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Dico: una vida dedicada a la patria en formación

En Rojo

Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver cuatro filmes en 3 días en las salas de Fine Arts quizá para compensar que no iba a poder asistir al Festival de Cine Europeo que comenzaba precisamente cuando tenía que volver a Vieques. Escojo un documental puertorriqueño que lleva varias semanas en cartelera y que puede que una parte del público no necesariamente esté de acuerdo con las ideas propuestas (como bien señala el escritor y crítico de cine, Manuel Martínez Maldonado), pero es una parte de nuestra historia que debe conocerse, debatirse y seguir indagando.

Dico (director y guionista: José Manuel Dávila Marichal) pudiera ser una continuación de su documental de 2018: 1950: la Insurrección Nacionalista y lo es, pero es mucho más. Los dos Nacionalistas que sobresalen (entre los maravillosos octogenarios que el director logró entrevistar) en el 1er documental, Heriberto Marín Torres y Ricardo Díaz Díaz, se convirtieron en casi nuestros historiadores vivientes de esta gesta revolucionaria que conmemoramos el 30 de octubre. Heriberto sirvió como narrador participante durante esos días cruciales para luego aparecer y desaparecer en las cárceles de los que juraron apagar sus voces. Ricardo contaba una historia paralela pero fragmentada por ser más personal. Como nos señala Dávila Marichal en este documental, Ricardo tenía tantas historias que contar con un estilo tan personalizado que decidió darle continuidad a su voz y de ahí surge Dico.

La sencillez con que Dico narra acontecimientos tan peligrosos como la insurrección de Jayuya y su propia participación, sus recuerdos familiares, su admiración por los cadetes de la República, su lealtad de combatir por la independencia de Puerto Rico y su valentía de enfrentar y aceptar cualquier castigo impuesto, pero nunca arrepentirse de sus actos, nos acercan a Dico como si hubiera sido nuestro compañero. Según seguimos cada episodio de la insurrección y el arresto, maltrato y encarcelación de él y su familia, nos solidarizamos con un joven que nunca titubeó en su defensa de ideales y que sufrió intensamente, a través de los años, la injusticia cometida con su madre, a quien no puede recordar sin abiertamente llorar por todo lo perdido.

Debemos conocer más sobre la huelga estudiantil de 1948 en la Universidad de Puerto Rico y la reacción de las autoridades gubernamentales, la infame Ley de la Mordaza, el carpeteo por la policía de Puerto Rico en confabulación con el FBI, las leyes inventadas o modificadas para conseguir convicciones y encarcelar sin prueba alguna, destruir reputaciones como castigo por pedir justicia, intentar borrar los hechos y la importancia de la Insurrección Nacionalista y el movimiento Nacionalista compuesto de hombres y mujeres con la resolución—no importa qué—de aspirar y luchar por la independencia de Puerto Rico. Todo esto es lo que Dico nos recuerda y da su ejemplo en este documental con tanta ternura y compromiso en sus ideales por un Puerto Rico libre y soberano.

La documentación no solo existe si no que es accesible a cualquier persona que interese saber su historia a través de documentos preservados, mayoritariamente en el Archivo General y Biblioteca Nacional de Puerto Rico (ICP), la Colección Puertorriqueña en la Biblioteca Lázaro de la UPR y del Centro de Investigaciones Históricas (CIH) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Si su búsqueda de datos lo hace primordialmente desde su espacio y computadora, documentaliablog.wordpress.com provee un archivo digitalizado con las investigaciones, tesis y publicaciones en revistas y libros con un ordenamiento que facilita su búsqueda. En el caso de la historia del Partido Nacionalista: Documentalia: texto e imaginación histórica, Archivo de documentos y lecturas historiográficas, Documentalia: Pedro Albizu Campos, ofrece la oportunidad de leer, ver fotos, escudriñar documentos de esa época y estar al tanto de análisis y revisiones contemporáneas. Tan solo la semana pasada la profesora Lisa Materson de la Universidad de California-Davis, ofreció una excelente charla auspiciada por el Centro de Investigaciones Históricas (CIH) de la participación de la estadounidense, Ruth Reynolds, en este movimiento en los años de 1940 hasta el final de sus días. Su libro de 2024 se titula Radical Solidarity: Ruth Reynolds, Political Allyship, and the Battle for Political Independence. Pueden acceder la charla a través de Fb-CIH.

Lo que expande y añade José Manuel Dávila Marichal a la investigación de nuestra historia es la imagen en movimiento, no solo las voces y testimonios de los que vivieron esa historia, pero los gestos, movimientos y tanto sentimiento a una historia que seguirá viva por personas como Dico.

