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Pronunciamiento ante la muerte de la niña Stephora Anne-Mircie Joseph, de 11 años en la República Dominicana

Red de Esperanza y Solidaridad de la Diócesis de Caguas en Puerto Rico alza su voz y se une a todas las organizaciones tanto en Haití, como en la República Dominicana que reclaman que se esclarezca las causas de la muerte de la niña de 11 años Stephora Anne-Mircie Joseph, de padres haitianos, la cual murió de manera trágica y aún no hay claridad de las causas de esta tragedia.

Exigimos que se haga justicia y se llegue hasta el fondo de la situación. Stephora era una niña muy inteligente, por tanto, formaba parte del cuadro de honor del colegio Leonardo Da Vinci en la Provincia de Santiago en la República Dominicana.

El 14 de noviembre, el mencionado colegio tenía organizada una excursión para los niños y jóvenes que forman parte del cuadro de honor y los llevaron a una hacienda con piscinas, cuando en República Dominicana está prohibido realizar este tipo de actividades. Pasaron veinticinco días para que se diera a conocer la presunta causa de la muerte de Stephora Ann-Merci Joseph, el colegio no quería asumir, dar la cara, ni sacar a la luz la falta de responsabilidad ante la negligencia y poca supervisión de los menores.

De acuerdo al informe 552-2025 del Instituto Nacional de Ciencias Forenses fechado el 19 de noviembre 2025 la niña murió por “asfixia mecánica por ahogamiento, es una muerte violenta”. Los maestros no llamaron al 911, y según muestran las cámaras la niña estaba pidiendo ayuda y una maestra que estaba cercana ahí, paso de largo y no volteó la cara para no supervisar y ver que estaba pasando.

A la madre le comunicaron la muerte 4 horas después. Ante toda esta situación se levantó una ola de personas y organizaciones exhortando a que se investigue la situación que pretendían se quedara como un simple accidente, cuando se tenía que investigar desde el primer momento y que tanto los maestros como la dirección del colegio asumieran su responsabilidad.

En medio de toda esta investigación ha salido a la luz que, la niña Stephora era víctima de discrimen y acoso en el espacio escolar, por lo que en varias ocasiones su madre tuvo que intervenir con el colegio.

El caso de la muerte de Stephora está siendo catalogado como uno de acoso y racismo antihatiano.

Exigimos que se investigue a fondo la muerte de Stephora, qué es lo que se está ocultando tras esta muerte. El centro escolar tenía la responsabilidad de velar por la seguridad de todos los niños y niñas, pero claramente se refleja en la investigación y lo que presentan las cámaras del lugar, un caso de negligencia institucional.

Stephora sufría acoso constante por su color de piel y por ser de ascendencia haitiana.

Reclamamos que se tome acción sobre este encubrimiento que pretende ocultar y callar las voces que buscan la verdad. Stephora merece que se haga justicia y se tomen las medidas correspondientes para que un hecho así no vuelva a ocurrir, los niños y niñas merecen respeto, seguridad, aprecio y equidad.

También exigimos se acabe con el discurso antihaitiano y racista que lo único que hace es generar odio y que sucedan este tipo de tragedia.

Todas las personas tenemos derecho a vivir en Paz y Armonía.

Venezuela acusa a Trinidad y Tobago de ayudar a EEUU en el «robo» de un buque petrolero

 

 En medio del despliegue militar de EE.UU. en el Caribe, el presidente Nicolás Maduro propuso a la cumbre del ALBA hacer una “resistencia unida, popular, prolongada”. 

 

Venezuela profundizó este lunes su confrontación con Estados Unidos y sus aliados en la región al acusar formalmente al gobierno de Trinidad y Tobago de haber colaborado en la incautación de un buque cargado con petróleo venezolano, interceptado la semana pasada por fuerzas estadounidenses en el Caribe. Además la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsadenunció haber sido blanco de un “ataque cibernético” orientado a paralizar su operatividad, en lo que describió como una acción coordinada por “intereses extranjeros”. El presidente Nicolás Maduro propuso a la Alianza Bolivariana de los Pueblos para Nuestra América (ALBA) hacer una “resistencia unida, popular, prolongada”, en medio del despliegue militar de EE.UU. en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico.

A través de un comunicado difundido por la vicepresidenta ejecutiva y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, el gobierno de Nicolás Maduro aseguró tener “conocimiento pleno” de la participación del Estado trinitense en lo que calificó como el “robo” de un cargamento de crudo venezolano, ocurrido el 10 de diciembre. Según el texto oficial, el operativo constituyó un “acto de piratería” y una “grave violación del derecho internacional”, así como de los principios de libre navegación y comercio.

La acusación se produjo días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la incautación de un petrolero frente a las costas venezolanas, en una medida inédita dentro del prolongado conflicto entre ambos países, que cortaron su vínculo diplomático. Washington sostuvo que el buque había sido sancionado previamente por presuntos vínculos con el contrabando de petróleo iraní, mientras que Caracas afirmó que transportaba casi dos millones de barriles de crudo pertenecientes a Pdvsa.

“No se podrán llevar ni una gota de petróleo”

En paralelo a la escalada diplomática, Trinidad y Tobago anunció este lunes que permitirá a aeronaves militares estadounidenses utilizar sus aeropuertos en las próximas semanas para “movimientos de carácter logístico”. En un comunicado, el Ministerio de Relaciones y Asuntos Exteriores de la Comunidad del Caribe (Caricom) reafirmó su compromiso de cooperación con Estados Unidos para “promover la seguridad y la estabilidad regional”. En noviembre pasado incluso se instaló un sistema de radar en el archipiélago con apoyo estadounidense.

En respuesta, el gobierno venezolano ratificó la decisión de “extinguir de manera inmediata” cualquier contrato, acuerdo o negociación para el suministro de gas natural a Trinidad y Tobago. La medida profundiza la ruptura energética entre ambos países, que se había iniciado en octubre, cuando Maduro suspendió los acuerdos bilaterales después de que aguas trinitenses recibieran un buque de guerra estadounidense para realizar ejercicios militares conjuntos.

