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Desalambrando y rescatando

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquezlopez@claridadpuertorico.com

El documental inspirado en el libro Desalambrar, de la socióloga Liliana Cotto Morales, estará exhibiéndose una semana más, luego de su estreno el pasado jueves, 24 de enero en Fine Arts, Hato Rey.

Con 6 tandas diarias en competencia con otras producciones de carácter comercial, el mediometraje que dirige y produce el cineasta Pedro Ángel Rivera Muñoz ha tenido una muy buena recepción según dijo la socióloga en entrevista para especial para En Rojo.

Cotto Morales, quien es también su productora ejecutiva, se mostró satisfecha con la acogida que ha recibido el proyecto y asombrada a su vez pues en esencia se trata de un documental de carácter social, histórico y educativo.

Desalambrando cumple principalmente con el objetivo de exponer un dato histórico considerablemente desconocido en la historia de P.R., entiéndase, el levantamiento del primer movimiento social en la Isla iniciado por pobres durante la década de los 70 y cuyo punto más dramático –destacó la autora– fue el piquete maratón. Piquete que duró 68 días frente a la fortaleza y que fue dirigido por la Unión Comunal, producto de una alianza entre el Movimiento Obrero Unido (MOU) y los rescatadores.

El documental recoge la creatividad de los rescatadores de generar acciones colectivas para protestar, resistir, negociar y proponer simultáneamente. De esta manera logra despertar diversas emociones que en consecuencia nos llevan a una reflexión crítica sobre estrategias de lucha para el presente.

“La pertinencia del trabajo tiene dos ángulos: la lucha y el rescate como algo que hemos hecho antes y que nos puede servir de ejemplo ante la situación actual”, dijo Cotto Morales. En ese contexto, añadió la socióloga, las palabras “rescatar” y “desalambrar” se convierten en grandes metáforas.

Ambos conceptos –sugirió Cotto– pudieran transformarse en una gran metáfora de lo que sería desalambrar los amarres del colonialismo en nuestras mentes y rescatar a Puerto Rico de las amenazas de expropiaciones en el presente.

Tanto el libro como el documental reflejan la importancia de CLARIDAD como fuente de investigación historiográfica por la especificidad del material que recoge “atestiguan ese valor de CLARIDAD, además de los otros que los que pueda tener”.

Cotto, explicó que aunque analizó otros diarios de la época entre los que se destacan El Mundo, El Imparcial y La Hora, seleccionó a CLARIDAD por representar el punto de vista de los sectores populares, mientras que el San Juan Star representaba la otra parte.

Dentro de la comunidad de rescatistas y los distintos sectores que la constituyeron, la doctora en sociología urbana, política y de movimientos sociales identificó cuatro actores principales: aquellos que no pudieron mantener el pago de la vivienda privada que hacía posible la Federal Housing Administration (FHA), veteranos principalmente; puertorriqueños que llegaron de EE.UU. por la quema de los “slums” (viviendas privadas para gente pobre) en el Bronx; los que vivían en arrabales en los centros urbanos; y los que querían abandonar los residenciales por el problema de la violencia.

Estos actores fueron apareciendo entre los años 1950 y los 1960 a través del proceso de urbanización, industrialización y modernización de Puerto Rico, proceso que comenzó a reflejar sus fisuras a finales de los 60 y que desencadenó en el evento histórico mencionado.

En fin, Cotto, exhortó a las nuevas generaciones a ver el documental y aportar a la lucha con nuevas miradas; a considerarlo para utilizarlo en sus respectivas escuelas y comunidades. Parte del compromiso de este trabajo –agregó– es allegar el documental a jóvenes, organizaciones comunitarias, de obreros, todo lo que sea con fines educativos.

Puedes conseguir el documental en la CLARITIENDA.

A Alida Millán

A Alida Millán

Un elefante color humo

lleva en los hombros

el cielo de Varsovia.

Las nubes cambian de habitación.

La luna emerge voluntariosa,

arregla su rostro con arena antigua,

polvo de perlas, lila de caracol, luz de conchas.

Suyos son los horarios nocturnos.

Rueda libre entre fogatas de Paraguay,

se esconde detrás de la lluvia en Zanzíbar,

acompaña un naufragio

frente a las costas de Tasmania.

No quiere más versos y canciones,

llevar mensajes, consolar corazones,

comparaciones con almas, quesos, aretes,

monedas, panderetas,

ser confidente de amores,

cómplice de engaños,

testigo de juramentos huecos,

de desastres predecibles.

