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Avelino González Claudio:  ¡Comandante!

 

 Por Manuel E. Meléndez Lavandero

La lucha revolucionaria en Puerto Rico tiene muchos ejemplos de seres que han dado todo por la causa de liberación nacional. Muchos de ellos(as) han pasado de bajo perfil en el cumplimiento de tales tareas políticas.

Hombres y mujeres que, en silencio, fueron construyendo las bases materiales y operacionales para desarrollar niveles de lucha superior a nivel político-militar; un método de lucha legitimado por la comunidad internacional, para aquellos pueblos que enfrentan el oprobio del colonialismo.

Uno de esos seres es, Avelino Gonzáles Claudio, exprisionero político, dirigente histórico del Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños (PRTP), fundado en 1976 y del Ejército Popular Boricua (Macheteros/1978-1983).

Desde temprano en la década de los años sesenta, Avelino ingresa a la lucha independentista, como militante y luego dirigente de la Federación de Universitarios por la Independencia (FUPI). La FUPI recoge las banderas de lucha del nacionalismo Albizuista y desarrolla luchas por una mejor educación, contra el servicio militar obligatorio, por la independencia nacional. El contexto histórico es también influenciado por la triunfante Revolución Cubana, que inspira a las nuevas generaciones a luchar, por todos los medios necesarios, incluyendo la lucha armada, para la conquista del poder político, necesario para construir una nueva sociedad.

A  finales de los años sesenta y principios de los setenta, Avelino, junto a Filiberto Ojeda Ríos, Hilton Fernández Diamante, Narciso Rabell Martínez, José María Lima y Roberto Todd Pagan, entre otros(as), fundaron el Movimiento Independentista Revolucionario en Armas (MIRA). Organización político militar que desarrolla una intensa campaña de propaganda armada, en favor de la independencia de Puerto Rico, durante los años (1968-1972).

La organización sufre un rudo golpe con el arresto de varios miembros y el descubrimiento de parte de su infraestructura logística. Muchos de sus miembros y dirigentes se ven forzados a pasar al clandestinaje más estricto e inclusive abandonar el país, algunos rumbo a Nueva York.

Luego de producirse la evaluación y el análisis de situación (1971), Avelino junto a otros líderes del grupo, con otros cuadros revolucionarios (hombres y mujeres), deciden continuar la lucha y reestructurar el aparato clandestino. Se producen acercamientos entre el MIRA y otra organización en formación política-militar de nombre Milicias de Liberación Nacional. Se dedican esfuerzos para desarrollar una base organizativa y preparar condiciones para iniciar operaciones. Diferencias políticas en cuanto a la concepción organizativa prevalecieron y las organizaciones, que se agruparon de 1972 a 1975, comienzan un proceso de separación. El saldo positivo de dicho proceso fueron ricas discusiones políticas sobre el tipo de organización a construirse, lo cual vendría a rendir frutos más adelante.

Luego de su vida universitaria Avelino pasa a vivir a Nueva York donde contribuye a organizar el aparato clandestino en esa ciudad y a establecer contactos con dirigentes de organizaciones políticas revolucionarias de la diáspora, entre ellas con los compañeros del Comité-MINP.

 

Disciplina revolucionaria

Entre las características que definen a Avelino, una es su disciplina revolucionaria demostrada en múltiples ocasiones. Cuando la organización le pide que regrese a Puerto Rico para integrarse a la lucha de acción directa, Avelino deja su empleo en Nueva York y se muda a Puerto Rico, con su esposa e hijos.  Tuvo diferentes trabajos, hasta que ocupo un puesto de gerencia en uno de los bancos de Puerto Rico.  Al momento de los arrestos de agosto de 1985 se desempeñaba como administrador de los Talleres Alborada, donde se publicaba la revista Pensamiento Crítico.

Desde su fundación en 1976 hasta el 30 de agosto de 1985 cuando se producen los arrestos masivos de altos dirigentes y militantes del PRTP y del nuevo EPB Macheteros (1984), Avelino fue parte del Comité Central y del Buró Político. La organización llegó a desarrollar cientos de operativos, grandes y pequeños, de todo tipo, como expropiación de fondos, acción directa contra objetivos militares de las fuerzas militares y aparatos represivos yanquis en Puerto Rico, todas enmarcadas dentro de la fase de propaganda armada, política de frentes y lucha de masas desarrolladas por el PRTP.