Esta semana en la historia

Luis Rafael Sánchez

15 de noviembre de 1884
Imperios acuerdan como saquear a África
Inagura la Conferencia de Berlín, encuentro donde las potencias imperiales como Francia, Inglaterra y Alemania comandan las reglas civilizadas -según Europa- para el repartimento de la explotación africana, en detrimento de potencias decaídas como Portugal y España y los pueblos explotados. En la Conferencia no participaron africanos.

15 de noviembre de 1904
EUA invade a Panamá
En Ancón (Panamá) desembarcan los marines estadounidenses para invadir el país.
Se impone en Panamá la Constitución Nacional, con un apartado que contempla la intervención militar norteamericana cuando Wáshington lo crea necesario. Inmediatamente se inicia la construcción del Canal de Panamá. Más adelante, Estados Unidos llenará la zona de bases militares y en 1946 fundará la tristemente célebre Escuela de las Américas, por cuyas aulas pasarán muchos de los dictadores de América Latina y sus esbirros.

15 de noviembre de 1988
Declaración de Independencia de Palestina
El Consejo Nacional de Palestina, afiliado a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), anunció, a pesar de la ocupación, la independencia del Estado palestino. “Las fronteras del Estado palestino no fueron especificadas en la declaración. En la misma se refería a la población del estado: ‘El Estado de Palestina es el Estado de los palestinos dondequiera que estén’. Este fue definido como un país árabe: ‘El Estado de Palestina es un Estado árabe, como parte integral e indivisible del pueblo árabe’. A pesar de que [151] países en el mundo han reconocido a Palestina como un Estado soberano, el país continúa en la actualidad bajo la ocupación de Israel” (ambitointernacional.com).

En la Asamblea General de la ONU de 2025, diez países votaron contra el reconocimiento, entre ellos Israel, Estados Unidos y, de América Latina, Argentina y Paraguay. Argentina había reconocido a Palestina como estado libre e independiente, pero la administración de Milei. Paraguay ha variado su postura también y en agosto de 2023, el presidente actual manifestó su apoyo a Israel.

17 de noviembre de 1936
Nace Luis Rafael Sánchez
Dramaturgo, cuentista, novelista, ensayista, nació en Humacao.

17 de noviembre de 1939
Día internacional del estudiante y la estudiante
En recordación a nueve estudiantes de las universidades de Praga asesinados por las hordas nazis de Adolfo Hitler que habían invadido a Checoslovaquia. ¡QUE VIVAN LOS ESTUDIANTES!

17 de noviembre de 1970
Juicio por masacre de Mi Lai
En el marco de la guerra contra Vietnam, el teniente William Calley va a juicio por haber ordenado la masacre de Mi Lai (16 de marzo de 1968). Según el informe del ejército, tras haber encontrado solo 3 armas habían fusilado a 90 vietcong civiles y 30 vietcong no civiles, pero según otro informe habían violado y asesinado a 504 mujeres, niños y ancianos. El castigo contra el crimen fue 3 años de arresto domiciliario y luego será amnistiado por el presidente Nixon. Durante la guerra murieron entre 1 a 3 millones de vietnamitas.

18 de noviembre de 1803
Haitianos derrotan fuerzas imperialistas
Desde 1791 los haitianos se levantaron en armas para abolir la esclavitud y en 1792, en Francia y sus colonias se proclamó su abolición. En 1794 la Convención Nacional haitiana proclamó por segunda vez la abolición, con Haití luchando ya por su independencia. Sus luchas incluyeron batallas contra una coalición inglesa, española y francesa reaccionaria. Toussaint Louverture derrotó a españoles y británicos en 1795 y 1978 respectivamente. En 1801, Napoleón se negó a reconocer la abolición de la esclavitud en Haití a donde envió tropas del mejor ejército europeo del momento. El tesón haitiano aprovechó las guerras entre imperios en Europa y Napoleón eventualmente fue derrotado.

18 de noviembre de 1836
Natalicio de Máximo Gómez
Militar dominicano que destacó muchísimo en la lucha por la independencia cubana. Colaboró en la Guerra de los diez años (1868 – 1878), donde llegó a comandar tropas. Luego en 1895, Martí lo recluta, como General en Jefe de las fuerzas de liberación, con Antonio Maceo como Lugarteniente. Gómez fue experto en guerra de guerrillas y en mantener una férrea disciplina entre las tropas.

