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La mancha de sangre

En menos de tres semanas se cumplirá el primer aniversario del huracán María. Hace apenas unos días, luego de meses de espera y de reiteradas facturas enviadas al gobierno, se dio a la luz pública el estudio de la Universidad George Washington. En sus conclusiones se determinaba que hubo al menos, a consecuencias del huracán, cerca de tres mil muertos y muy serias ineficiencias en el manejo gubernamental del estado de emergencia.

Nada de esto sorprende. Un estudio previo de la Universidad de Harvard, en colaboración con un grupo de profesionales puertorriqueños, había propuesto una cifra incluso mayor que elevaba la mortandad directa del fenómeno a más de cuatro mil. Aparte de esto, aunque a veces resulte dudoso, todos estamos provistos de memoria y podemos recordar los días, semanas y meses posteriores al 20 de septiembre de 2017. Recordamos a un país incomunicado para el cual no se proveyeron reservas de agua, comida, medicinas ni combustible. Tenemos aún frescas en la mente las imágenes de una desolación absoluta que aumentaba con la llegada de la noche. Todos sabemos lo que era recorrer calles y avenidas sorteando escombros en una oscuridad total, camino a una gasolinera para ponerse en fila para recargar el tanque o hallar en las góndolas casi vacías de su tienda una bolsa de papas fritas o un galón de agua. Todos peregrinamos en la noche, dispuestos a esperar más de una hora en la fila de un restaurante sin aire acondicionado y un menú restringidísimo. Todos recordamos el calor indescriptible y las plagas de mosquitos. Todos recordamos las innúmeras conferencias de prensa del gobernador y sus funcionarios, que con el paso de los días y las semanas, fueron reduciéndose y concentrándose en apenas dos o tres figuras. Todos recordamos los inexplicables retrasos, la chocante toma de consciencia de que no estaba pasando nada, que por ninguna parte, a semanas ya del huracán, se había visto ni siquiera a una brigada recogiendo los cables y postes caídos y mucho menos sustituyéndolos. Todos recordamos el estupor del escándalo de Whitefish y la turbidez semi oculta de otros contratos. Todos recordamos el número exacto de días en que no tuvimos electricidad o agua o escuela o trabajo o casa.

Pero todo esto lo podemos hacer nosotros porque sobrevivimos. Existe un número indeterminado y por muchos meses manipulado y ocultado, que se eleva a miles, que ya no recuerdan nada. Para ellos el huracán fue una tormenta que no cesó. Sus memorias de ella son parciales y cortas y constituyen lo que más se parece a una trampa. Son el malestar torcido y atroz de un cuerpo que se va envenenando por falta de diálisis. Son las tres semanas pasadas en una silla de ruedas en la sala de emergencia de un hospital, junto al único enchufe disponible, mientras al generador eléctrico le quedara diésel, para que un respirador los acompañara en el patético final de sus vidas. Son los hombres y las mujeres cuyo corazón explotó la segunda vez que tuvieron que subir, con dos galones de agua y una bolsa llena de latas de salchichas y atún, los 12 pisos de su edificio. Son los que enfermaron de pulmonía o leptosirosis, los que cayeron de los techos que intentaban cubrir con lonas que anunciaban marcas de cerveza o antiguos especiales de supermercados, los que fueron atropellados cuando, contra toda cordura, caminaban como zombis, entre los carriles de la carretera.

Ya ninguno de ellos puede recordar nada. Son sus familiares y amigos los que los llevan en la memoria y, para muchos de estos, su ausencia definitiva e injustificable, constituye otra de las trampas del huracán. Pero por algo más de 11 meses hubo algunos que se negaron a albergarlos en su memoria. Algunos que se empeñaron en su inexistencia o que menospreciaron y minimizaron su número y el dolor y la desolación de sus deudos. Hubo alguien que arrojó rollos de toallas de papel y se vanaglorió de la eficiencia y generosidad de su gobierno. Hubo quienes, en los privilegios eléctricos del Centro de Manejo de Emergencias de Isla Grande, nunca parecieron tomar en cuenta lo que estaba pasando. Hubo otros que jugaron con la manera de clasificarlos, como si para tener el privilegio de ser considerado muerto hiciera falta tomar un examen o aprobar una reválida. Hubo quien, hasta hace apenas días, perversamente acusaba de morbosidad a todo un país y, en cada una de sus alocuciones, cobraba una porción sabrosa de su cuarto de millón de dólares anuales. Hubo otros que nos alertaron, desde la educación y la salud, desde el privilegio y la estupidez, que María fue lo que mejor le había pasado a Puerto Rico. Hubo quien, en el último día de una memorable reunión de dolores y pares de zapatos ante el Palacio de los Reyes, en lugar del de las Leyes, se acompañó a última hora de su familia y de un subrepticio fotógrafo publicitario.

