Exhibición individual “Julia de Burgos, diez años después” de Alí Francis García Un hombre, dos mujeres y diez años de Julia de Burgos
No todos los días se tiene el privilegio de ser testigo de una historia donde el amor de un hombre por dos mujeres tiene un “final feliz”. Para los amigos no fue difícil presagiar el desenlace pues se trata del encuentro de un artista con su musa y el reencuentro de un padre con su hija adulta.
La Galería Guatibirí es el marco para este junte con la exhibición “Julia de Burgos, diez años después” del artista Alí Francis García. La exhibición, que se inauguró el 29 de febrero de 2024, recoge una muestra de la obra de García inspirada en la vida y obra de la poeta, a quien hizo una promesa de crear una obra cada año.
Todo surgió hace 10 años cuando Alí Francis integró la Comisión para la Celebración del Centenario de Julia de Burgos, como fotógrafo oficial y documentalista de las actividades de la efeméride. Las vueltas del destino lo llevaron no solo a descubrir la obra de la poeta sino que también a conocer y compartir con familiares, allegados e investigadores de Julia. Al cabo de la década, muchos de éstos se han convertido en amigos cercanos y García ha cumplido fielmente su promesa de dedicarle una obra anual a Julia de Burgos.
“Conocí a Julia de Burgos y su poesía a través de amigos que entraron a mi vida ya adulto, en mi afán de aprender más sobre nuestra historia y de aquellas mujeres que han dejado huellas en nuestra cultura,” dice García. “Con Julia quedé prendado y en mi canon visual dedicado a ella recurro a los símbolos y a las imágenes que evocan sus poemas: el mar, nuestra herencia africana, taína y algunos de los arquetipos con los que la historia ha pretendido encasillar a una de las principales voces femeninas de la poesía latinoamericana contemporánea”.
Con esta muestra, García transforma la galería en un espacio de contemplación donde la mirada de Julia de Burgos nos sigue desde sus distintas manifestaciones cuidadosamente interpretadas por el artista. Así vemos a Julia de Burgos sumida en escenarios alegóricos a su poesía y su
vida, en ricos lienzos llenos de simbolismos. “Julia de Burgos, diez años después” se complementa con obras dedicadas a las heroínas de la patria. Un espacio adyacente a la muestra se convierte en una especie de capilla desde donde las obras de García sobre Lolita Lebrón, Luisa Capetillo Pernone, Olga Viscal Garriga y Atabey, aparentan resguardar a la poeta.
La década también le regaló a García un añorado reencuentro con su hija adulta, luego de 30 años sin verse. La presencia de su hija, Natasha Grace, quien viajó desde California expresamente para la apertura de la muestra, en conjunto con los familiares de Julia de Burgos, tales como María Consuelo Sáez Burgos, María Soledad Sáez Matos, y artistas del patio tales como Rafael Rivera Rosa, Nelson Sambolín, Anna Nicholson, Norah Hernández, Blanca Cebollero, Janet Centeno, Edwin Rosario, Tony Mapeyé, Luis Enrique Romero, Gryssel Ramírez, Elbin Torres, Tere Alancastro, y la Dra. Hiromi Shiba entre muchos otros. Como si fuera poco, la gestora cultural Judith Zorzy voló desde Boston, MA, para presenciar la ocasión. Todos los presentes hicieron de la inauguración un junte muy especial.
Esta exhibición “Julia de Burgos: diez años después”, celebra lo que la vida le regala al artista a través de dos mujeres queridas: Julia, la musa que reafirma su amor a la patria y a la creatividad que trasciende barreras y Natasha Grace, su hija adulta con quien retoma un horizonte de posibilidades infinitas para recuperar el tiempo perdido.
El sábado 9 de marzo, el artista ofrecerá recorridos guiados entre 11am y 3pm. La muestra estará abierta al público hasta el 27 de marzo de 2024.
