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Criminalidad incontrolable

Aun cuando la cifra de 30 asesinatos en los primeros nueve días del año, debe ser una inaceptable para cualquier sociedad que presuma de justa o civilizada, la verdad es que la violencia criminal en Puerto Rico siempre ha sido una significativa. El alto número de asesinatos se produce en medio de una actitud de brazos caídos que desde el mes de diciembre predomina entre miembros del cuerpo policíaco.

Para el estudioso de la conducta del crimen profesor Gary Gutiérrez, a diferencia del resto del Caribe que comparte con nosotros características como la colonización, esclavitud, la presencia del narcotráfico, sin embargo la violencia en el Caribe siempre ha sido lineal, mientras en Puerto Rico sube y baja con sus etapas pico, el no tener una explicación de por qué es así es evidencia de que “no tenemos idea de lo que pasa”. Añadió que no se sabe si esa fluctuación tiene que ver con que aquí hay una delincuencia que es comunitaria o familiar, muy parecida a la de los afroamericanos en el este de Estados Unidos en donde los afroamericanos, las organizaciones del narcotráfico son de comunidad o de familia, lo que hace la actividad criminal mas inestable. Mientras en otros lugares la actividad criminal se da por grupos organizados que se van nutriendo de nuevos entes para hacer negocios. “Lo que si se ha notado es que muchas veces esos picos coinciden con etapas históricas de muchos problemas económicos como lo es ahora”, apuntó.

En esa dirección el profesor de Criminología de la Universidad Interamericana, recinto de Ponce (UIA-P) se refirió al planteamiento que hace en su libro, ‘Exclusión y violencia en Puerto Rico’, de que la violencia en la Isla es una manifestación, en respuesta a la exclusión socioeconómica que tiene la mayoría de los puertorriqueños. Esta violencia contestataria, reconoció, es una violencia que no se produce en medio de una conciencia política donde se levanta la gente políticamente, sino que se da como una respuesta inconsciente a esa exclusión. Comparó que, por ejemplo, la violencia en El Salvador de las llamadas Maras la situación se da a la inversa en el sentido de que en un momento dado hubo una conciencia política que generó una guerrilla, una vez desarticuladas se importa desde la diáspora de EE UU esa otra violencia como respuesta a esa exclusión.

Gutiérrez expuso que otra teoría para explicar la criminalidad es la “karmalización” del crimen. Desde esta óptica la persona se asienta en el crimen y la violencia para sentirse con poder. “Eso puede ser otra de las explicaciones, entramos en el 2017 con una nueva administración que no tenía una idea clara de cuál era su política pública en torno al crimen”, denunció. En esa dirección no pasó por alto que los asesores del actual gobernador Ricardo Rosselló Nevares, son los mismos que los de su padre, el exgobernador Pedro Rosselló González, los cuales promovieron e impusieron la política de la mano dura, “es obvio, a los que se está metiendo preso hoy son a los hijos y nietos de la mano dura, gente que se crió viendo salir y entrar a sus padres de la cárcel, se saben excluídos pero no tienen la conciencia política de generar violencia política hacia arriba y la generan hacia el lado y hacia abajo”, reiteró.

Más allá de la exclusión está el hecho que en el país nunca ha habido una política o estrategia contra la criminalidad que no sea la “mano dura”. Por el contrario además de la “mano dura’, lo que se ha dado es el fenómeno de la militarización de la policía. Gutiérrez trajo a la atención que tanto las presidencias de Bush padre, Reagan y hasta Clinton, promovieron el convertir a los cuerpos policíacos de los estados en “ejércitos domésticos”, sujetos a manos del Secretario de Justicia y el presidente de turno para poder activar y federalizar esas fuerzas.

En tanto en Puerto Rico Gutiérrez levantó que no tan sólo no se ha hecho un esfuerzo para mitigar los efectos sociales producto de la mano dura, sino que por lo contrario se ha incrementado con el proceso de militarización. Peor aún, denunció que es obvio que cuando comenzó el año la administración no tenia claramente una política sobre cómo abordar la criminalidad lo que es evidente con los nombramientos de Héctor Pesquera y la ahora ex superintendente, Michelle Hernández de Fraley, ambos ex militares.