19 de noviembre de 1919
Natalicio de Lolita Lebrón Soto
Lolita -cuyo apellido materno debe ser Soto, pero registrado como Sotomayor- ingresa formalmente al Partido Nacionalista en 1946, capítulo de Nueva York. Oscar Collazo toma su juramento de dar “vida y hacienda por la independencia de la Patria”. En 1948, regresó brevemente a Puerto Rico. En 1952, Lolita lidera una protesta frente a las Naciones Unidas en Nueva York por la creación del Estado Libre Asociado. En esta ocasión es arrestada y apresada durante un corto tiempo junto a otros nacionalistas de la ciudad.

En la mañana del 1 de marzo de 1954, Lolita, Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores y Andrés Figueroa Cordero viajan a Wáshington D.C. y en denuncia contra el colonialismo, en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, disparan dentro del hemiciclo. La fecha coincidía con la inauguración de la Conferencia Interamericana en Caracas.

Estuvo encarcelada hasta el 1979, cuando el presidente de EUA, le otorga a ella, Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores y a Oscar Collazo una liberación incondicional, tras una negociación con Cuba.

Con sobre 80 años, en 2001, durante la lucha del pueblo contra de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Vieques, Lolita volvió a ser encarcelada por sesenta días.

Texto principal por: Ramón Reyes Díaz. Dato del apellido: conferencia brindada por Alejandro Torres Rivera, noviembre 2021.

 

Fuentes principales: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda; historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe del CSC de Puerto Rico y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

Será otra cosa-¿De quién son estas lágrimas?

 

[Sobre Con llanto de cocodrilo (2025) de Mélanie Pérez Ortiz]

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Con llanto de cocodrilo (Elefanta del Sur, 2025) es, según Melanie Pérez, «un falso policial, una novela un poco fantástica y, por supuesto, feminista». Ciertamente tiene un aire policial, cumple con varios elementos del género, y es cierto que hay un momento en particular –que no contaré aquí– que podría parecer una historia fantástica. No es rara esta hibridez genérica en los relatos neopoliciales. Lo criminal conduce a reflexiones mucho más complejas que el desafío detectivesco y, por lo tanto, cede a la tentación de incorporar modos, motivos y rasgos de otras formas de discurso narrativo. Como sucede con el horror, lo policial continúa mutando y la novela de Mélanie Pérez Ortiz participa de esas evoluciones del género.

Se nos cuenta, pues, de una científica, especialista en cocodrilos, que regresa después de varios años de ausencia, a Puerto Rico, contratada por el Gobierno de turno para enfrentar una invasión de cocodrilos cubanos que ha asolado a la isla. La iniciativa gubernamental responde al macabro hallazgo del cadáver de un niño en el vientre de uno de esos especímenes. La mujer está ávida de participar en la empresa, pues su celo protector y sus conocimientos de herpetología, la tienen convencida de que el cocodrilo es inocente. Pronto sospecha que están utilizando a las criaturas como chivos expiatorios de movidas mucho más siniestras y bestiales, de ésas de las que son capaces los hombres. Y digo hombres, pues son hombres, y de paso cisgénero y aparentemente heterosexuales, los otros participantes en la trama. Por supuesto, nuestra heroína se las ingeniará para ponerlos en su sitio a casi todos ellos, al menos a los que tiene en su mira. Habrá algunos de estos señores, criaturas de otros hábitats, seres más temibles que los cocodrilos que ella admira y adora, que quedarán fuera de su alcance.

La novela está narrada mayormente por una voz omnisciente tan apegada a la consciencia de la protagonista, que nos parece estar escuchándola a ella misma. De hecho, en por lo menos tres ocasiones, la protagonista asume la voz de la narración para dar cuenta de ciertos episodios, aparentes rememoraciones del personaje, ajenos a la trama principal –o por lo menos no de forma tan evidente.

La anónima científica es, por naturaleza, una cuidadora, una defensora de esta especie, una científica muy sentimental. La mujer también regresa a la isla cansada de la itinerancia, aprovechando la ocasión para distanciarse de un aparente desastre personal.  Ha decidido cambiar de vida, olvidarse del «afán depredador», que para entonces la ha metido en problemas como aquél “al que le estaba finalmente, poniendo mar de por medio.»  En la mejor tradición del policial, la desastrada protagonista –observadora, fumadora, bebedora de wiski, cazadora de hombres feos– va develando fragmentos de su pasado que nos intrigan y, por lo tanto, nos acercan a ella.

Ha estado fuera del país por varios años y, por lo tanto, asume la perspectiva extranjera de quien no ha vivido las transformaciones, que nosotres, los habitantes del 2025, sabemos que han sido muchas y veloces. Ha echado de menos a su tribu –así mismo la llama–, y regresa a la familia de la que se ha distanciado cuando su padre, cuya avanzada enfermedad le impide la palabra, está moribundo.

