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Un ritual de resistencia cultural y denuncia política en sólo 13 minutos

 

En lo que pareció una obra de teatro musical de trece minutos, Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre de pila de Bad Bunny, presentó un acto de denuncia política y resistencia cultural en homenaje a Puerto Rico. Frente a cerca de 128.2 millones de espectadores que sintonizaban en vivo, el pasado 8 de febrero, el evento deportivo y cultural de más relevancia en Estados Unidos, Bad Bunny protagonizó el famoso evento artístico de medio tiempo de la final del Super Bowl en el Estadio Levi en Santa Clara, California.

El artista puertorriqueño de música urbana Bad Bunny presentó un provocador homenaje a Puerto Rico con guiños a los latinos en Estados Unidos, y extendido a toda la América, desde Tierra del Fuego hasta el Estrecho de Bering. El espectáculo reivindicó a América como continente donde desfilaron todas las banderas de igual a igual. Estados Unidos figuró como uno de los países que integra este universo americano que es diverso: negro, mulato, indígena y multilingüe.

La selección de Bad Bunny para el espectáculo de medio tiempo fue interpretada por algunos como una declaración política, pues surge en el contexto de una fractura cultural estadounidense que incluye redadas migratorias masivas en ciudades como Minneapolis, Los Ángeles y Chicago. También incluye la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocida irónicamente como “Doctrina Donroe” (haciendo referencia a la Doctrina Monroe y Donald Trump) que reafirma la decisión de ampliar su presencia militar y control en la región, y la oficialización del inglés por decreto.

En 2025, Estados Unidos deportó alrededor de 650,00 migrantes, mientras que alrededor de 2 millones regresaron a sus países (una especie de autodeportación), y tan reciente como el pasado mayo se designó el inglés como idioma oficial del país.

Dentro de ese contexto, el espectáculo del Conejo Malo se convirtió en una ficha de poder dentro de la guerra cultural que vive Estados Unidos y lo proyectó como figura antagónica ante Donald Trump y sus seguidores. Mientras, para los detractores del presidente Trump, el músico puertorriqueño se convirtió en una figura simpática que no necesariamente conocían o entendían, pero querían apoyar.

Con un perfil combativo por las causas sociales, el músico entendió su papel como puertorriqueño, y lo que su figura representa como símbolo de la resistencia ante la policía migratoria de Estados Unidos, conocido por ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).

Una semana antes, al recoger dos de sus premios Grammy, Bad Bunny había dicho “ICE fuera” (ICE Out), a lo que también añadió “no somos salvajes, no somos animales, no somos extranjeros. Somos humanos y somos americanos”. En su espectáculo de medio tiempo, Bad Bunny aclaró contundentemente a lo que se refería con “somos americanos”.

El artista más escuchado del mundo en la plataforma Spotify por 4 de los últimos 6 años (2020, 2021, 2022, 2025), logra conectar con un público con un público global desde su proyecto artístico basado en la realidad de Puerto Rico. Para las profesoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau, estudiosas del fenómeno de Bad Bunny y creadoras de un currículo para cursos universitarios sobre este artista, el éxito de Bad Bunny se debe principalmente a su defensa incondicional de Puerto Rico y a la conexión estrecha que mantiene con la isla caribeña.

El espectáculo estuvo cargado de mensajes a diferentes niveles que mostraron la historia, la cultura y la cotidianidad de Puerto Rico y que también pueden ser compartidas en otras áreas de la región: el cañaveral, los vendedores ambulantes de coco frío y piraguas (hielo raspado con sabor a frutas), los señores jugando dominó, los boxeadores. Exhibió la puertorriqueñidad con sus principales contradicciones: el pasado de esclavitud, el presente de apagones, infraestructura deficiente, desplazamiento, mala gobernanza, migración y diáspora, y la cotidianidad de la familia, la fiesta y el “perreo”.

El espectáculo fue una denuncia política sobre la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos. Nada fue al azar. La puesta en escena estaba llena de simbolismos. El tono azul cielo de la bandera de Puerto Rico es en referencia a la bandera original antes de la ocupación estadounidense. Los colores de la indumentaria de Lady Gaga, una de las artistas invitadas, también simbolizaban esta bandera revolucionaria, el traje azul cielo, los accesorios blancos y la flor de maga roja, flor nacional y emblema de la identidad puertorriqueña. Para las académicas Díaz y Rivera-Rideau, “ver a Bad Bunny aferrado a su bandera con azul clarito en el escenario del Super Bowl fue un poderoso gesto anticolonial”.