A juicio del profesor Gutiérrez, en este escenario de un país en quiebra, un gobierno sin un proyecto de país y la presencia de una Junta de Control Fiscal que impone unas medidas de austeridad para beneficiar al capital, la Policía ha sido extremadamente efectiva dado a que más allá de las huelgas que se efectuaron entre el 2010 y el 2011, en la Isla no se ha producido un movimiento contestatario fuerte. Según Gutiérrez, por el contrario estamos en la cúspide del neoliberalismo en donde la mayoría de las personas se sienten y están más excluidas del proceso de la toma de decisiones.

Ante este panorama es muy difícil que la criminalidad baje. A juicio de Gutiérrez la criminalidad y los niveles de violencia con que se cometen los crímenes van a arreciar en la isla. “Es estúpido querer que las cosas cambien si se continúa tratando el asunto como un problema policíaco. En Puerto Rico nunca ha habido ningún plan de criminalidad lo que siempre ha habido es la misma cosa, mover coroneles de un lugar a otro, buscar más equipo para la policía y atacar los puntos de acuerdo a las zonas de incidencias”. Reclamó que hay que empezar a entender que la criminalidad no es un problema policíaco, sino que es un problema social y segundo no va haber paz mientras haya exclusión.

Sin gobernador el País

Por su parte el licenciado profesor de Derecho, Daniel Nina Estrella, responsabilizó de manera directa al gobernador Ricardo Rosselló Nevares por el alza en la criminalidad. “Este Gobernador ha dejado de facto de gobernar el país los problemas los ha generado la gobernación”. El experto en la sociología del derecho describió que el gobernador ha enviado mensajes contradictorios, mientras los policías han tenido que trabajar horas extras desde el huracán, sin que se les haya pagado las mismas y/o tiempo compensatorio, y Pesquera recibe su sueldo, ello pudo haber incidido en una falta de interés por parte de los policías para con sus deberes.

En tono severo Nina Estrella denunció que Rosselló Nevares no está gobernando en la medida de que ha delegado a que las agencias federales le resuelvan los problemas del país después del paso del huracán. “Eso es lo más patético que se pueda imaginar porque él ha delegado la crisis a las agencias federales y se ha dedicado simplemente a traer la estadidad eso es lo que nos ha traído al país al 2018. Un gobernador con más interés hubiese resuelto hace mucho tiempo los reclamos de los policías, hubiese resuelto los reclamos de la sociedad civil”.

Al igual que el criminólogo, Nina Estrella señaló que a seis meses del huracán y a un año de su gobernación la administración de Rosselló Nevares, no ha desarrollado ninguna política pública, no tiene idea, no tiene ningún proyecto de país “y a la falta de proyecto de país cualquiera que tenga dos balas o cierta inteligencia va a bregar alternativas”.

En ese sentido narró sobre la conducta que observó en la ciudadanía tras el paso del huracán el que la gente no hablaba del gobierno para resolver sus problemas, sino que hablaba de cómo organizarse para sobrevivir. “Eso fue valioso el gobierno ha sido sustituido por las practicas sociales no por los políticos, ni revolución, aquí ha pasado muy poco desde septiembre a diciembre luego del paso del huracán porque las practicas sociales dirigieron”.

Para el sociólogo del derecho aun cuando dijo que es especulativo, la explicación de lo que ha pasado del 1 al 9 de enero es que el país se está reestructurando y hay una guerra de mandos de grupos criminales y esa guerra de mandos parte de la premisa de que la impunidad es plena porque no hay una autoridad en la calle controlando. Contrario a otros que atribuyen la violencia a factores económicos Nina Estrella recalcó que en este momento el alza en la criminalidad responde a la poca presencia policiaca, y la falta de patrullaje preventivo, lo que origina un ambiente de indisciplina ciudadana que incide a su vez en unos procesos de re estructuración de los elementos del narcotráfico, todo esto cobijado con una sensación de impunidad. Apoyo su hipótesis en el hecho de que esos asesinatos no se dispararon en el 2017 en el periodo más crítico que fue después del huracán.

La falta de una estrategia nacional

En tanto el coordinador general del Centro de Ayuda de la Alianza para la Paz Social (ALAPZ)), Jorge López, también atribuyó el alza en la criminalidad a la falta de una estrategia nacional para lidiar con la actividad delictiva. La ONG ofrece servicios de apoyo a personas víctimas del crimen.

