Mariano José de Larra escribió: Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta.
Sus palabras podrían extrapolarse perfectamente a Puerto Rico, sobre todo en estos tiempos de Junta de Control Fiscal.
Es un hecho indubitable que la circunstancia puertorriqueña de ser una Nación sin Estado, y con posiciones encontradas precisamente en este punto, ha tenido el efecto muy significativo de no haberse podido cuajar un auténtico poder de Estado. Esta ausencia de un auténtico poder de Estado ha tenido consecuencias muy marcadas en la Nación Puertorriqueña. Esta ha carecido de un mecanismo de política pública aglutinante. Al no existir el Estado Puertorriqueño, lo que hace las veces de Poder de Estado es la posición particular del Gobierno de turno, que en determinado momento administra la cosa pública. La ausencia de unidad de propósito y de consenso incide en falta de visión a largo plazo. La política pública es abordada en espacios temporales de cuatro años, correspondientes a los ciclos electorales de administración gubernamental. Siendo esto así, no podríamos referirnos a un Poder de Estado, si no al Poder de Estado de tal o cual administración gubernamental. Esta realidad derrota el consenso y la unidad de propósitos que debiera esperarse de un auténtico poder de Estado.
Al abordar el concepto de soberanía en el contexto puertorriqueño, es ineludible tomar conocimiento del fenómeno anterior para no incurrir en graves errores de juicio.
En primer lugar, es necesario apuntar que siendo la soberanía elemento fundamental del Estado: el problema de la soberanía es eminentemente político.
En segundo lugar, siendo la soberanía elemento fundamental de un Estado, existe una relación inextricable entre descolonización y soberanía. Sin soberanía no hay estado. La descolonización requiere la adquisición de soberanía.
Llegados a este punto, en rigor es inevitable establecer qué es, y qué no es soberanía.
Para Hans Kelsen, la soberanía supone “un orden supremo cuya vigencia no es derivable de ningún otro orden superior. Conforme a esto, carecerá de soberanía aquella comunidad cuyo ordenamiento esté situado bajo otro superior y encuentre en este su razón de vigencia.”
Del otro lado del espectro ideológico es conocida la frase de Carl Schmitt: “Soberano es el que decide sobre el estado de excepción.”
Atendido lo anterior, no son soberanos los estados que integran una federación. Un constitucionalista tan autorizado como Laurence H. Tribe se ha referido a las pretensiones de una soberanía estatal calificándolas de torpes (clumsy) y engañosas (misleading).
Si bien es cierto que bajo el concepto de federalismo dual el estado y la nación se consideraban iguales, reteniendo cada entidad un área exclusiva de competencia, ese concepto sostenido por vía jurisprudencia por espacio de un siglo, al presente ha periclitado. El equilibrio se ha roto por la necesidad imperiosa del ejercicio del poder a nivel nacional.
En efecto, es un hecho fácilmente constatable que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha sido consecuente en que el Congreso Federal tiene potestad para legislar por encima de los intereses de los “estados miembros”.
El profesor D.D. Raphael lo expresa en forma tajante:
Aquellos que son miembros constituyentes de un Estado con unión federal carecen de soberanía, dado que, salvo en determinados campos de acción, están sujetos a la soberanía del Estado o Unión Federal.
En vista de lo anterior ¿puede en rigor hablarse de descolonización de una Nación con idiosincrasia y cultura propia muy definida, con la anexión a una federación de estados que se autodefine I Pluribus Unum? ¿Cómo funcionaría la “soberanía“ vicaria de una Nación culturalmente diferente abocada a ser minoría permanente?
