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Entre Velos según la artista Isabella Mellado

Me pongo las manos en los bolsillos, haciendo frente al frío del viento de Chicago, mientras camino al café donde tenemos pautado encontrarnos a las 1:00 y estoy tarde por unos minutos. A lo lejos, en dirección contraria, camina una chica de lentes oscuros, vestida de negro. La reconozco al llegar a la puerta en la esquina de la cuadra, “¿Isabella?” le digo. “¿Jorge? me dice.

Luego de completar un bachillerato en la Escuela de Diseño de Rhode Island, Isabella Mellado (San Juan, 1996) se estableció en Chicago para continuar su formación en El Instituto de Arte, donde se le confiere el grado de maestría en Pintura. “Me fui en 2021, y llevo aquí desde entonces.”

Nos sentamos adentro. Afuera de la ventana, un muro de hierro corroído se erige contra la vía del tren, encausando su sutil rugido de bestia mecánica, de caballo de hierro. “Me he dado cuenta que yo soy parte de la diáspora de Puerto Rico… Yo me sentía aislada, que no pertenecía a esa comunidad. Hasta me sentía como que yo no pertenecía a ningún lugar. I’m not perfectly one or the other. Por eso me identifico mucho con la diáspora, y estoy pintando desde eso; el -no soy de aquí ni soy de allá- y el querer volver y querer reconectar.”

Quizás en ello vemos una constante intuitiva en Mellado: la búsqueda de conexión. El cosmos le resulta ordenado, entramado, un Logos o Nous en el que, si lográramos ver el tejido de su red, como un mapa de pasados y futuros presentes en los que el sonido del tren pudiera atarse con la hora en la que te levantas mañana, veríamos los instantes de conectividad que Mellado plasma en sus composiciones. “Siempre me ha gustado la astrología. Yo fui criada católica… crecí con estos arquetipos, estos santos que representan una energía que sí existe– out there, pero siempre he sido ecléctica,” piensa Mellado “Me acuerdo una vez, cuando chiquita, estaba hablando con mi papá y yo le digo: –fíjate, yo siento que la reencarnación is a thing. Siento que eso me hace sentido- y el me dijo -Por favor no le digas eso a nadie más–” dice riendo Mellado.

Pagamos la cuenta y salimos hacia el estudio, la acera camina paralela a la barda de acero de tonos naranjas y rojos de corrosión. “De esa tensión estoy operando, todo de manera existencial: la mortalidad, la mitología, folk magic, los rituales,los cuentos; que se encuentran mucho en la cultura puertorriqueña. Mira, hasta la Noche de San Juan es un ritual, se hace en el solsticio.” Michel DeCerteau interpretaba el uso popular de la religión como una redistribución del poder, el uso de elementos impuestos a través de los años para servir a las necesidades particulares. “It’s a spell. Un rito con intención. Y eso es lo que estoy diciendo que es la brujería, porque básicamente se trabaja con la intención, con tu intuición, con lo que tienes en tu casa.”

Subimos las escaleras, abrimos la puerta del local en la avenida Ravenswood, y entramos al taller. El espacio es pequeño, limpio, blanco. Hay unos pocos pomos de óleo sobre la mesa de trabajo. En la parte superior de la pared, una serie de máscaras, todas hechas por Mellado, establecen su procesión en la parte superior de la pared; son las máscaras de sus pinturas, las que portan sus personajes etéreos y esotéricos. Diseña la obra desde sus objetos, composiciones en las que, usualmente, su hermana participa como modelo, aprovechando viajes, localidades, para realizar series de fotos que luego guían su pincel. Hay un andamio de un nivel a la izquierda, para acceso a las diferentes partes de los lienzos que trabaja pegados a la pared. “Usualmente mi escala es bien grande, y yo lo trabajo todo aquí.” Dice la artista “Los aries somos bien directos, y la forma en la que yo pinto es así, bien directa. Yo trabajo con esos símbolos, esos arquetipos, esos arquetipos. I put it all out there. Los personajes están mirando a la audiencia, y los colores que uso son bien intensos: azul, rojo, usually high saturation. La pintura, para mí, es como yo comunico esos mensajes.”