López narró a CLARIDAD que ALAPAZ junto a otras organizaciones entre ellas Agenda Ciudadana, durante el 2012 elaboró una estrategia nacional integral compuesta por siete ejes para enfrentar la criminalidad. La propuesta desarrollaba una serie de objetivos y metas medibles por un plazo de 10 años para a nivel nacional trabajar el tema de seguridad desde un punto de vista holístico y desde niveles de comunidad hasta un consejo nacional de seguridad.

La estrategia se elaboró para el cuatrienio 2012- 2016 e incluso fue vista por altos oficiales de la Policía del momento, asesores del gobernador, y el Secretario de Justicia incluso le dio un visto bueno por entenderla necesaria. López dijo que algunas cosas del plan se acogieron por algunas agencias pero el gobierno como entidad no asumió la estrategia. Los siete ejes de la estrategia integraban a todas las agencias que trabajan aspectos de seguridad, no solo como se ve el termino de vigilancia o del manejo ya del evento criminal, sino otras como el Departamento de Salud, el de Educación, el Departamento de la Familia, para que trabajaran de manera integrada para el mejoramiento de seguridad ciudadana.

Al inicio de la administración de Rosselló Nevares, reveló López, ALAPAZ junto a otras organizaciones tuvo una reunión con la entonces comisionada de la Policía, Michelle Hernández Fraley, “la propuesta no fue muy bienvenida”, reconoció López. La comisionada se limitó a decirles que toda propuesta al gobierno debía ser presentada a través del site, Plan para Puerto Rico y “ahí quedo la información”.

López describió que más allá de los limitados comentarios de Hernández Fraley de que la policía ya tenía unos planes para trabajar la situación el que “hemos visto una pared”, por parte del gobierno para ver otras alternativas para manejar el problema. El activista urgió a “es urgente y necesario el desarrollo de una estrategia nacional que cobije todos los aspectos que inciden en la criminalidad, mientras eso no suceda, no se acoja una estrategia que cobije a todas las agencias pertinentes el problema de la criminalidad, el problema de la violencia va a seguir no podemos aspirar a un país que esté forrado de cárceles, de gente presa como medida de control, somos uno de los países con la tasa de homicidios mas altas del mundo, luego de los golpes ambientales estamos viviendo una crisis social y no podemos adjudicarle ese aumento a que no haya policía, más policías no es indicativo de seguridad”.

Un Festival para Elliott

Se acerca febrero y con él la celebración de nuestra fiesta favorita, el Festival de Apoyo a CLARIDAD. Este año la celebración cobra otras dimensiones, la vamos a hacer luego de la devastación del país producto del paso de huracán María y los malos manejos por parte del gobierno. Además, por primera vez en sus 44 ediciones se lo dedicamos a uno de nuestros redactores, el compañero Elliott Castro Tirado.

Elliott a quien en muchas ocasiones medio en serio, medio en broma le decíamos que el era el niño símbolo del festival, no estará allí en la tarima desde la cual tantas veces animó al público a disfrutar de la fiesta. Sin embargo, sé que todas las personas que lo quieren y recuerdan se darán cita el fin de semana del 22 al 25 de febrero para contribuir con el sostenimiento de uno de los proyectos que más amaba, el periódico CLARIDAD.

Trabajé por muchos años junto a Elliott la tarima del Festival y puedo decir sin temor a equivocarme que nada le agradaría más que ver gozando a un Pueblo en su nombre.

Vamos a recordar y celebrar la vida de uno de los mejores hijos de esta Patria.

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Despido en la Policía: distracción pública y discrimen por género

Para el licenciado William Ramírez Hernández, director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), el despido de la ahora excomisionada de la Policía de Puerto Rico, Michelle Hernández de Fraley, evidencia “un problema del trato de la mujer en estos puestos controlados por hombres”.

En esa misma línea, Ramírez Hernández recordó que a principios de noviembre 2017 también relevaron de sus funciones directivas en la Oficina de la Reforma de la Policía a la coronela Clementina Vega. “Creo que eso habla un montón sobre la actitud que hay sobre si una mujer tiene la capacidad o no para dirigir este tipo de cuerpo o algún puesto importante”, comentó en entrevista con este medio.