Ha llegado tarde ¿o a tiempo? Veterano pro-americano, el padre es déspota con su mujer sumisa y leal, a quien desprecia, y con su hija, a quien ama (piensa ella) «a pesar de todos sus defectos». El suyo es un hábitat en el que nos reconocemos; dice al respecto: «Así, la casa en la que se crio era un ecosistema con un balance extraño pues era zona de combate y hostilidades, de ciertas complicidades extrañas, economía informal y desobediencias que le daban su encanto a todo.» (30) Esta innominada familia es la de todos nosotros, la que no tiene noche alguna para volver a ser gente, a causa de los desmanes de quienes, por lo visto, ostentan el poder: «Ella sólo oía ruido que tenía que ver con violencia, política, ambición, una historia cínica ideada por gente que ya no es gente. Son otra cosa. Otra especie.» (201)

El motivo del padre domina largas secuencias de la novela, al punto de, por momentos, interesarnos más que el entramado de traqueteos y conspiraciones en torno a la invasión de cocodrilos, como si en la historia de esa tribu hubiera mejores claves para descifrar nuestra realidad. La orfandad casi culposa de la protagonista aparece y reaparece a lo largo de todo el texto, como elemento crucial de las peripecias. Es evidente que la historia de su rebeldía contra el padre, que muere justo cuando ella regresa a la Isla, tiene más relieve en su carácter que los juegos del Poder entre las bestias humanas con las que debe lidiar. Es también, a mi juicio, la parte más entrañable de la novela.

Ahora en el país, transformada en «persona pública» a pesar de no ser, a su propio juicio, fotogénica –pues, según ella, «se había convertido, más bien, en un animal salvaje»–, dice: «le tocaba aprender a hablar y sonreír de determinada manera para hacerse agradable y, por consiguiente, su discurso apetecible al país.» (32) Inicialmente, está decidida a lograrlo; es eficiente, profesional, diligente, justa. No apetece ningún premio; sólo quiere jugar, cazar a un hombre feo de vez en cuando, hasta que los acontecimientos la obligan a recorrer la ciudad bajo los aguaceros sin saber bien en dónde está ni de dónde provienen las amenazas, víctima de su propia perplejidad. Su mayor miedo es participar de la violencia, ser culpable de los excesos, la falta de control, de la bestial cacería sinsentido. Por momentos se reconoce absolutamente desorientada: » Nunca en su vida se había sentido tan perdida, tan extranjera, tan más allá de todo. Era como si se hubiera vuelto cocodrilo; cerrada la boca, atrapada una presa que no buscó, no puede hacer otra cosa que dar vueltas y vueltas sobre su propio eje.» (187-188)

Resignada a una posible muerte sin causa, sin sentido, en blanco ¿o en negro? va descubriendo su propia respuesta: «Sólo sabía que algo la llamaba; una cosa indefinida que nunca la soltó en todos los años que estuvo afuera y que apretaba cada vez con más fuerza.» (32) Esa cosa, descubrimos, muerde también como un cocodrilo: aprieta y no suelta, y, a pesar suyo, sigue dándole vueltas a la víctima, sin sentido y para su desgracia.

Hablemos de cocodrilos

En esta novela aprendemos de cocodrilos –si acaso la información es certera y no imaginaria (la autora asegura que ha investigado)–; se nos habla de sus facultades, de costumbres, mitos y fábulas sobre el animal. Feo, misterioso, cauteloso, el temor a esta antigua y, a los ojos de muchos, siniestra criatura ha hecho volar la imaginación humana que ha inventado «los peores relatos» sobre los cocodrilos. La voz narrativa, tan parecida a la herpetóloga, va dando cuenta de ello, y es evidente que pensar en el cocodrilo es fundamental para entender la significación de esta aventura.

Para Jean Chevalier y Alan Gheerbrant, el cocodrilo en occidente es símbolo de duplicidad e hipocresía, posiblemente por sus maneras de depredador sigiloso, pero en varias mitologías se les asocia con el agua y la lluvia, que son elementos positivos. Aparece tanto en ritos funerarios como en mitos originarios. Se considera un símbolo negativo, en el entorno occidental, «que expresa una actitud oscura y agresiva de lo inconsciente colectivo.» Así lo explica José Eduardo Cirlot: en el significado del cocodrilo «se confunden dos aspectos principales y diferentes, que expresan la interacción de dos impresiones elementales sobre el mismo: por su agresividad y poder destructor, el cocodrilo significó, en el sistema jeroglífico egipcio, furia y maldad; por su pertenencia al reino intermedio de la tierra y el agua, al limo y la vegetación, es emblemático de la fecundidad y la fuerza.  … [continúa diciendo Cirlot que] Según Mertens-Stienon, [el símbolo del cocodrilo] tiene un tercer aspecto, derivado de su conexión con el dragón y la serpiente, [que remite a] la sabiduría. (Cirlot, 134)

