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Sigue la lucha por la universidad pública

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

gvazquezlopez@claridadpuertorico.com 

A pesar de mantener la acreditación la Universidad de Puerto Rico (UPR), continua en probatoria por un año más. Esto después de someter evidencia de que están cumpliendo con las exigencias de la agencia acreditadora. Distintas organizaciones de la comunidad universitaria han realizado diversos llamados para salvar al primer centro docente del país de la crisis provocada por las medidas de austeridad y para destacar su importancia y su función como medio de desarrollo social y económico.

A pesar de someter evidencia de que están cumpliendo con las exigencias de la agencia acreditadora, la UPR continua por un año más

La pasada semana, representantes de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) participaron en unión a otros sectores, en una reunión con los miembros de la Comisión de Asuntos Energéticos y Recursos Naturales visitando la Isla. El tema principal de la reunión fue la importancia de la UPR y su rol en la reconstrucción efectiva y eficiente del País. 

Según un comunicado de prensa, la APPU describe el impacto de los cambios demográficos del País en la UPR; la función de la UPR en la formación de profesionales en áreas de la salud y en la prestación de servicios de Salud; análisis y propuestas ambientales para el futuro sustentable de Puerto Rico; contribución e impacto de la UPR en el desarrollo agrícola; la UPR como motor cultural en Puerto Rico; y la importancia de la UPR en la formación de educadores en el País. 

Además, de estas propuestas se incluyó un análisis del impacto de los recortes presupuestarios en el País y la UPR, impuestos por la Junta de Control Fiscal (JCF) y avalados por el gobierno de Ricardo Rosselló y la Junta de Gobierno de la UPR.

Igualmente, un documento redactado en forma de “Policy Brief” (informe de políticas públicas) recapitula las múltiples iniciativas de PROTESTAmos (Profesorxs Transformándonos en Solidaridad Tornada en Acción) de la UPR, Recinto de Mayagüez; la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) y otras instancias universitarias para proponer alternativas fundamentadas en el análisis de evidencia a los recortes excesivos de la JCF.

El documento, presentado por PROTESTAmos el pasado 11 de marzo, incluye el Plan SoS UPR, propuesto por dicha organización en versiones pre y pos Huracán María, y una propuesta paralela por la APPU. 

“Ambas propuestas planteado diversos escenarios para apuntalar la universidad pública como bien público clave en esta coyuntura, pero la JCF, la actual administración universitaria y el gobierno de Rosselló se han negado a considerar sus méritos”, según se describe en un comunicado enviado por PROTESTAmos. 

El “Policy Brief” declara enfáticamente: “Hacemos un llamado al Congreso a investigar el insensato y perjudicial intento de desmantelar el sistema universitario público de Puerto Rico. Solicitamos al Congreso que exija a la JCF evidencia basada en datos indisputables que justifiquen los recortes desproporcionados a su presupuesto, a pesar de su récord comprobado de ser un motor de crecimiento económico y de su potencial único para contribuir a la recuperación de Puerto Rico.”

El documento exhorta al “Congreso a investigar los conflictos de interés, malversación de fondos, intromisión política y abultados salarios de la Junta de Supervisión Fiscal” y concluye declarando que “el Congreso debe asegurar que se canalicen los recursos adecuados a la UPR para contrarrestar el desmantelamiento de este servicio público esencial y motor histórico de crecimiento económico y desarrollo humano en Puerto Rico.” 

El plan fiscal impuesto por la JCF para la UPR reduciría el presupuesto de la institución por más de la mitad para el año 2023. 

Defiende su escuela chárter

Por Cándida Cotto/claridad

ccotto@claridadpuertorico.com

El presidente de Techno Inventors (TI) César Cabrera Santiago se defendió de las denuncias en su contra por el proceso de consulta llevado a cabo para conocer el sentir de los padres y madres respecto a convertir en “escuela alianza” o escuela chárter la Escuela Ramón Marín Solá de Guaynabo.

A raíz del reportaje publicado por CLARIDAD, El Departamento de Educación: A la trágala las escuelas chárter (14 al 28 de marzo 2019), Cabrera se comunicó para dar su versión del proceso. Según expuso, luego de dos intentos para que la directora de la escuela le permitiera la entrada al plantel para hacer la consulta, siguiendo instrucciones del Departamento de Educación (DE), hizo su encuesta en la calle que queda en frente, a medida que los padres iban llegando. “Ocupamos ese espacio de manera muy profesional. Todas las preguntas se centran en identificar los intereses de los padres para oportunidades a la escuela. No se les pregunta en ningún momento tratando de engañarlos”, rechazó.

