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Mueven oficinas del Registro de la Propiedad

Contratiempos en el servicio, pérdida de documentos, ansiedad, renuncias inesperadas, trastoques de la vida familiar, todo esto y más son las consecuencias que están enfrentando primero, las y los investigadores de títulos de propiedad, así como los y las trabajadoras del Registro de la Propiedad (DRP) ante el traslado inesperado de las oficinas de los municipios de Caguas, Carolina, Guaynabo y San Juan, a un viejo edificio localizado en el número 500 de la avenida Roberto H. Tood, parada 18 en Santurce.

Así lo denunciaron a CLARIDAD empleados y usuarios del Registro de la Propiedad que prefieren quedarse en el anonimato por temor a represalias. En el caso de los empleados del Registro de la Propiedad, que está adscrito al Departamento de Justicia (DJ) éstos no tienen el beneficio de la sindicatura. Confidencias de personas de las diversas oficinas coincidieron en denunciar a CLARIDAD que el traslado a Santurce fue uno repentino y no se les ha permitido hacer arreglos para ajustarse ellos y sus familias.

El cambio de estas oficinas tiene repercusiones tanto en los empleados como para los usuarios en general. En el caso del cierre de las dos oficinas de Caguas, éstas daban servicio además a la población de Cayey, Cidra, Aguas Buenas, San Lorenzo, Juncos y Gurabo. En el caso de las tres oficinas cerradas en Carolina, servían además a los pueblos de Trujillo Alto, Canóvanas y Loíza. En tanto la oficina de Guaynabo, así como las cinco de San Juan servían a sus respectivas poblaciones y estaban ubicadas en instalaciones públicas.

Los y las trabajadoras han descrito el proceso como uno “atropellado e insensible”. Frente a la larga distancia que implica para muchos el traslado denunciaron que desde el 2000 no han recibido un aumento de sueldo por lo que el traslado añade gastos de transportación a sus ajustados ingresos. Además de las implicaciones para los que tienen hijos e hijas en edad escolar.

A la ya carga de trabajo que tiene el personal debido a renuncias y/o retiro en años anteriores, en algunas oficinas el cierre ha provocado la renuncia de cerca de 20 personas. Más aun, revelaron que hay empleados que ya cumplieron los 30 años de servicio y ahora con la mudanza no se les permite retirar alegando que son “puestos esenciales”.

En pésimas condiciones el “nuevo” edificio

Por otro lado el edificio -expresaron- no está limpio, los documentos fueron depositados en el sótano por lo que tienen que usar mascarillas para protegerse del polvo y el hongo, e incluso una fuente aseguró que ya ocurrió un primer robo, lo que provocó un descalabro, en particular a los planos de Guaynabo.

Mientras a raíz del anuncio por el DJ del cierre y el traslado de las citadas oficinas se presentó por el senador Aníbal José Torres Torres, -en octubre- una resolución para que la Comisión de Asuntos Internos del Senado hiciera una investigación para conocer la justificación de la acción del DJ la medida se encuentra como suele decirse “dormida” en dicho cuerpo legislativo.

Para alquiler a corto plazo: Hay que establecer controles

El planificador ambiental José Rivera Santana coincidió en que es necesario establecer una moratoria al negocio turístico de renta a corto plazo en el Viejo San Juan (VSJ) para poder atender los problemas que esta modalidad ha generado desde las perspectivas de comunidad, de capacidad de la ciudad y de economía.

En la pasada edición CLARIDAD dio a conocer que la administración del gobernador Ricardo Rosselló Nevares llevó a cabo una conferencia dirigida a inversionistas extranjeros, en donde anunció que puso a la venta propiedades en la antigua ciudad amurallada con el fin de promover la actividad turística de alquiler a corto plazo, conocida también como Airbnb. En tanto, los residentes del Viejo San Juan han denunciado por diversos medios las incomodidades que dicha práctica les está provocando.