Antes de estar tan prestos a darle carta blanca a la anexión como expediente legítimo descolonizador, quizás convendría meditar las siguientes expresiones de Nicolás Ramiro Rico, y otra vez, Carl Schmitt:
Pues un extraño no puede pretender ser soberano en el grupo en el cual es un extraño. Quien no emerge del propio interior del grupo social en el que aspira a ser soberano no puede constituir en ese grupo la relación de soberano – substrato. El poder exterior a un grupo no puede mandar como soberano en este grupo. Puede eso sí, dominarlo, mandar sobre el grupo por medio de su propio poder, pero este poder sobre el grupo – no en el grupo – tiene su fuente en otro grupo social distinto del dominado. (Nicolás Ramiro Rico)
Si un Pueblo teme las fatigas y el riesgo de la existencia política, otro Pueblo vendrá que le arrebate esas fatigas y cargue con ellas, asumiendo la “protección contra los enemigos exteriores”, y en ella, la soberanía política. (Carl Schmitt)
El colectivo Activistas de la Resistencia contra la quema de Carbón y sus Cenizas tóxicas (Resistencia RCC) de Puerto Rico anunció la realización de una manifestación en contra de la quema de carbón en la ciudad de Arlington, Virginia (EEUU), donde la empresa AES tendrá su asamblea anual de accionistas.
“Estamos convocando a todos aquellos que quieran viajar y acompañarnos a esta manifestación que llevaremos a cabo en Arlington, Virginia (EEUU), el 18 de abril, a las 9:00 de la mañana, frente al American Trucking Association Conference Center, en el 950 North Glebe Road. Además de que en Arlington están las oficinas centrales de AES, ese día estarán celebrando su asamblea anual de accionistas y es importante que esas personas, que invierten económicamente en la empresa, sepan el daño a la salud y al ambiente que nos causan en Puerto Rico”, expuso Mabette Colón Pérez, de la organización Comunidad Guayamesa Unida por tu Salud.
Las organizaciones de la Resistencia RCC, que llevan varios años una férrea campaña contra la AES y su depósito de cenizas tóxicas, decidieron unir su reclamo del cese de operaciones de la empresa en Puerto Rico con organizaciones que sufren de problemas similares en Estados Unidos.
“Estamos coordinando esta actividad con organizaciones de la diáspora puertorriqueña, las cuales también se manifestarán sobre esta actividad, y con otros grupos de Estados Unidos, que llevan una lucha similar a la nuestra, contra la contaminación y el envenenamiento a la salud que produce la quema de carbón y la disposición de cenizas tóxicas. Esto es parte del trabajo y las actividades conjuntas que realizamos para detener la contaminación de la quema de carbón y sus cenizas tóxicas en nuestros países”, comentó Víctor Alvarado Guzmán, del Comité Diálogo Ambiental de Salinas.
Recientemente, un estudio del Environmental Integrity Project, apoyado por la organización Earthjustice de Washignton DC, concluyó que, de las 265 centrales eléctricas de carbón con datos de monitoreo que operan en suelo estadounidense, el 91% contamina el agua subterránea con niveles peligrosos de contaminantes tóxicos provenientes de las cenizas de carbón, incluido el arsénico, un carcinógeno conocido, y el litio, que se asocia con daño neurológico, entre otros contaminantes.
Una de estas plantas es la de AES en Puerto Rico.
Timmy Boyle, de la Alianza Comunitaria y Ambiental del Sureste (ACASE), resaltó las metas logradas por el movimiento en contra de las cenizas en Puerto Rico. “Primero, logramos que AES dejara de utilizar cenizas tóxicas en proyectos de construcción de urbanizaciones y en caminos comunitarios. Luego logramos detener el depósito en los vertederos y que exportaran las cenizas. El gobierno, que hasta hace diez años quería construir una segunda planta de carbón y extenderle el contrato a AES más allá del 2027, ahora está hablando de no quemar más carbón luego de esa fecha. Todo esto es gracias a la lucha, el sacrificio y la perseverancia de las comunidades. Tenemos que seguir luchando para remover todas las cenizas de la montaña en la planta de Guayama, monitorear los otros pueblos donde se ha depositado ese material tóxico y que se cierre la planta de carbón mucho antes del 2027. Y si tenemos que ir a Virginia a decirle a AES que continuaremos luchando por nuestra gente, allá vamos”, aseguró Boyle.
Una vez más, la estación Radio Universidad de Puerto Rico (WRTU 89.7) es objeto de la intolerancia a la crítica por parte de la administración universitaria. El reciente nombramiento del comediante Joel Rivera Torres, como director de noticias de la estación, responde al disgusto del rector interino del recinto de Río Piedras Luis Ferrao Delgado, para quien en el noticiero “hablan mal del gobierno”, reveló una fuente de entero crédito.