Según el licenciado, además de discrimen por género, el despido de Hernández de Fraley a manos del gobernador Ricardo Rosselló Nevares se realizó para desviar la atención de los verdaderos problemas que enfrenta la Policía recientemente: ausentismo de la uniformada, falta de fondos para pagarles horas extras a los y las policías y alza en la criminalidad.

Aunque una corta misiva publicada por el gobernador para la ocasión no especificaba las causas para el despido de la exjefa de la Uniformada, sí enfatizaba el agradecimiento por la labor que realizó esta mujer, la primera en la historia de Puerto Rico en ocupar un puesto como comisionada de la Policía.

Sin embargo, “si el contrato de una mujer para ese puesto es histórico, también es histórico que es el primer superintendente a quien le asignan un supervisor”, reconoció el director de la ACLU.

“El que está encargado ahí es Héctor Pesquera. Por lo tanto, hay un problema de género. Al principio, ellos (la administración Rosselló) celebraron públicamente que estaban haciendo nombramientos históricos, pero resulta que es el primer superintendente, y en este caso mujer, al que le ponen un supervisor”, continuó.

A su despido, Michelle Hernández reconoció que la creación – luego de su nombramiento – del Departamento de Seguridad Pública y del puesto de secretario de ese departamento, para el cual asignaron a Pesquera, trastocó su trabajo al mando de la Policía. El director de la ACLU, secundó esa opinión de la excomisionada: “desde que ella entró no tuvo ninguna oportunidad de avanzar porque tenía a esta persona encima. Pesquera es quien ha tenido la última palabra”.

“Cuando uno piensa sobre por qué la despidieron, supongo que es porque no le está pagando a los policías, porque no hay disciplina y están faltando, pero realmente ella no tenía poder sobre nada de eso… Si los policías se ausentan, si no hay un plan contra la criminología en Puerto Rico, eso le toca a Pesquera”, manifestó William Ramírez.

“Botar a Michelle Hernández no controla eso porque ella no tiene nada que ver con el presupuesto, ni el ausentismo… El pago a los policías le toca al Gobierno y hay una Junta de Control Fiscal que está aguantando los fondos al Gobierno”, continuó el director de la ACLU, quien aseguró que la organización que dirige no toma postura sobre ninguna persona asignada a un puesto político, sino que solamente opina desde el punto de vista de los derechos de los trabajadores.

De hecho, también aseguró que desde el principio la ACLU se opuso a los nombramientos de Hernández de Fraley y de Pesquera porque “entendemos que la Policía de Puerto Rico no tiene que estar federalizada. Nosotros tenemos un historial de muchísimos jefes de la Policía que han venido del FBI y de agencias federales o militares que nunca han funcionado. No sé por qué insisten en que estás son las personas idóneas para dirigir la policía cuando no tienen la experiencia policial y lo único que traen es su vínculo con el gobierno federal”.

Acto seguido, confesó que ese afán que han tenido todas las administraciones de Puerto Rico – rojas y azules – de estar nombrando federales para dirigir la Policía de Puerto Rico no tiene ninguna lógica, “excepto que eso de creer que los federales siempre son los que pueden resolver es un vestigio del coloniaje”.

De otro lado, William Ramírez xplicó que si ambas mujeres eran parte de la Reforma de la Policía y ya no están, es como si la Reforma estuviera inactiva. “Cómo puede haber una Reforma sin tener las personas designadas, los fondos necesarios tan siquiera para pagarles a los policías y sin tener la voluntad porque Pesquera en un principio se opuso, aunque diga otra cosa ahora”, expresó.

Sobre el llamado “blue flu”

“Nosotros, por mucho años, hemos criticado a los policías y siempre nos hemos expresado en contra de su mala conducta, pero en esto tomamos una posición muy distinta a la usual y no es que estamos favoreciéndolos es que son trabajadores y nosotros siempre vamos a respaldar al trabajador”, indicó el líder de la ACLU sobre el llamado “blue flu” o la protesta de la uniformada, que se ha hecho visible con el ausentismo registrado desde noviembre del año recién finalizado.

William Ramírez considera válida la protesta de los agentes de la policía teniendo en cuenta que luego del paso del huracán María han trabajado turnos de 18 horas bajo el sol, que ha habido problemas para pagarles las horas extras y que muchos de ellos tienen que lidiar en sus casas con las situaciones pos María.

