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Guillermo, aquel director de cine

Guillermo, a los 14 años, aún no se llamaba William. Tenía una pequeña cámara super 8 con la que filmaba escenas cotidianas. A la vecina matando una gallina para hacerla con arroz. A un perro tratando de escapar del encierro de una verja de alambre eslabonado. Allí estaba Guillermo filmando, antes de que la cámara en movimiento fuera un lugar común a partir del cine europeo.

Soñaba entonces con ser director de cine. Eran los años cincuenta. Vivir en una isla perdida del Mar Caribe no era, digamos, una ventaja en este sentido. Así que el muchacho se fue con su cámara y su pelo  color zanahoria a Nueva York.

Ésa no fue la única razón. Supe que peleaba mucho con su padre. Un día dejaron de hablarse. Guiller, el hijo, William, también se fue huyendo de su padre, que se sentía castigado por el destino puesto que su hijo le había salido maricón. El viejo lo decía con desdén.

Guillermo, el padre, a veces llegaba borracho de la gallera con sus amigos y su gallo derrotado, pidiendo una sopa. Su esposa y, a veces,  mi madre (una niña entonces) le obedecían con más miedo que alegría.

No era un tipo malo, decían. Una vez le viró la cara a Isaura cuando ésta le respondió a alguna de sus salidas de macho de pico y espuela. Ella bajó la cabeza. Se alejó sin llorar. Esa madrugada Guillermo despertó al escuchar que alguien lo llamaba. Era Isaura que tenía en sus manos una olla de agua hirviendo.

Vas a tener que dormir.  Vas a legar borracho o cansado y vas a cerrar los ojos. Y si vuelves a ponerme una mano encima voy a aprovechar una de esas noches, te voy a derramar agua hirviente en los cojones y en las manos. No te vas a poder ni rascar porque no tendrás con qué ni qué. No vuelvas a hacerlo. Ahora puedes seguir durmiendo, mi amor.

Desde aquella noche Guillermo sufría de insomnio ocasional y jamás volvió a ponerle una mano encima a Isaura. La bebida era cuestión de ocasiones especiales. Para entonces ya el hijo, Guillermo, vivía en la Babel de Hierro. se hacía llamar William y usaba el apellido materno.  William nunca se convirtió en director de cine. Regresó en una sola ocasión a la isla. Al entierro de su padre. Vino con su compañero. Ese día volvió a usar el apellido paterno.

William ocupó un buen puesto en una agencia del gobierno norteamericano. Hizo dinero. No gastaba mucho. Murió a los 81 años dejando su apartamento en Manhattan a su compañero de toda la vida. El resto de su herencia la dividió concienzudamente entre primos, sobrinos y primos segundos. Algunos de nosotros ni siquiera lo conocimos porque se fue de Puerto Rico antes de que naciéramos. Gracias, Guillermo. No sabes cuánto me hubiese gustado conocerte y ver tus películas.

Miradas cruzadas en el cine: la puertorriqueñidad redefinida por la distancia

Aunque el título de esta charla aparenta hacer un paralelo entre el cine producido en Puerto Rico y el desarrollado por puertorriqueños en los Estados Unidos, cuando miramos el cine narrativo, el elemento de puertorriqueñidad no es esencial. Sí hay una afirmación cultural en los cientos de documentales producidos por puertorriqueños en los Estados Unidos, y también de otras nacionalidades, sobre algo tan global y local como la música. Éstos siempre sobrepasan fronteras y no hacen distinción entre las poblaciones puertorriqueñas por su lugar de nacimiento, generación a la que pertenecen, desarrollo de subgéneros, estadías cortas o prolongadas en la Isla, vivencias en centros urbanos o lengua principal, secundaria o única.