Tanto los profesores de la Escuela de Comunicación Pública (COPU), adscrita la estación, como la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND) y la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) expresaron su rechazo al nombramiento. La Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPRO) también hizo declaraciones objetando el nombramiento de Rivera Torres, quien ha sido comediante, productor de programas de farándula y publicista, pero no tiene ninguna experiencia como periodista.
Rivera Torres es la tercera persona nombrada como director de noticias bajo la rectoría de Ferrao Delgado en menos de un año. En un viernes de junio de 2018, el mismo día de su vencimiento, la Rectoría le informó al entonces director de noticias Javier Villa que no se le renovaría el contrato. Sin mayores explicaciones. Semanas más tarde se nombró a la periodista Istra Pacheco, quien renunció en diciembre.
Durante el proceso de la huelga de estudiantes en el 2011, la entonces rectora Dra. Ana Guadalupe ordenó el cierre de la estación en tres ocasiones y tras el cese de la huelga, aunque la estación regresó al aire, el espacio de Hoy en las Noticias fue eliminado. No fue hasta marzo del 2014 que el programa dedicado a noticias del país regresó al aire.
El profesor Rafael Gracia Machuca, primer gerente general de la estación, denunció a CLARIDAD que esta es la primera vez desde el 1988, cuando se formalizó el Departamento de Noticias, que un rector mete la mano para designar a su director, por encima de la estructura de la Escuela de Comunicación. Reconoció que aunque con la estructura piramidal que hay en la Universidad, el rector sí puede hacer el nombramiento, hasta este momento ningún rector en un ejercicio prudente de sus poderes lo había hecho. La norma es que la selección y recomendación comience por la dirección de COPU.
“Lo que hay es una clara interferencia con la política editorial del departamento y de la estación. No pueden recibir preguntas críticas; todo hay que hacerlo en función de relaciones públicas. No creen en la libertad de prensa”, expresó Gracia Machuca. Agregó que lo mínimo, lo básico, que debe tener una persona para dirigir un departamento de noticias es experiencia como periodista. Gracia hizo la salvedad de que hay gente con experiencia en el periodismo aunque no tenga estudios formales. “Para mí la persona que trajeron no tiene credenciales ninguna”. El nuevo director tiene un contrato a razón de $25 dólares la hora, mucho menos de lo que se le pagaba a Villa, graduado de periodismo y abogado. Gracia Machuca trajo a la atención que en el área de noticias solo hay cuatro personas con plazas y que el resto del equipo es por contrato.
Mientras, un grupo de nueve profesores de COPU en declaraciones por escrito censuró el nombramiento. Tras reconocer que Rivera Torres posee experiencia en radio, mayormente en funciones de mercadeo y publicidad, aclararon que carece de la preparación académica y la experiencia profesional que exige la dirección de un departamento de noticias, particularmente el de WRTU, que funciona como laboratorio formativo para el estudiantado de la Escuela de Comunicación. El grupo postula que el Departamento de Noticias de Radio Universidad “necesita de un(a) líder con la experiencia y probados quilates que promueva la excelencia periodística y que, con su trabajo, fortalezca nuestro primer centro docente, y, como consecuencia, nuestro país”.
Por su parte, la APPU denunció que el nombramiento de Rivera Torres no solo obvia la falta de formación académica y profesional en el campo del periodismo que surge de su historial de trabajo, sino que no cumple con los procesos de nombramiento. El presidente de la APPU profesor Ángel Rodríguez Rivera calificó de lamentable la defensa pública del director de la Oficina de Comunicaciones del Recinto de Río Piedras, Mario Alegre, justificando el nombramiento bajo la premisa de que “al señor Rivera le asiste el derecho de ganarse la vida honradamente en el oficio que considerase conveniente”.
“Debemos recordarle a los portavoces del rector Ferrao que la Universidad de Puerto Rico se rige por rigurosos procesos de selección y nombramiento. La pobre descripción de los haberes y talentos del Sr. Joel Rivera contenidos en su curriculum vitae, aparte de ser ambigua e imprecisa, confirma que no es ni remotamente la persona idónea para dirigir un programa altamente prestigioso, que cuenta con un público asiduo que se ha mantenido fiel durante más de veinticinco años. Simplemente, el Sr. Rivera no encaja con la labor de director de noticias, cuyos subalternos, veteranos periodistas, se han distinguido por su seriedad y profesionalismo”, estableció el Presidente de la APPU.
