Inicio Blog Página 464

No me la quieren dar pero se pasan en mis estoris

[dis] Local

 

 If a work of art can become a commodity,
and if this process seems fated to occur, it is
also because the commodity began [historically]
by putting into work, in one way o
another, the principle of art itself.- Jaques Derrida[1]

Have fun. If not, you´ll bore us. – Marcel Duchamp[2]

Los cambios culturales actuales a nivel global han posicionado a Puerto Rico como una de las capitales culturales a partir de las “aportaciones” desde la industria de la cultura visual que somos ante nuestros ojos y los del mundo. Durante los últimos 5 años, este archipiélago se ha destacado, entre algunas cosas, por renunciar a un gobernante y hacerse escuchar ante las diferentes situaciones que afectan al país señalando sus consecuencias políticas, sociales y económicas. Mediante las obras del artista, educador y malabarista Jean Michael Vissepó Ocasio (Crayon.Papi, en instagram), se reflejan instancias de nuestro diario vivir que permiten narrar una realidad palpable a través de su práctica en el espacio público, en el salón de clase y en su estudio. Por medio de su práctica artística, Vissepó Ocasio logra capturar y transmitir la idiosincrasia boricua[3] desde diferentes perspectivas. Utilizando materiales no tradicionales dentro del juicio de valoración del high art, se incorporan como vehículos principales el material descartado y reutilizado como soporte y medio de la práctica artística de Vissepó Ocasio. Aunque de primera instancia estos datos pueden ser una nota al calce, esta intencionalidad es la que dirige el vocabulario visual del artista desarticulando conscientemente su formación y la estética del “buen arte”. Este modo de representación contribuye al surgimiento de nuevas iniciativas artísticas participativas, gestadas desde el espacio público que exploran nuevas formas de socialización por medio de experiencias estéticas de nuestro entorno.

 Según establece Reinaldo Laddaga en su texto “Estética de la emergencia”, nos encontramos en una fase de emergencia de la configuración cultural[4] de la modernidad estética. En otras palabras, culturalmente nos encontramos abiertos a visibilizar otros medios y representaciones no tradicionales de producción artística ante una nueva realidad sociocultural y política. Es por esto por lo que, a través de ello, Vissepó se apropia del discurso del bad painting, el pop culture local y nuestra memoria visual como ese vehículo para dialogar sobre la realidad actual. Por consecuencia, integra íconos (explícitos o líricos) como El acróbata de Puerto Rico (Carlitos Colón), la importancia/permanencia del voceteo como método de vocalización de mensajes disidentes a todo volumen en espacios públicos, el lenguaje y cómo nos relacionamos con el conjunto de símbolos dispuestos de diferentes maneras para comunicar utilizando menos.

Aunque el término de bad painting se acuñó por primera vez en 1978 en la exhibición (con el mismo nombre), hablaba sobre la producción actual en su momento y la revaloración del arte luego del auge del minimalismo en los años 1960, ésta nueva manera de producir imágenes se convirtió en un mock meta-critique[5] del sistema del arte. Como cualquier otro movimiento de vanguardia[6], las nuevas situaciones sociales y políticas contribuyen a la creación de nuevas maneras de cuestionar el (y nuestro) sentido común. Desde la utilización consciente del crayón como medio principal hasta la predilección del papel como soporte presupone un dominio estético capaz de dialogar con una cotidianidad accesible.  La influencia de la cultura popular en la obra de Vissepó, permite que su práctica artística se convierta en una actividad de subversión al utilizar el bad painting y sus intereses, como una práctica autónoma de comunicar su inmediatez. A su vez, este ejercicio se torna en un proceso de autorrealización que se vincula con sus posibilidades de compromiso político más allá de la importancia de la representación romántica y expresionista[7] de nuestra vida diaria, que a su vez es nutrida e influenciada por las redes sociales.

En “Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades”, Ana María Pérez Rubio establece que este intento de acercamiento entre arte y política se ha visto acentuado en las últimas décadas, en particular a partir de los años ochenta[8]. Tomando de partida la reutilización de la imagen o la proyección mediática como tema y objeto de arte el artista puede acercarse a la nostalgia utilizando estas representaciones. Pero para que estos dispositivos subversivos del arte resulten eficaces deben ser contextualizados para cada realidad local potenciando las posibilidades de develar los marcos de desigualdad en los que viven las personas.[9] Además le permite ampliar los sujetos, los objetos y los espacios adecuados para el debate, creando nuevos escenarios para la discusión y descripción de la vida en el trópico.