La negativa de la directora de darles acceso a la escuela provocó que el DE convocara a una reunión de los directores de todas las escuelas que estaban recibiendo una propuesta de “escuela alianza”. En ella les dijeron que tenían que permitirles acceso para una orientación a la comunidad y a los padres porque eso era parte de la ley. Añadió que el DE tiene una oficina que sirve de “árbitros” entre la escuela y los proponentes.

La negativa de la directora de darles acceso a la escuela provocó que el DE convocara a una reunión de los directores de todas las escuelas que estaban recibiendo una propuesta de “escuela alianza”. En ella les dijeron que tenían que permitirles acceso para una orientación a la comunidad y a los padres porque eso era parte de la ley. Añadió que el DE tiene una oficina que sirve de “árbitros” entre la escuela y los proponentes.

Cabrera Santiago reconoció que las maestras están incómodas con el proceso; pero alegó que él estaba haciendo un esfuerzo, por lo que se reunió con nueve maestras. Defendió que además de esa primera encuesta, él mismo hizo un estudio de necesidad, casa por casa, de los sectores empresariales cercanos a la escuela y de la comunidad, pero nunca pudo hacerles la encuesta a los padres dentro de la institución. 

¿Por qué tiene usted interés en esa escuela, por qué no establecer su proyecto en un plantel que está cerrado?

“Yo soy residente de Guaynabo, nací en el barrio Bello Monte en Guaynabo. La escuela elemental asignada es la Ramón Marín; esa fue mi escuela elemental. Eso te debe contestar la mayoría de las preguntas. Tengo relación con maestros de todo el andamiaje de la escuela de hace 15 a 20 años atrás. Son mis amigos porque hoy en día soy educador. Ellos que fueron los que a mí me llevaron a ser la persona que soy hoy en día”.

Admitió que los maestros le hicieron esa misma pregunta. Agregó que su propuesta es, para además de la Ramón Marín, la escuela cerrada Juan Ramón Ocasio, en el sector Juan Domingo en Guaynabo. Agregó que en esta última se le dio la oportunidad de tener un proyecto de tecnología robótica por un año y rechazó las acusaciones de que haya sido él quien cerró la escuela. 

“Los maestros, en su incomodidad, dicen que yo estuve allí todo ese año planificando para que cerraran la escuela, y eso no es cierto. Yo estuve allí todo ese año invirtiendo dinero. Tenía un equipo de trabajo en la escuela todo el año tratando de hacer que no la cerraran. Es el Departamento el que la cierra. Todos sufrimos el mismo impacto”.

¿Cuáles han sido las instrucciones del DE en cuanto a la remuneración de los maestros?

Cabrera Santiago declaró que el DE no está guiando a los proponentes sobre cuáles deben ser los “números”, es decir los sueldos de los maestros; sino que es algo que cada proponente define. En su caso, dijo que está haciendo su propia investigación de lo que está ocurriendo en el mercado, que sus maestros serán especializados en sus respectivas materias y que habrá un horario extendido, lo que aumentaría el sueldo. 

Al preguntarle sobre presupuesto que su compañía recibiría del DE para operar la escuela, respondió que ha hecho esa misma pregunta varias veces y que el DE no le ha respondido. “Nadie sabe esa respuesta. Las instrucciones que da el Departamento de Educación es que hagan su propuesta para que el Departamento estime cuánto le van a dar”. Citó que la ley dice que el DE asignaría el 70% del gasto que tiene el estudiante por escuela, por lo que toma como base que, en el caso de la Marín Solá, el pasado año la escuela tuvo un gasto de $2.9 millones. 

El presidente de Techno Inventors concluyó la entrevista agregando que tiene una estrategia de filantropía para la escuela.

A calzón quita’o: Respuesta a Rafael Cox Alomar, “¿Qué es ser Soberanista?”

Si llamamos al pan, pan y al vino, vino concluimos que la soberanía es la independencia absoluta de un país. Un país soberano utiliza sus poderes plenarios para gobernar sobre sus intereses sin la intervención ni manipulación de otro. Dejemos el eufemismo y el embriagamiento causado por ingerir pan con vino. Hablemos a calzón quita’o.