Además de calificar el nombramiento como una falta de respeto a los profesionales que trabajan en Hoy en las Noticias, la APPU cuestionó los verdaderos motivos para el nombramiento y le exigió al rector Ferrao Delgado que retire el nombramiento de Rivera Torres por su carencia de cualificaciones para dirigir y su falta de formación y de experiencia laboral en el periodismo. La APPU recalcó que ese nombramiento constituye una afrenta en una institución académica que debe defender por encima de todo el respeto por el conocimiento y los saberes.
La presidenta de la ASPRO, la periodista Damaris Suárez, suscribió las expresiones de los profesores, de COPU en cuanto a la preocupación de que Radio Universidad es un taller o laboratorio para los estudiantes de periodismo: “El nombramiento de un director de noticias, sin la experiencia académica o laboral previa requerida para ocupar un cargo de esa envergadura, no solo pone en peligro la calidad y los estándares de un departamento de noticias, sino la puesta en práctica de los estudiantes de periodismo, cuya base profesional busca desarrollarse en Radio Universidad”.
De niño, José Vélez disfrutaba visitando el Disney World en Florida, pero nunca se visualizó viviendo en los Estados Unidos.
Después del huracán, el hotel para el cual la madre de Vélez trabajaba en Puerto Rico la transfirió a un hotel en Colorado. Vélez, quien tenía entonces 18 años, se mudó con ella ese otoño. No tenían familia allí y muy pocas personas hablaban español – sentían soledad, dijo él.
Entonces, a través de un amigo, se conectaron con el Puerto Rican Cultural Center y decidieron mudarse a Chicago, donde la organización les ayudó a encontrar un apartamento y trabajo. Dos primos de Vélez también se mudaron a Chicago y se les unieron en febrero de 2018. Ahora Vélez trabaja para el centro cultural y le agradece al director José López por ayudarle a entender cómo el colonialismo afecta a la Isla, incluyendo a Guayama, su pueblo natal, donde los residentes tienen que lidiar con emisiones tóxicas y cenizas producidas por una planta de carbón cercana.
Vélez quiere ir a una universidad en los Estados Unidos a estudiar sociología o derecho y entonces regresar a Puerto Rico a ayudar a las personas en la Isla.
Sus hermanos, padre y abuelo permanecen en Puerto Rico; la separación fue especialmente difícil durante las navidades, cuando Vélez se perdió de las continuas fiestas a las cuales está acostumbrado en Puerto Rico – el lechón, los intercambios de regalos del Día de Reyes. Y la cultura “súper diferente” en Chicago también ha requerido un gran ajuste. “En Chicago, la gente te pasa en la calle sin decir ‘hola’”, menciona Vélez. “En Puerto Rico, aún los extraños se saludan y se dice ‘buen provecho’ cuando alguien está comiendo”.
Vélez nunca ha dejado de extrañar a Puerto Rico y espera poder regresar a trabajar ahí algún día. “Cuando era joven nunca imaginé que me iría de mi país”, dice, “pienso en él todos los días”.
Fotos por Elías Carmona
Buscando ayuda y dando ayuda
Rebecca Sumner Burgos nació en Cleveland, hija de padres activistas. Ha pasado tiempo en Nueva York, París y Berlín. Vivió en Chicago brevemente, cuando era niña. Ha sido artista, traductora y ha hecho trabajo comunitario dentro de la comunidad LGBTQ. Cuando azotó el huracán María, ella estaba viviendo en Guaynabo, Puerto Rico donde servía como directora de Desarrollo y Coordinadora Estudiantil para una escuela Metodista.
Su empleo fue eliminado tras el huracán; trató de solicitar los beneficios de desempleo en Puerto Rico, iba en persona a la esa oficina, semana tras semana, sin éxito. Entonces, después que murió su madre en mayo de 2018, Sumner Burgos pensó que era tiempo para un cambio. “Parecía que Chicago era un secreto, un lugar donde podías reinventarte”, dijo ella.
