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Una novela viequense

Por Luz Nereida Pérez/Especial para En Rojo

Es la tercera novela histórica que leemos de la autoría de Vionette Negretti. La primera fue Tiempos revueltos, en la que narra el devenir histórico del Partido Nacionalista y la revolución de Jayuya de 1950, a través de la extraordinaria figura de Elio Torresola. La segunda, Sabrás que te quiero (Mariana Editores, 2017), tiene un pie en la revolución jayuyana, pero se ambienta en el Viejo San Juan, y ahora leemos El cascabel de la Luna (Mariana Editores, 2019) con ambientación en la historia de la Isla Nena de Vieques, desde los tiempos precolombinos hasta un futuro imaginado.

Vionette Giovanna Negretti trabajó como periodista, tanto en la prensa escrita como en la radial y televisiva, antes de dedicarse de lleno a la escritura. Tiene raíces familiares viequenses, además de haber pasado largas temporadas en la Isla Nena durante su niñez y adolescencia, por lo que conoce de primera mano la geografía y las narrativas reales y legendarias que corren por esas tierras.

En las tres entregas editoriales, la disciplina formativa en el periodismo de su autora se percibe en la meticulosidad con que indudablemente realiza sus investigaciones para dar fondo y forma a su producción novelística. En Sabrás que te quiero, por ejemplo, nos pareció fascinante, entre otros detalles, la minuciosa descripción de los productos en venta en el mercado del Viejo San Juan de fines del siglo 19 y principios del 20, enumerados uno tras otro en sensorial desfile ante nuestros ojos. Al leer El cascabel de la Luna, no nos cabe duda de que la periodista Negretti leyó exhaustivamente abundantes fuentes documentales para poder imbricar hechos históricos de Vieques en medio del quehacer creativo de su novela. De igual manera, también revisó fuentes periodísticas actuales, alusivas a todo lo ocurrido alrededor del embate en la Isla Nena del poderoso huracán María, entre otras actualidades del País, y de Vieques en particular. No contenta con ello, también se asesoró con reconocidos economistas y un abogado para la recreación, en los segmentos finales de la novela, de un futuro imaginado para el pueblo y las tierras viequenses.

Todo este entramado histórico se hermana con la fantasía novelística de mujeres que viajan en el tiempo y el espacio vital, por medio de la magia del sonido de un poderoso cascabel agitado en un lugar específico en la geografía viequense en noches de luna llena, que las remueve de sus respectivas épocas para catapultarlas hacia siglos futuros. Las cintas de cada cascabel, según su color, determinarán el derrotero en el viaje del tiempo de quien lo agita. Así la cinta azul conllevará viajes; la roja, amor; la verde, buena suerte; y la amarilla, dinero. Cascabeles y cintas agitados por mujeres con el común denominador de tener casi todas el cabello rojo, de amar la tierra de Santa Úrsula (Vieques) y de no temer a las consecuencias de sus actos. Mujeres arrojadas, valientes, emprendedoras y pletóricas de dignidad e inteligencia. 

Así participaremos, como lectores de esta novela, de las vivencias de la taína Anaí, nieta de Maibona, gran señor de Bieke; de las de Alienor (Leonor), francesa de cabellera roja, hermana del templario Guillaume de Nins. Más tarde en la trama conoceremos a Rebeca, hija de Roque de Santander, tataranieto de Leonor de Nins y tendremos la oportunidad de familiarizarnos con las personas de Simón Bolívar; con su mano derecha, el fajardeño Antonio de Valero y Bernabé; y con un supuesto capitán de los barcos bolivarianos de nombre Francisco del Toro. Personajes a través de cuyas vivencias se va trazando la historia de Vieques.

Llegaremos al Vieques del 2015 junto al personaje de Teresa y comenzaremos desde ahí a repasar experiencias vividas por la mayor parte de los lectores y lectoras de esta novela histórica hasta conducirnos hacia un posible futuro reivindicador, digno y beneficioso para Vieques y sus habitantes.