El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, advirtió este lunes que las acciones del gobierno trinitense ponen “en peligro las buenas relaciones entre los pueblos” y también a su propia población, por las consecuencias derivadas de la interrupción del suministro energético. “No se podrán llevar ni una gota de petróleo. Aquí hay petróleo, pero tienen que pagarlo”, subrayó el funcionario.

El comunicado oficial también apuntó directamente contra la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, a quien acusó de impulsar una “agenda hostil” hacia Venezuela y de convertir el territorio de su país en una plataforma de apoyo a la estrategia estadounidense en el Caribe. Desde Caracas se volvió a denunciar que el despliegue militar norteamericano, presentado por Washington como una operación antinarcóticos, persigue en realidad el objetivo de forzar un cambio de régimen.

La denuncia de PDVSA

En paralelo Pdvsa denunció que un ataque cibernético afectó a su sistema administrativo, aunque las áreas operativas no sufrieron interrupciones, garantizando la continuidad del suministro interno y de las exportaciones. La vicepresidenta Rodríguez había advertido previamente a los trabajadores petroleros sobre posibles intentos de sabotaje y ordenó extremar las medidas de seguridad física y cibernética en las instalaciones estratégicas. La estatal rechazó lo que calificó como una acción “deleznable”, en un contexto de escalada tras la incautación del buque petrolero.

El conflicto se desarrolla mientras Estados Unidos mantiene desde agosto un despliegue naval sin precedentes en el Caribe, acompañado de ataques contra presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico, que, según cifras oficiales, dejaron más de 80 muertos. Caracas sostiene que esas operaciones encubren una ofensiva directa contra el gobierno de Maduro, cuya reelección no es reconocida por Washington ni por varios de sus aliados.

En este clima de presión externa, el conflicto ocupó un lugar central en la XXV Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), donde varios mandatarios expresaron su respaldo al gobierno de Maduro y condenaron el despliegue militar estadounidense en el Caribe. “Combinemos la resistencia unida, popular, prolongada, de los pueblos del ALBA con la ofensiva permanente de construcción de bases sólidas en una economía conjunta, común, cooperativa, de beneficio mutuo”, señaló el propio Maduro.

El mandatario venezolano indicó el domingo que ya son 25 semanas de “agresión, terrorismo psicológico, de amenaza militar” de Estados Unidos cerca de las aguas venezolanas con lo que, dijo, se ha ajustado la visión del sistema de defensa nacional, tomado de los antepasados, tanto de los indígenas como de Simón Bolívar y otros héroes de la independencia. Maduro dijo que 21 años después de la fundación de la ALBA se “pretende un nuevo proyecto colonizador, ya no solo contra la América”, sino, afirmó, “contra el mundo entero”.

 

¿Cuán buena es “Hielo seco”?

 

 

En Rojo

Llegué de Vieques a tiempo para ver lo que se había anunciado como la última función de “Hielo seco” en el teatro Victoria Espinosa el domingo 30 de noviembre. Creada/producida por El Absurdo, la obra me agarró de forma sensible muy particular a través de un mundo de imágenes corporales y texturales, una cartografía de cuerpos enlazados en movimiento, pero también a través de textos narrados y dialogados, y todos envueltos en una riqueza de vestuarios de diversas telas que abrieron ventanas a través de las cuales pudimos compartir tanto las sensibilidades como los imaginarios de los personajes.

Otras obras puertorriqueñas de 2025 han capturado una sensibilidad similar. Sin embargo, diferente de los impresionantes trabajos unipersonales “Prometea Cansada” de Teresa Hernández y “Volveré” de Deborah Hunt – las dos primeras Residencias Artísticas del Programa de Artes Escénicas del ICP y el 62ndo Festival de Teatro Puertorriqueño – y aún diferente del maestral remontaje de  “Donde el viento hace buñuelos” de Arístides Vargas con las actuaciones de Charo Francés y Rosa Luisa Márquez en agosto de este año en el teatro de la Universidad de Puerto Rico, “Hielo seco” integra seis actores de edades, formaciones y talentos diferentes en siete fragmentos distintos cuyas costuras muy visibles finalmente se unen mejor que sus tramas o temas.

Ciertamente, “Hielo seco” está dentro de esta compañía muy privilegiada como una de las mejores obras de 2025. También su proceso fragmentado — como un programa de danza — difiere de “Historia de Horror casi en Blanco y Negro”, del mismo autor-director, montada por cuarta vez en 62ndo Festival de Teatro Puertorriqueño y el exitoso montaje de “La Nariz” del 2024 (de nuevo de El Absurdo y Joaquín Octavio González). De hecho, por su trabajo de cuerpos y movimiento en espacio, el estilo de “Hielo seco” recuerda más la impactante obra “Anoxia” creada en colaboración con Beatriz Irizarry, Cristina Lugo y Marili Pizarro – del grupo de danza La Trinchera — sobre el destino de la barriada Juana Matos de Cataño. Pero regreso a la pregunta titular, ¿cuán buena es?

Buscando confirmación de mis impresiones de la semana anterior, regresé al Victoria Espinosa el domingo 7 de diciembre para una función especial añadida al calendario. Además, mi aprecio original había sido parcial; como la obra se presenta en movimientos, no cada movimiento o fragmento fue igualmente cautivante – no importa cuán bien montado – como los otros. Por eso, también me dio la oportunidad de una auto-interrogación crítica.

Desde en 2004 no he estado decepcionado por ningún montaje escrito, dirigido o montado por Joaquín Octavio González. Hay dos razones principales: (1) sus obras siempre rompen con prácticas teatrales convencionales – en ese sentido trata la experimentación como una normalidad dentro de sus obras y, (2) tanto como dramaturgo y como director, se expresa con un alto sentido de precisión física  y presta atención exacta al detalle visual a través de los elementos plásticos-estéticos-corporales del espacio teatral.