Por otro lado, la obra de Vissepó se destaca por apropiarse de la desconexión e irrelevancia existente entre los espacios museísticos y las instituciones culturales en el marco local como ente de quiebre estético. Es por esto que, al utilizar el arte como vehículo de opinión pública, le permite articular la conexión entre el hecho artístico y los fenómenos sociales que determinan su producción, recepción y su capacidad de promover una conciencia crítica. A raíz de ello, Vissepó Ocasio utiliza las redes sociales como plataforma neutral de alcance y cambia la relación que se establece entre la obra, el receptor y el artista, en especial, debido a la implicación del público en ella. Dejando que el espectador deja de ser un receptor pasivo, para asumir un rol activo mediante la interpretación y/o la manipulación, o bien involucrándose directamente en ella.[10]

Finalmente, Laddaga considera que estas prácticas artísticas constituyen el resultado de nuevos modos de producción eminentemente inmateriales y comunicativos, producidos tanto en el plano del trabajo como de la práctica política, las ciencias y las formas de circulación de información.[11] Más aún, Pérez Rubio recalca que se debe comprender el arte como proceso y actividad. Esto constituye un nuevo tejido social a través de programas de intervención capaces de restaurar el vínculo social. Sería, en consecuencia, un modo de implicación en la constitución de formas de vida en común y lugar para una experiencia autónoma, promotora de instancias de comunidad, libertad y emancipación.[12]

Es por esto que, el valor político de la obra de Vissepó-Ocasio, no solo se logra desde los materiales, el lenguaje visual y la idiosincrasia boricua sino más bien en el proceso mismo y en los modos en que se construyen formas de visibilidad y la ampliación de capacidades para construir de otro modo el mundo sensible.[13] No sería solo acercar el arte a los espectadores, sino hacerlos partícipes y colectivizar la producción artística para efectuar un futuro sostenible.

Referencias:

Adriana D’Ottavio (2011). Arte y política en Walter Benjamin. Hacia una estética materialista. IX Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.  https://www.aacademica.org/000-034/79 https://cdsa.aacademica.org/000-034/79.pdf
 Albertson, James, et al., «Bad» Painting, catalogue, New Museum of Contemporary Art, New YOrk, 1978. Recuperado de: https://d2b8urneelikat.cloudfront.net/media/collectiveaccess/images/1/3/3/78825_ca_object_representations_media_13387_original.pdf
Galfione, María Verónica. (2014). Estética y política: el debate contemporáneo en torno a las formas de la representación. Trans/Form/Ação, 37(1), 223-246. https://dx.doi.org/10.1590/S0101-31732014000100012
Hampton, S. M. (2011). Bad Painting and Kitsch. UC Riverside. ProQuest ID: Hampton_ucr_0032N_10669. Merritt ID: ark:/13030/m58s4srp. Retrieved from https://escholarship.org/uc/item/8jz5p0s4
Laddaga, R. (2006). Estética de la emergencia. La formación de otra cultura de las artes. Buenos Aires, Argentina: Adriana Hidalgo.
Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 191-210. Recuperado en 29 de septiembre de 2020, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-252X2013000200009&lng=es&tlng=es.
Rancière, J. (2010). El espectador emancipado. Buenos Aires, Argentina: Manantial.
Traba, Marta. “Myrna Báez : carta de desciframiento para entender idiosincracia boricua.” El Mundo (San Juan, Puerto Rico), October 23, 1976, 6-B. Recuperado de: https://icaa.mfah.org/s/es/item/1061008#?c=&m=&s=&cv=&xywh=-1116%2C0%2C3930%2C2199
[1] Derrida, Jaques, Spectres of Marx: The State of the Debt, the Work of Mourning, and the New International, trans. Peggy Kamuf (New York and London: Routledge, 1994), 162.
[2] Albertson, James, et al., «Bad» Painting, catalogue, New Museum of Contemporary Art, New York, 1978.
[3] Término utilizado por el artista para englobar la cultura popular puertorriqueña tomando en cuenta las intersecciones entre: los sistemas de creencias y religiosidad popular, la música, la televisión y los medios de comunicación locales, las maneras de socializar y el impacto en la expresión “cultural” como producto.
[4] Definido por Laddaga como: “Ese conjunto articulado de teorías explícitas, saberes tácitos, instituciones y rituales, formas de objetividad y en tipos de práctica.” (p.7)
[5] Utilizo el término tal y como aparece y se explica en la tesis Bad Painting and Kitsch, por Steven Michael Thompson, para mantener íntegra su interpretación.
[6] Los movimientos de vanguardia reciben este nombre en la medida que provocan rupturas de la tradición, ya sea con relación a las formas artísticas dominantes, las instituciones o el gusto hegemónico en el campo estético; así mismo con la función que la sociedad burguesa le asigna al arte, es decir, la destrucción de la doctrina del arte por el arte que lo constituye en un simple artefacto decorativo para colocarlo al servicio del hombre mediante la construcción de un nuevo orden emancipador. Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 197.
[7] Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 194-195.
[8] Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 192.
[9] Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 196.
[10] Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 194.
[11] Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 196.
[12] Pérez Rubio, Ana María. (2013). Arte y política: Nuevas experiencias estéticas y producción de subjetividades. Comunicación y sociedad, (20), 195-196.
[13] Concepto trabajado por Rancière en el texto “El espectador emancipado”, citado en el artículo de Ana María Pérez Rubio.