Aquí en Puerto Rico directores como Luis Molina han tomado el tema de la salida y el retorno a la Isla para documentales o largometrajes narrativos. La guagua aérea de 1993 se basa en varios ensayos y cuentos de Luis Rafael Sánchez y ha sido uno de los filmes hechos en Puerto Rico mejor distribuidos y con gran aceptación de un público muy diverso en Puerto Rico, Estados Unidos (mayoritariamente en comunidades hispanas) y América Latina. El filme contó con el apoyo financiero de la Universidad del Sagrado Corazón, donde Molina enseña, y la empresa privada. Una de las estrategias para interesar al público fue vender un viaje promocional de San Juan a Nueva York donde el filme se exhibiría por primera vez. El público pasajero tuvo una relación interactiva al ser a la misma vez espectador y actor.

En 2005, Molina hizo otro largometraje esta vez sobre el retorno en El sueño del regreso donde recoge las historias y experiencias de diez puertorriqueños residentes en los Estados Unidos que regresan a la Isla por haber ganado un paquete turístico que incluye pasaje, estadía y excursiones. Esta vez Molina no adaptó un texto literario y resultó en una comedia superficial y tonta. La mirada diaspórica añadiría: también insultante.

El referente principal para el estudio del cine hecho por puertorriqueños en los Estados Unidos es del 2000: Made in USA: Cine y video puertorriqueño/Puerto Rican Film and Video editado por Ana María García, documentalista y profesora de cine de la Escuela de Comunicación de la UPR-Río Piedras. La mirada presentada es a través de 22 entrevistas de puertorriqueñxs asentados en los Estados Unidos que en ese momento ya tenían un trabajo cinematográfico y eran parte del circuito de cine independiente o comercial. Algunos se destacaron en las décadas de 1970 y 1980 con documentales que recogieron las luchas de los puertorriqueños en los sectores que vivían como Lower East Side, South Bronx y Los Sures/Williamsburg (Lillian Jiménez, Bienvenida Matías, Diego Echeverría, Pedro Angel Rivera). Los corto, medio y largometrajes documentaban las luchas y los logros al enfrentar discriminación étnica-racial, vivienda en condiciones de deterioro por su falta de mantenimiento, escuelas y facilidades médicas que no cumplían con las necesidades de la población. La prioridad de estos proyectos fílmicos fue enfatizar la organización de las comunidades, entrevistas a los y las que tenían que lidiar con estos problemas a diario, y el uso de las emisoras y estaciones de la televisión pública (PBS) para insertarse en los noticiarios y así volverse personas de carne y hueso y no estadísticas que escondían la realidad de la sociedad. Los documentalistas manejaban el material visual y de audio pero además tenían que buscar financiamiento para equipo y gastos de posproducción. Buscaron este apoyo en fondos estatales y de la ciudad y fundaciones sin lucro, las cuales abundaban entonces y siguen siendo esenciales para nuevos proyectos. Ejemplo del acercamiento al mismo tema con 30 años de diferencia es Living Los Sures 1984 (Diego Echeverría) y 2014 (colectivo).

Como es de esperarse, durante estas 2 décadas —1970 y 80— muy poco cine narrativo (ficción) se produjo y la mayoría fueron cortometrajes. El costo de producción y la dificultad de distribución limitó este género aunque Ana María García señala The House of Ramón Iglesias de 1986 de Luis Soto y The Sun and the Moon de 1987 de María Norman como producciones que sí tuvieron apoyo crítico de parte de escritores y compañeros del medio. Ya en la década de 1990 y entrado el nuevo siglo, el largometraje narrativo parece encontrar un espacio independiente y experimental. Ejemplo de esto son 3 mujeres realizadoras y escritoras: Frances Negrón-Muntaner, Brincando el charco: Portrait of a Puerto Rican de 1994, Karen Torres-Cox, Pleasant Dreams de 1996 y Rose Troche, Go Fish de 1994 y Bedrooms and Hallways de 1998.