 En su columna citas a Betances y Hostos quienes creyeron en la independencia absoluta para Puerto Rico. (Véase Carta Eugenio Ma. de Hostos, 7 junio de 1898, en Ramón Emeterio Betances, La Habana, Casa de las Américas, 1983, p. 372); (Luis Bonafoux. Betances. Reed. San Juan, ICP, 1970, p. LXXIV). Tampoco olvidemos que Betances junto a Segundo Ruíz Belvis, fueron los líderes del Grito de Lares; pueblo que declaró la República de Puerto Rico y que nombra su plaza pública como La Plaza de la Revolución. Tampoco olvidemos que Hostos descansa en Republica Dominicana porque Puerto Rico aun no es un país independiente. 

Ser nacionalista es el deseo interno de mantener nuestras diferencias culturales a pesar de que vivamos en la luna. Tanto así que los otros partidos políticos también son nacionalistas de facto porque ellos abogaron por la excarcelación de Oscar López Rivera, por la salida de la Marina de Vieques y Culebra y ahora repugnan la junta de control fiscal. Esto pone en manifiesto que el nacionalismo es la base fundamental de la soberanía. 

Pero tienes razón, ser soberanista no es ser Castrista, Chavista, Washingtonian, o Hitlista. Ser soberanista el derecho de los puertorriqueños a decidir por su propio desarrollo político, social, jurídico y económico. Por consiguiente, un país soberano tiene una libertad de comercio, libertad jurídica y libertad de gobierno para beneficio no solo de la clase privilegiada sino para todos los puertorriqueños.

Citando a Pedro Albizu Campos el cual expresó: “¡Bandera de los Estados Unidos, yo no te saludo porque, aunque sea cierto que tú eres el símbolo de una patria libre y soberana, en Puerto Rico representas la piratería y el pillaje!”. (Véase María Rosado, Las llamas de la aurora, p. 70. (1992). Por ende, Pedro Albizu Campos creyó en un país libre y soberano. 

 Si adoptamos las ideas de los próceres citados en su columna, ser soberanista, además de ser independentista, es ser nacionalista. El nacionalismo es tener la autoridad de crear un gobierno propio y libre sin la intervención de otro. Es inscribir “Muerte o Libertad” en La Plaza de la Revolución. Ser nacionalista es el deseo interno de mantener nuestras diferencias culturales a pesar de que vivamos en la luna. Tanto así que los otros partidos políticos también son nacionalistas de facto porque ellos abogaron por la excarcelación de Oscar López Rivera, por la salida de la Marina de Vieques y Culebra y ahora repugnan la junta de control fiscal. Esto pone en manifiesto que el nacionalismo es la base fundamental de la soberanía. 

 Profesor, dejemos el eufemismo y aclaremos que la soberanía es la independencia nacional absoluta de Puerto Rico.

Antonio Camacho

Toa Baja, Puerto Rico

Puertorriqueños en Chicago: se repiten las historias de lucha y sobrevivencia (1)

Por Justin Agrelo, Katie Rice,  Martha Bayne y Kari Lydersen 

Centro de Periodismo Investigativo 

Las 10 botellas de licor vacías son del color de las algas y el fango. Alguna vez fueron basura en las calles del vecindario de East Garfield Park en Chicago. Pero ahora, limpias y resplandecientes, están en exhibición a unas 2,000 millas de distancia en el Museo de Arte de Puerto Rico, parte de una obra de la artista Edra Soto.

Conchas marinas hechas de yeso rodean las bases de las botellas, recordando las playas arenosas de Puerto Rico, donde ella creció. Como si formara un altar, esta ecléctica combinación de objetos marca el tránsito de la artista desde la isla hasta la Ciudad de los Vientos, y su conexión continua con ambos lugares.

El trabajo de Soto forma parte de la exhibición “Repatriación” que destaca a artistas puertorriqueños radicados en Chicago. Hace 20 años Soto vino a Chicago a la escuela graduada del School of the Art Institute y no ha regresado a vivir a Puerto Rico, donde aún vive su madre.

“Mi familia está aquí y mi vida está aquí”, dice la artista sobre Chicago. “Así que no me puedo ir. Pero eso es muy difícil para mi”. Uno de sus trabajos recientes en Chicago explora esta fragmentación de su identidad a través de imágenes de rejas y quiebrasoles.

