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Rita Indiana y Fernando Ortiz

Rita Indiana

 

Especial para En Rojo

 

Olokun, deidad yoruba  andrógina,  rige  la obra La mucama de Omicunlé, novela en la que la autora y cantante dominicana Rita Indiana aúna la presencia  de la afroreligiosidad, junto a la  ciencia ficción, el arte conceptual y vanguardista unidos al performance, y la denuncia por el daño climático a la zona caribeña. La figura del padre de los estudios de los afrodescendientes en Cuba, Fernando Ortiz, es citado junto a Lydia Cabrera, autora del libro El Monte, especie de Biblia  de los santeros, y  Pierre Verger, extraordinario fotógrafo francés, que  estudió la afroreligiosidad en su obra de arte visual dedicada en gran medida a los cultos de origen africano. Se puede decir que los tres  iluminan intelectualmente la novela. Se alude al  vudú al igual que a la práctica dominico-haitiana del gagá.

No es casualidad sino causalidad que Rita Indiana haya mencionado a Ortiz y a Carpentier a quien leyó a los 13 años, según declara en su artículo “Nueva narrativa” publicado en el periódico El País en el 2014. El primero fue abogado, historiador y antropólogo. En su nombre existe el Instituto Fernando Ortiz en Cuba dedicado al estudio de las expresiones culturales y sociales de los afrodescendientes. Este destacado abogado e investigador comenzó desde una perspectiva eurocéntrica que luego fue modificando tras llegar a una mayor comprensión de la santería y otros cultos afroreligiosos como el de los abakuá. El segundo recreó   la historia de la revolución haitiana y de su líder Mackandal, lo que expandió según Rita Indiana su sensibilidad sobre las religiones afrocaribeñas.

Ortiz acuñó el término transculturación para explicar la junción racial y cultural existente en Cuba, Aunque a veces  fue entendido como un concepto que menoscaba a una de las culturas que se fundía con otra, el investigador  conocedor de saberes antropológicos,  declaró que el concepto era imprescindible para comprender la historia de la Isla y de toda América en general porque lo definió como contrario a una pérdida como sí lo hacía el concepto aculturación. La crítica literaria latinoamericana se apropió de este, especialmente Ángel Rama, como sinónimo de  fusión de culturas, mas hizo énfasis en la relación de poder que este suponía como proceso de integración de culturas.

La creación de nuevos códigos culturales producto del  mestizaje  se manifiesta en la vida cotidiana de los personajes representados en La mucama de Omicunlé  que giran en un espacio narrativo en que se mezclan tanto balagueristas como opositores y figuras marginales conformando una pluralidad de voces y colores corporales, esto  debido al sincretismo existente en el mundo caribeño. Rita Indiana utiliza la religiosidad afroantillana  para enfrentar al patriarcado y  la heteronormatividad, pues Olokun, orisha del mar, no se define de forma binaria. Sus representaciones de la afroreligiosidad en República Dominicana confrontan la supremacía de las religiosidades occidentales, a lo que abrieron puertas los estudios de Fernando Ortiz, a quien le rinde homenaje en un Caribe en el que siguen perviviendo las deidades africanas en  medio de una globalización neoliberal, de la tecnología salvaje y el surgimiento del pensamiento totalitario, advertido por Franz Fanon, que puede causar catástrofes en la zona caribeña.

 

La autora es catedrática de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón.

 

 

Dogmatismo neoliberal o la moda del mileísmo

 

 

Maximino Rivera López

Dos recientes artículos publicados en un periódico de la capital plantean lo mismo- que la razón por la cual existe una crisis en Puerto Rico es “el nivel moderado de libertad económica que vivimos”. Este concepto de “libertad económica” es presentado como la solución mágica para salir de nuestra grave crisis. Si solo se eliminara la injerencia del gobierno en los asuntos de la vida, especialmente de los jóvenes, eliminando las regulaciones a la empresa privada, alegan los distinguidos articulistas, amparados por estudios de opinión, se podría detener el nocivo éxodo.

El controversial presidente de Argentina, Javier Milei, ha puesto de moda esta visión, aunque con una estridencia que prudentemente los articulistas evitan. Para estos exponentes del anarco capitalismo o neoliberalismo a ultranza, la mera existencia del gobierno es anatema. Se presume que si los impuestos se reducen lo suficiente, el mercado, con su mano invisible, borrará los males del desempleo, el crimen y la corrupción.  Es interesante que se define la libertad financiera como no tener que vivir atado a una nómina de un patrono. Es muy atractivo plantear que todos podemos ser dueños de negocio y ganar la “libertad económica”. Pero en cuatro décadas de hegemonía del neoliberalismo en Puerto Rico y el mundo, los males que deberían haber desaparecido ya, solo han ido agudizándose en una descendente espiral cíclica de crisis, recuperación leve y peor crisis aún y solo una pequeña fracción de la población ha tenido éxito en los negocios.

De otra parte,¿acaso habremos olvidado las sucesivas reformas económicas neoliberales impuestas por todos los gobiernos desde la administración Roselló? Recordemos que la privatización del sistema de salud ha resultado en el desastre y la crisis que sufrimos hoy. De hecho, los intentos de privatizar la AAA resultaron en fracaso entonces, como parece que abocados al fracaso están los de hoy con LUMA y GENERA. Ni hablar de la cleptocracia que se ha entronizado en el gobierno, precisamente, porque se concibe el mismo como un negocio objeto de la “libertad económica” del partido en el poder. Cómo olvidar la nefasta administración del también mileísta Fortuño que despidió 30,000 empleados públicos con los resultados harto conocidos en el deterioro de la calidad del servicio público. No tenemos espacio aquí para detallar más el monumental fracaso histórico de la política que propone el mileísmo local.