¡Qué vivan los estudiantes!

 

Especial para En Rojo

Que vivan los estudiantes
Jardín de las alegrías
Son aves que no se asustan
De animal, ni policía
Y no le asustan las balas
Ni el ladrar de la jauría
Caramba y zamba la cosa

Qué viva la astronomía

                        Violeta Parra

 

Los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico han aportado a la lucha por la democracia y la libertad de pensamiento en el ámbito caribeño mediante protestas y huelgas a lo largo de toda  su historia. Al igual que los estudiantes dominicanos que lucharon contra la dictadura de Joaquín Balaguer representados en la obra Charamicos de la escritora dominicana Angela Hernández, combatieron tanto el dominio interno como  el extranjero. En la década del cuarenta alzaron su voz por la prohibición de usar el teatro de la Universidad para escuchar a don Pedro Albizu Campos durante la época de la Ley de la mordaza impuesta en el 1948.

El Consejo de Estudiantes se organiza en 1941 bajo la presidencia de Yamil Galib y luego se funda la Sociedad Independentista Universitaria en 1944, entre otros grupos afines. Según Malena Rodríguez Castro en su ensayo La década de los cuarenta: de la Torre a las calles, los estudiantes asumieron la crítica al occidentalismo y fiscalizaron las prácticas administrativas y financieras de la institución.

A fines de la década del sesenta se dieron encuentros entre los estudiantes y la policía con motivo de las protestas estudiantiles por la militarización de la UPR como ha debatido Arcadio Díaz Quiñones en su libro La memoria rota en el que expone las vivencias de esos años en que el autoritarismo colonialista y el belicismo condujeron al asesinato de la estudiante Antonia Martínez. El juez Hiram Sánchez le dedicó un libro a la misma y el cineasta José Artemio Torres realizó un documental en el que recoge los testimonios de personas cercanas a su vida como su hermana, el propio juez Sánchez y el mismo director de la película quien estuvo a su lado cuando un guardia le disparó sorpresivamente.

En esos años finiseculares se dieron revueltas estudiantiles en distintas partes del mundo. La más conocida en América Latina se dio en el 1968 debido a las protestas de los estudiantes de la Universidad Autónoma de México: la Masacre de Tlatelolco. Estos fueron torturados y los muertos llevados en camiones, transportados a otros lugares para no dejar huellas y desaparecerlos. La escritora Elena Poniatowska escribió un testimonio/crónica sobre los hechos en que recoge distintas voces que narran lo sucedido y el entrampamiento a los estudiantes en la plaza que había sido rodeada por francotiradores. El gobierno mexicano preparaba una actividad internacional deportiva y no quería que las protestas estudiantiles la opacaran. Ignacio Taibo narra los sucesos de Tlatelolco en una de sus novelas, al igual que Roberto Bolaño en su obra Amuleto, quien la cuenta primordialmente desde la voz narrativa de una mujer llamada Auxilio Lacouture.

Me gustan los estudiantes
Que rugen como los vientos

En las dos décadas siguientes a los sesenta surgió la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI), a la cual pertenecí en la UPR de Mayagüez. Su irrupción en el campo académico incorporó nuevas formas de entender la educación. Los libros que se vendían en los pasillos del Recinto reunían a Paulo Freire con su Pedagogía del oprimido, a Franz Fanon con su libro Los condenados de la tierra, textos feministas y a lecturas sobre teología como la encíclica Paz en la tierra de Juan XXIII. Al pasar los años estas lecturas formarían parte de los textos académicos, de las epistemologías poscoloniales y de los estudios culturales. El cristianismo nutría el pensamiento estudiantil y al pensamiento socialista como ha advertido Rafael Díaz Salazar en su libro La izquierda y el cristianismo.