Así tenemos, en resumidas cuentas, una criatura en la que se aúnan las fuerzas vitales: agresividad, poder destructor, fecundidad, fuerza, sabiduría. Una buena criatura para reflexionar en el mezzo del camino.

en el medio del camino

Uno de los epígrafes que anteceden el relato, junto al coro de «Llanto de cocodrilo» de Ray Barretto con el que se titula la novela; es una cita de la Divina Comedia de Dante Alighieri:  «¡Cuán dura cosa es decir cuál era esta salvaje selva, áspera y fuerte que me vuelve el temor al pensamiento!» Los versos se refieren a esa selva en la que se pierde el personaje «a mitad del camino» de su vida, como nos lo recuerda otra cita célebre del mismo texto: «A mitad del camino de la vida, / me encontré en una selva oscura, / porque la recta vía había perdido.»

La protagonista está, en efecto, en el medio del camino de su vida, y, al parecer, andaba por una selva oscura, con el rumbo perdido. Joven aún, inteligente, atractiva y vigorosa, la innominada protagonista de Con llanto de cocodrilo, regresa también para encontrarse a sí misma, después de haber estado dando bandazos por el mundo: Australia, Cuba, Florida. Y lo que encuentra a su regreso es un país que no reconoce, este país en el que estamos hoy.

La doctorcita trata de no pensar. Esa es su respuesta al agobio: tener la cabeza en blanco –o en negro–, no tener nada en ella. Con ese deseo inicia su periplo por la isla infestada de cangrimanes pendientes de las oportunidades de enriquecerse a costa del desastre de estos años, y con ese deseo lo cerrará, pero no les cuento el final de la historia.

Así vamos descubriendo que el crimen es otro y la víctima es ella, el cuerpo que pretende fortalecerse en la cacería nocturna es lo que le queda, recuperada, de una voluntad vital. Se habla, pues, de este momento en Puerto Rico. Así se representa nuestra frustración, el ansia de la tribu, la carencia, el aislamiento, la dispersión. Un dolor que a mí personalmente me conmueve y me inquieta, aún en mi declarado optimismo. ¿Por qué nos duele? ¿Qué reconocemos al reconocer esa pérdida?

Hablemos del país al que regresa

Hay secciones en la novela parecidas a la crónica libre, en las que se analiza y se opina sobre el estado de las cosas en nuestro país, sobre la idiosincrasia de sus habitantes, sobre la cultura caribeña.

Llueve constantemente en este avatar de Borinquen. Se fríen bacalaítos y empanadillas. Se juega billar y se bebe. Se espía al vecino y a la jefa. Se esperan horas en una sala frente a un escritorio. Se sufren asaltos a plena luz del día. La chapucería y la mediocridad dominan todos los ámbitos hasta desembocar en alguna forma de violencia. Luego se cuentan los muertos. Empieza el show. Se lloran lágrimas de cocodrilo.

Algo ha pasado. Ella reflexiona. ¿Quién es esta gente? –se pregunta– ¿Cómo llegamos hasta aquí? Repasa la historia familiar, su propia historia, e intercala estas reflexiones en el momento justo, como indicándonos el camino para salir con ella de esa «selva oscura»; así dice en un momento: «Esto sigue siendo el paraíso de los aguzaos.»(74) Reproduce la perplejidad, particularmente de quienes hemos vivido las transformaciones de los últimos diez años, el descenso a los infiernos. Ese infierno que a veces, mirando el atardecer en la playa, alcanza el cielo.

Ella mira con voluntad de entendimiento, no sé si entendimiento científico, pero con buena voluntad. Quiere entender. La misma voluntad con la que pensamos en un ser querido enloquecido o atolondrado. A mí me parece que mira más como poeta. Las referencias literarias, de hecho, son muchas. La científica, aunque exhibe un conocimiento enciclopédico de las variantes y particularidades de los reptiles, piensa más como profesora de literatura, y ya sabemos por qué. Lee a Kafka en la sala de espera. Declama en un bar, a dúo con el periodista, un poema de José Gautier Benítez, «el poeta de Caguas». Recuerda la Divina Comedia cuando se encamina con su «Virgilio» a entrevistarse con la familia de la primera víctima, piensa en leyendas africanas y fábulas sobre los maravillosos cocodrilos. [Acaso nos está diciendo que la literatura es la mejor manera de ordenar el caos.