“Los policías de aquí no son como los de Nueva York, por ejemplo, que pueden comprar casas en Long Island y en vecindarios clase media porque ganan un buen salario. Muchos de los policías de aquí viven en barrios y caseríos. Por lo tanto, desde la ACLU tenemos que respaldarlos como trabajadores. La gestión de ellos como policías es otra cosa; si incurren en violación de derechos civiles, somos los primeros en delatarlos”, continuó Ramírez Hernández.

“Muchos policías ya no están creyendo en la visión de la alta gerencia de la Policía y están viendo las cosas distintas. Creo que no hay ese respaldo a la gerencia de la Policía entre los agentes porque en el momento en que la han necesitado, la gerencia no ha estado para ellos”, dijo el líder de la ACLU, quien además supuso que tras el paso de María es un buen momento para que los agentes tomen consciencia y lleguen a sensibilizarse.

“Luego de que se fue la coronela, sigue la criminalidad y los policías no están dando el tránsito en los semáforos. La cosa continuará igual hasta que se sienten a hablar con los y las policías porque esto de amenazarlos nunca funciona en ninguna profesión ni contra ningún trabajador”, culminó William Ramírez.

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Falta de electricidad Una crisis que va de mal en peor

A cinco meses del paso de los huracanes Irma y Maria, (septiembre 2017) a miles de residentes en cientos de comunidades, a los alcaldes rojos y azules cuyos municipios todavía no tienen servicio de energía eléctrica (algunos municipios tienen el servicio solo el casco urbano) se les acabó la paciencia.

Las protestas de las comunidades y peticiones públicas de alcaldes tanto de la Federación de Alcaldes (FA) que agrupa a los ejecutivos municipales del partido Nuevo Progresista (PNP y la Asociación de Alcaldes (AA) la cual agrupa a los del Partido Popular Democrático (PPD) exigiendo información a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) respecto a los trabajos en sus municipios forzaron a una reunión con Carlos Torres, quien fue nombrado por el gobernador Ricardo Rosselló Nevares como el coordinador de la recuperación del sistema energético. La reunión no tuvo resultados positivos para los alcaldes.

Este lunes 15 de enero la Asociación de Alcaldes manifestó su malestar con una marcha que salió de la Plaza Colón hasta frente a la Fortaleza. Mientras transcurría la protesta el presidente de la Asociación, Rolando Ortíz, alcalde de Comerío y el presidente de la Federación, Carlos Molina, alcalde de Arecibo, y el alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, sostuvieron una reunión con el Secretario de la Gobernación William Villafañe, en la cual se llegó a un acuerdo para facilitar los trabajos de restauración del servicio entre los municipios y la AEE. Desde un principio los alcaldes habían reclamado que se les permitiera trabajar en las tareas de restablecer el sistema ya fuese con sus trabajadores, equipo y contratación de compañías. El acuerdo fue comunicado en conferencia de prensa en la Fortaleza una vez terminada la reunión. La AEE se supone que este lunes elaborara un borrador de acuerdo para que lo firmen los municipios.

No obstante, según se comenzó a rumorar una vez se dio a conocer el acuerdo el coordinador Carlos Torres no está de acuerdo. En tanto Villafañe en la conferencia de prensa rechazó la manifestación de los alcaldes del PPD, la calificó de estar motivada por razones políticas y también rechazó que se esté dando preferencia a los municipios del PNP que a los del PPD.

Por su parte para el exrepresentante de los consumidores en la Junta de Directores de la AEE, Juan Rosario, a preguntas de CLARIDAD respecto al tiempo que se ha tomado la AEE en poder restablecer el servicio apuntó en primera instancia que sería una mezquindad minimizar el impacto del huracán María y que el sistema eléctrico nunca había pasado una experiencia como esa, el azote del citado huracán. Precisó que María tiró al piso más de 50 torres de transmisión en el área Este, que fue por donde penetró el huracán, no solo fue que las tiró al piso, sino que las torció de tal manera que no hay forma de poder reutilizarlas. Rosario, reconocido ambientalista llamó la atención a que los fenómenos como María van a continuar por lo que es necesario hacer cambios radicales en el sistema.