Para todos estos, los muertos no existieron o era preferible o más aprovechable que el tumulto de sus números no se conociera. Para ellos los muertos podrían haber exhalado en Asia o en África en un tifón o un terremoto. Fueron seres distantes e ignotos, en el mejor de los casos votantes a los que ya se les había sacado el jugo y que serían fácilmente sustituibles.

A partir del 20 de septiembre de este año, muchos miles de personas recordarán el primer aniversario de la muerte de sus seres queridos, de sus amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Uno a uno, día a día, por semanas y meses, el huracán seguirá vivo, presente, dando golpes, cuando se recuerden a cada uno de las personas que yacen bajo la incierta lápida de una estadística.

La responsabilidad del final abrupto de sus vidas queda sin cara, sin manos. La impunidad intenta disfrazarse en una confesión de falta de experiencia. La incapacidad del gobierno fue directa e indirectamente responsable de más muertos que los causó el ataque a las Torres Gemelas. ¿A quién se le ocurriría llamar a los responsables de ese horror “faltos de experiencia”, como una justificación para que se pase la página y se olvide para siempre?

Lo que ha ocurrido con las muertes de María es un retrato convulso de nuestro gobernantes y de sectores amplios del pueblo que son sus cómplices y que están dispuestos a aceptar lo que sea con tal que venga de ellos. Sin embargo, la irresponsabilidad, sobre todo una de esta magnitud, no será borrada por la inconsciencia ni por una estructurada anestesia social. Sobre los responsables de aprovechar la tragedia para su beneficio, queda para siempre la mancha de sangre. No se borrará y determinará para siempre, aunque no lo crean, su futuro. Cada mañana hay que mirarse al espejo y, algunas veces, uno ve verdaderamente quién nos mira a los ojos.

Peligro de agresión inminente contra Venezuela

Por Aram Aharonian

Estamos en medio de una turbulenta, implacable y por demás preocupante ofensiva para la recuperación del territorio americano como base hemisférica de los intereses estadounidenses, a la vez que e ntramos en fase peligrosa de una agresión inminente contra Venezuela, con los migrantes como rehenes.

Varias situaciones paralelas dan señalas claras que justifican la preocupación: la securitización del tema migratorio, la manipulación de un tema socioeconómico para convertirlo en un asunto de paz y seguridad regionales, las amenazas militares de la portavoz de la casa Blanca, Sarah Sanders; la gira del jefe del Pentágono James Mattis por la región, la reunión de Kurt Tidd –jefe del Comando Sur estadounidense– con los comandantes de los ejércitos sudamericanos en Argentina,

Súmele los movimientos militares de Brasil, Temer diciendo que Venezuela rompe la armonía regional, el canciller colombiano asegurando en la ONU que el impacto migratorio en salud y educación es también un impacto en su seguridad; los ejercicios militares y las amenazas de los ejercicios navales frente a Cartagena; las declaraciones de Luis Almagro pidiendo más y más sanciones contra Venezuela; las amenazas de corte de ventas petroleras de EEUU a Venezuela, la declaración de incapacidad para pagar deuda de Brasil a Venezuela…

El argumento cartelizado es que se trata de un estado fallido que es incapaz de actuar sobre su propio territorio y genera una crisis humanitaria que desestabiliza a la región y solo puede ser frenada con una intervención humanitaria. Y por eso la demanda de abrir un canal humanitario, controlado desde el exterior, desconociendo al Estado venezolano: no les importa que pueda hacer Venezuela sino lo que ellos puedan hacer sobre y contra Venezuela.

Una docena de países han confirmado su participación para el encuentro “técnico” que tendrá lugar el lunes y martes en Quito sobre migración venezolana (Venezuela fue excluida de la reunión), citado por la cancillería ecuatoriana. Confirmaron su presencia Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y por supuesto el anfitrión, Ecuador.

El temor de varios países es que se pacte allí un inicio de hostilidades, como amenazas de uso de la fuerza militar con carácter preventivo, con el pretexto de defender la seguridad de los países vecinos y de EEUU. La cancillería ecuatoriana viene presionando para que representaciones del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y de la Organización Internacional de Migraciones participen de la reunión y avalen acciones militares disfrazadas de “humanitarias”.

Toda esta fase fue preparada meticulosamente para imponer un imaginario colectivo en la región sobre el peligro de los migrantes venezolanos, con fotos montadas y editadas, noticias falsas, en medio de una nueva ofensiva del terror mediático de la prensa hegemónica cartelizada, en una nueva demostración de que estamos en medio de una guerra de quinta generación.

La idea principal de esta guerra de quinta generación, también conocida como guerra sin límites, es que el Estado ha perdido su monopolio de la guerra, y a nivel táctico incluye desde el aspecto armamentista al psicológico y neurológico. No interesa ganar o perder, sino demoler la fuerza intelectual del enemigo, obligándolo a buscar un compromiso, valiéndose de cualquier medio, incluso sin uso de las armas. Se trata de una manipulación directa del ser humano a través de su parte neurológica.