Pero las paredes están vacías. Las obras que cubrieron las paredes hace unas semanas hoy forman parte de su exposición Entre Velos, en el Museo de los Santos (MUSAN) en San Juan, Puerto Rico.  Entre las piezas de imaginería, se despliegan cinco lienzos de gran formato, “Para mí es un gran honor estar en conversación con esos talladores, que les viene esa inspiración y esa creatividad, y que están operando desde esa perspectiva de su religión, de símbolos personales que atribuyen a esa pieza. Eso es lo que las hace especial. Es una conexión ancestral más grande que esas personas, y yo siento que esas pinturas vienen del mismo lugar. Veo esa intuición de la que están trabajando esos talladores y me identifico.”

“Ellos estaban trabajando de un lugar de intuición,” reflexiona Mellado sobre los santeros puertorriqueños “y de una autenticidad que siento que es bien cercana al mas allá, a lo indefinible. Están definiendo lo indefinible.”

En el estudio, solo hay una pintura. Está al fondo, en la pared, en proceso, cerca de la esquina. “Ahora estoy trabajando unas pequeñas. El goal es hacer una serie de veintidós piezas basadas en las cartas del Tarot.”

“¿Cuál es esa?” le pregunto

“Esa carta es The Devil” dice

“Ves, por eso no me leo las cartas.”

“Bueno, esa lo que representa es control, los vicios que tiene uno. A mí lo del Tarot, lo que me interesa, es el hecho de que están built on archetypes—perdón que estoy hablando así.”

“Eso es parte de.”

“Exacto, es parte de la diáspora. El Tarot is not that scary, es como si un amigo te diera unsolicited advice.”

“No one wants unsolicited advice.” le digo

“But you need it!”

El alcalde Miguel Romero dispuesto a permitir destrucción del Parque Sixto Escobar

 

El grupo Escambrón Unido denunció que alcalde de San Juan, Miguel Romero, confirmó que estaría dispuesto a permitir que el recién remodelado Parque Sixto Escobar sea demolido por los desarrolladores del hotel Normandie para hacer un estacionamiento en sus predios.

La afirmación del alcalde Romero, reveló el grupo, fue expresada en una reunión este 29 de mayo. “La inverosímil decisión del alcalde implicaría el despilfarro de 1.9 millones de dólares de FEMA y 2.1 millones de fondos municipales”.

Según se narró en comunicado de prensa, al los asistentes preguntarle al alcalde si destruir la pista recién construida no implicaba un mal uso de los fondos de FEMA, el vicealcalde, Israel Alicea Luciano, también presente en la reunión, respondió que dichos fondos son para restaurar las facilidades a su estado previo al Huracán María, que una vez eso se cumple, lo que suceda posteriormente a FEMA no le concierne.

Al cuestionar el apoyo del alcalde, Escambrón Unido expuso que según el contrato, firmado con el municipio, el 13 de febrero del 2023, Normandie O.Z., una subsidiaria de Ishay Group (agentes de bienes raíces con sede en Nueva York) debía presentar “evidencia verificable de su capacidad financiera”. De no hacerlo, el municipio podría enmendar o cancelar el contrato, según afirmara el alcalde Romero. Dicho contrato entraría en vigor cuando los desarrolladores cumplan con el contrato que los obliga a conseguir el financiamiento de las obras y los permisos de construcción de parte de la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe). Ante la dificultad que enfrenta Ishay Group de obtener el financiamiento del proyecto, el Municipio de San Juan emitió un aviso de incumplimiento, cuya respuesta del hotel está todavía siendo evaluada por los abogados de la ciudad capital, a pesar de que el plazo otorgado de 60 días se cumplió 9 de noviembre de 2025.