Esta presentación provocó una reacción visceral del presidente que oficializó el inglés como único idioma de Estados Unidos diciendo que fue “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y “una bofetada a ese país”. Además, dijo que “nadie entendía una palabra de lo que decía”, refiriéndose al uso casi exclusivo en español en la plataforma del Super Bowl. En este caso, no se trata únicamente del idioma, pues hay ciertas latinidades que, aunque lo hablen, desprecian las experiencias afrolatinas y caribeñas.

Sin más armas que su música, Bad Bunny envió un poderoso mensaje de resistencia cultural, de unidad latinoamericana y continental, y de afirmación nacional para Puerto Rico y para cada uno de los países del continente, especialmente aquellos que, como Guyana, Haití, Jamaica y las Antillas, pocas veces se ven representados en espacios masivos y de manera celebratoria.

El Conejo Malo bailó en la casa del trompo “con todo su corillo que son un montón”.

 

Vengan a ver

Imagen: Alamy

 

Especial para En Rojo

 

 

El espectáculo, considerado en su totalidad, es a la vez el resultado
y el proyecto de un modo de producción existente.
No es un suplemento al mundo real ni su decoración superpuesta.

Guy Debord

 

 

Comienza el espectáculo, que es como un sueño, que proyecta verdades conjugadas en tiempos verbales azarosos. Es la historia con otra sintaxis, o una frase cuyos sujetos –sustantivos, pronombres, a veces solo presencias– se mueven como sombras: son bailes de luz que reconozco, pero que no terminan de decir su verdadero nombre. Solo hay una certeza:

Corre el tiempo y estamos llamados a ver.

Un cañaveral cubre la extensión de un campo de fútbol americano. Miramos, todos con un mundo diferente por dentro, millones de collages que intentan encontrarle un huequito a este nuevo reto de los sentidos. Nos sorprende la representación en miniatura de ese paisaje. Parece un espejismo al que corren a reconocerse todas nuestras etnias y clases sociales: esa máquina de naturaleza manicurada a fuego, filo, sangre y lágrimas era nuestro primer teatro: en la plantación comienza nuestra historia, que es como decir que fue el lugar donde se proyectaron los primeros espectáculos que llamamos “nuestros”. Lo abarca todo: la fortificación colonial hecha destino de boda, la barriada con sus tienditas y obreras y viejos jugando dominó en un laberinto eterno de fiesta y subdesarrollo. La casita como promesa mesiánica que le da la espalda a la plantación, pero que no logra zafarse de ella.

Si no fuera por la coordinación perfecta entre imagen y sonido (algo que presupone una conciencia meta-narrativa de orden superior), el espectáculo de nuestra historia se perdería en la espesura, como temía perderse el niño del poema de Llorens, que contaba con un negro anónimo y mágico que le guiaba y protegía en la manigua. Somos una épica de detalles omisos, una irónica celebración de manos tullidas.

Pero corre el tiempo y hay que cumplir con la zafra. ¿Qué remedio sino disfrutar entre corte y corte?

El artista hace lo que puede. Traza su camino por el laberinto, gana altura sobre él, hace acrobacias como un Ícaro y se lanza de espaldas con absoluta confianza en la cronometría perfecta de nuestra historia hecha espectáculo. El show afirma la omnipotente multiculturalidad estadounidense. No sabemos qué más pedirle. En uno de sus malabares con los signos de nuestra historia, le entrega un pequeño celaje un premio, mientras le acaricia la cabeza a la velocidad de la luz. No hay momento para pensar, mucho menos para estar seguros.

Suena duro el tiempo y estamos llamados a seguirle la clave.

Unos minutos después, entre los aplausos y las lágrimas que se reproducen infinitamente en el estadio, en la sala que comparto con otros videntes, en las comunicaciones, se riega un rumor: el celaje que no habíamos alcanzado a ver era Liam Conejo Ramos. Su nombre carga una llama que le quema un roto a la filmina fractal del espectáculo. No era cierto, pero había un parecido insólito. El artista había querido hacer una referencia a sí mismo, cerrar el arco de la historia con un poco de auto-ficción, pero en su lugar proyectamos una imagen del inconsciente colectivo. No era cierto, pero el daño estaba hecho. Ya habíamos querido creer. Habíamos instalado el ídolo equivocado en el templo del espectáculo.