En esta etapa de la obra, se nos presentan las críticas al sistema de lanchas que tanto agobia a los residentes de la Isla Nena;  la historia del acaparamiento de las tierras viequenses por la Marina de los Estados Unidos y la salida de estos, gracias a la prestigiosa disciplina implícita en la desobediencia civil que nos legaron Mahatma Gandhi y Martin Luther King. También podremos apreciar una detallada descripción del “hombre de Puerto Ferro”, hallazgo arqueológico de restos indígenas en Vieques.

La autora señala al principio de su libro que los eventos alrededor del siglo 21 viequense son meros “elementos de ficción novelesca” y al final incluye una larga lista de agradecimientos que nuevamente dan fe de la meticulosidad investigativa de Vionette Negretti. Lista encabezada por la extraordinaria figura del venezolano Simón Bolívar (Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios), que honró con su presencia a la Isla Nena, donde se detuvo para abastecer de agua a sus barcos. Agradece también a los valientes pescadores viequenses por su lucha contra los enormes acorazados de la Marina de Estados Unidos, valiéndose de sus embarcaciones de pesca; al pueblo viequense por su resistencia ante tanta adversidad y a activistas como Carlos Ventura, Ismael Guadalupe y Robert Rabin. Finalmente da las gracias Vionette Negretti, entre otras personas listadas, a quienes denomina su “Equipo de Ensueño”: Pedro Brás Casanova, Carmen Espina y Javier F. Pagán, que le ayudaron a trazar todo lo concerniente a la parte final de esta novela.

Como es costumbre en sus novelas históricas, en esta también se incluyen fotos. Esta vez podemos apreciar fotos de la Tumba del Hombre de Puerto Ferro, del monolito en forma de tortuga ubicado al lado de donde fueron encontrados estos restos, una fotografía del activista Ismael Guadalupe junto al busto en honor a Simón Bolívar que está en la plaza pública de Vieques y finalmente cierra con una fotografía de las ruinas de la hacienda azucarera Playa Grande.

La lectura de esta novela de Vionette Negretti, con todo el valioso trasfondo histórico y vivencial de las vicisitudes del pueblo de Vieques, indudablemente mantiene vivo el reclamo de Paz para la Isla Nena. Exigencia que no terminó con el cese de los bombardeos y prácticas militares porque queda mucho por hacer y resolver en este pueblo para quien aquellas palabras del poeta cialeño Juan Antonio Corretjer, “La vida es lucha toda”, son vivencia cotidiana en todos los aspectos. 

Disponible en la Claritienda.

El sueño en inglés de una playa del sur: Reseña de Octopus’s Garden

Escena de la obra. Foto: David Gasser

Por Juan R. Recondo/Especial para En Rojo

Mother: Poor José, your ancestors were a merman without a mermaid,

a sad and distant sleepwalker and a cannibal. […] Water the dead

and hope they bloom.

Arístides Vargas, Octopus’s Garden (Traducción de Aurora Lauzardo)

 

Elenco y amigas y amigos. Foto: David Gasser

Noté un dato que me pareció muy curioso. He abierto dos de mis reseñas de teatro para Claridad con la palabra “caminar” en mi intento de reconstruir varias experiencias teatrales en la ciudad de Nueva York. Diferente al cine, que es más claramente una máquina que proyecta sueños etéreos, el teatro es una realidad palpable que se abre ante nosotros. El lenguaje del teatro existe en tres dimensiones y reconstruye una actualidad encarnada en los cuerpos reales que actúan para el espectador. El teatro nunca es artificio, como muchos argumentan, sino otra dimensión que desafía nuestro entorno. Ante cualquier expresión teatral, usted es testigo de una explosión de presencia similar a los actos de protesta que clamaban por la renuncia del gobernador y que tendrán consecuencias reales en la política de la isla. Estos eventos crean pequeñas fisuras en nuestra dimensión. Es inevitable que mi “caminar” por la ciudad para llegar al teatro se entremezcle con esa realidad reconstruida en el espacio escénico. Ese es nuestro contrato con los artistas teatrales. Aceptaremos las leyes de su nuevo mundo y esperamos atestiguar cómo estas diversas realidades marcan nuestros ambientes.