Nos dice Rosa, quien fuera miembro de la Dirección y compañero de armas de Avelino, que le impresiona siempre su sentido autocritico y espíritu de superación.  Nos narra que: “En una ocasión, luego de un operativo, salen los bocetos de los supuesto asaltantes en los periódicos y uno de ellos era bien parecido a Avelino. Por mi parte, acepte mi responsabilidad de no haber supervisado su enmascaramiento y el asumió la suya de no haber trabajado mejor ese aspecto”

 “Su compromiso consigo mismo, fue de superar esas deficiencias y lo hizo de tal manera que le permitió permanecer durante más de 20 años clandestino y haciendo vida social en Puerto Rico”, continua Rosa muy sonriente.

Avelino tiene muchas características que lo definen como un ser especial, es ese revolucionario al que todos aspiramos a ser. Su lealtad a la lucha y a sus compañeros(as) supera cualquier prueba. Un ser desprendido, a quien no le atan cosas materiales. Compañero valiente, mente clara para el análisis político y para articular una visión estratégica, sangre fría para la acción.

 

Arrestos del 30 de agosto y el paso al clandestinaje

El 30 de agosto de 1985, el Buró Federal de Investigaciones efectúa un operativo militar, invadiendo cerca de treinta hogares y lugares de trabajo, en Puerto Rico, Estados Unidos y en Méjico, con la ayuda de la Interpol. En el mismo son arrestados 16 compañeras(os) de las direcciones del PRTP-Macheteros y del nuevo EPB- Macheteros, quienes a partir de ese momento enfrentaran acusaciones relacionadas a la expropiación de 7 millones de dólares de un depósito de la Wells Fargo en Hartford Connecticut, ocurrido en 1983.

Avelino llega al país el día 31 de agosto, luego de varias semanas en gestiones políticas en el exterior. Al montarse en el taxi y preguntarle al conductor cómo estaban las cosas, este le menciona el arresto de los Macheteros el día antes.

Aunque el hecho le tomóde sorpresa, lo cierto es que desde semanas antes, la Junta Directiva de la Revista Pensamiento Crítico había advertido que era inminente una ola represiva contra el movimiento independentista en el país. Avelino poseía documentos de identidad alternativos, casa de seguridad y bases de apoyo, lo cual le permitió sumergirse inmediatamente en la más estricta clandestinidad, lo que le permitiría esperar por espacio de varios meses, en lo que se calmaba el ambiente y podía reencontrarse con las estructuras partidarias.

Podemos estipular que los arrestos del 30 de agosto, resultaron ser un golpe fuerte para las estructuras del PRTP y el EPB, le restó dinamismo al movimiento independentista revolucionario en general y las organizaciones clandestinas, en particular, perdieron la iniciativa estratégica en el plano de la lucha político-militar.  No es la intención de estas notas hacer un repaso de ese proceso, valga apuntar que es un análisis pendiente, muy necesario.

Veamos sin embargo que por espacio de 25 años Avelino pudo permanecer en el clandestinaje, viviendo, trabajando y organizando en Puerto Rico. Mantuvo las bases de apoyo necesarias para proteger su identidad, conseguir viviendas, hacer vida social y seguir la lucha por la independencia de su país, inclusive viajar al exterior a cumplir algunas tareas políticas asignadas por la dirección de su organización política. 

Nuevamente, nos comenta Rosa que: “Avelino llegó a participar por algún tiempo de reuniones en un organismo de base del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). Su pueblo le protegía”

Pensemos que, durante varios años, al igual que Avelino, su hermano Norberto González Claudio y Filiberto Ojeda Ríos estuvieron operando clandestinamente, al mismo tiempo y viviendo en Puerto Rico. Posiblemente, muchos de los esfuerzos organizativos, tanto del PRTP, como del EPB fueron destinados a mantener la infraestructura material de casas, vehículos, documentos para proteger a los clandestinos.