Quizá el realizador más destacado, a mi juicio, desde finales de 1980 lo fue Joseph Vasquez quien, como Miguel Piñero, tuvo una niñez, adolescencia y adultez extremadamente difícil, finalizando con muertes a temprana edad (Piñero de cirrosis y Vasquez de SIDA). La pobreza de Vasquez no provenía solamente de la carencia de alimento, vivienda y cuido, sino que además tenía padres drogadictos que muy temprano fueron removidos de su vida por muerte violenta o tratamiento extendido, para luego ser criado por una abuela que le confiaba todo al Señor. A pesar de estos inmensos obstáculos, Vasquez descubrió la maravilla de hacer cine con una cámara de Super8, luego pudo educarse en su pasión con una beca de CUNY (City University of NY) y hacer largometrajes narrativos con presupuestos muy limitados. El resultado fueron 3 comedias de humor crítico: StreetHitz/Street Story de 1988, The Bronx War de 1989 y el filme que le otorga un lugar especial en el cine independiente urbano estadounidense—y por extensión, puertorriqueño —Hangin’ with the Homeboys de 1991.

Pero lxs puertorriqueñxs que han continuado produciendo corto, medio y largometrajes narrativos se han integrado a las corrientes cinematográficas existentes.

Tomemos el caso de Rose Troche, nacida y criada en Chicago, que con un presupuesto mínimo de $15,000 logra hacer un largometraje que logra engancharse en el circuito de distribución y recaudar 2.5 millones. Con una temática abiertamente lesbiana y con un estilo entrecortado se inserta en el otro circuito de cine experimental que le permite una segunda producción en 1998 y una tercera en 2001, The Safety of Objects. Trabaja full-time en dirección de series de TV, local y cable. En estos momentos, en su plano personal de cineasta, Troche es parte del grupo VR (Virtual Reality), ha filmado dos cortos de tema social—acoso y discrimen—y trabaja en un tercero basado en la matanza del Pulse Night Club en Orlando. Todos son presentados en el Festival de Sundance y en salas especializadas de VR y AR (Augmented Reality). Troche, en una entrevista reciente por interviewmagazine.com, comenta sobre este nuevo formato:

I think it has to do with the complexity of cutting in VR. You can turn the sphere for a cutting point, but if you’re really just existing in the 180, cutting is much easier. If you’re existing in a 360 space, it gets more complex: Where do you want your viewer to be? Are you predicting where someone’s going to be? Are you collecting biodata to see where someone’s looking? If you’re laying out a piece where you’re doing something a little bit more traditional and everything’s in the forward-facing in that north-facing point, then you can cut away. It resembles traditional cinema in this way, but it’s really not. The more you populate the 360-degree space, the more difficult it is to cut within that. (Jan 22, 2017)

Edin Vélez, quien desde 1975 ha producido trabajos fílmicos donde combina el cine con la multiplicidad de imágenes del universo del arte (Tule: The Kuna Indians de 1975 y Dance of Darkness de 1989), encontró un espacio de expresión que no necesariamente interactúa con sus raíces isleñas. Siempre trabajó en video en vez de cine por la inmediatez de la imagen y por no estar este medio tan desarrollado en la década de 1970, su trabajo visual se considera experimental. Para Vélez lo más atractivo era el aspecto cambiante del video según las cámaras y los equipos iban desarrollándose. En su entrevista con Ana María García, Vélez rechaza el encasillamiento que se hace en el mundo artístico por su procedencia. Su más reciente trabajo State of Rest and Motion de 2017 se exhibió en MOMA (Museum of Modern Art de NY)

Para mí, el latino tiene un marco de referencia distinto al norteamericano o al europeo. Los latinos no tienen que hacer solo programación latina. ¿Quiere decir que si tú eres mujer sólo puedes hacer cine y video feminista? ¿Y si eres una mujer heterosexual quiere decir que no puedes hacer un trabajo sobre el lesbianismo? Como latinos tenemos multitudes dentro. I contain multitudes.