“Hielo seco”

En la “Obertura: si muero en la c . . .”, Kairiana Núñez Santaliz y Javier Cardona desarrollan una confluencia bailada de co- e interdependencia humana. Es un poema corporal de amor con una fluidez genial que corre vertical y horizontalmente en el espacio que usa tanto el piso resbaladizo como la elevación de estar de pie bailando y abrazándose para captar ritmos sensuales y actos cotidianos de cohabitación. También entra lentamente la inercia emocional con la línea “si muero en la calle no me pongan flores” ya repetida de maneras invertidas, recortadas, distorsionadas por la pareja de bailarines mientras se intersectan con el escritor, ellxs saliendo y él entrando en escena. Después de esta apertura, hubiera podido levantarme y salir del teatro más que satisfecho.

Entonces el “Primer Movimiento: la cara” es el cuento de ese escritor que recibe una llamada anónima que lo envuelve en una relación “ciega” con una mujer que no le permite ver su cara. Según ella, que tiene una necesidad de hablar, ver su cara solo puede causar un desastre para él de que su alma (o ¿arma?) no pueda protegerlo. La seducción es verbal pero el deseo de verla se convierte en una obsesión que los encuentros de hablar en la oscuridad no satisfacen.

Él tiene que estar con ella y así experimenta el desastre de cegarse – de auto sacar sus propios ojos — para poder acercarse y verla. La cara, actuada por Teresa Karolina, existe en sombra. Modesto Lacén actúa el casual y asegurado escritor primero con espesor ambiguo para poco a poco quedar consumido por un deseo tanto imaginario como absolutamente real. Es un placer especial ver a Lacén fuera de la pantalla de cine y en carne y hueso en el escenario.

En general, en “Hielo seco” la presencia, a veces definida, pero usualmente fluida, de marcadores de género socava nociones fijas de qué constituye feminidad y masculinidad o aún transexualidad. No cada fragmento o pieza es literal y capaz de estar resumida, y no pretendo, por ejemplo, entender o poder explicar “Intermezzo espiritual: solicitud de canonización”.

En esta pieza tres “mujeres” – o tres versiones de la misma mujer – componen una carta de canonización al Papa Leo XIV. Andrés Pachecho, Kairiana Núñez Santaliz y Teresa Karolina vestidxs en estilos, texturas y colores que se expresan a través de movimientos dinámicos y sensuales representan, para mí, ángeles de amor, amantes, trabajadoras sexuales, esposa-compañeras, mujeres abusadas reclamando su santidad. Es la plasticidad del movimiento, el control absoluto de cada actor(a) sobre su versión y su intercambio y entre mestizaje de género en escena que queda grabado en la memoria visual.

La primera vez que vi “Segundo movimiento: la carne” lo encontré  un “show” de payasos tan bien ejecutada que pude ignorar su tema. Hubo el trabajo impecable en su narradora (Kairiana Nuñez) y su delicioso vestuario de labios carnosos. A eso añado la acrobacia extraordinaria de Andrés Pachecho para lograr comer su propio dedo gordo de pie.

Al regresar a ver la pieza, entendí algo diferente. Me hizo pensar de los “lehrstücke” (obritas de aprendizaje) de Bertolt Brecht y su extensión histórica a nosotros a través de “The Cry of the People for Meat” de Peter Schumann del teatro Bread and Puppet. Este cuento también tiene sus raíces bíblicas en el libro de “Números” donde hay un grito para carne, aunque Dios ya había provisto nutrimiento (maná) suficiente.

Los bordes ásperos que yo había imaginado ya desaparecieron y los “clowns” y su magnífica narradora nos revelaron el acto de auto-consumirse como un suicidio no tanto físico como cultural, de victimizarse en vez de resistir, de vivir estancada y no querer crecer.

“Minueto Minutado: a las 14 en punto” es una danza extraordinaria de cuerpos flexibles, fluidos y cambiables. Teresa Karolina y Andrés Pacheco literalmente vuelan por el espacio partiendo y re-encontrándose, asumiendo tableaux, poses, posiciones de posibles relaciones sociales, domésticas e íntimas. Vuelvo a mi comentario anterior sobre la “canonización”: no sé si entiendo todo detrás de esta acción, pero eso no impide el poder disfrutar de su ejecución precisa y memorable.

El “Tercer movimiento: La caída” es el penúltimo y más completo fragmento. Dos alpinistas –Javier Cardona y Modesto Lacen – con sus equipos completos de sogas, zapatos, chalecos y gorras, suben una montaña para al fin llegar a la cima, pausan para darse cuenta de la magnitud de su logro y comienzan a bajar paso a paso con la soga uniéndose – es una línea de vida, casi un cordón umbilical. Al caerse uno, se salvan o se caen los dos; el movimiento y la narración crean el efecto de cámara lenta mientras los cuerpos atados uno al otro caen despedazándose.

El trabajo aquí, primero horizontal en el piso y entonces vertical colgando de la torre de acero que ha encontrado su uso escénico en cada fragmento, muestra la fuerza y disciplina de estos dos artista-maestros. Mientras pierden su equipo, ropa y finalmente extremidades, siempre quedan consciente uno del otro, y siempre intentan preservar lo más importante – los ojos de uno y la magnífica barba gris del otro – hasta que tocan tierra y expiran simultáneamente; sin nada más, ojos y barba intactos.

“La caída” es entre las piezas de teatro físico o danzado más efectivos que he visto nunca. Muestran no solamente los amplios talentos de sus ejecutantes – los performances de Cardona y Lacen son virtuosos — sino también el hecho de que Joaquín Octavio escribe y dirige en términos de teatro físico. El poder dar cuerpo a y encarnar el movimiento y el espacio físico en el lenguaje provee la posibilidad de crear acciones que son etéreas – como sueños — y concretas y corporales a la misma vez.