 Esto mientras dedicaban esfuerzos a impulsar el desarrollo de proyectos políticos y de apoyo a las luchas del pueblo.

 

Captura, prisión y exilio

Luego de su captura en febrero de 2010 y tras 25 años en el clandestinaje, Avelino enfrenta juicio. En el mismo, queda establecido que el operativo de expropiación de los $7millones de la Wells Fargo en 1983, tuvo el objetivo político de financiar la lucha por la independencia de Puerto Rico y, de ninguna manera, para lucro personal.

Esta posición fue la misma que asumieron en años anteriores Jorge Farinacci, Hilton Fernández, Orlando González Claudio (hermano de Avelino) e Isaac Camacho, salvando así, la responsabilidad histórica de no permitir que se criminalice la lucha revolucionaria por la independencia de Puerto Rico.

Avelino cumplió años de cárcel en las prisiones del imperio, fuera del país. Al igual que la mayoría de otros prisioneros(as) políticos boricuas, a la condena de prisión le suma la condena al exilio, lejos del terruño y de la familia. 

Por medio del Comité de Amigos y Familiares de Avelino González Claudio, se logró mantener la solidaridad, el apoyo y la vigilancia sobre los desarrollos de la experiencia de prisión de este. Esto permitió detectar el deterioro de sus condiciones de salud y exigir del buró de prisiones que se iniciara el tratamiento para el compañero.

Llega a Puerto Rico en diciembre de 2012 y es recibido en el aeropuerto internacional de Isla Verde por cientos de compatriotas que le esperaban para celebrar la victoria de su regreso a la Patria, por la que había dedicado tantos años de lucha.

 

Comandante

Como dijimos al principio, Avelino es un hombre sencillo, sin pretensiones, ni ansias de protagonismo. Sin embargo, el peso de sus aportaciones como dirigente y estratega, en el desarrollo de la lucha revolucionaria político militar, por la liberación de nuestro país, no son para pasar desapercibidas.

Nuestro pueblo debe conocer, valorar y verse reflejado en el espíritu rebelde, revolucionario y patriótico de los hombres y mujeres que luchan y dan la vida por transformar y liberar al país del lastre de nuestra condición colonial y aspiran a construir una patria libre y con justicia social para todos.

Es por eso por lo que, en la mejor tradición de las organizaciones y procesos políticos revolucionarios, tenemos en Avelino González Claudio, un Comandante de la Revolución.

 

 El autor fue director de la Revista Pensamiento Crítico (1991-1995)

 

¡Viva por siempre la memoria de Avelino y los héroes y heroínas que ya no están con nosotros y que lo dieron todo desde el clandestinaje! ¡La lucha no se detendrá! ¡Hasta la Victoria, Siempre!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Zonas de oportunidad: ¿Para quiénes? 

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com 

A la designación de todo Puerto Rico como una “Zona de Oportunidad” (mediante la Sección 1400Z-1 (b) (3) del Código de Rentas Internas Federal) la pregunta que sigue sería, “zonas de oportunidad ¿para quiénes?” 

Para el planificador David Carrasquillo Medrano, esta designación plantea una serie de interrogantes que todos deberíamos hacernos como son: ¿Por qué se designó a toda la isla como “zona de oportunidad”; cómo esto encaja con la política pública y cómo encaja con los procesos de recuperación del país? Es obvio que esta designación está ligada a la asignación de los llamados fondos de recuperación de desastre para el desarrollo comunitario, los CDBG-DR. Según lo aprobado estos fondos son un total de $1mil 500 millones. 

Las “Zonas de Oportunidad” es un programa de exenciones contributivas para inversionistas que forma parte de la reforma contributiva del presidente Donald Trump y fue aprobado en mayo en el Congreso. En una charla ofrecida en el espacio comunitario conocido como Pública, en Santurce, Carrasquillo Medrano, señaló los aspectos relevantes de lo que significa la definición de “Zonas de Oportunidad”. Para empezar, según la ley, un proyecto prioritario en zonas de oportunidad significa una industria o negocio u otra actividad de producción de ingresos que aportará a la diversificación, recuperación o transformación social y económica de la comunidad de la zona elegible. 