La traducción al inglés de Jardín de pulpos, Octopus’s Garden, escrita por el dramaturgo argentino Arístides Vargas y traducida por Aurora Lauzardo, fue escenificada en el Target Margin Theater de Brooklyn por Teatro Caborca. El domingo, 14 de julio, caminé por las calles tranquilas de Sunset Park entre restaurantes y bodegas mexicanas para llegar al pequeño espacio que me transportaría a la orilla del mar. Javier González, el director del montaje, no nos ofrece una pacífica excursión playera, sino una redefinición del mar como un espacio donde el tiempo rehúsa la distinción entre pasado, presente y futuro. El mar es el Aleph donde los tiempos coexisten y donde todos los cuerpos encarnan un sinnúmero de personajes y criaturas marinas. De esta manera, presenciamos las vidas de José, su familia (padres, tíos y demás) y Antonia, entre otros. Estos personajes transitan por la historia de un país no identificado y enfrentan diversas realidades que incluyen el incesto, la frustración con la burocracia, la pobreza, la tortura y el asesinato apoyado por el estado, entre muchos otros. La obra propone que la historia es una colección de memorias que nunca cesan en su amenaza de impactar el presente y el futuro ya que los muertos (el pasado) insisten en permanecer junto a nosotros. En la obra, el espectador contempla la orilla de la playa y el constante regreso de las olas.

El texto de Vargas nos permite vivir la realidad de una familia y la nación que este grupo representa. No obstante, la traducción de Lauzardo trasciende una frontera lingüística y propone que la realidad latinoamericana va más allá del territorio que identificamos como América Latina. En inglés, la obra de Vargas es la orilla de esa gran playa que se extiende desde el cono sur hasta el Brooklyn que transité para llegar al teatro. La traducción magnífica de esta obra sobre la nación desafía el mito que una realidad latinoamericana se encierra en la jaula lingüística del español. Desafortunadamente, en el montaje hubo momentos en los cuales no se oían claramente los parlamentos. En otros, los actores declamaban las líneas a coro y era muy difícil entender lo que decían. Como espectador, me interesaba escuchar las texturas y colores de los diferentes acentos en inglés de los actores que le añadirían a la diversidad sonora del texto en traducción. Pero no siempre pudo ser así.

Sin embargo, Javier González tiene un dominio magnífico del lenguaje visual. Durante toda la obra me encontré más interesado en cómo González manifestaba sus ideas con poderosos golpes teatrales. En un momento, el personaje de José le dice a Antonia que están presenciando un amanecer. De inmediato, la parte de atrás del teatro se abrió como la puerta automática de un garaje y la luz del día iluminó gradualmente el espacio, creando así un momento mágico para el espectador. La combinación del diseño escénico a manos de Jian Jung y la iluminación de Jeanette Oi-Suk Yew transformaron efectivamente el interior de una estructura urbana nuyorkina en la orilla de esa playa del recuerdo. Las actores, que incluyeron a Brooke Bell, Laura Butler Rivera, Yan Christian Collazo, Tania Molina, Pedro Leopoldo Sánchez Tormes y David Skeist, también participaron activamente en esta transformación. Los vestuarios sencillos a manos de Cristina Fitch cubrían a cada actor en una cotidianeidad que estos desafiaban magistralmente con su lenguaje corporal. Los pulpos y sirenas que marchaban ante nosotros no estarían fuera de lugar esperando el tren en la estación más cercana. En una escena, una de las actrices, Yaraní del Valle Piñero (en este momento en el rol de la madre de José) fue arrastrada alrededor de todo el escenario y, acostada, dio un monólogo poderoso. Bajo la dirección de González, el cuerpo de la actriz estuvo en una constante metamorfosis entre el personaje humano que cuenta su historia y el anfibio que deja su marca en la arena de la playa de aquel teatro de Brooklyn.

Entre el 12 y el 21 de julio, Teatro Caborca representó un mar que nos narró la historia de una familia que se repite en diversas costas a través de nuestra América.