Escambrón Unido trajo a la luz que a raíz de diversos documentos que han revisado, le surge una nueva preocupación de que hay al menos tres estudios estructurales que indican lo deteriorado que está el Normandie. Uno dice explícitamente que no importa las medidas que se tomen, la estructura principal no podrá cumplir con los códigos vigentes en cuanto a seguridad sísmica. Esto le fue planteado al alcalde; pero de su parte no hubo reacción.

Aunque por ser un edificio histórico se puedan obviar estas medidas de seguridad, además se le informó al alcalde Romero que se encontraron discrepancias entre un estudio de tráfico vehicular sometido por Ishay Group describiendo el proyecto como uno de tamaño pequeño y un memorando que también sometieron el cual destaca que el proyecto permitirá un total de 5,705 nuevos ocupantes en la zona, una zona ya comprometida.

Pese a la postura del alcalde Romero, Escambrón Unido dijo haber finalizado la reunión, comunicándole su interés y recomendaciones para devolverle al balneario su “Bandera Azul”, teniendo en consideración un mayor cuidado y reglamentación de sus áreas de playa y arenas.

El grupo Escambrón Unido, que el próximo septiembre cumplirá cuatro años de reclamos de reunión con el alcalde y manifestaciones semanales, expresó que continuará con su activismo por la defensa del espacio público y por la permanencia de la biodiversidad que existe en esa zona costera, actualmente bajo amenaza.

 

60 años de la heroica gesta del Cerro Pelado: Cuba venció contra el viento y la marea imperialista (1)

La proa del buque Cerro Pelado como la del Granma fue la proa de la Revolución.

Por Oscar Sánchez Serra

A un barco se subieron los sentimientos más puros de hombres y mujeres muy jóvenes, quienes tenían una encomienda, la de representar a su Patria.
Hace 60 años, en las canchas, ring o estadios, mediante la emulación pacífica que es el deporte, Cuba brilló en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan 1966, al dominar en 11 de las 22 disciplinas convocadas.
Pero sus deportistas no solo defendieron su camiseta, sino el derecho de toda una nación, y para eso enfrentaron y vencieron las agresiones y amenazas imperiales en las mismas fauces del monstruo del que José Martí dijo que le conocía las entrañas.

Desde 1964, funcionarios de la gobernación en Puerto Rico se oponían a la presencia de Cuba en aquellos Juegos. El periodista boricua Alex Figueroa, en su libro, el El camino del Cerro Pelado, afirma que varios intercambios de documentación entre esas personas daban cuenta de planes para evitar la presencia cubana, y que el Gobierno de Estados Unidos no otorgara las visas.

En 1965, un año antes, las autoridades deportivas cubanas advirtieron en el seno de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales, y luego ante el Comité Olímpico Internacional, de sus preocupaciones sobre los intentos de impedir la participación de la Mayor de las Antillas en San Juan.
Incluso, en esa reunión del COI en Madrid, según Fabio Ruiz y José Antonio Díaz, autores de la obra testimonial Cerro Pelado, la Delegación de la Dignidad, y miembros de esa comitiva, la representación venezolana intentó una burda salida a lo que ya se venía preparando contra Cuba.
Flor Izaba, su delegada, propuso lo que ella llamó un pacto de caballeros, pero que de eso no tenía absolutamente nada. Fue una idea que le hacía el juego a las sucias estratagemas imperiales.