La exhibición del MAPR es coauspiciada por el Museo Nacional de Arte y Cultura Puertorriqueña de Chicago, una de muchas organizaciones boricuas en esta ciudad, que sirven de anfitriones en eventos culturales, proveen servicios sociales y participan en asuntos políticos relacionados a la Isla y a la diáspora puertorriqueña. Ese trabajo se ha tornado más crucial a partir de la crisis de la deuda de la Isla y los efectos de los huracanes Irma y María, que han causado un aumento en la emigración hacia EE. UU..

Los puertorriqueños en Chicago y en otras ciudades de los Estados Unidos tienen índices más altos de ingreso y empleo, así como menores tasas de pobreza que los de la Isla, según números del Censo federal y el Hunter College, los cuales fueron analizados por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) y Northwestern University.

Los puertorriqueños en Chicago además, tienen índices de ingreso y empleo más altos y menores tasas de pobreza que los puertorriqueños en el resto de los Estados Unidos.

Pero vivir en una ciudad como Chicago – que tiene escasez de vivienda asequible, escuelas públicas en problemas, una infame segregación e inviernos terribles – presenta nuevos retos para aquellos que vienen de la Isla. Los puertorriqueños en Chicago son menos propensos a conseguir empleos que personas nacidas en Chicago, y la mediana del ingreso del hogar para puertorriqueños recién llegados es menor que el de las personas nacidas en Chicago. 

En la mayoría de los indicadores, los puertorriqueños en Chicago resultaron similares a aquellos en la zona metropolitana de Orlando y en la ciudad de Nueva York, pero la tasa de pobreza en Nueva York es mucho más alta y el índice de titularidad de propiedades más bajo, probablemente porque la vivienda citadina es aún menos asequible en Nueva York que en Chicago.

Las luchas que enfrentan los puertorriqueños que recientemente han llegado a Chicago no son nuevas para la comunidad de la diáspora, que por más de 50 años han enfrentado obstáculos y disparidades en la llamada Ciudad de los Vientos. Y año y medio después de los huracanes los puertorriqueños residentes en Chicago y las instituciones comunitarias todavía están ayudando a los últimos que llegaron después de Irma y María para que rehagan sus vidas y contribuyan – a corto o largo plazo – al futuro de la ciudad.

Una historia de resistencia

Chicago es el hogar de una de las comunidades de puertorriqueños más grandes y organizadas en los Estados Unidos. Con casi 97,000 residentes puertorriqueños, es más pequeña que la de Nueva York, Filadelfia y Orlando. En la ola de migración a los Estados, que siguió al huracán María, Illinois fue el décimo destino más popular, de acuerdo con un estudio del 2018.

Chicago tiene una presencia cultural y política significativa y una profunda historia que puede trazarse hasta la transformación de Puerto Rico a mitad del siglo 20.

En los años cincuenta, unos 450,000 puertorriqueños salieron de la Isla huyendo del desempleo y como resultado de los esfuerzos de industrialización de la Operación manos a la obra. Además, iniciaron programas que incentivaban el mudarse a los Estados. Muchos se fueron a Chicago, que entonces era un centro de empleos en fábricas, industrias y servicios. Para los años sesenta, ya Chicago era el hogar de más de 32,000 puertorriqueños.

Ahí los puertorriqueños encontraron una ciudad racialmente segregada, plagada con los mismos problemas sociales de los cuales habían huido. Igual a otras minorías, los puertorriqueños enfrentaron pobres condiciones de vivienda, brutalidad policiaca, educación desigual, cuidado de salud ineficaz, condiciones de trabajo inhumanas y otros problemas sociales. El racismo sistemático en Chicago unido a los movimientos estadounidenses de derechos humanos de los años 60 llevó a los puertorriqueños a organizarse políticamente. Por tener la ciudadanía americana, los puertorriqueños que se mudaron a Chicago podían votar en las elecciones y, de esa forma, ejercer una fuerza política que desde Puerto Rico no tenían.

Un momento crucial en la historia de la comunidad ocurrió el 12 de junio de 1966, después de la primera Parada Puertorriqueña de Chicago, cuando un oficial de la policía de la ciudad le disparó en una pierna al puertorriqueño Aracelis Cruz. El incidente provocó la indignación de la comunidad y causó un levantamiento en el vecindario de West Town en Chicago, que se extendió durante tres días. Esto, a su vez, llevó a la creación de importantes organizaciones comunitarias como el Puerto Rican Cultural Center y los Young Lords Organization, quienes pasaron de ser una ganga callejera de puertorriqueños a un grupo de base por los derechos civiles, moldeada al estilo de los Black Panthers.

