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La reforma histórica del capital

Para el 22 de marzo de 2018, día oficial de conmemorar la Abolición de la Esclavitud, el gobernador colonial, Ricardo Rosselló Nevares anunció al país lo que llamó una reforma histórica, el continuar trastocando los derechos y condiciones de la clase trabajadora del país. Tras el infame anuncio, quien tiene el deber ministerial de defender los derechos de la clase trabajadora, el Secretario del Trabajo, Lic. Carlos Saavedra, se alineó con el gobernador acudiendo a los medios de comunicación para defender estas propuestas bajo la categorización de “reforma histórica”.

Una semana más tarde, la Junta de Control Fiscal le exigió al gobernador medidas más fuertes contra la clase trabajadora. Quieren despidos, eliminar la licencia de maternidad y reducir las pensiones, entre otras. El gobernador fingió indignación y alega que retirará la llamada por él, “reforma histórica”. De esta manera responde a la presión de la opinión pública, especialmente sus electores, quienes han inundado los medios de comunicación en contra de las medidas propuestas.

Veamos qué implican estas medidas históricas. Las propuestas de reducir licencias, eliminar el bono de Navidad y la indemnización por despidos injustificado tiene el efecto inmediato de reducir el costo del trabajo en favor de los patronos y en perjuicio de la clase trabajadora y el recaudo de ingresos al gobierno. Los anuncios de elevar el salario mínimo es una vil mentira ya que lo que se propone es trasladar el costo de beneficios económicos que se eliminan para traspasarlos al pago de salarios por hora. Al final, el salario real se reduce y las ganancias del patrono aumentan.

La conducta del gobierno es contraria a los derechos constitucionales de promover la organización sindical y la negociación colectiva para mejorar las condiciones de trabajo, fortalecer la economía del país y el bienestar general. El deber ministerial de un Secretario del Trabajo se reduce a la función de monigote del capital y los patronos, violando así las disposiciones constitucionales del poder ejecutivo.

Las medidas del gobierno responden a la receta dictada por los intereses económicos que han promovido la deuda, la privatización de empresas gubernamentales, la destrucción del sistema de retiro, despidos de empleados, congelación de convenios colectivos y el desmantelamiento del derecho laboral en Puerto Rico. Hoy, estos intereses se reiteran y concretizan en la Ley PROMESA ya que controlan el poder económico y político mediante la condición colonial que impone Estados Unidos desde 1898.

El efecto de estas medidas será la de agudizar la desigualdad, llevar a la población hacia la pobreza económica y social y violentar los derechos humanos. Auguramos perdida de servicios en las áreas de educación, salud y protección social de infantes y envejecientes. El trabajo no será atractivo y como efecto directo aumentara el nivel de explotación de la clase obrera.

En lo inmediato, se impone el rechazo a estas medidas en conjunto al repudio de la venta y privatización de los servicios públicos. La concientización y movilización de los amplios sectores del pueblo urge. Ha mediado y más largo plazo, el movimiento sindical se tiene que mover hacia la organización sindical de los miles de trabajadores del sector privado que hoy son los grandes perjudicados por estas medidas trogloditas y motivadas ideológicamente. El sindicalismo tiene que profundizar en su visión de mundo, es decir, armarse de ideología política para poder avanzar en su lucha contra el capital. Tenemos que trascender del taller de trabajo y juntarnos con otros sectores sociales que reclaman justicia social.

Se impone una agenda y jornada de educación, organización y movilización de nuestro pueblo. Educar contra el colonialismo y para que entendamos que es el capitalismo. Organizarnos para construir poder político que permita al pueblo actuar y exigir medidas reivindicativas sin esperar por procesos de elecciones coloniales que no conducen a nada. Movilizarnos para luchar en contra de la desigualdad y reafirmar los derechos humanos que nos violentan y pretenden borrar.