Cuadro de situación

Naves de guerra de una decena de países en aguas del Caribe colombiano, sede de las maniobras navales anuales Unitas LIX 2018 que este año reúnen a representantes de las armadas de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, EEUU., Honduras, México, Panamá, Perú, Reino Unido y República Dominicana.

La armada de Ecuador, que durante once años no asistió a Unitas por órdenes de Rafael Correa, ahora envió la corbeta misilística Los Ríos CM 13, que zarpó el 23 de agosto desde Guayaquil , el mismo día el gobierno de Lenin Moreno anunció su decisión de desvincularse del ALBA. ¿Es l a fachada para imponer un bloqueo marítimo a Venezuela?

Mientras, el influyente senador estadunidense Marco Rubio evocó la opción militar en Venezuela al decir que las circunstancias han cambiado y que actualmente existen argumentos para considerar que el gobierno de Nicolás Maduro amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos y la región, y la estabilidad de Colombia y la de otros países, tras discutir el tema con el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

“Y si se le ocurre a Maduro invitar a que el presidente ruso, Vladimir Putin, mande aviones militares, por ejemplo, o que abran una base militar, esto va a escalar. Yo creo que las circunstancias han cambiado, y lo dejo ahí”, añadió.

La Unión Europea destinó un paquete financiero por 35 millones de euros (unos 40.85 millones de dólares) a la región latinoamericana para ayudar con la crisis migratoria de venezolanos, anunció este jueves el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, durante su visita a Colombia, donde se atrevió a calificar la crisis en Venezuela como similar a la que ocurre en Europa con los inmigrantes.

Venezuela y más allá

La intensidad y variedad de movimientos, operativos, posicionamientos y acuerdos militares, policiaco-militares y económico-financieros con que se recolocan los poderes hegemónicos con fachada o entretelones estadounidenses y adherentes, aliados y voceros locales, no ha cesado de desplegarse para mantener el cerco y el agobio sobre Venezuela, pero también para avanzar en una escala mucho mayor.

La política de inducción al sometimiento regional y/o de reconstrucción de los disciplinamientos hegemónicos, se basa en un amplio abanico que incluye golpes parlamentarios, colaboraciones militares permanentes y/o específicas; entrenamiento, capacitación y adoctrinamiento, señala el Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.

También cambios normativos que facilitan la consolidación y ejercicio de estados de excepción dirigidos a combatir al real, potencial o imaginario enemigo interno, patrullajes militares, instalación, refuncionalización o modernización de bases militares, aumentos en los presupuestos de seguridad y defensa militares; sistemas cooperativos de defensa; fuerzas especiales con oficiales o contratistas mercenarios; ejercicios militares conjuntos; creación de fuerzas de tareas combinadas y grupos de choque.

Asimismo entran en ese amplio abanico el bloqueo comercial y financiero, la desestabilización monetaria; la deuda externa; operativos de lawfare y hasta la utilización de catástrofes naturales para rediseñar territorialidades y controles.

No solo en Venezuela ocurren simultáneamente una cantidad de ataques, intervenciones o provocaciones de distinto tipo y en sectores y geografías diferentes, sino que puede observarse una situación similar desde una perspectiva macrocontinental, Venezuela es indudable epicentro de la estrategia de recuperación y disciplinamiento continental, de un tsunami que se replica en todos los otros países o regiones, adecuándolo a las condiciones específicas.

La combinación de mecanismos, ritmos, intensidades y sectores implicados en esta clase de ofensivas no tiene freno. Siempre puede agregarse algo más para potenciar los resultados deseados y para complicar la comprensión del fenómeno y la capacidad de respuesta del pueblo afectado.

La idea, señala Ana Esther Ceceña, es ocupar espacios al ritmo y las característicasy condiciones de cada uno y, a la vez, no dejar resquicios desde donde la resistencia esta intervención pueda levantarse. Y prueba de la creciente militarización de la política regional es el activo protagonismo del Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses con sus reuniones con jefes militares de los países del área, en una “diplomacia” de la seguridad y la guerra

Las visistas de emisarios civiles cayó radicalmente y cedió especio a las tres líneas principales de intervención del Comando Sur. Una, ampliar y profundizar relaciones con los gobiernos (restablecimiento de convenios militares y de seguridad con Ecuador). Dos, contrarrestar las redes criminales o terroristas trasnacionales, consideradas como una amenaza difícil de detectar ya que se mueven en espacios no institucionales (con estos criterios catalogan al gobierno venezolano para justificar las agresiones).

Tres, en el terreno operativo preparar formas de respuesta rápida en casos de desastre y asistencia humanitaria, que consiste en el entrenamiento de mandos y tropas estadounidenses.

Ofensiva

La coordinación conservadora de varios presidentes suramericanos lograron desmontar los más importantes avances de la integración de los países de América del Sur que conformaron la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) como bloque referente de las relaciones mundiales marcadas por la multipolaridad de potencias y de proyectos integracionistas regionales y declararon a la región como zona de paz.