Expresó que Puerto Rico invitara formalmente a Cuba, y que a su vez esta declinara para evitar problemas en el desarrollo de los Juegos.
Allí mismo, la representación cubana encabezada por el presidente de su Comité Olímpico, Manuel González Guerra, acompañado por Jorge García Banco y el propio Fabio Ruiz, miembros de esa organización, rehusaron con fuerza ese planteamiento y solicitaron al titular del COI, Avery Brundage, que definiera la obligatoriedad del Comité Olímpico de Puerto Rico de garantizar visas y facilidades,.o de lo contrario que le retirara el patrocinio del COI a esos Juegos.
Finalmente, se ratificó el derecho de Cuba a participar. Pero allí solo se ganó un combate, porque la guerra para llegar a la hermana isla boricua acababa de comenzar.
Mientras los deportistas se preparaban con ahínco se libraba un intensa batalla frente a todo tipo de maniobras, dirigidas a impedir que Cuba llegará a San Juan. Después de muchas presiones, al gobierno estadounidense, mediante su Departamento de Estado, no le quedó más remedio que otorgar el visado. Obligó a que ese trámite se hiciera en un tercer país, México, único del continente que en ese momento se mantuvo firme ante la presion norteamaricana por aislar a Cuba, y no rompió relaciones con esta.
Aun así, le condicionaron a la parte cubana que las visas eran a cambio de algunos estadounidenses que se encontraban en Cuba. Otra vez González Guerra y Ruiz, rechazaron enérgicamente tal demanda, y recomendaron a su contraparte que emplearan los canales diplomáticos correspondiente para ese propósito, y exigieron el visado.

Ya con esos documentos, vino otra sucia manipulación desde el Departamento del Tesoro: había visas; pero no permiso para que un medio de transporte, marítimo o aéreo, cubano entrara a Puerto Rico. De hacerlo, serían confiscados.
Pero la visión martiana de Fidel respondió a ese pérfido plan con otro plan. Se había tomado la decisión de viajar en barco, y fondear este a cinco millas de las costas boricuas, en aguas internacionales, y desde allí se desembarcaría, pues los deportistas, entrenadores y directivos tenían sus pasaportes visados.
Los atletas tomaron un vuelo en el aeropuerto José Martí, en La Habana, pero aunque la aeromoza anunció el destino San Juan, aterrizaron en Camagüey, dónde fueron agasajados. Luego volvieron al avión, en el que escucharon a la muchacha decir lo mismo; sin embargo, se bajaron en Santiago de Cuba.

A Fidel no se le escapa nada, manejó con mucha sutileza cada paso, y siempre estaba uno por delante de los enemigos. Tanto fue así que Fabio Ruiz, al regresar de las gestiones del visado en México, dijo que se sorprendió con la decisión de la salida en barco, y por Santiago de Cuba.
Tampoco se enteraron quienes trataban de impedir que la delegación llegara a Puerto Rico, aun cuando el pueblo santiaguero le tributó una gran despedida a los atletas. Sin embargo, en Borinquen, el movimiento independentista si estaba enterado.
A cada uno de los que viajaría a la isla borinqueña se les explicaron los riesgos que corrían; por la amenaza de Estados Unidos, porque el desembarco sería en altamar y por el escenario hostil que encontrarían.Ninguno se amilanó, no hubo ni una sola indecisión. Unidos y firmes, el 8 de junio de 1966, el buque Cerró Pelado, habilitado para alojamiento, alimentación y entrenamientos a bordo, puso proa a San Juan.

Las primeras 16 horas de la travesía fueron sin incidente alguno, hasta que apareció un avión de la fuerza aérea estadounidense, que desde ese momento sobrevoló varias veces la nave.
Aquella maniobra lejos de amedrentar a los deportistas y tripulantes, convocó la moral combativa de ellos. El mismo aparato advirtió que estaba prohibido entrar en aguas territoriales puertorriqueñas, y lanzó sobre la embarcación octavillas en las que se amenazaba a quienes viajaban en el barco.
Luego aparecieron, desafiantes, lanchas y buques artillados de la marina yanqui. Pero al Cerro Pelado nada ni nadie lo podía detener, porque su aguerrida tripulación, cuyos hombres hasta más de tres veces al día se lanzaban al mar para revisar el casco de la embarcación contra minas explosivas, estaba comandada por el capitán Onelio Pino, el timonel que diez años antes, en 1956, trajera el yate Granma para que el verde olivo fuera el color de una Cuba nueva. La proa del Cerro Pelado, como la del Granma, fue la de la Revolución.