Un “proyecto prioritario residencial elegible”, es un proyecto en una zona de oportunidad que tenga un componente importante de vivienda de interés social. Una “zona elegible” significa un área de Puerto Rico designada como zona de oportunidad y que ha sido designada como tal por el Comité de Proyectos Prioritarios. 

La selección de cuáles serían los proyectos prioritarios estará en manos de un llamado Comité de Proyectos Prioritarios, adscrito a la Oficina del Gobernador. Hasta el presente se sabe que serán miembros de este comité, Christian Sobrino, como director de la Autoridad de Asesoría Financiera y Asesor Financiero, el Oficial de Inversiones, Gerardo Portela, el director de la Alianza Público Privadas (APPs) Omar Marrero, el secretario de Desarrollo Económico (DDEC), Manuel Laboy. Un representante por parte del Senado y otro de la Cámara, todavía no se sabe quiénes son (al menos públicamente), y otros dos representantes nombrados por el Gobernador. Incluso el Presidente le podría pedir al Gobernador que nombre otras dos personas adicionales, para atender asuntos particulares, según la naturaleza del negocio solicitado. El Comité podrá redactar su propio reglamento sin tener que seguir la Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme. Las reuniones del Comité no podrán proceder sin al menos un legislador y las recomendaciones se harán en un informe final al secretario de DDEC, quien aprobará o denegará la solicitud. La creación de este Comité fue mediante legislación de Puerto Rico. 

Carrasquillo Medrano presentó que es preocupante la composición de este comité ya que todos responden de manera directa al Gobernador o a la Legislatura, a costa de que se elimina la participación de otras agencias como la Junta de Planificación (JP), la Oficina de Gerencia de Permisos (OGP), a los mismos municipios, e incluso los procesos de participación ciudadana. “Estos mismos funcionarios son aquellos responsables de promocionar la política pública de las Zonas de Oportunidades y han servido como promotores de estas teniendo interacciones directas con inversionistas quienes serán los solicitantes de proyectos a ser evaluados por el Comité de Proyectos Prioritarios”, denunció. 

Levantó bandera de preocupación además a que por un periodo indefinido los proyectos estarían dispensados de la aplicación de las leyes como la de permisos, de la JP, de las leyes de Municipios Autónomos y de los Procedimientos Administrativos Uniformes. Estas exclusiones dejarán las decisiones sobre los proyectos apuntó Carrasquillo en manos de personas sin el peritaje de los asuntos pertinentes. Trajo a la atención que se supone que la ley penaliza a personas que ejerzan labores profesionales sin estar licenciados para ello, como lo son los planificadores. 

Más aun destacó que es preocupante el que se haya designado el 95% de Puerto Rico como una “zona de Oportunidad” sin tomar en consideración criterios particulares de gran relevancia como lo son el Plan de Uso de Terrenos, Planes de Ordenación territorial Municipales, zonas de riesgo de inundaciones, deslizamientos, zonas de conservación, zonificaciones, planificación existente, la compatibilidad con usos adyacentes, reservas naturales, designaciones históricas entre otras. 

En fin todo parece estar friamente calculado, se privatizan las propiedades de la Compañía de Fomento Industrial (PRIDCO, siglas en inglés), se otorgan $1mil 500 millones bajo los llamados fondos de recuperación de desastre para el desarrollo comunitario (CDBG-DR), se designa a toda la isla como “Zonas de Oportunidades”. 

Información relacionada en la página 6.

Es preocupante la composición de este comité ya que todos responden de manera directa al Gobernador o a la Legislatura, a costa de que se elimina la participación de otras agencias como la Junta de Planificación (JP), la Oficina de Gerencia de Permisos (OGP), a los mismos municipios, e incluso los procesos de participación ciudadana. 

Maternidad o no maternidad, that is the question?

