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El problema con LUMA es un tema recurrente en las visitas de Natal Albelo a las comunidades

Lcdo.Manuel Natal Alvelo candidato a la alcaldía de San Juan por Alianza País. Foto José Rodríguez.

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La falta de atención a las comunidades LGBTTQIA, los envejecientes, las carreteras sin asfaltar, la falta del servicio de energía en las comunidades rurales, falta de servicios de salud, las condiciones del Paseo de Diego, en Río Piedras “es un buen ejemplo de lo que ha sido la administración de Miguel Romero, capota y pintura y ni eso ha hecho bien”, atribuyó el candidato a la alcaldía de la Ciudad Capital, por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), licenciado Manuel Natal Albelo.

En conferencia de prensa reciente desde su local de campaña en el Paseo de Diego, Natal Albelo, anunció el inicio de una Jornada por la Equidad en San Juan, con el propósito de escuchar las preocupaciones y desafíos de las comunidades LGBTTQUIA+ con el fin de que sus voces estén representadas en el programa de gobierno de la Alianza por San Juan y en el proceso electoral.

Victoria Ciudadana ha defendido sin ambigüedades la inclusión y la equidad. En el caso de San Juan tenemos una oportunidad única de construir una ciudad cuya fortaleza sea la diversidad y que sea un espacio seguro para todas las personas, incluyendo aquellas que pertenecen a comunidades históricamente marginadas”, expresó Natal Albelo, quien estuvo acompañado por Michael Taulé Pulido y Marielle Nicole De León Toledo, ambos candidatos a la Legislatura Municipal e integrantes de la comunidad de diversidad sexual y de género.

Ante una administración municipal que ha desprovisto a los integrantes de la comunidad de diversidad sexual y de genero de servicios esenciales, nos toca hacer lo que siempre hemos hecho: jayarnos, organizarnos, resistir y sacarles del poder. Para esto, hemos establecido mesas redondas de dialogo y espacios de celebración. Unanse”, exhortó Taulé Pulido.

Entre las denuncias más importantes los miembros de la comunidad enumeraron la falta de acceso a servicios de salud, oportunidades de empleo, discriminación en la vivienda, la exclusión. En particular la disminución de los servicios que ofrece la Clínica Trans Salud.

Las comunidades de San Juan

Manuel Natal. Foto José Rodriguez.

En un aparte con este medio sobre su campaña Natal Albelo, contó que todos los días de lunes a viernes se encuentra visitando a las comunidades y asistiendo a eventos específicos los sábados y domingos, lo que le está permitiendo recoger el insumo enorme de cuál es la verdadera situación del MSJ, “que no es la que se comunica en costosas campañas publicitarias”.

Alegó que eso va desde lo mas básico en lo que se ha centrado el alcalde Romero, que es en la reparación de carreteras y las comunidades lo que señalan es por ejemplo en Caimito los vecinos le dijeron que lo que han hecho es una chapucería con el asfalto, lo tiran y meses después ya las carreteras están otra vez en unas condiciones deplorables. La razón para eso -dijo- y que se lleva denunciando desde el primer día que para poder llenarle los ojos a la gente y aparentar que están haciendo mas, es que no cumplen con los requisitos mínimos del grosor que se establece y por lo tanto meses después ya está en condiciones deterioradas.

La otra queja frecuente y que la gente reciente es el tema de Luma. “En todas las comunidades que visitamos y de manera unánime, señalan que la situación a empeorado desde que Luma entró en vigor, personas que te dicen aquí nunca se iba la luz y ahora se va todas las semanas”. Los vecinos no dejan pasar por alto que como senador Romero dio paso a la privatización y en la administración municipal ha defendido a brazo partido a Luma. A esto se le suma las carreteras sin alumbrado.

En términos de los servicios de salud, el candidato de la Alianza denunció que en todo el MSJ los servicios de salud están completamente sub utilizados. Apuntó a que el MSJ tiene su propio sistema de salud, con un hospital municipal, 10 CDTs, cuatro clínicas especializadas las cuales todas están sub utilizados ya sea por desconocimiento de la ciudadania y a que el municipio no los promociona. “Lamentablemente incluyendo aquellos que servían antes de la entrada de esta administración como es el caso de Trans Salud, el propio Hospital Municipal, hay señalamientos de que su acreditación está en juego por esta administración y estamos viendo muchos adultos mayores en situación de vulnerabilidad que no tienen ningún tipo de contacto con el municipio y aquellos que los tienen como nos paso con una residente de Caimito se les han hecho promesas que no se han cumplido”.

