caritativa a alguna iglesia- por las porosas fronteras marítimas de Haití con total impunidad.
La realidad sobre el terreno es espeluznante. Desde el asesinato del presidente Jovenel Moise en 2021, Haiti carece de un gobierno electo. El actual «gabinete» del primer ministro Ariel Henry no tiene legitimidad. Por el contrario, se ha convertido en una pantalla que esconde las peores atrocidades, como masacres indiscriminadas de civiles, secuestros, violencia sexual, y todo tipo de abusos degradantes a los derechos humanos más básicos de una población indefensa.
En el centro de todo están los mercaderes que se lucran y se benefician del caos y la vulnerabilidad de una población aterrorizada. Tres grandes potencias occidentales- Estados Unidos, Canadá y Francia- se reparten los despojos de la ofensiva callejera que ha convertido a Haití en un campo de batalla donde se dispara de un solo lado, el de las gangas armadas y protegidas por el poder. Del otro lado, solo hay un pueblo en continua huida y empobrecido hasta la peor miseria, el cual recibe todos los golpes. Esos países poderosos llevan largo tiempo desangrando el país, con la complicidad de una corrupta clase política y oligarcas haitianos que demandan y se aseguran su parte del botín. Son las mismas potencias que por más de un siglo han puesto y quitado dictadores o promovido gobiernos «electos» y » democráticos»que luego suprimen cuando no se ajustan a sus intereses.
En Haití, la gran mayoría de la población vive en condición de extrema pobreza, pero no es porque el país no tenga recursos. Para los poderosos que lo saquean fluye el dinero a manos llenas. Mucho capital han obtenido y obtienen las fuerzas que mantienen el control de la actividad económica en Haití. Por ejemplo, los contratos para el cemento, la importación de bienes, las comunicaciones, y la entrada legal e ilegal de mercancías a través de aeropuertos y puertos, la minería y el transporte, entre otros, son actividades controladas por conglomerados privados, principalmente de Estados Unidos, Canadá y Francia, y representan millones de dólares en ganancias para dichas empresas, que se repatrian fuera de Haití. Estas fuerzas de poder son las principales beneficiarias del caos que promueven las gangas armadas porque, mientras los ojos del mundo se enfocan en la violencia, dichas empresas siguen haciendo de las suyas sin atraer atención.
La escalada de la violencia en Haití se ha convertido en un círculo vicioso que, por un lado, pone en entredicho la moral y la vergüenza de la comunidad internacional, mientras por el otro le impone al pueblo haitiano la privatización, el saqueo y el despojo de la riqueza y bienes que legítimamente debían estar en sus manos.
El próximo 15 de septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá a considerar una resolución para poner en marcha una nueva intervención armada en Haití, esta vez con una fuerza policial de Kenya como punta de lanza. Una especie de golpe blando para, como dice la reconocida activista haitiana, Veika Donatie, darle un rostro negro a la ocupación y sacar del foco a las potencias imperialistas. Faltos de ideas y de voluntad, nuevamente la comunidad internacional pretende imponer la misma fórmula que por más de un siglo solo le ha traído miseria y muerte a un pueblo heroico, que se » la jugó fría» en 1804, con el triunfo de su de Revolución de Independencia y liberarse de la esclavitud. Ese mismo pueblo se ha negado a entregar su soberanía tras cada ocupación extranjera, a lo largo de lo siglos 20 y 21 hasta hoy. Queda claro que otra ocupación extranjera y armada en Haití no es solución para la situación haitiana. Si acaso, promoverá aún más violencia. Lo que Haití necesita es justicia y paz, y que se le ponga un alto a la voracidad y explotación imperialista.
Raúl González, José E.Herrera oOopeza y Félix. Foto Archivo CLARIDAD
Especial para CLARIDAD
Por las calles de la Urb. Santa Rita en Río Piedras, en las postrimerías de los años sesenta del siglo pasado, veo desplazarse a un joven que carga varios libros con aparente intención de venderlos. No le conozco. Luego sabría que era Félix Ojeda Reyes portando el embrión de lo que sería en regla la Librería Puerto Rico, empresa adscrita al Movimiento Pro Independencia. No se busque en aquella oferta libresca ningún título que de alguna manera tienda a la sumisión, al conformismo. Félix propaga títulos de rebeldía, de subversión, de lo que lleva en la sangre. Son lecturas para adiestrar el pensamiento en su ejercicio crítico, el único que vale la pena fomentar y alimentar. Félix ha nacido aguijoneado por la imperiosa necesidad de combatir la ignorancia, y de luchar sin tregua por la hermandad humana. Su padre, Don Félix Ojeda Ruiz, fue por mucho tiempo Secretario General del Partido Comunista de Puerto Rico, aquel que fue fundado un 23 de septiembre del 1934. No de balde se seleccionó la fecha de Lares para aquella fundación. Ello simbolizaría muy atinadamente la ligazón necesaria entre la lucha nacional por la independencia y las luchas sociales por eliminar la explotación de las grandes masas trabajadoras. En el lecho hogareño, el camarada y amigo entrañable Félix absorbió ese trasfondo y fue fiel hasta su muerte al compromiso nacional independentista y al apostolado social libertario.