 

Por María M. Ojeda*

Cuando pensamos en lo femenino en el mundo actual deberíamos pensar en lo femenino en el mundo antiguo. Cuando hablamos de democracia hacemos alusión a la Atenas del mundo clásico. Sin embargo, olvidamos que la mujer está ahí excluida de la esfera pública o recluída en espacios silenciosos como les sugiere Pericles en el célebre discurso fúnebre de Tucídides: “Y si, para aquellas esposas que ahora quedan viudas, debo también decir algo acerca de las virtudes propias de la mujer, lo resumiré todo en un breve consejo: grande será vuestra gloria si no desmerecéis vuestra condición natural de mujeres y si conseguís que vuestro nombre ande lo menos posible en boca de los hombres, ni para bien ni para mal”. Y queda una pensando en que diría Aspasia de Mileto hija de Axíoco, compañera de Pericles. Ella, maestra de retórica y logógrafa, tuvo gran influencia en la vida cultural y política en la Atenas de su tiempo y hasta quizás en la vida del político de marras. Los escritores satíricos, sin embargo, la describian como una cortesana. 

En el teatro griego, sin embargo, las mujeres y, en concreto las madres, adquieren un evidente protagonismo que no encontramos en ningún otro de los géneros literarios griegos. Así, en las alabanzas a los caídos en defensa de la ciudad están excluidas las mujeres, pero en la tragedia clásica, las madres tienen papel protagónico: Andrómaca; Hécuba, Clitemnestra, que antepuso a su esposo el amor hacia su hija; Medea, que asesina a sus propios hijos para castigar al marido traidor o Yocasta, por mencionar algunas. 

Entonces, si no participan de la vida pública en la Atenas clásica uno debe suponer que la maternidad no es una institución democrática. Más bien se trata de un proceso biológico que se asume de diferentes formas posibles. O al menos así debería ser. 

Es difícil, sin embargo, que una decida no tener hijos aún en el siglo XXI. No que no pueda tener hijos. Me refiero a decidir no tener hijos. Aún para no practicantes de la religión parecería que persiste en las mentes la gloriosa maternidad de María. En la cultura nuestra parecería que la mujer-madre se limita a aportar al padre lo que a éste le falta: la capacidad biológica de la gestación y parir. De ahí que sólo un Nombre, un apellido, el de los padres (el de la criatura y del padre de la madre de la criatura), se perpetúe y sea susceptible de poder ser pronunciado. De modo que, como en el discurso fúnebre de Pericles, “se ha conseguido que nuestro nombre ande lo menos posible en la boca de los (h)(n)ombres”. En resumidas cuentas, ninguna de nosotras tiene apellido. Solo nombre propio. Es un gran silencio de historia. 

La maternidad como mito, en el mito, debe leerse inversamente. Debe leerse con el marco crítico con el que se lee ficción. Así, la maternidad obligatoria, aquella por la que las mujeres son obligadas por coacción, a engendrar y dar a luz no debe ser una regla, una ley. Tampoco esa maternidad voluntaria, realmente deseada, pero en la que el deseo no puede impedir que la hija o el hijo será criado en las norma del patriarcado.

En la tragedia griega Medea, la protagonista es una mujer no convencional. Es poderosa, es maga, sin su ayuda el héroe masculino Jasón nunca hubiera conseguido el vellocino de oro. Pero cuando él después de algunos años piensa casarse con otra Medea no sólo mata a su rival sino que asesina a sus propios hijos. En esta tragedia se propone que un hombre sin hijos en el patriarcado no es un hombre, no es nadie, y condena a Jasón al ostracismo social. 

Nos dice Victoria Sau en su Diccionario ideológico feminista que no puede haber maternidad mientras: “a) los hombres sigan distribuyéndose a las mujeres; b) los hombres controlen la reproducción humana (fecundidad, fertilidad, demografía); c) los hombres decidan sobre la investigación, distribución y legalización de los métodos de la regulación de la natalidad, bien para fomentarla, bien para impedirla; d) en tanto que patriarcas sigan teniendo derecho de vida y muerte sobre los hijos/as (destrucción del medio ambiente, condena a muerte por hambre de países-hijo, genocidio de razas-hija, guerra)”.

