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Animalidad, desarraigo y vuelo: La errancia como afirmación de la vida en Con llanto de cocodrilo y Los nidos

Steven Oquendo López

Especial para En Rojo

necesitamos una crítica de los valores morales,
hay que poner alguna vez en entredicho
el valor mismo de esos valores.

-Friedrich Nietzsche
La genealogía de la moral

 

Es un espectáculo el juego de la pertenencia. Ante la precariedad de los núcleos sociales que deberían sostenernos, la idea del “ser”, de un “somos” y “resistimos” resulta jugosa para los circuitos de consumo mercantil: la raíz, con todo su artificio y nostalgia, vende.  En este panorama nuestro, plagado de sombreros de jíbaro y amapolas que pretenden ser flores de maga, Melanie Pérez Ortiz y Xavier Valcárcel publican sus primeras novelas. Ella presenta Con llanto de cocodrilo bajo Elefanta Editorial, y él entrega Los nidos junto a la editorial Riel. Mi comentario girará en torno a la errancia y la animalidad, se enfocará en cómo ambos protagonistas enfrentan un regreso imposible al mundo humano. En conversación con las ideas presentadas por Édouard Glissant en su Poética de la relación, y otros pensadores que tal vez no recuerdo, me preguntaré cómo es posible habitar un espacio que resulta hostil a la vida. Cabe adelantar que ambas novelas sugieren que tal cosa, a pesar de ser un mandato cultural, puede y debe ser burlado. Después de todo, las raíces no son más que ficciones. Ficciones que la Literatura teje y desteje.

Él está cautivado por las aves y ella, engatusada por los cocodrilos. Hilario vive a inicios del siglo XX; ella, doctora de día, habita el siglo XXI, más cerca de nuestros tiempos. Ambos deben negociar sus apariciones, domesticarse ante la imagen pública y ocultar lo barbárico en sus cuerpos frente a la razón civilizatoria. Ella, recién electa funcionaria pública, es acosada por las exigencias que acompañan la figura del “excelente servidor público”: venderse a los intereses del capital. Él, un hombre afeminado, maricón, negro e independentista —y, para añadirle picardía a la combinación, prófugo de la “justicia” colonial—, sólo tiene dos opciones: esconderse o morir. Y fíjense en la coincidencia: nos topamos con dos aves raras, en modo de caza, más interesadas en los misterios del reino animal que en las miserias de la humanidad. He ahí la primera pista de estos rompecabezas: si el lenguaje humano está fundado en la dominación de unos sobre otros, habrá que darle paso al rugido del animal.

La división euromoderna entre lo humano y animal ha sido discutida por académicos como Jaques Derrida, Mara Negrón y Zakiyyah Iman Jackson. Basta recordar aquí que, para justificar el dominio de la persona sobre todas las cosas, la caracterización cartesiana de la persona como esencialmente racional contribuyó a degradar todo aquello identificado como carente de razón a la categoría de cosa. Y, en sentido kantiano, las cosas acaban por ser un medio para que las personas racionales alcancen sus fines. Así se construye una norma mítica —retuerzo las palabras de Audre Lorde— que legitima su dominación bajo el argumento de que la raíz occidental, por presentarse como cuna de sujetos racionales, posee un supuesto derecho de conquista. Todo ese aparato racional se materializa en el Estado heredado de la Ilustración. Para algunos, sólo hay libertad bajo un contrato social en el cual los particulares se someten a la voluntad de la mayoría; para otros, eso no es más que una cortina de humo que oculta el rol del Estado moderno como aparato represivo que, mediante sus instituciones legales y militarizadas, defiende la propiedad privada, que no es otra cosa que el robo de lo común. Para los primeros, la dicotomía entre civilización y barbarie funciona como una mano reguladora de cuerpos; para los segundos, la barbarie es la respuesta que rehúsa la represión. Yo pertenezco al grupo de los segundos. Y, si no les aburrí con la cháchara teórica, verán que nuestros protagonistas tal vez acabarían por ubicarse en ese segundo grupo también.

