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Los simbólicos

Hace apenas unos días el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, firmó un proyecto de ley que le concede el derecho a actuar simbólicamente a los ciudadanos de la isla. Inhale. Exhale. Existe una ley que permite a los puertorriqueños votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. De embuste. Pero como si fuera de verdad. ¿Por qué? ¿Para qué? Antes de tratar de contestar esas preguntas tratemos de ver lo que no tiene el argumento.

La palabra símbolo viene del latín (simbólum, y ésta del griego que ni vamos a intentar escribir). El asunto es que se refiere a la forma de exteriorizar una idea o un pensamiento a partir de una semejanza real o imaginada con lo significado. Digamos que ahora tenemos el derecho de convocar unas elecciones presidenciales, y podremos hacer fila y escoger al presidente de modo que se asemeje o se parezca a lo que hacen los ciudadanos de los EEUU. Sin embargo, no tendrá ningún efecto sobre el resultado de las elecciones en la metrópoli aunque sí los tendrá en la isla. El resultado será un gasto millonario en un país en quiebra.

La ley firmada por Rosselló es menos compleja que los decorados simbólicos, como el árbol de Navidad, que al menos uno los adorna. Es menos rica que la poesía simbólica, que es una cosa llegada de Francia. Es como un cucurucho, un papel, un botón que uno guarda porque tiene un valor afectivo. Es menos material que ese factor de reconocimiento de labor que son los premios simbólicos a los nenes que no llegan ni primero, ni segundo, ni tercero en el field day. Es tan absurdo como un regalo que te dicen que te dan pero no te dan, un regalo simbólico que te das a ti mismo en un cumpleaños solitario.

La medida legislativa es de la autoría del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez, y pretende presionar al gobierno federal para que atienda el estatus político de la isla. Probablemente ese proyecto se le ocurrió al líder legislativo de las huestes estadoístas durante uno de sus ayunos de gran repercusión mediática. Como es sabido, ayunar puede causar mareos porque el corazón bombea más lentamente y el cerebro no recibe la cantidad de oxígeno suficiente. Al sustentarse los ayunos con juguitos naturales éstos pueden tener un efecto laxante lo que desencadena mecanismos de compensación. En esos días, redactando ese proyecto, se puede conjeturar que la glucosa se dirigió principalmente al sistema nervioso central y este hombre alucinó, nada que unos baños calientes y paseos al aire libre no puedan aliviar.

Sin embargo, aunque uno puede entender las razones para presentar este tipo de longaniza legal cuando hay hambre y carne de delirio, lo realmente llamativo es que haya un gobernador que firme la ley. Nada raro si ya hemos visto que el hombrecillo se pasa sus días lejos de su isla devastada en pos de Orlando y Washington, ciudad esta última, a la que viaja acompañado de los Siete Enanitos ideológicos que pretenden ocupar sillas en el Congreso, así porque sí. Sin participar en elecciones, por cierto.

Así que esta administración crea elecciones simbólicas y, a su vez, nombra a siete amiguetes turistas heroicos e históricos que, según nuestras fuentes, fueron recibidos en el Congreso por el muchacho que maneja el valet parking.

A mí me habían dicho que las elecciones en los territorios coloniales siempre eran simbólicas. Uno puede nombrar a unos funcionarios que van a administrar asuntos locales pero nunca a legisladores capaces de llevar a cabo labores en beneficio de la comunidad en decisión soberana. De esa forma, de manera soberana, las comunidades tienen, teóricamente, la posibilidad de elegir a representantes que trabajarán por los intereses de la comunidad que representan, sin ningún poder superior y exterior. Cuando se vota en un territorio uno selecciona a aquellos representontos que harán lo que les permita el Congreso de EEUU o cualquier funcionario de segunda categoría que trabaje allá. En resumen. En las colonias las elecciones siempre son simbólicas. Pero esta administración es simbólica hasta la castración del sentido. Quieren votar simbólicamente por el presidente de EEUU, en un sistema en el que ni siquiera se respeta el precepto de “un hombre, un voto”. ¿Puede uno mandar todo esto, simbólicamente, a las pailas?