En lo que respecta al Paseo de Diego, Natal Albelo, en fuerte tono señaló que los intentos por su rehabilitación se quedan cortos. “La situación del Paseo de Diego es un buen ejemplo de lo que ha sido la administración de Miguel Romero, capota y pintura y ni eso ha hecho bien”. Se refirió a que en un momento dado la administración municipal trató de esconder la realidad de Rio Piedras e hizo una inversión, de contratar unos artistas, para que pintaran las fachadas de varios edificios, pero de tras de esa fallada todavía están los edificios abandonados. Denunció que para lo único que eso sirvió fue para que unos especuladores vendieran unos edificios caros pensando en que los iban a vender aun mas caros. No obstante a su critica reconoció que la situación en Rio Piedras está igual que antes de que llegara esta administración y no ve un cambio.

Natal Albelo, quien tuvo su comité de campaña en el 2020 en el Paseo y ahora en el 2024 expresó, “estamos viendo el día a día de lo que se vive en Rio Piedras que de nuevo es una situación muy distante de lo que se busca comunicar en las distintas plataformas mediáticas de la administración de Romero, muchas veces con pautas pagas que evidente sabemos que lleva un mensaje afuera que no se ajusta a la realidad. Usted no sabe la cantidad de gente que pasa por ahí que se identifica con nosotros y se paran a llorar literalmente por las condiciones que se ven Rio Piedras y de cómo fue una vez y de cómo está, se sienten muy defraudados, nuestro compromiso con Rio Pierdas es de tal magnitud que estamos aquí, no con palabras sino con hechos”.

Cuentos casi completos de Manuel Ramos Otero

Hoy celebramos la aparición de los cuentos completos de Manuel Ramos Otero a 33 años de su muerte, cuidadosamente editados, en una minuciosa edición crítica a la que se han añadido varios cuentos inéditos encontrados en los archivos de su obra en la Universidad de Columbia. Esta extraordinaria hazaña es producto del trabajo incansable y luminoso de Arnaldo Cruz Malavé. Es testimonio de su rigor y perfeccionismo el calificativo de “casi” en el título, advirtiendo la posibilidad de que aparezca algún texto inédito o desconocido en algún archivo inexplorado.

Uno de los aciertos de esta edición es identificar de entrada, ya desde el comienzo de su introducción, en qué consiste el mérito central de la obra de Ramos Otero, que coincide con la doble obsesión que vertebra su pulsión creativa, la sangre de su escritura: la descolonización de los pueblos y su derecho de consolidarse como naciones no puede desvincularse de la descolonización del género y del deseo sexual. Para Manuel, y lo llamamos por su nombre de pila del mismo modo que lo hacemos con Homero, con Ovidio y con Georges Sand, la desigualdad entre los pobres y los ricos, entre los imperios y las colonias, es equivalente, en lo político, a la desigualdad entre los hombres y las mujeres, entre los heterosexuales y los homosexuales o entre los cisgéneros y los transgéneros. Esa idea central, que lo radical no es reductible a la lucha de clases, sino que la incluye, pero también la excede, se convierte en un operativo, no ya sólo ideológico, sino incluso y sobre todo estilístico, retórico, en nada menos que la razón de ser, en la pulsión que anima su escritura. Un deseo semejante produce un estilo desafiante y parejero, beligerante e insumiso, a veces adolorido y resentido, desconfiado y melancólico, vanguardista y experimental, incluso pornográfico y exhibicionista.

Este tipo de ejercicio creativo exige una imaginación particularmente ambiciosa y atrevida y por ello los ensamblajes de su escritura suelen ser máquinas complejas, articuladas con diversas e inusitadas variaciones de registro, donde el cine, el teatro, la historiografía, la intertextualidad, el entrecruzamiento de géneros, la hibridez de dicciones, léxicos, dialectos, tonos y andamiajes retóricos producen una formidable performance estilística.