Sobre el Cerro Pelado se entrenó y se estuvo listo para el combate; también se desembarcó, porque Estados Unidos, al ver que desde él se preparaban los botes, accedió a solo tres horas de la inauguración, a que la delegación cubana entrara en Puerto Rico.
Los deportistas habían asumido un compromiso con la Declaración del Cerro Pelado, leída el 10 de junio de hace 60 años, en la propia cubierta del barco por el entonces presidente del Inder, José Llanusa Gobel. En ella se denunciaba ante el mundo el atropello a que era sometida la delegación cubana y la violación de los estatutos del COI y del derecho internacional. A viva voz, los atletas dijeron que a nado si fuera necesario, pero con o sin permiso entrarían en San Juan y competirían en nombre de su Patria.

En ese momento ya era la Delegación de la Dignidad. Con ese atributo, comenzaron a desembarcar en remolcadores que se acercaban al barco cuando subían las olas, y a la altura de un metro había que saltar. El peligro de caer al agua infestada de tiburones era permanente.
Pero en el estadio Hiram Bithorn, de San Juan, Enrique Figuerola, el primer medallista olímpico del deporte en Revolución, portó la bandera, escoltado por la esgrimista Mireya Rodríguez y la corredora Miguelina Cobian.
Cuba estaba, por derecho propio y por la voluntad y la valentía de sus hijos, en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan-1966.

El discurso

13 de agosto de 1979

 

Queridos Eduardo y Maribel: 

Hace unos días que me siento comprometido en vivir un poco más, en la esperanza de ver un retoño portorriqueño ¿Eh? Por aquí estamos todos en esa expectativa. Habría muchas cosas que comentar desde que partiste. Esperamos que ustedes, y la señora, tu suegra, estén bien y felices. Tu mamá, como siempre enfrascada en su pensionado. En el señor Molina, en la gata bandida y sus tejidos. Hemos estado preocupados estos días porque se queja de que no oye, lo que me parece un recurso de novela picaresca, porque a veces nos sale al cruce, sobre todo cuando se trata de algo que no le agrada… Las chiquitas de Mecha y todos ellos están muy bien. Como Tacho, Chiquito y Mingo. Este sigue su audición de jass (con s/z?)… LA BOMBA: estuvo aquí el Presidente, el gobernador, y toda la plana y los planos (y algunos cúbicos también) con motivo del 130 aniversario del Colegio Nacional. Fue algo pocas veces visto…Y así fue nomás. Ante una multitud encabezada por el Presidente y todo allí -hacete cruces-, los recibí tocando el órgano, y luego apuradamente tuve que llegar, con toda serenidad, al centro de la escena. Ni Puccini habría imaginado -quizás en Tosca- semejante momento. Por la cadena del estado y amplificadores al pueblo, referí al Pte. después de un emotivo saludo, antecedentes sobre el templo, la tumba, la personalidad de Urquiza… Fue aquello que ni el Anillo del Nibelungo, ni Parsifal, ni… La emoción fue general, menos yo, que estuve nada más cumpliendo un deber… Salió tan bien, que sucede (¡oh paradojas!) que buena parte de “nuestra sociedad” recién me ha descubierto…Y te decía. Eso del Presidentefue el sábado 28 de julio. El lunes 30 nos reunimos en la municipalidad, donde el gobernador nos entregó los nombramientos para la conmemoración del segundo centenario de la fundación de la ciudad. Dijo un discurso, entregó los sobres, y luego se levantó y me estrechó la mano fervorosamente delante de todos, por el discurso. ¿Qué te parece? Claro que las fotos han salido en diarios y revistas “y qué se yo” como diría tía Vicenta. El otro día pasó Chiquito por casa con el forchela. ¡Una visión del año 20! Bueno, Eduardo: espero que todo siga bien y que no haya guerrilla en P.R. ¿Has visto Nicaragua? Cuando puedas, escribes. Deseamos tener noticias de cómo anda Maribel, a quien darás un beso de todos nosotros. Que Dios y la Virgen los bendiga. ¡Ah! ¿Supiste de la muerte de tía Catalina? Sí, la pobre. Fue aquello un pontifical continuado. Mamá te contará. Salud y cariños. Augusto.