La privatización de la AEE es otro invento

¿Puede venderse una empresa en quiebra? Claro, es algo que se ve casi todos los días en las sesiones del Tribunal de Quiebras que opera desde el Viejo San Juan. Y aunque el procedimiento en el que se dilucida la situación de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE) nace de la ley llamada PROMESA, en su forma y contenido es similar al del código federal de quiebras. Nada impide, por tanto, que la AEE se venda completa o en pedazos.

Los deudores, ya fueren individuos o corporaciones, van al tribunal de quiebras buscando “protección” frente a sus acreedores. Incapaz de pagar a todos, el deudor de ordinario se enfrenta al acoso de sus acreedores que buscan cobrar sus acreencias mediante presiones judiciales y extrajudiciales. Al presentarse una “petición de quiebra” se produce, por mandato de la ley, la paralización automática de toda acción o gestión de cobro contra el deudor, las que a partir de la petición tendrán que hacerse dentro del proceso judicial. El peticionario respira aliviado porque ya no tendrá a los acreedores pisándole los talones

Esa “protección”, claro está, tiene implicaciones muy serias para el deudor que la invoca. Una vez acude al tribunal todos sus bienes están sujetos al albedrío de la corte que al final decidirá lo que sucederá con éstos. Existen criterios especificados en el código para establecer cuál de los acreedores cobra primero y en qué proporción, pero las decisiones serán del tribunal, no del deudor.

En un proceso de quiebra corporativa siempre hay dos posibles desenlaces: reorganización o liquidación. En la primera la entidad corporativa subsiste y sigue operando, aunque reestructurada de manera distinta. En esos casos, el tribunal finalmente decide a quién se le paga, cuánto y cómo se harán los pagos, para permitir que el negocio pueda seguir en funciones.

La liquidación por otro lado, como sugiere su nombre, supone la venta de todos los activos del deudor y la distribución de lo que se obtenga entre los acreedores de acuerdo con un orden preestablecido. En muchas liquidaciones sólo terminan cobrando los llamados acreedores “asegurados”, que son los tienen alguna garantía inscrita (i.e. hipoteca) respaldando su acreencia. El dueño del negocio, por su parte, no sólo se quedará con las manos vacías sino que perderá todo lo que una vez invirtió.

Desde el verano de 2017 la AEE está bajo la “protección” del procedimiento de quiebra establecido en la ley PROMESA. Estaba realmente en quiebra desde hacía tiempo y se enfrentaba a la amenaza de múltiples pleitos de cobro de dinero, pero el código federal –el único que existía y puede existir– le vedaba acceso a sus procedimientos. Como se recordará, la administración de Alejandro García Padilla trató de llenar ese vacío aprobando una ley de quiebra “criolla”, a la que podían acogerse las corporaciones públicas puertorriqueñas, pero el Tribunal Federal la declaró inconstitucional. Luego, con la aprobación de PROMESA se creó un procedimiento controlado por los federales y, tras autorizarlo la Junta de Control Fiscal, la AEE se acogió al mismo.

La pasada semana el gobernador Ricardo Rosselló, en un mensaje televisivo previamente muy promocionado, anunció que había “decidido” “ordenar” la privatización de la AEE. Junto a la privatización de la AEE, anunció que el “producto” de esa venta iría a engrosar las arcas de los planes de retiro de los empleados públicos, las que actualmente están vacías.

¿Podía el gobernador puertorriqueño hacer ese anuncio o, planteado de otra forma, tiene algún efecto real esa “orden” disponiendo la privatización? Como sucede con todo deudor que invoca la “protección” de un procedimiento de quiebra, lo que ocurrirá con los activos y pasivos de la AEE es decisión exclusiva del tribunal que entiende en el caso y de nadie más. Desde que se acude al tribunal el único curso disponible para el “dueño” del negocio quebrado es hacerle pedidos al tribunal mediante mociones escritas. Eso quiere decir que el gobernador no tiene autoridad para ordenar ni disponer nada. Sólo puede hacer lo que los abogados llaman una petición “rogada” ante la corte solicitándole que emita alguna orden.