Una escritura de tal exigencia hubiera desarmado a muchos críticos audaces. Pero es aquí que resalta un mérito particular de esta edición de mi querido y admirado Arnaldo. Para muestra con un botón baste: un cuento tan aparentemente breve comoInventario mitológico del cuento”, que forma parte del libro El cuento de la mujer del mar, es en realidad una recreación, no sólo de la mitología pre-hispánica de Puerto Rico, sino de la arquitectura como tal del cuento moderno, cuajado de alusiones a Edgar Alan Poe, uno de los artífices del género, y particularmente de los cuentos de Julio Cortázar, un escritor rector en la obra de Ramos Otero. Cada texto se encuentra exuberantemente intercalado, meticulosamente advertido y explicitado en cuidadosas notas al pie de página del editor. Que para editar responsablemente un texto tan minúsculo haya que leer prácticamente toda la obra de Cortázar, esto les da una idea del reto y de la paciencia que supuso hacerle justicia a la complejidad de esta enorme arquitectura narrativa.

Un texto particularmente ilustrativo podría ser “Vivir del cuento”, la narración que abre el libro Página en blanco y stacatto, de 1987. Una de las narraciones centrales se basa en la emigración de puertorriqueños a Hawaii a principios del 1900, dos años después de finalizar la guerra hispanoamericana. Para su investigación, Ramos Otero se basa en datos suministrados por la historiadora puertorriqueña Norma Carr, presentados en el Simposio “Imágenes e identidades, el puertorriqueño en la literatura”, que fue, de hecho, la primera conferencia nacional de literatura puertorriqueña celebrada en la Universidad de Rutgers, en New Jersey, en 1983. Es a partir de esta fuente histórica que Ramos Otero arma el personaje de Monserrate Álvarez, un emigrante puertorriqueño en Hawaii que cuenta su vida de sobreviviente, ya que, al carecer de ciudadanía, porque Puerto Rico era entonces meramente un territorio, llegó allí como detenido. Monserrate nos cuenta su vida y sus peripecias mientras se encuentra en una colonia de leprosos en Molokai. El narrador, a su vez, además de la historia de Monserrate, narra también de manera paralela su encuentro y su tertulia en el mismo simposio con la escritora Magali García Ramis, con quien conversa sobre las peripecias de la vida itinerante del colonizado y sobre los proyectos literarios de ambos, dos protagonistas de la literatura puertorriqueña de la generación del setenta. Una conferencia en Nueva Jersey en los ochenta sobre las identidades literarias de las puertorriqueñidades sirve de marco narrativo para puntualizar un hecho central: Puerto Rico y Hawaii ocupan puntos opuestos, el archipiélago de Puerto Rico en el Atlántico, el archipiélago de Hawaii en el Pacífico, en el mismo cuadrante de la línea del ecuador que atraviesa el globo terráqueo y marca la impronta del colonialismo norteamericano desde fines del siglo 19. Que Ramos Otero se comunique con este puertorriqueño de principios del siglo veinte en Hawaii en medio de una conferencia de escritores a finales del mismo siglo, y que el cuento sea tanto sobre lo uno como sobre lo otro, convierte esta narración en una performance de lo que es escribir en y desde Puerto Rico, estemos en San Juan, Newark o Molokai, en el siglo 19, 20, 0 21: los países y las almas que vivimos sujetadas por el lazo de la colonización del territorio y la colonización del cuerpo vivimos en un proceso convulso de re-territorialización; de la tierra, sí, pero también del cuerpo, de la genitalia, de la extensión misma de la mirada, de la legitimidad del deseo de cada cual. Por eso en este cuento es tan dura la historia de Monserrate, recluido en su leprosorio hawaiano, como es de excitante y prometedora la amistad de dos jóvenes escritores puertorriqueños que se cuentan sus cuentos entre tragos en un restaurante de Newark durante una conferencia universitaria.