Es entender la razón de PROMESA. Es saber por qué es necesaria la descolonización. Es conocer la fuerza que tenemos como pueblo organizado para transformar una sociedad de consumo en una sociedad de igualdad y justicia social, sin explotación, sin explotadores, sin explotados.

La clase patronal ha decidido tensar la cuerda de la lucha de clases y pretende aumentar su riqueza a costa de reducir el nivel de vida de nuestro pueblo. Estamos seguros y confiados en la capacidad de rebeldía, resistencia y fortaleza moral de nuestra gente para en esta lucha, vencer.

Crucigrama: Andrea Maturana

Horizontales

1. Masticada.

5. Los _______ capitales; (1993) cuento de Maturana.

9. Guillermo _______ Infante; escritor cubano.

10. Del verbo anidar.

13. Pronombre personal, pl.

14. Vayas.

17. _______ Maturana; bióloga y escritora suramericana. Autora de (Des)encuentros (des)esperados.

20. Onomatopeya de la risa.

21. Olfateará.

24. Isla francesa.

25. Parte del tejado.

27. Tueste.

28. Rallador.

30. Asistir.

31. Vigila oculto.

33. Río de Galicia.

34. Pendientes.

36. _______ cuentos eróticos; (1991) publicación de Maturana.

39. Pero.

40. Conocerían.

41. Labre.

45. Pronombre.

46. Preposición.

47. Símbolo del uranio.

48. Cinco en romanos.

Verticales

1. Andrea _______; autora de Yo a las mujeres me las imaginaba bonitas; Los pecados capitales; y, Nuevos cuentos eróticos.

2. Anarquista.

3. Dona.

4. _______ de 1969; nacimiento de Maturana.

5. Sufrimientos.

6. Símbolo del erbio.

7. Fatigan.

8. Ciudad natal de Maturana.

11. (Des)encuentros _______; (1992) libro de cuentos de Maturana.

12. Yo a las _______ me las imaginaba bonitas; cuento de Maturana.

15. Entregar.

16. Preposición.

17. Río de Suiza.

18. Doctora, abrev.

19. Exime.

22. Artículo, fem. pl.

23. Sonreí.

26. Moneda italiana.

29. Alabanza.

31. Pronombre demostrativo, fem.

32. Medida de longitud.

34. Ante meridiano.

35. Existe.

37. Algún.

38. Del verbo saber.

42. Nación.

43. Eva _______; novela de Isabel Allende.

44. Río de Italia.

45. Infusión.

Nuestra historia presente: 1950 la Insurrección Nacionalista

Heriberto Marin. Archivo CLARIDAD

Este excelente documental del joven cineasta José Manuel Dávila Marichal (director, productor ejecutivo, guionista, investigador), que tuvo su premiere a casa llena en el Festival  de Cine Internacional de San Juan que se celebró justo antes del huracán Irma, recoge la experiencia de los sobrevivientes de la Revolución de Jayuya el 30 de octubre de 1950. Esta semana se estrena en los cines Fine Arts y recomendamos al público diverso en edades a compartir la experiencia vivida y ahora recogida en fotos, pietaje, textos y voces fuertes y determinadas que nos recuerdan la estirpe de la que venimos.

El documental recoge testimonios de octogenarios como Ricardo Díaz Díaz, Edmidio Marín, Carlos Padilla, Miguel Alicea y muy especialmente Heriberto Marín Torres que con su estilo pausado pero determinado nos recrean esos momentos críticos en Jayuya y Utuado. Blanca Canales, Elio Torresola y Carlos Irizarry, entre muchos otros, son recordados como líderes que ofrecieron su vida por la liberación de su patria. A través de sus vivencias se intercala la documentación de los historiadores Dr. Ovidio Dávila y Dr. Carlos Zapata que nos ubican en el pasado narrado y su marco histórico.