Una de las quejas principales de los patronos es la escasez de empleados diestros. Pero uno de los dogmas de esta ideología de “libertad económica» es impedir a toda costa que se legislen protecciones laborales. Apenas hace unos días fué derrotada una propuesta de la senadora María de Lourdes Santiago para garantizar que no se pudiera exigir a los empleados contestar comunicaciones fuera de horas laborales debido a que supuestamente infringía la “libertad económica” de los patronos. Exigir trabajo no remunerado fuera de horas laborales es robo de salario y no libertad económica. Sería bueno que explicaran los que votaron en contra cómo no tener derecho a gozar del tiempo libre y paga por trabajo realizado ayuda a reclutar y cómo esto estimula a los jóvenes a quedarse en la isla cuando numerosas jurisdicciones ya reconocen ese derecho.

Además en la misma legislación se reglamentaría el trabajo remoto para permitir al empleado meramente solicitar (y al patrono negar si así lo desea) esa modalidad de trabajo. Internacionalmente se considera una ventaja para el patrono ofrecer esta opción porque muchos empleados con especialidades técnicas en alta demanda la prefieren. En vez de garantizar el acceso a un atractivo laboral, lo han coartado, ¿de qué manera eso ayuda a las empresas que los necesitan a reclutar y retener a esos empleados?

De hecho,según reseña el NYT, este dogmatismo neoliberal está siendo desafiado por las economías más grandes del mundo que han optado por establecer “políticas industriales” o regulaciones para garantizar su independencia y seguridad. Esto incluye, además de incentivos tales como el trabajo remoto y la desconexión digital, subsidios y restricciones del mercado para proteger su desarrollo. Más de 2,500 de estas “políticas industriales” han sido establecidas por las economías más ricas y avanzadas y están dirigidas a proteger sus mercados en las áreas de tecnología y cuidado del ambiente.

Si queremos que los jóvenes permanezcan trabajando en Puerto Rico, ¿acaso no es lógico hacerles el mercado local más atractivo garantizando la disponibilidad del trabajo remoto y la desconexión digital como se garantizan en la mayoría de las economías del mundo con las que competimos por empleados?

El dogmatismo anquilosado del neoliberalismo es una visión de la que deberíamos huir, no abrazar, por que esté de moda en otras latitudes arrastradas por la insensata fiebre del mileismo. En vez de despotricar contra un “comunismo” inexistente, deberían considerar revisar sus políticas extremistas, por más de moda que estén.

El autor es maestro.

 

 

Filmes flotantes-Parte 3: One Life, Alam, The Miracle Club

 

En Rojo

 

Pude ver One Life en sala de cine, Alam/La bandera en proyección individual, The Miracle Club en Netflix. Cada producción nos abre una ventana a mundos y épocas muy diferentes con estilos que varían según su temática.

One Life

Director: James Hawes; guionistas: Lucinda Coxon Y Nick Drake; autora: Barbara Winton; cinematógrafo Zac Nicholson; elenco Anthony Hopkins, Lena Oli, Johnny Flynn, Helena Bonham Carter, Jonathan Pryce, Tim Steed, Matilda Thorpe, Daniel Brown.

La historia de cómo el joven banquero inglés, Nicholas Winton, se involucró en el rescate de niñxs en la región de Sudetenland en Checoslovaquia reclamada por Alemania en 1938, siempre ha sido fascinante en cuanto al empeño de individuos de salvar vidas, mientras sus gobiernos no se movían por acuerdos y conveniencias políticas. Como bien sabemos, estas historias heroicas por su riesgo y extrema dificultad nunca son la obra de un/a individux, aunque así luzca cuando se escribe o filma sobre ellas. En este caso, ya había un en enlace entre voluntarixs británicxs y personas trabajando en la región y es ahí donde Winton se inserta. En Inglaterra será su madre, Babi, la que visitará oficinas de oficiales y usará su influencia para obtener los documentos necesarios para la entrada de estos niños en calidad de refugiados. La historia comienza en el presente de 1988, cuando un Winton ya viejo y bastante aislado, accede al pedido de su esposa de limpiar su espacio de oficina lleno de papeles sin ningún aparente orden. Muy bien guardado en una gaveta encuentra un bulto con documentos de cada niño a quien se le pudo gestionar papeles de entrada a Inglaterra hace ya 50 años. Se traslada al pasado al recordar los incidentes y acciones que ocurrieron y que, al parecer, pocos recuerdan o ya es parte de la historia lejana. Esta no es la historia de un individuo, de un héroe, sino la toma de conciencia de que algo había que hacer para salvar la vida de tantos niños vulnerables. Por Anthony Hopkins, como el Winton del presente, apoderarse con su sola presencia de cada escena, el Winton joven (Johnny Flynn) parece algo perdido cuando se confronta con la situación que otros ya están manejando. Ese pasado se enciende solo cuando Helena Bonham Carter, como la madre de Winton, entra en escena. Es una buena y verídica historia, aunque el pasado no tenga el impacto emocional y racional del presente.