Almodóvar, mon amour: Dolor y gloria

Por Maria Cristina/En Rojo

Director y guionista: Pedro Almodóvar; cinematógrafo: José Luis Alcaine; elenco: Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Nora Navas, , César Vicente, Asier Flores, Penélope Cruz, Cecilia Roth, Julieta Serrano, Raúl Arévalo

Decir Almodóvar para mi significa ver un filme que desafía mis expectaciones, que divierte, nos hace llorar o al menos entristecer y, especialmente pensar en lo proyectado y lo recreado en nuestra percepción como espectadores. También significa personajes femeninos de una gran variedad, cambio y fuerza, aparente debilidad y solidaridad en la amistad y la cercanía de otras mujeres. Por eso los filmes que veo una y otra vez son ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), La flor de mi secreto (1995), Todo sobre mi madre (1999) y Hable con ella (2002). 

A través de los años “el niño terrible” de La Movida Madrileña y el Destape de la España posfranquista, Pedro Almodóvar, ha debatido con la moralidad heredada e impuesta en este país despedazado por una guerra civil (1936-39) que todavía hoy no ha podido sanar sus heridas. La mano dura del triunvirato de la monarquía, la iglesia católica y el ejército —con el apoyo de los grandes terratenientes— intentó por más de 40 años dirigir al pueblo español a la sumisión y aceptación sin cuestionamiento de sus leyes y censura. Cuando esta imposición se derrumba todo lo supuestamente sagrado e incontestable se desafía al extremo. En cine, donde la poderosa oficina de la censura vigilaba las imágenes proyectadas tanto en el cine nacional como el extranjero, los desnudos femeninos y el sexo explícito se convirtieron en el cine más popular y taquillero del país. En 1980, Almodóvar irrumpe con una comedia desafiante: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980). La protagonista, Carmen Maura, será una de sus actoras preferidas a las que luego se añadirán Victoria Abril, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Cecilia Roth y las siempre presentes en papeles pequeños pero jugosos: Chus Lampreave y Rossy de Palma. A esta comedia que incluye sucesos como violación, drogas, sexualidad explícita, pasiones desenfrenadas, masoquismo, le sigue en 1982, Laberinto de pasiones con un Antonio Banderas de 21 años, como un terrorista islámico gay. La colaboración Almodóvar-Banderas continuará durante esta década con cuatro otros filmes, pero una vez Banderas se acomoda en producciones exitosas de Hollywood en la década de 1990 (The Mambo Kings, Evita, Desperado, The Mask of Zorro), no regresa al mundo de Almodóvar hasta el 2011 con La piel que habito que fue nominada en el Festival de Cannes y los Golden Globes y ganador del Premio BAFTA. Y este año nuevamente van juntos a Cannes donde entraron a la selección para el Premio de la Palma de Oro y donde Banderas conquistó el Premio por Mejor Actor.

En el presente de Dolor y gloria conocemos a Salvador Mello, afamado director recordado por cinéfilos por un filme de hace 30 años que fue éxito de taquilla y retó lo aceptable para presentar lo antes rechazado. Y aunque continuó haciendo otros filmes, cree no tener nada nuevo que decir y su enfoque está en su deteriorada salud, especialmente su migraña y dolores de espalda que apenas le permiten movilidad y por eso permanece la mayor parte del tiempo en su apartamento. Tiene un grupo de apoyo de mujeres que lo estiman y conocen bien e intentan facilitarle el diario vivir. Cuando la cinemateca española decide reestrenar una copia restaurada de ese famoso filme de hace tantos años, Mello explora nuevamente su vida en aquel entonces. Los recuerdos lo llevarán a contactar nuevamente a Alberto Crespo (Asier Etxeandia), protagonista del filme con quien se peleó porque se apartó del guion y no siguió sus instrucciones como autor y director. Cuando por fin se hablan nuevamente, descubre a través de Alberto cómo aminorar su dolor físico, que a su vez lo lleva a recordar su niñez con su madre en un pequeño pueblo para luego emigrar a otro pueblo para estar cerca de su padre. El Mello adulto recuerda cómo todo a su alrededor le encendía su imaginación que luego se traduciría en historias contadas primero y luego recreadas en movimiento.