La obra termina con “Coda: cinco pesos en una isla” como tributo al gran poeta y dramaturgo cubano Virgilio Piñera. Se da referencia a su cinismo, pero también nota su sentido de vivir en agua, en islas, islas en el mar, tal vez “pueblos del mar”, como diría el también cubano Antonio Benítez Rojo, y estar no separadxs pero unidxs por agua. Comenzamos con variaciones de “Si muero en la calle  . . .” y terminamos con variaciones de “Aun si me matan, gozo”, un sentido compartido en el Caribe (y las Américas, en general) entre gente oprimida o esclavizada de “que no me quiten lo baila’o”.

Menciono mucho las actuaciones de los más experimentadxs del elenco – Cardona, Núñez y Lacen. Paro brevemente para subrayar el trabajo de Andrés Pacheco y Teresa Karolina. Aunque no he incluido todas sus intervenciones, su fluidez física en escena y su poder transformarse de un personaje a otro da forma y estructura al texto fragmentado. Sus cuerpos asumen una plasticidad asombrosa de traer las técnicas de la sala de práctica de danza al espacio concreto y más literal teatral.

El vestuario raramente recibe mención en reseñas y no tengo el espacio para elogiar suficiente a Cristina Agostini Fitch (y su equipo) por el diseño y construcción de vestuarios extraordinarios – esto incluye su variedad, número de cambios, las texturas de las telas escogidas y su utilidad en escena. Esto aplica igualmente a la escenografía, luces, sombras, proyecciones y animación que, similar al vestuario, contribuyen a la creación de un imaginario táctil y corporal en el espacio escénico.

La pregunta titular no necesita respuesta.

 

 

Rendirse ante los electrónicos, pensamientos sobre filosofía de la tecnología

 

Especial para En Rojo

Estoy en Madrid en Café del Art en Plaza de Cascorro, al lado de mi casa, trabajando con un café en mi computadora. Acá no hay tanta cultura de trabajar en computadoras en los cafés. Hay que buscar sitios que lo permitan con sus mesas designadas para eso.

Al lado mío está mi hija, por un rato jugando en su Nintendo Switch (portátil).

Escribo estos pensamientos porque veo la tendencia de padres y madres de rendirse ante los electrónicos con sus hijos e hijas. Me imagino que esto lleva muchos años, pero ahora lo veo bien de cerca. Y veo como las tendencias sobre las cuales vengo leyendo hace años se hacen poco a poco realidad.

En filosofía de la tecnología, al igual que en ciencia ficción, hace muchos años que se discute el asunto de las nuevas vidas dentro del mundo virtual, y de nuestra nueva vida afuera junto al mundo virtual. Maternar en tiempos de electrónicos es fuerte. Mi hija me pregunta si en mis tiempos existían los celulares. En realidad lo que me está preguntando es si existían las computadoras con el internet y el mundo virtual “para llevar”. El electrónico ahora es una TV portátil, un teléfono portátil, un sistema de juego de video portátil, un mundo virtual de encontrar lo que sea, portátil. El propósito del mundo virtual es acaparar la atención de las personas. A los que no lo han visto, les recomiendo el documental The Social Dilemma (2020). El negocio de acaparar la atención de las personas es tal vez el negocio más lucrativo actualmente. El negocio logra su propósito tanto en adultos como en peques. Ya hay montones de libros y estudios sobre los efectos del uso prologando de electrónicos. Que si reduce la memoria. Que si reduce destrezas. Sobre todo en niños y niñas en crecimiento o criados con uso significativo de electrónicos. La tendencia predecible es a volverse anti-social, a-social, o como le quieran llamar a querer estar más en los electrónicos que interactuando con otros seres humanos. Los niños y niñas que se pasan mucho tiempo en electrónicos desarrollan menos destrezas para interactuar con seres humanos; tal vez lo más difícil que existe. Destrezas como empezar una conversación, seguir una conversación, encontrar temas de conversación, tomar la iniciativa de hablar con otra persona, mirar a otra persona a los ojos, poder tener paciencia, poder manejar conflictos, discusiones, temas difíciles, y conversaciones en las cuales no están de acuerdo con los demás. Me parece que los adultos también están perdiendo esas destrezas. Supongo que por eso ahora tenemos bodas con hologramas, relaciones con chatbots, y personas que deciden interactuar lo mínimo posible con otros humanos y vivir lo más posible en el mundo virtual. La novia virtual no les discute. El novio virtual siempre les apoya. Se especula que eventualmente los seres humanos ni podrán, ni querrán, relacionarse unos con otros. He visto anuncios del futuro que se vislumbra; un futuro en el cual los humanos van a escoger comprar robots (con apariencia humana) para tener de pareja. ¿Quién no quiere la pareja perfecta?

Veo madres y padres alrededor mío rindiéndose ante los electrónicos. Lo veo con peques de seis años, de nueve años, de once años, de trece años. En algún punto las mamás y papás “deciden” dejar de supervisar o de limitar los electrónicos. Papás y mamás con vidas ocupadas (ocupadísimas, ¿y quién no?) que se rinden ante el ímpetu y la insistencia de les peques a usarlos. Que se rinden antes sus vidas ocupadas. Es muy difícil limitarles el uso a 30 minutos, a 1 hora, a 2 horas al día. Si les quitan el electrónico de su preferencia lloran, se quejan, se enfogonan, forman un tantrum y una pataleta. Hay que darles otra cosa que hacer. Y ya la vida de les progenitores está llena de cosas que ocupan su tiempo.