Que no la inmovilicen en iglesias, pirámides,

cavernas, templos y banderas.

Nunca más pronunciar su nombre

para explicar locuras.

La noche menos pensada se viste de estrella

y desaparece en la multitud.

Jaime Córdova

Poema incluido en el libro El Orfebre Demente, que será presentado en Zayas, de la Placita Roosevelt, el jueves 7 de febrero, a las 6:00 de la tarde.

Sueño con serpientes: El asedio contra la revolución bolivariana

Por Carlos Rivera Lugo*

Especial para CLARIDAD

Sueño con serpientes, con serpientes de mar
con cierto mar ahí de serpientes, sueño yo.
Largas, transparentes y en sus barrigas llevan

lo que puedan arrebatarle al amor.
Oh, la mato y aparece una mayor
con mucho más infierno en digestión.
No quepo en su boca, me trata de tragar

pero se atora como un trébol de mi cien
Creo que está loca, le doy de masticar una paloma
y la enveneno de mi bien.
Oh, la mato y aparece una mayor

con mucho más infierno en digestión.
Ésta al fin me engulle

y mientras por su esófago paseo
voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago y planteo
con un verso una verdad.
Oh, la mato y aparece una mayor
con mucho más infierno en digestión.

Silvio Rodríguez, Sueño con serpientes

La presente escalada del asedio de casi dos décadas que el gobierno de Estados Unidos ha librado contra la revolución bolivariana, tiene como objetivo inmediato imponer un golpe de estado que ponga fin al chavismo en Venezuela. Sin embargo, no podemos perder de perspectiva que el objetivo ulterior que persigue el imperio estadounidense es cerrarle la puerta definitivamente a la nueva posibilidad que, a través de la América nuestra, a partir del chavismo y otras experiencias políticas, se reabrió a la opción revolucionaria y socialista que se suponía muerta y enterrada.

A propósito de estos nuevos designios imperiales, he tenido en estos días muy en mente una de las composiciones más enigmáticas del cantautor cubano Silvio Rodríguez es Sueño con serpientes. La vida se presenta como una eterna repetición, en que el amor, la paz y la verdad sufren un ataque cada vez mayor. En su momento, la canción fue objeto de críticas políticas e ideológicas que le achacaban un pesimismo absoluto con relación a la posibilidad de la revolución socialista para transitar hacia la superación permanente de las contradicciones del orden capitalista en dirección a la comunización de la vida toda.

No podemos olvidar que, según Josef Stalin, con el comunismo se llegaba alegadamente al final de la contradicción, otra versión del final de la historia propuesta por Hegel, aunque éste identificaba el liberalismo como esa estación final de la historia. Fue Mao Zedong quien sentenció que la contradicción es un fenómeno permanente y que la revolución socialista es un proceso transformativo permanente, desde lo económico a lo político, lo social a lo cultural, pues su objetivo es, en última instancia, la transformación de raíz de todo un orden civilizatorio, incluyendo su subjetividad alienada. La revolución debe ser permanentemente revolucionada ya que su fin es la constitución de una nueva sociedad sin explotación y opresión de un ser humano por otro.

La revolución es una trinchera

sin fin

De ahí que la canción antes citada de Silvio Rodríguez comienza con una cita de Bertolt Brecht, la cual viene muy al caso: Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles. Y es que cuando se trata de la creación de una sociedad nueva, de un hombre nuevo y una mujer nueva, hay que estar preparado para luchar toda la vida. La revolución es una trinchera sin fin.

Así las cosas, la revolución es permanente o no es revolución. Ello incluye la consciencia estratégica de que el capitalismo constituye un orden global y no estrictamente nacional. La revolución, si es de verdad, no puede por ello potenciarse exclusivamente dentro de un país dado ya que la posibilidad misma de emprender el cambio sistémico a su interior depende, en última instancia, del contexto estratégico, es decir, geopolítico, en el que se desarrolla.

La propuesta de crear dos, tres, muchos Vietnam, impulsada por el Che Guevara, respondió a la consciencia que tenía éste, al igual que Fidel Castro Ruz, de que la revolución cubana, con su triunfo en el 1959, sólo podía romper el brutal cerco que se le tendía y aflorar en sus posibilidades trastocando el balance real de fuerzas en toda la América nuestra. Para ello había que impulsar dos, tres, muchas revoluciones por doquier, para así dejar de ser el patio trasero del imperio yanqui. La revolución debía ser continental.