La decisión de vender o no los activos de la AEE será del tribunal y esa posible acción siempre estuvo sobre el tapete desde que la corporación pública se acogió al procedimiento de quiebra. Y el primer objetivo de la venta de los activos de un quebrado será pagarle a sus acreedores. Cuando la ciudad de Detroit se acogió a la quiebra todos sus activos fueron evaluados para la venta incluyendo la muy valiosa colección de arte del instituto o museo público. La venta en subasta de la colección se impidió gracias a que miles de personas y entidades de todo Estados Unidos aportaron más de $800 millones para pagar a los acreedores de la ciudad.

Antes del anuncio de Rosselló era muy probable que los activos de la AEE se vendieran. Ahora la probabilidad es mayor porque el propio deudor, en lugar de exigir que la entidad fuera reorganizada y mantenida operando, ha solicitado su liquidación. Más que una buena estrategia legal dentro del proceso judicial, parece un acto suicida que sólo resultará en beneficio de los acreedores. En todo proceso de liquidación conducido en tribunal de quiebras el producto de la venta va en primer lugar a pagarle a los acreedores. No creo que haya existido nunca una liquidación de una empresa en quiebra donde los dueños de la entidad liquidada hayan recibido algún beneficio de la liquidación. Si ese fuera el caso entonces había más haberes que deudas y no era necesario de buscar la protección de la quiebra.

Todo indica que el anuncio de la privatización de la AEE fue otra de las muchas decisiones que la administración de Ricardo Rosselló ha tomado por impulso, como un acto de improvisación. Ante la indignación generalizada que existe en el país por el pobre desempeño de la Autoridad y del Gobierno en el proceso de recuperación post huracán, el anuncio buscaba un titular de impacto. El efecto que en realidad tendrá será hacer aún más difícil el procedimiento de quiebra judicial, mejorando la posición de los acreedores y lastimando el interés público.

Empezamos donde nos quedamos

Aunque con un poco de retraso deseo a las lectoras y lectores de Claridad que el año 2018 traiga para ustedes buena energía, alegría por la vida y esperanzas para continuar luchando por un mejor Puerto Rico y la soberanía de nuestra Nación. Los doce meses del 2017 pusieron a prueba la resistencia del pueblo boricua ante la crisis económica, la cruda manifestación del colonialismo con la imposición de la Junta de Control Fiscal y sus medidas neoliberales, así como los desvaríos y políticas conservadoras, represivas y partidistas del actual gobierno. La devastación que los huracanes Irma y María, pero especialmente este último, dejaron en el país le pusieron la tapa al pomo. La lentitud desesperante para reponer los servicios esenciales, especialmente la energía eléctrica, decisiones desacertadas, el otorgamiento de contratos injustificables, la impavidez que mantuvieron agencias públicas ante situaciones de salud, seguridad, necesidades sociales, educativas y laborales estimularon la pérdida de recursos humanos que salieron del país en números sorprendentes.

Como siempre, las mujeres fueron pilar fundamental del pueblo en resistencia. Dan fe de ello los reportajes y crónicas divulgadas en la prensa, pero también los testimonios orales que hemos escuchado. Además de las dificultades enfrentadas por la población en general, la violencia de género no tuvo tregua en el 2017, incluso incrementó en sus diferentes vertientes, luego del paso de María. El caso de hostigamiento sexual del ex alcalde de Guaynabo Héctor O’Neill fue central en el activismo de las organizaciones no gubernamentales que no cesaron en el empeño de que sus actuaciones machistas, delictivas y corruptas no quedaran impunes. Finalmente y luego de mucha resistencia tuvo que renunciar, fue acusado y estamos en espera de que sea juzgado.

