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Rafael Ithier: «puertorriqueño sin na’ pero sin quebranto»

Rafael Ithier. Foto archivo CLARIDAD/ Alina Luciano

 

Desde CLARIDAD nos unimos al duelo del pueblo puertorriqueño, la familia Ithier y los integrantes y ex integrantes del Gran Combo de Puerto Rico por el fallecimiento del Maestro Rafael Ithier, fundador y director de la reconocida agrupación musical boricua que ha sentado pautas en el mundo de la salsa y de la música afro caribeña, dentro y más allá de nuestro país.

Bajo la batuta de Ithier, el Gran Combo ha recorrido el mundo como embajador sin cartera de uno de los géneros musicales más íntimamente ligados a nuestra idiosincrasia e identidad. Por más de 60 años, Ithier fue el alma y el corazón del Gran Combo, y su legado está labrado con letras de oro en la agrupación y en el imaginario de nuestro pueblo.

Con su partida, Puerto Rico pierde a uno de los grandes de la música de salsa y popular, y un icono representativo de la esencia del ser puertorriqueño, que con su paso por los escenarios del mundo, dio cátedra sobre la vitalidad y la riqueza de nuestra música y de nuestra cultura.

En el año 2009, la dedicatoria del 35to. Festival de Apoyo a CLARIDAD fue al Gran Combo de Puerto Rico, ocasión en que los » mulatos del sabor’ y su director encendieron nuestra tarima ante una enorme multitud que bailó y cantó junto a ellos. El cartel de ese Festival, obra de la artista Nora Rodríguez Valles, resume, al ritmo de la clave, los asuntos más candentes de aquel particular momento.histórico, el cual siempre recordaremos con cariño y agradecimiento.

Rafael Ithier es un puertorriqueño para la historia. Sin complejos, sin ambages, sin aspavientos, con la seguridad de quien sabe de dónde viene y hacia dónde quiere ir. Un hombre que creyó en sí mismo, en la música que llevaba dentro, y en el país y el público que amó y respetó con todas sus fuerzas.

Descanse en paz, don Rafael Ithier quien en vida fue, al decir de nuestro Poeta Nacional Juan Antonio Corretjer, un «puertorriqueño sin na’ pero sin quebranto».

Junta Directiva y Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña

Esta semana en la historia

 

6 de diciembre de 1904
Corolario Roosevelt a doctrina Monroe
En 1902 imperios europeos -Inglaterra, Alemania e Italia- bloquean a Venezuela con el pretexto de cobrarle una deuda, retando la Doctrina Monroe yanki de “América para los americanos”. Este bloqueo en parte era un reto al creciente imperio yanki, por lo que una vez resuelto, el presidente T. Roosevelt proclamaría su enmienda a Monroe, estableciendo que EUA podía intervenir en los asuntos internos de países latinoamericanos que no cumplieran con sus obligaciones.

6 de diciembre de 1914
Insurrectos ocupan el Palacio Nacional de México
Los dos caudillos mexicanos, Villa conocido como “El centauro del Norte” y Zapata “El caudillo del Sur”, se habían encontrado dos días antes en Xochimilco donde se funden en un abrazo, ambos aspirando a que estaban peleando por lo mismo. Ese mismo día, rubrican el Pacto de Xochimilco en el que, además de corroborar su alianza, acuerdan impulsar las reformas agrarias y designar una cabeza presidencial de forma democrática.

6 de diciembre de 1921
Se establece la república independiente de Irlanda
Tras siglos de lucha y décadas de una guerra incrementada, el pueblo irlandés logró establecer una Irlanda independiente. El pacto se hizo aceptando una rémora imperial, donde Irlanda del Norte se mantuvo como parte del Reino Unido; lo que ha provocado más décadas de sangre contra el dominio británico

7 de diciembre de 1724
Tumultos entre protestantes y católicos en Polonia
Tras décadas de guerras en Europa con la religión como pretexto más expuesto, las relaciones entre protestantes y católicos se mantuvieron tensas en Torún, Polonia. En julio de 1724 los jesuitas hicieron una procesión y acusaron a los luteranos de faltarle el respeto a la Santa María al no arrodillarse frente a su estatua. Esto acarreó motines y los protestantes destruyeron el colegio católico. En represalia oficial, el gobierno de Prusia ejecutó al alcalde y otros 9 funcionarios luteranos por negligencia en no proteger a los jesuitas.

