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Marea según la escultora Cristina Córdova

 

Reseña de la exposición

 

Especial para En Rojo

Es el 22 de noviembre. La sala está llena. Son las 7:49p.m. Se ha ido la luz pero nadie se ha movido. Nadie ha caminado hacia la puerta. Se enciende la linterna de un celular. Luego otra. En un instante, la luz tenue desde las manos de algunos se mueve por el espacio. Marea, la exposición de la escultora Cristina Córdova, no es solo la muestra, sino la prueba de la trascendencia del arte sobre el entorno, sobre la situación misma.

En el segundo piso de la 202 Cristo en el Viejo San Juan, la exposición de Córdova carga un imaginario que se mueve entre la figuración, la expresión y la marea; entrelazando seres, la sugestión y el dominio profundo del medio de la cerámica. Al entrar, a la izquierda, la iluminación superior caía sobre Ninfa escrita (2025) y la sombra se mezclaba con la oscuridad del rostro, la cual apuntaba hacia abajo como la punta de un lápiz y balancea el peso, como un malabarista, a ambos extremos. Pero ahora, alguien pasa y la alumbra indirectamente, y se resalta a su vez la profundidad en la cuenca vacua de sus ojos. Es una sombra que también es suya.

Cristina Córdova nace en 1976 a padres puertorriqueños en Boston, Massachusetts, y llega a Puerto Rico a los seis meses de edad. Sus padres, reconociendo la posibilidad de canalizar la energía de su hija, la llevan a Casa Candina, donde se expone por primera vez a la cerámica de la mano de Susana Espinoza, Bernardo Hogan, Toni Hambleton y Jaime Suarez. Pero no es hasta sus años universitarios que, a raíz de una clase de verano que Suarez ofrece en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, se encuentra completamente identificada con el medio.  Hoy, heredera de la tradición ceramista Candina, es profesora en Penland School of Crafts, en Carolina del Norte, donde reside y tiene su taller.

A su lado, Veo el mar (2025) nos muestra una mujer tras las rejas de un balcón, sentada sobre un almohadón. El elemento de las rejas, familiar y cotidiano, ejerce un papel de encubrimiento, a través del que se revela la terminación de la figura central: la tonalidad y lustre de la cerámica como bronce. La reja, el elemento arquitectónico (que cuenta como participe en la tendencia del construccionismo criollo) a su vez se ve en Ritual de agua y piedra (2025). La obra mural, de gran formato y dividida en 45 segmentos para llevar a cabo su proceso de quemado, plasma una escalinata adoquinada, sobre la que el mar, la marea, va subiendo, y ha llegado hasta sus pies.

Pero se ha ido la luz, y nadie se ha ido. Flota sobre la oscuridad, a la derecha, una barca, De orilla a orilla (2025). Su tripulación, emigrante, va cansada. Su tez y superficie recuerda el fósil de coral, que ha soportado el vaivén de las olas, incrustada por el brillo nacarado de la calcificación en su superficie. Sobre ella, como otro remanente traído por el mar, una concha de mar que la artista ha modelado con sus manos. Parece erosionada por las olas, demostrando la maestría técnica de Córdova; en el proceso de quemado final de la pieza, ha aplicado elementos que reaccionarían contra esta, agujerándola como el mar.

Al fondo de la sala, se extiende sobre la pared Madre (2025). Recuerdo haberla visto en su taller en Penland. La trabajaba en el suelo, modelando las formas alrededor de la figura de su hija.  Acababa de perder a su madre, y había comenzado a irrumpir en un hito de deconstrucción en el que busca respuestas, como buscando el significado de un panteón de figuras en su interior.

Fotos suministradas por el autor

Son las 7:57pm. Ha vuelto la luz. Las sombras han vuelto a su lugar. La marea ha llevado y traído el cambio en el vaivén de sus olas.

 

Narrativas falaces y bulos de falsa bandera

 

 

La narrativa propagandística falaz y los bulos de falsa bandera han sido utilizados por Estados Unidos para justificar el inicio de conflictos armados. Para comprender esta realidad hay que retroceder en la historia, desde lo más reciente a lo más remoto.