En la UPR de Río Piedras la lucha política se incorporaba a la solidaridad con el sindicalismo. A pesar de esto, un sector de los estudiantes que formaban parte de la FUPI sostenían el autoritarismo que permeaba en el socialismo de ese entonces y que ha sido criticado por la propia izquierda. Todavía la diversidad sexual se ocultaba y el feminismo batallaba por obtener mayor representación. En el 1981 fui testigo de la toma de la universidad por la fuerza de choque de la Policía de Puerto Rico. Los pasillos estaban vigilados y se prohibían las reuniones. Los carros policiacos vigilaban las salidas de los edificios. El Colegio de Abogados tomó la decisión de entrar a sus miembros como observadores por la crasa violación de derechos humanos que esto suponía.

Con el auge del capitalismo salvaje desde antes del 2010 los estudiantes  han luchado con ahínco por detener el aumento de la matrícula, la mayor razón para la deserción y con ello de la merma de la población estudiantil en la Universidad de Puerto Rico, además de la restricción pedagógica que implica el uso único de las pruebas estandarizadas. En el capitalismo caníbal del que habla Nancy Fraser, en medio de un grosero  neoliberalismo,  la universidad sigue siendo forjada por un estudiantado que trabaja la esperanza y la utopía comunitaria.

Me gustan los estudiantes
Porque son la levadura
Del pan que saldrá del horno
Con toda su sabrosura!!!

 

Los mundos terceros de Ángel Manuel Soto

 

Especial para En Rojo

 

Tengo problemas con la distinción entre el primer y el tercer mundo. Esas categorías binarias son ilusorias. El primer y tercer mundo coexisten en los mismos espacios. Dentro de ese primer mundo, un término que designa una región donde prevalece el desarrollo económico y que como resultado es rico en recursos, existen mundos terceros cuyos habitantes viven en los márgenes del desarrollo. Pensar que Nueva York es la sede del capitalismo ignora el dinamismo de comunidades como Harlem, Washington Heights y el Barrio, entre muchas otras. Estas comunidades son marginadas porque sus residentes sobreviven en los márgenes de un supuesto primer mundo. Los mundos terceros están compuestos de barrios donde los niños bailan bajo la lluvia de una bomba de incendios justo al lado del punto de drogas, cuyos vendedores también velan por la seguridad de los vecinos. Estas comunidades están llenas de familias que valoran la risa de un domingo y que han sido testigos de la violencia que contamina estos espacios. Es precisamente en estos mundos terceros donde se llevan a cabo las películas del director puertorriqueño, Ángel Manuel Soto. Los temas que Soto explora en el contexto de una historia de superhéroes en Blue Beetle (México y EEUU, 2023) son centrales en sus largometrajes previos, La granja (Puerto Rico, 2015) y Charm City Kings (EEUU, 2020). Para discutir la nueva película de Blue Beetle es necesario considerar los temas que prevalecen en la obra de Soto.

En su segundo largometraje, La granja, Soto desarrolla tres historias situadas en los bajos mundos de Puerto Rico. En la primera, Ingrid (Amneris Morales) es una enfermera que trabaja en la sala de partos de un hospital al estilo de Centro Médico. Sus pacientes son mayormente adictas que paren con complicaciones a consecuencia de las drogas. Dentro del horror en el que Ingrid trabaja, ella no pierde la esperanza de tener un hijo. La segunda se enfoca en Fausto (César Galíndez), un entrenador que vende el talento de boxeo de su hijo, Santito (José Colón), a un cruel prestamista mafioso. La esperanza de Fausto es ver triunfar a Santito, aunque lo pone al servicio del mafioso. La tercera historia sigue los pasos de Lucho (Henry Rivera), un niño que no ha perdido su fascinación con la belleza, que él nota en un caballo amarrado a un árbol. La esperanza de esta belleza que tan solo Lucho observa coexiste con la crueldad con la que todos tratan al niño. El director de fotografía, Sonnel Velázquez, retrata unos espacios isleños de playas rodeadas de naturaleza y de una urbe que Ingrid observa desde la altura de su apartamento. Sin embargo, en La granja, la belleza comparte la isla con galleras sangrientas y vertederos que esconden los horrores del bajo mundo. Soto construye una isla sufrida que recuerda la desesperación dominante post-Huracán María. No obstante, los habitantes se albergan en sus sueños a través de los momentos más oscuros. Por eso, Ingrid sigue soñando con la maternidad, Fausto con el triunfo de Santito y Lucho con retratar el caballo que tanto cuida.