7 de diciembre de 1941
Ataque a Pearl Harbor
En Hawái, la Armada Imperial Japonesa ataca la base de Pearl Harbor del imperio de EUA. Fue el detonante bélico para que EUA participara de la 2da Guerra Mundial y cerrara con la bomba atómica contra la población civil japonesa en 1945. La narrativa yanki es de que fue un ataque sin declaración de guerra, sin provocación e “infame”, lo que nubla la historia previa de su embargo a Japón, y la información corroborada de que al menos parte del gobierno yanki esperaba el ataque y que Japón declaró la guerra el día 6; pero esto se pierde en la capacidad yanki de imponer sus verdades

8 de diciembre de 1886
Natalicio de muralista mexicano
Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, más conocido como Diego Rivera. En 1922, realizó su primera creación mural importante para el Auditorio Bolívar a la que tituló La Creación. En este mural, el pintor quiso plasmar la idea de la creación de los mexicanos y en él se observa a un hombre surgiendo del árbol de la vida. Como anécdota, mientras pintaba esta obra, denostada por los estudiantes de derechas, para protegerse Rivera iba armado con una pistola.

El militante comunista hizo murales polémicos en EUA y estuvo casado con Frida Kahlo desde 1929 hasta la muerte de ella en 1954.

8 de diciembre de 1991
Tratado de Belavezha
Tratado firmado por los presidentes ruso, bielorruso y ucraniano, disolviendo oficialmente la Unión Soviética. Gorbachov -al momento presidente de la Unión Soviética- entendió que el pacto fue ilegal, pero cedió y luego el 21 de diciembre fue avalado por los presidentes de otras repúblicas soviéticas, con excepción de Georgia y las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania). Un referéndum en ese mismo año arrojó que el 76% de la población se mantenía en contra de la disolución.

8 de diciembre de 1982
Masacre de Las Dos Erres
En el régimen auspiciado por EUA y la CIA, las fuerzas armadas especiales del gobierno de Guatemala, los kabiles, con el pretexto de localizar a 17 guerrilleros y 19 fusiles, mataron a toda una comunidad campesina, enterrando en pozos a sobre 200 habitantes. Los soldados nunca hallaron guerrilleros ni fusiles.

Tras el golpe de estado contra Jacobo Arbenz en 1954, se estima que la derecha en Guatemala asesinó a sobre 200 mil personas y otras 45 mil fueron desaparecidas. La herramienta principal fue el ejército, financiado por el gobierno de EUA y cuyo liderato fue entrenado en la Escuela de las Américas.

9 de diciembre de 1953
Despidos anticomunistas
En EUA -en el marco de la cacería de brujas macartista- la empresa General Electric anuncia que los trabajadores comunistas serán despedidos. (efemerides20.com)

10 de diciembre de 1815
Natalicio de Ada Lovelace
Precursora programadora de computadoras, desarrolló el primer algoritmo -o sub rutina- para la calculadora creada por Babbage, pero como era mujer, nunca logró probarlo en la máquina.

10 de diciembre de 1898
Se firma el Tratado de París
En Francia se firma el tratado que finaliza la guerra cubana-hispano-estadounidense, por el que España pierde el dominio sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas, los últimos restos de su imperio de ultramar.

10 de diciembre de 1948
Declaración Universal de los Derechos Humanos
La ONU la aprobó como medida para promover medidas que protegieran los derechos humanos en todos los países.

10 de diciembre de 1981
Masacre de El Mozote
Entre el 10 y el 12 de diciembre, miles de soldados salvadoreños, que combatían a la naciente guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) lanzaron la llamada Operación Rescate en varios caseríos del este de El Salvador. Las comunidades de Mozote, La Joya, Cerro Pando, Jocote Amarillo, Ranchería y Los Toriles fueron prácticamente reducidos a ceniza y con al menos mil muertos según cifras oficiales. Días después, los republicanos en el Congreso de EUA (a pedido del presidente Ronald Reagan) aprobaron un nuevo aumento de la ayuda militar a El Salvador en su “lucha contra el comunismo”.

