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Bombazo para la Junta de Control Fiscal

Distintos sectores y organizaciones montaron sus carpas en una actividad convocada por el colectivo Dignidad para dialogar con la comunidad universitaria sobre los distintos temas en que las decisiones de la Junta de Control Fiscal [JCF] tiene injerencia y los daños que éstas implican.

Entre las organizaciones participantes del Bombazo y controversia contra la Junta estuvo Vamos Puerto Rico, Comedores Sociales de Puerto Rico, Auditoría Ya, la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios [APPU], y varios grupos ambientales, entre otros.

Quienes visitaron la carpa de Auditoría Ya pudieron conocer  más sobre la pertinencia de una auditoría integral de la deuda y el reciente informe de Hedge Clippers, organización que ha estado realizando investigaciones sobre la participación de muchos de los miembros de la JCF en la crisis financiera del país.

Eva Prados, abogada y portavoz del Frente Ciudadano por la Auditoría de la Deuda, dijo a este medio “tuvimos una mesa de información y estuvimos hablando sobre nuestra campaña para la auditoría de la deuda. También pudimos hablar con quienes nos visitaron sobre el informe de Hedge Clippers, especialmente el más reciente que señala los conflictos de intereses de José Carrión III”.

Dicho informe revela que Carrión tenía personas que trabajaban en su oficina ocupando puestos en la Junta de Directores en el Banco Gubernamental de Fomento. Entidad que estuvo detrás de las emisiones de bono que hoy el país no puede pagar.

“También hablamos sobre Cofina, cuestionando el acuerdo al que la Junta llegó con los acreedores donde se pone al pueblo a pagar por una deuda que no ha sido auditada y además a pagar el doble de lo que se pidió prestado. Lo que tendría un impacto atroz en nuestra economía por los próximos 40 años.

A lo que muchos economistas locales han manifestado que es muy probable que caigamos en otro impago porque este acuerdo no proyecta de manera real y segura que se pueda con tales compromisos.

“[Con el acuerdo] de los 11.5 recaudados con el IVU, los primeros 5.5, un poquito mas de la mitad, va para los acreedores. Antes del acuerdo el 5.5 recaudado del IVU iba para los acreedores. Ahora se redujo a que 40% de eso recaudos pueden ir al gobierno y en ese sentido sí hay un beneficio. El único problema es que en este acuerdo se proyecta pagar con los recaudos que no es posible que los tengamos”, explicó Prados.

“Le estamos diciendo a los acreedores a través de ese 5.5, del cual se van llevar aproximadamente un 50%, de aquí a 40 años vamos a haber   recaudando cierta cantidad de millones”, añadió.

Si el Gobierno no logra recaudar la cifra prometida según las proyecciones y solo logra obtener una parte, ese déficit se añade a la deuda.

“Eso es algo nuevo que trajo la JCF… para seguir dándoles garantías a los acreedores. Pero como las proyecciones no garantizan nada la JCF le dice «si no puedo recaudarlos no te preocupes que eso lo añado a la deuda y te lo pago otro año» y así sigue creciendo la deuda” dijo la licenciada.

Como parte de las actividades realizadas por el Frente Ciudadano, el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas –una red internacional constituída de miembros y de comités locales basados en distintos países y que actúa en coordinación con otras organizaciones y movimientos– estará por primera vez en Puerto Rico del 2 al 8 de diciembre del año en curso.

Gobierno vende el Viejo San Juan a inversionistas extranjeros

¡Todo se va! Desde la Fortaleza hasta Puerta de Tierra, la administración de Ricardo Rosselló Nevares, a través del Departamento de Desarrollo Económico (DDE) y la Compañía de Turismo (CTPR) llevó a cabo una conferencia de dos días dirigida exclusivamente a inversionistas extranjeros para poner a disposición la venta de propiedades en el Viejo San Juan, el uso de la “Crypto” moneda a sus compradores y la promoción del negocio de alquiler turístico a corto plazo. Esto último en inglés llamado “Airbnb”.