Se mudó a la casa de un amigo en un suburbio en Oak Park y muy pronto consiguió trabajo. También fue a la oficina del asambleísta Roberto Maldonado y luego a la oficina de recursos del pabellón buscando ayuda para el plan médico. Sumner Burgos no le gusta identificarse como una persona que fue “evacuada” y reconoce que ella tuvo más recursos y experiencia para manejarse que muchas personas afectadas por los huracanes. Sabe que el estrés financiero y de otra índole que sufrió a causa de los huracanes y a su llegada a Chicago fueron peores en el caso de otras personas.
“Soy una mujer soltera, no tengo hijos, no soy jefe de familia, así que solo puedo imaginar cuan desesperadas estaban otras personas que llegaron aquí”, dice. “Mi posición social y educación me permitieron un nivel de privilegio que es muy importante reconocer”.
Ahora tiene un trabajo ayudando a puertorriqueños, incluyendo los damnificados, y a otros residentes de Chicago. Ella es la coordinadora de divulgación de La Casa Norte, una organización sin fines de lucro en Humboldt Park, la cual ayuda a personas sin hogar.
El trabajo le ayuda a manejar su propio trauma – tiene “flashbacks” del huracán y ataques de llanto incontrolables, sumado a la culpa que siente por haberse ido de Puerto Rico. “Vengo de una familia puertorriqueña muy nacionalista, así que irme se siente como un fracaso y como un abandono a mi gente y a mi país”, dice. Pero su plan es quedarse indefinidamente en Chicago.
“Mi vida me resulta irreconocible”, dice, “pero simplemente tendré que seguir adelante, cualquiera que sea este libreto”.
Los sabores del hogar
En Chicago, Roberto Pérez no podía encontrar ni comida caribeña ni clases de cocina sobre cómo prepararla así que decidió enseñarse a sí mismo a cocinar y comenzar su propio negocio culinario.
Pérez, de 34 años, es puertorriqueño aunque nació en Chicago, en el área de West Town. En el 2012, con su amigo Ángel Fuentes fundaron el Urban Pilón, una compañía culinaria dedicada a compartir comidas y técnicas de cocina de Puerto Rico, el Caribe y Latinoamérica. El 5 de diciembre se celebró la edición #100 del evento “Santísimo Sanchocho”, de Urban Pilón, una celebración del tradicional plato latinoamericano, que se llevó a cabo en el Segundo Ruiz Belvis Cultural Center en Chicago.
Con la música de bomba de fondo, los asistentes disfrutaron cuatro tipos de sancocho: “sancocho Santa Anacaona” (de carne); “sancocho Santa Inocencia” (de vegetales); sancocho santo (de mariscos) y “sancocho siete potencias” (incluye 7 carnes distintas).
“La comunidad puertorriqueña en Chicago es muy nostálgica”, dijo Pérez, “y la gente quiere aferrarse a su cultura”.
“Los puertorriqueños en Chicago realmente han puesto su sello sobre quiénes son y dónde están y yo pienso que las personas en la diáspora, en general, se sienten como ‘Wow, Ojalá pudiera tener algo así en mi ciudad’”, dijo Pérez. “Aunque en Orlando haya una comunidad más grande, la gente dice que los puertorriqueños en Chicago están más organizados y son políticamente más fuertes”.
Cuando Pérez se ve necesitado de una inspiración cuando cocina – o cuando necesita escapar del crudo invierno de Chicago – visita a su madre a Ponce, Puerto Rico. También viaja a otras islas caribeñas, buscando nuevos sabores y nuevos métodos de cocinar.
“Puerto Rico realmente me inspira cada vez que voy”, dijo.
Separación familiar y migración
Vanessa Gómez, de 44 años y su hija Verónica Díaz, de 14, sobrevivieron el huracán María en su casa en Caguas. Traumatizada por la tormenta y su periodo posterior – sin electricidad, gas racionado y la llegada de la Guardia Nacional que hizo que su vecindario pareciera “una zona de guerra”, como lo explica Díaz – se fue a fines de septiembre de 2017 en un barco crucero de rescate a reunirse con su padre en Florida.