Para ubicar los eventos de 1950, el documental resume las fechas que fueron decisivas para que se diera esta revolución/insurrección/grito. Se presenta esta complejidad histórica a través de dibujos y animación (creados por la artista Poli Marichal), pietaje noticiario, titulares de periódicos y fotos. La llegada de Cristóbal Colón y los españoles en 1493 marca el comienzo de la colonización de la isla y el genocidio y la esclavitud posterior de los amerindios y africanos. Luego la invasión estadounidense de 1898 marca la segunda colonización con gobiernos militares, la Ley Foraker de 1914 seguida por la Ley Jones de 1917 con la imposición de una ciudadanía de segunda clase y el reclutamiento en el ejército de Estados Unidos que recién se unía a los países aliados en la 1era Guerra Mundial. Con los sucesos del 21de marzo de 1934 se marca el comienzo de una lucha armada contra un gobierno invasor y criminal. Se detallan los preparativos de la marcha de los Cadetes de la República un domingo de Ramos en Ponce y cómo una actividad pacífica, aunque desafiante por proclamar la independencia de Puerto Rico, se convirtió en un despliegue de fuerza de parte del gobierno militar estadounidense y sus aliados isleños y la primera confrontación abierta entre federales y Nacionalistas. El resultado fueron 21 muertos y más de 150 heridos según los relatos oficiales, los testigos visuales que dieron sus testimonios a los periodistas y a los fiscales de la investigación.

Sin duda la figura de Pedro Albizu Campos está en la narrativa de cada uno de los participantes de la Insurrección de 1950 y por eso su historia como la persona que encamina la lucha por la independencia de Puerto Rico contra este poderoso imperio inspira a hombres y mujeres de todas las clases sociales a volverse militantes sin miedo a las repercusiones que esto implicara. Albizu regresa a Puerto Rico para asumir un rol directivo en 1930; participa en las huelgas obreras de 1933 contra las compañías eléctricas y en 1934 contra las compañías azucareras. Esa presencia lo convierte para las autoridades militares, federales y locales en el autor intelectual de todos las confrontaciones aunque nunca estuviera en el lugar de los hechos. Su primer arresto en 1936 después de la Masacre de Ponce lo lleva al encarcelamiento en la Princesa en Puerto Rico y luego Atlanta en Estados Unidos con una condena de 10 años por sedición. Y al igual que con tantos otros puertorriqueños después de él, no se necesitaban pruebas en su contra, solamente sus palabras para condenarle.

Ricardo Díaz Díaz describe el regreso de Albizu a Puerto Rico en 1947 como si nunca hubiera estado ausente: “era el mismo que se fue”. De él aprenden los jóvenes nacionalistas a nunca claudicar y siempre seguir su amor a la patria no importa las dificultades y tropiezos que se encuentren. Su segundo arresto y condena se produce luego de la Insurrección y el ataque a la Casa Blair por Oscar Collazo y Griselio Torresola. Esta vez los gobiernos de aquí y allá se asegurarían de que Albizu no volviera a liderar otra insurrección que dañara los planes de la colonia para convertirse en el Estado Libre Asociado en 1954. Es precisamente en esta segunda encarcelación en La Princesa que Albizu comienza a recibir las radiaciones que quemarían su cuerpo y afectarían su mente. Por ese el indulto que Muñoz Marín ofrece es una manera de distanciarse de la tortura perpetrada. Tras el ataque al Congreso de los Estados Unidos el 1ero de marzo de 1954 por los cuatro Nacionalistas Rafael Cancel Miranda, Lolita Lebrón, Irvin Flores y Andrés Figueroa se le revoca el indulto y nuevamente se encarcela a Albizu para solo volver a su Puerto Rico en un segundo indulto “humanitario” el 15 de noviembre de 1964. Cinco meses más tarde, el 21 de abril de 1965, muere la figura clave del independentismo puertorriqueño. Nos queda no solamente su ejemplo sino su voz grabada, potente, lógica y persuasiva, que el artista Nelson Rivera utilizó en su obra “El Maestro”, interpretado magistralmente por Teófilo Torres. Otro gran actor, Moncho Conde, dramatizó su vida en “Albizu todo o nada”, obra que se presentó en el Teatro Diplo después conocido como Beckett de Río Piedras.