Un corto es un texto que irrumpe en una explosión de presencia, deja su marca y desaparece. Los cortos que prefiero son aquellos que son conscientes de su brevedad. La duración de una película no es una demostración de su poder, pero lo que un texto logra en cuarenta minutos o menos es reducir una experiencia a una abstracción visual y/o emocional. De esta manera, lo que reconocemos como natural se hace raro y lo releemos con una perspectiva única. Nuestras miradas se acomodan a la luz y, justo cuando comenzamos a adaptarnos, el corto concluye. En el corto puertorriqueño, Ojitos míos (dir. Otto Alejandro, EE. UU. y Puerto Rico, 2023; accesible en YouTube por “Ojitos míos 4 Train Films”), una joven (Ena Paulino) habla sobre sus vivencias en la Perla con su mamá. La cámara se enfoca en su boca, enfatizando un acento con bríos dominicanos y ecos de Washington Heights en Nueva York. Sin embargo, los ojos que la observan desde los murales de la Perla y el sonido del mar que se escucha en el fondo localizan la narración en tierra boricua. La joven encarna el espíritu de la isla que se repite, ese fascinante concepto de Antonio Benítez Rojo donde se siente la presencia de la mítica isla caribeña en cada esquina de nuestro planeta. Su lenguaje desafía fronteras culturales, políticas y geográficas para así encontrar su corazón en la Perla y sus ojos en el Ángel que se sienta a su lado en un banco. Los ojos de la joven no son tan solo de Ángel, sino también de todos aquellos que la reconocen en la Perla. La brevedad del corto asegura que cada espectador continúe construyendo diversos niveles de significado. La lectura perpetúa el proceso creativo. En los cortos de ficción (live action) nominados para el Oscar este año, un padre se derrumba, una madre busca una solución más allá de las limitaciones conservadoras del estado en el que reside, un viudo no encuentra la manera de abrir un féretro, un adolescente lucha por su libertad y Henry Sugar logra ver sin la necesidad de sus ojos.
En The After (dir. Misan Harriman, Reino Unido, 2023; accesible en Netflix), un padre (David Oyelowo) presencia el ataque terrorista donde muere su esposa e hija. El horror de ese momento cambia la dirección de su vida y la manera en la que se relaciona con todos a su alrededor. El poder del corto mayormente radica en la actuación de Oyelowo. Es obvio que el corto nos dejará ver cuando ese padre se destruye. Sin embargo, la explosión emocional es la sutileza con la que el personaje se levanta y continúa su camino.
En Red, White and Blue (dir. Nazrin Choudhuri, EE. UU., 2023; accesible para alquilar en VHX), una madre soltera (Brittany Snow) sobrevive cada mes con su sueldo de mesera. Por esto, la noticia de un embarazo la lleva a cruzar a otro estado en busca de un aborto. Ese viaje junto a su hija preadolescente le permite a la madre, que siempre está trabajando, reconectar con la joven. El corto tiene unos poderosos giros inesperados que reflejan la necesidad de tener accesibilidad al aborto. La película deja ver que la prohibición del aborto es otra agresión sobre el cuerpo de la mujer.
Knight of Fortune (dir. Lasse Lyskjær Noer, Dinamarca, 2023; accesible en YouTube) explora otra manera de confrontar la pérdida de un ser querido. Un hombre mayor debe abrir el féretro de su esposa muerta para verla por última vez. A solas con el féretro, el viudo se distrae tratando de cambiar una bombilla a punto de fundirse en la morgue. De esta manera, cada distracción lo aleja del momento tan difícil de enfrentar a su esposa muerta. Diferente al golpe emocional de After, Knight of Fortune enfatiza el humor de la situación y concluye en un sentido homenaje a esa persona que acaba de morir.
Invincible (dir. Vincent René-Lortie, Canadá, 2022; accesible en Vimeo) es basado en una historia verídica y cuenta las últimas horas de un adolescente de catorce años (Léokim Beaumier-Lépine) que está preso en una cárcel de menores. A pesar de que el joven tiene adultos a su alrededor que lo tratan de ayudar, su necesidad por la libertad lo lleva a cometer un acto de desesperación. La excelente actuación de Beaumier-Lépine devela el precio tan alto que estamos dispuestos a pagar por la libertad, independientemente de haberla perdido ante la ley.