Ese contacto con Alberto también le servirá para volver a escribir, pero esta vez una obra teatral en vez de un filme. Alentado por Alberto, quien necesita tener un buen papel para regresar a la actuación profesional, Mello revive su gran amor, el argentino Federico Delgado (Leonardo Sbaraglia), a quien no ha visto desde la ruptura de la relación. Este recuerdo, su escritura y puesta en escena le permite recoger esos momentos tan importantes en su vida personal. El presente todavía carga con culpas autoinfligidas como no poder complacer a su madre y llevarla de vuelta a su pueblo o nunca volver a ver a Eduardo, su primer gran amor cuando chico. Encontrará algo de alivio a sus dolores físicos y un balance entre su pasado y presente para poder plantarse frente a un futuro que sigue incierto, pero ahora con posibilidades.

La historia, el montaje, diálogos/encuentros memorables y tiernos y la poderosa actuación de todos los actores, pero especialmente Antonio Banderas, hacen de Dolor y gloria uno de los mejores filmes de este atrevido y visionario escritor y director de cine.

Hiroshima y Nagasaki

 

El 6 y el 9 de agosto de 1945, Estados Unidos (EUA) bombardeó la población civil de Japón, en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. La orden vino del presidente de EUA, Harry S. Truman. Cuando el comando nacionalista compuesto por Oscar Collazo y Griselio Torresola atacó la casa Blair en 1950 para intentar llegar hasta Truman y efectuar un magnicidio, este acto genocida estaba bien vivo en la memoria del planeta.

Pocos capítulos de la II Guerra Mundial suscitan aún hoy un debate tan intenso entre historiadores, intelectuales y científicos como el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki de principios de agosto de 1945. La discusión se juega a la vez en el terreno de la moral y de la estrategia militar. ¿Fue el primer y único bombardeo con armas nucleares de la Historia realmente necesario para lograr la rendición de Japón? (buscar 2da guerra mundial, Ricard González, www.elmundo.es/especiales/2009) En respuesta a la pregunta de González, Vladimir Isachenkov (Rebelión, https://www.rebelion.org/noticia.php?id=112587), aporta:

Mientras Estados Unidos dejaba caer sus bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, 1.6 millones de soldados soviéticos lanzaron un sorpresivo ataque sobre el ejército japonés en el este asiático. A los pocos días, el ejército de un millón de hombres del emperador Hiroito se había desmoronado.

Fue un momento clave de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, pero que casi no es mencionado en los libros de historia, que destacan las dos bombas atómicas lanzadas en un lapso de una semana … En tiempos recientes, no obstante, algunos historiadores comenzaron a decir que las acciones soviéticas incidieron tanto –si no más– que las bombas atómicas en el desenlace de la guerra.

Un libro de un profesor de historia de la Universidad de California-Santa Bárbara, Tsuyoshi Hasegawa, impulsa esa teoría y sostiene que el temor de una invasión soviética persuadió a los japoneses de rendirse ante los estadounidenses, convencidos de que los tratarían con más generosidad que los soviéticos. [En otras palabras, le tenían pánico a los soviéticos.]

Las fuerzas japonesas en el nordeste de Asia se enfrentaron con los rusos en 1939, cuando trataron de invadir Mongolia. Fueron aniquiladas en la batalla de Jalkin Gol, lo que indujo a Tokío a firmar un pacto de neutralidad que mantendría a los rusos alejados de la guerra del Pacífico.

Japón pudo enfocarse así en combatir a Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda, y en el ataque a Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941. Luego de la rendición alemana el 8 de mayo de 1945, y tras una serie de derrotas en las Filipinas, Okinawa y Iwo Jima, Japón quiso que Moscú mediase y ayudase a poner fin a la guerra.

El líder ruso Joseph Stalin, sin embargo, ya le había prometido en secreto a Wáshington y a Londres que atacaría a Japón en los tres meses siguientes a la derrota de Alemania. Ignorando a Tokío, movilizó más de un millón de soldados a lo largo de la frontera con Manchuria.