Algunos años después de haber visto a Félix en sus tareas de librero ambulante, me correspondió el honor de trabajar con él en CLARIDAD. Pude tratarle más de cerca y le conocí mejor en sus aspectos de ser noble, humilde, disciplinado y solidario sin restricciones. Todavía recuerdo con gratitud aquellos talleres de redacción que nos impartía Félix, restándole horas a su descanso y prodigando compañerismo a manos llenas.
Una aciaga noche de cierre de la edición de CLARIDAD, Félix tuvo una aparatosa caída desde una escalera interior que unía la Redacción en el primer piso con el taller de Emplanaje y Tipografía en las oficinas del periódico situadas entonces en la Urb. Villa Capri, Río Piedras. Todos los presentes pasamos un susto monumental. En mi recuerdo no preciso la naturaleza exacta del percance de salud, pero el consenso general fue atribuirlo a un episodio cardíaco.
Algún tiempo después de aquello, Félix emprendería la ingente y monumental tarea de estudiar la vida y obra del Padre de la Patria, Don Ramón Emeterio Betances, con el propósito de integrarlas cabalmente a la Historia Nacional. A ese valiosísimo esfuerzo, el camarada se entregaría febrilmente, con pasión y amor, sabedor de que estaba haciendo una aportación sin par a la Historia Nacional, pero sin vanagloriarse de ello, cosa totalmente ajena a su carácter.
Félix trabó amistad y colaboración genuinas con varios estudiosos de la Historia de las Antillas, como Eusebio Leal en Cuba y Paul Estrade en Francia, admirador y estudioso de Betances, a quien tuvo de visitante en la Universidad de Puerto Rico. Es obvio que se me escapan otros tantos nombres en tantos otros sitios, entre los que figurarán sin duda hermanos de la República Dominicana.
Nunca deben pasar inadvertidos la atención y el destaque que dio Félix al gran desconocido mayagüezano Juan Rius Rivera, soldado que peleó denodadamente por la independencia de Cuba en la Guerra de los Diez años y en la guerra definitiva puesta en curso por el Apóstol José Martí.
Por la vía de la rigurosa investigación histórica, Félix llegaría a la compilción y publicación de las obras completas del insigne revolucionario caborrojeño Dr. Ramón E. Betances, tan perseguido por el colonialismo español. Félix se entregó incondicionalmente y sin descanso a legar a Puerto Rico lo que son y serán piezas fundamentales para el estudio de la Historia de Puerto Rico.
Al decir adiós a este extraordinario ser humano y compañero fiel, nos quedan su ejemplo de tenacidad en las luchas, humildad y solidaridad, sus enseñanzas, su enorme contribución histórica, su sonrisa franca, su cariño, su disposición irrestricta a auxiliar el establecimiento de la humana hermandad en cualquier lugar, a cualquier hora, a cualquier precio. Mi admiración, mis respetos y mi abrazo afectuoso y eterno para un combatiente y camarada de la estirpe indispensable.
Aun con todas las posibles explicaciones sociopolíticas que se puedan ofrecer sobre la inseguridad y la violencia que vive el hermano pueblo haitiano, la situación no deja de consternar. Es gente pobre atacando a gente pobre.
“Nosotros también teníamos esa pregunta. La gran mayoría de la gente que es asesinada es gente pobre, no es la gente rica. Hay mucha gente con carros blindados. No son ellos los que son asesinados, son la gente pobre de la calle”, expresa Evelyn Margron, activista haitiana.
Evelyn Magron. Foto por Alina Luciano/CLARIDAD
Margron, junto a su compatriota Veika Donatien, visitaron Puerto Rico invitadas por el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití para dar a conocer la realidad por la que atraviesa su país. Las noticias que continuamente llegan a Puerto Rico sobre Haití nos informan de secuestros y ejecuciones por parte de pandillas armadas que algunos medios han estimado en unos 200 grupos.
Evelyn Margron, pedagoga de profesión, ejemplifica esa inseguridad. Como sus abuelos y bisabuelos, es nacida y criada en Haití, en donde vivió hasta el 2020: “Dejé Haití por la inseguridad”. Esta emigró a Santo Domingo, donde viven sus dos hijos.