Aunque el carpeteo de Albizu por las agencias federales comienza en 1936, la infame Ley de Mordaza se crea en 1948 por el gobierno muñocista. De acuerdo a esta ley, obviamente redactado a la medida para socavar y reprimir el movimiento independentista y al Partido Nacionalista, se considera “delito grave el fomentar, abogar, aconsejar o predicar, voluntariamente o a sabiendas, la necesidad, deseabilidad o conveniencia de derrocar, destruir o paralizar el Gobierno Insular por medio de la fuerza o la violencia”. (La mordaza: Puerto Rico, 1948-1957 de Ivonne Acosta Lespier, Editorial Edil 1987)

A través de mapas movibles el documental traza los momentos y lugares donde la insurrección surge: Peñuelas, Ponce, Utuado, Arecibo, Naranjito, Mayagüez, San Juan y Jayuya. Tan Solo 140 personas constituyeron el grupo planificador y militante de la insurrección pero su motivación, fortaleza y entereza para afrontar al imperio poderoso y sus lacayos locales los hacen héroes de ese momento y en este presente tan desolado y confuso. Según reviven los hechos Ricardo Díaz Díaz, Edmidio Marín, Carlos Padilla, Miguel Alicea y Heriberto Marín Torres el blanco del ataque eran los cuarteles de la policía para apoderarse de las armas y del lugar estratégico que tenían en los pueblos. Algunos lograron tomar el cuartel por un tiempo breve, otros tuvieron que cambiar de estrategia y moverse a otros lugares para no ser capturados o asesinados por la policía y la guardia nacional que Muñoz había movilizado cuando vio que el movimiento no era algo que podía derrotarse en par de horas en un solo lugar. Blanca Canales, junto a Heriberto Marín, pudo izar la bandera puertorriqueña en Jayuya, la misma que los Nacionalistas habían tomado como su emblema, que fue prohibida por los gobiernos de turno y que luego fue adoptada por la oficialidad del ELA.

Después de la captura y muerte de los militantes de la insurrección se arresta a cualquier sospechoso de ser independentista y de ayudar a los sublevados. Entre los más de 1,000 arrestados se encontraban padres, madres, hermanos y hermanas de los Nacionalistas quienes fueron tratados como criminales sin tener prueba alguna de su participación. Pero para eso existía la Ley de Mordaza. Copiaron al pie de la letra lo que el House of Un-American Activities Committee (H.U.A.C.) hizo en los Estados Unidos desde 1945 en adelante con cualquier “sospechoso” de tener vínculos con el Partido Comunista o con la Unión Soviética. Los Nacionalistas entrevistados —en largas y muy sinceras conversaciones donde reviven sus experiencias, sufrimiento y reafirmación de sus ideas y compromiso— describen cómo ellos fueron afectados, la tortura física y especialmente la mental que sufrieron por tantos años que los llevó a largas penas (condenas de cientos de años), al aislamiento en solitaria y la denegación de visitas, cartas o noticias del exterior. Estas condenas fueron acortadas o ellos fueron indultados pero sin requisito de arrepentimiento. Como bien dijo Cancel Miranda cuando le preguntaron recién apresado en 1954: “I’m not sorry for what I did”.

José Manuel Dávila (quien referencia el libro de Ivonne Acosta y el de Miñi Seijo Bruno, La insurrección nacionalista en Puerto Rico, 1950, Ediciones Edil 1989) nos narra cómo surge su interés en hacer un filme de este hecho histórico y con entrevistas a estas personas en particular:

[…surge] mientras realizaba la investigación para la tesis de Maestría en Historia, que giró en torno al Partido Nacionalista, en la década de 1930 exclusivamente. Este proyecto me dio la oportunidad de familiarizarme con diferentes sucesos ocurridos en nuestra historia y de la insurrección nacionalista de 1950, aunque no era parte de la tesis. Me percaté de que, a pesar de ser uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia puertorriqueña, es un tema olvidado por la historiografía de la Isla y son muy pocos los que conocen algo del levantamiento. Además, la investigación me permitió buscar, hallar, conocer y entrevistar a los pocos nacionalistas que participaron en la insurrección y que aún sobreviven. Al conocerlos, supe cómo sus vidas fueron marcadas profundamente por la insurrección y, a pesar que han pasado más de 60 años, sus recuerdos se manifiestan en gestos de decepción, frustración, tristeza, ira, alegría y valentía.

