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Nos vamos de la vida, así, simplemente

Bernardo López Acevedo en las oficinas de CLARIDAD en Villa Capri. Foto :Archivo CLARIDAD

 

 

Especial para En Rojo

Para Damián, que supo el amor de su Padre

 

Compartimos una única vez, y descubrimos a un ser muy agradable, conversador y culto. Su hijo Damián, novio de nuestra hija Elizabeth, nos invitó un día a conocer a su padre: Bernardo López Acevedo. Bueno, la realidad es que compartimos mucho más: al leer su libro Sambumbia de plato principal y al conocer a su maravilloso hijo. Ese “guerrero de la palabra” partió a esa otra dimensión que a todos nos espera, pero dejándonos el regalo que supuso conocerlo y entender que a las palabras no se las lleva el viento cuando existen aquellos que se encargan de invitarlas a permanecer grabadas hasta darles vida.

 

Nos vamos de la vida. Así. Simplemente.

En un instante que apenas marca el tiempo y enlaza las palabras que vamos dejando y fuimos integrando en esos espacios de la vida. En un momento que apenas marca el tiempo, nos desconectamos del ritmo gentil que amerita respirar: inspirar, inhalar y exhalar, inspirar, inhalar y exhalar; tic tac, tic-tac, tic-tac.

¿Qué dejamos atrás?

Nuestras palabras, las huellas de su sentido en esos otros, los  que escucharon nuestra forma de decir y de hablar y de expresar.

Nuestras palabras, que una vez pasaron a habitar la superficie de un papel para encontrar su nido y habitar y que la mirada comprendió desplazándose entre ellas. Esas: las precisas, las irremplazables, las andantes, las que buscaron refugio, las que habitaban el alma, las del corazón y la razón, las firmes y las que de tanto guardarlas habitaban en lágrimas que bañaban nuestro espíritu.

Esas las palabras, por donde anduvo la mirada como mariposa tierna, danzante, anhelante de recogerlas para volar hasta la mente o el corazón o la acción o la espera de volver a ser andantes y a reencontrarse felices en otros espacios.

¿Qué dejamos atrás?

Las huellas de nuestros recuerdos como presencia y acciones y pasos entre vidas entrelazadas por lazos de amistad, de amor con vínculos indisolubles en el tiempo y en el espacio y en esta ahora soledad donde habitamos a la espera de esos que llegan a recibir nuestro abrazo y abrazarnos, a esperar nuestros pasos y convertirnos en huellas, a sentir nuestra presencia desvanecida en esta sensación que hoy es libre de ser.

¿Qué dejamos atrás?

El sonido de nuestra voz para esas otras frecuencias que habitan alejadas del oído humano que una vez encontró allí la realidad del silencio. Los que quedan lo saben: es esa sensación de reconocer que trascendemos la visión y nos vamos integrando a ese otro espacio real donde lo que escapa a la mirada del ojo humano se siente, lo que no se escucha se percibe…lo real va tomando esa otra presencia de presentir lo que habita en las cosas sencillas de la vida.

¿Qué dejamos atrás?

La espera de los días y las noches y el tiempo que una vez nos hizo transitar las experiencias vitales, las etapas de amor, la luz y la sombra, el viento y el mar, el cielo y las estrellas.

Y todo y todo eso que alguna vez nos mostró que la existencia, la presencia, la humanidad, es todo un espectáculo desde donde las palabras no alcanzan a expresarse ante las maravillas.

Y la sorprendente mirada que está tejida y entrelazada y vinculada a momentos que nos dejan sin palabras y sin voz y nos maravillan con esas hermosuras que una vez y muchas veces esperaron a ser apreciadas desde lo sencillo, desde lo profundo, desde esta eternidad con la que hoy resulta que observamos y escuchamos y olemos y gustamos y sentimos sin sentido… desde esta inmensidad para la que hoy sobran las palabras.

¿Qué dejamos atrás?

El todo y la nada. La esencia y los recuerdos.