Fue algo pocas veces visto. Para muchos, la coyuntura perfecta para estrenar un vestido y pasar por la barbería. La basura desapareció de las calles (por lo menos de las callesde la ruta marcada), se maquillaron algunas fachadas y se recortaron los parques. Durante el trayecto desde el aeródromo hasta el centro de la ciudad, la comitiva se iba abriendo paso por un mar de gente que agitaba banderitas y saludaba con entusiasmo. Todos lo querían ver, comprobar, como santo Tomás, que el mismísimo presidente, del que tanto se hablaba en los medios patrios y cada vez más en la prensa internacional, se había personado en la ciudad. Cuando llegó al Colegio Nacional, donde serían los actos, se bajó del carro y caminó frente a la multitud. Saludaba rígido, escondido detrás de su bigote de general.

Augusto esperaba en la iglesia. A petición de un teniente coronel del regimiento local,el párroco debía preparar una breve referencia sobre el templo, el prócer y la urna donde descansan sus restos, tarea que terminó por delegarle a Augusto, que había pasado gran parte de su vida hurgando en los archivos de la parroquia. Antes de sentarse al órgano, y aún con el frío que hacía, Augusto sacó su pañuelo para secarse las manos. Tocó algunos acordes que retumbaron en las paredes del templo. «¡Qué despropósito!», dijo en voz baja, y agarró los papeles que en un rato debía leer.

Josefina, que conocía muy bien los recelos de su marido, le aconsejó que no asumiera esa responsabilidad.

«¿Y qué querés que haga?»

 

«Vos, señor, que venís a esta casa…». De entrada, Augusto se aseguró de no darle ningún trato preferencial. Y, como si eso fuera poco, le recordó que el ataúd del prócer lo había donado Perón. El presidente le sostuvo la mirada y se retorció con disimulo en el banco. El párroco, atento hasta ese momento a las palabras de su secretario parroquial, bajó la cabeza y se acomodó la sotana.

La noche después del discurso Augusto se acostó apesadumbrado. La cama se le hacía pequeña y la manta le molestaba en la piel. Se levantó varias veces para tomar agua. A la mañana siguiente, después del café, se sentó como cada día frente a la máquina de escribir. Hasta que la casa se llenó de un silencio que no era habitual. Su esposa, que ya no escuchaba el tronar de la máquina, lo encontró derrumbado sobre la mesa, murmurando, todavía consciente.

«Maldito discurso», seguía repitiendo Josefina años después. El primer retoño puertorriqueño llegó en enero del año siguiente.

Los ojos de Gaeotis flavolineata

Viejo y disputado dicho este de que los ojos son el espejo del alma. El saldo religioso del refrán no me encanta, pero dejemos a la poesía ser y contemplemos lo que sabemos: algo poderoso se acciona con la mirada. Por años he visto fotos de esta babosa de un verde translúcido que habita en áreas boscosas de la isla. No fue hasta hoy, atascado sobre café y media de sobao, que me entero de que esta fantástica especie solo existe aquí.

La ciencia la conoce como Gaeotis flavolineata. Mi amiga Giova sube un video en el que la muestra aplastada sobre el nervio de una hoja amarilla. Uno apenas puede divisarla, hasta que de su tope asoman dos tentáculos desplegando un par de ojitos curiosos. Habría que querer encontrarla y Giova, quien centra sus diseños en su rol como naturalista, es el tipo de persona con el detenimiento que permite dar con este tipo de criaturas de excelso camuflaje.

