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Tengo rabia La rabia es mi vocación

Después de varias semanas del huracán María, el estupor, el miedo y la tristeza se me han convertido en una rabia pura y persistente que emana de la profundidad de mis vísceras y se me empoza en la garganta y en los ojos. Al principio, la sentía difusa y opaca, que casi la confundía con el hastío, pero con el paso de los días sus contornos se han vuelto más claros y precisos. Es una especie de calor, de llama, que se intensifica con un vistazo a los titulares de los periódicos o con el vergonzoso atestiguamiento de un acto mezquino en mitad de la calle. Durante un tiempo, logré mantener mi rabia oculta, pero nuestros muertos ignorados y silenciados me pesan ya demasiado. Aunque no la busqué, he decidido acogerla, incluso cultivarla, pues la considero la más auténtica afirmación de mi condición humana y a ella me aferro ahora más que nunca.

Tengo rabia con los que se aprovechan sin misericordia de nuestra desgracia colectiva para adelantar sus agendas o llenarse los bolsillos; peor aún, aquellos que dicen llamarse nuestros hermanos, pero no dudan en robarse nuestros suministros o cabildear en contra de nuestros intereses. Whitefish, CSA…

Tengo rabia con los que se hacen de la vista larga, mientras los anteriores nos revictimizan una vez más, especialmente los que, de aquí a las próximas elecciones, les darán su “voto de confianza” a los mismos de siempre.

Tengo rabia con los optimistas profesionales, quienes con sus slogans trillados, simplones  y hasta insensibles pretenden deslegitimar nuestro sufrimiento. El otro día escuché decir al que le pagan por ser positivo que si alguien se queja de dolor en un brazo debe estar agradecido porque, al menos, tiene el brazo.

Tengo rabia con los que se quejan por todo sin mover un músculo para cambiar en algo sus circunstancias. Son los que llevan esperando meses a que les remuevan los escombros de su balcón para salir a hacer Patria.

Tengo rabia con los que no se quejan por nada por temor a parecer poco solidarios con los que están peor que ellos. El que no tiene electricidad hace meses se cohíbe de exteriorizar su frustración porque otros perdieron sus casas.

Tengo rabia con los que pretenden “normalizar” nuestra situación a la brava, con la excusa de que la vida continúa,  pero en el fondo es solo porque les resulta más fácil no mirar nuestra miseria a los ojos. Esos son los que suelen vivir en el privilegio, pero se ofenden si se les recuerda de vez en cuando.

Tengo rabia con los desconsiderados que anteponen sus intereses egoístas al bien común. Duele saber que hay personas capaces de robarle un generador de electricidad a una égida o un hospital.

Tengo rabia con los que osan juzgar a los que han decidido irse del país y también con los que zahieren a los que han preferido quedarse. Cada cual lleva su procesión por dentro.

Tengo rabia con los indiferentes quienes, después de dos duros meses, aún parecen inmunes a la desesperanza o la congoja. El otro día en una oficina médica oí a una mujer decirle a otra que el problema aquí ha sido que las personas están muy apegadas a las cosas materiales, que hay que fluir.
Tengo rabia con los que, a estas alturas, no la han abrazado aún.

Tengo rabia, a veces, contigo… y conmigo.

Tengo rabia.

Manifiesto de la esperanza transformadora

Hay varias formas de celebrar la Navidad. La Navidad del Papá Noel, de las publicidades comerciales y del consumo. En medio de eso, hay la Navidad de las confraternizaciones de familia y amigos. En muchas comunidades, la Navidad está marcada por celebraciones tradicionales. Sin embargo, la propuesta más profunda de la liturgia cristiana de Navidad va más allá de todo eso. Recuerda el nacimiento de Jesús para proponer una renovación de la vida. En los siglos antiguos, los padres de la Iglesia afirmaban: “Cristo se hizo hombre para que todo ser humano sea divinizado”.