Dávila contó con un equipo de producción de ensueño por su creatividad y experiencia: Eduardo Mariota, Carlos Zayas, Poli Marichal y Pablo Impelluso como directores de fotografía; Pablo Impelluso como editor; Orlando Santiago a cargo de la música; el sonidista Johannes Peters; Esteban Lima como gerente de producción.

Este proyecto comenzó con la convocatoria que hiciera el Fondo Cinematográfico de la Corporación de Cine en 2013. Fue uno de los tres escogidos que se desarrollaron tanto con el préstamo del Fondo como con crowdfunding y ha contado con el compromiso, energía y motivación de su director y escritor y el apoyo de familiares, amistades y desconocidos a través del tiempo que le tomó montarlo todo para poderlo exhibir este año. Ya ese Fondo que inició 1950 como los otros dos proyectos que también se completaron exitosamente (Cuentas pendientes de Arleen Cruz y Nuyorican Básket de Ricardo Olivero Lora y Julio César Torres) no existe como tampoco el apoyo al Festival de Cine Internacional de San Juan con su competencia de cine caribeño. Ahora —hasta nueva revisión de la Junta de Control Fiscal— es el Programa de Desarrollo de la Industria Cinematográfica bajo el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) el que determinará los proyectos que apoya con la única medida de cuánto dinero le traerá al gobierno. 1950: la Insurrección Nacionalista es la prueba que los artistas puede que tengan que dar varios pasos atrás o detenerse por un rato, pero nunca se detendrá su creatividad.

TOPOGRAFÍA: Ejercicios de vampiros (sujetos a cambios)

El tema de los vampiros me ha acompañado desde niño. Uno de mis mayores haciéndose el sabio o el gracioso me dijo una vez que los mosquitos eran vampiros castigados por Dios. Esa fue mi primera lección de metáfora y metamorfosis. Cuando niños, mi amigo Daniel llegó a construir una cruz antivampiros con un palo de escoba y la colocó en la ventana de su cuarto. Yo, dándomelas de erudito, le dije que en Santurce no podía haber vampiros, que esas criaturas eran de Transilvania.

El vampiro clásico (entre comillas) para mí, es el de las películas con Christopher Lee. Nunca olvidaré cómo, enfurecido ante el desafío de sus rivales, los ojos se le inyectaban de rojo y se le salían los colmillos. Qué alivio cuando aparecía Peter Cushing, su archienemigo, Van Helsing. Eran las películas de horror barato de Hammer Films que ahora causan risa. Después descubriría a los Nosferatu de Murnau y de Herzog, al Drácula de Bela Lugosi, y claro está, al de Gary Oldman, de Coppola. Es curioso constatar cómo nunca pasa de moda ese tema. Hasta Julio Cortázar se declaró interesado en el asunto del vampirismo. Lamentablemente, también hay una condición o enfermedad asociada con el tema. Para mí, repito, es la experiencia de miedo de un niño criado entre gente que se la pasaba hablando de muertos y espíritus, entre otras cosas terroríficas. Creo haber superado ese “terror” infantil, pero si hay que ver películas de vampiros prefiero estar acompañado y sentarme cerca de la puerta.  Ofrezco, pues, a los lectores estos dos ejercicios que también son exorcismos.