 

Alam/La bandera

Director y guionista: Firas Khoury; cinematógrafa: Frida Marzouk; elenco: Mahmood Bakri, Sereen Khass, Mohammad Karaki, Muhammad Abed Elrahman, Saleh Bakri, Amer Hlehel

Este filme de 2022, recoge la tensión siempre presente entre Gaza o el West Bank con la presencia del ejército israelí en todo espacio público. La población de estos “territorios” está sometida—por ley de Israel—a nunca tener la privacidad y libertad de expresarse públicamente, de oponerse a leyes y ocupación militar en cualquier vecindario y, por supuesto, a ser bombardeada y saqueada en cualquier momento que Israel crea que está siendo amenazada. Este es el diario vivir de los más de cinco millones de habitantes que viven en estas tierras ancestrales. Esta historia enfoca en adolescentes que se sienten oprimidos no solamente por las leyes impuestas, pero, además por el reglamento de su escuela, las reglas que impone el padre, cabeza de familia, ya sea cristiano o musulmán, para asegurarse de que sus hijos van a sobrevivir y ser exitosos. Por eso la confusión en esta edad tan insegura del protagonista y sus amigos, y una amiga que se cuela en el grupo. Ninguno quiere acatar las reglas impuestas—ya sean del estado o de la familia—pero cada uno tiene una manera de expresar esa rebelión e inconformidad.

Tamer es el joven que intenta ser independiente y no meterse en líos a pesar de que sus amigos, Shekel y Safwat, planean un acto que puede traer consecuencias muy graves: bajar la bandera de Israel que flota en su escuela y poner la Palestina. Su apatía cambia cuando Maysaa se vuelve parte del grupo y expresa un interés más cercano con Tamer. A través de la planificación de este acto de desobediencia civil que se traduce más como una travesura que algo grave o dañino, vemos agresiones y confrontaciones entre soldados israelíes y la población joven y nunca la posibilidad de un diálogo. Uno de los personajes más complejos, una vez que conocemos su pasado, es el tío Naji que se pasa pegándole fuego a todo lo que encuentra en su camino y que nadie se atreve llamarlo loco, porque ese fuego no es un acto destructor, sino de purificación.

The Miracle Club

Director: Thaddeus O’Sullivan; guionistas: Jimmy Smallhorne, Timothy Prager, Joshua D. Maurer; autor Jimmy Smallhorne; cinematógrafo: John Conroy; elenco: Maggie Smith, Laura Linney, Kathy Bates, Agnes O’Casey, Stephen Rea, Mark O’Halloran, Eric D. Smith, Mark McKenna, Niall Buggy

Un gran número de realizadores del Reino Unido (desunido porque cada parte tiene su propia historia de formación y rebeldía: Inglaterra, Irlanda del Norte, Gales, Escocia) deciden escoger una aparente historia menor, local y doméstica, donde personas sencillas y conformes con su medioambiente miran su alrededor y reflexionan sobre esa realidad. Así sucede con Kenneth Branagh en Belfast (2021), Ken Loach en Sorry We Missed You (2019), entre muchos otros y ahora con Thaddeus O’Sullivan con este filme y anteriormente con Stella Days (2011). En este pueblo ultra católico, como la gran población de Irlanda (el país independiente desde 1949), la historia enfoca en tres mujeres de diferentes generaciones, que han vivido aquí desde tiempos inmemoriales, que han forjado sus ilusiones en conseguir su propio milagro al visitar la gruta de Massabielle en Lourdes. Es 1967 y cada una tiene su deseo para ese milagro, aunque cada una se reserva declararlo. Lily Fox (Maggie Smith) perdió a su único hijo hace muchos años, y se enfoca en pedir que su pierna tullida y más corta se reponga para disminuir su dolor físico. Eileen Dunne (Kathy Bates) hace poco tiempo se descubrió un absceso en el seno y quiere que desaparezca sin tener que ir a un médico que le dé un diagnóstico de cáncer. Dolly Hennessy (Agnes O’Casey), la más joven con dos niñxs, busca el milagro que haga hablar a su pequeño hijo. Todas logran ganar—de alguna manera—el viaje a Lourdes con el sacerdote de su parroquia como guía. Pero en todos estos preparativos llega Chrissie Ahearn (Laura Linney) al velorio de su madre después de ausentarse del pueblo por casi 30 años. Y esa es la trama que profundiza en los valores de cada una de estas mujeres.

Lamento Paula

Lamento, Paula, que en este punto desaparezca este personaje, porque los villanos constituyen la parte más sabrosa de los cuentos. Isabel Allende, Paula, (1994).

Cuánta verdad encierran esas palabras de Isabel Allende.

Choqueé de frente con ellas al comenzar a elucubrar un cuento sobre los desorbitados sueldos que la Secretaria del Departamento de Educación le paga a nueve “ayudantes especiales” que la asesoran en todo lo que amerite una consulta. Identifique a estos como los villanos en que pensaba Isabel Allende. Esta nómina de confianza de la Secretaria asciende a setecientos mil dólares mensuales; lo que representa ocho millones cuatrocientos mil dólares al año. Para comparar, su conductor confidencial, o sea su chofer, gana casi cinco mil dólares mensuales; dos mil doscientos noventa y dos dólares más que un maestro. Se informó que con lo que se gasta al año en estas posiciones, se podrían contratar más de quinientos asistentes de servicio para estudiantes de educación especial. Tres de los empleados de confianza cobran más de diez mil dólares mensuales, seis cobran más de nueve mil mensuales y diecisiete de ellos cobran más de ocho mil dólares al mes. Se filtro que uno de ellos reside en Florida, aunque viene cada dos semanas a Puerto Rico.