La conferencia se ofreció en el Hotel El Convento, este 13 y 14 de noviembre y fue anunciada en la red bajo el nombre, “The Old City of San Juan Puerto Rico-Why this is a Ground Floor Opportunity”. La contestación al llamado del tema central de la agenda, estuvo a cargo de uno de los auspiciadores del evento, Adam Greenfader, socio de la firma de inversiones AG&T con base en Miami.

Otro de los auspiciadores lo fue David Towner, fundador de la compañía, CPG Strategies & Splash Marketing, quien se suponía que les diera a conocer a los asistentes, la historia de la ciudad, sus diversos vecindarios, atracciones, precios y atractivo para el mercado de alquileres vacacionales. Mientras otro de los auspiciadores Rich Holman, quien es el presidente y fundador de la modalidad de alquiler vacacional a corto plazo conocida como Lifeafar, hablaría, ni más ni menos de por qué el Viejo San Juan, es una “ganga” muy superior a las ciudades antiguas de la Ciudad de Panamá y Cartagena, en Colombia. Esta empresa también presentó su proyecto, San Juan, Marketing de Plaza Colón Deck, a cargo de Eric Berman, director ejecutivo de inversiones.

Como es de suponer la agenda incluyó un amplio despliegue sobre los beneficios contributivos de las Leyes 20 y 22. Eso incluyó; el cómo se pueden reducir, diferir o eliminar los impuestos a la propiedad para ciertos proyectos, cómo aplicar a las Actas 20 y 22 para reducir sus impuestos al 4% para impuestos corporativos y al 0% para impuestos personales; y cómo la nueva inversión de la “Zona de Oportunidades” declarada por el gobierno de Estados Unidos permite un aplazamiento de las ganancias de capital de 10 años de cualquier fuente de ingreso. Estos temas estarían a cargo de Isabel Hernández, CPA y socio fiscal de Kevane Grant Thornton.

Otro de los presentadores del negocio de alquiler a corto plazo lo fue Andrew Campion, fundador de Apartment International, y director de TI, Lifeafar. Según la agenda de la reunión ya en el Viejo San Juan hay un “grupo selecto” de proyectos comerciales que están bajo contrato de Lifeafar.

¿Por qué el Viejo San Juan es el Nuevo Universo para la Comunidad Crypto?

Como si no fuera suficiente la venta de “todo se va”, con la pregunta anterior el gobierno está invitando a los inversionistas a hacer uso de la nueva moneda virtual Crypto.

El crypto panel –como lo describe la agenda del evento– estuvo integrado por Giovanni Méndez, de la firma Global Economics Optimization, George Saber, de Coin Observatory y Drew Cutkomp empresario de Bitcoin.

Otros participantes en la conferencia con temas relacionados al campo de los bienes raíces, la industria turística y la construcción lo fueron; el analista financiero Miguel Isla; los abogados, Isabel Hernández, Eric Berman y Juan Carlos Stolberg, de Stolberg Law, LLC; el corredor de bienes raíces, Andrés Díaz; y Emilio Colón, presidente de la Asociación de Constructores, quien hablaría de la “Recuperación de Puerto Rico, Planes, Progreso, Futuro”. La directora de la CTPR, Carla G. Campos, hablaría, sobre, “los planes y tendencias del turismo en Puerto Rico”.

Nada cambiará con la cámara demócrata

Los cambios en las metrópolis casi nunca repercuten de la misma forma en sus colonias, ni siquiera cuando tienen contenido revolucionario. A veces aparecen mejores gobernantes y hasta la ideología que guía el gobierno metropolitano se altera, generando alegrías y esperanzas, pero estas no se trasfieren a las poblaciones colonizadas.

La historia nos da ejemplos muy dramáticos. La Revolución Francesa derrotó el absolutismo monárquico y proclamó los principios de libertad, igualdad y fraternidad y, aún después del autoritarismo napoleónico, el entusiasmo por esos principios continuó entre los ciudadanos franceses. Pero Haití, el centro de su producción azucarera, siguió siendo una colonia esclavista y cuando los explotados se levantaron en armas, desde Francia llegaron las tropas a reprimirlos.