Cuando los cocodrilos cubanos arriban en las aguas de Puerto Rico, se construye un discurso fronterizo en rechazo a su presencia. Así lo constata la narradora: “En la prensa llaman a estos reptiles migrantes ‘invasores’ y algunos medios los etiquetan como ‘cocodrilos asesinos’, como si matar para comer no fuera ley de la naturaleza” (23). Para construir una idea de familia nacional y preservar una cadena de filiación que no se vea “manchada” por un Otro invasor, es necesario articular una narrativa en la que la llegada de ese Otro significa un daño para el nosotros. Ese Otro invasor rara vez es alguien adinerado: el daño sólo se reconoce cuando afecta los intereses del capital. Fíjense en el almuerzo que Hilario y sus amigos tuvieron en el Hotel Inglaterra: “sus aspavientos, manierismos y risas reventaron como fuegos artificiales la paciencia de muchos” y, enseguida: “El mismo Anacleto Agudo, propietario del hotel, fue a verlos de cerca. Sin embargo, Alber había pagado una de las dos habitaciones más costosas, «una suite familiar» le dijeron, la más amplia y lujosa” (38). Si Hilario, Alber y Vicente fueron tolerados, fue porque aparentaban tener dinero listo para ser gastado en el hotel. Si los cocodrilos cubanos fueron criminalizados, es porque su presencia amenaza alejar a inversionistas (179). La nación sólo parece estar en peligro cuando tiemblan los intereses económicos, porque incluso la moral cristiana puede ser ignorada por un buen cheque. Es en este contexto donde la errancia y animalidad hacen su aparición.

Ambos protagonistas regresan a un Puerto Rico que les resulta distante a sus recuerdos. La memoria es modificación, anota Cristina Peri Rossi. Él se la pasa ansioso y ella todo un mar de confusión.  Ante la llegada repentina de Hilario, tras seis años en México, a su abuela se le cruza por la mente “que no tenía en frente a un niño convertido en hombre, sino a un hombre equivocado buscando encontrar intacto un lugar que dejó atrás, un origen. Pero todo había cambiado. Cambió el cauce del río y el agua, cambiaron las tierras altas y bajas, el pueblo, el país, ella, la madre de Hilario, incluso él” (149). Y es que al tocar tierra, Hilario sólo piensa en agilizar su misión económica para visitar cuanto antes a su madre y abuela: les trae dinero y un amor cocinado al fuego lento de la distancia. Es un pájaro que regresa a su nido. Sin embargo, ese nido está marcado por su madre sumergida en la locura y por la vigilancia de la policía colonial, atenta a cualquier manifestación de mariconería para arrestarlo. Por su parte, la doctora lleva diez años ausente. Recuerda que, en otro momento, al llegar y ser recogida por su padre, luego de presenciar el escenario que él arma al descomponerse su carro, descubrió que “acabada de regresar, se sorprendía de sí misma; de que le pareciera absurdo lo que le había parecido normal toda la vida. Parece que ha estado fuera de casa ya por demasiado tiempo” (70). A la distancia afectiva hacia su padre —una marcada por una infancia turbulenta— se suma su nuevo cargo público, donde el interés colectivo importa poco y donde la presionan continuamente para que renuncie a sus principios y se venda al narcoestado. La huida del mundo humano, corroído por el ácido del poder y organizado de modo que la estabilidad de unos dependa de la inestabilidad de otros, se convierte así en un impulso: un escape hacia la animalidad negada.

Los hombres han quedado atrás. No pueden seguirle el paso a ella. La noche está oscura como boca de cocodrilo nocturno. Ella camina a zancadas por entre los arbustos. Luego de un rato, ya no la ven más. Gritan. La llaman. Ella no responde. (Pérez  207)

Al fin y al cabo, todos huimos, todos nos vamos, todos escapamos repetidamente intentando sobrevivir. Es lo que compartimos con los animales. (Valcárcel 173)