Lo mejor es celebrar la Navidad de modo que favorezca ese proceso de una humanización que nos diviniza. La celebración puede renovar en las personas la esperanza en sí mismas y en todo ser humano. Es siempre bueno insistir: todos somos capaces de transformarnos. Celebrar la Navidad es revivir en lo más íntimo de nosotros algo de la inocencia del primer amor. Estamos hechos de amor y para el amor. Estamos en busca de un cielo que está escondido en el propio corazón humano y que puede acoger la vastedad de nuestros sueños. Queremos captar el lenguaje de los corazones que suspira por una mirada, desean una caricia y acogen lo mejor y más profundo que existe en cada persona.

La palabra de Dios nos enseña a ser siempre críticos en relación a la realidad. Los medios de comunicación y muchos gobernantes se han unido en la tarea de probar que el ser humano es visceralmente malo y que la sociedad humana no tiene solución. La propuesta de ellos es intentar de sobrevivir todos contra todos en la barbarie nuestra de cada día. Por eso, la celebración de esa Navidad necesita ser una profecía contra ese pesimismo. El obispo Helder Camara decía: “Cuanto más la noche es oscura, más la madrugada será luminosa”.

A cada año celebramos la Navidad para recordar que hoy, la Belén en la cual nació Jesús es aquí donde vivimos. Nosotros somos los pesebres donde nace el niño que está en nosotros y de cierta forma somos nosotros mismos, como hombres y mujeres nuevos. Vamos a acoger el mensaje de los nuevos mensajeros que nos anuncian la salvación venida del amor divino y nos coloquemos en camino, como los pastores de Belén. Es urgente contradecir el pesimismo de quien no cree más en nada. Vamos a superar el clima hostil de intolerancia y radicalismos que invaden nuestra sociedad y llamar a las personas conocidas o desconocidas para mirar las estrellas y con nosotros cantar la alegría de la fe: “En nosotros, la Palabra si hace carne y habita entre nosotros, aleluia”.

Lo mejor del 2017 (antes y después de María)

Este año ha sido duro. Especialmente duro. Lo sabemos. El huracán María, categoría 5, atravesó la isla. El terrible fenómeno apareció cuando el país se encontraba en un proceso de empobrecimiento económico y político del que no se vislumbraba una salida rápida. La Junta de Control Fiscal y el robo, el fraude, la venta de influencias, las puertas giratorias de las que Fortuño y sus achichincles parecen ser expertos, han golpeado duramente al país como si fueran los causantes únicos del calentamiento global.

Sin embargo, a riesgo de caer en el discurso del positivismo bobo, me gustaría recordar las cosas buenas en el plano cultural. Sé que eso no es fácil porque no he visto todo y porque mi definición de cultura como transformación de la naturaleza incluiría El Primero de Mayo de 2017 como un gran evento cultural que pudo haber marcado un momento de cambio en el modo de manifestarse y organizarse. De modo que, para reducir el espectro del análisis, me refiero al mercado que ofrece bienes culturales sujetos a las leyes de oferta y demanda. A mí me satisfacen esas producciones que son independientes, que muestran las luchas y la resistencia, que suponen la confección de un producto de calidad.

Como no quiero sonar autoritario le pregunté a mis panitas qué cosas les habían causado alegría en sus cultos corazoncitos. Si me preguntaran a mí diría que el cine y los libros están de fiesta. Por ejemplo, el documental Nuyorican Básquet, dirigido y escrito por Ricardo Olivero y Julio César Torres, es una joya. Ha recibido muy buenas críticas y es un éxito taquillero. Ese éxito no significa que se aumenten las salas de exhibición, pero ese es otro asunto a discutir.

Cuando escribo estas líneas se presenta en Mayaguez otro documental, Filiberto, de Freddie Marrero Alfonso. Marrero, quien además es productor de Nuyorican Básquet, trabajó durante doce años este film. Desde el día de la muerte de Filiberto Ojeda comenzó a hacerlo, a pensarlo.