La prensa del país destacó los salarios mensuales base de bomberos, policías y trabajadores sociales en Puerto Rico. A saber: el de los bomberos y oficiales era de dos mil, el de un trabajador social comenzaba en dos mil ciento noventiseis dólares y el de un policía comenzaba en dos mil novecientos dólares. No fue sorpresa para nadie que en dicha nomina figuran varios ex representantes a la Cámara de Representantes, y ex candidatos al Senado, así como ex alcaldes. Todos tienen un vínculo común en que son miembros del Partido Nuevo Progresista.

Tras esperar en vano que los siete caballos del apocalipsis, aquí conocidos como los miembros de la Junta de Control Fiscal, interviniesen en el asunto, caí en un sueño profundo y esto fue lo que soñé.

Estaba en una pequeña sala en la Biblioteca Lázaro en la IUPI. No había nadie a mi alrededor. Abrí mi maletín y busqué mis notas de asuntos pendientes. Tras releer la noticia de los salarios ya mencionados, la rompí en pedazos y la guardé en la carpeta de documentos a quemar. Repase mentalmente a quien podía reclutar, pero la amistad peso más que la necesidad. El éxito de la empresa estaría asegurado mientras menos personas participaran en las acciones a realizarse. Aun así, en el mensaje a difundirse tras el primer golpe a uno de los desgraciados, daría indicios de que éramos parte de un grupo mayor. Nuestra única encomienda era ponerle fin al despilfarro de fondos públicos en el gobierno. Que ahora era de color azul, no importaba; los rojos cojean de la misma pata. Recordé la mantra que una ex representante, mejor conocida como la Santa, repetía sin sonrojarse sobre “los hijos talentosos”: “A los hijos de los políticos no se les puede negar trabajo en el gobierno.”

Estaba convencido que la simpatía del pueblo se volcaría a mi favor; máxime cuando a todos los concernidos les advertí lo que les sucedería en caso de que no renunciasen a sus puestos de confianza en el gobierno. Recordé aquella frase enigmática “Terminate with extreme prejudice,” usada por los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam para indicar que al que le ponían esa etiqueta tenía sus días contados. ¿Capisci che? Me acorde también de las palabras del Padrino: “I’m gonna make him an offer he can’t refuse.” Confiaba que con tan solo un incidente, los restantes “ayudantes especiales” entrarían en razón.

Mi plan conllevaba una serie de pasos a seguir, desde buscar la dirección residencial de los concernidos, seguirlos por varios días, afín de determinar el mejor día y lugar para el golpe; (deje de usar el término eliminación). De ser necesario continuar, lo siguiente era escoger el día, y al nuevo Diego Salcedo; éste en su versión puertorriqueña.

El día cayó del cielo. Con bombas y platillos, se anunció que la vicepresidenta de los EE.

  1. estará en Puerto Rico por varias horas el próximo 29 de marzo. Eso significaba que prácticamente todo el mundo estaría pendiente a dicha visita. Contaba que, al igual que la inmensa mayoría de nuestro pueblo, los presuntos Diegos Salcedos, estarían igual de atentos a la noticia del momento. Coteje el itinerario de la señora vicepresidenta: llegaba al mediodía y partiría a las siete de la noche. Naturalmente, todas las calles en la vecindad de los dos lugares a visitar estarían cerrados al tránsito.

La razón para seleccionar al primer Diego Salcedo se basó principalmente en tres factores. Primero: No tenía hijos y era soltero. Fue un alivio conocer este dato. No concebía dar un golpe y dejar desprovistos de su calor a la familia del afectado. Segundo: Era uno de los que ganaban más de nueve mil dólares al mes. Tercero: Siendo miembro del ejército de los

  1. UU., estuvo asignado en Japón por más de cuatro años. Inquirí sobre este dato y encontré que hablaba a la perfección el japonés. Esto señaló al escogido: Alipio Fonseca Carrasquillo. Él conocería la tradición japonesa sobre el harakiri. En un momento crítico para una persona, el suicidio se convierte en una decisión que puede salvaguardar el honor propio y la de una familia. Mejor era morir con honor; una forma de pena capital para aquellos que habían cometido serias ofensas. En eso contaba; si no, pues ni modo, tendría que asestarle el golpe.

En medio de la noche desperté y fui al baño. El recuerdo de lo soñado me golpeo con fuerza por lo inverosímil del mismo. ¿Qué sueño era ese? Mas, no bien habían pasado diez minutos me quede dormido. Como siempre, desperté a las seis de la mañana. Prepare desayuno y coteje mi itinerario para el día. La sorpresa fue como un puño en el estómago. En mi diario encontré la siguiente entrada: 29 de marzo día del golpe; Alipio Fonseca Carrasquillo, el nuevo Diego Salcedo. Todo lo que soñé estaba en mi diario. ¿Cómo puede ser eso? Pensé en la eterna conversación sostenida con el Tío: “Hay mundos paralelos a nuestro alrededor, y, uno, necesariamente, no va con el otro. La tarea es cumplir con lo indicado. No existen senderos alternos.”

Le di largas al asunto, y el sueño no volvió a repetirse, hasta que leí en NOTICEL que la visita de la vicepresidenta se pospuso por X o Y razón. La nueva fecha era el día de la celebración de la Noche de San Juan: el 24 de junio. Vendría para un fund raising, así que estaría en Puerto Rico no más de quince horas. No me paso por alto que dicha celebración coincidía con la fecha del cumpleaños de Alipio Fonseca Carrasquillo. Nuevamente recordé al Tío: “No existen las coincidencias, solo existe lo inevitable. Los círculos se cierran, sin que nada podamos hacer para impedirlo.”