 

 

 

Bernardo López Acevedo: periodista excepcional, amigo entrañable y Patriota profundo y cabal 

Bernardo López Acevedo( BLA) y Lucila Irizarry. Foto Alina Luciano

 

En CLARIDAD, la partida física de Bernardo López Acevedo – el BLA- se siente muy hondo. Fue uno de los grandes entre los muchos y muchas que sembraron el camino para que este Periódico de la Nación Puertorriqueña haya podido cumplir con su misión de ser vocero de la lucha por la independencia y la justicia social en Puerto Rico durante 67 años, y alcanzar el sitial del más longevo entre los que circulan hoy en nuestro país.
Bernardo llegó a CLARIDAD con apenas 21 años, recién egresado de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Llegó con su prodigioso talento para las letras y un gran amor por el idioma español que había nutrido desde su niñez en su natal barrio Cerro Gordo de Aguada, en el  oeste de nuestra isla. Llegó también con su experiencia de militancia política en la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) durante el tránsito entre los años 60 y 70, tan álgidos y combativos. En CLARIDAD comenzó como redactor y creció hasta convertirse en Jefe de Redacción de CLARIDAD diario y en uno de los periodistas más originales, incisivos y geniales de su generación.
Su columna semanal, «Lloviendo sobre mojado», con agudas reflexiones sobre la condición humana y el acontecer en Puerto Rico, le ganaron a CLARIDAD muchos nuevos lectores y cimentaron la fama del novel periodista como uno de los más creativos cronistas de la realidad puertorriqueña. Lector voraz de la mejor literatura, el BLA siguió puliendo su repertorio que lo convirtió en una figura cercana y querida en los círculos literarios y editoriales.
Bernardo López Acevedo fue, además de periodista estrella, un comprometido militante del MPI-PSP y un recio y comprometido luchador por la independencia de nuestra patria. Pero, sobre todo, sobresalió por su inmensa humanidad: por su lealtad y constancia inquebrantables, por su capacidad de ser un amigo incondicional, por su dignidad y entereza, y por su fidelidad patriótica a toda prueba. Fue, como dice el poema de Antonio Machado » más que un hombre al uso que sabe su doctrina, un hombre en el buen sentido de la palabra, bueno.»
En el año 2022 publicó su libro «Sambumbia de plato principal«, una colección de relatos, crónicas y reflexiones que había publicado en CLARIDAD y otros medios, y otras que aún no había publicado. En CLARIDAD se celebró una muy concurrida presentación del libro que tuvo una gran acogida. De ese tomo salen estas palabras: «Tenía 21 años. Corría agosto de 1971 (es un decir, pues agosto no corre, sino que, como Penélope, teje de día y descose de noche el sudario de la fidelidad y del azar, y las puntadas del día 4 las remediará luego el día 5, repartirá buenas nuevas el 20, el 26 y el 30, y le dirá a septiembre: ‘Encárgate ahora del agua, que voy a descoser lo cosido.’). Allí y entonces me incorporé a la trulla de locos que hacían el milagro semanal de publicar el periódico CLARIDAD, para que el pregonero de Salinas, el grupo de Guayama, el pescador de Patillas y Don Pedro de León en Maunabo pudiesen continuar regando la semilla anticolonialista imperturbables, estoicos, con reciedumbre, firmeza y tesón patrio.»
Hoy, el BLA ya no está entre nosotros. Se fue silenciosamente, después de habernos acompañado y hecho reír, una vez más, en medio de un acto de despedida para otra de nuestras guerreras, la querida compañera Ludmilia Rivera Burgos.
Pero seres como él no nos abandonan nunca. Se quedan rondando por los resquicios de la memoria y el corazón porque ya forman parte de lo que fuimos y de lo que somos.
Reciban sus hijas e hijos, toda su familia y los muchos amigos y amigas que cultivó nuestra sentida condolencia y un abrazo solidario.
Junta Directiva y Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña

Bernardo López Acevedo: guerrero de la palabra

Bernardo en la actividad de recordación de Ludmilia Rivera el pasado 15 de julio, en la carpa roja de CLARIDAD. Foto: Christian Medina Rosado

Bernardo López Acevedo (BLA) fue un guerrero de la palabra. Desde su trinchera en CLARIDAD hizo un  periodismo donde las palabras cortaban o acariciaban según fuera merecido.

Hoy nos dejó silenciosamente después de haber estado entre nosotros hace apenas dos días, rindiendo tributo con sus palabras a otra de nuestras guerreras de la verdad. Nos duele su muerte pero nos inspira su vida y su amor por la palabra bien dicha y por la Libertad de esta Patria. ¡Que siempre resuene su voz hasta el infinito!