La potencia económica y política de los gobiernos de Argentina y Brail, respaldados por los presidentes de Perú, Chile, Colombia y Paraguay (el denominado Grupo de Lima), comenzó su tarea destructiva en abril pasado, cuando determinaron “suspender su participación” en el organismo, tras dos años de sigilosos movimientos de debilitamiento y parálisis de todos los proyectos integracionistas construidos al margen de la influencia y predomino de Estados Unidos: Mercosur, ALBA, CELAC y Unasur.

Desmantelados los organismos de integración horizontal, vuelve el poder del panamericanismo monroista -América para los (norte)americanos-, dejando en pie a la Organización de Estados Americanos (OEA), bajo la tutela de Washington. Pero no logran consenso, porque Nicaragua, Venezuela y Bolivia, al menos, se oponen a la injerencia en asuntos internos de otros países. Y por eso, EEUU trata de desestabilizar sus gobiernos con todos los medios posibles,

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), creada en 2008, auspició el Consejo de Defensa Sudamericano, integrado por 12 países, que entre sus propósitos principales tuvo consolidar a la región como zona de paz y servir de contrapeso a los afanes intervencionistas del Pentágono en los ejércitos locales, con fines de alineamiento y adoctrinamiento.

Pero la contraofensiva conservadora y del Comando Sur del Pentágono siguió adelamte. En mayo último, Juan Manuel Santos anunció que Colombia – con siete bases estadounidenses en su territorio- se sumaba como “socio global” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, máximo exponente de las intervenciones militares, abiertas y encubiertas, después de la guerra fría. Ahora Chile quiere seguir el mismo camino.

Y ahora, de la mano del embajador de EEUU en Bogotá, Kevin Whitaker el nuevo presidente colombiano, Iván Duque, apadrinado por Álvaro Uribe, sindicado como genocida y unido al narcotráfico y el paramilitarismo, quiere ser protagonista del “Golpe Maestro” e insiste en. manejar la guerra encubierta del Pentágono contra Venezuela, desde la frontera colombiana.

Este plan fue diseñado por el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, quien aspira a que el gobierno bolivariano sea derrocado a través de una “operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático de su secretario general, Luis Almagro”.

En Colombia se respira una atmósfera de zozobra e inestabilidad social, tras el asesinato de 343 líderes sociales, la amenaza permanente a periodistas y el temor a que Iván Duque, el nuevo mandatario, se aventure en dos guerras: una interna y otra contra su vecino, Venezuela. La única forma de unir a la nación es inventando un enemigo externo, para apelar al nacionalismo, una guerra contra los “castrocomunistas” venezolanos, desviando la atención de la continuidad del genocidio interno y la crisis social, económica y financiera.

A inicios de julio y antes de asumir la presidencia, negoció en Washington con el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado, Mike Pompeo, la directora de la Agencia Central de Inteligencia, Gina Haspel, el zar antidrogas James Carrol, y el asesor de Seguridad Nacional, el superhalcón John Bolton.

A Pence, “preocupado” por la supuesta amenaza a Colombia de la “dictadura” de Maduro –como ya se lo había manifestado a Santos en su visita a Bogotá y en la reunión cuando la Cumbre de la OEA en Lima- le solicitó apoyo en materia militar, de inteligencia y seguridad.

El 10 de agosto, tres días después de asumir la Presidencia, anunció el retiro “irreversible” de Colombia de Unasur y abogó por la aplicación de la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, tras prometer que llevaría a Maduro ante la Corte Penal Internacional, la misma “justicia” internacional, donde Uribe, está acusado por crímenes de lesa humanidad, y donde hacen cola los mexicanos Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El nuevo ministro del exterior, Carlos Holmes Trujillo, se reunió con Julio Borges, sindicado como uno de los coautores intelectuales del frustrado magnicidio del presidente venezolano Nicolás Maduro, para expresarle el “apoyo incondicional” del gobierno de Duque para “rescatar la democracia y la legalidad en Venezuela”.

La periodista María Jimena Duzán recordaba las declaraciones del general retirado Leonardo Barrero (“Prepárense porque vuelve la guerra”) y se preguntaba cuál será el blanco principal de esta nueva guerra anunciada: ¿los líderes sociales que están cayendo como moscas, los ocho millones de ciudadanos que votaron por Petro, los once millones de personas que votaron por la consulta anticorrupción, los diez millones de personas que votaron por Duque y que aún creen en ‘pajaritos en el aire’?

Paralelamente, desde junio está en Cúcuta y Maicao, poblaciones fronterizas con Venezuela, un contingente de “cascos blancos” de la cancillería argentina. Gabriel Fucks, extitular de estos “contingentes de paz”, señaló que la misión en la frontera colombiano-venezolana, más que una acción de asistencia sanitaria, forma parte de una política de presión contra Venezuela.