 

 

 

 

 

Fuentes principales: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda; historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe del CSC de Puerto Rico y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

Los estudiantes, la bandera y dos ramos de azucenas

 

 

 

El 25 de octubre de 1935, a las 3 y media de la tarde, una gigantesca comitiva fúnebre salió de la parada 24 de Hato Rey, rumbo a la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Barrio Obrero, con los cuerpos de los jóvenes nacionalistas Ramón S. Pagán, Pedro Quiñones y Eduardo Rodríguez. En el mencionado templo les esperaba el ataúd de José Santiago Barea. Ramón, Pedro y Eduardo eran vecinos de Hato Rey. José vivía en Sunoco, no muy lejos de la intersección en donde se encontraba, y aún se encuentra, la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, en la avenida Borinquen, esquina Calle Tapia. Sunoco era un sector o subbarrio del Barrio Obrero.

Según el diario El Mundo, los ataúdes de Ramón, Pedro, Eduardo y José fueron depositados la tarde del viernes 25 de octubre de 1935, uno tras otro, en el pasillo central, frente al altar de la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Estaban cubiertos todos con la bandera monoestrellada. Desde tiempos inmemoriales, la jerarquía católica había mantenido una rígida separación entre sus feligreses y la masonería. No ocurrió así el viernes 25 de octubre. Ramón S. Pagán, oriundo de Yabucoa, era miembro de la Logia Patria no. 61, afiliada a la Gran Logia Soberana de Puerto Rico. Para él también se escuchó ese día el responso en la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Hoy estamos a 25 de octubre. Les invito a que nos transportemos en la imaginación a ese momento de honras fúnebres, celebrado noventa años atrás, en que el reverendo Hernández rezó por el eterno descanso de los fenecidos:

Señor, que por la resurrección de tu Hijo nos has hecho renacer a la esperanza de una vida nueva, escucha nuestras súplicas por el alma de tus hijos Ramón, Pedro, Eduardo y José, a quienes has llamado de este mundo a tu presencia.

Acabada la ceremonia mortuoria, el gentío se desplazó al camposanto de Santurce. Fue un entierro de gente pobre, como eran los sepelios de los residentes de Sunoco. Un reportero de El Mundo describió, de la manera siguiente, la “imponente manifestación de duelo”:

Las calles del Barrio Obrero, por donde habría de pasar la procesión, se encontraban completamente llenas de gente que se iba uniendo a la multitud que seguía a los cadáveres. Varios automóviles cargaban infinidad de ofrendas florales, y cuando el cortejo se aproximaba al camposanto ya la multitud la integraban varios miles de personas.

Al completarse la marcha al camposanto, los cuatro ataúdes fueron colocados juntos en una gran fosa abierta. “Una sola sepultura para los cuatro nacionalistas que murieron en Río Piedras” fue el titular de El Mundo del 26 de octubre de 1935. En el camposanto de Santurce, en el corazón de una de las comunidades más proletarias y pobres de Puerto Rico, allí recibieron cristiana sepultura Ramón, José, Pedro y Eduardo.

Un avión pilotado por los hermanos Bassó sobrevoló tres veces a baja altura la ceremonia en el camposanto.  La primera vez fue en salutación a los cadáveres. Según la prensa, «la multitud prorrumpió en aplausos, mientras agitaba sombreros y pañuelos en el aire». En el segundo sobrevuelo, los hermanos Bassó dejaron caer una bandera monoestrellada con dos ramos de azucenas. La bandera descendió desplegada hasta caer entre los asistentes. Nuevamente se escuchó un cerrado aplauso. En el sobrevuelo final, la gente vio caer del avión numerosas varas de azucenas, que se esparcieron sobre la multitud. Azucenas, símbolos de pureza e inocencia.

La despedida de duelo estuvo a cargo de tres personas: Ermelindo Santiago, en nombre de la Logia Patria no. 61; de un joven de apellido Carrera, en nombre de la Federación Nacional de Estudiantes Puertorriqueños (FENEP), y de Pedro Albizu Campos, en nombre del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Fue en esa ocasión, que don Pedro les pidió un juramento a los asistentes al funeral: “Levantad la mano en alto los que se crean libres. Juramos todos que el asesinato no perdurará en Puerto Rico”.