Olivero, Marrero y Tito Román (Betances, Ayotzinapa en mí) son una garantía de que los documentales que se produzcan en el país serán de buen nivel, que me permite recordar los trabajos de Ana María García y Karen Rossi.

Por otro lado, Alvaro Aponte Centeno produjo El silencio del viento, con música de Rafael Aponte Ledée, y la actuación de Elia Enid Cadilla, Iris Martínez, Amanda Lugo, Israel Lugo, y Kairiana Núñez.

También los invitaría a ver el trabajo documental que ha realizado Guillermo Gómez Álvarez con Una identidad en absurdo (2011) y Máter Atómica (2016) antes de ver el video Hasta el último suspiro de su producción discográfica, inadaptable (2017). No soy fan del género pero reconozco la calidad del trabajo y el valor de La experiencia de Toñito Cabanillas en la escena musical del país. Además, cuenta con la colaboración de Kianí Medina que es una e las mejores voces contemporáneas.

Por otro lado, si fuera a premiar trabajos fílmicos que incluyeran videoclips, sin duda, Guerra, de Residente y Chago Benet, no tiene comparación con ningún otro.

En otras producciones de cultura visual, Teresa Prévidi me recuerda ¿Quién eres tu? de Arí Maniel; Sol de Medianoche de Douglas Sánchez, Mona, tesoro del Caribe de Sonia Fritz, y Angélica de Marisol Gómez Mouakad.

Adál Maldonado ha publicado dos libros excelentes a partir de sendos proyectos fotográficos. Cuerpo del poema (ICP), con una selección de poetas puertorriqueños hecha por la escritora Irizelma Robles, fue reseñado en En Rojo (31 de agosto) y en torno al origen de Puerto Ricans Underwater/Los ahogados, este medio publicó una entrevista al autor (14 de diciembre).

La historiadora Silvia Alvarez Curbelo me señala que Acueducto: Historia del agua en San Juan es un producto cultural necesario. Se trata de un libro en el que se vierten diez años de investigación histórica con fuentes primarias localizadas en archivos de Puerto Rico, España y Estado Unidos.

Roberto García opina que lo mejor ha sido Ramón Emeterio Betances:Obras completas (ZOOMideal) editado por Félix Ojeda y Paul Estrade, que se presentó en el Colegio de Abogados en abril. Esa publicación forma parte de quince volúmenes de textos ordenados en escritos médicos y científicos, escritos íntimos, escritos literarios, y escritos políticos: manifiestos y discursos, ensayos, correspondencia, artículos de prensa, entrevistas y escritos de asuntos varios. Los editores señalan que “los textos van tal y como los hallamos, rectificados sólo los errores evidentes, modernizada la ortografía y respetada o restablecida la cronología toda vez que hiciera falta. Este trabajo presenta el quehacer y el pensamiento de Betances en toda su trayectoria y su plenitud. A la par, contribuye a rescatar las raíces y a reconstruir los perfiles de la nación puertorriqueña. También recupera documentos fundamentales para comprender la historia de los países del Caribe”.

Otro de los libros mencionados es Tiempos Binarios, editado por los profesores Manuel R. Rodríguez Vázquez y Silvia Álvarez Curbelo. Nueve ensayos que arrojan diferentes miradas interdisciplinarias al tema de la Guerra Fría en Puerto Rico. De ese libro ha dicho el profesor Francisco Javier Rodríguez, “Amplio en su enfoque, fino en su prosa y de una rigurosidad impecable, el que esperamos sea tan solo el primer tomo de una serie, presenta el fenómeno de la guerra como arquitectura capaz de delinear los lindes de una sociedad intricada, compleja, neo-liberal y suburbana, abordando en el proceso imprescindibles dicotomías entre el realismo y el revisionismo disciplinar, el idealismo y el realpolitik. A diferencia de importantes esfuerzos anteriores, esta exquisita publicación enmarca y abraza la ‘naturaleza paradójica de lo bélico’, esa dualidad contradictoria entre la guerra como teatro de destrucción y la guerra como guion de transformación y cambio tanto en el escenario caribeño como en sus protagonistas”.