Si algo distingue la producción literaria de la generación del setenta es la urgencia de sentirse escribiendo desde un perenne estado de emergencia. El asesinato de Allende en Chile, por un lado, y la revuelta de Stonewall, por otro, podrían servir de marco para caracterizar una época de marcados contrastes; por un lado, el auge de las fuerzas fascistas y del capitalismo salvaje como denominadores de la política y de la economía global, y por otro, el principio de una esperanza en la lucha por la defensa de la autonomía del cuerpo y del derecho de cada cual a vivir a la altura de su deseo. Pienso que ese es un termómetro posible para medir las temperaturas de la escritura manuelina, un modo de calibrar su rabia, pero también un modo de advertir la fuerza de su esperanza.

Esta edición, con su rigor, su precisión, su esmero, quiere presentarnos la obra de Manuel como todo un clásico. Un clásico no es otra cosa que un texto que habrá que seguir leyendo. Del mismo modo que la erudita edición que hace Eduardo Forastieri de la obra de Manuel Alonso, o la incisiva lectura que hace Arcadio Díaz Quiñones en su edición de La Guaracha del Macho Camacho, estos cuentos “completos” de Manuel, esmeradamente editados por Arnaldo Cruz Malavé, son el anuncio, esperemos, de ediciones paralelas de quienes compartieron con él la urgencia y la esperanza de toda una generación: Ana Lydia Vega, Magali García Ramis, Juan Antonio Ramos, Joserramón Meléndes, Marta Aponte, Edgardo Rodríguez Juliá, Vanessa Droz, Lilliana Ramos, Aurea Sotomayor, Etnairis Rivera, Olga Nolla, o Edgardo Sanabria Santaliz.

 

A la memoria del amigo y colaborador Ricardo Alegría Pons 

Foto tomada de la página de FB de Miguel Rodríguez López.
Desde CLARIDAD, recordamos con afecto y gratitud al abogado y escritor Ricardo Alegría Pons, quien fuera colaborador de nuestro periódico durante varios años.
Vivió de cerca y fue marcado por los afanes de su padre, don Ricardo Alegría Gallardo, fundador del Instituto de Cultura Puertorriqueña y pilar del estudio, divulgación y celebración de nuestras raíces e identidad como pueblo antillano, caribeño y latinoamericano.
En sus escritos, Alegria Pons denotaba su profundo dominio sobre temas relativos a a la cultura y la sociedad puertorriqueñas. A través de su pluma y acciones, siempre defendió vehementemente los valores y el patrimonio cultural puertorriqueños y el derecho de nuestro pueblo a su autodeterminación e independencia.
Reciban su familia y allegados nuestras sincera condolencia ante su pérdida. ¡Descanse en paz!
Los actos de despedida serán en la funeraria Puerto Rico Memorial en Santurce el viernes 28 de junio de 8:30 a12m. A las 10 habrá una misa y a las 12 partirán  hasta el Cementerio Marúa Magdalena de Pazzis en el Viejo San Juan.
Reproducimos aqui una de sus colaboraciones para nuestro periódico:

AEE: la historia de una quiebra anunciada y evitable 

 

La historia de la quiebra de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico ( AEE) comenzó a escribirse desde hace varias décadas. Sin embargo, su capítulo final fue escrito en los años transcurridos desde el 2000 al 2013. En el año 2013 se le dio el puntillazo final a las finanzas de AEE con una última emisión  de deuda sin fuente de repago por $673 millones. Ya en el año 2010 se había hecho la emisión de deuda más cuantiosa por $4.2 mil millones. En resumen, entre 2009 y 2013, la deuda de AEE se duplicó de $5 mil a $10 mil millones.

Las consecuencias funestas de estos sucesos se viven diariamente por nuestro pueblo, que sufre impotente el colapso de la AEE, el fallido proceso de negociación y reestructuración de la deuda de $10 mil millones y el chantaje de la compañía LUMA Energy, la cual se contrató atropelladamente para sustituir a la AEE en la operación de la red eléctrica, y hoy nos amenaza con suspender las labores más críticas de mantenimiento de la infraestructura en un momento en que el país sufre continuos apagones e interrupciones del servicio eléctrico, sin que nadie explique con claridad lo que está pasando.