El imperio no tardaría en declararle la guerra al Partido Nacionalista.

Declaración de guerra

En efecto, un día después, el coronel Elisha Francis Riggs, envalentonado por los asesinatos del 24 de octubre, lanzó su conocida amenaza en el diario La democracia: “Guerra, guerra, guerra”. Con relación a los miembros del Partido Nacionalista, el jefe de la Policía Insular de Puerto Rico declaró que se trataba de “criminales y salvajes” (La Democracia, 26/10/1935, p. 1 & 8). El miércoles 30 de octubre de 1935, Juan Antonio Corretjer y don Pedro, a nombre de la Junta Nacional del Partido Nacionalista firmaron, en Aguas Buenas, la respuesta obligada: “Habrá guerra, guerra y guerra. ¡Guerra contra los yankis!”

A partir de entonces, la prensa comercial cubrió con un manto de silencio las mutuas posturas de combate. Todo estaba hablado. Era asunto de que las partes cumplieran las respectivas advertencias.

De la masacre y asesinatos ocurridos el 24 de octubre de 1935, no se volvería a hablar en la prensa por 44 días. Los diarios comerciales se hundieron en el charco estancado de la política colonial, los recelos electorales y la violencia partidista.

Áurea Esther Rovira

El miércoles 18 de diciembre de 1935, sin embargo, un evento traería nuevamente ante la opinión pública el tema de la Masacre de Río Piedras. A las siete de la mañana de ese jueves 18 de diciembre, el cabo Sosa, responsable del distrito policial del Barrio Obrero, fue notificado del hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer joven. La occisa estaba “sobre la grama, bajo un gran árbol de flamboyán, en la esquina de la calles Violeta y Sagrado Corazón, en el sitio conocido como Monte Flores, de Martín Peña». Estaba vestida de «riguroso luto”, según el reportaje de El Mundo, y todo apuntaba a un infeliz suicidio:

Por la sien derecha, sitio por donde penetró el proyectil que le arrebató la vida, salía un fino hilo de sangre. Por los efectos de la explosión, ese lado aparecía ennegrecido y los cabellos un poco chamuscados. El dedo índice, con el cual apretó el gatillo del arma, lo tenía aún en forma de arco, y rígido. Junto al cadáver había una cartera negra y un revólver negro también, incautándose la Policía de ambas cosas.

En la cartera de la joven había varios artículos personales: un compacto de polvos, algunas cartas, una pluma fuente, un centavo holandés, una hebra de hilo negro y una tarjeta escrita con lápiz, en la cual expresaba sus deseos de suicidarse.

Se llamaba Áurea Esther Rovira Alemañy. Era la novia de José Santiago Barea. Nació en Mayagüez el 12 de enero de 1917, en el seno de una familia española: los Rovira, Alemañy Picot. Sus progenitores fueron: Eugenio Rovira Picot y Áurea Alemañy Rovira.

Áurea era bien conocida en el vecindario Sunoco de Santurce. Según el certificado de defunción, vivió allí desde 1928. Todo el mundo sabía de su relación amorosa con José. En su tarjeta de despedida, ella dio una escueta explicación del motivo para suicidarse: “Muero conformemente, pero Dios me perdone. La causa de mi muerte la sabrán todos los que conocían la unión mía y de mi muerto. Aquí mismo juré amarlo eternamente”.

En efecto, Áurea se quitó la vida en el mismo lugar en que conoció a José: bajo un gran árbol de flamboyán, en la esquina de la calles Violeta y Sagrado Corazón, en el sitio conocido como Monte Flores, de Martín Peña. Desde el 24 de octubre de 1935, según la gente del barrio, se encontraba abatida y conturbada. El dolor de la desaparición de José era demasiado para ella.