Ralph Cintrón es un profesor asociado de estudios latinos y latinoamericanos en la Universidad de Illinois en Chicago, donde ha estudiado a la comunidad puertorriqueña. Cintrón dice que desde finales de los años sesenta, la comunidad puertorriqueña de Chicago se ha “organizado tremendamente”.

“La fuerza organizativa viene del liderato puertorriqueño de la ciudad, que está muy orientado hacia una especie de renacer cultural, una afirmación cultural, independencia política para la Isla, y así por el estilo”, dijo.

Cintrón describe la organización de la comunidad puertorriqueña en Chicago como “excepcional”. Dice que el liderato del Puerto Rican Cultural Center unido a varias instituciones de servicio social y de agencias de vivienda asequible han creado “una concentración de esfuerzo y devoción hacia la propia comunidad que es completamente inusual, especial. No se parece a nada que hayas visto en Nueva York, Miami, Orlando” o en ningún otro sitio en el país.

De acuerdo a Cintrón, los puertorriqueños de Chicago lograron su forma tan excepcional de organización debido a que comparten una misma visión de mundo en cuanto a la independencia de Puerto Rico.

“Los puertorriqueños de Nueva York, históricamente han sido muy disímiles en términos de sus orientaciones políticas”, dice. “Pero Chicago ha estado muy específica e ideológicamente orientada hacia el movimiento independentista y hacia ciertos programas de justicia social, tanto locales como en la Isla”. Los puertorriqueños en Chicago han tenido sus propias experiencias con la marginación y el desplazamiento de las comunidades y, por muchos años, han sido muy articulados en su análisis del régimen colonial de Estados Unidos sobre Puerto Rico, dijo Cintrón, quien asegura que ese sentimiento incluye el manejo de la reciente crisis financiera y el huracán María.

“Si uno añade a todo esto el hecho de que la comunidad puertorriqueña es más pequeña en Chicago y no está tan dispersa como en la costa este, entonces se entiende la concentración del activismo político durante tanto tiempo”, dijo.

Para finales del siglo 20 y después de haber sido obligados a salir de varios otros vecindarios por causa de una renovación y desarrollo urbano, los puertorriqueños se organizaron mayormente en el vecindario de Humboldt Park, en el lado oeste, determinados a preservar su comunidad. Aunque los puertorriqueños viven en toda la ciudad y los suburbios circundantes, Humboldt Park se mantiene como el centro cultural y simbólico de los puertorriqueños en la región del medio oeste estadounidense. Negocios, artes, centros comunitarios, organizaciones sin fines de lucro, escuelas, música y banderas puertorriqueñas, todo esto está presente en el vecindario, especialmente en el sector de la calle Division conocido como Paseo Boricua.

En años recientes, la comunidad ha sido instrumental en mantener en el radar de los administradores de la ciudad a la comunidad puertorriqueña y sus reclamos. Chicago fue instrumental en lograr la liberación de los prisioneros políticos pertenecientes a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), la mayoría de los cuales provenían del mismo vecindario. Las sentencias de los primeros 12 fueron conmutadas por el Presidente Clinton en 1999 y luego Oscar López fue indultado por el Presidente Obama en 2017. Cintrón apunta a la organización ocurrida alrededor del caso de López, en particular, como emblemático en cuanto al tipo de poder que los activistas en Chicago han ejercido en servicio de la causa.

Chicago también fue un bastión de apoyo al movimiento que puso fin al bombardeo militar en Vieques. Y buena parte de la comunidad puertorriqueña también ha establecido fuertes vínculos y se ha convertido en parte del Partido Demócrata en Chicago, incluyendo al excongresista Luis Gutiérrez, al ex asambleísta de la ciudad Billy Ocasio – quien organizó la exhibición Repatriación – y otros numerosos oficiales electos locamente.

La comunidad de puertorriqueños en Chicago también se ha convertido en un sólido recurso para boricuas impactados por la crisis de la deuda y, más recientemente, por los huracanes Irma y María.