“Lo que sucede con este tipo de alquiler sin ningún control, como puede ocurrir con cualquier otra actividad del mercado sin ningún tipo de reglamentación, es que pone en riesgo muchísimas cosas”, reaccionó Rivera Santana, en entrevista con este semanario. El exdirector de la Oficina de Planificación del Municipio de San Juan y veterano activista agregó que incluso desde el punto de vista turístico, el turista va buscando una experiencia distinta y esa experiencia supone, no solo los atributos y patrimonios construidos, sino lo que representa socialmente ese lugar que está visitando. Una de las consecuencias de esta práctica, que ya está ocurriendo en muchas otras partes del mundo, es que se está desplazando a la población local, lo que a su vez elimina uno de los puntos focales que completan esa oferta turística. “Así que se pone en riesgo lo que se supone es el motivo por el cual se establece ese tipo de actividad”.

En esa dirección, afirmó que la renta de residencias es una mala estrategia, y ahora mismo en el VSJ está en total descontrol. Advirtió que este descontrol puede poner en riesgo su valor histórico y arquitectónico.

Rivera Santana trajo a la atención que el VSJ tiene unos problemas de infraestructura, que hay que atender, como lo son el recogido de la basura y su sistema de alcantarillado, que todavía es uno combinado. Es necesario medir cuánta es la cantidad de población que puede resistir la ciudad. Aunque señaló que el VSJ ha tenido mucha más población de la que tiene en la actualidad, resaltó que el problema de infraestructura estriba en que su diseño fue en función de una sociedad que ya no existe: sus calles se hicieron para que transitaran carretas, caballos o gente a pie. La mayoría de sus calles tienen bóvedas por debajo, que son las que recogen el agua de las escorrentías y las aguas sanitarias. Puso de ejemplo un camión con carga pesada, incluidos los de recogido de basura, que no importa los tipos de adoquines que pongan en las calles, los dañan si no se limita el uso vehicular. Incluso las bóvedas que están debajo se dañan.

El planificador recalcó que es necesario establecer programas adecuados de reciclaje, reglamentar la actividad del alquiler a corto plazo, establecer mediante estudio cuánta es la capacidad de población que puede contener la ciudad e incluso convertirla en una peatonal. Reconoció que esta población flotante requiere un control mayor, por lo cual reiteró que es importante determinar la cantidad de población que pueda aguantar el VSJ.

“La consecuencia en el caso de esta modalidad, como cualquier otra que pueda venir, es que estamos afectando incluso la preservación del Viejo San Juan porque nadie está en mejor posición que el residente para proteger su vecindario, las cosas que se quieren y sus atributos. Si los residentes son desplazados, no habrá una población celosa de proteger el lugar donde viven”.

En términos económicos, Rivera Santana apuntó a que esta modalidad del Airbnb, por lo general, termina concentrándose en propietarios que no son residentes, por lo que su efecto económico se escapa de manera automática a una cuenta de banco fuera de Puerto Rico. En esa línea criticó que el argumento oficial de la Compañía de Turismo (CT) es uno artificial y liviano, ya que el turismo no es un fin en sí mismo y, erróneamente, para el gobierno y la CT lo es: “El turismo es un medio para lograr desarrollo económico, pero no es un fin en sí mismo. Si uno lo ve como un medio para lograr desarrollo económico, lo principal no es la actividad turística como tal. Siempre y cuando no esté en función de ese objetivo, que es esa modalidad turística, no va a generar y producir el efecto económico que queremos. Realmente se trata de una actividad en donde unos grupos obtienen una ganancia enorme sin que eso repercuta a favor del país o represente que el país se beneficie”. Agregó que la única justificación que da el gobierno es que genera empleos; pero que hay otras actividades con un efecto mayor en la generación de empleos.