La guerra contra los electrónicos es eso, una guerra. No es cuestión de separar una hora como adres (madres o padres) para entretener a los peques. Es algo serio. Es cuestión de tener que dejar una investigación académica. Dejar un proyecto que ha estado años gestándose. Dejar hobbies que uno ama. Es cuestión, a veces, de tener que cambiar los propios hábitos de uno. Lograr que los peques no usen los electrónicos, o los usen menos si ya los usan, es algo grande. Grande como un océano. Es tan y tan fácil dejar que los usen. Sobre todo cuando uno los está usando. Sobre todo cuando todo el mundo los está usando. (“¿Con qué cara se los quito si yo los uso?”). Sobre todo cuando piensan que “no son tan malos”. («Mis peques interactúan con otros peques en la virtualidad de los juegos.»). Sobre todo si piensan que ahora son indispensables (“mi hijo tendrá desventaja si no usa chatgpt” o el nuevo equivalente). Entiendo perfectamente por qué los progenitores se rinden ante los electrónicos.

Pero es bueno pensar (ese es el propósito de la filosofía, al fin y al cabo) y darse cuenta que los efectos a largo plazo de los electrónicos no se ven (como bien dice Sócrates, los efectos a largo plazo no se ven claramente en ningún ámbito). Se puede pensar simplemente que “mi hijo es a-social o anti-social o tímido” y que no es un efecto del uso de un electrónico. Y tal vez es así. Pero hay que pensar que estos efectos no son aislados ni individuales, las tendencias de peques que se criaron con, o viven en, el mundo virtual, a ser menos sociales se están documentando en muchos sitios.

Hay muchas fuerzas que se interrelacionan para promover un mundo de seres humanos más aislados a largo plazo. Hoy leí una noticia de que Francia están cerrando discotecas porque los jóvenes ya no salen a bailar y prefieren quedarse en las casas con sus amistades o en sus mundos virtuales. En Puerto Rico me dicen que muchos chicos y chicas de escuela superior ya no bailan. Este nuevo mundo se viene gestando hace tiempo. La medicina ha triunfado, poco a poco, como método de control social, remplazando la religión. Antes la religión se utilizaba para reducir el uso de alcohol y el baile, pero ahora hasta los jóvenes no religiosos dicen que no beben y no bailan porque prefieren cosas más “tranquilas y seguras”. Estoy leyendo sobre la nueva religión de la medicina hace años. Ahora que el cannabis se ha medicalizado, el alcohol se ha vuelto el nuevo enemigo para la medicina. (La medicina quiere el monopolio sobre el control y la distribución de las drogas/medicinas/sustancias en la sociedad.) También, como se viene diciendo hace más de 30 años en filosofía de la tecnología, a las personas que manejan el mundo (el 5%) les conviene tener humanos aislados que no se juntan y luchan por su florecimiento (ahora se diría por sus derechos) y sus localidades. Lo que quiero decir con todo esto es que estos asuntos no son temas nuevos. Ahora veo los frutos de las cosas que llevo leyendo y discutiendo hace años.

Creo que queremos un futuro en el que existan destrezas de interacción con otros seres humanos. (Y ahora parece que, como dice la canción, “You gotta fight for your right to party!”) Yo sigo en mi guerra con los electrónicos con mi cría, y me cuesta (no tanto porque he criado a mi hija con electrónicos bien limitados). Pero igual me cuesta criarla feminista en el mundo sexista en el cual vivimos. El esfuerzo me vale la pena. (Mi hija notó una instancia de sexismo en la película infantil IF –-Imaginary Friends— que me voló la cabeza.) Mi hija es súper social, una líder, y tiene unas destrezas maravillosas de conversación hasta con adultos. No necesariamente una cosa tiene que ver con la otra. Pero quizás hay conexiones.

La autora es profesora de filosofía en la UPR, Mayagüez, y autora de libros infantiles

 

 

Juan Segarra Palmer: historia de un machetero

 

 

 

Buenas noches. Doy la bienvenida y las gracias por estar aquí a las personas presentes. Reciban un saludo cariñoso por honrarnos con su presencia esta noche. Un saludo especial para la compañera Lucy Rodríguez, ex prisionera política; al Profesor y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, Julio Fontanet Maldonado y su familia y al protagonista de la entrevista, el compañero Juan Segarra Palmer y su familia.

Comienzo por agradecerle al Lcdo. Fontanet Maldonado la invitación para compartir la presentación de su más reciente libro, junto a el Dr. Carlos Severino, lo que constituye un privilegio para mí. Julito, como le decía nuestra amiga Tati Fernós, es una persona a quien respeto y quiero mucho. Acostumbrada a sus obras jurídicas, me sorprendió su incursión en la vertiente literaria de las entrevistas. Especialmente, cuando el entrevistado es un exprisionero político que perteneció al Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños- Ejército Popular Boricua-Macheteros (PRTO-EPB- Macheteros). Me enteré de su próxima publicación cuando fue él el entrevistado en ocasión del Radio Maratón a beneficio de Claridad, celebrado el pasado 30 de agosto, para hablar del cuarenta aniversario de los arrestos ocurridos en aquella fecha y de la obra relacionada con esos hechos que acababa de escribir. Poco tiempo después recibí su llamada para compartir con ustedes esta noche.

Les hablo a continuación de mis impresiones sobre la obra y  la conversación entre dos de la que trata. De una primera y ávida lectura una se percata de que no solo se trata de una entrevista, sino que hay una tesis planteada, con mayor énfasis en la primera y en la última parte  del libro. El entrevistador y el entrevistado coinciden en que existe la necesidad urgente de la descolonización de Puerto Rico y de que para lograrlo es imperativa la reconciliación nacional entre las diversas fuerzas y sectores que, con una gran variedad de opiniones, como dice la canción, conviven en nuestra Patria. En las reflexiones que intercambian, encontramos que, para propiciar la descolonización, el diálogo y la búsqueda de consensos tienen que darse para encontrar el mecanismo propicio  para que el proceso marche, a pesar de las diferencias ideológicas.