Es un asunto complejo y pienso que se adelanta un poco cuando la cuestión del aborto se convierte en tema y acción constante en la agenda pública de transformación. Sabemos que los abortos clandestinos son causa principal de mortalidad materna y que en muchos países la despenalización del aborto a reunido grandes concentraciones y protestas. En Puerto Rico se quiere retrotraer legislación punitiva y retrógrada gracias a legisladores y legisladoras fundamentalistas. Pero, ¿qué pasaría si la responsabilidad de la reproducción de la vida fuese colectiva? Primero, la mujer dejaría de ser responsable individualmente de todos los procesos. Segundo, la familia dejaría de ser el núcleo básico de la sociedad y todo adulto sería responsable por los hijos de todos. ¿No sería este un modo de acabar la opresión sobre las mujeres? ¿No sería una manera de que la sexualidad dejara de estar atada a la reproducción? 

En resumen los seres humanos nacen en el capitalismo y en el sistema patriarcal condenados a competir y no a cooperar, esa es la gran tragedia. Y no es griega. Es universal. Mi abrazo a las que deciden no ser madres. Mi abrazo a las que son madres. 

*Ojeda es estudiante de teatro.

El día que mataron a Lenin

 

Por Eduardo Pérez Cirlot

El 1° de enero siempre quedará grabado en mi memoria. Era conductor de la principal planta de buses en Petrogrado. Esa tarde Nikolai Ilich me pidió que lo llevara a Mixaylovski Manezh. Llegamos a las 7 u 8 de la noche. En la tribuna V. I. Lenin le hablaba a los soldados del Ejercito Rojo que partían al frente. 

No recuerdo exactamente sus palabras, pero fue emotivo. Eso a pesar de que, sin jamás considerarme un tipo muy inteligente, tenía mis propias opiniones sobre el dirigente. Nada complicado. Pensaba, y en eso quizás pecaba de ingenuo, que lo peor que le pudiese ocurrir al jefe de un movimiento revolucionario era verse obligado a tomar el poder en un momento en el que el poder todavía no está maduro para la dictadura del proletariado. Es decir, lo que puede hacer es en ocasiones contrario a sus principios y sus propias ideas. Y, entonces, lo que debe hacer es imposible de hacer. Eso es lo que creía entonces. Sin embargo, llegué temprano y escuché la última parte de su discurso. Quizás quince minutos. Veinte como mucho. Fue suficiente. Me sentí orgulloso de ser parte del devenir del mundo. Me dije, demonios, soy el conductor del coche en el que viaja un hombre que cambiará el curso de la historia. 

Cuando terminó su intervención el camarada Nikolai me ordenó llevar a Vladimir Lenin donde él me dijera. Partimos hacia Smolny, en el centro de la ciudad. Ingresamos al puente Anichkov sobre el rio Fontanka, cerca de la Catedral de la Santa Trinidad. A esa hora la catedral había escondido su color azul. Me atreví a preguntar al líder y a sus acompañantes, si habían visto la hermosa catedral. Lenin contestó en la afirmativa y pasó a describir algunas maravillas arquitectónicas.

A mitad del puente se sintió una descarga. Creí distinguir el fogonazo en la primera estatua del hombre desnudo domando un caballo. El vidrio delantero comenzó a resonar delante de mí. Cayeron trozos de vidrio sobre mi rostro. De ahí viene esta pequeña cicatriz en la barbilla. La escondo con la barba. Pensé que era un ataque contra Vladimir Ilich por lo que apreté a fondo el acelerador y giramos en la esquina, por la avenida Nevski. Ya tomando la curva comenzamos a hablar. Todos estábamos vivos. El riesgo había pasado, el corazón comenzaba a tranquilizarse. Fuimos a toda prisa un poco más allá, hasta la calle Smolny cerca del instituto para revisar el automóvil. 

Tenia la carrocería perforada en distintos lugares. Nadie estaba herido excepto un pasajero que no conocía, de aspecto extranjero, al que una bala le había rasguñado una mano. Sangraba un poco. Nada importante. Bromeó sobre el asunto. Muy simpático. Era suizo, me dijo. La hermana de Lenin me explicó que había ayudado al Lenin a viajar desde Suiza a Alemania y luego a la estación Finlandia. Retomamos la ruta. Vladimir Ilich y sus acompañantes me dieron las gracias. Incluyeron palmadas al hombro. Parecían muy tranquilos. Quizás era la adrenalina, ese descubrimiento japonés. 