El caso de Migue Arteta, nacido en Puerto Rico y con estudios en los EU, es similar. Con historias de relaciones difíciles y extrañas —algunas escritas por él y otras por Mike White— y con personajes cuya raza o etnia importa poco, ha podido financiar sus proyectos y lograr distribución tanto en el circuito de cine independiente como en otros de más alcance por la calidad de sus filmes y los actores y actoras con quien trabaja: Ed Helms, John C. Reilly, Michael Cera, Ray Liotta, Jake Gyllenhaal, John Lithgow, Salma Hayek y Jennifer Aniston. Tiene a su haber siete largometrajes narrativos —entre estos Star Maps (1997), The Good (Girl 2002), Beatriz at Dinner (2017)— y como Troche, gana su sueldo dirigiendo series para TV y cable.

Diego Echeverría y Ricardo Méndez-Matta, ambos con experiencia trabajando en proyectos fílmicos en Puerto Rico y los Estados Unidos y por muchos años y en el presente residentes en Nueva York y Los Angeles respectivamente, responden así a la pregunta de Ana María García de si puede haber un cine puertorriqueño en inglés. Echeverría cree que

Hay un cine puertorriqueño hecho en los Estados unidos y éste tiene que darse forzosamente en inglés, reflejando la realidad de que los puertorriqueños acá hablan más inglés que español. Han vivido un proceso de transformación cultural.

Para Méndez-Matta, quien trabaja dentro de la industria de cine estadounidense en Los Angeles,

No existe aquí realmente un cine de otra nacionalidad que no sea norteamericana. En verdad, la gente de la industria de Hollywood no hace películas sobre su nacionalidad. Los puertorriqueños, por lo general, trabajamos regados y no juntos. No creo que exista un cine puertorriqueño en Estados Unidos porque se produce esporádicamente y no tiene una unidad temática como tal.

Todxs lxs realizadorxs entrevistados por Ana María García en su Made in USA: Cine y video puertorriqueño y en entrevistas escritas o recogidas en audio o visuales desde 2000, coinciden con Echeverría y Méndez-Matta en cuanto al uso del idioma y lo que significa encontrar un espacio en los Estados Unidos para hacer cine. Esto aplica primordialmente al cine narrativo —corto, medio o largometrajes— dejando espacios para documentales en múltiples estilos y acercamientos para resaltar aspectos culturales y políticos isleños o metropolitanos con propósitos informativos, didácticos o de denuncia.

El cine como un instrumento para educar a través de las vivencias pasadas y presentes y especialmente para servir como una iniciativa de cambio sigue siendo muy importante tanto para la comunidad puertorriqueña aquí como allá (ejemplo de esto es el documental Desalambrando de Lilliana Cotto dirigido por Pedro Angel Rivera). Aún hoy con la accesibilidad del equipo existente, el cine lleva la imagen efímera que aparece en los noticiarios y en los medios de divulgación y los encuadra para su uso a través del tiempo. El Centro de Estudios Puertorriqueños de CUNY es un archivo histórico imprescindible con su colección de historia oral y visual para cualquier investigación sobre la diáspora al igual que su excelente revista Centro. Publicaciones como la de Ana María García y revistas caribeñas como Sargasso y Caribbean Studies (ambas con números dedicados al cine caribeño) convergen las miradas de nuestro cine: diferentes y similares como somos nosotrxs.

(Presentación en panel “La expresión de la diáspora puertorriqueña en las artes” celebrado en la UPR-Bayamón como parte del Día de la Lengua el 24 de abril de 2018)

Plan Fiscal de la Junta para la UPR: Duro golpe para el País

La Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APU) reiteró su denuncia de que el plan fiscal de la Universidad de Puerto Rico (UPR) certificado por la Junta de Control Fiscal (JCF) “no sólo lesionará la institución sino que tendrá efectos detrimentales sobre el desarrollo económico de todo Puerto Rico”.

En su reunión de este jueves 9 de abril la JCF rechazó el PF de la UPR presentado por el presidente de la junta de gobierno de la UPR, licenciado Walter Alomar y el director ejecutivo de la Autoridad para la Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF), Gerardo Portela y en su lugar aprobó el plan fiscal preparado por sus asesores.