En Puerto Rico tenemos un ejemplo parecido. De entre todos los gobernadores estadounidenses que padecimos durante los primeros cincuenta años de colonialismo gringo, destaca con singular crudeza la figura de Blanton Winship. En el historial de este general sobresalen las masacres de Río Piedras y Ponce, como ejemplos de la represión despiadada que desató contra nacionalismo y el sindicalismo. Pues resulta que este militar enviado a reprimir fue nombrado por Franklyn D. Roosevelt, el muy liberal presidente que instauró el Nuevo Trato y creó numerosos programas gubernamentales dirigidos a paliar los sufrimientos de la población. El mismo presidente que auxilió a la Unión Soviética cuando ésta se enfrentaba a Hitler, mandó un militar con métodos fascistas a reprimirnos. Luego, ya al final de su largo mandato, Roosevelt envió a Tugwell quien, aunque liberal, nunca estimuló el fin del colonialismo.

Lo que define la política metropolitana hacia sus colonias son los intereses económicos que allí dominan, impulsados por la clase social que se beneficia, y no los principios que puedan prevalecer entre los políticos del momento. En la experiencia haitiana, fueron los colonos que se enriquecían con el trabajo esclavo quienes dictaron la política que Francia puso en práctica antes y después del cambio revolucionario. En el caso puertorriqueño, Winship llegó reclamado por las corporaciones azucareras cuyos ejecutivos miraban asustados la creciente fuerza del nacionalismo y la combatividad den sindicalismo. (“¿No está el general Winship disponible?”, preguntó en 1934 el abogado de los azucareros James Beverley en una carta dirigida a los jefes de Washington, donde relataba los conflictos sociales que se daban en Puerto Rico. En menos de un mes lo nombraron.) Tanto en Haití como en Puerto Rico los políticos metropolitanos se guiaron, sobre todo, por la defensa de los intereses económicos de sus coterráneos.

Hago esta larga introducción porque ya en Puerto Rico andan algunos vendiendo espejismos tras el avance que en Estados Unidos logró el Partido Demócrata frente al oscurantismo de Donald Trump, y por la fuerza que grupos progresistas, reunidos en torno al senador Bernie Sanders, tienen entre los Demócratas. Como resultado de las elecciones de mitad de cuatrienio la derecha perdió el control de la Cámara de Representantes, aunque conservó el aún más poderoso Senado. En algunos lugares, particularmente en grandes centros urbanos, se eligieron personas progresistas que se autoproclaman “socialistas demócratas”.

No creo que la realidad puertorriqueña vaya a experimentar algún cambio como resultado de lo que ocurrió en Estados Unidos. En primer lugar, porque no se trata de un cambio político muy importante ya que la estructura constitucional estadounidense fue diseñada para que la Cámara, más representativa del pueblo, tenga un papel mucho menos importante que el del Senado. En segundo lugar, porque tanto en el Ejecutivo como en el propio Congreso, la balanza seguirá inclinándose hacia donde la empuje el poder económico de las empresas que se lucran en Puerto Rico, que cuentan con una enorme legión de cabilderos repartiendo prebendas por los pasillos del poder.

En lo que a Puerto Rico se refiere, los Demócratas nunca han sido muy distintos a los Republicanos. Ya vimos lo que pasó en el siglo pasado durante la era de Roosevelt y en la nueva centuria recién tuvimos la experiencia de Barack Obama. Este también llegó a la Casa Blanca con fama de muy liberal y, con respecto a Puerto Rico, había asumido el compromiso (cuando buscaba votos en la primaria) de ayudarnos a encaminar la solución definitiva de nuestro “problema de estatus”, es decir, del eterno colonialismo. Como sabemos, nada hizo, ni siquiera durante los años en los que contó con un Congreso amigo. Al final de su mandato se despidió dejándonos la ley Promesa y la Junta de Control Fiscal como regalitos de despedida.