En su próximo largometraje, Charm City Kings, Soto cuenta la historia de Mouse (Jahi Di’Allo Winston), un adolescente afroamericano que se ha criado en las calles de Baltimore y que sueña con correr motoras. Mouse perdió a su hermano mayor en un aparente accidente de motoras y por eso su madre, Teri (Teyonah Parris), le prohíbe que goce de su pasión. Mouse trabaja de voluntario en una clínica veterinaria, una oportunidad que le consiguió Rivers (William Catlett), un policía que intenta alejar al joven de las calles. Sin embargo, a Mouse lo seducen las demostraciones ilegales de motoras en esas mismas calles. Blax (Meek Mill), uno de los motociclistas más hábiles del área, es esa figura callejera que Mouse admira. Blax es un ex convicto que trabaja en su propio taller de mecánica y que lucha por rehacer su vida. La película contrapone el mundo que Rivers le ofrece a Mouse con el de Blax. El primero es una carrera de servicio en la veterinaria que promete una posible estabilidad económica. Por otro lado, el mundo que le ofrece Blax es uno de motoras donde prevalecen las gangas y el crimen, independientemente de las buenas intenciones del personaje. Charm City Kings pierde un poco de fuerza al contar una historia fundamentada en una moralidad convencional. El protagonista está en una encrucijada entre el bien (Rivers y la veterinaria) y el mal (Blax y las motoras). Sin embargo, el sentido de comunidad que Soto desarrolla en la historia es maravilloso. Diferente a la fragmentada sociedad isleña con brotes de belleza de La granja, Charm City Kings nos muestra un Baltimore de mujeres que bromean en los balcones de sus casas, de adolescentes que gozan con sus amigos de camino a la bodega, y de la compleja cultura callejera de las motoras. A pesar de la conexión del motociclismo con el crimen, Soto logra expresar la emoción de la escena en la que Adonis (Michael B. Jordan) corre por las calles de Baltimore seguido por un batallón de motoras en Creed (dir. Ryan Coogler, EEUU, 2015).

La película más reciente de Soto, Blue Beetle, se centra en el origen de uno de los personajes icónicos del universo de superhéroes de DC. Jaime Reyes (Xolo Maridueña) es un joven latino que vive en Palmera City, otra ciudad ficticia de DC como Metrópolis (Superman), Ciudad Gótica (Batman) y Central City (the Flash). Soto combina visuales de Miami, San Juan, El Paso y Los Ángeles para erigir una urbe de privilegio financiero y de comunidades marginadas. Jaime es un empleado de mantenimiento en la multimillonaria corporación de Victoria Kord (Susan Sarandon), la villana que experimenta con una poderosa tecnología militar que le permitirá expandir su poder a través de todo el mundo. Es allí donde a Reyes le cae en las manos el escarabajo azul, el aparato con el que Kord cuenta para consolidar su poder. En oposición al privilegio de Kord, Jaime vive con su familia en un barrio latino de la ciudad. Los Reyes son una tribu que se ríen el uno del otro, se gozan una cena familiar a la mesa y se abrazan para llorar sus penas. La familia incluye a Alberto (Damián Alcázar) y Rocío (Elpidia Carrillo), los padres de Jaime; a Nana (Adriana Barraza), su abuela; a Rudy (George López), el tío; y a Milagro (Belissa Escobedo), la hermana menor de Jaime. La familia Reyes es el corazón de la película. Ese corazón se extiende más allá del núcleo familiar y se hace evidente en momentos en que la comunidad entera se junta para darse apoyo. Aparte de los poderes que le da el escarabajo azul, la fuerza real de Jaime es su familia. Tanto como la empatía que Bruce Wayne desarrolla a raíz de su trágica niñez y el amor profundo de Clark Kent por la humanidad, el sentido de familia de los Reyes le da un carácter particular al personaje de Blue Beetle.

En la película, Soto incluye los temas que definen sus largometrajes anteriores. Los problemas de las comunidades marginadas que Soto trata de maneras más realistas en La granja y en Charm City Kings, persisten en Blue Beetle. Soto desafía la idea dominante del género de superhéroes donde una figura lucha para proteger a los débiles. La familia Reyes sobrevive a sus limitaciones financieras, al clasismo y al racismo. Los Reyes son guerreros que confrontan junto a Jaime a una villana que es la encarnación del expansionismo militarista de los Estados Unidos. Aunque Sarandon pudo haber nutrido de más energía la villanía de Kord, la manera en la que ella manipula con falsos cariños a su invencible secuaz, Carapax (Raoul Max Trujillo), revela las seductoras estrategias imperialistas que hemos visto a través de la historia. La maternidad maldita de Kord es una corrupción del amor que define a la familia Reyes.