Gaeotis no es la más conocida entre el repertorio de animales autóctonos del país. Nunca la vi mencionada en un libro de láminas, abecedario ilustrado, ni libro de colorear. Le pregunto a la panita del video si sabe de algún nombre común y me responde que solo la conoce como semibabosa puertorriqueña. Una cláusula entera para decirla y enfrentarla contra toda la carga semántica de incompleta del prefijo que precede lo pesada, habladora y mala al tacto que le otorga ser babosa.  

Así la pobre, con título de incompleta y sin el cariño de un apodo, con un nombre que en nada explica la fluorescencia en su centro. A mí, que más de una vez me ha tocado la dicha, por carambola o por insoportable, de ponerle apodo a algún amigo, quisiera hacerle el favor de regalarle una palabra que mejor la explique, que le diga verdosa, neónica, en su centro una lamparita. Algo que al nombrarla la presente con galas y el afecto que a un amigo.

Como aficionado de la etimología, entrego el último domingo previo al inicio del semestre en buscar qué significa gaeotis y doy con una serie de escritos de clasificación taxonómica que conducen hasta un tal R. J. Shuttleworth, un malacólogo, es decir, un estudioso de los moluscos, quien en 1854 proveyó la primera descripción taxonómica de la especie y de la que describió tres de las cuatro gaeotis que hoy se conocen: Gaeotis albopunctulata, Gaeotis flavolineata y Gaeotis nigrolineata. Una cuarta, Gaeotis malleata, sería descrita décadas después, en 1899, por otro malacólogo, el americano Henry Augustus Pilsbry.

Doy con un pdf de la publicación original de Shuttleworth, Contribuciones a un conocimiento más detallado de los moluscos terrestres y de agua dulce de la isla de Puerto Rico, parte de las publicaciones de la Sociedad de Ciencias Naturales de Berna en Suiza. El texto descriptivo aparece en latín en una publicación titulada en alemán. Ningún detalle, sin embargo, explica el porqué de gaeotis. En dicho texto, el malacólogo utiliza el diptongo æ, común en el latín. Busco equivalentes fonológicos y pruebo suerte con variaciones en la escritura de gaeotis, pero no doy con nada. Paseo por los textos de Dall, W. H. y Simpson, The Mollusca of Porto Rico, y de van der Schalie, H. (1948), The land and fresh-water mollusks of Puerto Rico, en busca de suerte, sin éxito.

No es una enunciación del cuerpo de estudios respecto a Gaeotis lo que quiero, sino que entiendan que traté, con todas las herramientas a mi disposición, de dar con el significado de esa palabra. Flavolineata se encuentra fácil, flavo es amarillo, lineata es lineada, una descripción de la línea amarilla en el dorso del molusco, pero no logro dar con gaeotis. Otis conecta con otiumen latín, que propone quietud o reposo en conexión con ocio, pero estoy siendo derivativo y aún no doy con nada para gae.

Considero escribirle a una conocida que es especialista en latín, pero ya lo hice hace unos meses y aunque fue amable en su respuesta, luego pensé que tal vez le pareciera inapropiado que le hiciera una consulta gratuita cuando apenas la conozco. Me quedo con la duda y enfrento la posibilidad de que su nombre, como tantos otros de la era, sea el producto de algún juego personal o de un estilo propio del idioma o la instrucción con que aprendió el latín, quien inscribió la especie. Eso, o que no supe buscar bien; ambas ideas me acorralan con distintos, pero sopesados, sacos de terror.

Según la biografía escrita por George Simonds Boulger, la cual aparece publicada en el Volumen 52 del Dictionary of National Biography, 1885-1900, entre 1840 y 1850, Robert James Shuttleworth se hizo íntimo amigo de un tal Jean de Charpentier de Bex, un botánico que había obtenido interés por la conchología. Potenciales lectores argentinos ejerzan autocontrol.