Gómez vivía en la Isla con su madre de 68 años, quien tiene problemas renales.
Su madre y su tía, de 76 años y que padece de Alzheimer, luchaban por conseguir servicios de salud después del huracán, pero al no lograrlo, decidieron mudarse a Estados Unidos. Cuando la mamá de Gómez fue a la oficina de vivienda en Puerto Rico le aconsejaron que no se mudara a Florida por que ya estaba “repleto”, y se fueron rumbo a Berwyn, un suburbio de Chicago, donde vive el hermano de Gómez. La madre de Gómez y su tía fueron las primeras en irse; llegaron a Chicago el primero de febrero de 2018. Gómez se quedó en la Isla unas semanas adicionales, para resolver los asuntos familiares.
Las tres mujeres se adaptaron a la vida en Berwyn, donde Gómez cuidó a su madre y tía a tiempo completo, mientras esperaba la llegada de su hija que estaba por terminar el año escolar en Florida. Díaz finalmente se mudó a Berwyn con su madre, luego de terminar su séptimo grado el pasado mes de junio.
Gómez y Díaz tienen una relación muy cercana, hacen chistes y se ríen cuando hablan de sus experiencias en Chicago. Díaz habla sobre su escuela intermedia, mientras revisa su teléfono buscando un vestido que usará para una fiesta escolar. Gómez le hace bromas.
La transición a la vida en Estados Unidos ha tenido sus dificultades y la mudanza ha tenido resultados mixtos para la familia. La madre y la tía de Gómez reciben mejores servicios médicos allá y Díaz está en una escuela que tiene mejores recursos que su escuela en Puerto Rico, dice Gómez. Pero la transición ha sido difícil para todas. Díaz tuvo que mejorar drásticamente su inglés para mantenerse al día en la escuela mientras toma clases menos avanzadas que las que estudiaba en Puerto Rico.
“Ahora mismo le digo a Verónica que aproveche la oportunidad y los sacrificios que estamos haciendo”, dijo Gómez. “Hay dos cosas importantes para mí: Que disfrutemos el tiempo que estemos aquí, que aprendamos y que [Díaz] se ajuste para que se prepare académicamente”.
La separación familiar ha sido una consecuencia difícil del huracán, así como la subsiguiente migración de la familia. Gómez y Díaz consideraron mudarse a Florida para estar más cerca del padre de Díaz, pero ya decidieron quedarse en Chicago ya que, según Gómez, ofrece mejores oportunidades para Díaz. Ambas mujeres siguen extrañando a Puerto Rico.
“La patria siempre llama”, dijo Gómez.
Irse y regresar
Maricarmen Hernández Galarza, una trabajadora de la salud de Caguas, se mudó a Chicago en octubre de 2017, unas pocas semanas después de María. Se fue con sus padres y su hijo Caleb, de 10 años y que tiene autismo.
Al principio la familia buscó ayuda en la oficina del congresista Luis Gutiérrez y, más adelante, en el Ruiz Belvis Cultural Center pues el pabellón en Humboldt Park todavía no había abierto. Eventualmente la familia consiguió vivienda temporera en Humboldt Park, a través de Casa Central, una organización de servicios sociales.
La Autoridad de Vivienda de Chicago (CHA por sus siglas en inglés) les prometió un apartamento de vivienda pública en diciembre, pero eso no ha ocurrido.
Sus padres, frustrados por la lucha de conseguir vivienda, optaron por regresar a Puerto Rico ese mismo invierno. Para primavera Hernández y su hijo eventualmente se mudaron a una unidad del CHA en un sector diverso en el vecindario de North Side en Rogers Park. Aún así, la vida era estresada.
En Puerto Rico, cuenta Hernández, Caleb estaba en una buena escuela pública con acceso a la ayuda que necesitaba, incluyendo terapia del habla y consejería sicológica. Pero en el sistema de escuelas públicas de Chicago ella sentía que su hijo no recibía la atención adecuada. Lo sacó de la escuela a fines de febrero y decidió educarlo en la casa, por lo cual no podía trabajar fuera.