El desliz me inquieta. Solo entonces me doy cuenta que estoy pillado bajo un flujo incesante de imágenes que ni creé, ni pedí. Percibo más de cien sombras en el fondo del Mar Caribe. Otras decenas miles se tropiezan entre sí en la oscuridad de centros de detención. Hay cuerpos caídos en protesta. Sus sufrimientos son crueles puestas en escena sin razón de ser: como todo espectáculo, evaden el diálogo y son como fábulas que nos recuerdan que solamente hemos sido llamados a ver. Los rostros de Liam, de Elizabeth, de Renée, de Alex dan sus centellas en sucesión. Han sido también tragados por la máquina de espectáculos y la han hecho patinar.

Y así se desencajan las articulaciones del tiempo.

¿Cómo habrá dolido morir encadenado en un cañaveral? ¿Cómo quemará atravesar la espina dorsal de América en el lomo de una bestia oxidada al sol? ¿Qué sacrificio saciará a este viejo orden, sediento de espectáculos de terror?

Creo que despertar es algo así como decir el nombre de las sombras que vemos en esta sucesión interminable de sueños.

Hay algo que busco desesperadamente, pero no sé nombrarlo. Es algo tan elemental e inasible como lograr la mezcla del aire en otro planeta. Lucho por un buche de algo compartido más allá de lo que tenemos dado. Sea lo que sea, debe tener la magnitud de un acontecimiento inapelable.

La quema de un cañaveral en la noche.
Un cruce de frontera de millones de cuerpos opacando el horizonte.
Una revolución en la que seamos nosotros quienes llamamos a ver.

Tenía trece años

 

Tenía trece años, esos trece en los que tantas nenas se enamoran de montar. El romance dura casi tan poco como la edad, pero todas sentimos su querencia franquearnos como florete: el caballo fascina y arrulla, es juez y confesor, aterra y añoña. A esa edad ansiamos domarlo y cuidarlo y dejar que nos lleve adonde quiera, sin duda ni desmiente, todo a la vez.

Los gritos emocionados de mis compañeros del Centro Ecuestre me hicieron apretar el paso.

—¡Mírenlo, el caballo de A. está ahí tirao! ¡Vente, avanza, antes de que se lo lleven!

Un montón de niños de entre nueve y trece años se apiñaba frente al cuerpo inerte e hinchado, al que ya sabíamos, gracias a esos rumores certeros que se riegan entre los muchachos, que le había dado un ataque de cólico y, como ya sabíamos gracias a la ciencia dudosa que se riega entre los muchachos, el cólico es sentencia de muerte para los caballos, que sufren de un sistema digestivo incongruente y delicado. El caballo de A. había muerto esa mañana, pues, pero no fue hasta ese momento que podíamos confirmarlo, ahí, apiñados tras una línea imaginaria que todos sabíamos era mejor no cruzar. El recién cadáver equino frente al establo yacía sobre el concreto, tieso y supurando. Esto último lo advertí sólo cuando me abrí espacio entre la algarabía curiosa que pronto tornaría en silencio. Había amarrado a mi yegua a uno de los postes para poder acercarme sola. Me metí a la vanguardia del flanco infantil, y miré.

 

De La queresa, manuscrito inédito

 

Series destacadas de continuación en 2025-2nda parte

 

 

En Rojo

La semana pasada tuve la gran oportunidad de ver en pantalla grande dos de los 10 filmes que están nominados para los premios Oscares del 15 de marzo y con eso puedo declarar que este año he visto todo el listado. Aunque reconozco las intenciones y logros de El agente secreto (Brasil, Kleber Mendonça Filho)—con una actuación sobresaliente de Wagner Moura por su intensidad y diversidad—encontré que se extendían demasiadas escenas sin que abundaran a la trama y los cambios en tiempo y su intensidad eran desiguales. Hamnet, por lo contrario (aún con toda la crítica afirmativa y los premios ganados y nominaciones), llenó todas mis expectativas y fue muchos pasos +. En otro escrito abundaré (o quizá lo haga Lowell) + sobre este hermoso filme.

Ahora en este 2ndo listado de las series de continuación + destacadas predominan las historias con toques que rozan en verdades y sentimientos escondidos y que han sumado el interés de lxs espectadorxs a través de los años por mantener el mismo elenco con desarrollos congruentes de sus historias. En este listado hay + diversidad de temas ya que no se limitan (o expanden) a casos que resolver e historias por descubrir como las series que tiendo a preferir.