Enemigos en el cine

El cazador ha ido a un cine donde proyectan una película de vampiros y piensa en el peligro de las superficies. Así como la pantalla de proyección es plana también es la visión de los que ignoran su peligroso oficio. El instructor había dicho: yo que llevo toda una vida atravesando corazones con estacas, (expresarlo con tan vulgares palabras -se dice- es traicionar la nobleza de la encomienda, pero sabemos que se trata de una metáfora, un símbolo, un modo de pensar las cosas) sí, toda una vida y todavía me sorprendo de sus estratagemas.Y cosa increíble, hasta me conmueve. Es claro que pasaron aquellos tiempos de escondites en las profundas y malolientes criptas de los cementerios, de persecuciones violentas al filo del alba, de la frustración al constatar los cambios de morada. Ahora todo, o casi todo, ha cambiado, menos lo esencial. Ahora mismo en este cine habrá alguno de ellos riéndose en silencio de la ingenuidad de la industria cinematográfica. Ahora basta un breve rasguño, un leve beso para consumarse el ataque. No se requiere la presencia de la sangre, una célula se encarga de todo. La tos de un espectador equivale a una amenaza. Por eso los cazadores como él deben aprobar duras materias científicas. Casi no hay tiempo de cazar vampiros. Hay que prepararse mucho antes de pasar a la acción, y como siempre, los cazadores son jóvenes e impetuosos. Si se les da pase para el cine es porque los instructores saben que podría haber acción. A los vampiros de cierta edad -los más débiles- la nostalgia los vence y acuden a los cines como éste donde pasan viejas (aunque a veces nuevas) películas de falsos vampiros. Les gusta ver, aunque deforme, alguna imagen suya. Es un juego, desde luego. Cada uno sabe que su contrario constituye o así debe ser, su única verdad. Cada uno sabe que el otro está en la sala.  Y se esperan mutuamente como a un nuevo desenlace para una vieja película. El joven cazador busca su estreno, y al viejo vampiro ya casi le da igual.

Vecinos: variación de un viejo tema

Despierta casi al final de la tarde. La noche anterior fue larga. Estuvo en el apartamento de la vecina quien le dio a beber de un vino espeso y áspero. (Le pareció ver en ella una sonrisa entre rara y siniestra.) Hoy, al ir al lavamanos, no se ha visto en el espejo. Iracundo y con paso presuroso ha salido al largo corredor del edificio, y ya toca con fuerza la puerta del apartamento de la joven. Ella abre y habla; ninguno se ve pero se escuchan. Discuten interrumpiéndose a cada momento, y después de varios reproches y una atropellada deliberación se han puesto de acuerdo. Seguro ha sido el vino que le regaló a ella el viejo profesor, el extranjero, de acento raro, que enseña antiguas religiones en los cursos nocturnos de la universidad. Pues ya golpea el primer vecino con sus puños la tercera puerta del largo corredor, que es la del profesor, mientras ella grita casi aullando. Furiosos logran forzar la puerta y entran. Buscan por todo el apartamento, y cuando están a punto de entrar al último cuarto en la segunda planta escuchan, abajo, los pasos de alguien que llega casi tropezando. Rápido bajan y encuentran al vecino contiguo del profesor, un recién llegado al edificio. Este, al ver a los otros, que ya han vuelto a ser visibles, no puede ocultar su nerviosismo. Dice, simulando aplomo, que el ruido lo alarmó. Lleva un  bulto de mano, pesado, de cuyo interior se escapan sonidos como el choque de piezas de metal. Pregunta por el viejo y añade absurdamente que está anocheciendo. Descubre en la mirada del hombre que el buscado debe estar en un cuarto de arriba. Inmediatamente sube en pocas zancadas la escalera, seguido por los otros. Está frente al cuerpo tendido del anciano en la cama y justo empieza a sacar unos largos cuchillos del bulto cuando una fuerza lo derriba. Es la vecina que a gritos le exige una explicación por su conducta despiadada. No tiene tiempo de articular respuesta pues el durmiente ha despertado y, de tan solo mirarlo, lo ha dejado como tonto. Ahora el viejo orienta su mirada hacia ella y explica pausadamente (pronunciando la erre de modo peculiar) que lo del vino fue un error en la selección de la cosecha. Lo otro, que es la razón por la que este señor de los cuchillos está aquí, es una vieja saga llena de malentendidos cuyo significado, si alguno, ha sido exagerado hasta la imbecilidad; una historia que incluye el odio antiguo entre familias que a través del tiempo han intercambiado los papeles de perseguidos y perseguidores, y, desde luego, una tara familiar de desequilibrados, como es este cretino en el suelo. Es evidente que los vecinos jóvenes han recuperado sus cuerpos, pero el hombre no encuentra su reflejo en los largos cuchillos del otro que sigue tumbado mirando las losetas. El viejo, al notar su asombro, le consuela diciendo claro está, hay asuntos que escapan del marco de mi exposición, usted, por ejemplo. Pensemos, no obstante, y para que estén tranquilos en su busca de significados, al menos por ahora, que si bien un estereotipo repite un malentendido, un prototipo ha de iniciar uno nuevo. En un mundo como el nuestro tal vez esa sea su explicación. Buenas noches, vecinos. Y dicho esto, desapareció con las sombras de la oscuridad que ya habían entrado al cuarto.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