Dejé a los pasajeros frente al edificio que servía de morada. Partí de regreso al puente. Estacioné en la misma curva. Soldados y agentes habían tomado el espacio. Caminé hasta el punto en el que había escuchado la descarga. Miré al suelo. No sé lo que buscaba. Crucé la calle. La luna llena y la noche sin nubes alumbraban lo suficiente como para que distinguiera un objeto en el suelo. Lo observé de cerca. Lo tomé en mis manos. Una vainilla. Sin duda alguien había disparado un arma desde allí.

¿Quién pudo haber sido el atacante? ¿Habría más de uno? No supe. Un oficial abofeteaba a un muchacho. Luego lo dejó ir. Una mujer, sin mirarme a los ojos, me preguntó si Lenin estaba bien. Le respondí que sí, que estaba perfectamente. Parecía borracha pues caminaba con inseguridad. Se alejó dando pequeños tumbos. La dejaban pasar. Era frágil como una hoja en el viento. Yo traté de encontrar al muchacho que había sido detenido brevemente. Me pareció por su vestimenta y su cabello largo que podría ser un revoltoso.Igual, todos sabemos que la Avenida Nevski siempre ha estado llena de estudiantes, bohemios y poetas. Me acerqué al oficial.

– Oficial, el muchacho, ¿es sospechoso?

Es un vago. Es mi hijo.

¿Vio algo? ¿Estaba cerca?

Vino a curiosear. Lo mandé de regreso a casa de una bofetada. Seguro volverá con sus amigos estudiantes. Solo se dedica a leer y beber, el muy vago. Le he dicho que…

Gracias, camarada.

Comenzaban a aglomerarse decenas de personas. Si alguna otra vainilla estaba en el suelo seguramente la perderíamos. Miré a mi alrededor. Un hombre de apariencia distinguida recogía algo del suelo y metió su mano en el bolsillo. Me acerqué. Cuando iba a preguntarle qué había hallado en el suelo sacó su mano del bolsillo y me entregó unas monedas. Me sorprendió.

-¿Qué hace?

-Oh, pensé que me pediría limosna.

-Claro que no.

-Pues devuélvame las dos monedas.

Lo hice, por supuesto. Se alejó entre lo que ya era una multitud. Quedé allí atontado ¿Parecía yo un pordiosero? ¿Quién era ese hombre vestido como un dandy? En fin, entonces mi trabajo era el de llevar a Lenin a donde él quisiera.

Me pareció verlos a los dos, al que me entregó las monedas y a la mujer que caminaba dando tumbos, en aquella fábrica, pocos años después, cuando por fin lograron herir a Lenin.

El dujo invisible

 

Por Laurie Garriga / Especial para En Rojo

En su ensayo “El viaje”, incluido en Los países invisibles (2008), Eduardo Lalo cuenta su regreso a Londres quince años después de su primera visita. El viaje anhela convertirse en un viaje. Es decir, en una oportunidad de ver más que cadenas de tiendas o restaurantes: “Viajo, por primera vez en muchos años, para comprobar que casi todo queda ya en mi ciudad; que casi todo (que cada vez es menos: menos objetos, palabras, conceptos) queda en cualquier sitio. El viaje comienza a ser imposible. Lo visible —que es lo que ha sido globalizado— crea un suburbio de dimensiones planetarias” (11). 

En su esfuerzo de “ver algo”, el narrador sustituye las vitrinas de las “high streets” por aquellas del British Museum. En una de salas saltará a la vista la presencia de un hermoso dujo taíno en madera… mal iluminado y peor descrito. La placa anuncia escuetamente que proviene de Jamaica y perteneció al pueblo que habitaba la isla cuando ‘llegó’ Cristóbal Colón: “La historia de esos pueblos que vivieron en el Caribe por milenios, es aquí una especie de residuo mínimo. Apenas cuentan las palabras, que aquí se asemejan tremendamente al silencio. Los taínos quedan aquí innombrados, confundidos con pueblos dejados también sin identificar” (12-13). 