El vice presidente de la APU, Javier Córdoba, denunció que una reducción de más del 50% del presupuesto de la UPR como se proyecta en el plan de la JCF tendrá un impacto negativo en la calidad educativa, sumado a un aumento desproporcionado en los costos de estudios que limitarán el acceso a la educación, representa un duro golpe a la institución y al país.

Córdova enfatizó que pretender comparar los costos de la matrícula en la UPR con los costos de las universidades en los EE UU, como ha hecho la JCF es un desacierto que representa un completo desconocimiento de la estructura socioeconómica del país. Precisó que de los mismos datos utilizados por la JCFF para justificar los aumentos en matrícula se evidencia la diferencia en el por ciento del ingreso familiar que se dedica a pagar estudios en Puerto Rico, (64.6%) vis a vis la inversión en el estado de North Dakota (31.1%), donde el costo de la educación es el más bajo en los Estados Unidos.

“No hay dudas que los datos post-huracán María han acentuado los niveles de pobreza en el país. Un porcentaje significativamente alto de los estudiantes de la UPR provienen de familias pobres, sobre el 70% recibe beca Pell y muchos de estos estudiantes son los primeros que en sus familias pueden acceder a estudios universitarios”, declaró el vicepresidente de APU a los miembros de la JCF durante los breves minutos que se conceden en la reunión para comentarios de ciudadanos. Destacó además que en el Recinto de Utuado hay un 40% de estudiantes de primera generación.

La APPU sostiene que consolidar programas y moverlos a otros recintos sin un análisis basado en evidencia, tendrá un efecto negativo en el acceso a la educación universitaria y sobre la economía de la región y del país. Habrá más desempleo, y la pérdida de una infraestructuras económicas que se nutre del pago de patentes, servicio de comida, hospedaje, pequeños comercios al detal, entre otros. Este recorte entra en completa contradicción con lo establecido bajo la Ley PROMESA. Córdova aseguró que, en vez de promover el desarrollo económico, estos recortes empobrecerán a la región a la que sirven los recintos.

En tanto señaló la APPU que si bien se proyecta una disminución de jóvenes a lo largo de una década, la proyección del estudio demográfico de la firma consultora Advantage (2018) establece sobre 240.000 estudiantes en edad universitaria para el 2022. Es importante observar que los estudiantes matriculados en la UPR representan sólo una cuarta parte del total de los jóvenes universitarios. Daría la impresión prosigue Córdova, que el Gobierno y la JCF desean proteger la matrícula de las universidades privadas imponiendo límites al número de estudiantes que pueden admitirse en la UPR.

La APPU reclamó que ante los datos contundentes de la pobreza en Puerto Rico, la agudización de la crisis económica y el impacto positivo que ha tenido la UPR en el desarrollo socioeconómico del país y en propiciar la movilidad social, reiteró la necesidad de que la UPR permanezca como universidad pública y que el gobierno de Puerto Rico mantenga su política pública de proveerle el financiamiento necesario para que continúe con su labor educativa y creativa al menor costo posible.

En particular la APU dio el dato de que ha sometido diversas propuestas para atender la crisis del país y en defensa del presupuesto de la UPR, como lo son la necesidad de revisar las exenciones contributivas que no producen valor a la economía. Según la APPU cada año el Departamento de Hacienda (DH) pierde sobre $500 millones en recaudos por exenciones contributivas sin rendimiento en la economía.

“Esto se ha convertido en un mantengo contributivo, que de eliminarse bien podría permitir revocar los recortes a la Universidad de Puerto Rico. Si el Gobierno planifica no tocar unas 30 leyes de incentivos por promover asuntos sociales, la APPU sostiene que el Gobierno y la JCFF todavía están a tiempo para reconocer a la UPR como un servicio público esencial y asegurar su financiamiento público, salvaguardando así su permanencia y su impacto positivo en el desarrollo socioeconómico de Puerto Rico”, declaró Córdova.