Un éxodo y una afluencia 

El 25 de septiembre de 2017, un avión de carga de la compañía United lleno de suministros de emergencia aterrizó en San Juan procedente de Chicago. Fue el primer vuelo privado de ayuda que llegó a la Isla después del huracán María; regresó a Chicago ese mismo día con 300 pasajeros que se habían quedado varados en la Isla. En los próximos meses, otros vuelos cargados de suministros fueron enviados desde Chicago a Puerto Rico.

Esos vuelos fueron una de las múltiples formas en que los puertorriqueños de Chicago contribuyeron – con la ayuda inmediata y en la reconstrucción a largo plazo – después de los huracanes Irma y María. Entre otras cosas, la organización Puerto Rican Agenda ha otorgado micro-donativos de algunos miles de dólares cada uno, a 40 municipios distintos. El Puerto Rican Cultural Center ha otorgado donativos a instituciones que incluyen una escuela de arte y diseño en San Juan, mientras que el Segundo Ruiz Belvis Cultural Center y el Puerto Rican Arts Alliance también han ayudado a que artistas puertorriqueños se presenten en los Estados Unidos, después de Irma y María.

Inmediatamente después de los huracanes del 2017, los puertorriqueños en Chicago también vieron la necesidad de coordinar ayuda para los puertorriqueños que fueron evacuados y que llegaron a Chicago, muchos de ellos con niños y algunos con poco más de una maleta llena de ropa de verano.

El 2 de noviembre de 2017, la ciudad abrió un centro temporero de recursos en el pabellón del Humboldt Park, parque que le da su nombre al vecindario. El centro ayudó a las personas a llenar solicitudes de asistencia individual de FEMA y a lograr acceso a servicios, desde vacunas hasta vivienda temporera. Este centro permaneció abierto hasta principios de mayo de 2018 y la ayuda a los damnificados continuó hasta aún después del cierre del local. Encontrar vivienda asequible ha sido una lucha continua y muchos descubrieron que las promesas de las autoridades de vivienda pública de la ciudad no fueron cumplidas.

Roberto Maldonado, asambleísta del distrito 26 de Chicago, que incluye Humboldt Park, dijo que los migrantes post-María todavía, en diciembre de 2018, acudían a su oficina buscando ayuda. 

“Algunas personas siguen viniendo solamente para socializar”, dijo, “pero otros vienen por que necesitan mejor acomodo de vivienda. Ese es el problema principal. Las personas quieren vivir cerca de su familia y de la comunidad – quieren escuchar el idioma español hablado y la música de salsa – pero la mayor parte de la vivienda que se les ha provisto está al sur o al norte, en las zonas más lejanas. Vienen a nosotros pidiendo nuestra intervención, pero la vivienda es muy limitada en Humboldt Park – simplemente no hay espacios vacantes”.

De octubre a diciembre de 2018, el Puerto Rican Cultural Center (PRCC por sus siglas en inglés) llevó a cabo contacto a 978 personas que permanecían en Chicago y que pasaron por el pabellón en los meses siguientes al huracán María. La organización habló con 403 de ellos sobre vivienda, empleo, salud y otros temas. Natasha Brown del Centro, indicó que mucha gente todavía necesitaba ayuda con los beneficios básicos de Medicaid y cupones de alimentos, confirmando lo dicho por Maldonado.

“Vemos mucha inestabilidad de vivienda. Ha pasado más de un año y todavía hay personas en refugios. Pueden haber firmado un contrato de arrendamiento, pero no han podido mudarse a un apartamento”. 

El PRCC continúa trabajando con los recién llegados a base de su necesidad. Estos esfuerzos pueden ayudar a determinar el futuro de la comunidad de puertorriqueños en Chicago – una diáspora con profundas raíces y un flujo y reflujo constante entre el medio oeste estadounidense y la Isla que queda a 2,000 millas.

Fusión de municipios Otro asunto más que se mide en dólares y centavos

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquezlopez@claridadpuertorico.com 

La reestructuración de los municipios es un asunto que lleva mucho tiempo en discusión. Es uno en el que no se ha profundizado lo suficiente y para el que no hay propuestas concretas. 

La fusión de municipios podría redundar en costos menores y más ahorros. Sin embargo, una pregunta fundamental que el gobierno ha pasado por alto es si con esto se mantendrán los servicios que actualmente se ofrecen a la población o si conllevarían su sacrificio.