Ni modo; el plan seguía en pie. Redacte el comunicado a ser divulgado a los seleccionados, tras lo cual, veinticuatro horas después lo colocaría en las redes sociales. Al conocerse el comunicado, se formó un sal pa’ fuera que por mucho tiempo eclipso el asesinato de Luis Vigoreaux y la muerte de Don Cholito. El gobernador de turno se sintió molesto porque volvió a la palestra pública el asunto de los salarios de los talentosos “ayudantes de confianza” de la secretaria del Departamento de Educación.

En Puerto Rico los escándalos tienen vida propia de no más de cuarenta y ocho horas. Es como decía la canción Periódico de ayer: “Que nadie más procura ya leer. Sensacional cuando salió en la madrugada. Al mediodía, ya noticia confirmada. Y en la tarde, materia olvidada.” Aun así, el gobernador le ordeno a su “Chief of Staff” que cotejara como podía salir de la susodicha a la brevedad posible. Este, con buen cacumen político, le recordó que dicho arreglo le había resuelto al partido un pequeño problema de “petty cash” que coincidió con la celebración de las primarias del Partido Demócrata en Puerto Rico. No entendió necesario indicarle que el prometido de su hija mayor era uno de los dichosos “ayudantes de confianza”, si bien, no el que más ganaba. Coincidía con aquello que sobre los hijos talentosos pregonaba la Santa: “A los hijos de los políticos no se les puede negar trabajo en el gobierno.” La secretaria conservo su puesto.

Por su parte, el Comisionado de la Policía aseguró que las fuerzas de la ley y el orden hacían lo indecible para dar con él, o la autora del comunicado. Hizo un media tour por varias estaciones de radio. El mensaje fue el mismo: “Puerto Rico es un país de ley y orden. No le presten atención al comunicado, el cual tenía que ser producto de una mente desquiciada, pero que a todos los concernidos, incluyendo a la secretaria del departamento, se le estaría brindando protección policiaca 24/7.” Lo único que logró con su prédica fue que apostadores profesionales comenzaron a tomar apuestas a ver quién sería el primer “ayudante especial” en renunciar. Los talk shows hicieron su agosto y sus ratings alcanzaron niveles nunca vistos.

Creció la indignación del pueblo por los pagos a los “asesores especiales” de la secretaria del Departamento de Educación; expresándose en contra de dichos sueldazos. Nadie en el partido de gobierno se expresó a favor de la secretaria. Es una poca vergüenza se veía escrito debajo del puente que da acceso a Plaza Las Américas. Ello se convirtió en un relajo. Lo pintaban, lo despintaban, lo volvían a pintar, y lo volvían a despintar. Por fin la administración de Plaza se dio por vencida y el mensaje permaneció, pero ahora a ambos lados del puente. Idéntico mensaje apareció en un cruza calle colgado en el puente del Parque Luis Muñoz Rivera. Una encuesta del Nuevo Dia reflejó que de mil encuestados, novecientos ochenta y nueve estaban a favor del comunicado. Se corrió la chanza que los once restantes lo componían la secretaria, sus nueve “ayudantes especiales”, y el gobernador. Lo que había intuido se dio; el pueblo estaba en mi esquina.

Referente a las andanzas de la Santa, se puede decir que le cayó encima la macacoa. En las fotos que de ella salieron en los periódicos, después de su desgracia, aparenta tener setenta y pico de años; bien mataditos. Sus comentarios, asertivos y seguros, no se escucharon más. Sus peinados de salón de belleza, sus carteras de Carolina Herrera, y sus vestidos de hilo, quedaron en el pasado. Como bien dice nuestro pueblo: Del árbol caído, todo el mundo hace leña. Las críticas y las burlas le llegaron de inmediato. Los más propensos a la burla fueron los de su propio partido. Ahora resulta que nadie la conoce; ella, quien una vez fungió como secretaria del partido. Sí aparece en una foto junto a un líder de su partido, se alegará que eso fue producto de un photo shop, o de la inteligencia artificial. Se comentaba que su divorcio era inminente. Salió en las noticias que próximamente cambiara de residencia a una prisión fuera de Puerto Rico. En el ínterin, el Tribunal Supremo la suspendió provisionalmente del ejercicio de la abogacía y le advirtió que, “una vez el tribunal federal dicte sentencia condenatoria y esta advenga final y firme, procederemos a suspenderla indefinidamente del ejercicio de la abogacía.” Su silente esposo, perrito faldero, también cayó en el tumulto, y recibió idéntico dictamen del Tribunal Supremo.

Ay, la gloria es sueño vano. Y el placer tan solo viento. Y la riqueza, tormento. Y el poder, hosco gusano. Ay, si estuviera en mis manos borrar mis triunfos mayores, y a mi bohío de Collores volver en la jaca baya por el sendero entre mayas arropás de cundiamores.

Faltaban quince días para la celebración de la Noche de San Juan.

Siempre me he considerado como una persona metódica en los asuntos ante mi consideración. Nada de esmandarse y tomar una decisión que aunque es rentable en el momento, a la larga, su peso resulta mayor que la renta a obtenerse. Y es que, cuando se sufre una situación especialmente penosa conviene enfrentarse a ella con resolución, energía y acciones de proporcional importancia. Mi lema siempre ha sido: No es cuestión de llegar, sino llegar mejor que el primero que cruza la meta. Eso ha sido mi norte. El momento no es para hacer improvisaciones.