La revolución bolchevique, la revolución china, la revolución cubana y la revolución vietnamita representaron, cada una en su momento, un quiebre, con una enorme potencialidad transformativa, en el sistema capitalista mundial. La revolución antisistémica se potencia a partir de las contradicciones propias del capital y con ello demuestra que éste no constituye un orden sin grietas y resistencias en su seno. En ese sentido, la revolución antisistémica pasó a ser una presencia permanente al interior de éste. Incluso, es a partir de las presiones e influencias de estas experiencias revolucionarias que, en gran medida, el capitalismo se vio forzado a emprender reformas redistributivas y la ampliación de derechos bajo lo que se conoce como el Estado social o de bienestar.

Estuvo también la llamada revolución de 1968. Se trata de una secuencia de eventos históricos que se extiende de facto entre 1969 y 1970. Representó una coyuntura de cambios políticos y culturales en la estructura de poder de la sociedad moderna que alcanzaron una impresionante globalidad. Le animó la idea de que existe la posibilidad real de producir libertad y riqueza al mismo tiempo para todos y todas. Constituyó, además, un cuestionamiento fundamental del modo en que había asumido la negación del sistema capitalista mundial por entender que aún bajo el modelo soviético se estaban reproduciendo relaciones sociales alienantes y relaciones políticas autoritarias.

La contrarrevolución neoliberal

En 1970 se produce el primer triunfo de un socialista, Salvador Allende Gossens, en unas elecciones presidenciales. Se inicia así un posible nuevo referente de desarrollo político y económico: la vía chilena al socialismo, es decir, una vía democrática y pacífica de reestructuración de la sociedad nacional y global más allá del capitalismo. Allende se convirtió en uno de los principales portavoces del reclamo por la constitución de un Nuevo Orden Económico y Político Mundial, que fue recogido por una mayoría aplastante de la Asamblea General de la ONU en 1974. El imperialismo yanqui terminó pasándole factura. Allende murió en combate frente a las hordas militares y policiales fascistas apoyadas y financiadas por Washington.

Con el golpe militar en Chile se dio inicio a un nuevo ciclo: la de la contrarrevolución neoliberal. Le precedió el golpe militar en Brasil y en Bolivia que también se sumaría a la contraofensiva del capital. Le siguieron los golpes militares en Argentina y Uruguay. En estos casos, se lanzan unas sangrientas campañas represivas contra las luchas protagonizadas por una serie de movimientos armados e, incluso, en el caso de Uruguay, por un frente electoral de izquierda. En los cuatro casos, lo que se buscó fue la pacificación violenta y criminal de sus pueblos, sobre todo sus sectores de izquierda, para así garantizar su sumisión al nuevo orden neoliberal, el cual terminaría imponiéndose a sangre y a fuego por todo el planeta. Lo que se conoció con el eufemismo del Consenso de Washington, proclamó el fin de la historia, la muerte del socialismo y el triunfo definitivo del capitalismo.

La notoria Comisión Trilateral, fundada y presidida por David Rockefeller, pregonó a su vez en ese momento que la crisis de gobernabilidad que afectaba a los países capitalistas desarrollados era expresión de un “exceso de democracia”. Se le ha hecho creer equivocadamente a los pueblos que tienen la capacidad para hacer determinaciones sobre el futuro político y económico del mundo. En su lugar, la Trilateral propuso que los representantes del capital, sus técnicos y especialistas no sujetos a controles democráticos, deben hacerse cargo de la gobernanza de nuestras sociedades más allá de los gobiernos que están maniatados a las contingencias de los procesos políticos, sobre todo los electorales. De ahí que ya bajo el nuevo orden neoliberal, el capital realiza su sueño dorado: se hace directamente Estado. De paso, compra el control sobre los procesos electorales por medio de su financiamiento de campañas y un intenso cabildeo legislativo.

La revolución es nuevamente apalabrada por Chávez

Sin embargo, la historia renació de sus aparentes cenizas. En 1979 triunfó la Revolución Sandinista en Nicaragua. Luego siguieron los movimientos de liberación nacional en Guatemala y El Salvador. El 1 de enero de 1994 despertamos ante la insurgencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, el país que acababa de celebrar la falsa ilusión de haber salido del Tercer Mundo del Sur para entrar al Primer Mundo del Norte por medio de su integración al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En este contexto, emerge crecientemente un nuevo sujeto revolucionario: el indígena.