En los días cercanos a su muerte, Áurea no tenía residencia fija. Vivió en la calle Corchado, núm. 3, hasta el 24 de octubre de 1935. Después de la Masacre de Río Piedras, sin embargo, pasaba las noches en diferentes hogares del Barrio Obrero, allí donde encontrara abrigo y consuelo emocional. Áurea vivió sus últimos días protegida por amistades suyas y de José. Varias cartas en su posesión —incautadas por la Policía— hacían constar los esfuerzos del Partido Nacionalista, especialmente del liderato, por ayudarla.

En el bolso de Áurea, el cabo Sosa también encontró dos fotos. Una era de José: tamaño 2 X 2, de las comunes en la época. Es una fotografía de busto, en la que él aparece vestido en uniforme de los Cadetes de la República. Su rostro sonriente está enmarcado en un corazón. Encima aparece la palabra “Recuerdos”. La otra foto es de Áurea. Ella aparece sentada en una silla, con las piernas cruzadas y sosteniendo un revólver negro en su mano. Esta fotografía se la tomó el día antes su amiga Margarita González, en la casa de la calle Corchado, número 36. Áurea les advirtió a sus amistades de que antes de una semana habría de suicidarse. Margarita no le creyó.

Ningún familiar reclamó el cadáver de Áurea. Su familia adoptiva era la comunidad de Sunoco. Ante esa situación, el fiscal Marcelino Romaní les entregó el cuerpo a dos jóvenes miembros del Partido Nacionalista, residentes de Barrio Obrero: Pedro González, que vivía en la calle Tapia, número 5, y Agustín Pizarro, vecino de la calle Laguna de la urbanización Las Palmas. Ambos eran amigos cercanos de la pareja. En un gesto de nobleza, el fiscal Romaní les recordó a Pedro y Agustín que Áurea quería ser enterrada cerca de la tumba de José. Así lo había pedido ella en su nota de despedida: “Huérfana de todo, José. No me entierren lejos de ti”.

El reportaje de la edición de El Mundo del 19 de diciembre de 1935 destacó el “escenario de romanticismo” en que Áurea Esther Rovira Alemañy se desprendió de su vida. También resaltó su patriotismo. Al dorso de la tapa de su cartera de mano, Aurea dejó pegada una postal con unos versos dedicados a la bandera puertorriqueña. A la derecha del poema, dibujó “la monoestrellada en sus colores”. El amor a nuestro símbolo patrio era para ella un mandamiento y un anhelo de libertad. Por eso, escribió en tinta las siguientes palabras: “Defiende tu bandera. Seamos libres, José Santiago, nunca te olvidaré. Deseo morir para unirme a ti”.

La masacre de Río Piedras y la revuelta estudiantil de mayo de 1936   

No sabemos la edad de José al ser asesinado por la Policía Insular de Puerto Rico. Sí sabemos, por la prueba testimonial presentada en el caso Pueblo V. Pearson, que él no era estudiante de la UPR. Conocemos también, por la prensa comercial, el papel destacado del estudiantado de Barrio Obrero en el levantamiento estudiantil de mayo de 1936. El jueves 14 de mayo, por ejemplo, Winship movilizó la Guardia Nacional “para custodiar las escuelas elementales de aquella zona, donde se habían registrado desórdenes”. Finalmente, según la edición del 19 de mayo de 1936 de El Mundo, la mayor parte de las acciones disciplinarias, incluidas las expulsiones de estudiantes, recayó sobre el estudiantado del Barrio Obrero. Doscientas sesenta suspensiones y, quizás, hasta 60 expulsiones de por vida.

El estudiantado de la escuela intermedia Federico Asenjo, localizada en avenida Borinquen número 2015, de Barrio Obrero, se declaró en huelga un día después de la Escuela Superior Central, o sea, el 13 de mayo de 1936. El motivo inmediato fue también el reclamo del derecho a izar la bandera puertorriqueña en los edificios públicos. Además, fue de la Asenjo que surgió la idea de una huelga general de todas las escuelas públicas de la capital. No muy lejos del plantel está la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Y, a poca distancia, Sunoco.