El escape de la doctora ocurre en completa desnudez bajo la lluvia, en un impulso más afectivo que racional, uno en el que los cocodrilos le ayudan como defensa frente a los humanos. El vuelo de Hilario se erige como una gesta de supervivencia ante un aparato policiaco rabioso con su mera existencia. Si el mundo humano es uno de muerte y dominación, aquí lo animal aparece no como uno ajeno a la violencia, pero sí como uno donde los cuidados son posibles. Para Glissant: “Si la nación en Occidente es inicialmente un «contrario», la identidad para los pueblos colonizados será en primer lugar un «opuesto a», es decir, en principio, una limitación. El verdadero trabajo de descolonización consiste en sobrepasar este límite” (31). Dicho en mi pensamiento: estos personajes son aniquilados por una concepción del tejido social como una masa homogénea orientada a generar ganancia. Cuando Glissant señala la necesidad de sobrepasar el límite de los opuestos, lo hace desde su propuesta de la relación: una en la que los grupos sociales no se construyen por la raíz de la filiación, sino por la convivencia que emerge de compartir un espacio común. En este sentido, la premisa es sencilla: no tenemos que ser iguales; basta con estar juntos.

Como señalé al inicio, estas novelas se publican en un contexto económico y cultural en el que la raíz de la puertorriqueñidad se transforma en un consumible: tanto en lo comercial —con un discurso cercano al de la armonía racial— como en lo académico, donde las raíces operan como comodidad teórica que atrae becas. Al mismo tiempo, forman parte de una literatura que se ha empeñado en definir la puertorriqueñidad desde múltiples miradas, muchas de ellas igual de esencialistas que las que critican. Por eso resulta refrescante que, en prácticamente la misma semana, Xavier Valcárcel y Melanie Pérez Ortiz ofrezcan una dupla de protagonistas a quienes la pertenencia les es negada. Si el mundo de lo humano requiere identidades fijas y prefabricadas para constituirse, aquí se sugiere que la poética del animal puede ser una alternativa para construir manadas capaces de acoger la diferencia y proteger la singularidad de sus miembros. Es en la errancia donde la manada se constituye con el movimiento. Es en el movimiento donde las lógicas de la raíz no pueden ser hostiles a la vida.

 

¡Y faltan tres años!

 

Carla Cristina Dávila del Valle

En los pasados días, se aprobó en la Cámara, por descargue, un proyecto que busca aclarar que el nasciturus -el concebido no nacido- es persona natural en cualquier etapa de gestación para los efectos legales que le beneficien, sin que esté condicionado a su nacimiento, a excepción de los derechos hereditarios.

Ujum. Vamos a preocuparnos por los derechos de los que no han nacido mientras ignoramos, violamos o eliminamos los de los que sí nacimos. ¡Bravo!

El mismo cuerpo, o sea, la Cámara, aprobó un proyecto que ordena al Negociado de Energía que realice una auditoría del sistema tarifario y una evaluación del cumplimiento contractual y operacional de LUMA. Esto, mientras el Negociado de Energía realiza… eso mismo. De hecho, está haciendo vistas públicas sobre ese asunto hasta el 17 de diciembre.  Vamos a obligar a un organismo a hacer algo que ya está haciendo. ¡Bravo!

También en la Cámara se rindió un informe positivo para un proyecto que busca crear la «Ley de Transparencia en la Oferta de Tamaños en Establecimientos de Comida Rápida de Puerto Rico», para garantizar que los consumidores sean informados adecuadamente sobre todas las opciones de tamaños disponibles, incluyendo el tamaño pequeño, al momento de ordenar. Sí,  porque esto es un gravísimo problema en Puerto Rico y, de serlo, no basta con enmendar alguna ley ya existente u ordenar a DACO a que promulgue un reglamento a esos efectos. ¡Bravo!

Además, la Gobernadora convirtió en Ley una medida que obliga a los conductores a cambiar de carril o reducir la velocidad cuando una grúa esté detenida con las luces encendidas.

Wow. Sencillamente wow. O sea, ¿qué es lo que está haciendo la gente que es necesario legislar para evitarlo? ¿Están chocando despavoridamente con las grúas o les están pasando por encima? Y si así es, ¿por qué hacer una ley y no mejor una campaña de concienciación? ¡Bravo!

Ah! ¿Pero saben qué no se convirtió en ley? Dos importantísimas legislaciones que, además de atender verdaderas necesidades, fueron promesas de campaña y nos dijeron que pasarían en los primeros meses de la administración: la congelación y posterior eliminación del impuesto al inventario y la Reforma Contributiva.

A eso, súmele la otra promesa que copó la contienda primarista, la campaña a la gobernación y seguramente le permitió el triunfo a Jenniffer González, pero no ha pasado: sacar a LUMA.