La quiebra de AEE es, como escribiera el célebre novelista, » la crónica de una muerte anunciada.» Fue advertida por expertos y conocedores de la historia y la economía de nuestro país, y no tomó por sorpresa a nadie entre los que observan de cerca los asuntos de Puerto Rico. De hecho, hasta las publicaciones extranjeras de asuntos financieros y bursátiles por muchos años le siguieron la pista al tema.

Pero, como dice el refrán, «no hay peor ciego que el que no quiere ver». Y nadie con el poder de evitar la quiebra lo hizo. Por ejemplo, pudo haberse evitado, o al menos mitigado, si en los sucesivos  gobiernos coloniales Penepés y Populares de la época hubiesen prevalecido la honestidad y la prudencia, o si desde la metrópolis en Washington alguien  se hubiese tomado el trabajo de ponerles «freno» a tiempo.

Los signos de lo que vendría se veían por dondequiera. En el año 2000, la deuda pública de Puerto Rico era de $ 27 mil millones. En 2008 había crecido a $ 47mil millones y en 2013, cuando la primera gran degradación de los bonos de Puerto Rico, ya la deuda rozaba los $70 mil millones que se convirtieron en $72 mil millones  para el 2016 cuando se aprobó la Ley PROMESA y se inició el proceso de reestructuración. En la AEE, el endeudamiento también creció exponencialmente y se duplicó en tan solo cinco años (2008-2013).

Para evitar tal desastre, hubiesen hecho falta inteligencia, interés y voluntad, pero nada de eso hubo en este proceso, ni aquí ni allá. Las trampas del poder y el  control del presupuesto encandilaron a los de aquí, y a los de allá los cegó la desidia, el cansancio  y la irritación que les provoca esta «posesión de ultramar»  que, para muchos, se ha convertido en una carga demasiado pesada.

Los responsables de la deuda y de las quiebras tienen nombres y apellidos, y el pueblo puertorriqueño los conoce a pesar de que siguen protegidos bajo el manto de la impunidad. Se sabe que fueron  políticos y gobernantes de gobiernos Penepés y Populares que, juntos y por separado, optaron por mantenerse en el poder y obtener para ellos y los suyos lo más posible de su paso por el servicio público, sin considerar el sacrificio del pueblo que los llevó al poder y al cual dicen representar.

La historia de la quiebra de la AEE, como la del gobierno de Puerto Rico, y su nefasto y masivo impacto en todos los órdenes de la vida de nuestra gente, especialmente las familias trabajadoras y sectores más vulnerables, son prueba fehaciente de la necesidad imperativa de un vuelco político radical que abra la ruta hacia la construcción de un nuevo Puerto Rico.

 

Denis Márquez Lebrón aspira a una nueva mayoría cameral

Dennis Márquez. Foto por: Alina Luciano Reyes/ CLARIDAD

 

 

CLARIDAD

El legislador compartió con CLARIDAD las realidades y proyecciones de su tercera campaña política.

 

“Hacen falta”, esa es la consigna que los legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) han proclamado como mensaje de campaña por los pasados tres cuatrienios. Desde la defensa de las costas hasta el rechazo contundente de la privatización de bienes públicos, los pipiolos han sido voz de alarma en un bullicio bipartito. No obstante, el representante Denis Márquez Lebrón aseguró a este medio que, para adelantar ciertas medidas desde el hemiciclo, es preciso que la Alianza de País logre retener más escaños en esta contienda electoral.

“Quisiéramos aspirar a una nueva mayoría. A que la Alianza gane la gobernación, que la Alianza tenga una mayoría en la Legislatura y a que podamos reconstruir el país […] en la medida en que se elija mucha gente es mucho mejor la fiscalización, el asunto del proceso legislativo y el asunto del voto en el hemiciclo”, aseveró Márquez Lebrón.

En ese sentido, el también abogado reconoció las múltiples coincidencias ideológicas que se dan entre el PIP y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), como en sus respuestas al tema del abuso sexual a la niñez. Sin embargo, el representante por acumulación reafirmó su identidad como independentista y que, por esa razón, hay ciertos temas en que “no importa lo que pase”, Márquez Lebrón mantendrá una postura alineada con los principios del PIP.