El profesor Angel Ríos opina que el trabajo cultural más importante del año es el que realiza Yolanda Arroyo Pizarro en la Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales. Sin duda una labor trascendental. A partir de talleres, la escritora logra que los participantes se apoderen del proceso de creación, corrección, edición y publicación para producir libros que pretenden derrocar el discrimen, el prejuicio y el racismo. Zulma Oliveras Vega, Efraín Torres, Yolanda Lopez, Rosario Méndez Panedas Gloriann Sacha Antonetty Lebron, Esther M Andrade, Iris M. Torres Garcia,E.j. Nieves, Miranda Merced, Elijah Snow y Valentina Marealta son algunos de los participantes.

Además, el proyecto Las Negras de la Gaceta dará vida a las esclavas cimarronas por las que se ofrecía recompensa de captura entre 1790 y 1874, y que fueran reseñadas en el periódico de la época La Gaceta de Puerto Rico. Ese trabajo inmenso y hermoso de la amiga Yolanda Arroyo Pizarro está aún en proceso y rendirá más frutos en los próximos meses.

Lowell Fiet, crítico teatral, ha reseñado con entusiasmo ilimitado Hij@s de la Bernarda, de Rosa Luisa Márquez y la coreógrafa Jean d’Arc casas: “Los críticos exageran cuando intentan nombrar una obra u otra como “espectacular”, “la mejor” o “la mejor del año”, “fuera de serie y por encima de las demás”, etc. Yo también lo hago: es el deseo de poder certificar el valor del quehacer teatral aun cuando ese valor no es tan evidente.

Sin embargo Hij@s de la Bernarda –adaptación libre de La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca de Rosa Luisa Márquez (concepto y dirección) y Jeanne d’Arc Casas (coreografía y bailarina principal)— no necesita tal tipo de certificación. Brilla por sí misma como un acto estético-cultural” (En Rojo, 14 de diciembre).

Tengo muchos amigos y muchas amigas. Se produjo mucho en el 2017, de modo que seguimos con esta conversación en la próxima semana. Pueden enviar sus comentarios a racevedo@claridadpuertorico.com o a las páginas de En Rojo en Facebook.

La “futbolización” del baloncesto

Para Tuto Marchand, quien trabajó incansablemente por fomentar la internacionalización del baloncesto

La discusión de cuál es el deporte rey varía muchísimo. En el deporte olímpico ese apodo se reserva para el atletismo. Cuando hablamos del deporte más global y que más se extiende por todos los confines del planeta, sin duda es el fútbol. En Estados Unidos en las últimas décadas el llamado fútbol americano ha ido desplazando al béisbol y al baloncesto como el deporte principal. En nuestra Isla, el baloncesto es considerado el deporte principal, ya que tanto su liga profesional (Baloncesto Superior Nacional) como la selección nacional son las más seguidas, aunque el béisbol y el boxeo también son deportes muy importantes en Puerto Rico. Pero sin duda, a nivel mundial, el referente en términos de mercadeo, de medios, de aficionados, etc, es el fútbol y la federación que lo rige, la FIFA, es la federación más poderosa, aunque dentro del mundo olímpico, la IAAF, que rige el atletismo, tiene muchísimo poder.