Ya en 1989, mientras se festejaba en Europa el desmantelamiento del Muro de Berlín y el capitalismo marcha a sus anchas, se produce en la América nuestra la primera rebelión mundial contra el orden neoliberal: el Caracazo. En Caracas y otras ciudades de Venezuela se levanta otro nuevo sujeto: los de abajo, los ninguneados y marginados por el neoliberalismo. A partir de esa rebelión y ese nuevo sujeto, surge Hugo Chávez Frías. Como ningún otro en ese momento, entendió la importancia de retomar el rumbo revolucionario. Fue el encargado mayor de haber puesto nuevamente la revolución socialista sobre el tapete luego de que cayese estrepitosamente a razón del colapso de la Unión Soviética y el campo socialista europeo, seguido por el liquidacionismo rampante que cundió entre socialistas y comunistas por doquier que les pareció ver en el fracaso soviético el fin de su utopía y el triunfo definitivo del orden civilizatorio burgués.

Chávez comenzó iniciando un proceso de refundación constitucional de Venezuela que, entre otras cosas, se centró en la activación del soberano popular como poder constituyente permanente, al cual se debe siempre todo poder constituido, es decir, gubernamental. Radicalizó así el marco de la democracia. El pueblo, como soberano, se hace Estado, sobre todo sus clases trabajadoras. Es el punto de partida de su reto estratégico a ese poder fáctico integrado por una oligarquía corrupta e insensible, clasista y racista, que, junto al gobierno de Estados Unidos, regentaban la vida nacional en función de sus exclusivos y mezquinos intereses. Ese enfrentamiento inicial le costó ser objeto en el 2002, por parte de dichos poderes fácticos, del primer golpe de estado contra el nuevo régimen constitucional y político, el cual fracasó finalmente ante la movilización de ese poder constituyente que salió a las calles a defender su Constitución bolivariana y al presidente que fue electo con su voto.

A partir de ello, Chávez aumenta la apuesta revolucionaria. Empieza a forjar la creación de toda una nueva institucionalidad exclusivamente latinoamericana al margen de la Organización de Estados Americanos (OEA): el ALBA (la Alternativa Bolivariana de los Pueblos), el UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), la CELAC (Conferencia de Estados Latinoamericanos y Caribeños), Petrocaribe y la ampliación del Mercosur (Mercado Común del Sur). Propone la creación del Banco del Sur y una moneda común para toda Nuestra América: el Sucre.

En torno al ALBA, consolida una alianza estratégica con Cuba y demás países que como Bolivia y Nicaragua poseen políticas exteriores antiimperialistas. Establece otra alianza estratégica con Brasil, bajo la presidencia del presidente obrero Luiz Inácio Lula da Silva, y con Argentina, bajo la presidencia de Néstor Kirchner. Junto a éstos, se consigue descarrillar en el 2005, en Mar del Plata, Argentina, el proyecto imperial del ALCA que representaba una escalada peligrosa para la recolonización político-económica por Estados Unidos de la región al sur del Río Bravo. Chávez entendía que sólo en la medida en que la América nuestra se convirtiera en un nuevo polo independiente y unido de poder al interior de la comunidad internacional, podría adelantar sus intereses propios frente a los otros polos de poder, sobre todo Estados Unidos y Europa.

Además, se propone como objetivo la construcción de un socialismo del Siglo XXI, concebido como propuesta afirmativa, asentada sobre la realidad y experiencia latinoamericana y no la europea. Sobre esta última, adoptó una crítica buscando aprender de sus errores, para no repetirlos. En ese sentido, Chávez estaba consciente de que el desarrollo y la permanencia de la revolución bolivariana dependía, en última instancia, de la transferencia del poder efectivo al pueblo. Comprendía que el Estado heredado no tenía la capacidad para garantizar, a la larga, el futuro de la revolución bolivariana. Por ello, fue creando un poder dual inicial a través de la institución de las “Misiones”, a las que crecientemente se le fueron transfiriendo funciones de gobernanza pública en sustitución de los Ministerios públicos, los cuales estaban cargados de burocratismo, sectarismo e, incluso, corrupción. Y más allá de ello, Chávez fomentó activamente la creación de un poder comunal centrado en la organización de comunas a través de todo el país, a las que se le irían traspasando crecientemente las funciones de gobernanza, incluyendo sobre la propiedad estatal o social.