Probablemente, de inmediato se preguntará quien lee, como fue mi experiencia, ¿podrá superarse el partidismo fanático, el oportunismo de los políticos de turno, la indiferencia de quienes viven para mantener su comodidad, la prioridad de lograr sobrevivir que enfrentan las personas empobrecidas que buscan atender sus necesidades urgentes, entes que pensar en el estatus político de Puerto Rico? Estas interrogantes, en lo absoluto restan validez a la afirmación del autor de que conocer la historia de Juan Segarra Palmer sobre su proceso de concienciación, su formación como luchador por la independencia de Puerto Rico, las acciones políticas con las cuales hizo su aportación patriótica para alcanzarla y reflexionar sobre su postura de que pensar distinto no es un impedimento para buscar puntos de entendimiento, puede contribuir al necesario diálogo para la reconciliación.  Sin duda, este es uno de los objetivos de la obra que hoy se presenta.

La coincidencia entre autor y entrevistado en cuanto a la necesidad de la reconciliación nacional como requisito para la descolonización, deja también sobre la mesa cómo, una vez alcanzada esa reconciliación, se podría vencer la resistencia de Estados Unidos a atender el requerimiento consensuado de los sectores del archipiélago puertorriqueño. El derecho internacional a la libre determinación y soberanía de los pueblos nos protegería, pero de sobra conocemos el abuso de poder de aquella nación acostumbrada al imperialismo descarado. Habría que apostar a la resistencia nacional, demostrada durante siglos de coloniaje y en instancias concretas como Vieques, como el factor determinante.

La segunda lectura del libro la hice de manea más pausada para poder presentar mi apreciación y algunas reflexiones ante ustedes. Sobre el prólogo escrito por el profesor Rafael Cox Alomar debo decir que me gustó mucho porque nos ubica en el contexto histórico y geo político en el cual se desarrollo Juan Segarra Palmer como militante independentista de una organización clandestina cuya plataforma incluía la lucha armada. Datos muy relevantes sobre lo que ocurría en El Caribe, en América Latina. Estados Unidos y Europa nos colocan en el escenario que existía cuando defensores de la independencia patria blandieron el machete para instituir el Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños, el 26 de julio de 1976, fecha escogida para rendir homenaje a la gesta del Asalto al Cuartel Moncada en el 1953, importante antecedente al triunfo de la Revolución Cubana siete años después. En las páginas 10 y 11 se pormenorizan las actividades de represión instigados por la derecha en Puerto Rico, ejecutados por policías corruptos y el exilio cubano, entre otros grupos. La fundación del PRTP-Macheteros fue una respuesta a lo que acontecía. Se destacan tres sucesos trágicos en nuestra historia de lucha por la independencia: el asesinato de Santiago Mari Pesquera el 24 de marzo de 1976, el de Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví en el Cerro Maravilla el 25 de julio de 1978 y el de Carlos Muñiz Varela el 28 de abril de 1979. La referencia de eventos y su análisis en el prólogo nos sirven de marco de referencia para adentrarnos en la entrevista que desarrollan Fontanet y Segarra.

Sobre la Dedicatoria me agradó el justo reconocimiento que el autor  le hace a las organizaciones y comités que trabajaron sin descanso en la búsqueda de apoyo y solidaridad hacia las prisioneras y prisioneros políticos y de guerra, cuyo proceso de excarcelación es objeto  de la conversación. El Comité Unitario Contra la Represión (CUCRE), el Comité Pro Libertad de los Presos Nacionalistas, el Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico, el Comité Especial en Defensa de los Prisioneros de Guerra Puertorriqueños y el Comité de Amigos y Familiares de los Arrestados el 30 de agosto, llevaron a cabo una encomiable labor en distintos momentos históricos para que las personas que lucharon por la libertad patria regresaran a casa. Comités de apoyo, como los mencionados por el Lcdo. Fontanet hacen trabajo de educación a la comunidad sobre quiénes son las personas que luchan por la independencia de su Nación, recaban apoyo para su excarcelación, buscan respaldo económico para los gastos legales y también atienden las necesidades de la familia, así como las de la prisionera o prisionero mientras está tras las rejas.

En cuanto a la estructura de la entrevista, el Lcdo. Fontanet tuvo cinco conversaciones con Juan Segarra. La presentación de la entrevista se divide en siete partes, además del prólogo y de la Dedicatoria. La primera parte es titulada “Juan, Papo o Junior y la Reconciliación Nacional: A Modo de Introducción”. Es muy importante y bien lograda pues plantea la tesis del autor sobre la reconciliación nacional como paso indispensable para la descolonización y nos presenta el trasfondo que lo motiva a escribir el libro. Sobre el particular, señala que es su propósito, y cito, “lograr que nuevas generaciones conocieran lo acontecido en ese periodo histórico: las actividades políticas desde el clandestinaje como parte de la historia de Puerto Rico y sus motivaciones”.   Además, a través de sus preguntas y las contestaciones del entrevistado logra que conozcamos a Juan, Papo o Junior como persona. En la conversación Fontanet se ubica a sí mismo en el momento histórico de 1985, cuando se efectuaron los múltiples arrestos y allanamientos del 30 de agosto, momento crucial en la vida de Segarra Palmer. El autor era entonces un joven estudiante que, posteriormente se hizo abogado. Nos cuenta una anécdota cuando su clase de escuela superior recibió la asignación de investigar y escribir sobre la postura de los partidos políticos de Puerto Rico en cuanto a la excarcelación de los prisioneros políticos nacionalistas. ¿Por qué sería que le asignaron a Fontanet la del PIP?  Además, como parece ser su costumbre, se alejó de lo tradicional y le escribió una carta, a modo de entrevista, al entonces encarcelado Don Rafael Cancel Miranda que, para su sorpresa, éste le contestó, de la forma tan suya que Don Rafa solía hablarles a las juventudes. Sin duda alguna, merecen especial reconocimiento las maestras y maestros que se salen de la cajita curricular para que sus estudiantes conozcan la historia que el sistema no enseña.