No obstante denunció que la AEE no ha podido dar ninguna explicación razonable primero del impacto del huracán que diga cuántos postes había y cuántos se perdieron, cuántas torres de transmisión había y cuántas se perdieron y a cinco meses del huracán no la han ofrecido porque no la tienen. Rosario denunció además que la responsabilidad no es solo de la AEE, y atribuyó responsabilidad tanto al Cuerpo de Ingenieros del Ejército (USCI, siglas en inglés) y a FEMA (Agencia Federal de Emergencia contra Desastres).

“Todo el mundo cree que cuando habla el Cuerpo de Ingenieros habla Dios, ese pensamiento hay que quitárselo de la cabeza. Son una partida de incompetentes también, le sigue FEMA y el gobierno central (se refiere al gobierno de Puerto Rico) que es el único de todas esas cosas por la cual nosotros votamos. Este Gobierno tiene la responsabilidad de sentar a todas esas agencias en el mismo sitio a las instancias federales políticas y hacerlas que caminen en una misma dirección, el gobierno no ha podido hacerlo, no tenemos a una explicación, qué vamos a tener soluciones”, denunció Rosario.

El veterano activista criticó la conducta del USCI de que había encontrado piezas en un almacén de la central de Palo Seco. Sobre el particular denunció que el hallazgo fue un “show” montado por el Cuerpo de Ingenieros para desviar la atención de las críticas que ha recibido por parte de la prensa internacional por su trabajo en Puerto Rico. Rosario señaló que el almacén de Palo Seco es el mas público que existe en la carretera 165. Frente a la barbaridad que hizo el USCI -denunció- la AEE respondió con otra barbaridad. Se refirió a las explicaciones que dijo el director ejecutivo, Justo González, de que las piezas eran viejas y la segunda de que estaban reservadas para reparaciones capitales particulares. Sobre la primera excusa reveló que desde que estuvo en la JD de la AEE se había indicado que el almacén había que limpiarlo, y la segunda el que si las piezas eran para mejoras capitales se pudo haber consultado a los bonistas y plantear que en este momento todas son mejoras capitales.

“Aquí se han juntado la incapacidad total de nuestras agencias con la incapacidad de las agencias federales con un país que no se acaba de tirar a la calle de verdad con esta zafra de palos que nos están dando, la gente se compró su planta y se le olvidó que la solución tiene que ser colectiva. Para eso debe servir esta crisis”, resumió Rosario, quien estuvo presente en la manifestación de los alcaldes.

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La culpa de María

«Por culpa de María”… Es una frase que parece tan sencilla… Entiendo que desde el 20 de septiembre de 2017, cuando el huracán María azotó con furia mi bello Puerto Rico, los boricuas, de acá y de allá, hemos usado esa frase en algún momento, y con diferente perspectiva, política, económica o de la vida familiar y cotidiana.

Por culpa de María me pasé pegada, como en un trance, a la televisión, a la computadora, las redes sociales y el celular, todo a la vez por días interminables. No paraba de llorar por la desinformación, por no saber de mi familia, por la devastación, por la impotencia. Sólo veía las noticias y lloraba, hablaba por teléfono con los diasporriqueños para compartir alguna información y la pena, y lloraba, lloraba y lloraba. “Mamá, ¿ya no podremos ir a Puerto Rico nunca más?”, me preguntó el Dude. “Mi amor, iremos tan pronto se pueda. ¿Por qué me preguntas eso?” “Porque escuché en las noticias que sigue pasando el huracán por allá”.

Qué dolor tan inmenso en las entrañas…

Entonces, por culpa de María le escribí a las mujeres boricuas que tenía más cerca. Decidimos reunirnos esa misma tarde. De sopetón llegamos diez personas a casa de Lori. Unas eran mis amigas, otras conocidas y a la anfitriona sólo la conocía por referencia. Nos abrazamos, lloramos, maldecimos, bebimos. Intercambiamos historias de horror. Esa tarde, nos hermanamos. Nos dimos cuenta que viviendo en uno de los estados de la Unión estadounidense, nadie entendía nuestro dolor más que nosotras y nosotros mismos. Ni siquiera los otros inmigrantes comprendían. Sólo los boricuas, todos los que de alguna manera u otra quedamos traumados desde ese fatídico día de septiembre, sentíamos ese desasosiego interno.

“Mis compañeros gringos no entienden por qué llevo dos días llorando sin parar”, dijo una. “Mi jefa ha sido solidaria, pero solo porque tiene familia en la Isla”, comentó otra. “Mi jefe me envió a la casa porque pensó que me iba a dar un soponcio en pleno escritorio”, aseguró la tercera.