El nuevo Congreso podría representar un poquito más de ayudas económicas, para reforzar la dependencia, pero nada más. La nueva Junta que se nombrará el año que viene será muy similar a la actual porque los miembros de ésta que nombrarán los Demócratas serán muy parecidos a los que nombró Obama. Además, como se ha dicho y se ha demostrado tantas veces, el problema no son los individuos, sino el marco regulatorio, la estructura. En nuestro caso, ahí está el clásico y rancio colonialismo representado por la “Cláusula Territorial” de la Constitución de ellos, con la que todavía intentan legalizar el crudo poder que nació de una invasión militar. El Congreso seguirá legislando amparado en esa cláusula para el beneplácito de los dueños del capital.

El oficio de lector: Jorge Luis Borges

1. ¿Qué dicen de un autor las silenciosas letras de su nombre? En el caso de Borges, casi todo. La inmensa bibliografía que su escritura sigue generando da fe de ello. Para muchos, su nombre es una seña inequívoca de identidad. Las imágenes que intentan colmar la firma que rubrica sus textos son legión. No sorprende que él mismo haya vislumbrado ese destino. En una entrevista le preguntaron cuál era su mayor ambición literaria, a lo que contestó: “Escribir un libro, un capítulo, una página, un párrafo, que sea todo para todos los hombres, como el Apóstol (1 Corintios 9:22); que prescinda de mis aversiones, de mis preferencias, de mis costumbres; que ni siquiera aluda a este continuo J.L. Borges”. Sus palabras denotaban una manera particular de entender la literatura. Sus letras volvieron una y otra vez a este asunto, poniendo a prueba su elasticidad. Entre la realidad de Miguel de Cervantes y la irrealidad de Don Quijote, dice el escritor argentino, “los años acabarían por limar la discordia”, por lo que ambos resultan hoy idénticamente conjeturales. Lo mismo sucedió con el artífice de Hamlet: “antes o después de morir, se supo frente a Dios y le dijo: Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo. La voz de Dios le contestó desde un torbellino: Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estás tú, que como yo eres muchos y nadie.” Para Borges, la literatura es “el oficio / de cambiar en palabras nuestra vida.” ¿Pero cómo debemos entender esa frase? ¿Se trata de una desestimación de la figura del autor? A mi entender, justamente de lo opuesto. Si la literatura consiste en “cambiar” en palabras la vida, una de las tareas que definen el oficio del lector es la de preguntarse por los mecanismos que posibilitan dicho cambio. A pesar de que el análisis pormenorizado de dichos mecanismos no logra recuperar la totalidad de una intención, el mismo pone de manifiesto una serie de prácticas en las que cristaliza el sujeto conjetural de un nombre propio.

2. El memorable texto titulado “Borges y yo” (de El hacedor, 1960) organiza una reflexión sobre el nombre propio: “Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas.” La lengua abre una brecha insalvable entre la enunciación y el nombre propio. Igual que ocurriera con Cervantes y Shakespeare, tanto “Borges” como el “otro” (“a quien le ocurren las cosas”) resultan análogamente hipotéticos o conjeturales en tanto sujetos a los que pudiéramos asignar atributos concretos. Sin embargo, la especulación que estructura un texto como “Borges y yo” requiere que la leamos en contra de lo que dice. El texto obliga a la figuración de un tercero, que entre la hipóstasis del nombre propio y el diferimiento que produce la enunciación descubre la brecha que lo constituye. Al final del texto, leemos: “No sé cuál de los dos escribe esta página.” Esa incertidumbre delimita el ámbito de una práctica: la literatura. Entre el Borges que se demora, “acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel”, y aquel otro que se da como predicado de un “nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico,” emerge la figura del tercero, que dice que no sabe, que reflexiona y duda. El tercero es el Borges lector de sí mismo. Su no saber cristaliza en una práctica: la literatura. Al cambiar en palabras su vida, el sujeto de la enunciación pone de manifiesto la distancia que lo separa de la experiencia, pero también la necesidad de interrogarse por esa práctica que lo desdice y que sin embargo constituye para él aquello que no cesa de decirlo.