The Wonderful Story of Henry Sugar (dir. Wes Anderson, EE. UU. y Reino Unido, 2023; accesible en Netflix) es otra joya de uno de mis directores favoritos ahora mismo. El corto tiene una estructura que se divide en varios niveles narrativos. Entramos en la historia con el cuento del mismo escritor, Roald Dahl (Ralph Fiennes), que narra cómo la vida de Henry Sugar (Benedict Cumberbatch), un hombre muy rico e interesado en el juego, cambió al descubrir el informe médico de Imdad Khan (Ben Kingsley), un artista de circo que podía ver con sus ojos vendados. El estilo tan particular de Anderson, su uso de colores y sus juegos narrativos hacen de este corto una maravilla visual. La obra es parte de una antología de cortos que Anderson dirigió para Netflix y que incluye The Swan, The Rat Catcher y Poison. Todas son altamente recomendadas.
Estoy feliz que The Wonderful Story of Henry Sugar se llevara el Oscar por mejor corto de ficción. Aunque la competencia me parece absurda, sentí mucho que Invincible no se llevara el reconocimiento. Este corto refleja la fuerza de la brevedad de una experiencia no tan solo por la duración de la película, sino también por la vivencia del protagonista.
En colaboración con cinco organizaciones feministas, la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPRO) dio a conocer la publicación de una guía de recomendaciones que fomenten una cobertura justa, no sexista y que no revictimice a las mujeres o a los familiares perjudicados por actos violentos en casos de feminicidios.
El documento Por coberturas más sensibles: Guía para la Prensa en Casos de Violencia de Género fue redactado con la colaboración de la Colectiva Feminista en Construcción (CFC), la Coordinadora Paz para la Mujer (CPM), la Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora (OPMT), el Proyecto Matria y el medio periodístico feminista, Todas.
En conferencia de prensa celebrada en el Ateneo Puertorriqueño a días de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la presidenta de la ASPRO, Nydia Bauzá, destacó: “Los periodistas, editores y profesionales de los medios tenemos que evitar ser promotores de la violencia de género a través de coberturas insensibles. La violencia machista nos sigue robando vidas. Cuando redactábamos este comunicado, era baleada de muerte en Aguada la maestra Marisol Muñiz González, de 61 años, a manos de su pareja, quien luego de cometer el feminicidio íntimo, se suicidó. Las cifras son alarmantes, los casos siguen en aumento. En lo que va de 2024 ya se han registrado en Puerto Rico, seis feminicidios íntimos, dos más que a la misma fecha en 2023, según estadísticas de la Policía”.
Añadió que las y los periodistas no podemos cruzarnos de brazos y tenemos que hacer coberturas con sensibilidad, con perspectiva de género, pero sin dejar a un lado nuestra responsabilidad de fiscalizar al gobierno y a la judicatura en el manejo de este grave problema. “Esta semana no queremos homenajes ni flores: nos queremos vivas. ¡Basta ya!”.
El documento fue confeccionado por las periodistas Adriana de Jesús Salamán y Ayeza Díaz, integrantes de la organización profesional ASPRO. Por parte de las organizaciones feministas estuvieron presentes en la conferencia Vilma González, de Paz para la Mujer; Nina Torres Vidal, de la OPMT; Cristina Parés, de Proyecto Matria; Zoan Dávila, de la Colectiva y codirectora de Todas. Estas subrayaron la responsabilidad de la prensa en las coberturas de casos de violencia de género.
“Un periodismo responsable y justo requiere un conocimiento del lenguaje que revele una comprensión crítica de las complejidades de la violencia de género», señaló la presidenta de la ASPRO. Esta guía “es un paso importante en el camino hacia la equidad de género que iniciaron hace varias décadas conocidas periodistas y estudiosas puertorriqueñas como son Norma Valle Ferrer, Carmen Sara García e Ivette Maysonet”.
Mientras, Cristina del Mar Quiles, codirectora del medio de periodismo feminista Todas, subrayó que la responsabilidad que tienen periodistas y comunicadores al tratar la violencia machista es inmensa. “Tenemos que estar conscientes de que siempre, entre quienes nos leen, ven o escuchan, habrá víctimas y sobrevivientes o familiares y amistades de víctimas y sobrevivientes». Apuntó que también, hay gente que está formando sus propios juicios. «Lo que escribimos y decimos, ¿es responsable, sensible y justo, y aporta a la prevención? ¿O es una forma de revictimización y un trato indigno que perpetúa estereotipos y desalentará la búsqueda de ayuda?», cuestionó la periodista.