En 1990, para justificar la operación bélica “Tormenta del Desierto” tras la invasión de Irak a Kuwait, una adolescente kuwaití de 15 años de edad declaró falsamente entre sollozos ante el Congreso estadounidense que acababa de salir de Kuwait y que, cuando su familia se marchó del país, ella había decidido quedarse para ayudar como voluntaria en el hospital Al Adan. «Estando allí, vi a los soldados iraquíes entrar al hospital con sus armas de fuego, sacar a los bebés de las incubadoras, llevarse las incubadoras y dejar a los bebés morir en el frío suelo. Fue horrible», relató.

La adolescente de 15 años se presentó únicamente por su nombre de pila: Nayirah. En aquel momento se afirmó que no se aportarían su apellido ni otros datos personales como medida de protección para ella y su familia ante posibles represalias iraquíes. Su testimonio ante el Congreso se transmitió televisivamente por todo Estados Unidos y el mundo y reseñada por la prensa estadounidense e internacional.

Pues, resultó ser que la adolescente no era una menor cualquiera. Tras concluido el conflicto, se supo que su nombre completo era Nayirah Al-Sabah y que era hija del embajador de Kuwait en Estados Unidos, Saud Nasser Al-Sabah.

También se descubrió que su testimonio formó parte de una campaña organizada por la asociación Ciudadanos por una Kuwait Libre y dirigida por la firma estadounidense de relaciones públicas Hill & Knowlton, contratada por el gobierno de Kuwait.

El testimonio ante el Congreso de Estados Unidos de la supuesta inocente adolescente formó parte junto a la falacia de que el presidente iraquí para aquel entonces, Sadam Hussein, era un monstruo capaz de las peores atrocidades y que poseía armas de destrucción masiva, lo cual nunca se evidenció y terminó siendo una gran mentira para justificar la invasión bélica a Irak.

Nunca la prensa corroboró la veracidad del testimonio de la adolescente y nada menos que Amnistía Internacional se atrevió a ofrecer la mentira de que 300 bebés habían sido asesinados en ese inexistente atentado a la guardería infantil del hospital kuwaití. No hubo otro testigo de corroboración que respaldara las afirmaciones de Navirah.

La Operación Tonkín fue también una falsedad de un supuesto ataque de barcos comunistas vietnamitas a un destructor estadounidense en el Golfo de Tonkin, frente a las costas de Vietnam en el verano de 1964. El bulo del Golfo de Tonkín abrió el camino a la expansión de la conflagración de Vietnam, Laos y Camboya. Empero, a finales de 2005, la Agencia Nacional de Seguridad desclasificó documentos clasificados que confirmaban que oficiales de la agencia de inteligencia habían engañado deliberadamente a los estadounidenses para hacerles creer que los barcos vietnamitas fueron los que atacaron al destructor de Estados Unidos.

No debe olvidarse, además, la Operación Ajax en 1953, cuando Estados Unidos emprendió todo un operativo en Irán, junto al MI6 británico, para derrotar al doctor Mohammad Mossadeq, líder iraní democráticamente elegido en las urnas. Mossadeq decidió nacionalizar la industria petrolera persa y despojar del monopolio a la empresa británica British Petroleum que tenía a su cargo el manejo empresarial de Anglo-Iranian Oil Company. Fue imputado de ser comunista y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) detalló años después cómo sus agentes de inteligencia, junto a los británicos, llevaron a cabo ataques terroristas para luego inculpar a Mossadeq e instaurar la monarquía del Sha Mohamed Reza Pahlevi. El doctor Mossadeq fue encarcelado de por vida y sus ministros fueron ejecutados, justo unos días después de unl golpe de Estado.

Es memorable como ejemplo, también, la Operación Gladio, mediante la cual se encubrió cientos de atentados efectuados por la CIA y la OTAN en Italia y otros países. Desde 1947 hasta 1981, distintos presidentes de Italia han admitido públicamente que la Operación Gladio tenía como propósito atacar a civiles inocentes para inculpar por ello a grupos izquierdistas y comunistas.

Ahora, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump se inventa de manera mucho más burda lo del Cartel de los Soles, dirigido alegadamente por el mismísimo presidente venezolano Nicolás Maduro, con el fin de atacar a Venezuela y deponer su actual gobierno. Se repite la historia.