También criticó la estrategia de la CT de concentrarse en el turismo de cruceros, que es una que produce muy poco para los esfuerzos que implica. Hizo la observación de que el turismo de cruceros es “todo incluido”; es uno concentrado que se queda en la capital por unas horas. Además de que cuando se dice que a los puertos llegaron, por ejemplo, siete barcos con 18 mil visitantes, no todos se bajan del barco. Acotó que estas estadísticas existen aunque no se den a conocer. Indicó que, por el contrario, el turismo de hotel suele dejar mucho más dinero en el país, ya que las personas permanecen más tiempo, lo que permite variar las posibilidades de las actividades que el visitante pueda tener.

¿Otro plebiscito?

¿Serán capaces de endilgarnos otro plebiscito? Aunque la pregunta se dirige al actual gobierno del PNP, utilizo el plural porque, como todos sabemos, es una administración dividida en tribus, no por razones ideológicas, sino por puro caciquismo. Y para endilgarnos el nuevo plebiscito que ya rumian, los caciques y cacicas se tendrán que poner de acuerdo.

El Viernes Negro, además de consumismo y malgasto, le trajo a los boricuas la amenaza de otro plebiscito porque, ante el fracaso de todo lo que hasta ahora han intentado tratando de adelantar la anexión, han volteado la tuerca hacia atrás para hablar de otra consulta sobre nuestro status político. Cuando menos lo esperábamos, en medio de la euforia para comprar freidoras de aire caliente, Ricardo Rosselló habló de otro plebiscito y el nuevo presidente del PPD, en lugar de ignorarlo, corrió a oponerse. Ya los periódicos han gastado una buena cantidad de tinta hablando de la nueva consulta.

Todo comenzó con una carta –en ese momento escrita pero no enviada– del congresista Rob Bishop, que no es otra cosa que la enésima manipulación de este buscón de Arizona. Como tras la derrota de su partido se le acaba la presidencia del comité del Congreso al que se le asignan los temas de Puerto Rico, Bishop quiso complacer a los que le dieron dinero y no se le ocurrió otra cosa que una nueva propuesta de plebiscito. Los políticos de aquí, que se contentan con cualquier cosa, corrieron a hacerle coro al buscón de Arizona. Después de todo, el nuevo tema le sirve al PNP para tratar de revivir un curso de acción que hasta ahora ha sido puro fracaso.

La estrategia hacia la anexión que el PNP diseñó previo a las elecciones de 2016 se ha vuelto sal y agua. La primera movida del diseño fue el consabido plebiscito que celebraron antes de los primeros seis meses del cuatrienio, a principios de junio de 2017. Alegando que lo ganaron, se sintieron autorizados a utilizar fondos públicos para llevar a efecto el “mandato” salido de aquellas urnas. La segunda movida fue la creación mediante legislación de una llamada “comisión de igualdad”, que iría a Washington a “negociar” la admisión de Puerto Rico como estado federado. Copiando el llamado “Plan Tennessee” a los comisionados les dieron títulos de “senadores” y “representantes”. A cualquier persona seria esto le parecería a un grupo de niños jugando a ser adultos, pero a ellos no les pareció así.

Ha pasado poco más de un año desde que comenzó a ponerse en práctica aquella estrategia y su fracaso es evidente, aunque no porque en medio de ese periodo nos azotara un huracán. Los “comisionados”, alegando que representan a los puertorriqueños, han caminado por todos los pasillos del poder imperial sin que les hagan caso, más allá de las consabidas reuniones de cortesía. De manera simultánea con la creación de la comisión, la Comisionada Residente Jennifer González presentó un proyecto de ley que convertiría a Puerto Rico en “territorio incorporado” como paso previo a la anexión formal. Tras la conferencia de prensa inicial, la medida cayó en el olvido. Sólo uno que otro buscón, como el congresista Rob Bishop, le dio cuerda en algún momento, sin comprometerse en nada, y ahora ni siquiera ese buscón está disponible.