En esta parte de la entrevista también nos damos cuenta de la admiración que siente el autor por la personalidad de Segarra Palmer. Sobre el particular les invito a leer las páginas 24 y 25.  En “Del Condado a los Albores del Clandestinaje”, en la conversación entre Fontanet y Segarra obtenemos información sobre la familia del entrevistado, la escuela a la cual asistió, el área de El Condado en la cual pasó su niñez y adolescencia, sus amistades, sobre las cuales guarda memorias precisas. Nos enteramos de que fue un buen estudiante, un jugador de baloncesto bastante discreto, porteador de periódicos, hijo de un abogado independentista y cuya madre provenía de Nueva York. Juan es el mayor de tres hermanos varones y una hermana. Del tono de las contestaciones en ésta y otras partes de la entrevista, se desprende el gran amor y respeto de Juan por su mamá, Doña Noemí y por su padre, Don Juan (Quique), quienes siempre lo apoyaron.

A esta altura de la entrevista apreciamos también la formación académica e intelectual de Segarra que comenzó en  el Colegio St. John en El Condado y se fortaleció en la prestigiosa escuela preparatoria Andover, en Massachusetts. Hay inicios de su toma de conciencia a través de lecturas e investigaciones sobre el imperialismo norteamericano. Su aceptación en la Universidad de Harvard estaba, prácticamente, garantizada. Aunque el plan era hacerse abogado, no llegó a concretarse. Eran tiempos revueltos en los que el estudiantado luchaba por sacar las estructuras militares de los campus universitarios y se protestaba contra la guerra en Vietnam. “El Abuso que Cambió una Vida”, la suya, es narrado y presentado por el entrevistado como el punto de inflexión en el cual Harvard dejó de ser la meta para él. Se convenció de que su vida tiene otro propósito. La golpiza de la Policía al estudiantado y particularmente a su amigo en silla de ruedas, fue la clave.

La entrevista es detallada en cuanto a la búsqueda de Juan del espacio desde el cual participar en la lucha por la independencia de Puerto Rico. Habla sobre su estadía en Cuernavaca, México durante algunos meses, su intento de terminar los estudios universitarios en la Universidad de Puerto Rico, para, finalmente, regresar a Harvard a terminar el bachillerato, más como una muestra de respeto y agradecimiento a Doña Noemi y a Don Quique. Su interés por integrarse a una organización política clandestina, que utilizara la lucha armada, ya estaba definido. En “Comenzó el Clandestinaje” la entrevista nos conduce al accionar de Segarra en esa dirección. Se estableció la conexión con Filiberto Ojeda Ríos.

Encontramos abundante y minuciosa información sobre las estructuras organizativas. Asumo que se debe a que se trata de eventos que ya estaban accesibles en los expedientes judiciales del caso de la Wells Fargo, en Hartford. Pueden ser detalles atractivos para las personas interesadas en la acción militar o en la formación y eficiencia de las organizaciones. Yo hubiera preferido algunas preguntas sobre las posibilidades de la lucha clandestina en las circunstancias actuales, en las que la tecnología avanzada penetra todos los resquicios, así como su pertinencia en el actual Puerto Rico.

De la lucha armada y el Derecho Internacional destaco la información que ofrecen tanto el entrevistado como el entrevistador sobre las disposiciones que protegen a los pueblos colonizados y a las personas que luchan por su liberación. En las contestaciones de Segarra encontramos cómo los operativos del Ejército Popular Boricua-Macheteros, se ajustaban a los criterios internacionales para poder ser invocadas como defensa o actividades protegidas por el Derecho Internacional. Por su parte, el profesor Fontanet domina la materia como penalista que, además, enseña un curso sobre la interacción de ambas materias.

La parte de la entrevista relacionada con el operativo de Hartford, coloca en el escenario a Víctor Gerena, el conductor del camión cuya carga de siete millones, fue expropiada por Los Macheteros. Él representa a la diáspora boricua comprometida con la independencia de Puerto Rico. Para ello sacrificó su vida familiar para garantizar el éxito de la acción que él mismo propuso. Me conmovieron el cariño y el respeto con los que Segarra se refiere a Gerena y el sentido de culpa con el cual ha permanecido a través de los años porque aquel nunca podrá retornar a lo que hubiera sido su vida normal. También por la feroz persecución y acoso que sufrieron sus familiares. Víctor Gerena, su madre Doña Gloria y demás personas de su entorno, deben tener un lugar especial en la historia del independentismo puertorriqueño.

La posterior reivindicación del operativo de la Wells Fargo por los Macheteros y su vinculación con la lucha de liberación nacional, limpió la imagen de Víctor en cuanto a que se tratara de una acción para su lucro personal. Esa adjudicación cuya decisión no fue del todo consensuada, causó desacuerdos dentro de la organización que, eventualmente, fueron divisorios. La entrevista no abunda en detalles sobre el particular.

Además del operativo de Hartford y la posterior distribución de juguetes por los Reyes Magos en aquella ciudad y en Puerto Rico con parte del dinero expropiado, en la conversación provocada por Fontanet, se abordan las principales acciones militares del Ejército Popular Boricua con detalles sobre la planificación, el desarrollo de su ejecución, pero más importante aún, se destacan las razones específicas que las motivaron. En términos históricos es información valiosa pues demuestra que la organización política actuaba de forma justificada para responder atropellos cometidos en contra del movimiento independentista puertorriqueño. Por ejemplo, la acción de la base aérea Muñiz, fue en respuesta al robo de las elecciones de 1980 por Romero Barceló y en apoyo a la lucha del pueblo salvadoreño, mientras que el operativo de Sabana Seca, ocurrió en desagravio al asesinato de Ángel Rodríguez Cristóbal en la prisión federal donde cumplía sentencia por su activismo a favor de Vieques.

Otro dato histórico de relevancia es la fecha de la fundación del  Partido Revolucionario de los Trabajadores-EPB- Macheteros, el 26 de julio de 1976. Cuenta Segarra que fue en respuesta a la violencia ejercida contra el movimiento independentista. El prólogo del profesor Cox Alomar recuerda en detalle los desmanes cometidos por la derecha y las respuestas de la organización clandestina.