Y una se pregunta quién los asesora, para quién trabajan verdaderamente, por qué quieren llegar al poder, para qué quieren el poder. Una quiere darles el break, pero lo que hay que darle es al brake. Este tipo de gobernanza tiene que detenerse, tanto en la Legislatura como en la Fortaleza.

Basta de legislar por descargue y sin vistas públicas, basta de legislar asuntos que no representan un problema social mientras desatienden necesidades reales de la gente, ignorando a quienes saben del tema y sin considerar a quienes vivirán las consecuencias de las leyes.

Y basta de gobernar como si el puesto fuera una plataforma, tarima o trampolín para adelantar agendas e intereses personalísimos y un sofá donde recostar la urgencia de administrar un país que merece y requiere reconstrucción y reingeniería total.

Si este saldo de los primeros once meses de administración nos sirve para hacer una proyección, qué poco útil y qué terriblemente nefasto lo que nos espera por los próximos 37.

¡Ojalá me equivoque!

Rehacer hoy el pacto de las Catacumbas

Especial para En Rojo

 

Cada 16 de noviembre se conmemora un acontecimiento fundamental para las Iglesias cristianas y para el mundo. En esa fecha, en 1965, en Roma, durante el último período de sesiones del Concilio Vaticano II, 42 obispos católicos de diferentes países y continentes se reunieron para firmar un compromiso público fundamental para la inserción amorosa de la jerarquía de la Iglesia junto a las poblaciones más empobrecidas. A través de ese documento, los obispos decidieron renunciar a títulos honoríficos como «príncipes de la Iglesia» y a símbolos de nobleza, como el palacio episcopal, cruz y anillo de oro, o metal precioso. Asumieron entonces el compromiso de simplicidad y sobriedad en su forma de habitar, vestir y vivir. Como servidores del Evangelio, daban testimonio de que, por vocación evangélica, la Iglesia debe ser, prioritariamente, Iglesia de los pobres y para los pobres.

Para asumir y firmar este documento, 42 obispos se reunieron en las Catacumbas de Domitila, en Roma. Era un lugar simbólico, porque allí, en los primeros siglos, junto a las tumbas de hermanos y hermanas, mártires de la fe, las primeras comunidades cristianas de Roma celebraban la alabanza a Dios y vivían la comunión. Por eso, este documento se conoció como el «Pacto de las Catacumbas». En los días siguientes, más de 500 obispos de todo el mundo firmaron el documento y asumieron el mismo compromiso.

Aunque sin la misma visibilidad, hubo un movimiento similar entre algunos pastores evangélicos latinoamericanos y caribeños.

En octubre de 2019, durante el Sínodo para la Amazonía, en el Vaticano, un grupo de obispos, sacerdotes, misioneros y misioneras laicos, ministros y ministras de otras Iglesias cristianas y representantes de pueblos originarios se reunieron de nuevo en las Catacumbas de Domitila. Allí renovaron el Pacto de las Catacumbas y lo actualizaron en el Pacto de las Catacumbas por la Casa Común. En 15 puntos que actualizan el llamado a la pobreza evangélica y a la defensa de la vida y de la casa común, esta nueva versión del Pacto se centró en la defensa de la Amazonía, el cuidado de la Madre Tierra y la solidaridad con los pueblos originarios.

A partir de esa iniciativa, en algunas Iglesias locales, se constituyeron, ecuménicamente, grupos de renovación del Pacto.

En la época del primer pacto, el compromiso con los pobres se entendía como camino ascético de renuncia a las comodidades y búsqueda de la comunión con los empobrecidos y empobrecidas del mundo. En tiempos anteriores al Vaticano II, en algunos países, surgió el movimiento de sacerdotes obreros. Después del Concilio, muchos hermanos y hermanas religiosos optaron por vivir en periferias y convivir con las personas más empobrecidas. También algunos grupos de jóvenes siguieron ese camino.

En nuestros días, las personas pobres no son solo individuos. Son colectivos, que el mártir salvadoreño Ignacio Ellacuría llamaba «pueblos crucificados». Por eso, hoy en día, el Pacto de las Catacumbas ya no puede ser solo de comunión y cercanía. Es urgente bajar de la cruz a los pueblos crucificados. La Teología de la Liberación nos enseñó: “Con los pobres, pero contra la pobreza injusta”.