Reflejé sobre las protestas que se dieron a lo largo y ancho de nuestra isla expresando el sentir del pueblo sobre los “ayudantes especiales”. Se celebraron vigilias multitudinarias frente al Departamento de Educación y la Fortaleza. Los politólogos señalaron que nuevamente estábamos viviendo el verano del 2019, la manifestación ciudadana más concurrida de la historia moderna de Puerto Rico, donde más de medio millón de personas marcharon por las calles de San Juan para exigir la renuncia del Ungido quien se vio envuelto en una vorágine política que detonó luego de que el Centro de Periodismo Investigativo publicara 889 páginas de un chat de la aplicación Telegram entre él y miembros de su equipo cercano. Los mensajes estaban colmados de insultos sexistas y homofóbicos contra sus adversarios políticos y figuras públicas. Tres veces el expreso hacia a Ponce quedó cerrado, en ambas direcciones, por el gentío de personas que lo obstruyeron. La BBC de Londres envió un equipo de corresponsales para cubrir lo que estaba sucediendo en Puerto Rico. Esta noticia le dio la vuelta al mundo. Hasta Radio Vaticano y la Deutsche Welle, colocaron en sus redes un postcast sobre la situación que se vivía en Puerto Rico. Finalmente, el Ungido anunció su renuncia; tras lo cual, no tuvo reparos en cambiar su domicilio a un lugar cerca de su padre, católico y protestante, allende los mares. Allí se enfrentaría a sus demonios en cuanto a su futuro político.

Pero el mensaje no caló en los nuevos funcionarios en el gobierno de Puerto Rico. La mejor prueba de ello estaba en los contratos de los “ayudantes especiales” de la secretaria de Educación, quienes continuaron con el tumbe. “A grandes males, grandes remedios”, dice el refrán. Por eso la necesidad de hacerles la oferta que ya mencioné.

En mi carpeta busque la dirección del nuevo Diego Salcedo: Calle Victoria número 459, Urbanización Jardines de San Isidro, Bayamón, Puerto Rico. A pesar de ser una urbanización con control de acceso, era un relajo en cuanto a la facilidad con que los guardias privados permitían la entrada a la urbanización. Ello no sería problema para mí, pues entraría disfrazado de un sacerdote que estaba respondiendo a una llamada para administrarle el sacramento de la extrema unción a un enfermo. Había hecho mi tarea, y justamente al lado de la casa de Diego Salcedo había un vecino in extremis mortis. Lo que le quedaría de recuerdo al guardia de palito era un sacerdote vestido con una sotana negra. Y, por si acaso había una cámara que fotografiaba la tablilla del auto en que me transportaba, la había cambiado por una tablilla que le quite a un auto estacionado en La Puntilla. También, durante todo el día, se estaría celebrando una fiesta en el gazebo de la urbanización para celebrar la festividad mencionada. “Los círculos se cierran, sin que nada podamos hacer para impedirlo.” Los planetas se alineaban a mi favor.

Faltaban cinco días para la celebración de la Noche de San Juan.

Atendí mis asuntos pendientes. Repasé los planes del golpe: Llegar a la casa de Diego Salcedo, lograr acceso a la misma, y convencerlo de que era necesario que al dorso del comunicado, escribiera una pequeña nota indicando que tomó la decisión de quitarse la vida por la vergüenza que el dichoso asunto le había causado. Su muerte reivindicaría el daño causado. Así, su suicidio se convertiría en una decisión que salvaría su honor propio en un momento crítico. Reconoció haber sido uno de tantos tontos útiles del partido en el cual militaba de forma mecánica. Tanto su abuelo paterno, como su padre habían militado en el legendario Partido Republicano. Del corazón del rollo decían con orgullo. Pero, lo malo era que parte del jugoso salario estaba destinado a pagar las deudas del partido que una persona le indicaría. Maldijo el día en que acepto el puesto de confianza en el departamento. Cuán cierto resultó aquello que había pronunciado el Ungido: “Cogemos de pendejo hasta a los nuestros”.

Llego el día de la celebración de la Noche de San Juan.

Me identifiqué con el guardia. Logre acceso más rápido de lo que había pensado sin que fuera necesario que me diera instrucciones de cómo llegar a la Calle Victoria, número 459; ya había hecho cuatro visitas a dicho lugar. Estacione entre dos carros a mano derecha de la calle. Saque del asiento trasero mi capa sacramental, así como el pequeño bolso donde llevaba las velas, la cruz y el agua bendita. Toque el timbre. Diego Salcedo me abrió la puerta. Lo noté apesadumbrado. Le indiqué el propósito de mi visita y le pregunte por el moribundo. No es aquí, me contestó, pero sé que mi vecino inmediato está bien malito. Le di las gracias y me encaminé hacia la casa del lado. Tan pronto Salcedo cerró su puerta, entre a mi auto y espere un poco más de media hora. Baje del auto, y nuevamente toque en la puerta de Salcedo. Su vecino descansa en las manos del Señor, le dije. Le pregunte si me permitía usar el baño y hacer una llamada a la parroquia. “Alguien tendría que buscarme pues mi auto no prende.” “Entre, entre; no faltaba más”, me dijo. Me indicó donde quedaba el baño, y se retiró en lo que yo fingía llamar a la parroquia. Al rato regresó con un vaso de agua para mí. Lo acepte con gusto, y al señalarle una pequeña bandera del Japón que tenía en una mesita de sala, sin presión de mi parte, me hablo de su estadía en dicho país. Conforme a su especialidad militar, MOS 09L, allí trabajo como Intérprete/Traductor. Cumplió con su servicio militar y se quedó trabajando, como interprete, en una ONG.