Precisamente, al morir Chávez sorpresivamente en el 2013, en circunstancias que siempre han sido vistas como sospechosas, el proceso revolucionario bolivariano, así como el proceso de integración regional alternativa, se quedan huérfanos de su carismático y visionario líder. Antes de morir, lega la dirección del proceso al obrero Nicolás Maduro, su fiel y articulado colaborador, que había sido su Ministro de Relaciones Exteriores y Vicepresidente. Y aunque Maduro validó y revalidó democráticamente su mandato presidencial, y ha demostrado continuamente su voluntad para dialogar de buena fe con la oposición, se le pretende tachar viciosamente de dictador. Tanto la oligarquía derechista venezolana y el gobierno de Washington, junto a sus aliados latinoamericanos y europeos, nunca realmente les ha interesado una solución negociada. Sólo les ha interesado la derrota y destrucción a como dé lugar del chavismo y toda su obra, incluyendo la regional. Para ello han ido socavando la estabilidad económica y política del país suramericano, imponiendo un bloqueo económico y financiero, para someter de hambre al pueblo venezolano y quebrar su adhesión mayoritaria al chavismo. Más recientemente, dicha guerra económica y financiera ha incluido la escandalosa confiscación de reservas monetarias y de oro de Venezuela en bancos estadounidenses y europeos, en desconocimiento del régimen legal aplicable. Junto a ello, se ha protagonizado toda una serie de acciones terroristas desestabilizadoras, conjuntamente con una campaña engañosa en los medios internacionales encaminados a poner en entredicho la efectividad y legitimidad del gobierno de Maduro. Hasta se ha perpetrado recientemente un intento para asesinarlo.

El mayor error que le imputan algunos de izquierda a Maduro es no haber podido producir, al igual que Chávez, el tránsito imperativo hacia una nueva economía no dependiente exclusivamente en la extracción y comercialización de materias primas, sobre todo el petróleo. Sin embargo, no hay que subestimar las lógicas globales del capital, las presiones imperialistas y las dificultades que se presentan para redefinir, de un día para otro, el lugar que países como Venezuela, con su modelo dependiente de acumulación de larga duración, ocupan dentro de una economía capitalista mundial sobre la cual se tiene, por sí solo, poca influencia, en especial para redefinir el marco y las reglas de su inserción. A esto hay que añadir los desaciertos propios en relación a la economía en que ha incurrido el gobierno bolivariano. Ello hace que, junto a las acciones desestabilizadores promovidas por Washington, lo económico sea tal vez el factor más corrosivo que afecta el desarrollo y futuro de la revolución bolivariana.

La Venezuela bolivariana, entre la guerra y la paz

En días recientes, el asedio contrarrevolucionario e imperialista se ha profundizado a niveles nunca vistos. Ello incluye el intento de crear un poder dual a partir de la autoproclamación de un poco conocido opositor y miembro de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, y su rápido reconocimiento por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump, otros 12 países del hemisferio americano (Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina, Brasil y Canadá, entre otros), y la Unión Europea, con la excepción de Italia. Ha sido ampliamente documentado que Guaidó no pasa de ser un cuadro entrenado y financiado por Washington para representar sus intereses en Venezuela.

En este contexto, algunos que se consideran de izquierda han caído en críticas irresponsables que dan por cierto toda la información tendenciosa y falsa que circulan los medios principales. Se trata de una llamada izquierda, integrada por socialdemócratas y socialistas liberales, entre otros, que se adhiere abierta y sumisamente, como tonta útil, a la agenda intervencionista de un gobierno estadounidense encabezado por una claque abiertamente autoritaria, racista y clasista, encabezada por el demagogo y mitómano mayor, Donald J. Trump.

El gobierno de Estados Unidos no ha ocultado los dos objetivos geopolíticos que persiguen con esta escalada peligrosa en el asedio a la revolución bolivariana: por un lado, tomar control sobre las ricas reservas de petróleo y los yacimientos de oro y otros minerales de Venezuela; y, por otro lado, reactivar la notoria Doctrina Monroe que declara nuevamente a la América Latina y el Caribe como “patio trasero” de Estados Unidos, lo que le otorga un “derecho” autoproclamado a intervenir, incluso militarmente, en cualquier parte de la región que Washington estime representa una amenaza a su seguridad nacional. Han manifestado al respecto que la destrucción de la revolución bolivariana debe ser seguida por un nuevo e intensificado asedio a Cuba, al gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua y, por último, al gobierno de Evo Morales en Bolivia.