Veika Donatien se encuentra en Canadá desde el 2013 cursando estudios graduados en Administración Pública. En Haití estudió sociología en la facultad de Ciencias Humanas.
La joven, quien trabaja con organizaciones de mujeres en su país, afirma que las pandillas son una cuestión de control del territorio para controlar la mente de la gente y “entonces es como una manipulación del miedo de los más pobres, de la gente vulnerable, de la gente de la calle, de los barrios. Es muy difícil estudiar y vivir en Haití ahora. Es que la finalidad es sacar a la gente, desestabilizar a la gente para tener control del territorio y también que la gente no pueda emitir una opinión ni entender lo que está pasando”.
Un aspecto de las pandillas que llama su atención es su perfil. Estos son jóvenes que incluso están en las redes sociales. “Hay uno que tenía casi un millón de seguidores, y hubo una petición para que se le cerrara la página. Son jóvenes que vienen de los mismos barrios que aterrorizan, eso me llama la atención. ¿Desde cuándo tenemos esa animosidad entre nosotros para hacer tanto daño al vecino?”, se cuestiona.
Las pandillas actúan por sí solas o están manipuladas por otras personas de poder
Margron toma la palabra y señala que las pandillas están siendo utilizadas como los brazos armados de gente de poder. Aunque dijo que hasta ahora no puede dar nombres a esos poderes, tiene unas hipótesis. “Pero hay poderes detrás de estas pandillas”, reitera. Las pandillas, dice, crecieron mucho durante la última ocupación de la ONU, con la MINUSTAH (la supuesta Misión de Estabilización de la ONU en Haití), que ocupó el país desde el 2004 hasta el 2017. Denuncia que las armas llegan de Estados Unidos en su mayoría, aunque hay unas que cruzan la frontera de la República Dominicana. Pero la mayoría, reitera, llega de Estados Unidos, y todo el mundo lo sabe. Incluso, se supone que hay un embargo de armas por parte de ese gobierno.
“Lo que es cierto es que, desde el terremoto, los poderes de afuera nos han impuestos dirigentes políticos. El presidente Michelle Materlly fue impuesto, no hubo elección realmente. Desde entonces jamás hemos tenido elecciones reales. Entonces ahí está la voluntad de controlar y hay una voluntad de laterrorizar al pueblo haitiano”, expresa Margron, quien estudió una maestría en Administración Pública en la Universidad de Puerto Rico (UPR).
La pedagoga describe que el ambiente de terror ha crecido hasta lo que se ve hoy: más de dos mil asesinatos, muchos secuestros, en el país no hay ninguna autoridad legítima debido a que han no tenido elecciones desde hace años, no hay Parlamento. Ninguna de las autoridades locales ha sido electa. El actual primer ministro de Haití, Ariel Henry, fue nombrado por el entonces presidente Jovenel Moise, días antes de ser asesinado en julio del 2021, y el país entró en una confrontación de poderes, en donde prevaleció Henry, lo que se atribuye a presiones de Estados Unidos.
“El resultado es que la clase media se ha ido, la clase media se ha empobrecido porque ha tenido que pagar por los secuestros. Esa es una razón por la cual yo dejé Haití, porque yo no quiero que mis hijos tengan que por el resto de su vida pagar un secuestro”. Margron, quien es viuda, describe que se sentía como un blanco, es decir, como un objetivo para un secuestro si continuaba viviendo sola en Haití
Como consecuencias de las acciones de las pandillas, describe Margron, la clase media y los capitales, el dinero de Haití se ha movido a la República Dominicana, en donde ya hay inversiones inmuebles y de otro tipo de personas haitianas. Observa que además de la mano de obra barata de haitianos, al vecino país está llegando alguna gente rica por razones de seguridad.
Veika Donatien Foto por Alina Luciano/ CLARIDAD
Veika señala que mucha gente también está buscando una visa a la que llaman la “visa de Biden”, un programa humanitario que ofrece la oportunidad de dejar el país a haitianos que tengan familiares en Estados Unidos. Veika señala en que el impacto de la emigración, en particular de los jóvenes, es uno muy fuerte.
“La pregunta que tenemos todos y todas es cómo vamos a reconstruir este país después, cuando todo el mundo se ha ido, los profesionales, el dinero, el capital que se está moviendo. Es una pregunta que tenemos: con qué y con quién vamos a poner de nuevo de pie a nuestro país”.
La producción del país
En esa línea, las activistas también nos cuentan que cada día la producción agrícola está muy afectada porque hay muchos agricultores que han cruzado la frontera, y aun cuando reconocen que hay un sentimiento antihaitiano en el vecino país, también reconocen que es hacia los pobres, no hacia los que tienen dinero.