Contra el patriarcado

Releo los fragmentos de los wiskis y el billar, el deseo por el hombre cocodrilo, y recuerdo –no sé porqué– los gemelos del Sol de medianoche de Edgardo Rodríguez Juliá, todo aquel ambiente macharrán de esa otra novela policial puertorriqueña, la feancia que se señala en el paisaje metropolitano, salvado por los atardeceres playeros, y la figura femenina que el protagonista se siente incapaz de desear, la amiga de las batiditas de papaya. Acá, en Con llanto de cocodrilo, hay otros feos, además, feos deseados, y un par de macharranes humillados, víctimas de sí mismos y de los mandatos de la masculinidad, al decir de Rita Laura Segato.

La mujer anónima que protagoniza la novela de Mélanie Pérez es una científica que no sólo defiende y adora los cocodrilos, también busca cazar a un hombre feo con el que pueda desfogar sus energías vitales. [No les diré con quién termina desfogándose.] Su interés de cazadora de feos, en todo caso, es en un sentido casi salvaje o feral, exploraciones de los sentidos y los impulsos, más cercanos a un erotismo elemental, sin límites ni juicios. Su sexualidad es un deseo también transgresor y travieso, como sabiendo que rompe con estereotipos y, de esta forma, desafía el dominio heteropatriarcal. Hay muchas alusiones al juego, a la broma, al chiste privadísimo con el que la protagonista divierte sus angustias, el miedo a la muerte, al fracaso, a la soledad. Ante el macho engreído, la imaginación y la risa; incluso en los momentos de más desesperación, la protagonista se mira a sí misma y se ríe.

Es significativa, de hecho, la asociación memoriosa que hace en un momento de peligro, cuando ha perdido el control de la situación (154), que la lleva a recordar el acoso de quien ella llama, irónicamente, su «primer novio». Queda claro que en su aventura va enfrentando (y confirmando) varias instancias de control heteropatriarcal –el padre, el gobernador, la prensa, el periodista, el abogado de la colita, la policía en la que no confía, el bichote y sus achichincles– y precisamente por eso recuerda la anécdota absurda en la que se enfrenta por primera vez al discurso puro y duro del control macharrán. Y no cuento más, porque les daño la experiencia de descubrirlo por ustedes mismas.

¿Y esas lágrimas?

En resumidas cuentas, aquí les dejo mis primeras impresiones de la novela de Melanie Pérez Ortiz: he disfrutado la lectura de Con llanto de cocodrilo, especialmente los fragmentos en los que la anónima científica reflexiona sobre el país, la macharranería, la crianza bajo el orden patriarcal, el inquietante atractivo de los hombres feos, etc. El tono de esos fragmentos bascula entre la ironía, el desconcierto y la ternura. ¿De qué otra forma escribir sobre el desastre? Se trata, en fin, de uno de esos policiales que me gustan tanto, de los que son, pero no son, ya un género aparte, alineado entre el neopolicial latinoamericano y las narraciones del feminismo rompedor del momento.

Sin duda, como sostiene Alfredo Ávalos en el laudo del Premio Novela Escrita en Español de la UNAM (San Antonio) y Letras en la Frontera, Con lágrimas de cocodrilo es una «original y poderosa exploración del exilio», pero también es, a mi juicio, una puesta en escena de nuestras principales frustraciones como puertorriqueñas: el dominio de la mediocridad y la chapucería en el país, la certeza de que podríamos hacerlo muchísimo mejor, y no lo hacemos. Este asunto se le escapa a Ávalos porque no lee con nuestros ojos, porque él no ha tenido que pensar el país –como nosotras– desde la fila del CESCO, en el gate de JetBlue o en una parada de guaguas.

En el ánimo derrotado se entrevé una gran pena, ya no del personaje sino de todo el plan narrativo. ¿Nos habla de un desencanto irremediable? ¿Nos invita a no desear la utopía? Entonces ¿para qué escribir? ¿Puede ser el arte una forma de superar la tristeza? ¿O soy yo que, como lo deseo, lo veo, allí, donde no hay más que derrota?