Cómo fanático de comics y del cine de superhéroes, me enorgullece que un director boricua haya dirigido Blue Beetle manteniendo los temas sociales que definen a nuestras comunidades. Pueden encontrar La granja y Charm City Kings en diferentes plataformas de streaming. Blue Beetle está en los cines de la isla.

 

En saludo a las secuelas que se mantienen por largo tiempo

 

 

En Rojo

 Mission Impossible-Dead Reckoning Part One: Director Christopher McQuarrie; guionistas: Bruce Geller, Erik Jendresen, Christopher McQuarrie; cinematógrafo: Fraser Taggart; elenco: Tom Cruise, Ving Rhames, Simon Pegg, Hayley Atwell, Rebecca Ferguson, Vanessa Kirby, Esai Morales. Pom Klementieff, Henry Czerny, Shea Whigham, Greg Tarzan Davis.

Ya que parece que la cartelera de los cines apenas cambia (¿dónde están los cientos de estrenos semanales que se dan en Estados Unidos e internacionalmente?), aprovecho para repasar los Mission Impossibles que me han fascinado desde 1996 con recuerdos distantes del programa televisivo de 1966 a 1973. Confieso que soy una “follower” de los MI de Tom Cruise porque tienen la capacidad de lanzarme en un viaje que es improbable, pero que existe como posibilidad en la imaginación. Esto se debe no solamente a un guion que mantiene a un grupo junto a pesar de sus viajes a ciudades distantes, a los recursos tecnológicos y uso inteligente de gadgets de todo tipo (también soy una “follower” de James Bond), a situaciones casi imposibles de reponer y, por supuesto, a también tener adicción por Tom Cruise como Ethan Hunt.

El 1er Mission Impossible de 1996, dirigido por Brian De Palma (The Untouchables, Blow Out, Dressed to Kill, Casualties of War), es la época de la posguerra fría donde los rusos ahora son aliados y solo algunos fanáticos de la era anterior son peligrosos, los miembros del equipo deben seguir a un agente doble que necesita robar la otra mitad de un listado de todos los agentes secretos en Europa de los EEUU, para así venderlo al mejor postor. Pero el grupo no lo puede aprehender hasta que no haga la entrega final para así romper la red de espionaje mercenario. Esa 1era escena es la presentación del problema y todo lo subsiguiente es su análisis y estrategia para resolverlo. Cuando el grupo inicial se desbanda, Ethan Hunt tiene que formar un nuevo equipo de trabajo con una doble misión: hacer contacto con el comprador del listado, obtener copia del listado que está fuertemente protegido en una bóveda y descubrir quién en verdad abortó la 1era misión ya que siempre hay un “insider”. Como a De Palma le encanta rendir homenaje a sus directores admirados—lo que hace muy bien–, en este filme, copia de Topkapi (Jules Dassin, 1964) la escena del robo de la información de la computadora superprotegida.

Para Mission Impossible II de 2000, hay cambio de director a John Woo (Broken Arrow, Face/Off), con vasta experiencia en filmes de Hong Kong y de dos éxitos taquilleros de acción con John Travolta. El concepto original de un equipo a cargo de la misión finaliza cuando asesinan a todo el equipo y solamente queda vivo, Ethan H. Por eso en esta nueva misión se recluta a Luther Strickell (Ving Rhames) de la historia anterior, y una mujer, Nyah Hall (Thandiwe Newton) con excelentes destrezas de ladrona y relaciones amorosas con el enemigo. Ella se convierte en el interés amoroso de Ethan H y por lo tanto, los vuelve vulnerable a su enemigo. Bajo la dirección y gran experiencia en cine de acción de Hong Kong de Woo, el filme es un festín visual con múltiples escenas donde los carros, las motoras, los hombres corren, se detienen, dan vueltas en el terreno y el aire, se tocan, golpean y destruyen como si fuera una hermosa coreografía de danza moderna.