Ante la reducción en las pensiones y los cambios al Sistema de Retiro de la UPR, el portavoz de la APPU manifestó que es injusto y errado llevar a cabo reducciones a los beneficios a los pensionados. “Nuestros pensionados completaron sus servicios a la Institución contando con ingresos que les permitirían sostenerse una vez concluida su vida laboral. Rechazamos además enérgicamente que se pretenda congelar el plan de beneficios definidos y sustituirlo por uno de contribución definida. Esto implicaría la destrucción del plan actual que representa posiblemente el beneficio principal de sobre 19,000 participantes del Sistema. Los beneficios de Retiro son uno de las herramientas más importantes para el reclutamiento del mejor recurso humano para la Institución.

Javier Córdova, hizo un llamado a todos los universitarios a sumarse a las diversas actividades en contra del plan certificado el cual describió como nefasto plan, así como a todas las iniciativas de defensa de nuestra Universidad.

Pueblo Unido rechaza medidas impuestas por la JSF

El colectivo Pueblo Unido, que rechaza la venta y privatización de los servicios públicos, manifestó hoy su oposición a las medidas de austeridad aprobadas por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).

“Reducir los derechos laborales como los días de vacaciones y enfermedad, el bono de Navidad, eliminando la mesada por despidos injustificados, la reducción de servicios en los planes médicos, además de las medidas ya impuestas como la congelación de los convenios colectivos, representan un retroceso para llevarnos en pleno siglo XXI a mediados del siglo XX”, afirmó el presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (Utier) y uno de los portavoces de Pueblo Unido, Ángel Figueroa Jaramillo.
Agregó que “bajo esas circunstancias, que son condiciones de trabajo de esclavitud moderna, sólo lograrán un pueblo en miseria y pobreza que no podrá aportar a su desarrollo social ni económico. Al inicio de medidas como ésas responden las renuncias, retiros tempranos y la emigración de nuestros trabajadores cada vez con mayor frecuencia”.
La también portavoz de Pueblo Unido y presidenta de la organización magisterial Educamos, Eva Ayala, enfatizó en “la importancia de defender la educación pública y resistir la imposición del cierre de escuelas que es una de las tareas prioritarias que nos compete como pueblo. Ya están en las calles defendiendo nuestras escuelas padres, madres, estudiantes, maestros y maestras a través de toda la Isla. Pero también, tenemos la imposición de la privatización a través de las escuelas chárter y los vales educativos que no van dirigidos a mejorar la educación, sino a ahorrar dinero que hoy se invierte en súper salarios a los administrativos de la JCF y a jefes de agencias traídos del exterior”.
La vocera declaró que ante este escenario “es más que injusto seguir poniendo la soga sobre el cuello de nuestro pueblo, que en su mayoría vive con un salario mínimo. Y en medio de ese panorama es increíble que tanto la JSF como el gobierno hayan siquiera pensado en desmantelar nuestro sistema de educación pública, porque un país que entrega a manos privadas la educación pública y cierra planteles educativos en lugar de reforzar la educación, lo que hace es desmantelar el derecho constitucional a la educación que el gobierno le tiene que garantizar a los estudiantes desde los primeros grados hasta cuarto año y lanzar a todo un pueblo a la pobreza”.
Juan Camacho, representante del sector ambiental en Pueblo Unido, opinó que “es todo el pueblo puertorriqueño el que va a pagar con grandes sacrificios el aumento en los peajes, la matrícula universitaria de sus hijos e hijas, con un menor acceso a la educación universitaria pública ante el cierre de recintos y con la reducción de personal en todas las agencias públicas. A eso se suma la reducción en las pensiones de nuestros jubilados, los que construyeron nuestro país y fortalecieron el servicio público con su intelecto y destrezas. Las imposiciones de la JCF son inadmisibles y por eso tenemos que luchar unidos como pueblo para derrotarlas. No podemos permitir que destruyan nuestro presente y nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos”.
Figueroa Jaramillo hizo un llamado a la población
a que “demuestre su indignación ante este escenario de medidas de austeridad, en las cuales dijeron tanto la JSF como el gobierno están demostrando que ponen primero la deuda que las necesidades de la gente. Reclaman que el pueblo responda con la protesta ciudadana que requiere el momento y que tendrá lugar en la celebración del primero de mayo en la Milla de Oro, un espacio abierto para repudiar y manifestar toda la indignación que el pueblo está sintiendo”.
Detalló que la gente se puede integrar a cualquiera de las marchas que convergerán en la Milla de Oro y que saldrán de distintos lugares, como el Centro Médico, la UPR, Plaza Las Américas, el Departamento de Educación, el Departamento del Trabajo y la parada del Tren Urbano de Sagrado Corazón en Santurce.
También habrá movilizaciones desde distintos puntos de la Isla, como Mayagüez, Ponce, Arecibo y Caguas, entre otros municipios.