Recordaba con placer la manera en que quedó prendado de una linda japonesa. Se conocieron en unas clases de tango en la ciudad de Kioto, justamente durante la celebración del hanami, cuando, durante la primavera, las ciudades y los campos de Japón están adornados con flores blancas y rosadas. Aquello fue un momento inolvidable. Todos los que los veían bailar decían que estaban el uno para el otro. Paso lo que usualmente pasa. Se enamoraron.

Nunca se había sentido tan extasiado; perdía temporalmente la conciencia de su entorno cuando estaba a su lado, y sentía una profunda conexión con su amada. Alipio decía que Japón se convirtió en su Nirvana, y que de allí lo sacarían con los pies pa’lante. La luna de miel seria en Buenos Aires. Hasta hicieron una lista de las milongas que visitarían. Y todo a media luz, que es un brujo el amor. A media luz los dos. Crepúsculo interior, Que suave terciopelo. La media luz de amor.

El idilio les duro poco. Flor de té se suicidó tras su padre oponerse a dicha unión.

Prácticamente toda la familia de éste había perecido en la ciudad de Nagasaki el 9 de agosto del 1945. Salcedo quedó devastado; todos sus planes se hicieron agua. Sin ella su vida no tenía sentido; lo que hizo imposible su permanencia en Japón. Recordó que en más de una ocasión su prometida le había mencionado el bosque de Aokigahara, el lugar al que acuden los suicidas en Japón. Decía que ese lugar tenía un aúrea de misterio y sentía que a veces la llamaba. Cada vez que pensaba en dicho bosque sentía una premonición. Allí fue donde encontraron su cadáver.

No tuvo que decirme más. En su mente volvía a escuchar las menciones de su prometida sobre el bosque de Aokigahara. A las dos semanas Alipio estaba de regreso en Puerto Rico. El único libro que trajo de su extensa biblioteca fue El completo manual del suicidio escrito por Wataru Tsurumi. Al leerlo, en su viaje de regreso a Puerto Rico, no se perdonó el no haberles hecho frente a las premoniciones de su amada. Entró en un estado de depresión, con ataques de pánico. Dejo de tomar la pastilla diaria de low dose aspirin y la sustituyo por Xanax de 0.5mg, tres veces al día. Por sus contactos políticos, en menos de un mes estaría trabajando en el Departamento de Educación.

Le seguí la corriente y le comenté que por mi vocación religiosa estaba en contra de toda violencia. Mas, entendía que en un momento de desgracia o desasosiego, un japones recurriera al harakiri como vía de expiar culpas o conductas pasadas. Hasta le mencione el suicidio de Judas como lo narra Mateo en su Evangelio, 27:3-5, (Reina Valera 1960):

3 Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata (30 siclos: 432 gramos de plata) a los principales sacerdotes y a los ancianos, 4 «He pecado entregando sangre inocente», dijo Judas. «A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú!», dijeron ellos. 5 Y arrojando las monedas de plata en el santuario, Judas se marchó; y fue y se ahorcó.

“La salvación es individual,” le dije. Y yo no estaba para excomulgar a los que no profesan mi fe. Subraye que el diálogo con todas las culturas o naciones es esencial para todo tipo de evangelización.

Mis palabras tuvieron un efecto demoledor en su comportamiento. Me agarro las manos, se arrodillo y me confesó que llevaba semanas con ese pensamiento. “Llevo días sin dormir. No he vuelto a mi trabajo porque no me atrevo salir a la calle.” Ahí fue que me indicó que era uno de los “ayudantes especiales” de la secretaria en el Departamento de Educación. Sacó de una gaveta el comunicado que yo le había enviado. Con mi mejor cara de póker lo leí en voz alta, a lo cual él estalló en llanto. “Que hago. Que hago.”, repetía sin cesar. “Usted no llegó a mi casa por mi vecino. Usted llegó por mí. Ayúdeme. Ayúdeme.” No podía creer mi suerte. Esto iba mejor de lo que había planeado.

Para ganar tiempo me arrodillé a su lado, y comencé a rezar el Credo de los Apóstoles; a lo cual él se unió: Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.

Amén.

“Quiero que usted sea mi kaishakunin.” grito con fuerza. Lo demás es historia; aunque aclaro que no lo asistí como me había pedido. No hubo necesidad para ello.

Dos días después un vecino llamó a la Policía por el mal olor que salía de la casa de Diego Salcedo, perdón, de Alipio Fonseca Carrasquillo. El escándalo que se formó fue mayor que el que se produjo cuando salió a la luz pública el comunicado. Las apuestas ahora eran si la Policía le echaría el guante a la persona(s) detrás del comunicado; se pagaba veinte a uno, a que no. Tal como la primera vez, los apostadores profesionales hicieron su agosto. Los memes contra el jefe de la Policía fueron crueles y despiadados. ¿Cómo buscar a quien no se puede hallar? Lo busca por el Norte, pero está justo atrás. Busca, busca, llora, llora, pero no lo hallará. El jefe de la Policía pronto renunciará. Ay, ay, ay, qué pena me da. Qué pena me da.

Por mi parte, el día del golpe salí de la urbanización Jardines de San Isidro, tal como entre. En un estacionamiento soterrado cambie la tablilla del carro. Enfile hacia el Puente Moscoso; baje mi ventana y lance la tablilla a la laguna. Llegué a mi casa; me di un buen baño, y en el fregadero de la cocina quemé mis notas relacionadas con el golpe. Dispuse de las cenizas en el triturador de desperdicios, tras lo cual me serví una copa de vino tinto. Me retiré a mi cuarto y prendí el acondicionador de aire. En cuestión de minutos caí dormido.