Todas bregamos de forma diferente, a unas se les cerró el estómago y a otras les dio por comer de más. Una tomaba xanax, otra bebía y otra fumaba. Casi nadie podía dormir durante toda la noche.

Comenzamos un grupo de mensajes y decidimos vernos con cierta regularidad. Nos reunimos en la fonda Criollísimo, un conocido oásis boricua en New Britain. Nos apetecía comida para el espíritu, fritanga, arroz con habichuelas, mofongo y colita champán, mientras nos dábamos los partes más recientes de quienes ya habían localizado a sus familiares.

Entonces nos organizamos para llevar donaciones a un centro de acopio. Con la bandera de triángulo azul celeste, fuimos hasta New Haven en caravana y llevamos los carros llenos tepe a tepe. Nos abrazamos, y nos dijimos por lo menos hicimos ‘alguito’ para aliviar el dolor de los que lo perdieron todo. “No están solos, en Connecticut estamos con ustedes”, expresamos en un vídeo.

Las semanas que siguieron al huracán fueron intensas… cómo continuar con la vida cotidiana con esta culpa en el alma. “No es culpa”, me dijo Marilyna. “Es ‘Survivors Guilt”, añadió. ¡Umjú! Tenía razón. No era culpa per sé, porque cómo una sola persona podría ser responsable de semejante desastre natural. Era remordimiento por estar fuera de la patria, por el sentimiento de impotencia, de sentirse que es difícil colaborar; remordimiento de una estar bien, con energía, agua, techo, comida, conexión a internet… Era la culpa por habernos ido, por vivir fuera, por no estar ahí.

En esos días sentía que había sólo dos tipos de personas en el mundo, los boricuas y todos los demás. El carro se quedó sin batería, así que llamé a asistencia en la carretera. El tipo se baja de su carro y me pregunta con mi propio acento: “¿eres de Puerto Rico?”. Resulta que Johnny, de Vega Baja, mientras me ‘jumpeaba’ el carro me contó que todavía no sabía nada de su familia. Llegué a comprar la batería nueva y me atendió Carlos, de Caguas, quien le acababa de conseguir pasaje a su abuelita para que llegara a pasarse una temporada con él y sus padres. Fui a enviar un paquete para la Isla y me atendió Jenny, de Toa Alta, aún no se había comunicado con su padre, con quien no tiene relación hace años, pero sigue siendo su papá y quería saber cómo estaba. Me enfermé y cuando vi a Dr. Valentín me relató apesadumbrado que por fin había hablado con su mamá que vive en Levittown, después de interminables días de silencio. A todos los boricuas que me encontraba les preguntaba si sus familias estaban a salvo, sabía que nadie estaba bien. Cada quien tenía una historia traumática que necesitaba compartir.

No existían palabras de consuelo y tampoco las quería si provenían de alguien que no entendía realmente. Mi estilista me preguntó cómo estaba mi familia y acto seguido me mencionó la masacre de Las Vegas. “Tonta”, pensé. No entiende nada. Sólo nos tenemos a nosotros y nosotras.

Nos seguimos reuniendo, enviando paquetes a la Isla, abogando en nuestros centros de empleo y en las escuelas de los hijos para que se hicieran donaciones a las entidades de base comunitaria y no a las grandes corporaciones. También para darnos la mano con los refugiados que comenzaron a llegar, la mamá anciana, la tía, los suegros, los sobrinos.

Sobre todo, nos reuníamos para hablar. Necesitábamos escucharnos, desahogarnos. Una tarde en casa de Gaby, con el olor del pernil recién sacado del horno, las abuelitas intercambiaban historias de lo sucedido en su pueblo, los niños y las niñas correteaban, las parejas compartían… Esta desgracia había unido a este grupo de personas tan diferentes. Nos unía la pena. Nos unía la culpa. Nos unía nuestra cultura y nuestro acento. Nos unía el amor por Puerto Rico. Y de repente, por primera vez desde que vivo en el exilio, me sentí parte de una comunidad.

La culpa o el “Survivors guilt” sigue ahí, latente. Pero, por culpa de María nos unimos y hay más solidaridad que nunca. Más ganas de echar pa’lante a Puerto Rico, de reconstruir la nueva patria.

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