Creer en la victoria de la Vida

Apartir de este domingo, durante 50 días, las Iglesias cristianas más antiguas celebran la fiesta de la Pascua. Es la proclamación de que Jesús resucitó. Él no sólo sobrevivió à la muerte sufrida en la cruz. Recibió del Padre una vida nueva que se manifiesta en las comunidades que en él creen como energía divina de amor y fuerza transformadora del mundo.

Los textos bíblicos proclamados en Pascua son hermosos. Los cánticos expresan la confianza de que si Jesús resucitó, el mundo está salvo. Las oraciones piden a Dios la gracia de que la realidad de la resurrección provoque una vida nueva, basada en la solidaridad y en la justicia amorosa del Espíritu. El desafío de cada celebración de la Pascua es que esa fe debe concretarse en señales concretas de renovación de la vida, tanto de las personas que creen, como en la acción de todos los hombres y mujeres que se consagran a transformar la realidad del mundo.

Quien mira ese mundo desde la fe puede preguntarse cómo esa realidad pudo llegar a ese punto extremo de injusticias y desigualdad social, a pesar de una cultura en la cual la religión era central. En los años 60, en sus escritos, Mons. Helder Camara, entonces arzobispo de Recife, expresaba su sufrimiento, al recordar que las naciones que más oprimen a otros pueblos se dicen cristianas. Y, en los años 80, en Ríobamba, en Ecuador, las personas que acompañaban a Mons. Leónidas Proaño, obispo de los indios, en su lecho de muerte, lo oían gemir y afirmar llorando: “¿Qué tristeza cuando pienso que mi Iglesia fue la principal responsable de la muerte y de la esclavitud de los indios. “Esos hombres que así se expresaban dedicaron toda su vida por amor a Dios y à la Iglesia . Su gemido era un lamento de amor como el grito de Jesús en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

Celebrar la resurrección es creer que Dios responde a ese clamor por la justicia. Él inspira una vida nueva a muchos hermanos y hermanas que se disponen a testimoniar la presencia viva de Jesús con nosotros en el camino de liberación de los pequeños. Esos testigos de la resurrección creen verdaderamente que el universo está embarazado de resurrección. Y la vida nueva que Jesús recibió del Padre reunirá a él todas las criaturas. La resurrección no es sólo un acontecimiento del pasado, pero es esperanza de una vida nueva en un mundo en lo cual brillen la paz y la justicia. Todavía vivimos en la madrugada aún no clara de ese nuevo día. En breve, el sol va a surgir y la luz del Cristo resucitado iluminará toda nuestra vida. Que tengamos todos una buena y renovadora celebración pascual.