Mientras tanto, dice ella, Caleb estaba triste y deprimido. Buscó ayuda a través de una de las clínicas de salud mental de la ciudad, pero, según ella, se le dijo que tomaría un año el conseguir una cita para Caleb. Originalmente Hernández quería hacer una nueva vida en Chicago, pero ella y Caleb terminaron regresando a San Juan a principios de julio.
El regreso ha sido difícil.
Hernández encuentra que el “descenso social” de Puerto Rico después de María es perturbador, citando un aumento en el crimen y un desorden general. Ella y Caleb han tenido que mudarse varias veces desde que regresaron. En un apartamento, cuenta ella, un hombre disparó a su novia justo afuera de su dormitorio. Ahora están en un lugar que se siente estable y, por tanto, ella y Caleb se sienten seguros. Él está recibiendo las terapias que necesita y ella está estudiando una segunda maestría en Educación Especial.
Una nueva líder para tiempos cambiantes
Dentro de un salón, en la parte de atrás del negocio Chief O’Neill’s, un grupo de personas están reunidas para celebrar. Al frente del salón hay una banda de jóvenes, en un pequeño escenario, tocando “Oye como va” de Carlos Santana para un grupo de más de 100 personas. El sonido que producen sus trompetas, congas, flautas y guitarras intensifica el alboroto en el lugar. Entre los presentes nadie parece estar más entusiasmada que la persona con el micrófono, Rossana Rodríguez-Sánchez, quien casi no puede contener su sonrisa mientras canta. Rodríguez-Sánchez tiene mucho por lo que estar contenta esta noche de un martes frío, ya terminándose febrero. Después de meses haciendo campaña para convertirse en asambleísta del distrito 33 en el lado noroeste de Chicago, logró obligar al veterano incumbente a una segunda vuelta electoral, la cual está programada para el 2 de abril.
Nacida en Humacao, Rossana Rodríguez-Sánchez, de 39 años, estuvo entre los “migrantes económicos”, como ella los llama, que vinieron a Chicago a mediados de la década del 2000, mientras recrudecía la crisis de la economía y de la deuda de Puerto Rico.
Rodríguez-Sánchez era maestra en Puerto Rio, pero tuvo que dejar su trabajo después que recortes en el presupuesto severos transformaron su salón de clase en uno hacinado y carente de las necesidades básicas. No pudo encontrar otro empleo así que en el 2009 se mudó a Chicago donde fue contratada como directora de la Albany Park Theater Company, un teatro de jóvenes en un vecindario del lado norte, hogar de inmigrantes de varios países latinoamericanos, asiáticos y europeos. También daba clases en la escuela superior Pedro Albizu Campos, manejada por el PRCC.
“Me hubiese encantado quedarme” en Puerto Rico, dice. “Me hubiese encantado estar con mi familia. Pero estas oportunidades no estaban allá. Y verdaderamente sentí que tenía que cuidar de mi misma por que me sentía como si fuese a colapsar emocionalmente”.
Como una socialista comprometida, con un agudo sentido de conciencia de clase y profundas raíces en la comunidad, se refieren a ella como la versión de Chicago de Alexandria Ocasio-Cortez – una comparación que ella considera “un honor”, a la vez que señala sus diferencias. “Crecí en la Isla y viví ahí hasta que cumplí 30 años”, cuenta. “Vivir en una colonia te da una perspectiva diferente de lo que es la política norteamericana”.
Para algunos, Rodríguez-Sánchez simboliza la diversidad de la comunidad puertorriqueña en Chicago. Una líder joven, que no tiene base en Humboldt Park ni tampoco representa directamente las tradicionales organizaciones puertorriqueñas. Está entre los primeros miembros del grupo Resistencia Boricua de Chicago (Chicago Boricua Resistance o CBR) – un grupo político independiente que aboga por la descolonización de Puerto Rico. Fundado en 2016 por puertorriqueños mayormente jóvenes y progresistas, el CBR trabaja al margen de las instituciones tradicionales puertorriqueñas de Humboldt Park. El grupo auspicia eventos educativos a través de Chicago, motivando a la gente a entender la historia de Puerto Rico y el colonialismo – una historia que no es ampliamente conocida en los Estados Unidos. Poco después del huracán María, el grupo organizó una brigada de ayuda para la Isla.