En el año 2017 perdimos también la Carta Circular para la Equidad de Género en la Educación, gracias al gobernador y a su Secretaria de Educación. La designada Procuradora de las Mujeres quedó fuera de su puesto para satisfacción del presidente del Senado, aunque hemos señalado que el quehacer de esa agencia desde la incumbencia de Fortuño, dista mucho de los objetivos y misión para la que fue creada. También fue aprobada legislación laboral que menoscaba derechos de trabajadoras y trabajadores en el sector público y privado.

El 2018 ha iniciado en circunstancias parecidas. Permanece a oscuras gran parte de la población; el gobierno sigue arrastrando los pies en las tareas de recuperación y sin dinero en el bolsillo para hacerlo; el Congreso de Estados Unidos continúa retrasando la asignación de los fondos para darle cumplimiento a su responsabilidad de garantizar los derechos humanos del pueblo puertorriqueño que mantiene colonizado, como han concluído los representantes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, luego de su reciente visita al país. La precariedad sigue siendo la orden del día en las comunidades y barriadas, especialmente en las zonas remotas. Los despidos en grandes y pequeños negocios alimentan las salidas del país y la educación funciona a medias, con horarios reducidos, doble matrícula, una pérdida sustancial de estudiantes y cambios constantes en las estrategias que anuncia con extremado dramatismo la Secretaria del Departamento.

El tema del hostigamiento sexual tiene una larga cola en la administración actual y a los casos de O’Neill y del representante Rodríguez Muñoz, del distrito de Santa Isabel, Coamo y Guayama le han seguido dos adicionales. El que causó el despido del director de la Oficina de Turismo, José Izquierdo y el más reciente contra el jefe de la escolta del gobernador, Ángel Meléndez. Los últimos dos fueron personas seleccionadas por el Primer Ejecutivo y Meléndez, quien renunció al iniciarse la investigación, era la persona que le cuidaba las espaldas desde mucho antes de asumir el cargo. Con relación al despido del director de Turismo es sabido que el principal asesor legal del mandatario, el Lic. Orona, tuvo ante su consideración la queja de las empleadas que fueron hostigadas, pero lejos de iniciar de inmediato el proceso que mandata la Ley 17 del 1989, silenció el asunto antes de que las vistas públicas sobre el nombramiento de Izquierdo se llevaran a cabo. Su presencia en los medios antes constante, ha desaparecido desde entonces. Probablemente se atosigaría tratando de contestar las preguntas de la prensa.

En fin que estamos prácticamente donde nos quedamos en el 2017 y tal vez peor, porque las reforma contributiva aprobada por el gobierno federal, con toda probabilidad tendrá graves efectos adversos sobre Puerto Rico y aquí el gobierno anda como nave perdida. La atención es desviada hacia la lucha partidista por la estadidad con innumerables visitas a Washington y la aprobación de proyectos inocuos en la Legislatura como el que permite el voto cosmético por el presidente de Estados Unidos, impulsado por el dirigente de la Cámara Johnny Méndez y la creación de otra oficina en su capital para impulsar la estadidad, propuesta por el titán de la llanura, Rivera Schatz. Todo a costa de quienes pagamos contribuciones.

Pero, el pesimismo no es parte de nuestro equipaje. La lucha, el tesón y la solidaridad sí lo son. También el amor por nuestra Patria. Son muchas las formas en que podemos contribuir para que sanen las heridas y que nuestra gente no solo sobreviva las condiciones en que nos encontramos, sino que viva con dignidad. Tenemos que continuar exigiendo al gobierno que cumpla con sus responsabilidades, que rinda cuentas de lo que hace, pero al mismo tiempo podemos seguir apoyando las organizaciones sin fines de lucro que atienden las necesidades de la gente que está en condiciones más vulnerables; a las comunidades que actúan en colectivo; mantener los lazos con el pueblo boricua que nos apoya desde Estados Unidos; aferrarnos a nuestra cultura e historia de resistencia. Podrá tomarnos mucho tiempo, pero lo lograremos.