Frente a ello, la mayoría de los gobiernos del mundo siguen reconociendo a Maduro como el único presidente constitucionalmente legitimado, incluyendo a Rusia y China, así como la misma Organización de Naciones Unidas (ONU) por voz de su Secretario General. Por su parte, los gobiernos de México y Uruguay, junto a la ONU, han propuesto la celebración de una cumbre para este próximo 7 de febrero en Montevideo. Su objetivo es fomentar el diálogo entre las fuerzas en conflicto e intentar evitar la guerra abierta y frontal entre éstas. Y aunque Maduro ha confirmado su participación, Guaidó ha declarado que no asistirá y que se acabó todo diálogo. Al igual que Washington, sólo aceptará como solución a la crisis presente la rendición y exilio de Maduro y sus colaboradores.

Por otra parte, ante la demanda arrogante de la mayoría de los gobiernos europeos para que se convoquen de inmediato a elecciones en Venezuela, Maduro le ha respondido magistralmente llamando a la convocatoria de elecciones anticipadas para la Asamblea Nacional, para poner al pueblo a decidir si revalida a sus presentes ocupantes o si prefiere elegir nuevos representantes comprometidos con la revolución bolivariana.

Guaidó ha estado lanzando llamados a las Fuerzas Armadas Bolivarianas para que abandonen su apoyo sólido al gobierno constitucional de Venezuela presidido por Maduro. Y es que la oposición contrarrevolucionaria no posee un Ejército ni los tanques y aviones necesarios para imponerle a la fuerza al pueblo soberano la desacreditada “presidencia por encargo” de Guaidó; ni para producir el fin de la revolución bolivariana y la eliminación de conquistas beneficiadoras de una mayoría significativa de los venezolanos; y menos para entregarle totalmente el país y sus riquezas al capital estadounidense y europeo. Por ello, la derecha venezolana hace continuos y abiertos llamados a favor de la intervención militar de Estados Unidos en el conflicto, mientras que Trump sigue repitiendo que están todas las opciones sobre la mesa, incluyendo la de una invasión militar. Desde las filas de las Fuerzas Armadas Bolivarianas se asegura que de ser ese finalmente el caso, se está listo, junto a las milicias bolivarianas que se han organizado por todo el país, para hacer a Venezuela uno de esos Vietnam al que nos convocó el Che.

*El autor es profesor e investigador independiente en Filosofía y Teoría del Estado y del Derecho.

Por una, cien, mil esquinitas de libros: el espacio de encuentros de Luis Negrón

El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma. Lo ha dicho y lo sabe mucha gente. Eso a pesar de que se le atribuye a Marcel Prévost. Igual pudo haberlo dicho cualquiera en cualquier sitio, pero usted sabe que si lo dicen los franceses tiene un peso específico mayor. A fin de cuentas fueron un imperio y tienen su Ilustración, Revolución, guillotina y chalecos amarillos.

Sin embargo, me inclino a pensar que el hallazgo de un buen libro surte el mismo efecto si lo encuentra alguien en Copenhagen o en Topeka, Kansas. En todos lados, decía Valery, los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: “el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido”. En todos lados los libros tienen los mismos amigos: gente que los atesora y los cuida. Cubren los libros con sus cuerpos, los llevan consigo, los aman, los salvan de los animales domésticos, admiran sus páginas señaladas por el tiempo, recuerdan sus contenidos. Aquel verso, aquello que dice allá.

Conozco muchos amigos del libro. Conocí a algunos en las librerías de Río Piedras. Uno de esos es Luis Negrón. La forma de hablar de los libros, el modo en el que con cariño y entusiasmo te traía un libro para recomendártelo, sin demasiados aspavientos, como si estuviera hablándote de un amigo que quiere presentarte, así, Luis puso varios libros en mis manos. Al día de hoy, ese amor crece y se transforma.

Se transforma la bibliofilia en librería. Resulta que los enemigos de todo la han emprendido contra todo, pero los amantes de libros se resisten a dejar de querer. Luis Negrón está en una esquinita de Santurce haciendo lo que quiere. Librería la Esquinita.