3. Hay dos lugares comunes que han resultado indudablemente eficaces en tanto estrategias despolitizadoras de los procedimientos de lectura que organizan la escritura de Borges. Por un lado está la idea tontísima de que el escritor argentino lo leyó todo. No menos ingenua, la pedantería ilustrada declara que leyó pocos pero doctos volúmenes. Cualquiera puede ver que Borges leyó muchísimo: basta con echarle un vistazo a su obra para darse cuenta. Tantos libros leyó que para nosotros –para la increíble capacidad para la desidia de nuestro tiempo–, imaginar su número equivale a tratar de concebir el universo. Pero aunque resulte pueril o estorboso o simplemente inútil afirmarlo, no lo leyó todo, y ni falta que le hacía. Nuestra nostalgia por la imagen del monje abúlico que se regodea bajo un montón de libros en su celda, o por la del humanista ajeno al mundanal ruido que repite con cierta sonrisa enigmática que nada de lo humano le es ajeno, no nos ayudan en nada a percibir la agudeza inigualada de un lector como Borges. La suya fue una de las labores más generosas y exigentes que nos haya legado la inmensa literatura del siglo veinte. También una de las más políticas, y es que Borges nunca fue un lector desinteresado, sino un lector en armas. Su ejercicio sobre la página, en su incisión, su elegancia y su firmeza, define lo que podríamos llamar una política de la lectura.

4. En más de una ocasión creo haber sorprendido la siguiente idea en los ensayos de Borges: a la crítica suele interesarle más la historia del arte que el arte mismo. Sin entender bien si se trata de un mea culpa, de un ataque frontal o de una mezcla de ambos, siempre me ha parecido que no fue otra la tarea que se impuso Borges que la de escribir una fragmentaria historia de las formas, es decir, de la literatura como el producto de una labor heroica y a la vez modesta de ciertos individuos inclinados a la búsqueda y la dilucidación de la belleza. Al aludir a la belleza me refiero al producto de una entrega minuciosa al manejo y el análisis de las técnicas y los procedimientos lingüísticos y literarios que procuran un efecto en el lector que los reciba. En la lectura de Borges, la belleza aparece como aquello que misteriosamente irradia una labor hecha con un conocimiento pormenorizado de la técnica, un acatamiento de los límites del medio, un gusto impecable, una conciencia ética insobornable, y un amor sin reservas. Quien no haya leído aún la colección de sus notas, reseñas y ensayos publicados en la revista bonaerense EL HOGAR entre 1936 y 1939, podrá encontrar en ella varios ejemplos de lo que digo. Bajo el título TEXTOS CAUTIVOS: ENSAYOS Y RESEÑAS EN “EL HOGAR” (1936-1939), Enrique Sacerio-Garí y Emir Rodríguez Monegal recogieron 336 textos de diversa entonación y longitud que sin lugar a dudas constituyen uno de los homenajes más impresionantes que la literatura moderna le haya hecho a la lectura. Borges solía afirmar que mucho más que lo que había escrito, lo enorgullecía lo que había leído. El solemne purista podrá encontrar en este volumen, publicado por primera vez en 1986, e incorporado posteriormente a sus Obras Completas, un ejemplo magnífico del derroche de talento en un medio de la cultura de masas. Desde luego, ese prurito no es sino una variación menos poética de aquel célebre pasaje que habla de la supuesta inutilidad de echarle perlas a los cerdos. Desconozco del todo el formato de la revista EL HOGAR. El hecho de que Borges hubiera escrito siquiera una décima parte de lo que en ella publicó basta para poner en entredicho tantos insípidos escrúpulos académicos e intelectuales frente a los medios masivos. Tan valiosa como las incursiones de Rubén Darío y José Martí en la prensa finisecular, o Ezra Pound y Bertold Brecht en la radio y en la ópera, casi todo aquello que Borges cedió al taller tipográfico de EL HOGAR está hecho con el rigor del artífice, la curiosidad del polemista, y el amor de alguien que se sabe brillante y no elude las responsabilidades a las que dicho conocimiento lo obligan. De lo primero que nos disuade Borges es del mito de la lectura indiscriminada. Antes que nada, Borges nos enseña a leer. Al hacerlo, pone de manifiesto las tareas a las que se siente llamado un escritor que es también un excelente crítico y un prodigioso maestro.