Fecha FIFA

El Mundial de Fútbol que se celebra cada cuatro años es, junto con los Juegos Olímpicos, el evento deportivo internacional más importante del planeta. Durante un mes muchos se paralizan siguiendo a los 32 países que participan buscando convertirse en campeón mundial. Este campeonato mundial, el cual para muchos es simplemente “EL Mundial”, mueve billones de dólares en “merchandising”, en publicidad, cientos de miles de fanáticos se mueven a seguir a sus selecciones y los derechos televisivos generan billones también. Y no hay que esperar cada cuatro años; la FIFA corre otros torneos, como los que seleccionan al campeón de cada continente (Eurocopa, Copa América, etc), que también mueven mucho dinero. Además, la FIFA es una federación tan poderosa que también controla el calendario, no sólo de las selecciones nacionales, sino de los torneos profesionales en todos los continentes. Las llamadas “fecha FIFA” son fechas en las que la FIFA determina que no se jugarán juegos en las diferentes ligas profesionales ya que se estarán jugando torneos clasificatorios. Es decir, cuando la FIFA dice que hay una fecha reservada para que jueguen selecciones nacionales, las ligas de España, Italia y Alemania se detienen. Esto permite que su sistema clasificatorio para el Mundial sea a plazos en vez de un torneo clasificatorio regional, como es el caso de la mayoría de los deportes. En estas fechas FIFA se juegan partidos clasificatorios y van rotando los países, así cada país es sede de la misma cantidad de juegos y es más equitativo, no sólo en términos económicos pues estos juegos generan mucho dinero, sino que las aficiones tienen la misma oportunidad de ver a sus selecciones.

La FIBA imita la FIFA

El próximo Mundial de Baloncesto a celebrarse en China en el 2019 tendrá tres cambios importantes. Primero, desde el 1967 será el primer Mundial de Baloncesto que no se juega el mismo año que el de fútbol. En las últimas cinco décadas, cada cuatro años se jugaban uno detrás del otro, pero el de fútbol ocupaba la mayoría de las portadas deportivas y sobre todo, se llevaba mucho de los auspicios. De ahora en adelante será el año después del de fútbol. Segundo, al igual que hiciera la FIFA hace algunos mundiales, se aumentó el número de participantes de 24 a 32. Y por último, este año la FIBA comenzó un nuevo sistema clasificatorio copiado también del que usa la FIFA para su Mundial, el cual es en un periodo de dos años y se va moviendo en un sistema de rotación en vez de un torneo clasificatorio.

Faltan las estrellas

La idea es ser más equitativos con las distintas fanaticadas y federaciones nacionales y a la vez aumentar su fanaticada al exponer a todo aquel que participe a juegos de alto nivel. Hasta ahora que se cumplió la primera fase, en la cual participaron 72 países ante más de 300,000 espectadores, se han cumplido con las metas. El único problema es la falta de disponibilidad de jugadores. Estas ventanas clasificatorias se juegan en medio de los principales torneos profesionales de baloncesto, entiéndase la NBA y las ligas europeas, y éstas, no sólo no se detienen para que se realicen estos juegos, sino que tampoco están dándole permiso a sus jugadores internacionales para que vayan a jugar. Esto crea varios problemas ya que implica que los jugadores que clasifiquen a sus selecciones probablemente serán sustituidos por las estrellas que sí estarán disponibles en el verano del 2019 para ir a China. Hasta ahora las selecciones principales, como las de Estados Unidos, España, Francia, Argentina, no jugaron esos juegos con sus estrellas principales, las cuales no recibieron el permiso de sus ligas y equipos para representar a su país. En el caso de Puerto Rico, José Juan Barea no participó en los partidos que se jugaron en Orlando y en Cuba recientemente. El otro problema es que si parte de la idea es aumentar la base de aficionados al deporte, es difícil lograr que se llenen los recintos donde se juegan si están ausentes las estrellas.

2023: tres sedes

La otra novedad es que para el siguiente Mundial la FIBA acaba de aprobar tres sedes, Filipinas, Japón e Indonesia, quienes derrotaron la candidatura conjunta de Argentina y Uruguay. La FIFA ya tuvo su Mundial de dos sedes cuando, precisamente en Asia en el 2002, se celebró en Corea del Sur y en Japón. Con esta movida la FIBA sigue con su mira puesta en el mercado asiático, ampliando hacia el sureste, donde Indonesia es el país más poblado y Filipinas es de los países en el mundo con más seguidores de baloncesto, es una verdadera pasión allí donde ya se celebrara el Mundobasket en el 1978. Si se cumplen algunas garantías de ambos países, el Mundial del 2027 se celebraría conjuntamente en Argentina y Uruguay. Esto traería de vuelta el Mundial al continente americano donde se celebró por última vez en el 2002 en Estados Unidos.