Se espera que la guía, que se distribuyó a los medios presentes en la conferencia de Prensa, llegue a los jefes de redacción y editores de medios, además de las y los periodistas. Esta aborda elementos de lenguaje; definiciones sobre asuntos de género; recomendaciones para abordar a una sobreviviente, a sus vecinos, sus familiares, los funcionarios públicos y la otra parte. Incluso trata el aspecto de las imágenes que se publican en estas situaciones.
1974 Victor Lopez campo traviesa Turabo .Fotos cortesia: Editorial CAIN
Especial para CLARIDAD
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 1974 celebrados en Santo Domingo, República Dominicana, tuvieron en la disciplina del atletismo boricua a uno de los deportes banderas de la delegación del patio. Atletismo sumó un total de nueves preseas, siendo una de ellas de oro, otra de plata y siete de bronce, de la mano de un joven entrenador nacional que hacía su debut como ‘mandamás’ en esas lides.
Este mes se cumplen 50 años de esa gesta. Este martes 12 de marzo la Editorial Deportiva CAIN que dirige el historiador y comentarista deportivo del programa radial La Descarga Original (WIPR 940 AM), Carlos Uriarte González, rendirá un homenaje a ese grupo de puertorriqueños que le dieron gloria al País en dicha justa deportiva internacional.El evento y homenaje se celebrará de 1:30 a 4:30 de la tarde en la Casa Olímpica de Puerto Rico (COPUR) ubicado en San Juan.
El entrenador jefe del equipo de atletismo fue el profesor Víctor López que tuvo esa primera oportunidad internacional como entrenador a los 30 años de edad. Desde entonces López ha estados activo por casi cinco décadas en diferentes facetas en el deportes del atletismo local e internacional y es figura internacional de gran calibre y reconocimiento por parte de la Federación de Atletismo Internacional. También fue por muchos años jefe entrenador de atletismo en la Universidad de Rice, en Houston.
La actividad del 12 de marzo en el COPUR coincide con el mismo día, 12 de marzo del 1974, en que se celebró el evento del maratón en los JCC de República Dominicana. De los nueves medallistas de los XII JCC del 1974, ocho de ellos estarán presentes en la actividad junto al entrenador López.
Los atletas medallistas fueron Wilfredo Maisonave, quien ganó oro en salto largo con un salto de 7.44 metros en el primer intento y superó por un centímetro al cubano Milán Matos (7.43).
En el evento del maratón, Puerto Rico ganó plata y bronce, que vinieron a ser de paso, las primeras medallas ganadas en la historia de esta disciplina internacional, con presea de plata para Agustín Reyes, de San Lorenzo, quien en ese entonces tenía 35 años y hoy día tiene 85.
La medalla de plata fue para el juvenil José Elías ‘Chelías’ de Jesús, de Coamo, que tenía 18 años en 1974. El entrenador de ambos en la disciplina en ese momento y que estuvo presente en Santo Domingo, fue José ‘Cheto’ Rojas.
A su vez, Iván ‘Palito’ Mangual ganó dos medallas de bronce en los 400 metros y 400 metros con vallas. Décadas más tarde, Mangual fue presidente de la Federación de Atletismo de Puerto Rico.
El pertiguista Edgardo Rivera, hijo del fenecido y afamado narrador de baloncesto en Puerto Rico, Don Manuel Rivera Morales, se agenció el bronce en la pértiga. Para el 1974, Rivera estudiaba en la Universidad de Tennessee y luego fue un exitoso publicista en el País.
Ignacio ‘Nacho’ Reinosa, de entonces 34 años, ganó bronce en el envío del disco. Combinó su vida deportiva con el atletismo, como jugador de béisbol Doble A y como educador.
Mientras, Francisco Dumeng, natural de Isabela, ganó bronce en los 100 metros con vallas.
Por otro lado, Pedro Serrano, el único atleta ya fallecido del grupo, se agenció el bronce en la bala. Además, el polifacético atleta ganó otras 3 medallas en el levantamiento de pesas con 1 plata y 2 bronce, en total 4 medallas (0-1-3) en dos deportes. En la actividad homenaje estarán presentes sus familiares.