No es de extrañar que el gobierno de Mauricio Macri se haya sumado a los planes estadounidense-colombianos, dada su posición subordinada en la OEA. Macri, además, aceptó desplegar en el territorio argentino una nueva red de bases militares estadounidenses: una en Neuquén, en el estratégico sur patagónico, cerca de la reserva gasífera de Vaca Muerta, financiada por el Comando Sur con “ayuda humanitaria” y dos en Tierra de Fuego, la de Tolhuin y la de Ushuaia.

Hoy la producción de coca alcanza en Colombia niveles record, grupos armados ilegales luchan por territorios en los que el Estado tiene escasa o nula presencia y una oleada de 330 asesinatos de activistas sociales en los últimos meses, mostró que la paz sigue siendo un término relativo. Y los narcotraficantes necesitan el paso por Venezuela parra llevar su droga a EEUU.

Durante cuatro períodos presidenciales, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, quien además fue ministro de Defensa del primero en epócas de los “falsos positivos” –campesinos asesinados y vestidos con ropa de guerrilleros para mostrar a la prensa victorias militares-, la hipótesis del conflicto siempre estuvo en al aire, en guerras de micrófonos o con injerencia directa en asuntos internos del vecino del noroeste.

Y, los mentideros políticos señalan que Santos quiso despedirse del gobierno apoyando el intento (frustrado) de magnicidio del presidente Nicolás Maduro, el 4 de agosto último. Pero esta última jugada del benemérito Nóbel de la Paz, no le salió bien. El atentado buscaba que el poder fuera transferido sin demora a las “autoridades civiles legítimas, miembros de la Asamblea Nacional” presidida por Julio Borges, tras “liberar” una zona del país e instalar allí un “gobierno paralelo” que ejerciera funciones de hecho, con el respaldo de Washington, sus socios de la OTAN y el Grupo de Lima.

James Mattis, secretario de Defensa de los Estados Unidos visitó a mediados de agosto Brasil, Chile, Colombia y Argentina, con una agenda que insistía en el tema de la inestabilidad política y la supuesta crisis humanitaria de Venezuela, que podría afectar el escenario regional. La gira buscó asegurar los vínculos de Washington con lo que considera su patio trasero, ante los alarmantes signos de multilateralismo de las relaciones comerciales con China y Rusia (invasiones de otros países, según Mattis), gracias también a las medidas proteccionistas de Trump.

Las alianzas panamericanas han sido punto focal de las visitas, este mismo año, del exsecretario de Estado Rex Tillerson, su sucesor Mike Pompeo y del vicepresidente Mike Pence a la región.

Mattis auscultó la influencia y presencia en Sudamérica de dos rivales, China y Rusia. Y al respecto señaló que “hay más de una forma de perder la soberanía en este mundo. No es sólo por las bayonetas. Puede ser con países que llegan ofreciendo regalos, préstamos amplios que acumulan deudas masivas en otros países a sabiendas de que no podrán repagarlas, es lo que parecen ser los préstamos chinos a naciones como Venezuela y Filipinas”.

El ministro brasileño de Defensa, Joaquim Silva e Luna, preocupado por la presión estadounidense para el desmantelamiento de la producción local de armas y aviones, dijo que entendió bien lo que quiso decir Mattis, “pero eso es una disputa comercial,de mercado” y señaló que es posible que Brasil se beneficie de una guerra comercial entre EEUU y China. Pero de todas formas, anunció que 3.200 soldados del Ejército brasileño reforzarán la seguridad en el estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, ante la supuesta llegada masiva de inmigrantes venezolanos,

Otra preocupación del mandamás del Pentágono es la reunión en Argentina del G-20, donde el anfitrión tiene responsabilidades en defensa y seguridad de los líderes del mundo “desarrollado”, que permitan la asistencia de Donald Trump: cómo participar de manera discreta sin resentir las pasiones nacionales. La propuesta de Mattis fue la posible cesión de equipos para un área específica; la prevención de ciberataques, con “inhibidores” de circulación de drones.

La visita de Mattis a la región se produjo tras el encuentro del titular de la Armada estadounidense con sus pares de Argentina, Brasil y Chile en Cartagena, Colombia, en el marco de la 28 Conferencia Naval Interamericana que congregó a los jeraracas navales de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

Si Iván Duque, el nuevo presidente -que quiere reformular el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC que su antecesor Juan Manuel Santos se abstuvo de implementar-no logra llevar el Estado a las zonas rurales, hoy en manos de narcotraficantes y paramilitares (o no está interesado en ello), poco cambiará en Colombia, que registró al menos 260 mil muertos, 60 mil desaparecidos y más de siete millones de desplazados.