Sin duda la FIBA está haciendo cambios importantes con la mira en una mayor expansión global del baloncesto y de aumentar su nivel de mercadeo, en muchos aspectos imitando lo que hace su homóloga del fútbol, la FIFA. Pero en muchos aspectos la internacionalización del baloncesto la han llevado a cabo las grandes estrellas, como Michael Jordan o más reciente Kobe Bryant o LeBron James y las ligas profesionales han hecho mucho del trabajo de expansión. Sin duda, la diferencia principal entre ambos deportes es que en el fútbol, no importa cuán potente sea un equipo como el Manchester United o el Barcelona, siempre la selección nacional va a ser más importante y esto le facilita a la FIFA muchos de sus planes. En cambio, la FIBA tiene que lidiar con las ligas profesionales, que son aún las que deciden el calendario del baloncesto y en su mayoría tienen preferencia sobre las selecciones nacionales.

Breves anteriores a Star Wars

Como sucedió hace dos años se estrenaron todos los súper filmes antes de mediados de diciembre porque una vez llegara Star Wars: The Force Awakens a los teatros iba a acaparar la taquilla de diciembre y enero. Pues esta vez Star Wars: The Last Jedi llegó el jueves a Puerto Rico y el viernes 15 es su estreno en los Estados Unidos. Así que mientras hacen reservaciones y fila para el más reciente capítulo de la saga que comenzó en 1977, comento lo que queda al margen para que tengan opciones tanto en salas de cine como en otras localidades.

Thank You for Your Service

(director y guionista: Jason Hall; autor: David Finkel; cinematógrafo: Roman Vasyanov; elenco: Miles Teller, Joe Cole, Beulah Koale, Haley Bennett, Keisha Castle-Hughes, Amy Schumer, Brad Beyer, Hunter Burke, Omar J. Dorsey, Scott Haze)

Puede que los avances de este filme convencieran al público que era otra historia más de soldados regresando de Afganistán con heridas o traumas que logran superar gracias a su patriotismo y esfuerzo individual. American Sniper (2014) de Clint Eastwood comenzó a desviar el tema patriótico y finales “feel good” y anteriormente el filme independiente Stop-Loss de Kimberly Peirce de 2008 lo llevó a otro nivel de antibelicismo y crítica de esta guerra en particular. Thank You for Your Service tiene aspectos de ambos filmes pero su crítica se concentra en los pocos y defectuosos servicios que ofrece la Administración de Asuntos de Veteranos a esos hombres, jóvenes y maduros, que regresan de una guerra no declarada en un territorio todavía desconocido para el ejército invasor: léase los Estados Unidos.

Tres camaradas —amigos por haber servido en la misma unidad y haber sobrevivido— regresan a su “hogar” para reconectar con su vida anterior a su estadía de 15 meses en Afganistán (hoy en día podría ser Yemen, Mali y otros lugares donde EEUU envía sus tropas para “misiones especiales”). Los tres, Adam, Billy y Solo, sufren de trastorno de estrés postraumático (PTSD) aunque ellos no lo entiendan así. Adam parece ser el más exitoso en adaptarse porque tiene esposa (Saskia) y dos hijos pequeños (uno que acaba de conocer) aunque sabemos que perdió su casa al no poder pagarla y ahora vive en un lugar más pequeño; Billy es el más apasionado para volver con su novia y su hijo (no de Billy) y poder casarse pero el haberla provisto de un apartamento durante su ausencia no es suficiente para llenar ese vacío; Solo, quien es de Samoa, tiene esposa que calladamente sabe su estado mental e intenta convencerlo de que no le conviene alistarse nuevamente. Ir de oficina en oficina, hacer largas filas, esperar meses y a veces hasta más de un año para que los evalúen y le puedan ofrecer servicios médicos es en lo que se convierte su presente.