El fracaso de esa estrategia estuvo en su concepción inicial. Como casi todas las que se han intentado desde que comenzó el colonialismo estadounidense hace 120 años, este nuevo esfuerzo nació de la unilateralidad o, dicho de otro modo, de la ausencia de un consenso mínimo entre los puertorriqueños. Ese nacimiento forzado, empujado por jaibería partidista y politiquera, nunca conduce al éxito.

Como todos los anteriores, el plebiscito de 2017 no debió celebrarse porque fue desnaturalizado por reclamos puramente colonialistas emitidos desde la metrópolis, que exigió la inclusión del “ela territorial” como opción. Si un plebiscito se hace buscando alternativas para solucionar un problema, el problema mismo no puede estar en la papeleta. Por esa y por otras razones aquella consulta nunca alcanzó el mínimo de consenso necesario para su validez. Aunque ya se le sabía un no natus, insistieron en celebrarlo y por eso el 77% de los electores se negó a participar. Cualquiera persona sensata hubiese concluido que con ese varapalo el plan no podía continuar, pero la sensatez no es una de las virtudes de los anexionistas boricuas.

Ahora, cuando unos puertorriqueños comían pavo y otros hacían fila para aprovecharse de las ventas a bajo precio, Bishop y sus amigos lanzaron la idea de otro plebiscito y Rosselló, consciente de sus fracasos, enseguida le dio importancia al anuncio. Si no llevo mal la cuenta, esa consulta de estatus sería la sexta. ¿Cuántos millones de dólares nos costaron los anteriores? Supongo que algunos estarán pensando que la Junta de Control Fiscal no permitirá ese nuevo gasto, pero recordemos que el de 2017 lo permitió.

En España, donde todavía el fascismo franquista está vigente, sobre todo en la judicatura, se le imputa malversación de fondos públicos a representantes del gobierno catalán por haber organizado un referéndum sobre el futuro de Cataluña. En ese caso se trata de un claro ejercicio de represión porque la consulta estuvo respaldada, según los sondeos, por más del 70% de la población, además de haber sido avalada por todas las instituciones públicas. Pero en Puerto Rico, donde sólo el 23% de la población avaló una consulta marcada de la unilateralidad, sí se estaría ante un claro ejemplo de malversación de dinero público.

A rescatar el cine Paradise

En una lucha que lleva ya cerca de 15 años, las comunidades de Río Piedras, representadas por su Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras, confían en que en la próxima sesión legislativa de enero del 2019, se les apruebe la transferencia de la titularidad del antiguo Teatro/Cine Paradise.

“El Paradise es emblemático para la gente de Río Piedras porque era uno de los cines más destacados, y cuando se empezó a morir Río Piedras, se murió el Paradise. Poco a poco se fue muriendo el último cine que quedaba en esta ciudad”, expresa la presidenta de la Junta Comunitaria Zenia E. González Clemente.

Las hoy ruinas de lo que fue el famoso Paradise fueron inauguradas en el 1945. El Paradise contaba con mil butacas entre su piso principal y un mezanine, y fue una de las 10 salas de cine que llegó a tener Río Piedras en su época de auge económico, social y cultural. Entre los artistas que se presentaron en esta sala estuvieron Jorge Negrete, Tongolele y Ramón Rivera Diplo. En el 1987 se apagó su proyector y cerraron sus puertas.

Procurar que la Junta Comunitaria pueda acceder a la antigua estructura para una rehabilitación básica que permita dedicarla a un proyecto cultural para la comunidad no ha sido nada fácil, según nos narró González Clemente. En el 2001, la estructura estuvo amenazada de ser demolida debido a la construcción del Tren Urbano. Un grupo de residentes de Santa Rita trató de rescatarla. Al principio, el Departamento de Transportación y Obras (DTOP) respaldó sus reclamos e hizo un compromiso con la comunidad para restaurarlo. Entre el 2002 al 2003, se diseñaron los planos de arquitectónicos, con un estimado de $3.2 millones. Además se hizo un estudio de mitigación ambiental de la estructura.