5. Aquél que dijo de Valéry que “en un siglo que adora los caóticos ídolos de la sangre, de la tierra y de la pasión, prefirió siempre los lúcidos placeres del pensamiento y las secretas aventuras del orden,” no fue menos dado a dichos placeres y aventuras que el poeta francés. Puede afirmarse de Borges lo mismo que él decía de Kipling: “En su vida no hubo pasión como la pasión de la técnica.” Por lo regular, aquellos que sienten lo mismo son los primeros en admitir su insuficiencia. Técnica y pasión son los dos términos que organizan los procedimientos de lectura de Borges. Entre tantos otros textos, dan fe de ello las notas que dedicó a Enrique Banchs (Argentina, 1888-1968), E.E. Cummings (USA, 1894-1962) y Rudyard Kipling (UK, 1865-1936) en la revista EL HOGAR. Dos operaciones simultáneas rigen su forma de leerlos: por una parte, destaca sus hallazgos técnicos; por otra, recupera la imagen solitaria del artífice entregado a los rigores de su faena. La técnica emerge como la forma visible de una conducta. La forma literaria, parece decirnos Borges en el ejercicio de su oficio de lector, es la cristalización del sujeto de una práctica, no su insalvable eclipsamiento.

Topografía: ¿Satanás el bueno?

Como muchos de ustedes, supongo, me crié con la idea de que Satanás, el Demonio, el Diablo, el Príncipe de las Tinieblas, Lucifer o el nombre que fuera, era lo peor de lo peor, o sea, la representación del MAL con las más grandes mayúsculas. (A veces, los vampiros personificaban la misma idea, pero eso es otro tema.) Bueno, pues el tiempo ha pasado y las cosas han cambiado. Tal vez algunos dirán que la columna de hoy es evidencia de que el diablo anda suelto y por eso el fin del mundo ya está aquí. Ni tanto. Vamos a ver cómo podemos entendernos.

El motivo inmediato que me lleva al tema es la demanda por 50 millones de dólares que el Templo de Satanás le ha puesto a Netflix a causa de una estatua. Así como lo leyeron. De este modo es que me entero de la existencia de tan particular culto pues de la serie ya sabía algo. Chilling adventures of Sabrina, la serie creada por Netflix, presenta una comunidad más o menos normal. Lo peculiar es que incluye otra comunidad: la de brujas y brujos. La protagonista es la joven bruja Sabrina. La comunidad de brujos asiste a su propia iglesia y los jóvenes van a su propia escuela. En el colegio al que asisten (algo así como el Hogwarts de Harry Potter) hay una estatua de la deidad Bafometo. Esa es la imagen de la discordia o de la demanda. La escultura representa una figura, sentada, antropomórfica pero con cabeza y patas de macho cabrío, el brazo derecho señalando al cielo, y el izquierdo, a la tierra, y tiene otros rasgos de carácter simbólico. El Templo de Satanás alega que la serie hace uso, sin permiso, de la imagen de una estatua propiedad de ellos. Pero, sobre todo, les indigna que se distorsione su filosofía ya que, en la serie, se asocia incorrectamente la figura de Bafometo con el canibalismo y los sacrificios humanos. Para los demandantes, entre los diversos significados de la deidad, se encuentran la idea la unión de los contrarios, la búsqueda de la luz y la sabiduría. La Iglesia le había comisionado su factura a un artista y este realizó la labor inspirándose en la imagen ya existente hecha por el escritor y “mago” francés conocido por su pseudónimo Eliphas Levi (1810-1875). La querían colocar frente al capitolio de Oklahoma, al lado de otro monumento con las tablas de los diez mandamientos. Se trataba de un desafío y de una denuncia pues la administración de Oklahoma había destinado terreno público para fines religiosos. El Templo de Satanás ganó el caso en corte. Los diez mandamientos se fueron para otro lado y los satánicos desistieron de poner allí su Bafometo. Ahora está expuesta en la galería de arte de los cuarteles generales de la Iglesia.