El historiador Uriarte González dio a conocer que un invitado especial a la actividad será el licenciado José Enrique Arrarás, quien en el 1974 era el presidente del COPUR. Uriarte González recordó además un dato histórico del grupo de atletas de pista y campo boricua de esos JCC del 1974.
“Durante esos Juegos no dejaron entrar a la República Dominicana a los hermanos Pedro y Julio Ferrer corredores de 400 metros y 400 metros con vallas respectivamente. Tampoco al jabalinista Amado Morales que venía de ganar oro en la jabalina en los Juegos anteriores en Panamá en 1970 y era uno de los favoritos en 1974, lo mismo con Catalino Ortiz, un jabalinista de Carolina. Ellos habían estado haciendo reclamos por una mejor organización en la Federación de Atletismo que presidía en ese momento Eugenio Rojas Nater.
Uriarte González destaca este detalle en su libro relacionado a la Historia de los JCC: 80 años de acción y pasión.
«Unas semanas antes de la delegación viajar a Santo Domingo los competidores seleccionados en el deporte de atletismo hicieron fuertes reclamos, exigiendo la renuncia del presidente Eugenio Rojas Nater y su cuerpo directivo. Los atletas alzaron su voz por los problemas que tenían en su preparación y por las condiciones en que se encontraba el deporte para aquella época. Los hermanos Pedro y Julio Ferrer especialistas en velocidad y 400 metros vallas renunciaron a su participación en los Juegos. Luego se unieron los jabalinistas Amado Morales, medalla de oro en Panamá 1970 y Catalino Ortiz. Luego de varias reuniones con el presidente del COPUR, José Enrique Arrarás y miembros de su ejecutivo, la gran mayoría de los competidores del atletismo decidieron hacer el viaje, menos el cuarteto disidente.
Días antes de la ceremonia inaugural el cuarteto decidió que viajaría a Santo Domingo, pero existía un problema ya que el COPUR no los inscribió para los Juegos. Ante ese dilema, los abogados Héctor Lugo Bugal y José Enrique Ayoroa Santaliz llevaron un interdicto al tribunal de Ponce para obligar al COPUR que los inscribiera. Ese pedido fue acogido por el juez superior Quintín Morales que emitió una orden al COPUR para que los cuatros atletas fueran inscritos en sus eventos. Estos viajaron a Santo Domingo con la orden en mano, pero cuando llegaron al aeropuerto Las Américas los oficiales dominicanos de inmigración no los dejaron entrar y los devolvieron a la Isla (Puerto Rico) en el próximo viaje, dando al traste con su participación en los Juegos»
Los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974, fueron celebrados en la capital dominicana del 27 de febrero al 13 de marzo. Participaron 2,052 atletas en 18 deportes atletismo, baloncesto, béisbol, boxeo, ciclismo, clavados, fútbol, gimnasia artística, judo, pesas, lucha olímpica, natación, polo acuático, softbol, tenis, tiro deportivo, vela y voleibol. Los locales se presentaron a esos juegos con 203 deportistas.
El medallero final de los JCC 1974 tuvo Cuba en el primer lugar con 98 oros – 61 platas – 51 bronces para un total de 210 medallas. El segundo lugar fue México 38-46-40 para 124. Tercero fue Colombia con 15-09-13 para 37 y cuarto fue Puerto Rico con 13-18-25 para un total de 56.
Fueron unos JCC de ganancia para los boricuas ya que en la edición del 1970 en Panamá el botín fue de 9-24-38 para un total de 69 preseas bueno para ocupar el cuarto lugar. En total de preseas de oro hubo un positivo 4 para Puerto Rico entre 1970 y 1974. En los JCC de Panamá, Cuba fue primero con 191 medallas, México segundo con 82 y Venezuela tercero con 55.
Sobre las nueve medallas en Atletismo:
El historiador Carlos Uriarte explicó lo siguiente:
La competencia se llevó a cabo en el Estadio Olímpico ubicado en la ciudad deportiva Juan Pablo Duarte. Por primera en los JCC se utilizó un sistema de cronometraje electrónico que brindaba hasta las centésimas de segundos. En nivel competitivo fue alto, estableciéndose 27 nuevas marcas.