The Morning Show” (2019, temporada 4, 10 episodios)

Cuando esta serie comenzó era la gran apuesta de Apple para convencer a lxs seguidorxs de series televisivas que ellxs también podían generar historias de peso con el atractivo de estrellas como Jennifer Aniston, la rompecorazones Rachel de “Friends” (1994-2004), y sus amigxs. Esta vez su compañera del programa mañanero de noticias televisivas es Reese Whitherspoon como Bradley Jackson, la periodista “de calle” que se arriesga a buscar la noticia no importa si tiene que arriesgarse y no seguir la jerarquía establecida. En la 1era temporada, la figura principal fue Mitch Kessler (Steve Carell), el ancla principal del programa que es acusado de hostigamiento y chantaje sexual. Todo esto dentro del movimiento “MeToo” que en ese momento acaparaba las noticias frente y detrás de las cámaras. Los personajes + importantes, que son el sostén del programa mañanero, siguen en la batalla de acomodar los cambios que tan velozmente han surgido en los medios. Tanto Alex como Bradley, cada una en su propio estilo, debaten decisiones éticas vs realidades amenazantes tomando en consideración las verdaderas dentro de las noticias del momento.

The Diplomat” (2023, temporada 3, 6 episodios)

Esta serie tiene como protagonista a la fascinante actora Keri Russell (serie “The Americans” 2013-2018 y filme Waitress 2007) como la embajadora estadounidense de turno al Reino Unido, labor que tiende a complicarse porque su marido, Hal Wyler (el también fascinante Rufus Sewell), ha sido un destacado diplomático y ahora es tan solo el “acompañante”. Esto significa que, aunque Hal tiene + experiencia y + contactos en agencias y gobiernos diversos, se supone que no tome iniciativas ni intente guiar a Kate al camino que él escogería. Otro factor que dificulta que Kate pueda ejercer su puesto como ella escoja es que, aunque una vez lo fue, el matrimonio no es muy sólido. Cuenta con unos asesores excelentes que tienen sus propios conflictos personales: Eldra Park (Ali Ahn), enlace con la CIA y Stuart Heyford (Ato Essandoh) organizador de la embajada. Tener que lidiar con el 1er ministro del Reino Unido, Nicol Trowbridge (Roy Kinnear), con todos sus prejuicios contra las mujeres en el poder es otro desafío diplomático.

Dark Winds” (2022, temporada 3, 8 episodes)

Este mes comienza su temporada 4 y al igual que la excelente serie “Longmire” (2012-2017), la historia gira entre las tensiones de un teniente dentro de las reservaciones originarias—en este caso Navajo—que tiene que lidiar con crímenes, secuestros, robos y agresiones que involucran tanto los residentes como los “blancos” que invaden los territorios ya sea porque sus leyes predominan sobre lo local o porque utilizan el espacio para su propia ganancia. Joe Leaphorn (Zahn McClarnon) es el oficial que tiene a su cargo dos nuevos reclutas, diputado Jim Chee (Kiowa Gordon) y sargenta Bernadette Manuelito (Jessica Matten), que tienen su propia visión moderna de cómo lidiar con la comunidad y los agentes del gobierno federal que tienen la impresión de que necesitan ser supervisados. Joe también tiene sus propios problemas personales con su esposa, Emma (Deanna Allison), que no siempre está de acuerdo con sus decisiones  y una gran pérdida familiar. Es excelente cómo logran “normalizar” la vida en los territorios dando el sentido de que este mundo, al parecer escondido y limitado, es igual de válido del que siempre aparece como central y único. Escuchamos sus lenguajes y sus historias de ancestros mientras se resuelven los casos que surgen.

The Gilded Age” (2022, Season 3, 8 episodes)