 

 

Lo negado, imaginado y vuelto a revivir: Nuremberg y Bugonia

 

En Rojo

Puede parecer que el + reciente filme de Yorgos Lanthimos, Bugonia, sea lo + distante de un filme que recoge un momento histórico tan importante mundialmente como los juicios del liderato del Nazismo en el filme de James Vanderbilt, Nuremberg, pero ambos inventan conceptos y crean un lenguaje que les permite moldear su propia realidad. Ambos están hechos con gran inteligencia y confusión premeditada al utilizar la palabra como un escudo para validar la realidad creada por su imaginación y convicción.

Nuremberg

Director y guionista: James Vanderbilt; autor:Jack El-Hai; cinematógrafo Dariusz Wolski; elenco: Michael Shannon, Russell Crowe, Rami Malek, Lydia Peckham, Leo Woodall, Colin Hanks, Richard E. Grant, John Slattery.

A pesar de las versiones de la historia de la 2nda guerra mundial que cada país participante tiene, todas convergen con episodios como Dunkirk, Desdén, Normandía, Hiroshima y Nagasaki y Nuremberg. Son momentos claves de verdades imposibles de negar, lo que no significa que se sigan debatiendo. Según los historiadores y especialistas en conflictos bélicos, los juicios en Nuremberg eran tanto simbólicos como reales: la cúpula del ejército Nazi sería enjuiciada con evidencia contundente, sin necesariamente contar con admisiones de culpa, en el mismo lugar donde en un tiempo se celebraron sus importantes eventos políticos y ciudad que fue bombardeada por los aliados para adelantar su destrucción total del régimen. Se utilizará el Palacio de Justicia—que no sufrió daño mayor—para juzgar 22 acusados desde el 20 de noviembre de 1945. Existen múltiples documentos visuales sobre estos juicios que fueron grabados precisamente para que no se olvidaran los crímenes contra la humanidad perpetrados por un grupo militar nacional que pretendía imponerse en el mundo.

En este filme los protagonistas son todos personajes claves en los juicios desde el acusado principal, Hermann Göring, 2ndo al mando de la maquinaria de guerra y exterminio (interpretado temiblemente por Russell Crowe), el juez estadounidense, Robert Jackson (Michael Shannon) y el psiquiatra/psicólogo, Douglas Kelley (Rami Malek) en quien recae la tarea de entender las razones del comportamiento de estos hombres que nunca se arrepienten ni admiten culpabilidad y que están dispuestos a suicidarse (como ya lo había hecho Hitler) que admitir que sus acciones fueron incorrectas. Entre Göring y Kelley se dará un intercambio de saberes donde parte de la verdad personal se revela—especialmente la familiar con dos recuerdos de su niñez y adultez—y el encuentro con la esposa e hija del supuesto monstruo. Cada uno intenta analizar al otro para poder revelar y manipular la verdad como evidencia de las acusaciones. Tanto los acusados como los jueces y público en la corte verán fotografías y material fílmico tomado por las tropas aliadas en los campos de exterminio de Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau. Negar esta evidencia sería imposible, pero así lo hacen los acusados al “confesar” que no lo sabían. El magnetismo de la historia es en su construcción de la verdad y cómo estar en contacto con estas figuras de poder pone en duda su propia humanidad.

Tanto Nuremberg como el excelente filme de Stanley Kramer de 1961, Judgment at Nuremberg (acaparó 11 nominaciones y obtuvo dos Oscares) que recoge los juicios de 1947 a los que ejercieron como jueces del 3er Reich se establece la importancia de la creación de “Crímenes contra la humanidad”, definidos por Michael Berenbaum como “el asesinato, exterminio, esclavitud o deportación de cualquier población civil; persecución  sobre bases políticas, raciales o religiosas, fueran o no en violación de las leyes domésticas del país en donde los actos tuvieran lugar”. La ironía de estas palabras es que este respetado historiador ahora niega que lo que sucede en Gaza en este momento y desde 1948 pueda ser catalogado como genocidio. Entonces, ¿cómo definirlo según las cortes de Nuremberg?