La energía es un derecho humano

El tema de la energía en Puerto Rico, y en todo lugar, es mucho más complejo que dar un mensaje de minutos para anunciar la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica, AEE, en un periodo de 18 meses.

El problema de la AEE es uno de administración, permeado por intereses privados y políticos que han convivido por décadas y se han lucrado del principal activo que posee el pueblo de Puerto Rico. Actualmente la privatización del sistema existe en plantas generadoras con carbón y gas, los parques eólicos y fincas de placas solares. Son privados los intereses que venden el combustible y también son privados los bonistas que condicionaron sus préstamos a tasas de intereses favorables a ellos. La más reciente muestra de privatización en la AEE fue la contratación de la Sra. Liza Donahue para que estableciera un plan de administración a un costo de sobre 100 millones de dólares. Sumemos los consultores, cabilderos y asesores legales por contrato y encontrará otra tajada de privatización. No olvidemos los siempre presentes subcontratistas que invaden las áreas de trabajo de personal unionado para así pagar las contribuciones políticas que éstos hacen durante el cuatrienio.

Si a esto le sumamos una administración politizada, dispuesta a incurrir en prácticas corruptas e ilegales ya que gozan de impunidad, encontramos que el problema de la AEE es la ausencia de voluntad para administrar bien la corporación porque el interés es sacar millaje político y económico para unos pocos.

La propuesta del gobernador parte de la premisa incorrecta de que lo privado es superior a lo público. Precisamente, son los intereses privados que siempre han estado presentes en la AEE, los responsables de las decisiones adversas que afectan una operación eficiente de la corporación.

La diferencia esencial entre lo público y lo privado es que el primero produce para el bienestar común y el segundo produce para generar ganancias en detrimento del bienestar común. Por ello debemos cuestionar la privatización de la corporación. La AEE nos debe garantizar la energía como un derecho social y humano.

El proceso que se propone es contrario al escenario político establecido por la Ley PROMESA, el cual ocupa el campo legal fundamentado en el proceso de quiebra, la discusión de la deuda y los proyectos críticos y privados propuestos por la Junta de Control Fiscal. Auguramos pugnas de naturaleza política y de intereses económicos para adelantar agendas partidistas por encima del tema de la energía.

Este anuncio provoca una gran cortina de humo ante el problema fiscal y político entre el gobernador, la Junta de Control Fiscal y el Congreso por la concesión de un préstamo millonario anunciado, pero que no se hace realidad. Consideramos que el verdadero asunto que todos los puertorriqueños debemos discutir de manera seria y profunda es el futuro económico del país. Sobre todo cuando se propone al otro día del anuncio de la privatización de los activos de la AEE, un plan fiscal revisado a cinco años basado en proyecciones de préstamos federales, menos población, cierre de escuelas, despidos de empleados públicos y una cuota de rezos para que sea lo que Dios quiera. Tenemos un futuro incierto con un gobierno insensible que aprovecha la crisis de los huracanes Irma y María para adelantar su agenda neoliberal.

Es dentro de esta discusión seria, profunda y amplia que la energía expresa su dimensión social y humana. Es social porque de la energía depende toda propuesta de desarrollo en el país. Todo proyecto de inversión estudiará las condiciones que ofrece el sistema de energía, por lo tanto, esta infraestructura es la que debe crear empleos bien remunerados, contribuirá al fisco y propiciará el desarrollo económico deseado.

En su fase humana afirmamos que el tema de la energía nos compete a todos. Es un asunto de derechos humanos, es un asunto de vida. Cada persona en su carácter individual necesita del sistema de energía para mantener la calidad de vida deseada y necesaria. Desde la conservación de alimentos, la transportación y poner en función las herramientas y equipos que nos simplifican la vida, hasta obtener un empleo, la energía está con nosotros. En nuestra vida adulta, en la vejez, nos exponemos a necesidades urgentes de salud que dependen de energía eléctrica.