El Templo de Satanás es una organización legalmente instituida, es una “marca registrada”, como todas las iglesias. Tiene su sede en Salem, Massachusetts. Lo cual es una simpática curiosidad, pues Salem fue uno de los lugares donde en el siglo xvii hubo cacería de brujas. Según la explicación de uno de los fundadores, Lucien Greaves, un graduado de Harvard, (quien, por razones de seguridad, usa pseudónimo ya que ha recibido amenazas de muerte), el “satanismo” que propugnan es ateo y se opone a toda superstición. Según él, Satán no es una entidad sobrenatural, es un constructo metafórico que representa la rebeldía ante el poder abusivo. Apoyan los derechos reproductivos de de la mujer y rechazan la homofobia. Uno de sus actos tipo “performance” fue una “misa rosa” de afirmación gay ante la tumba de un connotado religioso homófobo, Fred Phelps, fanático, fundador de la Iglesia Bautista de Westboro. Al reavivarse el sentimiento anti-musulmán luego de los ataques en París, y ante el temor de represalias, dos capítulos del Templo Satánico, en San José y en Minneapolis, ofrecieron a los musulmanes de sus comunidades servicio de escolta y hasta llevarles la compra a su casa. El anuncio decía (traduzco): “Si hay alguien en la región de San José que sea musulmán y tenga miedo de salir de su casa por temor a represalias, no dude en contactarnos. Con gusto lo escoltaremos a donde tenga que ir sin anunciar nuestra presencia –solo tipos grandes acompañándole a donde usted tenga que ir. (“just big dudes walking you where you need to be” ) También gustosamente le llevaremos algunas provisiones.” (“We would also happily deliver you some groceries”). La propuesta de los satánicos de Minneapolis decía: “Nuestro ofrecimiento a los musulmanes de las Ciudades Gemelas viene de un lugar de compasión genuina por nuestros hermanos seres humanos.” (“Our offer to the Muslims of the Twin Cities comes from a place of genuine compassion for our fellow human beings.”)

Pero vayamos a la sustancia de lo satánico. Hagamos una prueba. Lea usted los siguientes principios. Si al final de la lectura los suscribe debo decirle, amigo lector, que es usted, por lo menos, un simpatizante del Templo de Satanás, lo cual le convierte en un posible “satánico”. Pero no hay que preocuparse mucho. Estamos entre palabras. Y como entre ellas andamos, veamos el otro lado: podemos decir que hay cristianos que obran como verdaderos hijos del Diablo, si entendemos por tal entidad todo el mal tradicional que se le adjudica. Ahora lean los siguientes preceptos y comparen con la filosofía de vida cristiana. (Me refiero a lo “mejor” o más “progre” de ella.) En la versión original en la página del Templo aparecen en inglés, aquí se reproducen en traducción nuestra.

1. Uno debe actuar con compasión y empatía hacia todas las criaturas acorde con la razón.

2. La lucha por la justicia es una búsqueda continua y necesaria que debe prevalecer sobre las leyes e instituciones.

3. El cuerpo de uno es inviolable, sujeto solo a la propia voluntad.

4. La libertad de los otros debe ser respetada, incluyendo la libertad de ofender. Atentar voluntariosa e injustamente contra la libertad del otro es renunciar a la propia.

5. Las creencias deben conformarse al mejor entendimiento científico que uno tenga del mundo. Hay que cuidarse de nunca distorsionar los hechos científicos para acomodarlos a las propias creencias.

6. El ser humano es falible. Si uno comete un error, debe hacer el mejor esfuerzo por corregirlo y eliminar el daño que se haya podido causar.

7. Cada precepto es un principio guía diseñado o pensado para inspirar nobleza en la acción y en el pensamiento. El espíritu de compasión, sabiduría y justicia debe prevalecer siempre sobre la palabra escrita o hablada.

No se alarme si se siente atraído por tales principios. Simplemente, por si acaso, no le diga a nadie que usted se siente medio satánico. Sea solidario con el prójimo como si se tratara de usted mismo. Lo demás, que ha pesado sobre todos por mucho tiempo e innecesariamente, son las instituciones burocráticas condenadas al olvido. Quién sabe. Según van las cosas en nuestra isla, a lo mejor Satanás tenga que venir a ayudarnos. Dicen que la última deuda la paga el Diablo. No estaría mal siempre que fuera un tipo solidario y justo.