Bugonia

Director: Yorgos Lanthimos; guionista: Will Tracy; autor: Jang Joon-hwan; cinematógrafo: Robbie Ryan; elenco: Jesse Plemons, Emma Stone, Aidan Delbis, J. Carmen Galindez Barrera, Marc T. Lewis, Vanessa Eng, Cedric Dumornay, Alicia Silverstone

En el mundo ultramoderno y futurista que nos presenta Bugonia, los tres personajes principales parecen habitar realidades totalmente distintas. Por un lado, está Teddy (Jesse Plemons) y su primo/aprendiz, Donny (Aidan Delbis) quienes viven aislados de una comunidad al parecer inexistente geográficamente y que alimentan sus mentes y paranoia a través de las redes escogidas para sostener sus propias e inventadas verdades. Por el otro está Michelle (Emma Stone), quien intenta ser perfecta (o el modelo que ella ha inventado) tanto física, intelectual y empresarialmente. Cuando lo que parece el plan maestro de Teddy se lleva a cabo, comienza a desarrollarse una historia en conjunto que tiene su explicación lógica dentro de estas mentes que creen firmemente en la realidad creada por ellxs mismxs. Si la perfección empresarial es producto de una invasión de extraterrestres, entonces hay que destruir a su agente y a toda su colmena espacial. Si las teorías de Teddy y Don son delusiones, entonces Michelle tiene todo el derecho de destruir a los que amenazan su vida. Según la trama se desarrolla, nosotrxs lxs espectadorxs nos inclinamos hacia una postura u otra, pero sin tener la certeza que contamos con la evidencia necesaria para juzgarlxs.

Teddy y Michelle son oponentes fuertes que no se intimidan ni pierden oportunidad para debatir y atacar físicamente al otrx porque ambos saben que el final de este secuestro es la destrucción de las fuerzas del mal. Mientras Teddy y un muy asustado Donny repiten sus discursos y lista de acusaciones, Michelle los debate para luego jugar un juego doble donde acepta sus premisas como manera de ser “liberada”. El resultado es que la verdad o realidad individual o colectiva se construye de acuerdo precisamente con lo que se absorbe individual y colectivamente. Todas las actuaciones son tremendas y la creación de un mundo futurista con enlaces a la realidad presente es lo que siempre sorprende de los filmes de este director griego (The Lobster, The Favourite, Poor Things, Kinds of Kindness).

Nicea, Jesús y la decolonialidad

 

 

Especial para En Rojo

A finales de noviembre, León XIV realizó su primer viaje como papa. Fue a Iznic, la antigua Nicea, a 130 km de Estambul. Allí, hace 1700 años, tuvo lugar lo que se considera el primer concilio ecuménico de la Iglesia. En este concilio se redactó el Credo, común a todo el cristianismo. De hecho, el recuerdo de Nicea nos hace revivir tiempos en los que las Iglesias eran diversas en cada lugar, pero aún no se habían dividido.

Tener un Credo común a todas las Iglesias fue estupendo, pero, al hacerlo, Nicea llevó a la Iglesia a definir la fe por su expresión dogmática. No hizo distinción entre la fe y una expresión de la fe. Además, privilegió el dogma y no la práctica, es decir, la adhesión al proyecto divino. En un artículo memorable, Eduardo Hoornaert describe el momento histórico que vivió la Iglesia cristiana en Nicea y lo que representó ese concilio para el futuro del cristianismo[1].

Por un lado, Nicea dio a la Iglesia el derecho a existir que antes se le negaba. Permitió a los obispos de diversos rincones del mundo grecorromano conocerse y dialogar. Teologías divergentes, como la de la escuela de Antioquía y la de Alejandría, pudieron encontrarse e intentar una síntesis sobre el método de interpretación de la Biblia, más histórico o más alegórico, y sobre quién es Cristo para nosotros.

Nicea representó la unidad del cristianismo grecorromano de la época, pero ignoró las formas de ser cristianas de las comunidades sirias, semíticas o africanas, aunque ya existían comunidades cristianas en Etiopía y en otros lugares africanos colonizados por el Imperio, pero aún no romanizados, como ya lo estaba Túnez, o Hipona de San Agustín.

No es de extrañar que los obispos, procedentes de todos los rincones del mundo grecorromano, se alegraran de la acogida y el apoyo de Constantino. El concilio se celebró en el palacio de verano del emperador. Eusebio de Césarea, uno de los 300 obispos presentes en el concilio, escribió que los obispos fueron tratados como senadores, como el Imperio había hecho antes, con los sacerdotes de la antigua religión imperial. Por eso, a partir de Nicea, los obispos cristianos asumieron insignias que antes pertenecían a los sacerdotes romanos del culto imperial. Hasta hoy, la mayoría de los curas consideran normal celebrar con casulla y hay obispos que piensan que la mitra proviene del evangelio, o que puede ayudar en su misión de pastor[2].