“Para hacer daño al país, el PNP y el Partido Popular se ponen de acuerdo. En eso nunca han fallado. Por lo tanto, en la medida en que uno rompe con ese bipartidismo en la Legislatura, tienen que contar con uno para aprobar legislación e impulsar legislación. Sin renunciar a principios o posiciones, se establece un diálogo”, explicó a CLARIDAD.

Por otro lado, el legislador mencionó que una de las manifestaciones más notables de la Alianza es la calle. De hecho, durante la entrevista con el representante, otros candidatos del PIP —como Gabriel Casal por el precinto 5 de la Cámara— recorrieron ciertas áreas de San Juan junto a integrantes de la Alianza, como Manuel Natal Albelo, candidato a la alcaldía capitalina.

Márquez Lebrón entiende que, desde San Juan, es donde mayor visibilidad tiene la Alianza por la “cercanía” entre los candidatos y la cobertura mediática. Pero eso no se traduce, cuenta, en que el resto del país no esté incluido en las caminatas y los procesos de campaña. “La campaña principal de todos nosotros y de todas nosotras es la calle. El contacto directo, hablar con la gente”, recalcó el integrante de la Cámara.

En esos “contactos directos”, Márquez Lebrón asegura que, en todas las partes del país que ha recorrido, se ha topado con jóvenes que no están inscritos para participar en los comicios de este año, una cifra que la Alianza busca disminuir. De un universo de 150,000 electores nuevos que no se han registrado en la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), aún queda una cantidad sustancial por incluir, destacó el legislador.

El representante por el PIP recordó que uno de los desafíos mayores de esta iniciativa para la inscripción es el Código Electoral de 2020, que redujo la cantidad de Juntas de Inscripción Permanente (JIP) y consolidó el proceso de registro. Como respuesta al reto, Márquez Lebrón reseñó el nuevo Registro Electrónico de Electores (eRE) como una herramienta para aumentar la matrícula electoral.

“Cada partido tiene que reclutar la mayor cantidad de funcionarios de colegio para cubrir todos y cada uno de los colegios. Pueden haber las mejores máquinas del mundo en escrutinio, que no las hay, pero para ese proceso de escrutinio hay que estar ahí”, opinó el legislador, cuya carrera en la política comenzó a finales del siglo pasado.

Esta meta resulta imprescindible para la Alianza a la hora de enfrentar a las maquinarias del bipartidismo, sostuvo Márquez Lebrón. La “batalla campal” que se libra el día de las elecciones requiere de personas que escruten, uno por uno, los votos emitidos.

Respecto a los comentarios que algunas figuras han expresado sobre la Alianza, el representante confía en que responden al miedo de una victoria palpable para la colaboración política entre el PIP y el MVC. El desparpajo en las redes, aseguró el legislador, ha aumentado.

“Lo que refleja es miedo. A mí me parece que, cuando tú no tienes argumentos, no tienes una reacción inteligente, pues recurres al insulto”, comentó el legislador que aspira a su tercer término. “Están utilizando el tribunal, están utilizando los medios. Van a hacer una campaña pagada para tratar de romper con la Alianza”.

De las cosas más nefastas que Denis Márquez Lebrón ha leído últimamente, la determinación del Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) para descalificar a cuatro candidatos de MVC figura entre ellas. A eso se le suman las impresiones mediáticas que comparten ciertos partidarios del PPD y el PNP; todo como una muestra del “miedo y pura demagogia”.

“A ambos partidos se les ha reducido la base electoral. Yo fui abogado laboral veintipico de años de uniones y asociaciones de empleados en el Gobierno de Puerto Rico. Yo conozco muy bien ese mundo, y ellos tienen una base electoral política y económica importante que se ha ido reduciendo”, juzgó el pipiolo.

Una manifestación del creciente disgusto por el bipartidismo, menciona, es la recepción de figuras independentistas fuera del área metropolitana. La acogida, lejos de ser usual, es un síntoma del decadente sistema bipartito.

Además, Márquez Lebrón argumentó que, con la pasada participación en las primarias, el Partido Popular Democrático (PPD) va “jalda abajo”, y que aunque el Partido Nuevo Progresista (PNP) aún retiene parte de su “rollo”, la Alianza se posiciona como una alternativa posible y real.