Para eso, la solidaridad con los pueblos empobrecidos (opción no solo preferencial, sino prioritaria) sigue necesaria, pero se necesita más: atacar las raíces del problema: las causas estructurales de la pobreza en el mundo. Si no luchamos contra las estructuras sociales y políticas que crean y alimentan las diversas caras que adopta la pobreza, actuamos como alguien que quisiera secar una habitación mojada sin cerrar primero el grifo.

Desde el comienzo de su ministerio, en 2013, el papa Francisco propuso que la Iglesia se pusiera «en salida, al encuentro de las periferias del mundo». Concretamente, Francisco promovió encuentros mundiales de representantes de movimientos populares de todo el mundo y  propuso como objetivo de la lucha contra la pobreza, el derecho universal a las tres T: tierra, trabajo y techo.

En 2025, el 16 de noviembre coincide con el 33º domingo ordinario del año, en el que, por novena vez, la Iglesia católica celebra el Día Mundial de los Pobres. Ese año, el tema propuesto es “Tú eres mi esperanza”(Sal 71,5).

De hecho, el enorme aumento de la pobreza en el mundo, la discriminación social y la violenta persecución que sufren migrantes y extranjeros en los más diversos países, así como la proliferación de guerras y conflictos, hacen urgente este llamamiento. La mirada a la realidad, por muy necesaria que sea, puede ser desmovilizadora y los diagnósticos, pesimistas. La esperanza solo puede venir de la confianza de la fe. Podemos decir «Tú eres nuestra esperanza». Concretamente, el Espíritu de Amor, en el que esperamos, suscita la resistencia de las comunidades originarias, los grupos afrodescendientes y los movimientos populares.

Cuanto más se agravan las dificultades y los obstáculos, más expresan alegría y resistencia amorosa. Así, el amor vence a la indiferencia y la vida vence a la muerte. En Brasil, se dice: “Cuanto más oscura es la noche, más bella y resplandeciente será la aurora”.

 

 

Dico: una vida dedicada a la patria en formación

En Rojo

Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver cuatro filmes en 3 días en las salas de Fine Arts quizá para compensar que no iba a poder asistir al Festival de Cine Europeo que comenzaba precisamente cuando tenía que volver a Vieques. Escojo un documental puertorriqueño que lleva varias semanas en cartelera y que puede que una parte del público no necesariamente esté de acuerdo con las ideas propuestas (como bien señala el escritor y crítico de cine, Manuel Martínez Maldonado), pero es una parte de nuestra historia que debe conocerse, debatirse y seguir indagando.

Dico (director y guionista: José Manuel Dávila Marichal) pudiera ser una continuación de su documental de 2018: 1950: la Insurrección Nacionalista y lo es, pero es mucho más. Los dos Nacionalistas que sobresalen (entre los maravillosos octogenarios que el director logró entrevistar) en el 1er documental, Heriberto Marín Torres y Ricardo Díaz Díaz, se convirtieron en casi nuestros historiadores vivientes de esta gesta revolucionaria que conmemoramos el 30 de octubre. Heriberto sirvió como narrador participante durante esos días cruciales para luego aparecer y desaparecer en las cárceles de los que juraron apagar sus voces. Ricardo contaba una historia paralela pero fragmentada por ser más personal. Como nos señala Dávila Marichal en este documental, Ricardo tenía tantas historias que contar con un estilo tan personalizado que decidió darle continuidad a su voz y de ahí surge Dico.

La sencillez con que Dico narra acontecimientos tan peligrosos como la insurrección de Jayuya y su propia participación, sus recuerdos familiares, su admiración por los cadetes de la República, su lealtad de combatir por la independencia de Puerto Rico y su valentía de enfrentar y aceptar cualquier castigo impuesto, pero nunca arrepentirse de sus actos, nos acercan a Dico como si hubiera sido nuestro compañero. Según seguimos cada episodio de la insurrección y el arresto, maltrato y encarcelación de él y su familia, nos solidarizamos con un joven que nunca titubeó en su defensa de ideales y que sufrió intensamente, a través de los años, la injusticia cometida con su madre, a quien no puede recordar sin abiertamente llorar por todo lo perdido.