No hay duda de que el principal legado de Nicea no fue la doctrina. El pueblo  e incluso muchos eclesiásticos necesitarían estudiar filosofía griega para comprender lo que significa decir que el Hijo es consustancial al Padre. Más tarde, las Iglesias de Occidente se dividirían de las de Oriente sobre si el Espíritu Santo procede del Padre, por el Hijo, o si procede del Padre y del Hijo. El legado más concreto de Nicea fue organizar la Iglesia según el modelo de las administraciones regionales del Imperio Romano, que se llamaban diócesis y estaban gobernadas por nobles, cuyo título era vicarios. Hasta algunos siglos después, los obispos eran elegidos y el Código de Graciano, uno de los primeros textos de Derecho Canónico, dice claramente: «ningún obispo impuesto»[3].

En la época del Papa Gregorio VII (1075), todos los obispos ya eran nombrados por el Papa.

No podemos culpar a Nicea por convertir al papa en jefe de la Iglesia universal y rey, hasta el siglo XIX, de los Estados Pontificios y, hoy en día, del Vaticano. El modelo de Nicea y la comprensión de Dios como poder y, por lo tanto, la casi divinización de los ministerios eclesiásticos como representación del poder divino en el mundo, siguen vigentes hasta hoy. Otros pecados vinieron después de Nicea.

Para nosotros, en América Latina y el sur, queda el reto de tirar el agua del baño sin perder al niño. Es lo que hoy, en todos los campos de la cultura, se llama decolonialidad. Además de descolonizar la expresión doctrinal y el estilo eclesial a través de los cuales vivimos la fe, necesitamos, en comunión con la Iglesia Universal, proponer nuestra propia forma de vivir la fe y ser Iglesias locales, sin necesidad de que seamos italianos, franceses o alemanes para ser cristianos.

Cualquier persona con sentido común se da cuenta de que la organización de las diócesis y parroquias ya no responde a los retos de nuestros días. El modelo territorial, iniciado en Nicea, es el de la cristiandad y sigue organizado según el modelo colonial. Actualmente, en casi todo el mundo, cualquier persona toma un coche y participa en la comunidad que más responde a su estilo de fe y no en la parroquia o diócesis donde vive.

¿Cómo pensar que, en el modelo jerárquico de la Iglesia, procedente de Nicea y no del Evangelio, sea posible establecer la sinodalidad propuesta por el papa Francisco? Cuando Francisco instituyó la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), un cardenal brasileño confió a sus amigos: «Debería haber hecho una conferencia episcopal y no eclesial». Y este cardenal es uno de los más abiertos a una Iglesia de los pobres. De ahí se ve que el modelo eclesial definido por Nicea sigue vivo y vigente.

Todo esto nos remite a nuestra forma de ver a Jesucristo y de comprender cómo lo seguimos. Nicea lo convirtió en el Cristo Señor y divino, al que debemos servir con nuestro culto. La decolonialidad de nuestra fe no niega que él sea divino, pero como el Cristo Cósmico, del que Pablo escribió a los colosenses (Cl, 1, 15), comparte esa condición con todas las personas humanas e incluso con todos los seres del Universo.

El reto actual para nuestras Iglesias no es creer en el dogma definido hace 1700 años en Turquía, sino celebrar un nuevo concilio o foro con participantes de todas las Iglesias cristianas y en diálogo con hermanas y hermanos de otras religiones, principalmente de las tradiciones de los pueblos originarios y las comunidades afrodescendientes (en todo el mundo). Necesitamos dar testimonio de que él vino al mundo como un pobre de Nazaret para hacernos ver en cada persona humana, pero especialmente en los pueblos crucificados, lo que en el Carnaval de 2020 la Escuela de Samba de Mangueira llamó «Jesús de la Gente» y no Cristo Rey. Esto inspiró al papa Pío XI a firmar con Mussolini el Tratado de Letrán (1925) y volver así a ser jefe de Estado en la única monarquía absoluta de Occidente. El Cristo que debemos seguir es el Jesús del Pueblo, presente en cada ser humano, especialmente en las personas pobres y oprimidas.