“No obstante, por alguna razón que no entendemos, el proyecto se hizo sal y agua y el dinero que le fue asignado a Obras Públicas desapareció. El proyecto cayó en la nada y estuvo muerto por casi 10 años, aunque siempre latente en la gente”, señaló González Clemente.

González añadió que hace varios años la Junta Comunitaria rescató la lucha por obtener la estructura, a pedido de la comunidad, y acudieron a la Autoridad de Carreteras (AC) a presentarles el proyecto. “La Autoridad no fue sensible a la petición y todo el tiempo nos dijo que no, que no se podía, que las estructuras de las corporaciones públicas no se podían dar, no se podían ceder. Así que todo fueron puertas cerradas; pero no cesamos”. Con la construcción del Tren Urbano la titularidad de toda la propiedad pasó a la AC.

Así las cosas —dijo—, continuaron presionando en las agencias concernidas para lograr el traspaso. La situación ha venido a complicarse debido a que hace aproximadamente dos años, en el 2015, se ubicó en el edificio continuo al cine la escuela técnica Cambridge Technical Institute (CTI). Para asombro de los residentes de Santa Rita, la escuela abrió la pared que les colinda y está ocupando el espacio de estacionamiento.

La Junta Comunitaria radicó una querella ante la AC, tanto por el daño a la estructura, como por estar haciendo uso ilegal de la propiedad. Para sorpresa de la Junta Comunitaria, la respuesta de la AC fue que el Cambridge estaba “limpiando y dando uso”. Le dijimos a la Autoridad de Carreteras que si era cuestión de limpiarlo y velarlo, la comunidad podía hacerlo; que qué era mejor para la comunidad, ¿un estacionamiento o un uso comunitario?, declaró la líder comunitaria.

Ante la postura de la AC acudieron entonces al Municipio de San Juan, y aunque la administración municipal sí le ha impuesto multas a la escuela técnica por estar haciendo uso del espacio como estacionamiento, al día de hoy, continúa utilizándolo. Un año después, ante las continuas quejas de la Junta y ante las multas del municipio, la AC llegó a un acuerdo con el CTI de que le pague $400 mensuales. “Eso es nada, y ni quisiera sabemos que lo estén pagando”, afirmó la líder.

En vista de que ni el DTOP ni la AC aceptaban su petición, la Junta Comunitaria optó por acudir donde sus representantes legislativos. En abril del 2017, el representante Oscar Morales presentó la resolución RC 148; pero la medida estuvo muerta por ese año. “Seguimos presionando. A punto de acabar esta sesión legislativa, la Cámara la aprobó y la pasó al Senado el último día de sesión y la envió a una comisión para evaluación y disposición de propiedades inmuebles por la Ley 26 de 2017”. (Se refiere al Comité de Evaluación y Disposición de Propiedades Inmuebles, creado por la Ley 26 de 2017).

“Tenemos mucha esperanza en que la recomendación sea positiva”, expresó González Clemente, a la vez que indicó que están preocupados porque el Cambridge Institute continúa usando el espacio como estacionamiento, lo que puede comprometer más la estructura. Ante esta preocupación, le solicitaron al DTOP que le pidiera al Cambridge que cesara su uso; pero la agencia alegó que “es mejor recibir algo que no recibir nada”. Incluso, aunque trataron de hacer acercamientos a la institución, no los recibieron y fueron muy hostiles. Señaló que la JC no quiere que el colegio se vaya, sino que está en disposición de buscar alternativas. “Pero el Paradise no es estacionamiento, es un símbolo para la gente de Río Piedras, así como para muchos otros residentes de las comunidades vecinas y generaciones de estudiantes que han pasado por la una vez vibrante Ciudad Universitaria. La estructura se debe usar para lo que nació, que es para un cine teatro. Lo que ha manifestado el Cambridge es que quiere destruirlo para estacionamiento”.