Generar tensiones con Venezuela sirve para desviar la atención de la violencia de seis décadas en Colombia, parte de la normalidad en ese país y que contrasta en las últimas dos décadas por la existencia de sistemas sociales, económicos y políticos contrapuestos. El mensaje de la conducción política colombiana y los medios de comunicación hegemónicos, no ha cambiado: su lenguaje es agresivo, belicoso, xenófobo y permanentemente amenazante.

Durante todo su mandato, Juan Manuel Santos, sibilino y de la aristocracia bogotana, intrigó en organismo internacionales y en gobiernos de la región al frente de la campaña consistente en afirmar que con motivo de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, Maduro había acabado con la democracia venezolana. Y con su supuesto afán pacificador, logró desarmar y traicionar a las FARC, que constituían un muro de contención para cualquier aventura de agresión del establishment colombiano.

Reproducido de www.rebelion.org

El golpe de 2016 interrumpió la construcción de Brasil

Observador atento de los procesos de transformación de la economía mundial en contrapunto con la brasilera, Celso Furtado, uno de nuestros mejores nombres en economía política, escribió en su libro Brasil: la construcción interrumpida (1993):

«En medio milenio de historia, partiendo de una constelación de factorías, de poblaciones indígenas desgarradas, de esclavos trasplantados de otro continente, de aventureros europeos y asiáticos en busca de un destino mejor, llegamos a un pueblo de extraordinaria polivalencia cultural, un país sin paralelo por su vastedad territorial y su homogeneidad lingüística y religiosa. Pero nos falta la experiencia de pruebas cruciales, como las que conocieron otros pueblos cuya supervivencia llegó a estar amenazada. (…) No ignoramos que el tiempo histórico se acelera y que el recuento de ese tiempo se hace contra nosotros. Se trata de saber si tenemos un futuro como nación que cuenta en la construcción del devenir humano. O si prevalecerán las fuerzas que se empeñan en interrumpir nuestro proceso histórico de formación de un Estado-nación» (Paz e Terra, Rio de Janeiro 1993, p. 35).

Hay que reconocer que la actual sociedad brasileña ha conocido avances significativos bajo los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) y de sus aliados. Nunca había ocurrido antes, en las fases históricas hegemonizadas por las oligarquías tradicionales, que siempre detentaron el poder de Estado y nunca tuvieron un proyecto de nación, sino sólo un propósito corporativo de enriquecimiento ilimitado. Ahora, con un Estado post-democrático y de excepción, se está produciendo aceleradamente el desmonte de estas políticas, aumentando el sufrimiento del pueblo.

Nos estamos acercando a lo que Celso Furtado llamaba “pruebas cruciales”. Actualmente después del golpe de 2016, tal vez como nunca antes en nuestra historia, hemos alcanzado esta etapa crítica de las “pruebas”. Dada la aceleración de la historia, impulsada por la crisis sistémica mundial, nos vamos a ver forzados a tomar una decisión: o aprovechamos las oportunidades de este momento, reafirmando nuestra soberanía y garantizando nuestro futuro autónomo o las desperdiciamos y viviremos atados al destino decidido siempre por los que nos quieren condenar a ser sólo proveedores de productos in natura, y recolonizarnos de nuevo.

No podemos aceptar esta extraña división internacional del trabajo. Tenemos que retomar el sueño de algunos de nuestros mejores analistas, del nivel de Darcy Ribeiro, Luiz Gonzaga de Souza Lima, Celso Furtado y Jessé Souza, entre otros, que propusieron una reinvención o refundación de Brasil sobre bases nuestras, gestadas por nuestro ensayo civilizatorio tan enaltecido y reconocido mundialmente.

Este desiderátum ha sido profundamente herido por el golpe parlamentario. Por detrás de él están las clases dominantes internacionalizadas que intentan imponer la agenda política de un neoliberalismo radical que les devuelva los privilegios históricos amenazados por las políticas sociales populares que sacaron de la miseria y de la invisibilidad a millones de brasileños pobres.

El sueño de una reinvención y refundación de Brasil no se puede perder, ni puede ser sepultado por la voracidad destructora de los dueños del tener, del poder y del saber. Su tiempo ya pasó. Ha crecido una nueva conciencia política, especialmente a partir de los movimientos sociales populares, que se cuentan por centenares. Allí siempre se plantea la cuestión: ¿Qué Brasil queremos? (cf. Boff, Concluir la refundación o prolongar la dependencia, 2018) ¿Cómo vamos a construirlo juntos? ¿Con qué fuerzas y aliados podemos contar para esa tarea gigante?

¿Podrán ser co-parteras de una ciudadanía nueva –la co-ciudadanía y la ciudadanía ecológica y terrenal– que articule al ciudadano con el Estado, al ciudadano con el otro ciudadano, lo nacional con lo mundial, la ciudadanía brasileña con la ciudadanía planetaria, ayudando así a moldear el devenir humano? ¿O se harán cómplices de aquellas fuerzas que no están interesadas en la construcción del proyecto-Brasil, porque se proponen insertar a Brasil en el proyecto-mundo globalizado de forma subalterna y dependiente, con ventajas concedidas? Pues éste es el proyecto de los que dieron el golpe parlamentario, jurídico y mediático de 2016.