Debemos conocer más sobre la huelga estudiantil de 1948 en la Universidad de Puerto Rico y la reacción de las autoridades gubernamentales, la infame Ley de la Mordaza, el carpeteo por la policía de Puerto Rico en confabulación con el FBI, las leyes inventadas o modificadas para conseguir convicciones y encarcelar sin prueba alguna, destruir reputaciones como castigo por pedir justicia, intentar borrar los hechos y la importancia de la Insurrección Nacionalista y el movimiento Nacionalista compuesto de hombres y mujeres con la resolución—no importa qué—de aspirar y luchar por la independencia de Puerto Rico. Todo esto es lo que Dico nos recuerda y da su ejemplo en este documental con tanta ternura y compromiso en sus ideales por un Puerto Rico libre y soberano.

La documentación no solo existe si no que es accesible a cualquier persona que interese saber su historia a través de documentos preservados, mayoritariamente en el Archivo General y Biblioteca Nacional de Puerto Rico (ICP), la Colección Puertorriqueña en la Biblioteca Lázaro de la UPR y del Centro de Investigaciones Históricas (CIH) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Si su búsqueda de datos lo hace primordialmente desde su espacio y computadora, documentaliablog.wordpress.com provee un archivo digitalizado con las investigaciones, tesis y publicaciones en revistas y libros con un ordenamiento que facilita su búsqueda. En el caso de la historia del Partido Nacionalista: Documentalia: texto e imaginación histórica, Archivo de documentos y lecturas historiográficas, Documentalia: Pedro Albizu Campos, ofrece la oportunidad de leer, ver fotos, escudriñar documentos de esa época y estar al tanto de análisis y revisiones contemporáneas. Tan solo la semana pasada la profesora Lisa Materson de la Universidad de California-Davis, ofreció una excelente charla auspiciada por el Centro de Investigaciones Históricas (CIH) de la participación de la estadounidense, Ruth Reynolds, en este movimiento en los años de 1940 hasta el final de sus días. Su libro de 2024 se titula Radical Solidarity: Ruth Reynolds, Political Allyship, and the Battle for Political Independence. Pueden acceder la charla a través de Fb-CIH.

Lo que expande y añade José Manuel Dávila Marichal a la investigación de nuestra historia es la imagen en movimiento, no solo las voces y testimonios de los que vivieron esa historia, pero los gestos, movimientos y tanto sentimiento a una historia que seguirá viva por personas como Dico.

Esta semana en la historia

Luis Rafael Sánchez

15 de noviembre de 1884
Imperios acuerdan como saquear a África
Inagura la Conferencia de Berlín, encuentro donde las potencias imperiales como Francia, Inglaterra y Alemania comandan las reglas civilizadas -según Europa- para el repartimento de la explotación africana, en detrimento de potencias decaídas como Portugal y España y los pueblos explotados. En la Conferencia no participaron africanos.

15 de noviembre de 1904
EUA invade a Panamá
En Ancón (Panamá) desembarcan los marines estadounidenses para invadir el país.
Se impone en Panamá la Constitución Nacional, con un apartado que contempla la intervención militar norteamericana cuando Wáshington lo crea necesario. Inmediatamente se inicia la construcción del Canal de Panamá. Más adelante, Estados Unidos llenará la zona de bases militares y en 1946 fundará la tristemente célebre Escuela de las Américas, por cuyas aulas pasarán muchos de los dictadores de América Latina y sus esbirros.

15 de noviembre de 1988
Declaración de Independencia de Palestina
El Consejo Nacional de Palestina, afiliado a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), anunció, a pesar de la ocupación, la independencia del Estado palestino. “Las fronteras del Estado palestino no fueron especificadas en la declaración. En la misma se refería a la población del estado: ‘El Estado de Palestina es el Estado de los palestinos dondequiera que estén’. Este fue definido como un país árabe: ‘El Estado de Palestina es un Estado árabe, como parte integral e indivisible del pueblo árabe’. A pesar de que [151] países en el mundo han reconocido a Palestina como un Estado soberano, el país continúa en la actualidad bajo la ocupación de Israel” (ambitointernacional.com).