La parte de la entrevista titulada “Un Preso de Alto Perfil” me transportó al amanecer del 30 de agosto de 1985 hace 40 años, cuando el FBI, allanó múltiples hogares y otros espacios y efectuó arrestos en San Juan, Caguas, Vega Baja, Luquillo, pero también en Estados Unidos y en Cuernavaca, México. En este último la Interpol fue brazo utilizado para arrestar y torturar a Lucy Berríos, militante de la organización y compañera de Segarra Palmer. La actuación de los agentes federales fue brutal, especialmente por el impacto que tuvo en las crías sorprendidas en su sueño para enfrentarse con armas largas antes sus infantiles ojos y con la imagen de sus padres y madres con cadenas y bajo arresto.

El golpe emocional para las familias, la reacción solidaria de los vecindarios afectados, el teatro militar que montó el gobierno de Estados Unidos, el combate de Filiberto Ojeda Ríos en Luquillo, son historias para ser contadas por sí solas.

La narración de Segarra en torno a su vida encarcelado, es una de las que más disfruté porque sin alardes, con sencillez y mucha franqueza nos expone como sobrevivió 17 años de prisión sin amargarse, con una gran fortaleza espiritual que era parte de su personalidad, pero que enriqueció más aun utilizando los recursos existentes en el sistema carcelario que no fueran incompatibles con sus principios. Cuidó su salud física y combatió el ocio de todas las formas posibles, incluso haciendo deportes, al tiempo que continuó cultivando su intelecto mediante la lectura y alimentando su ser interior con la meditación y la oración. Tenía la esperanza puesta en que el movimiento independentista y el pueblo puertorriqueño, solidario por demás con la defensa de los derechos humanos, lo traería de vuelta a la Patria, como hizo con Lolita Lebrón, Irvin Flores, Andrés Figueroa Cordero, Oscar Collazo y Don Rafael Cancel Miranda. Y no se equivocó. Es conmovedora su fe en que la gente lucharía por la excarcelación de las prisioneras y prisioneros políticos, incluso después que tuvo que esperar tiempo adicional, luego de la salida de la mayoría. Su fortaleza se resume en la reflexión que hace y encontramos en la página 215: “El ánimo es lo más importante para todo en la vida”.

El entrevistador le hace preguntas sobre la apreciación que tiene de su vida, al mirar hacia atrás. Por ejemplo, si se arrepiente de algo. La respuesta es categórica y muy personal. Me pareció genuina y difícil para ser expuesta públicamente. En esta parte de la conversación también hay intercambio en cuanto a la apreciación que ambos tienen sobre la familia, así como  en el apego y amor por su gente.

Casi para finalizar la entrevista el autor conduce el diálogo hacia la opinión de Segarra sobre la situación política de Puerto Rico en ese momento. De nuevo, encontramos una visión llena de positivismo y de esperanza de que el pueblo puertorriqueño enfrentará los retos del coloniaje-entre los que menciona el éxodo de profesionales, el desplazamiento, el partidismo, la corrupción-mediante la lucha y las alianzas. Coloca una carga muy positiva en la enorme participación de las mujeres en el activismo. En lo que es música para mis oídos de feminista, destaca la prominencia de las mujeres en posiciones de liderato como el cambio más grande observado por él desde que entró en prisión hasta el momento en que es entrevistado por Fontanet. Entiendo que se refiere al liderato en las organizaciones y frentes de lucha no gubernamentales. Ciertamente nosotras no nos quitamos ni dejaremos que nos arrebaten las reivindicaciones alcanzadas. Las que afirmamos el derecho patrio a la libre determinación e independencia, tampoco dejaremos de luchar por ella.

Segarra menciona también como un cambio significativo e impacto de las redes sociales. Reitera la importancia de la descolonización al señalar que: Para mí, la descolonización es imprescindible para que mis hijos y nietos puedan vivir en un Puerto Rico mejor.”

En las reflexiones finales el autor escribe con posterioridad a las elecciones de 2024, que los resultados son cónsonos con el análisis de Segarra en la entrevista. Opino que también con el suyo, pues coinciden. Señala que los números obtenidos por la Alianza, por la gobernadora y por el Partido Popular apuntan a que el sector de mayor juventud en la población se inclina hacia el cambio y se aleja del voto por tradición familiar.

Fontanet aprovecha también para resumir el recorrido por la vida de El Machetero a través de la entrevista y destaca el impacto favorable que tuvo en él para reflexionar sobre la realidad puertorriqueña y sobre nuestro Pueblo, matizado todo ello por la realidad política del país.

Para finalizar quiero recomendar la lectura de “Juan Segarra Palmer, la Historia de un Machetero”. Conocerán al entrevistado por el autor a través de una conversación en la que también podrán acercarse a sus opiniones sobre los diversos temas que plantea Fontanet en las preguntas. También tendrán su visión sobre la organización política que durante un intenso periodo de tiempo defendió la dignidad nacional y el derecho del Pueblo puertorriqueño a la libre determinación e independencia.

Luego de finalizar el libro, hay algunos puntos sobre los que me gustaría conocer más. Por ejemplo, cuál fue el eslabón que condujo a los arrestos del 30 de agosto de 1985; cuál es la visión de las compañeras que fueron arrestadas y encarceladas: Ivonne Meléndez y Lucy Berríos; qué impidió la  reconciliación entre los sectores en pugna dentro de la organización clandestina, luego del operativo de la Wells Fargo; cómo las familias enfrentaron los procesos; cuál es el sentir después de 40 años de las hijas e hijos; que nos pueden contar sobre el impacto que tuvo en las vidas de sus abuelas y abuelos, como Doña Noemí Palmer, Doña Cristina Claudio, Don Quique Segarra. Tal vez otras entrevistas y más investigaciones contribuyan a encontrar las respuestas.

   

Presentación en el   Colegio de Abogadas y Abogados de Puerto Rico 3 de diciembre  de 2025. El libro esta a la venta en la CLARITIENDA