El British Museum toma forma con los miles de artefactos del gabinete de curiosidades del doctor británico Sir Hans Sloane (1660-1753). Se ha comprobado que Sloane, quien dona su colección de objetos, manuscritos y antigüedades al rey George II y a la nación en 1753, se benefició directamente de la trata de esclavos y que amasó parte de sus ‘curiosidades’ expoliando tierras como la jamaiquina (de donde, sin duda, sacó el dujo en cuestión). Hoy día sus ‘tesoros’ siguen expuestos junto a otros miles. El British Museum presume su esfuerzo pionero y su esplendidez: “ [The British Museum is] the first national public museum in the world. From the beginning it granted free admission to all ‘studious and curious persons’. Visitor numbers have grown from around 5,000 a year in the eighteenth century to nearly 6 million today”, lee su catálogo. Poca mención hay del origen de sus artefactos o los modos en que se adquirieron. 

Más allá de su pertenencia como potingue del doctor Sloane, a pesar de su presencia, el dujo ha sido desvestido de información, de contexto o de importancia. Tal vez gane una cierta prominencia, pensarán algunos, solo por ocupar el lugar que ocupa aún en su imperceptibilidad. 

Giorgio Agambem ha elaborado sobre la sacralización de las pinacotecas, y de aquellos objetos profanados y expuestos en sus escaparates. El filósofo italiano aduce se celebra una suerte de ritual de divinización al pasarlos de una esfera humana a otra –como un rito sacramental– y de esta manera, se les ‘museifica’. En este sentido, la galería es el templo de la veneración. La museificación no se limita a instituciones culturales, como es, en este caso, el British Museum. Se museifican destinos, ciudades, objetos, arte, personas, religiones y hasta la filosofía:

The impossibility of using has its emblematic place in the Museum. The museification of the world is today an accomplished fact […] “Museum” here is not a given physical space or place but the separate dimension to which what was once – but is no longer – felt as true and decisive has moved. In this sense, the Museum can coincide with an entire city (such as Evora and Venice, which were declared World Heritage sites), a region (when it is declared a park or nature preserve), and even a group of individuals (insofar as they represent a form of life that has disappeared). But more generally, everything today can become a Museum. because this term simply designates the exhibition of an impossibility of using, of dwelling. of experiencing (83-84).

Eduardo Lalo ve en el dujo antillano, no una exaltación o una atracción. Con su museificación parece cimentarse su invisibilidad: la de la historia caribeña y la de Jaimaica. El dujo está, pero no está. Yo misma visité este museo hace un año. No encontré la sala que menciona Eduardo Lalo. La muchedumbre y el cansancio me permitió ver algunos retazos de su inacabable acervo, como la impresionante estela fragmentada de la piedra de Rosetta y sus tres escrituras; y varias habitaciones repletas de sarcófagos egipcios –expoliados en su mayoría y desnaturalizados. Listos para el ojo itinerante–. No recuerdo mucho más. El saqueo británico (el que nos atañe en esta columna) en su exceso y su institucionalismo es también invisibilizador en obra y en omisión. 

Han pasado casi 15 años desde aquella visita de Eduardo Lalo a Londres (durante el verano del 2005) y unos 10 desde que se publicara el libro. En una actividad de lectura y preguntas de su obra, celebrada en febrero de 2019 en Boston, el autor retoma el argumento de “El viaje”, no ya para hablar de artefactos indígenas, sino para equiparar la invisibilidad a la dominación. Sin mencionar a Agambem extiende el término, lo generaliza. Se domina lo que se silencia y se invisibiliza desde todos o cualquiera de los puntos del planeta, arguyó.

Hace unos días, luego de leer “El viaje”, visité el portal web del British Museum. Pude confirmar que su colección incluye, entre otros objetos taínos, unos cemíes provenientes de Republica Dominicana y Puerto Rico. Los artefactos han sido agrupados bajo el muestrario “Lost Kingdoms: Central America”. La invisibilización museificada también logra hasta desplazarnos del Caribe y el mapa.