Esta serie también ha sido renovada y si se es seguidora de “Downton Abbey”, de inmediato verá un estilo muy parecido de contar ya que es el mismo escritor: Julian Fellowes. Esta vez las historias se trasladan al Nueva York de 1880 con también conflictos de clase, rencillas y roces internos y externos y choques entre las familias que se consideran fundacionales por “venir” de dinero apropiado o heredado por sus antepasados y los nuevos ricos que son el motor económico de este fin de siglo y principios del siglo XX. Como es Nueva York y no parte de los estados sureños, la integración y el perenne racismo se da de manera + sosegada, aunque siempre presente. Este ambiente que se presenta me recuerda a la extraordinaria novela de E.L. Doctorow, Ragtime (1975), por su versatilidad en recorrer todo el panorama histórico del momento. En esta serie, los conflictos parecen ser + serios (no lo son) porque la familia ya establecida van Rhijn-Brook y la familia Russell con status por tener dinero en abundancia y la posibilidad de triplicarlo, viven frente por frente. Mientras la única preocupación de los hombres parece ser hacer dinero (o malgastarlo como el caso de Oscar van Rhijn), las mujeres, especialmente Bertha Russell, pasan todo el tiempo compitiendo por dar las fiestas + ostentosas, exhibir todo el lujo posible para dejar su rastro en la sociedad del momento. Toda esta rivalidad se da en un ambiente de hipocresía que hace + daño que bien. Pero el personaje central es Marian Brook, quien es un personaje sacado de las novelas de Jane Austen ya que su presencia, en casa de las tías van Rhijn, se debe al haber quedado sin dinero alguno a la muerte de su padre. Su única salida parece ser casarse “bien”.

Para finalizar, menciono varias series de comedia que nos sirven para relajarnos un poco al final del día sin tener que pensar en la resolución de crímenes y misterios.  “And Just Like That…” (2021, temporada 3, 10 episodes) enlazada a la serie “Sex and the City” (1998-2004), ahora con tres de las amigas originales (Carrie, Miranda, Charlotte) y otras tres añadidas (Seema, Nya, Lisa). Si en aquel entonces era la gran ciudad de cuatro solteras de 30 +, ahora son de 50+ y los desafíos no han cambiado y Nueva York sigue siendo el lugar perfecto para la diversidad de cada una. “Emily in Paris” (2020, temporada 5, 10 episodios) ha sido desde el principio un disfrute visual de un pequeño pedazo de París donde una joven astuta y ambiciosa estadounidense va a pasar una temporada trabajando en publicidad con gente que la tratan malísimo, pero en el camino se enamora, desamora, se muda a Roma y vuelve a ese París que ya reconoce como suyo. Y nos deleita a cada momento con un festín de vestuario. “Palm Royale” (2024, 2 temporadas, 10 episodios) nos lleva a El Palm Beach de la Florida de 1969 con su élite de mujeres plásticas cuyo único interés es tener dinero para gastar y ostentar, aparecer en las secciones sociales de los periódicos y revistas y ser aceptadas en los circuitos cerrados del lugar. Es ‘silly’ pero sirve para despejar la mente. Además, el dúo Carol Burnett/Ricky Martin es un deleite. “Nobody Wants This” (2024, temporada 2, 10 episodios) me interesa enormemente porque es un ‘ongoing project’ ya que en cada episodio se trata de llegar a un acuerdo sobre una relación entre personas arraigadas a religiones que no te dan espacio para crecer. En este caso, Noah Roklov (Adam Brody) es un joven rabino que todavía no tiene una sinagoga asignada, que se enamora de una mujer agnóstica, Joanne Williams (Kristen Bell) y disfruta enteramente de esta nueva relación. Tanto por presiones externas (familia, círculo social judío) como por sus propias dudas, comienza a presionar a Joanne para que se convierta y aquí surgen las preguntas y dudas que no tienen contestación: ¿por qué su amor tiene que estar condicionado a juramentar en una creencia que no es la suya?

 

 

 

 

 

Cuba: del bloqueo al estrangulamiento por decreto imperial 

 

 