Mission Impossible III de 2006 tiene un nuevo director, J.J. Abrams, conocido por sus series de TV y que aquí se estrena en largometrajes de ficción. Como ya no hay un enemigo monstruoso como era entonces la URSS, las historias de intriga se centran alrededor de individuos que son parte de redes donde se trafica todo por un precio dentro de estas sociedades de estructuras globalizadas. En este episodio, la lealtad y la amistad no son tan peligrosos emocionalmente como el amor hacia una mujer que parece ser ese otro que existe en algún lugar del mundo para completar nuestras vidas. Ahí reside la vulnerabilidad de Ethan H. Luther (Ving Rhames) sigue integrado al equipo al que se añade Benji (Simon Pegg) y tiene un antagonista formidable en Owen Davian (Philip Seymour Hoffman). Cada confrontación parece ser mortal, pero siempre surge la posibilidad de revivir y volver a la normalidad a pesar de todas las traiciones y medias verdades. En la 4ta MI: Ghost Protocol (de aquí en adelante tendrán subtítulos), dirigido por Brad Bird, Rusia es central para la trama y para sucesos extraordinarios como hacer explotar el Kremlin. Hay escapes extraordinarios, secretos y traiciones dentro de los equipos de inteligencia e investigación estadounidenses y representantes letales de los varios grupos interesados en, este caso, recuperar códigos de lanzamientos nucleares. Jeremy Renner como William Brandt, quien es parte del IMF, pero desconocido de Ethan H, es un personaje que tiene que probar su confiabilidad todo el tiempo por decir medias verdades al equipo.

De Mission Impossible: Rogue Nation (2015) hasta el más reciente, el director ha sido Christopher McQuarrie y cada filme supera al anterior como sucedió con la serie de Bourne y Paul Greengrass. Ahora el enemigo no es un individuo sino “The Syndicate”, un grupo de terrorismo internacional, compuesto de agentes gubernamentales cuyas lealtades fluctúan según les convenga. Por eso, todxs son sospechosos de ser parte del engaño por obtener materiales letales para atacar a un supuesto enemigo. Mientras IMF permanece encubierto y con muy limitada comunicación con las agencias legales y el Sindicato encuentra maneras de apropiarse de identidades y así engañar al grupo de Ethan H. Benji y Luther, aunque surgen de otros espacios y misiones, son imprescindibles para desenredar las complicaciones de las misiones asignadas a Ethan H. Y aunque esta es la 2nda intervención de William Brandt en este equipo, siempre hay dudas sobre su lealtad y verdadero propósito. Ilsa Faust (Rebecca Ferguson) también se convierte en parte del equipo, aunque nunca se sabe cuándo va a seguir el plan del grupo o va a trabajar independientemente. En MI: Fallout (2018), se continúa la aventura de la anterior ya que el “Syndicate” se ha transformado en “los apóstoles” con la misma misión de salvar al mundo, aniquilando una gran parte de su población. Por supuesto, Ethan no puede depender tan solo de Luther y Benji porque los jefes fantasmas—ya que como misión imposible nadie toma responsabilidad—van a complicar el camino a seguir. Alan Hunley (James Baldwin) tendrá un discurso oficial y otro privado; Erika Sloane (Angela Bassett) ordenará que se sigan sus directrices y pondrá a su agente, August Walker (Henry Cavill), a la cabeza; Alanna Mitsopolis/Viuda Blanca (Angela Kirby) con su propia agenda será la intermediaria en la recuperación del plutonio; Ilsa, por su parte, seguirá otras órdenes para secuestrar o asesinar a Lane (cabeza del “Syndicate”). Hunt tendrá que navegar por todas estas tramas, recuperar el plutonio, atrapar a Lane y quedar vivo.

Y así llegamos a la más reciente aventura/misión de Ethan Hunt: Mission Impossible-Dead Reckoning Part One, con la promesa de una 2nda parte en 2024, pero debido a la huelga de los sindicatos de actores y escritores, con suerte 2025. Ethan H. está acompañado por sus dos constantes compañeros: Luther y Benjy, quienes son esenciales para que él pueda moverse de un lugar a otro, burlar la persecución de agentes federales, calibrar peligros para lograr su misión. Aquí volvemos—o por lo menos en esta 1era parte—a los enemigos solitarios con enlaces de grupos poderosos que no representan necesariamente a una sola agrupación y definitivamente, a una nación. El antagonista en este caso es Gabriel, un delicioso Esai Morales, que aparenta ser “suave”, aunque no parpadea si tiene que poner un explosivo en un aeropuerto lleno de viajeros. Regresa Ilsa Faust, igual de independiente y feroz, White Widow, igual de peligrosa por sus juegos de palabras y cuerpo y se añade a Grace (Hayley Atwell), que trabaja tanto para ella misma como vendedora de artefactos codiciados, como negociar/engañar al mejor postor. La palabra grupo/equipo es inexistente en su mundo. A Ethan H le toca lidiar con Grace, tratar de convencerla de que si trabaja con ellos hará el bien en vez de contribuir a la destrucción del mundo.