Hablo con él sobre el proyecto. Antes de inaugurarlo ya lo han visitado decenas de escritores, editores independientes, amigos libreros. Y allí se siente eso, un afán desmedido por abrir un espacio en el que la amistas libresca se convierta en un espacio de intercambio.

Dos bibliófilos están con Luis en la Esquinita. Adaris García y Gegman Lee Ríos. Negrón es librero hace muchos años. Aclaro que empezó muy jovencito. El sabe del negocio. Pero el asunto es que hay un interés más allá de ese intercambio que se da en una caja registradora. Ese interés mayor también lo tienen Adaris y Gegman Lee. Adaris García diseña libros hermosamente. Tan bien lo hace que varias editoriales independientes le confían a su arte y buenos oficios sus títulos. La secta de los Perros, Distopía, Agua Dulce, son algunas de esas editoriales que son parte del ofrecimiento de la Esquinita.

Gegman Lee Ríos es poeta y dirige la editorial Alayubia, que tiene en Adaris otro apoyo.

Muchos amigos han colaborado para que este deseo de abrir un espacio para los libros se cumpla. Yaris Cruz, estudiosa de Schopenhauer y comerciante independiente, fue una de esas amistades. En todos está claro que se trata de un rincón para compartir.

Luis me lo dice con el regusto de siempre: “Tú sabes que la cosa está mal desde María y desde antes. Compartir espacios ayuda a compartir el golpe. Y uno con los libros establece intercambios necesarios. Y hasta nos vamos por encima del intercambio económico usual. Más aquí en Santurce. La carne frita, los tostones y las medallas son las monedas. A veces usamos esos trueques” me dice, riendo, contando de esos modos en los que los amantes de libros sortean lo caminos del capitalismo salvaje.

“Aquí hay una selección grande de autores y editoriales han traído libros. Fueron convocados por ese deseo de ocupar espacios pequeños en los que pueda florecer un negocio tan importante. Mi esperanza es que sea el inicio de unos puntos de libros. No hay que esperar un mejor momento porque este es un buen momento. Es el momento de varias editoriales independientes y de escritores que le prestan atención al modo de hacer los libros, el modo de escribirlos y convertirlos en objeto apreciado”, continúa diciéndome con entusiasmo. “Esta librería no es testimonio de mejores tiempos, ni de posibilidades, ni de una economía que se levanta. El país sigue negando posibilidades de vivir dignamente.

Este es un proyecto creado con la ayuda de amistades, construido con la colaboración de gente que lo único que desea es ver una librería nueva y ayudar a su gente y a su comunidad”.

Desde que lo conozco, en las librerías en las que ha estado, Luis ha sido el eje de un buen lugar. Sabe de libros, de temas, de buena literatura. “Aquí vamos a hacer lo de siempre. Servicio amable, entusiasta. Aquí en la Esquinita vendemos felicidad, el ratito de compartir”.

Luis, Adaris y Gegman afirman que en Puerto Rico se lee. Es falso eso que se repite por ahí. Coincido. Estoy seguro de que la Librería la Esquinita va a ser un punto de encuentro que confirmará el aserto: “¡En Puerto Rico se lee, puñeta!” como puede leerse en un bolso a la venta.

‘Ya estamos aquí hace unas semanas aunque la inauguración oficial es el 2 de febrero. Nos encuentran en Santurce Pop en la avenida Ponce de León 1116, en Santurce, claro está. Nuestro horario es de 10 a 6 de lunes a sábados. Y tú sabes que no voy a poner la poesía en la parte de atrás. Aquí se lee mucha poesía y me encargo donde esté de que la gente tenga acceso a ella. La promociono. Le busco libros a la gente. Les digo, “léete este poema”, y los entusiasmo. Los lectores más jóvenes aprecian la poesía y los cuentos. Aún cuando se repite que la poesía es el género más solicitado, puedo decir que muchos lectores jóvenes buscan la poesía más que esas grandes narraciones. Siempre recomiendo tu Elegía Franca”. Doy fe de ello. Luis Negrón es amigo de la poesía frente a todos sus enemigos.