Cuba, la Antilla Mayor, ha sido siempre una piedra de tropiezo en la ruta del imperio estadounidense hacia la imposición de su hegemonía sobre nuestra región y el mundo, desde que el 15 de febrero de 1898 el acorazado » Maine», de la Marina de Guerra de Estados Unidos sufrió una explosión que lo hundió en la Bahía de La Habana, dando paso al conflicto armado entre España y Estados Unidos que se llamó Guerra Hispanoamericana.
El «Maine» había llegado a La Habana un mes antes bajo el pretexto de defender los intereses de los estadounidenses en Cuba, entonces enfrascada en la fase final de su Guerra de Independencia frente al imperio español. Tras la explosión y hundimiento del «Maine», Estados Unidos declaró la guerra a España e inició su primera intervención militar y política en Cuba que se extendería,  hasta el año 1934. Cuando el entonces presidente de Estados Unidos,  William McKinley, solicitó al Congreso la autorización para la Guerra- con el telón de fondo del hundimiento del «Maine»- su argumento principal fue que la intervención militar para lograr «la pacificación de Cuba» era un asunto inminente de seguridad nacional para Estados Unidos. Igual argumento esgrimió la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos  ( CIA) para justificar la invasión a Cuba por parte de exiliados cubanos entrenados y financiados por Estados Unidos en 1961 por Playa Girón, durante el primer año de la presidencia de John F. Kennedy, y que culminó con una victoria militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba sobre los pretendidos invasores y en un fiasco internacional para Estados Unidos y su joven presidente. Desde entonces data el encono profundo hacia Cuba de todos los gobiernos estadounidenses y el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos sobre Cuba, el cual se ha recrudecido cada vez más, a pesar de las repetidas resoluciones inmensamente mayoritarias de la Organización de Naciones Unidas ( ONU) en denuncia y oposición al bloqueo y los brutales efectos que este ha tenido sobre la economía y la vida diaria del pueblo cubano. Una guerra larga y sorda de desgaste y aislamiento que el pueblo cubano ha tenido que sortear y resistir por cerca de 70 años.
Cualquier semejanza entre los argumentos contra Cuba de 1898 y los de hoy, en el 2026, no es casualidad. La política imperial hacia Cuba es la misma, y aún más expansiva, por la pretensión del actual gobierno de Donald Trump de revivir y ponerle su sello personal de la infame y racista «doctrina Monroe» de 1823 que considera a toda la región del Caribe y América Latina como el «patio trasero» de Estados Unidos, y por ello sujeto a los intereses y reclamos de Estados Unidos y, por consiguiente, susceptible de ser invadido, ocupado, trastocada su gobernanza o utilizado a conveniencia del gobierno imperial de turno.
Este es el contexto en que se desenvuelve la situación de Cuba hoy- amenazada su existencia misma por la falta de combustible en la isla, que detiene la actividad económica y social del país, a causa de la intervención de Estados Unidos, que ha prohibido la venta de combustible a Cuba y amenazado con sanciones fuertes a los países que violen la directriz. Esta situación se ha intensificado tras el secuestro del presidente de Venezuela el pasado,3 de enero. Bajo el gobierno de Nicolás Maduro, Venezuela garantizó el mayor abasto de combustible a Cuba durante varias décadas. Ahora, sin esa línea vital, se han intensificado las carencias en una economía bloqueada inmisericordemente por cerca de 70 años. Esto, unido a las nuevas sanciones y prohibiciones impuestas por Estados Unidos que tienen el vil objetivo de  llevar al gobierno y pueblo cubanos al límite de sus fuerzas y capacidad de resistencia. Como si fuera poco, también Trump ordenó el desplazamiento de buques de guerra de la armada estadounidense en aguas cercanas a Cuba, lo que aumenta el riesgo de una acción militar que pueda devenir en un conflicto armado.
Mientras todo esto pasa,  es ensordecedor el silencio de la comunidad internacional en torno a este asunto, particularmente de los países de la región del Caribe y América Latina. Choca aún más porque Cuba, incluso en sus momentos de mayor precariedad, ha sabido compartir Io que tiene con quienes lo han necesitado en nuestra región y el mundo entero. La generosa solidaridad cubana siempre se ha dejado sentir a través del mundo. Tal pareciera como si el estupor y el miedo se hubieran y adueñado del ánimo y la voluntad del liderato de las naciones.
«Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas». Así versó inspirada nuestra poeta y revolucionaria, Lola Rodríguez de Tió, en homenaje al fragor de la Manigua, donde mambises cubanos y puertorriqueños compartieron su suerte, luchando codo a codo por la independencia de Cuba y de Puerto Rico.
Cuba la logró a sangre y fuego, y ha pagado por ello un precio demasiado alto por demasiado tiempo: sesenta y cinco años de bloqueo y aislamiento, y hoy una amenaza real de estrangulamiento por la falta de combustible. Una muestra de hasta donde puede llegar la crueldad de un imperio en su sed de dominio y poder.
En esta edición, y cumpliendo con nuestra misión de dar voz a los que no la tienen en otros medios, y en reciprocidad a la solidaridad histórica entre nuestros dos pueblos, CLARIDAD reseña el extenso diálogo que sostuvo el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez con la prensa cubana e internacional sobre la situación en su país, a raíz de que el gobierno de Estados Unidos prohibiera el transporte y entrada de combustible del exterior y amenazara con sanciones fuertes a los países que violen dicha prohibición. En su exposición, el líder cubano expresa la posición de su gobierno en torno a este asunto y ofrece datos e información nueva y relevante. También incluimos el enlace para el vídeo completo de la rueda de prensa.

 

 

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