La Operación Tormenta de Agosto fue lanzada el 9 de agosto de 1945, casi al mismo tiempo que la bomba sobre Nagasaki, y en dos semanas de lucha murieron 84,000 japoneses y 12,000 soviéticos. Los soviéticos llegaron a apenas 30 millas de la principal isla japonesa del norte, Hokkaido.

Según Hasegawa, autor del libro “Racing the Enemy”, que analiza el fin de la guerra usando documentos secretos desclasificados en Rusia, Estados Unidos y Japón: “El ingreso de los soviéticos en la guerra empujó a los japoneses a rendirse mucho más que las bombas atómicas porque acabó con cualquier esperanza que pudiesen tener de poner fin a la guerra con la mediación de Moscú”.

En peligro áreas y reservas naturales

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Mientras el pueblo se enfrascaba en una lucha política para exigir la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló Nevares, la Junta de Planificación (JP) llevó a cabo vistas públicas para aplicar cambios a los Mapas de Calificación de Suelos de Puerto Rico, poniendo en peligro vecindarios y áreas naturales, denunció una serie de organizaciones comunitarias, legales, agrícolas y ambientales aunados en el Grupo de Trabajo sobre Cambios a la Calificación de Suelos (GTSCCS).

“La Junta de Planificación está en un proceso acelerado de destruir las conquistas ciudadanas sobre la planificación del suelo de Puerto Rico, incluyendo reservas agrícolas, el plan de protección del karso, el Plan de Usos de Terrenos (PUT), Castañer, áreas sensitivas de Adjuntas, Picúa, Cañón de San Cristóbal, Mar Chiquita, entre otros”, advirtió el GTSCCS, que agrupa a cerca de 30 organizaciones.

En entrevista, Katia Avilés Vázquez, coordinadora del Grupo de Trabajo, confirmó que, en efecto, las vistas se dieron y que a pesar de lo que estaba pasando con las manifestaciones ciudadanas, hubo personas y organizaciones que se documentaron y recomendaron a la Junta de Planificación (JP) que cancele el proceso hasta tanto se tenga la información completa disponible, ya que cuando se anunciaron las vistas públicas ni siquiera estaba disponible el mapa de calificación para todo Puerto Rico. Narró que, por ejemplo, en las vistas de San Juan, siendo este un municipio tan grande y teniendo tantos cambios que le afectan, los únicos que presentaron ponencias fue la organización Para Naturaleza, el Municipio, una persona en su carácter personal, y la organización Junte de Gente. Hizo la observación de que los miembros de la JP fueron bastante respetuosos, porque la vista estaba vacía.

Esta actitud, reveló Avilés Vázquez, contrastó con la exhibida por los mismos miembros de la JP en la vista celebrada en Manatí, en la cual se atendían más de 10 municipios.“Del saque, fue mucho más confrontacional. Desde que nos vio sentarnos (se refiere a los representantes de las organizaciones que integran el GTSCCS), el presidente expuso: ‘Yo soy el Presidente, yo decido quién habla, quién no habla; si entiendo que está siendo repetitivo de algo que se dijo, lo voy a cortar; y tienen máximo de cinco minutos’, bajo el velo de que quería que todos participen, pero la lista de los deponentes no era tan larga”.

Denunció que las vistas de Manatí le parecieron ofensivas, una burla, un ejercicio de sello de goma y señaló que el técnico de la JP, Edwin Crespo, mintió al decir que los cambios se trataban de equivalencias. En estas vistas –continuó narrando– el Municipio de Morovis lo único que pudo hacer fue sentarse y pedir más tiempo, ya que se había enterado de las vistas tan solo hacia tres días. Destacó que un consultor que trabajaba para otro municipio favoreció los cambios.

“Ahí entra la parte de la corrupción. Sabemos que hay ciertos cambios de calificación que no responden a un criterio consistente y sí hemos identificado instancias en que responden a unos intereses particulares”, declaró Avilés Vázquez.