 

 

[1] – – https://ihu.unisinos.br/660458-nicea-1700-anos-um-desafio-artigo-de-eduardo-hoornaert
[2] – Cf. Crossan, J.D., O Jesus histórico: A Vida de um Camponês judeu do Mediterrâneo, Imago, Rio de Janeiro, 1994, p. 462, (também citado por Eduardo Hoornaert).
[3] – Cf. José Ignacio Faus. Las elecciones episcopales en la historia de la Iglesia. Paulus, 1996

Una exposición histórica: Federico de Onís, de Puerto Rico a Salamanca

 

Del 1 de diciembre de 2025 al 9 de enero de 2026, se llevará a cabo la exposición titulada «De Nueva York a Puerto Rico: transmitiendo el patrimonio cultural inmaterial hispano con Federico de Onís». Esta exposición se presentará en la Casa Museo Miguel de Unamuno con el patrocinio de la Universidad de Salamanca y la colaboración del Seminario Federico de Onís de la Universidad de Puerto Rico. La idea original procede de la doctora Adelaida Sagarra Gamazo, quien, como investigadora, visitó hace algunos años, el Seminario de Estudios Hispánicos que lleva el nombre del salmantino Federico de Onís y Sánchez (Salamanca, 1885-Hato Rey, 1966), tras el patrimonio folklórico que Onís fue acumulando durante años, especialmente la sección de corridos mexicanos y las canciones sefardíes grabadas en Nueva York durante lo años treinta. Estos documentos son únicos y fueron donados por Onís a la Universidad de Puerto Rico junto con un conjunto de sus libros, en 1953, cuando el profesor de Columbia University se jubiló de aquella universidad; fue el momento en que Jaime Benítez, entonces rector de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, le pidió que asumiera la dirección del Departamento de Estudios Hispánicos. Era la segunda vez que Onís asumía la dirección de ese legendario departamento que había ayudado a organizar en 1927 con la ayuda de Antonio S. Pedreira y Concha Meléndez.

La exposición se divide en varios apartados. En primer lugar, una cronología que da cuenta de su evolución desde el siglo XIX, cuando comienza a escribir poesía ─aspecto menos conocido de este hombre multifacético─ y sus primeros artículos publicados en revistas y periódicos de Salamanca, hasta el momento en que decide poner fin a su vida en su casa de Hato Rey en 1966. Luego se colocarán varios paneles con información, cartas, telegramas, documentos que muestran la red de intelectuales con los cuales se relacionó Onís entre Europa, Estados Unidos, Latinoamérica y Puerto Rico. Sobresalen los vínculos de Onís con Miguel de Unamuno ─cuya candidatura al Premio Nobel impulsó infructuosamente, dado el problema político que tuvo el Rector de Salamanca─, Gabriela Mistral ─ganadora del Premio Nobel en 1945─, Ramón del Valle Inclán, Jacinto Benavente, Alfonso Reyes ─a quien propuso para el Premio Nobel─, Federico García Lorca, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Luis Palés Matos y Evaristo Ribera Chevremont, entre tantos otros.  Otro de los paneles se ocupará de las publicaciones que realizó Onís a lo largo de su vida, desde las ediciones de divulgación de la literatura española contemporánea a las ediciones de clásicos como Fray Luis de León (Poesías y De los nombres de Cristo), Miguel de Cervantes Saavedra (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha) y Miguel de Unamuno (Cancionero). Esta labor de edición y divulgación se une a la de antólogo. En este aspecto sobresalen la Antología de la poesía española e hispanoamericana (1934) y la antología bilingüe en francés y español de poesía latinoamericana en los años cincuenta. Habrá varias vitrinas dedicadas a varios temas: «Infancia, adolescencia y juventud de un genio»; «Federico de Onís, salmantino, español americano»; «Onís y Schindler: el folklore español en la Spanish Craze» y «Unamuno y Onís», entre otras. Otra será la exposición de canciones recogidas por Onís en varios lugares de España, que darán paso a un concierto por estudiantes de la Universidad de Salamanca. Del mismo modo, se expondrá la grabación de una conferencia de Onís sobre El Quijote, en la cual el público podrá apreciar la voz y el talante de este salamantino americano.

 

 

 

 

 

 

 

 

El doctor Miguel Ángel Náter, director del Seminario Federico de Onís; la doctora Adelaida Sagarra Gamazo, de la Universidad de Burgos, y el doctor Landy Omar Negrón Aponte, en el Seminario Federico de Onís