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Luis Rafael Sánchez recibe llave de la Caja de las Letras

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Luis Rafael Sánchez. Foto Christian Rosado Medina

 

El reconocimiento ocurrió en el Centro Bellas Artes, en Caguas

En Rojo 

La verdadera riqueza de una comunidad es su cultura, dice el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. La mejor forma de comprometerse con su futuro –añade frente a una audiencia atenta– es sabiendo escoger las mejores herencias de su pasado. Por eso la organización preserva el legado de poetas y escritores como Federico García Lorca, Miguel de Unamuno, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Y ahora, por primera vez en su historia, preservarán la obra de un autor puertorriqueño: Luis Rafael Sánchez.

Desde el Centro de Bellas Artes de Caguas, el novelista recibió la llave de la Caja de las Letras 1,208. Los rostros ansiosos de los oyentes comparten las más desorbitantes loas. Los rostros se vuelven a la mano que porta la llave, la gracia, el son de hechura casera. Un guau pincha y revienta los silencios descolgados. Hay una ovación que dura once segundos y un poco más.

“La alegría y el honor de ese compromiso con el futuro que es la obra de Luis Rafael se resume en una cita de Angélica Varela Llavona… Desde su icónica novela La guaracha del Macho Camacho hasta sus ensayos, cuentos y obras teatrales, ha construido un universo literario en el que el Caribe no es solo un escenario, sino un personaje vivo que respira, canta y se rebela”,  compartió García Montero.

El director continúa diciendo qué bien es entenderse en español desde Bogotá, Buenos Aires, Salamanca y San Juan. Cuenta que los español conforman el 9 % de los hispanohablantes a nivel mundial, y que resulta imprescindible respetar la diversidad de cada manifestación de la lengua. Lo contrario sería imperialista y ridículo, agrega aludiendo a ciertos gobiernos autoritarios de la época corriente. Un aplauso de ocho segundos intenta destronar la ovación del autor.

Fotos por Christian Medina Rosado

“Es un escritor que, como todos los grandes escritores, no solo representa su identidad, el lugar donde aprendió a vivir, sino que representa un diálogo transnacional. Fue a Nueva York muy joven, volvió en 1963. Ha representado un diálogo transnacional donde se aprende a defender lo otro, pero no para negar, sino para entender con lo otro en una conciencia amplia”, continuó el director.

García Montero recuerda a Julio de Burgos cuando lee a Sánchez, cantarte a ti tan solo me despierta; recuerda a Luis Palés Matos, en la clara bahía de tu cuerpo por los soles del trópico bruñido; recuerda el desinglés, desholandés, desfrancés, el sofritado español que condimenta la flor del desfolclor de José Luis Vega.

“Por eso, es un honor para mí traerle aquí, a su tierra, la llave de la Caja de Depósitos 1,208, donde vamos a custodiar y a cultivar su herencia como compromiso para el futuro”, remata el crítico literario. Un último aplauso de dieciséis segundos vence a los demás. El maestro sonríe antes de hablar.

“La palabra puertorriqueñidad invita al debate. Unos detestan su significado por considerarlo fatuo. Otros aplaudimos su significado por considerarlo honroso. Algunos rechazan dicha palabra disque por rotular imprecisiones. Son imprecisas otras palabras con las cuales puertorriqueñidad semánticamente: italianidad, vietnamidad, mexicanidad, ucranianidad, dominicanidad, norteamericanidad. No lo sé. Unas y otras aspiran a precisar las cualidades intrínsecas de un país, de resumirlas en una palabra que satisfaga a cuantas allí vayan y a cuantos de allí proceden. Ni palabreja, ni palabrucha ni palabrota. La palabra puertorriqueñidad sintetiza la emoción saludable y el razonamiento fértil que auspicia el lugar donde se nace, donde se crece, donde se principia la juventud y encarrila la adultez”, declaró Sánchez.

Para el autor de La guagua aérea, La pasión según Antígona Pérez y otras más, la patria es un punto de partida y referencia en toda su obra. «Como si algo nos abrazara con zeta y nos abrazara con ese». Continúa citando a Hostos, a El Topo, Ana Lydia Vega y otros escritores del país y compartió su esperanza en generaciones nuevas de autores como Xavier Valcárcel y Cezanne Cardona. Con diez obras de la literatura local que le agradan, el maestro concluyó el discurso que tituló País mío, país nuestro.

La actividad continuó con una discusión del estado y el quehacer literario en el mundo hispanohablante. Manolo Núñez Negrón moderó la conversación en que ambos autores destacaron los cambios tecnológicos, la producción de obras en países como Colombia y la integración del habla popular en la literatura. Al final, el Municipio de Caguas obsequió a los conferenciantes con canastas y otros detalles.

 

 

 

 

 

 

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