Quiebra de la AEE: un diálogo con quien no quiere entender 

Como en la mítica Torre de Babel, donde todo el mundo hablaba y nadie se entendía, la negociación de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico ( AEE) sigue detenida como en un callejón sin salida. No hay entendimiento entre los conversantes.
Los bonistas acreedores de la AEE rechazaron la oferta de $3 mil millones que les hizo la Junta de Control Fiscal (JCF) para transar la quiebra que lleva más de 9 años bajo el  Tribunal de Título III de PROMESA. Esta fue la cuarta ronda de negociación ordenada por la jueza Laura Taylor Swain, en un intento del Tribunal porque la quiebra se resuelva por decisión consensuada entre las partes.
Pero ya está comprobado que el camino de la negociación está bloqueado. Los bonistas buitres no quieren negociar porque se saben protegidos por sus poderosos padrinos políticos en Washington, y por las repetidas decisiones a  favor de sus  argumentos del Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito de Boston.
La lógica que aplican es brutal. Se sienten en ventaja, y quien está en ventaja no tiene por qué detenerse a escuchar a quien tiene todo que perder. Por otro lado, ni la JCF ni el Tribunal han tenido las garras ni el empuje para forzar una negociación real, donde se tome en cuenta la actualidad fiscal y económica de Puerto Rico frente a mogules financieros para quienes la deuda de la AEE fue una oportunidad dorada de comprar bonos a precio de chatarra y cobrarlos a precio de lujo.
Esta cuarta y más reciente ronda de negociación- hoy fracasada como las anteriores- fue decretada por la jueza Swain hace dos años, en el mes de julio del año 2024.
Según los partes de prensa publicados, el líder y portavoz de los bonistas que no quieren negociar es el conglomerado Golden Tree Assets Management, una empresa que se reconoce en círculos financieros de Estados Unidos como uno de los más agresivos compradores de deuda en dificultades (distressed debt), y así salió publicado en la revista de finanzas Bloomberg News.
La huella de Golden Tree Asset Management en Puerto Rico puede trazarse al año 2017, cuando ya se había aprobado PROMESA y se había nombrado la JCF para manejar la debacle fiscal del Gobierno de Puerto Rico. Antes del azote del huracán María, Golden Tree adquirió $2.5 mil millones en bonos de COFINA, de Obligaciones Generales del Gobierno de Puerto Rico y también de AEE, comprados a rebaja a sus tenedores originales, quienes temían al rumbo que llevaba nuestro país. En paralelo, Golden Tree Assets Management mantiene una presencia constante en.los círculos de poder en Washington y Nueva York, donde se ha abierto espacios  a billetazos,  como super donante de los dos partidos políticos dominantes-Demócrata y Republicano- mecenas o coleccionista de arte. De ahí su ascendencia también en los círculos judiciales, como el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito.
Su fundador es el billonario estadounidense Steven Tanenbaum. La empresa maneja una cartera de activos de más de $60 mil millones y la fortuna personal de Tanenbaum está estimada en más de $4 mil millones.
Cómo lograron Tanenbaum y otros «buitres» como él acceso a las altas esferas de los gobiernos de Puerto Rico, y quiénes fueron los intermediarios de esas compras leoninas de bonos a precio de remate son preguntas legítimas de las que tal vez nunca se sepa la respuesta. Cuando la JCF se negó tajantemente a ordenar la auditoría integral de la deuda que le hubiera permitido a nuestro pueblo conocer cómo y quiénes lo endeudaron hasta la bancarrota, también encubrió a los responsables, les garantizó impunidad por sus fechorías y abrió la puerta a la actitud prepotente y envalentonada de los grandes bonistas que hoy se niegan a negociar de buena fe y tienen a Puerto Rico contra las cuerdas.
La quiebra de la AEE lleva diez años, y desde hace cuatro han fracasado, uno tras otro, los Planes de Ajuste de Deuda que ha presentado la JCF ante el Tribunal. Según los expertos, este nuevo revés puede significar que los litigios por la reestructuración de la deuda de AEE se extiendan por largos años más, al cabo de los cuales quien prevalezca impondrá sus reglas para el pago de la deuda. Entre los aumentos de tarifa eléctrica, y las costas de abogados y consultores de la JCF por esos litigios, Puerto Rico terminará tan ahogado como estaba antes de la PROMESA fallida y de esta Junta incompetente que ha fracasado en su deber más básico: reestructurar la deuda de AEE con consideración al mejor interés de Puerto Rico.