Para Rodríguez-Sánchez, su activismo político, así como su carrera política en Chicago, son una extensión de su compromiso social. Fue a su primera protesta cuando tenía seis años, en Humacao, donde se crió y donde su padre era un organizador comunitario.
Cuando el río que era la fuente primaria de suplido de agua de su comunidad fue redirigido a suplir a una base militar norteamericana cercana durante una sequía, sus vecinos se organizaron y lucharon para recuperar su agua, como ella la describe. La batalla por el agua y la victoria de su comunidad fue una experiencia formativa que ayudó a Rodríguez-Sánchez a moldear su conciencia política.
De la mano de su padre, conoció muchos activistas independentistas y socialistas, logrando desarrollar temprano en su vida conciencia sobre el colonialismo en Puerto Rico. En la escuela superior conoció la Federación Universitaria Pro-Independencia (FUPI), una organización pro-independencia dirigida por estudiantes de la Universidad de Puerto Rico. Organizó con sus amigos un grupo pro-independencia en su escuela superior. Esto no le gustó a la dirección escolar, quienes querían que el grupo se identificara como un “club de historia” en vez de reconocerlo como un club político, cuenta Rodríguez-Sánchez.
Eventualmente espera regresar a Puerto Rico
“Siempre sentí que regresaría a casa y todavía me siento igual”, dice ella. “Eso es algo que la mayoría de los puertorriqueños llevan en su bolsillo – ‘en algún momento regresaré a casa’”. Mientras tanto, ella trae a Chicago el mismo espíritu que ha ayudado a los puertorriqueños a sobrevivir la crisis de la deuda, los huracanes y otros retos, ya sea en la Isla o en EE. UU..“Se trata de identificar los problemas que tenemos y unirnos para tratar de encontrar la forma de que las cosas funcionen, y entonces exigir al gobierno que ponga los recursos ahí,” explica.
Camille Erickson contribuyó en este reportaje.
Esta historia se publica como resultado de la colaboración entre el Centro de Periodismo Investigativo y el programa graduado de periodismo de Medill en Northwestern University.
La masiva mortandad de peces reportada en el lago de Cidra es síntoma de la grave contaminación con aguas usadas y sustancias tóxicas industriales, aseguró el Comité Despertar Cidreño
Para la entidad, “la situación es grave debido a que el lago es una fuente de agua potable para Cidra y varios municipios. Por años han ocurrido muertes de peces en el lago”.
Recientemente Despertar Cidreño y el líder comunitario Miguel Ángel Díaz denunciaron que tuberías del alcantarillado sanitario rotas estuvieron semanas y meses vertiendo las heces fecales al lago. “Así como la fiebre es un síntoma de una infección en el cuerpo humano, la muerte de peces es un síntoma de la alta contaminación del agua”, comentó la organización.
La agrupación consideró que “es importante que se controle la contaminación al lago por parte de la Autoridad de Acueductos y Alcantarilladlos y que el Departamento de Recursos Naturales y la Junta de Calidad Ambiental realicen muestreos en el lago para bacterias fecales y metales en el agua, sedimentos y tejidos de peces”.
Entre las mortandades más significativas en el lago, estuvo la ocurrida para el verano de 1991, con un número significativo de muertes de peces con úlceras sangrantes en la cabeza.
El Comité Despertar Cidreño tomó muestras de agua, sedimentos y hígados de peces muertos y envío estas muestras a un laboratorio en Estados Unidos cuyos resultados fueron alarmantes.
Las muestras mostraron niveles de selenio 70 veces más que los estándares de calidad de agua de Puerto Rico. Otros metales peligrosos y tóxicos se encontraron en las muestras de agua como cromo cobalto, selenio, mercurio, y zinc.
A través de las protestas las comunidades y Despertar Cidreño pudieron exponer la grave contaminación del lago Cidra.
El presidente de la JCA en 1991, Pedro Maldonado, negó la contaminación y dijo que todas las descargas industriales en el lago eran legales y que la contaminación con metales tóxicos no estaba relacionada con la muerte de peces.
La JCA no realizó estudios sobre los metales tóxicos según personal de la agencia debido a la falta de personal y recursos financieros.