Al momento de la revuelta de mayo de 1936, José llevaba siete meses muerto; Áurea Esther, cinco. Que la prensa ya no les mencionara no quiere decir que la comunidad les tuviera en el olvido. Y es que estamos hablando de Barrio Obrero, un lugar en que, por la fuerte influencia afroantillana, el orden de los eventos, o sea, la visible secuencia temporal, es menos importante que el significado cultural y emocional. Allí donde el tiempo, para citar a Palés, discurre como lánguida melaza, la conciencia revolucionaria evoluciona de acuerdo con sus propias reglas.

Cito aquí, al respecto, a Marta Aponte: “Hay que evadir los lugares comunes de la historia que nos hemos tragado: una versión lineal, patética, huérfana […] La historia es de carne y hueso, y hay que leerla de cerca, dejando a un lado tanto las idolatrías, como el miedo”.

Inspirado en esas palabras, queda abierta una invitación: la de rescatar la historia de valor y sacrificio de los héroes de la Masacre de Río Piedras: Ramón S. Pagán, Pedro Quiñonez, Eduardo Rodríguez y José Santiago Barea. También, de Dionisio Pearson, el único superviviente del 24 de octubre de 1935. Oda a ellos. Oda también a Áurea Esther Rovira Alemañy.

Ese es el reto que tenemos: conocer la vida de carne y hueso y de valor y sacrificio de los héroes y las heroínas de la Masacre de Río Piedras.

*Ponencia presentada en la Antigua Alcaldía de Caguas el 25 de octubre de 2025, con motivo de la rememoración de la Masacre de Río Piedras.

Marta

Marta es un documental que se adentra en la vida de una extraordinaria activista puertorriqueña. Su historia comienza entre las aulas y las calles de Chicago, donde, siendo apenas una estudiante, encontró en la organización comunitaria y en la protesta social un camino que marcaría para siempre su destino. Desde los pasillos de la Escuela Superior Rafael Cancel Miranda, donde se forjó su conciencia política, su voz comenzó a alzarse en defensa de la justicia y la dignidad de su pueblo.

A lo largo del documental, la acompañamos en su incansable lucha por la excarcelación de los presos nacionalistas y, más tarde, de los presos políticos puertorriqueños. También la vemos sumarse a la resistencia por Vieques y solidarizarse con la causa palestina, siempre guiada por la profunda convicción de que la libertad es un derecho irrenunciable. La narrativa se enriquece con dos entrevistas exclusivas a los patriotas Rafael Cancel Miranda (QEPD) y Oscar López Rivera, cuyas memorias y reflexiones aportan un contexto íntimo y poderoso a la trayectoria de Marta. Así, el documental no sólo retrata la vida de una activista, sino también la fuerza colectiva de un movimiento que ha marcado generaciones.

Trovadores del mundo

Mapeyé Foto: Victor R Birriel

El Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico (CPDH) invita a la celebración este martes 9 de diciembre a su tradicional concierto, Trovadores del Mundo en conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos. Como es la tradición, el concierto contará con la participación de la Orquesta Criolla Nacional Mapeyé, y congregará a trovadores de diversos países, que muestran el arte trovero de cada pueblo y de la improvisación.

Este año la actividad será dedicada a la organización Madres Contra la Guerra (MCG), que lidera la activista Sonia Santiago, quien es ejemplo de valentía y consistencia en su reclamo por la paz, la justicia, y la des militarización en Puerto Rico.

El Comité se ha unido a las convocatorias que hace Madres contra la Guerra a lo largo y ancho de Puerto Rico. En cada manifestación se habla de la imperiosa necesidad de la des militarización, se educa de las consecuencias graves de los ejercicios bélicos y el reclutamiento del ejército de los Estados Unidos, y las injusticias que comete en lugares como Afganistán e Irak, o al apoyar el cruel genocidio en Palestina, así como el asesinato criminal y contra el derecho internacional de -al menos- 83 personas en ataques a pequeñas barcazas en las aguas caribeñas y del Pacífico en las últimas semanas”, expresó el portavoz del Comité, el licenciado Kevin Miguel Rivera-Medina.

El evento será en el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, en Miramar, a las 7:00 p.m. Estarán presentes representaciones de Argentina, Chile, Colombia, Islas Canarias, Panamá, Uruguay, y, por supuesto, de nuestro suelo borincano. Los boletos se pueden conseguir llamando al (939) 439-7166, y se sugiere un donativo de $25.00.