Por tanto, no puede ser algo tan sencillo como abrir al mercado la venta de activos. Todos y todas tenemos mucho que decir y hacer para garantizar que el derecho de la energía permanezca en nuestras manos, no en las manos y bolsillos de los privatizadores.

Monedas

No pasaba un día sin que Trina colocara [la pequeña caja] donde la pudiera contemplar y tocar . Una tarde dispersó las monedas de oro entre las sábanas, se metió en la cama,

se desnudó y durmió toda la noche sobre el dinero, sintiendo un extraño placer y éxtasis al contacto de las suaves y lisas monedas por todo su cuerpo. [traducción nuestra]

Mc Teague

Frank Norris

La deuda debe de agobiar a los estadounidenses en la metrópolis. Según un artículo publicado el 22 de septiembre de 2016 en el Washington Post, la deuda de Estados Unidos alcanzó los 20 trillones en moneda o divisa estadounidense o sea dólares.i La población de Estados Unidos es de 323.1 millones según las referencias que obtuvimos. Esto nos lleva a concluir luego de realizar una sencilla división que cada persona en esa nación no importa su edad y situación socioeconómica adeuda nada menos que 619 003.40 dólares o sea dos terceras parte de un millón aunque sea un recién nacido. Ahora bien, si para septiembre del año pasado, justo cuando nos cayeron dos huracanes encima y ya teníamos la plaga de la llamada deuda fiscal, todavía se nos contabilizaba en Puerto Rico como una población de 3.5 millones nuestra deuda resulta sorprendentemente menor. Esto lo concluimos si dividimos los 3.5 por 73 billones que es la cifra que con frecuencia se cita para cuantificar la deuda. De hecho, los estadounidenses en la metrópolis deben alrededor de treinta veces más. Este ejercicio puede necesitar de ajustes para mayor precisión pero no hay duda que da una idea de la necedad y sometimiento que exhiben la mayoría de los llamados analistas cuando se refieren a la deuda de Puerto Rico.

En esta coyuntura de deudas podemos sugerirle a los febriles y alterados analistas que pululan por las ondas radiales algunas ideas de cómo podemos ayudar a la metrópolis amada por ellos y ellas con su deuda. Se puede solicitar que no devuelvan nunca los arbitrios del ron o que suban las contribuciones federales que adornan nuestras facturas de agua y de teléfono pero pasan desapercibidas para muchos o que la marina mercante que ya prácticamente le sostenemos nos aumente los fletes o que el Seguro Social se reciba cuando cumplamos ochenta años. Hay sólo un número reducido de personas que pagan la llamada “contribución federal” por ingreso así que podemos suplicar que se nos imponga una contribución adicional en el IVU y se les envíe automáticamente y sin dilación a los adeudados estadounidenses del norte. De hecho podríamos prohibir cualquier reclamación a FEMA pues nadie nos manda a estar en la ruta de huracanes y que no se molesten en limpiar a Vieques y Culebra y como muestra final de lealtad le pidamos que nos cobren un impuesto adicional cada vez que se utilice un medicamento cuya patente se haya vencido en los últimos veinte años. Estoy segura que de estos analistas pueden salir muchas otras sugerencias…

Para entender aunque sea parcialmente algo de esa deuda colosal de la metrópolis quizás puede resultar beneficioso ver la historia de algunos momentos claves de cómo su clase dominante utilizan su moneda para aumentar su moneda. Uno de esos momentos claves por lo menos para los boricuas que parlotean obsesivamente sobre la anexión es la compra de Estados Unidos de Alaska en 1867 a la Rusia zarista por la suma de 7.2 millones en divisa de dólar. Tanto Rusia como Estados Unidos contemplaron esta venta desde la década anterior pero no se concretizó antes debido a los respectivos intereses de cada uno de los dos países. ii Del lado de Rusia su clase dominante determinó que las guerras que había sostenido con las potencias europeas de entonces, en particular la Guerra de Crimea contra Francia, Inglaterra, el Imperio Otomano y otros países le hacía costoso defender su posición en Alaska. El oro que había identificado no parecía abundante y el recurso que más le interesaba que eran las pieles podía conseguirla en la cuenca del Rio Amur en China. Del lado de Estados Unidos su interés era intenso por expandirse a toda costa y controlar esa área geográfica para entonces con grandes recursos de carbón y centro de intercambio de mercancías con China. La transacción no cobró impulso antes por las tensiones entre los estados del norte y el sur de Estados Unidos y la Guerra Civil en que desembocaron por la abolición de la esclavitud entre 1860 al 1864.