El equipo de Puerto Rico estuvo compuesto por 31 atletas hombres y 7 mujeres, capturando nueve medallas, todas en hombres, dos más que la edición anterior. Las medallas se dividieron en una de oro, una de plata y siete de bronce. El saltador mayagüezano, Wilfredo Maisonave fue el responsable del oro en el evento de salto largo. Su triunfo fue uno bien cerrado que se decidió por un centímetro, con un brinco de 7.44 metros, superando a los cubanos Milán Matos que finalizó con 7.43, llegando tercero Francisco Gómez con 7.41 metros. El brinco de la victoria vino en su primer intento y luego se mantuvo resistiendo el empuje de los demás brincadores. Ese oro fue el tercero de un boricua en este evento en los Juegos, el primero fue para Juan Luyanda en el 1938 en Panamá, luego Francisco Castro Malinky lo hizo en el 1950 en Guatemala.
Por primera vez desde el comienzo de la participación de los puertorriqueños en el atletismo internacional, dos corredores de las pruebas de fondo ganaron una medalla. El veterano competidor Agustín Reyes, natural de San Lorenzo y el juvenil José Elías De Jesús, rompieron todos los pronósticos, ganando la medalla de plata y bronce en la prueba del maratón. Reyes que había competido en los Juegos de Caracas en el 1959, llegó segundo con tiempo de 2h32:07.6, superado por Gilberto Serna de Colombia que paró el reloj en 2h28:07.8, arribando tercero el coameño José Elías con 2h32:53.9. Hubo otro tercer corredor boricua, Sadot Méndez que finalizó 10 con tiempo de 2h43:31.5.
Hubo otros cinco boricuas que ganaron seis medallas de bronce, encabezado por Iván “Palito” Mangual con dos en los eventos de 400 metros y 400 metros vallas. En la vuelta al óvalo, tuvo tiempo de 46.42 segundos, superados por Seymour Newman, de Jamaica, que llegó segundo con 46.34 y por el ganador Alberto Juantorena, de Cuba, que finalizó con nuevo récord de 45.52. En la semifinal 2, Mangual tuvo tiempo de 46.50. En las vallas, el ponceño tuvo tiempo de 51.65. superado por Guillermo Núñez, de Cuba, con 50.87 y por Fabio Zúñiga, de Colombia, que tuvo el mejor tiempo con 50.61. En cuarto lugar llegó el yaucano José Luis Santiago con 52.32.
Las otras medallas de bronce vinieron de parte de Francisco Dumeng en los 110 metros vallas. El isabelino llegó tercero con tiempo de 14.10, superado por los cubanos Alejandro Casañas con nuevo récord de 13.80 y Guillermo Núñez con 13.93. En la pértiga Edgardo Rivera tuvo un brinco de 4.55 metros, ganando las medallas de oro y plata los cubanos Roberto Moré con 4.95 metros, mejorando la marca del boricua Rolando Cruz que era de 4.72 metros conseguida en Kingston en el 1962. La medalla de plata fue para Juan Laza con 4.75 metros. En la bala el adjunteño, Pedro Serrano tuvo marca de 15.85 metros, ganando el oro el venezolano José Carreño con 16.20 metros y la plata fue para Nicolás Hernández de Cuba que tuvo marca de 16.09 metros. El séptimo bronce para los boricuas lo produjo Ignacio Reinosa en el disco con un tiro de 49.30 metros, superado por dos cubanos, Julián Morrison 58.10 metros y Javier Moreno con 51.04 metros.
Bueno pues, así las cosas, Así de Claridad: honor a quien honor merece.
El próximo domingo, se presentará el documental Hasta la victoria de la idea proyecto que celebra los inicios y desarrollo del semanario Claridad fundado en junio de 1959. La presentación contará con la presencia de su director Kacho López Mari, quien hablará sobre el proceso de creación de esta pieza para la historia.
La presentación será a las 4:00 pm en el Teatro Arcelay en Caguas.
Con la proyección del documental se da inicio a la celebración del 65 aniversario de Claridad.
A la entrada se pedirá un donativo de $20. Para mayor información interesados pueden llamar al (787) 777-0534