Según cuenta la biografía, la amistad entre estos motivó a Shuttleworth a interesarse en el estudio de las conchas, gastando dinero libremente en dichas investigaciones y financiando expediciones para la búsqueda de ejemplares del recolector Blauner de Berna, quien visitó a este propósito Córcega, las Islas Canarias y, finalmente, Puerto Rico, donde según la nota, murió de consumption, que pensé se trataba de embriaguez, pero en realidad es un eufemismo de la época para la tuberculosis.

Así que sin suerte y habiendo dedicado una porción considerable de mi tarde a la expedición misma del nombre y enterado de la vida y milagros de estos hombres de riqueza que enviaban colectores alrededor del mundo para alimentar sus intereses de estudio, vuelvo a pensar en la semi babosa hermosa esta, a la que tantas veces he visto y que poco me importó hasta que la vi asomando sus ojitos.

Verla mirando el mundo a su alrededor nos encontró. Me conmovió de forma inentendible, tontamente. Lloré brevemente emocionado, tomándome lo último del café ya frío, seguramente canalizando algún trauma sepultado al cual ignoro y que tiende a hacerme lagrimar cuando veo una criatura magnífica. He llorado más veces viendo el Planet Earth que narra David Attenborough que viendo Atonement, The English Patient o The Green Mile.

Tengo un gran fervor, atravesado por miedo, a veces por asco, por el mundo natural. Una pulsión constante me obliga a pensarme parte de él, pero a su vez a reconocer cuánto de nuestra civilización niega y nos desfasa de nuestra animalidad. Al ver aquella criatura me sentí vinculado, sentí su inteligencia observando el mundo en el que se proponía moverse. Avisé la precaución de quien se detiene antes de cruzar una calle; esa pausa en su mirada trajo el reconocimiento de que su vida y la mía son parte de esta infinitud de caminos en los que se expresa la vida.

Nada, que me hice el documental completo e imaginé algún antepasado de Gaeotiscontemplando el mundo a su alrededor, inmerso en el verde, aprendiendo a vivir en torno a él, adaptándose. Su evolución, poco a poco, favoreciendo la transparencia, alineándose con las hojas, trazando en su dorso la línea del nervio de estas. Atrás el calco de roca que alguna vez fue su refugio. Ahora vestigio su dureza, carga entrañada su obsoleta concha.

¡Qué criatura más cabrona, ¿qué no?! Un caracol que prescindió de su concha y que hizo de la espesura su refugio. Única de Borikén, gaetois flavolineata, semibabosa propia de esta circunstancia. Parece de otro mundo, pero ese mundo es este. La belleza de este país es una visión del paraíso.

Aquí el video al que me refiero en el escrito.

Referencias:

 Shuttleworth, R. J. (1854). Beiträge zur näheren Kenntniss der Land- und Süsswasser-Mollusken der Insel Portorico.Mittheilungen der Naturforschenden Gesellschaft in Bern, 1854(314/316), 33–56. Disponible en https://biodiversitylibrary.org/page/11231275

 Dall, W. H., & Simpson, C. T. (1901). The Mollusca of Porto Rico. Bulletin of the United States Fish Commission, 20, 351–524, pl. 54–58. Disponible en http://biodiversitylibrary.org/page/52050068 
van der Schalie, H. (1948). The land and fresh-water mollusks of Puerto Rico. Miscellaneous Publications, Museum of Zoology, University of Michigan, (70), 1–134.
Wikisource. (2020, 29 de diciembre). Dictionary of National Biography, 1885-1900/Shuttleworth, Robert James. En Wikisource. Recuperado el 24 de agosto de 2025, de https://en.wikisource.org/w/index.php?title=Dictionary_of_National_Biography,_1885-1900/Shuttleworth,_Robert_James&oldid=10761249 
Breure, A. S. H. (1974). Notes on the genus Gaeotis Shuttleworth, 1854 (Mollusca, Gastropoda, Bulimulidae). Netherlands Journal of Zoology, 24(3), 236–252. https://doi.org/10.1163/002829674X00057