Apostando por la cultura para rehabilitar la ciudad

La rehabilitación para uso comunitario del antiguo cine Paradaise es uno de los varios proyectos que tiene la Junta Comunitaria de Río Piedras. Desde hace unos cuantos meses, en un acuerdo con el Municipio de San Juan, la Junta ocupa la antigua Casa Ruth como su sede. “Tener nuestra sede nos da identidad; la Casa Ruth es la casa de la gente de Río Piedras, y la gente sabe que puede venir aquí. Desde verano hemos estado acondicionándola tras estar cerrada por un año por causa del huracán”. Agregó que desde que abrió la casa han tenido el calendario lleno, facilitando el uso a grupos feministas, comunitarios y a otras ONG. Actualmente, ofrecen clases gratuitas de acupuntura los miércoles y los martes, de yoga.

Conscientes de que la única forma de rehabilitar la ciudad es volver a repoblarla, la Junta creó un fideicomiso siguiendo el modelo de las comunidades del Caño de Martín Peña. González Clemente describió que en su caso, el fideicomiso no es sobre la propiedad de la tierra, sino para la adquisición de edificios y otras propiedades abandonadas para su rehabilitación y un uso mixto. Indicó que ya se han reunido en dos ocasiones con el secretario del Departamento de la Vivienda para lograr que asignen de los fondos de recuperación de desastre para el desarrollo comunitario. “Hasta ahora, delante de nosotros, la acogida ha sido buena en términos de considerar asignar algunos fondos para la rehabilitación del casco urbano. Le estamos dando seguimiento únicamente a los fondos para vivienda. A Río Piedras hay que repoblarlo. La única forma de rehabilitarlo es trayendo gente, pues mientras no haya gente aquí no hay seguridad y no hay alumbrado. Los políticos no miran para acá. Al gobierno no le interesa la única forma de levantar esto, que es repoblándolo”.

Como toda organización comunitaria, el trabajo de la Junta es voluntario. La Junta representa las ocho comunidades circundantes de Río Piedras: Buen Consejo, Capetillo, Blondet, Santa Rita, García Ubarri y el centro urbano. Pero, reconociendo que a su vez es una comunidad diversa, la Junta también tiene representación del sector religioso, comerciantes y estudiantado.

Amores que matan

Un Informe publicado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), indica que casi el 60% de las 87,000 mujeres asesinadas en 2017 en todo el mundo lo fueron a manos de sus parejas o exparejas. Ello, según se informa, convierte el hogar en uno de los lugares más peligrosos para las mujeres. La violencia contra las mujeres se manifiesta de muchas maneras y en diferentes entornos desde tiempo inmemorial. Se han destapado casos de abuso sexual de sacerdotes contra monjas y horrendos casos de agresiones sexuales contra mujeres en India y África. El movimiento #MeToo, que surgiera recientemente en los Estados Unidos denunció múltiples casos de acoso sexual que se dieron a conocer, principalmente, en las esferas del poderoso mundo hollywoodense. El alarmante ascenso de los casos de violencia de género azota también a nuestro país que, en el presente año, muestra una triste cifra de 22 mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas. Tres de ellas murieron a manos de agentes del orden público. En 10 años, el año 2018 ha sido el tercero de mayor incidencia de casos de violencia de género en Puerto Rico.

El informe de la ONUDD concluye que el hecho de que las víctimas de estos hechos resulten ser en su mayoría mujeres, demuestra “…un desequilibrio en las relaciones de poder entre mujeres y hombres dentro de la esfera doméstica”. El informe añade que “la violencia de compañeros sentimentales contra mujeres y niñas tiene sus raíces en normas de género ampliamente aceptadas sobre la autoridad de los hombres en la sociedad en general, y en la familia en particular, y en el uso de la violencia por los hombres para ejercer su control sobre las mujeres”. Afirma que hay que empezar a discutir con los hombres el tema de la violencia contra la mujer, la masculinidad y las relaciones de género “…para transformar el estereotipo de que la mujer está por debajo del hombre”.