La coordinadora del Grupo de Trabajo, quien cuenta con un doctorado en geología, censuró que la JP se resguarda en que los cambios son conforme a lo que establece el Reglamento Conjunto para la Evaluación y Expedición de Permisos Relacionados al Desarrollo, que los obliga a reducir los distritos de 50 a 22, “pero no te permite derogar las reservas agrícolas, no permite derogar las reservas naturales, no permite aumentar la densidad residencial sin notificar a los vecindarios”, enfatizó.

En tanto, otra de las portavoces del Grupo de Trabajo sobre Cambios a la Calificación de Suelos, Marissa Reyes, reiteró que las organizaciones no han tenido la oportunidad de revisar los mapas en específico que contienen los cambios. En el caso de su organización, El Puente, dijo que una de las cosas que más les ha levantado alarma respecto a los cambios es en el sentido de que aun cuando ya hay unas leyes corriendo sobre la importancia de tener presente el cambio climático, cuando se busca en el Reglamento Conjunto, el cambio climático aparece solo en dos ocasiones de manera general. Esto les levantó la alarma de que se permita el desarrollo en todas las zonas de alto de riesgo aun ante el cambio climático que tiene Puerto Rico.

Reyes explicó que los cambios van dirigidos a permitir desarrollos en sectores que ahora están vedados. Por ejemplo, en lo que es turístico, las densidades quedan todas resumidas en residencial turístico, cuando antes había diferencias. Por ejemplo, lo que antes podía ser una casa de campo pequeña con un flujo mínimo, ya sea de tránsito o personas, ahora podría ser un hostal más grande e incluso un complejo de apartamentos mucho más amplio. Esto tiene como consecuencia que pueda haber un aumento en densidad en zonas que no necesariamente lo podrían aguantar, tolerar. Esa clasificación sería para el país entero, incluidas áreas cercanas a la costa o una reserva natural.

La portavoz coincidió con la apreciación de que en lugar de una planificación, en definitiva, lo que está haciendo la JP es una desplanificación. “Esas son las alarmas que nos preocupan porque al la Junta disminuir de 50 calificaciones a 22, estás resumiendo demasiadas calificaciones con diferentes densidades en unas pocas. Lo que permite son unos permisos desmedidos sin tomar en cuenta las zonas”.

La coordinadora de El Puente también contó que estuvo presente en la vista que se celebró en Bayamón, en la cual el Municipio levantó su voz de alarma, ya que las nuevas calificaciones le cambian áreas de desarrollo dirigido a industrias pequeñas y comerciantes medianos o áreas poco densas en áreas de alta densidad cerca de zonas residenciales. Alertó de que una vez adoptadas estas nuevas calificaciones un municipio no podría negar los permisos, lo que le va a atraer problemas con las áreas residenciales. De paso, señaló y desmintió declaraciones de la JP de que los municipios han avalado los cambios.

En esa línea reveló a Claridad que otra experiencia de las que se dio en las vistas fue el rechazo de representantes de la urbanización Garden Hills, uno de los sectores de más altos ingresos de Guaynabo, a cambiar la calificación de un sector de su comunidad, conocida como Bosque del Niño, para una propuesta de desarrollo intensivo.

Las portavoces del GTSCCS reiteraron las denuncias de que los datos de la JP están poco accesibles; que no se ha presentado toda la información necesaria para examinar los cambios propuestos; que tampoco se hizo ningún memorial explicativo y que la JP está partiendo de que como los cambios son equivalencias, ni siquiera tienen que hacer vistas públicas.

Frente a estas denuncias, la organización rechazó que los cambios que se estén proponiendo sean equivalencias. La última vez que se hizo un ejercicio de esta magnitud del cambio y planificación a nivel de las tres islas de Puerto Rico fue la preparación del Plan de Usos de Terrenos, que tomó casi una década y se concluyó en el 2015. La portavoz de El Puente, coincidió con la apreciación de que los cambios surgen a partir de declarar a Puerto Rico como zona de oportunidad y por la asignación de los fondos CDBG.

Mientras, la JP pareció haber cedido a la presión y anunció que extendió hasta el 9 de septiembre el plazo para emitir comentarios a los cambios de los mapas de Mapas de Calificación de Suelos de Puerto Rico.