Finalmente, es significativo que, de la protagonista de esta novela, podría decirse lo mismo que del poemario de Melanie Pérez, Ojo de agua, ha dicho Luis Othoniel Rosa:
«poemario que no tiembla, que acepta la tristeza, pero no se rinde al miedo, que reconoce el peligro (lo mira a los ojos) pero no se acobarda, que sufre por lo perdido pero sin paralizarse, sin dejar de hacer, sin dejar de escuchar las canciones que trae la marea.  Mélanie Pérez Ortiz ha escrito un poemario sobre la valentía, aunque no creo que ese haya sido su objetivo.»(1)

Me sonrío como la protagonista cuando encuentra una clave, y me sorprendo de lo atinado de este comentario; y me pregunto si no es acaso que lo que se nos revela aquí son unas correspondencias entre la voz poética de aquel libro Ojo de agua y el trazo de la protagonista de Con llanto de cocodrilo. Y entonces me pregunto, ¿de quién serán, de verdad, estas lágrimas?

[1] Luis Othoniel Rosa reseña «Ojo de agua» de Melanie Pérez Ortiz (Puerto Rico)» el roommate: colectivo de lectores  https://elroommate.com/2025/06/07/luis-othoniel-rosa-resena-ojo-de-agua-de-melanie-perez-ortiz-puerto-rico/
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Péndulos : Lecturas oblicuas

 

En Rojo

En un mundo en el que las cosas parecen “out of joint”, como el tiempo en Hamlet, el artista busca con la mirada intuición conocimiento, un equilibrio. Aunque sea un balance precario que nos permita ver de otro modo.

Así, entonces. llega José Guarionex a la Galería La Lineal a exponer Péndulos::Lecturas oblicuas. Hablo con él, y me explica, como un filósofo griego que ha caminado entre Morovis, Ponce, Río Piedras y Nueva York, que esta idea del péndulo la lleva trabajando por una década como un concepto de armonía y equilibrio, poniendo ese movimiento oscilante a hacerse metáfora entre la dualidad y el ciclo de la vida.

Las ideas, entonces se adecúan al espacio de la galería en Río Piedras-es espacio ahora entre el abandono y la reconstrucción, entre la memoria y el olvido. Veo los péndulos, formidables objetos encontrados en la ciudad de Nueva York, muebles descartados, rescatados de ese naufragio que es la obsolescencia, para convertirse en escultura colgante. Como estoy contaminado con la mitología los veo flotando en el centro de la galería como si ese material rescatado- sobre todo la madera-  estuviese relacionado con el ciclo solar y lunar; con el tiempo cíclico de la vida y la muerte.

El artista, cuya formación en la fotografía la veo en sus esculturas montadas en la pared -esa atención al detalle- le añade algunos elementos de tradiciones esotéricas: no solo el péndulo se utiliza como herramienta de adivinación, simbolizando la conexión entre el mundo físico y el espiritual, sino que aquí hay lectura de mano, lectura de carta,
la interacción entre diferentes fuerzas imantadas, como los modos de leer el mundo a lo largo de la historia.

Si bien el nombre de la exposición señala las lecturas oblicuas, aquí hay también texturas que forjan nuestra mirada hacia lo sesgado, hacia lo transversal y lo atravesado. Atendiendo a esa posibilidad de que veamos de manera creativa, las piezas en la lineal carecen de título explicativo sino que se trata de Lecturas distinguidas por el número,

Y como se trata de proyectos que revelan a un artista que trabaja en series, de manera simultánea, en la Galería Guatibirí, Josué Guarionex nos hace experimentar el espacio de Río Piedras, donde vivió y obtuvo parte de su formación. Allí, en Guatibirí, abre The Pursuit of Power, una propuesta escultórica de fuerte acento político. Acá también hay objetos intervenidos que, de cierto modo, con otro lenguaje visual, nos hace pendular entre la idea de la libertad y el sometimiento.

En jaula de pájaros una bandera norteamericana, entregada a la familia a la muerte del padre del artista, veterano del ejército. Machetes, con su carga semántica de resistencia, reluciente en escultura amalgamados a un bate. Hay, en la exposición de Guatibirí, una suerte de estetización magnífica de instrumentos de guerra.

Además, hay un video a partir de fotografías de las manifestaciones a favor del estado palestino, contra el genocidio en Gaza, y documentando el movimiento Black Lives Matter en Nueva York. Recordemos que el artista se formó como fotógrafo. Y al ver su trabajo en conjunto podemos intuir que se entrenó en ebanistería, en arreglo y confección de muebles, y que de ahí se derramó hacia el arte, convirtiendo su trabajo laboral en arte, con todas las lecturas posibles que podemos hacer de esa experiencia como analogía de la relación de un obrero con el producto de su trabajo. La relación de un artista con todo los objetos que se transforman en sus manos.

Sugiero, como experiencia sublime, estar allí este jueves 13 de noviembre en La Lineal y Guatibirí, oscilando entre la magnífica obra de Josué Guarionex.