“Amo Santurce, por eso estar aquí me llena de mucha alegría. Y ver pasar a la gente y detenerse a mirar libros. El otro día una familia dominicana se detuvo a mirar porque vieron Rainbou, de Pedro Cabiya. La hija de la pareja reconoció el título por la película. Pensaban que Cabiya era dominicano lo cual a mí me parece genial. Y además vive allí hace muchos años. Hablamos un rato, miraron lo que tenemos en las mesas, y terminaron llevándose un libro de Frank Báez, el poeta dominicano”. Conozco a Frank Báez. Conozco el trabajo de Luis Negrón. Con Adaris García y Gegman Lee Ríos conforman un equipo de ensueño. Gana el libro, gana Santurce y espero que se multipliquen en el país, una, cien, mil esquinitas de amistad entre libros.

Golpe fuerte para los retirados del gobierno

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Como fatal para la reorganización financiera de Puerto Rico, calificó el experto en casos de quiebra, licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, la revocación por el Primer Circuito de Boston, de la decisión de la jueza Laura Taylor Swain, de que los acreedores de bonos de planes de pensiones (POB, siglas en inglés) no tenían derecho a reclamar como suyos las aportaciones patronales al Plan de Pensiones de Empleados del gobierno de Puerto Rico (AEELA).

La decisión del Tribunal de Circuito, indicó Emmanuelli Jiménez, implica que el gobierno tendrá que pagar los $3,000 mil millones que se le adeuda a estos bonistas. Es decir que no se le puede hacer un recorte porque el sistema de quiebra federal protege a los acreedores asegurados hasta el monto de la garantía. El Tribunal de Circuito –explicó Emmanuelli Jiménez- resolvió que los bonos sí son asegurados porque a pesar de que en la primera instancia no se perfeccionó el gravamen en el Registro de Transacciones Comerciales posteriormente en la segunda instancia se mejoró la inscripción y quedaron asegurados.

Ante la interrogante de cuánto podría incidir la decisión de Boston en la determinación pendiente de la jueza Taylor Swain sobre el acuerdo de COFINA (Corporación del Fondo de Interés Apremiante), el representante legal de varios entes que también han cuestionado los procesos de negociación de deudas del gobierno de Puerto Rico, bajo el Título III de la Ley PROMESA, advirtió que si el acuerdo de COFINA se llega a aprobar, eso establecería que sus bonos también están garantizados con lo que se estaría obligando al gobierno a pagar en su totalidad la deuda. Reparó en que todavía faltan los acuerdos con los acreedores de los Bonos de Obligación General (GOBs).

Aclaró que los bonos garantizados no es lo mismo que los bonos que tienen prioridad. Los bonos que tienen prioridad la ley dice que hay que pagarlos por encima de cualquier otra obligación, por encima de los fondos operacionales del gobierno, eso puede interpretarse como que también se tienen que pagar por completo. Frente a este panorama adelantó que el pronóstico es que con la negociación de los GOBs se reduzca de manera sustancial el dinero disponible tanto para el pago a los pensionados así como de otros servicios esenciales.

Señaló además a que en estas circunstancias hay que sumar el que la Junta de Control Fiscal (JCF) se equivocó al estimar el costo de las obligaciones con los pensionados por nada más y nada menos que $3, mil 500 millones por lo que todo esto va a forzar una reevaluación del Plan Fiscal. “Si ya se sabe cuanto tienes que pagar se tiene que buscar debajo de las piedras tres mil quinientos millones para completar el pago de los pensionados por lo que van a tener que hacer un plan fiscal y ese plan fiscal como no es uno de crecimiento económico es uno de austeridad lo que van hacer es cortar, esos son seis mil quinientos millones adicionales y eso no se ha contemplado en el Plan Fiscal”, denunció.

En cuanto a la petición de la JCF de que se declare nula unos $6 mil millones de GOBs – comentó que si la Junta ganara este caso lo que estaría haciendo sería “empatar el juego” porque por un lado tiene que pagar $6 mil 500 millones y por otro se libra de pagar $6 mil millones. Aunque reparó que no necesariamente sea así porque eso mismo hizo la Junta con COFINA y luego transigió y llegó a un acuerdo de pago, por lo que en esta ocasión no descartó que la JCF pudo haber radicado la demanda para después llegar a un acuerdo y pagar unos $4 mil millones.

Pese a que reconoció no estar seguro de que se vaya a pagar esa cantidad indicó que la JCF todavía no ha enmendado el PF para que refleje esas deducciones, de hacerlo se puede anticipar que el gobierno volverá a caer en default antes del 2034, como ha anticipado la misma JCF, a lo que a su vez anticipó que regresaran los asesores y bufetes buitres a llevarse el dinero del pueblo de Puerto Rico.