La actual crisis brasileña nos fuerza a decidir no qué partido apoyamos, sino de qué lado estaremos. La situación es urgente, pues como advertía con tristeza Celso Furtado: “todo apunta a la inviabilización del país como proyecto nacional” (op. cit 35). Pero no queremos aceptar como fatal esta grave advertencia.

Todavía hay tiempo en estas elecciones para cambios que pueden reorientar al país hacia su rumbo correcto, especialmente ahora que, con la crisis ecológica, se ha convertido en un peso decisivo para la balanza y el equilibrio buscado por el planeta Tierra. Es importante creer en nuestra misión planetaria.

Todo está reclamando una refundación de Brasil sobre otras bases, porque las vigentes son altamente antipueblo, destructivas de las personas, irrespetuosas con la naturaleza, espoliadoras de los bienes públicos, violadoras de la soberanía nacional y negadoras de un futuro mejor.

Reproducido de www.alainet.org

CRUCIGRAMA

Horizontales

2. _____ Lopes da Costa Cabral; ingeniero agrónomo, politico y escritor; ideólogo de la independencia de Cabo Verde y Guinea Bissau, entonces colonias portuguesas. Junto a Agostinho Neto, y a lo largo de la década de 1960, dirigió la guerra de liberación contra Portugal.

8. Pedro _____; escritor dominicano.

10. Patriarca bíblico.

11. Centro de Estudios _____; Cabral fue uno de los miembros fundadores en el año 1948.

13. Mamífero carnívoro félido, muy feroz y de gran tamaño, pl.

19. La _____; Cabral visitó la ciudad caribeña en la celebración  de la Conferencia Tricontinental de 1966. Fidel lo calificó como “… Uno de los líderes más lúcidos y brillantes de África, el camarada Amílcar Cabral, que inculcó en nosotros una gran confianza en el futuro y el éxito de su lucha por la liberación”.

22. Líquido incoloro.

23. _____ Poniatowska; escritora.

24. Cedazo grande para limpiar el trigo en la era.

25. Tersa, pulida.

27. Intercambio de mensajes electrónicos a través de internet.

28. Todavía.

29. Nacionalismo y _____; libro de Cabral.

32. Nombre taíno de palo usado para la labranza.

34. Épocas.

35. Yodo.

36. Estruja.

37. Oriundos de Lares.

38. Aquí.

42. Contracción gramatical.

43. Nombre de la letra b.

44. Símbolo del osmio.

47. _____; pueblo natal de Graciany Miranda Archilla, poeta, periodista y ensayista.

48. _____; ciudad donde fue asesinado Cabral. Sus asesinos fueron ajusticiados por el pueblo.

Verticales

1. _____; ciudad natal de Cabral.

2. Estimule a las bestias para que echen a andar.

3. Antigua moneda de oro del Perú.

4. Alaba.

5. Última comida del día.

6. Substrae.

7. Amílcar _____; fundador de la Asamblea Nacional del Pueblo de Guinea. Fue asesinado en su casa en Conakry por por agentes de las autoridades portuguesas dirigidos por Inocêncio Kani.

8. Apócope de mamá.

9. _____; isla integrante del archipiélago Islas del Frioul ubicado frente a la costa de Marsella. Allí se encuentra el castillo utilizado por Dumas en su novela “El Conde de Montecristo”.

12. _____; ciudad situada en la provincia de Guantánamo, Cuba, conocida como Ciudad Primada.

14. Vivienda esquimal.

15. Asamblea Nacional del Pueblo de _____; fue fundada por Cabral en 1972.

16. A nivel.

17. Conozco.

18. 12 de _____ de 1924; nacimiento de Cabral en Bafata, Guinea Bissau.

19. Del verbo haber.

20. Interjección.

21. Agostinho _____; primer presidente de Angola y presidente del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).

26. Canoa náhuatl.

27. Confusión, desorden.

28. _____ Belén Montes; prisionera política puertorriqueña, encarcelada por EEUU.

30. Utiliza.

31. Cuerpo de agua dulce.

33. Garantices.

39. Partido Africano para la Independencia de Guinea y _____ Verde; Cabral fue Secretario General del partido que organizó en 1956, y que, con las armas en mano, se enfrentó al colonialismo portugués hasta conseguir la independencia.

40. 20 de _____ de 1973; asesinato de Cabral. Murió antes de proclamarse la Independencia en 1975.

41. Amílcar Lopes da _____ Cabral; su nombre forma siempre parte inseparable de la historia de las luchas por la independencia y la liberación no solo de las naciones de África, sino también de las de Asia y América Latina.