Wonder

(director: Stephen Chbosky; guionistas: Stephen Chbosky, Steve Conrad, Jack Thorne; autor R.J. Palacio; cinematógrafo: Don Burgess; elenco: Jacob Tremblay, Owen Wilson, Izabela Vidovic, Julia Roberts, Mandy Patinkin, Noah Jupe, Bryce Gheisar, Elle McKinnon, Daveed Diggs, Millie Davis, Danielle Rose Russell, Nadji Jeter)

Con un marco estilizado de Hollywood, Auggie Pullman narra su historia de transición entre ser educado en casa e integrarse a escuela media a los 10 años. Esa protección que su madre creyó esencial y que le dio un sentido de seguridad es amenazada casi desde el primer momento en que Auggie entra a su nueva escuela y se encara —literalmente ya que su cara exhibe una serie de cicatrices— a sus compañeros de grado. Si difícil es integrarse a una nueva escuela como estudiante que no conoce a nadie, más lo es cuando sobresale por sus diferencias faciales. La hipocresía, el bullying y el aislamiento son muy difíciles de enfrentar a diario aunque esté más que preparado para sobresalir en sus cursos. En este caso Auggie tiene un staff de maestros y principal (Mandy Patinkin como siempre excepcional en cualquier papel no importa lo breve que sea) que lo apoyan, unos padres que lo aman abiertamente y le dan el sentido de seguridad que necesita para desarrollarse en su propia normalidad y una hermana mayor que aunque muchas veces se siente rezagada por la atención que sus padres le prestan a Auggie, lo ama inmensamente. Este cuadro nos recuerda a otro filme e historia de Stephen Chbosky: The Perks of Being a Wallflower de 2012.

Roman J. Israel, Esq.

(director: y guionista Dan Gilroy; cinematógrafo: Robert Elswit; elenco: Denzel Washington, Colin Farrell, Carmen Ejogo, Lynda Gravatt, Amanda Warren, Hugo Armstrong, Sam Gilroy, Tony Plana, DeRon Horton, Amari Cheatom, Elisa Perry)

Sorpresivamente este extraño y doloroso filme protagonizado por Denzel Washington duró tres semanas en cartelera. Digo esto porque es una historia no placentera de un abogado negro con una ética ya olvidada en esta profesión que tiene que remirar su vida cuando su socio muere y el bufete cierra por falta de solvencia. ¿Cómo puede este hombre sobrevivir en la flexibilidad legal de acuerdos fuera de corte y clientes influyentes sin respeto a las leyes que incluyen tipos como Trump y sus amistades, jefes de gangas y la jerarquía del narcotráfico? Por eso Roman Israel entrará en conflicto al momento en que tiene que enfrentar un juez, un fiscal o un colega que no sigue los criterios que él cree sagrados.

Roman tiene tres experiencias que lo hacen mirar el camino recorrido y tomar decisiones que van en contra de sus principios. El primero, es la dificultad de encontrar una posición como abogado dentro de firmas establecidas. El segundo, es un diálogo que se torna ofensivo entre él, de la vieja guardia del movimiento de los derechos civiles ( como el congresista  John Lewis), y los jóvenes que creen en confrontación directa sin distinciones de género y clase (blacklivesmatter#). El tercero: se basa en observación: acuerdos acomodaticios entre abogados y fiscales que en nada benefician a los acusados que no cuentan con grandes cantidades de dinero. Un robo y crimen, dos acusados, una recompensa por la comunidad albana, desacuerdos y filtraciones de información transformarán, por un tiempo corto, el comportamiento de Roman J. Israel, Esq.