 

 

Editorial-P. de S.63:  un obstáculo más al derecho a la información pública 

Modesta Irizarry, líder comunitaria, Nydia Bauzá, presidenta de la ASPPRO y Wilma Maldonado, presidenta del Overseas Press Club, deponen en las vistas.
El Proyecto del Senado 63, aprobado atropelladamente, sin vistas ni discusión, en el Senado de Puerto Rico en octubre, y enviado a la Cámara de Representantes hace unos días para acción expedita,  representa un obstáculo adicional al derecho de nuestro pueblo a estar informado sobre la gestión que, en su nombre, realiza el Gobierno de Puerto Rico. De aprobarse este estatuto en la Cámara de Representantes, se modificaría la existente Ley 141 de 2019, conocida como Ley de Transparencia y Procedimiento Expedito para el acceso a la Información, haciendo aún más tortuosa y difícil la obtención de información oficial por parte de la prensa, organizaciones de la sociedad civil, o individuos interesados. En fin, que una ley imperfecta y carente de garras como la Ley 141, impondría plazos de  tiempo mucho más largos y cargas adicionales al ya dificultoso camino para la obtención de información y datos sobre la gestión pública.
Nadie se llame a engaño. Contrario a lo que se pretende presentar, esta no es una propuesta para aumentar la eficiencia en la implantación de procesos de requerimiento y entrega de información oficial. Este es un proyecto de naturaleza estrictamente política, diseñado para obstruir en vez de revelar. Para encubrir en vez de facilitar, y para darle largas y ahogar en un mar de excusas los requerimientos de las organizaciones de prensa y el público que les permitan fiscalizar y exigir rendición de cuentas por su gestión al gobierno de Puerto Rico.
Es una medida defensiva por parte de una Legislatura y un gobierno que se sienten asediados y sin control de la gestión pública que se comprometieron a ejecutar con diligencia y pulcritud cuando fueron electos a sus cargos. Una medida impositiva y apresurada que ha sido rechazada de forma unánime por  la oposición política al gobernante Partido Nuevo Progresista (PNP).
Están en récord oponiéndose las delegaciones del Partido Popular (PPD), del Partido Independentista (PIP), el senador independiente Eliezer Molina y la senadora que hasta hace unos días representó al Proyecto Dignidad, Joanne Rodríguez Veve. Tambien, existe oposición entre muchas organizaciones de la sociedad civil y representativas de comunidades que expresaron su rechazo, entre otras, las organizaciones de prensa, Overseas Press Club (OPC),  Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) y Centro de Periodismo Investigativo (CPI), así también reconocidas entidades de derechos civiles y humanos como el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico (CAAPR) y la Unión Americana de Libertades Civiles en Puerto Rico (ACLU).
Por otro lado, hubo ponencias de oficiales del Gobierno avalando la medida legislativa, entre estas la de la Secretaria de Justicia, Lcda. Lourdes Gómez, que levantó más dudas que las que aclaró. Entre las razones dadas por ella para avalar el PS 63, es que «el proyecto promueve un balance adecuado entre el derecho constitucional de acceso a la información y la capacidad operacional de las agencias públicas». Esto es como admitir que sólo duplicando el plazo de entrega de información de 20 a 40 días laborables se podría alcanzar el balance adecuado entre un derecho garantizado por la Constitución y el ritmo al que funciona  la burocracia gubernamental. Una admisión muy reveladora del estado crítico en que se encuentra el indicador de ejecución en este gobierno.
Los gobiernos autocráticos y dictatoriales se nutren y sostienen de la ignorancia y el oscurantismo de los pueblos. Por el contrario, en el gobierno democrático no deben existir cortapisas al libre flujo de información pública relevante para la ciudadanía. Esto presupone  que en las mejores formas de gobierno, existen procesos claros y rápidos para atender y completar los requerimientos de información pública pertinente a las y los ciudadanos. Sin embargo, en Puerto Rico, que se precia de tener un gobierno representativo y democrático, la transparencia,  la rendición de cuentas y el libre flujo de la información sobre la gestión pública van en retroceso. El P. de S.63 es una propuesta mal concebida que no cumple el propósito de agilizar los procesos contenidos en la ya imperfecta Ley 141 vigente. Duplicar plazos, añadir cargas y nublar procesos para evitar la rendición de cuentas y la fiscalización adecuada, no solo es un retroceso en el corto tramo de terreno ganado para la transparencia en la gestión pública, sino también una táctica política torpe que, como ha pasado antes, terminará por destapar toda la podredumbre que hoy se pretende encubrir bajo el manto de una legislación inútil.