45. Afirmación.

46. Primera nota musical.

Será otra cosa: La obsolescencia y la lección de la bombilla

La obsolescencia y la lección de la bombilla

La obsolescencia es, según los expertos, fundamental para el mercado. Nada puede (debe) durar para siempre. No es que el artefacto en cuestión ya no funcione, o se haya roto o desvaído, es que hay algo mejor (o se percibe mejor) a la venta. La obsolescencia puede ser, en efecto, fríamente calculada (el objeto se diseña para que deje de funcionar en algún momento), o bien percibida (la apariencia de un nuevo sustituto provoca la percepción de que el que tenemos debe ser reemplazado), o de especulación (se ingenia un producto que debe completarse con otros aditamentos que se van introduciendo en el mercado). En los tres casos se trata de un tramado engaño, pero amparado por las siniestras leyes del comercio. Así pues, la obsolescencia campea por sus respetos como regla de vida: las cosas son así, y mientras tanto el mundo se desgasta en la fiebre del despilfarro.

La lección quedó latente hasta ahora. En momentos de crisis, todavía en Puerto Rico los “desarrolladores” insisten en el mismo argumento: crecimiento económico a como de lugar. Así pues, proponen proyectos que arriesgan el patrimonio cultural y ecológico de los puertorriqueños, medidas que nos sumen en la precariedad y la chapucería. Pues no, las cosas no tienen que ser así, que piensen un poco.

La lección de la bombilla

Mientras tanto, en una estación de bomberos de Livermore, California, hay una bombilla centenaria. Según cuenta el documental Comprar, tirar comprar. La historia secreta de la obsolescencia programada,dirigido por Cossima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española (2010), un periodista descubrió en 1972 que la bombilla de la estación era la misma desde 1901. A partir de esta curiosidad, Dannoritzer nos explica que, aunque ya en 1897 Adolphe Chaillet habían inventado un filamento maravillosamente duradero, el destino de las bombillas siguió otros derroteros. Años después, durante la fiebre capitalista de los años veinte, el llamado “Cartel de la bombilla” decidió controlar la producción y venta de los maravillosos artefactos, y limitó por decreto la vida de la doméstica bombilla a tan sólo mil horas mortales. La fabulosa bombilla de Chaillet se convirtió en objeto proscrito y solo resplandecía en los afortunados edificios de principios de siglo, como en la estación de Livermore. La historia de la lucha por la bombilla duradera es un poco complicada, y evidencia muy bien la falta de sensatez de los capitalistas del siglo xx, afanados en encontrar trucos para motivar el movimiento económico.

La producción en masa hizo accesibles productos para la gente común, pero si la calidad se sostenía, los consumidores no necesitaban más: nuevas bombillas, nuevas medias nylon, nuevos cachivaches. La solución: hacer las cosas suficientemente bien para que funcionen y se vendan, pero no por mucho tiempo, para que se mantuvieran comprando: la obsolescencia programada. Dannoritzer explica que más adelante se les ocurrió una idea aparentemente más benévola: la obsolescencia percibida: diseños interesantes y novedosos que provocan inconformidad con el viejo artefacto, modelos anuales con “mejoras” de diseño y funcionalidad que transforman nuestras posesiones en artefactos primitivos. En fin, ya estaba cocinado el proyecto del american way of life,y nosotros, en plena fiebre alucinada del ELA.

Se sabe que desde entonces los tres instrumentos del crecimiento económico han hecho mella en nuestra idiosincrasia: la publicidad, la obsolescencia programada y el crédito. La ética no cuenta en un mundo que desea, que necesita, el consumismo desmedido a costa de la gente, del medioambiente, del sentido común. Los puertorriqueños, acostumbrados al crecimiento de vertederos en las colindancias de los pueblos, deberíamos ser más listos y estar más en guardia. Contemplemos las altas estibas de Costco. ¿A dónde va a parar tanto tereque?

En respuesta a esta situación, el filósofo y economista francés Serge Latouche (1940) propone abandonar el crecimiento totalmente,  reducir la producción y limitar el tiempo dedicado a esto para tener tiempo para otro tipo de riquezas, como la amistad, el conocimiento. ¡La vida! Plantea con lindas palabras, lo que intuían nuestros padres (al menos los míos, que venían de la dura precariedad del campo puertorriqueño de la entreguerra): transformar nuestro concepto de bienestar. Otros piensan que tal decrecimiento es una amenaza para la economía y el progreso, y a nosotros, en el contexto pos-María, en medio de los debates sobre “la deuda”, nos conviene pensar qué es eso de crecimiento, de qué progreso están hablando y para quién.

Yo, por mi parte, me uno al homenaje al misterioso Adolphe Chaillet, un joven inventor francés que emigró a Estados Unidos en 1892, trabajó en la empresa manufacturera de lámparas de fines de siglo, y años después, justo cuando se instaló su bombilla en la estación de bomberos, se estableció con su familia en México, a tiempo para presenciar allí otra Revolución. Puede que en esa vida haya una moraleja, tan discreta y verdadera como la bombilla siempre encendida de Livermore.