En el año 1989, se aprobó en Puerto Rico la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica, mejor conocida como Ley 54, con el propósito de crear conciencia de la magnitud del problema de violencia de género en nuestra sociedad. Según la declaración de política pública del estatuto este pretende: “…propiciar el desarrollo, establecimiento y fortalecimiento de remedios eficaces para ofrecer protección y ayuda a las víctimas, alternativas para la rehabilitación de los ofensores y estrategias para la prevención de la violencia doméstica. A pesar de la puesta en vigor de dicha ley, ha quedado demostrado que esta conducta, que afecta principalmente a la mujer, no puede ser manejada estrictamente desde la perspectiva punitiva, visión que se ha implementado a lo largo de casi tres (3) décadas. Tal y como lo concluye el informe de la ONUDD, es indispensable acudir a la implantación de la educación con perspectiva de género que promueva relaciones de equidad entre los géneros. El currículo de perspectiva de género definido por el Consejo Económico y Social de la la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1997, constituye “…una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante en la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y de los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo final de la integración es conseguir la igualdad de los géneros”. En otras palabras, cambiar la construcción social que imperante mediante la cual se promueve el rol subordinado de la mujer y el papel predominante del hombre en las relaciones de género. ¿Qué objeción razonable y sensata puede haber a que ello se haga?

En el 2006 se aprobó una ley que ordena al Departamento de Educación y a la Oficina de la Procuradora de la Mujer a crear un currículo con el componente de equidad. En el 2008, el exsecretario de Educación, Rafael Aragunde, firmó una carta circular que establecía un currículo con perspectiva de género que fue derogada por su sucesor, Carlos Chardón, en el 2009. Dicha carta circular definía la perspectiva de género como un “instrumento conceptual que ayuda a comprender que las diferencias entre los géneros no se deben exclusivamente a una determinación sexual o biológica, sino a la construcción social de las identidades humanas”. Durante su mandato, el gobernador Alejandro García Padilla anunció que se estaría implementando este currículo en el sistema público de enseñanza como una herramienta educativa para prevenir y combatir la violencia de género. Sin embargo, ello fue derogado por la actual administración del PNP, presionado por grupos fundamentalistas religiosos que se dieron a la tarea de distorsionar el currículo de perspectiva de género argumentando que este incluye temas asociados a la aceptación de las diversas orientaciones sexuales e identidades de género. A la actual Secretaria de Educación, Julia Keleher, se le condicionó su confirmación en la posición, al compromiso de eliminar dicho currículo, en aras de complacer a estos grupos de poder quienes, lejos de aportar al desarrollo social y económico del país, solo buscan adelantar su particular visión de mundo a cambio de los votos y las aportaciones económicas para determinados políticos en los partidos mayoritarios. Legisladoras como María Charboner y Nayda Villegas se han dado a la tarea de promover legislación para favorecer a estos sectores y, constantemente, hacen expresiones degradantes contra las mujeres que, valientemente, les hacen oposición. La Oficina de la Procuradora de la Mujer, ha venido a menos, a raíz del desmantelamiento que sufrió con la implementación de la Ley 7 del año 2013, bajo el gobierno de Luis Fortuño. Ni siquiera pueden aportar fondos para el sostén de los albergues a las sobrevivientes de la violencia de género. Su negativa a exigir que se implante el currículo de perspectiva de género constituye, además, una violación de la ley habilitadora de dicha agencia. Las cumbres, abrazos y granitos de arena que hoy se reclaman, son esfuerzos inútiles ante la magnitud del problema existente. El problema de la violencia de género se le ha ido de las manos a los gobiernos de turno, que han demostrado una total incapacidad para atenderlo y prevenirlo. Solo la lucha de las mujeres conscientes y perseverantes, como las que el pasado fin de semana, plantaron su reclamo de protección y dignidad, aun frente a la violencia institucional desplegada, logrará cambios para alcanzar una sociedad mas justa.