Termino señalando lo que hace a Mission Impossible tan aplaudida por un público amplio que parece expandir con cada capítulo: 1) las escenas de apertura, 2) la destrucción parcial (o no) de edificios históricos o de diseños sorprendentes, 3) riesgos físicos donde Hunt/Cruise expone su cuerpo al lanzarse de lugares con alambres, carros, motoras, aviones, trenes a velocidades que ponen la vida de todxs en riesgo, 4) el uso de máscaras con caras de otrxs para la confusión de los personajes en el filme y los espectadores, 5) las localizaciones que escogen para sus aventuras y encuentros. En este caso, en una de las primeras escenas del filme, la caminata—lenta o corriendo—dentro del aeropuerto de Abu Dahbi, donde todxs los personajes convergen, cada unx con su propia agenda, es un ejemplo de cómo la coreografía utilizada permite la fluidez de una trama muy complicada que es captada por cada unx como una misión suya.

Crucigrama – Félix Ojeda Reyes

Especial para En Rojo

Horizontales

2. Félix _____ Reyes; escritor, investigador, periodista e historiador puertorriqueño. Destacado estudioso de la obra de Ramón Emeterio Betances, Padre de la Patria Puertorriqueña.
6. Río francés, afluente del Isère.
8. Octavio _____; escritor mexicano.
11.Sonreir.
12. Vito Marcantonio y Puerto _____: por los trabajadores y por la nación; (1978) libro de Ojeda.
13. Niñera.
14. Funde un metal con otro.
15. El libro de los _____: 1959. Boricuas contra Trujillo; (2019) libro de Ojeda.
18. 2 de _____ de 1941; nacimiento de Ojeda en Santurce.
21. Mugido.
22. Conjunto de seis unidades.
25. Infusión.
26. Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general.
28. Nuevo.
29. Personaje bíblico hermano de Abel.
31. Épocas.
33. Juntar.
35. Efigie protectora mitológica de la tribu o del individuo.
37. Amarra.
38. La manigua en _____. Correspondencia diplomática de Betances; (1982) libro de Ojeda.
40. Cueces a la brasa.
43. Extraño.
44. _____; isla municipio de Puerto Rico.
47. En defensa del Padre de _____ Patria puertorriqueña; (2015) escrito de Ojeda.
8. Nombre de la letra Q.
49. Sitio poblado de enebros.
52. Anillo.
54. El desterrado de París. Biografía del doctor _____ Emeterio Betances; (2001) libro de Ojeda. Premio Instituto de Literatura Puertorriqueña.
55. _____ Ojeda Reyes; dirigente de la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI), del Movimiento Pro Independencia (MPI), del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y del periódico Claridad. Documentó en la UPR la historia del Caribe y de Puerto Rico.

Verticales

1. Reunión nocturna con baile o música.
2. Descansase.
3. Apiñen.
4. Impregnar de ázoe.
5. _____ anciano maravilloso; (1995) libro sobre Betances escrito por Ojeda.
7. Félix Ojeda _____; algunos de sus libros son: «Peregrinos de la libertad», «Simplemente Betances», «Pasión por la libertad» y «El libro de los héroes: 1959. Boricuas contra Trujillo».
9. Árbol de la familia de las aquifoliáceas que se usa en ebanistería y tornería.
10. Peregrinos _____ la libertad; (1992) libro de Ojeda.
12. Aseguró con rafas un edificio.
16. Ave australiana parecida al avestruz.
17. Rueda giratoria utilizada en juegos de azar.
19. Integrante de ETA, guerrilla vasca.
20. Vila de _____; municipio portugués del distrito de Castelo Branco.
23. Símbolo del indio.
24. 3 de _____ de 2023; fallecimiento de Ojeda en San Juan, PR.
26. Obras completas de Ramón Emeterio _____; fueron editadas por Ojeda en 15 volúmenes.
27. Dios griego de la guerra.
29. Remar hacia atrás.
30. Betances entre _____; (1989) libro de Ojeda.
32. Antes del mediodía.
34. Símbolo del neptunio.
36. Forma de pronombre.
39. Asistir.
41. General _____ Rius Rivera. Héroe militar de Cuba, poderoso banquero y empresario en Honduras; (2007) libro de Ojeda.
42. Especie de embarcación.
44. Conjunto de los clérigos.
45. Del verbo aullar.
46. Pasión por _____ libertad; (2000) libro de Ojeda.
50. Interjección.
51. Decimoséptima letra del alfabeto griego.
53. Tercera nota musical.