En cuanto a lo que traerá el mañana, halle aliento en las palabras de Jesús, recogidas en Mateo 6:34 (Reina Valera 1960):

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Por hoy estaba bien de servir de Angel Vengador.

Casa Pueblo celebra concierto en la UPR por la independencia energética

Foto por José Rodriguez/Especial CLARIDAD

CLARIDAD

Un grupo amplio de invitados musicalizó la noche, que incluyó un documental

 

Entre plenas, himnos y coros, el proyecto de autogestión comunitaria Casa Pueblo organizó una actividad en el teatro del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), espacio en el que la colectividad colabora para adaptar las fuentes de energía viejas por otras renovables. Antes de comenzar la actividad, la rectora del recinto riopedrense, Angélica Varela Llavona, contextualizó el propósito del concierto, que reunió a una variedad de artistas.

“Este espectáculo es a beneficio de la autogestión comunitaria de Casa Pueblo de Adjuntas, y nace del acuerdo colaborativo entre esta institución y Casa Pueblo para promover la resiliencia energética a través de iniciativas que permitan disminuir los costos de energía, reducir la dependencia de combustibles fósiles y minimizar los cortes de electricidad”, amenizó Varela Llavona.

En los predios de la actividad, una copia impresa de Adjuntas Pueblo Solar informó a la audiencia del trasfondo, los proyectos y el futuro de Casa Pueblo, fundado por Tinti Deyá y Alexis Massol. Además, copias del libro Democracia y energía– de Arturo Massol Deyá- y otros parecidos engalanaron la noche en el teatro histórico.

“Derrotar los planes de minería de cobre y luego un corrupto gasoducto en La Cordillera, y en su lugar tener el Bosque del Pueblo, el Bosque Escuela La Olimpio “Ariel Massol Deyá” y el Bosque Modelo Nacional de Puerto Rico son aportaciones críticas para el presente y futuro de nuestras islas”, reza el periódico adjunteño.

Después de un vídeo introductorio- producido por Filmes Zapatero- que incluyó imágenes de la infraestructura del país, gobernadores, la Junta de Control Fiscal y hasta huracanes- una voz diáfana e inconfundible irrumpió el silencio. Era Danny Rivera con la conmovedora Borinqueña original.

Seguido a la voz de “Madrigal”, Chabela Rodríguez deleitó al teatro con su vozarrón imponente. Los vítores, que ensordecían cualquier cuchicheo, asentaron el ánimo contento y solidario de la noche.

Con cada presentación se intercaló una parte del documental presentado, que integró testimonios de Benjamín Torres Gotay, Jorge Rivera Nieves, Yolanda Vélez Arcelay y otras figuras relacionadas con la discusión de esta iniciativa de energía renovable, que también trabaja una estación de radio; Radio Casa Pueblo 1020 AM.

“Intencional o no, era una defensa territorial. La defensa del territorio que nos identifica como una isla-nación […] por eso los puertorriqueños se consideran puertorriqueños porque hay un territorio, y esa es la importancia de su defensa”, expresó Massol Deyá en el largometraje.

Acompañado por guitarras, panderetas, pianos y otros sonidos melodiosos, Roy Brown subió a la escena como emblema de la Nueva Canción. Tan pronto cupo la duda, apareció Zoraida Santiago para, juntos, embelesar al oyente. A cada presentación, le siguió una exhortación del artista para entender la importancia de la energía renovable. Todos los participantes  fueron acompañados por una orquesta de excelentes músicos encabezados y dirigidos ppor el pianista Tato Santiago

En una de las páginas del periódico complementario, se analiza la diferencia entre los precios de la red de LUMA y las microrredes de placas solares, donde se muestra que el consumo- en todas sus vertientes- se reduce por la mitad. Actualmente, un aproximado de 2,500 casas han sido energizadas por energía fotovoltaica de Casa Pueblo.

El documental, además, presentó la historia del gasoducto propuesto que amenazaba parte de la costa norte. “Hicimos una comisión técnica y científica, eso se lo recomendamos a todos los grupos comunitarios del país porque hay que estar preparados con argumentos sólidos e irrefutables”, explicó Alexis Massol en el vídeo. Por igual, enumeró cómo la comisión incluyó biólogos, microbiólogos y varios especialistas en temas ambientales que advirtieron cómo el gasoducto “Vía Verde” impactaría al terreno más de 200 veces.

Por otro lado, el grupo de jóvenes Chuwi- de Isabela- interpretó algunos temas originales con letras alusivas a la situación del país y ritmos históricos de la cultura. Al rato, Tito Auger entonó “Salimos de aquí”, cuya energía competía con la de las placas. Al final, el cantante acompañó a Roy Brown, Zoraida Santiago y a Hermes Croatto en un cuarteto.

Croatto hijo interpretó varios homenajes, como a Tinti Deyá- cofundadora de Casa Pueblo- y Tony Croatto, papá del músico y amigo de Roy Brown, quien se unió al hijo cantante para esta dedicatoria.

Por su parte, el Grupo Mapeyé cantó trovas clásicas, aparte de presentar a una joven talentosa de Adjuntas- sede de la insurrección energética- en su participación. A la suerte de quien improvisa, tanto Tony Mapeyé como la joven ingeniaron estrofas de las canciones que reconocen la labor de la organización ambiental.
Al final, el coro de jóvenes- organizado por Casa Pueblo- acompañó al entrañable Andy Montañez a la escena, donde cantó el himno “Quién no se siente patriota”. En lo que parecía ser un dúo entre los oyentes y Montañez, el concierto cerró con un aire prolífico de solidaridad e insurrección.