Las pandillas también están interviniendo con la circulación de los productos en el país. Veika, cuya familia está en la transformación de la producción de cacao, cuenta que en Puerto Príncipe, del norte hacia el sur, hay dos grupos armados que controlan la carretera, lo que hace difícil la circulación de los productos del campo hacia la capital donde viven casi dos millones de haitianos. “Es muy difícil tomar el cacao desde el sur a Puerto Príncipe, el precio del producto sube, obvio, por el soborno que hay que pagar”.
El vacío institucional y la sociedad civil
Las activistas haitianas describen que en estos momentos en el país lo que existe es un vacío institucional, ya que no hay presidente ni Parlamento, y quien gobierna de manera unilateral es el primer ministro, quien tampoco nunca fue instalado, por lo que está tomando decisiones sin ningún apoyo popular. “Hay que sacar conclusiones de quién lo mantiene. Porque si tú tienes todo este pueblo en contra de ti, ¿cómo tú te quedas en ese poder?, se cuestiona Margron.
Desde el 2004, en Haití existe un ente impuesto por la ONU, llamado CORE Group, integrado por el representante de Haití en la ONU, el representante Especial del Secretario General de la ONU, un representante especial de la OEA y embajadores de Brasil, Canadá, Francia, Alemania, España y la Unión Europea. Este ente, denuncian, es quien toma las decisiones en el país.
No obstante, las activistas destacan que la sociedad civil, al margen de las pandillas, está organizada y en la calle. “Cuando tú tienes 200 mil personas en la calle, eso quiere decir algo”, reclama Margron como prueba del activismo de la sociedad haitiana. Ambas citan la iniciativa conocida como el grupo Montana, un acuerdo de hace tres años firmado por casi 300 organizaciones con propuestas para atender la crisis.
“De parte de la comunidad internacional, como no hay gobierno legítimo, nuestras voces no llegan lejos. Eso me llama la atención. La sociedad haitiana sigue siendo muy dinámica, a pesar de todas las dificultades, porque yo veo que todas mis amigas y amigos de Haití siguen tomando iniciativas, centros culturales muy activos, produciendo libros, actividades. Muy dinámica; pero no hay voz política, y eso sí es un problema. Los medios internacionales manipulan mucho lo que está pasando, incluso nos hacen pasar como gente que no sabe lo que está pasando, que somos gente que no sabe negociar. ¡Cómo tú vas a negociar con una pandilla! Yo no tengo armas, ¿qué puedo hacer con la pandilla?”, manifiesta Margron. A la vez rechaza que la situación sea una de guerra civil, porque en una guerra civil son dos las fuerzas las que se enfrentan, pero que en el caso de su país, es que el pueblo está siendo aterrorizado y asesinado.
Por su parte, Donatein expresa que el pueblo haitiano jamás ha dejado de reclamar sus derechos desde su primera invasión y sugiere que el interés de la presencia extranjera en el país responde al interés por sus recursos naturales. Haití tiene reservas de petróleo y comparte con la República Dominicana la minería más grande del vecino país, que representa el 25 % de su PIB. De hecho, dijo, hay varias compañías canadienses haciendo estudios para ver cómo explotar ese recurso. A nivel geopolítico, observa la joven, hay otros conflictos para controlar regiones en el mundo, como por ejemplo lo que está pasando en la región del occidente de África. “Pienso que nuestra región del Caribe tiene esa importancia estratégica”.
Su compañera coincide y señala que hace unos años Haití tuvo la capacidad de escoger entre la cooperación con China o con Taiwán, oportunidad igual que tuvo República Dominicana. Mientras los dominicanos escogieron China, Haití escogió Taiwán por la presión de Estados Unidos. “Por eso es que yo creo que debemos analizar la situación haitiana dentro de un contexto general mundial de los poderes. Haití siempre quiere salir del poder americano y no puede hacerlo. Pero no puede aliarse con ningún otro país porque está en el patio de atrás de Estados Unidos. Vamos a llegar a ese punto: no tendremos oportunidad de encontrar armas de otros países para enfrentar a estas pandillas. Yo no creo que alguien en Haití pueda discutir eso”.
Las activistas haitianas consideran que va a llegar un tiempo en que la sociedad civil haitiana va a tener que negociar y tendrá que ver dentro de este cuadro lo que puede negociar. Hicieron la comparación de que la República Dominicana es aliada de los Estados Unidos, pero su sociedad civil sí negocia cosas, aun con mucho problema, pero negocia cosas. “Entonces debemos llegar a ese punto, porque no puede ser sí o no, negro o blanco. Debemos encontrar algo. Primero hay una pandilla que tendrá que ganar a las otras”.