En la Asamblea General de la ONU de 2025, diez países votaron contra el reconocimiento, entre ellos Israel, Estados Unidos y, de América Latina, Argentina y Paraguay. Argentina había reconocido a Palestina como estado libre e independiente, pero la administración de Milei. Paraguay ha variado su postura también y en agosto de 2023, el presidente actual manifestó su apoyo a Israel.

17 de noviembre de 1936
Nace Luis Rafael Sánchez
Dramaturgo, cuentista, novelista, ensayista, nació en Humacao.

17 de noviembre de 1939
Día internacional del estudiante y la estudiante
En recordación a nueve estudiantes de las universidades de Praga asesinados por las hordas nazis de Adolfo Hitler que habían invadido a Checoslovaquia. ¡QUE VIVAN LOS ESTUDIANTES!

17 de noviembre de 1970
Juicio por masacre de Mi Lai
En el marco de la guerra contra Vietnam, el teniente William Calley va a juicio por haber ordenado la masacre de Mi Lai (16 de marzo de 1968). Según el informe del ejército, tras haber encontrado solo 3 armas habían fusilado a 90 vietcong civiles y 30 vietcong no civiles, pero según otro informe habían violado y asesinado a 504 mujeres, niños y ancianos. El castigo contra el crimen fue 3 años de arresto domiciliario y luego será amnistiado por el presidente Nixon. Durante la guerra murieron entre 1 a 3 millones de vietnamitas.

18 de noviembre de 1803
Haitianos derrotan fuerzas imperialistas
Desde 1791 los haitianos se levantaron en armas para abolir la esclavitud y en 1792, en Francia y sus colonias se proclamó su abolición. En 1794 la Convención Nacional haitiana proclamó por segunda vez la abolición, con Haití luchando ya por su independencia. Sus luchas incluyeron batallas contra una coalición inglesa, española y francesa reaccionaria. Toussaint Louverture derrotó a españoles y británicos en 1795 y 1978 respectivamente. En 1801, Napoleón se negó a reconocer la abolición de la esclavitud en Haití a donde envió tropas del mejor ejército europeo del momento. El tesón haitiano aprovechó las guerras entre imperios en Europa y Napoleón eventualmente fue derrotado.

18 de noviembre de 1836
Natalicio de Máximo Gómez
Militar dominicano que destacó muchísimo en la lucha por la independencia cubana. Colaboró en la Guerra de los diez años (1868 – 1878), donde llegó a comandar tropas. Luego en 1895, Martí lo recluta, como General en Jefe de las fuerzas de liberación, con Antonio Maceo como Lugarteniente. Gómez fue experto en guerra de guerrillas y en mantener una férrea disciplina entre las tropas.

19 de noviembre de 1919
Natalicio de Lolita Lebrón Soto
Lolita -cuyo apellido materno debe ser Soto, pero registrado como Sotomayor- ingresa formalmente al Partido Nacionalista en 1946, capítulo de Nueva York. Oscar Collazo toma su juramento de dar “vida y hacienda por la independencia de la Patria”. En 1948, regresó brevemente a Puerto Rico. En 1952, Lolita lidera una protesta frente a las Naciones Unidas en Nueva York por la creación del Estado Libre Asociado. En esta ocasión es arrestada y apresada durante un corto tiempo junto a otros nacionalistas de la ciudad.

En la mañana del 1 de marzo de 1954, Lolita, Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores y Andrés Figueroa Cordero viajan a Wáshington D.C. y en denuncia contra el colonialismo, en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, disparan dentro del hemiciclo. La fecha coincidía con la inauguración de la Conferencia Interamericana en Caracas.

Estuvo encarcelada hasta el 1979, cuando el presidente de EUA, le otorga a ella, Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores y a Oscar Collazo una liberación incondicional, tras una negociación con Cuba.

Con sobre 80 años, en 2001, durante la lucha del pueblo contra de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Vieques, Lolita volvió a ser encarcelada por sesenta días.

Texto principal por: Ramón Reyes Díaz. Dato del apellido: conferencia brindada por Alejandro Torres Rivera, noviembre 2021.

 

Fuentes principales: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda; historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe del CSC de Puerto Rico y otros calendarios consultados por José M. Escoda.