Un paso trascendental para que esta reorganización sea verdaderamente viable es eliminar el partidismo. De otra manera, no serviría de nada que la nueva estructura se fundamentara en los mismos principios que han llevado a la inviabilidad económica de los municipios.

La única justificación considerada por la administración de Ricardo Rosselló para llevar a cabo este proceso es las insuficiencias presupuestarias de los municipios, que según la última versión del plan fiscal de octubre de 2018 operan con déficits. Al éstas ser consolidadas rondan los $260 millones anuales. Entiéndase, que hay que ahorrar para pagarles a los bonistas. 

El profesor y economista Waldemiro Vélez sostuvo en entrevista con CLARIDAD que un paso trascendental para que esta reorganización sea verdaderamente viable es eliminar el partidismo. De otra manera, no serviría de nada que la nueva estructura se fundamentara en los mismos principios que han llevado a la inviabilidad económica de los municipios.

Vélez criticó la extrema politización del sistema organizacional de los municipios, que ha tenido como consecuencia la bancarrota. Destacó que no importa cuál de los modelos propuestos por el gobierno vaya a aplicarse debe responderse una pregunta básica: ¿Cómo se llegó a ese problema? 

“Se está diciendo que la estructura es el problema y que por eso hay que cambiarla; pero más allá de eso, el problema es la partidización, los contratos a allegados, los empleados fantasmas”, añadió.

Las tres posibilidades que ha estado barajando la administración de Rosselló son: la creación de condados o regiones, la consolidación de gobiernos municipales y la fundación de consorcios intermunicipales. 

La consolidación implicaría la desaparición de los municipios, que en efecto se convertirían en barrios; algo similar a lo que fueron en el pasado. Con los consorcios, las alcaldías se unirían para acordar la contratación de unos servicios y unas labores en conjunto. Los condados, por su parte, son otra forma de consorcios donde la figura del municipio también se debilita; semejante al modelo que hay en los EE.UU., en los que igualmente se contratarían servicios conjuntamente. 

El economista puso atención sobre este asunto destacando la importancia de que, además de eliminar la partidización, se investigue sobre la reestructuración. También hizo énfasis en que antes de tomar cualquier determinación se debería discutir cómo llegamos a los 78 municipios actuales. “¿Cómo se crearon? ¿Qué necesidades tenían que no se estaban atendiendo? ¿Qué estaba pasando en ese momento que dio lugar a que se crearan municipios?”

También sugirió que para decidir si en estos momentos los municipios deben transformarse, se tiene que hacer una evaluación en términos de servicios a la población ¿Qué se está cumpliendo al momento? ¿Qué se dejaría de cumplir? ¿Qué es necesario para la gente? 

Pero estas preguntas, con mucha probabilidad, han quedado en el tintero, y el asunto se mide en dólares y centavos. El servicio a la gente, la razón pública, ha quedado como última prioridad cuando debería ser la primera. 

“No es suficiente considerar meramente los ahorros, sino que el gobierno debe explicar cómo eso va a ser más ágil y eficiente; que no basta con el discurso de que si somos menos, somos más eficientes y se quita la burocracia. ¿Se va a quitar también la partidización o el partidismo? ¿O va a haber una consolidación de fuerzas sin que desaparezca ese aspecto, que es el más relativo del proceso?”, cuestionó. 

Vélez criticó que para llevar a cabo esta fusión se parta de la premisa de que todo el mundo está en las mejores condiciones para ir a distintos lugares a reclamar servicios. Eso representa un problema, sobre todo para personas de escasos recursos, de edad avanzada, que tienen problemas de transportación, entre otros.

El gobernador plantea que mediante la fusión de municipios se podrían ahorrar anualmente entre $600 millones a $1 billón. Pero el análisis realizado por la firma Estudios Técnicos, citado en la última versión del plan fiscal de octubre de 2018, estima entre $150 y $450 millones los posibles ahorros, es decir, la mitad o menos de lo que Rosselló plantea.

 “El gobernador tiene una idea, pero no tiene una propuesta concreta de cómo va a hacerlo ni de cuáles son los criterios que se van a utilizar para esa consolidación. Se tienen unos números de ahorros posibles que yo no sé como los obtuvieron”, concluyó Vélez. 

Además de establecer la consolidación de servicios municipales como una medida para mitigar las insuficiencias presupuestarias, el plan fiscal también sugiere una reforma al impuesto sobre la propiedad.