Alertas organizaciones ante cierre arbitrario de escuelas

El plan de la secretaria de Educación, Julia Keleher, de cerrar 238 escuelas para el próximo año escolar merece una reestructuración y otro análisis antes de implementarse, según anunció el pasado sábado la propia primera ejecutiva del Departamento de Educación (DE).

Luego de que se mantuviera firme en que su propuesta de cerrar escuelas era irreversible, Keleher junto a su comité evaluador ha tenido que detenerse a estructurar mejor el plan, aunque la secretaria aseguró que el análisis que llevó a la lista de 283 escuelas fue uno complejo que tomó en cuenta varios factores que fueron estudiados por diferentes comités integrados por profesionales de educación, estadísticos, miembros de la comunidad escolar, así como los alcaldes y legisladores que aceptaron la invitación a formar parte del proceso.

“Entre muchos aspectos tomados en cuenta, está la merma en estudiantes tras el éxodo de sus padres y familiares. Entre mayo 2017 a agosto 2018, se han producido y se proyecta una disminución de cerca de 40 mil estudiantes”, sostuvo por escrito la titular del DE.

Además, Keleher certificó que el DE abrió espacio para escuchar algunos argumentos sobre varias de las escuelas, “lo que nos han llevado a ponderar varias de las determinaciones ya tomadas”.

Sin embargo, el pasado viernes 20, grupos de padres, madres y maestros de diferentes escuelas de la Isla llegaron hasta las escalinatas del Capitolio en respuesta a la convocatoria realizada por la Federación Amplia en Defensa de la Educación Pública (FADEP). Allí, desde temprano en la mañana, reclamaron a la secretaria la falta de consulta a las comunidades escolares ante la decisión de cerrar planteles.

“No nos han dado razón para el cierre ni nos han visitado”, dijo María L. Cintrón, maestra de la escuela elemental Felipa Sánchez de Naranjito, con matrícula de 110 estudiantes.

Para Eva Ayala, portavoz del gremio magisterial Educamos y participante de la manifestación, las comunidades apenas están despertando a la posibilidad de que sus escuelas sean cerradas, por lo que anticipa que el movimiento seguirá creciendo. Precisamente, han sido múltiples y variadas las protestas organizadas por las comunidades escolares: cadenas humanas frente a los planteles, pancartadas, marchas, piquetes, firma electrónica de peticiones.

Como parte de la manifestación convocada por FADEP, representantes de las distintas escuelas presentes intentaron entrar al Capitolio para hacerles llegar a los presidentes legislativos una resolución firmada que indicaba las razones por las cuales se oponían al cierre arbitrario de escuelas. No obstante, vieron frustrada su intención de entregar el documento personalmente cuando las puertas de acceso al Capitolio fueron tapadas con fuerzas policiales.

El ayudante especial del Presidente de la Cámara, William Estrada, y la Ayudante Especial de la Oficina de Asuntos Públicos del Senado, Aurelis Colón, llegaron hasta los manifestantes para recibir la resolución después de intensas gestiones.

“Estamos dispuestos a encadenarnos frente al Capitolio, en La Fortaleza o en las escuelas para que se nos escuche”, expresó Lemuel Mercado, padre de dos alumnos de una escuela en San Germán y quien llegó hasta las inmediaciones del Capitolio en defensa de la educación pública para sus hijos y su comunidad.