La venta de Alaska se realizó y para todos fines Estados Unidos y la Rusia zarista ignoraron los pobladores indígenas en particular las tribus de Tlingits y Haidas con quienes los rusos que se establecieron en Alaska habían desarrollado relaciones de trabajo beneficiosas. Éstos nunca les vendieron sus tierras a los rusos ni consintieron en modo alguno para esa venta. De hecho esta venta les traería grandes beneficios a la clase dominante estadounidense y los que la criticaron fuertemente entonces como lo hizo la Cámara de Representantes en 1867 dejarían de hacerlo en 1896 cuando se supo del descubrimiento de oro por exploradores en la confluencia de los ríos Klondike y Yukon. Éstos fueron dos indígenas y un tercero, un estadounidense casado con una indígena. Otro estadounidense estaba husmeando también. La estampida que llegó a los territorios de Alaska y Canada significó para los indígenas una pérdida sustancial de sus medios de subsistencia y sus valores culturales y en muchos casos enormes abusos y desastres de salud. El gran promocionador de esta venta fue el ambicioso y expansionista William H. Seward para entonces Secretario de Estado bajo la presidencia de Andrew Johnson. El pueblo estadounidense se enteró de la venta casi ya culminada y para nada se les consultó sobre esa erogación de fondos. El Senado se oponía pero accedió a la venta como cortesía al Zar por la posición de Rusia de no reconocer a los estados sureños el status de beligerantes. Seward era abolicionista y tuvo un rol muy importante en la presidencia de Abraham Lincoln, sin embargo, esto no era impedimento para trazar grandes planes de anexión por todo el Caribe que incluía a Cuba y República Dominicana y estaba dispuesto a comprar lo que fuera mostrando una gran capacidad para invisibilizar a los seres humanos. Tenía la acumulación de moneda para hacerlo.

La venta de Alaska a Estados Unidos fue precedida por dos décadas de vertiginoso expansionismo a costa del territorio nacional mexicano. Eran muchos los intereses que la clase dominante de Estados Unidos fue identificando para apoderarse de México pero predominaban rutas para el ferrocarril hasta llegar al Pacífico y riqueza mineral, en particular oro que en el caso de California se descubrió luego de haberse apoderado de ésta. En el 1848 se puso fin a la guerra provocada por Estados Unidos contra México con el Tratado de Guadalupe Hidalgo perdiendo México más de una tercera parte de su territorio y pocos años después se les arrebató más territorio con la infame compra de (James) Gadsten en 1854. En al Tratado de Guadalupe Hidalgo pagaron 15 millones a México.iii Gadsten pagó 10 millones por más territorio iv y 200 000 de soborno al Presidente de México, Antonio López de Santa Anna a quien amenazaron con una nueva invasiónv. La suma del soborno parece no necesariamente estar clara pero el Secretario de Estado de entonces William L. Marcy, se comprometió con Gadsten a conseguir una cantidad de un “fondo especial”. Luego de todo este inmenso robo de tierras, todos los seres humanos que eran mexicanos quedaron atrapados en este “nuevo país” y separados de familiares al sur de la frontera. Como se sabe esto sería el preámbulo de la Guerra Civil por la abolición de la esclavitud al desatarse una intensa confrontación entre abolicionistas y esclavistas por el uso de esclavos en el territorio robado a México.

No hay que elaborar mucho de la suerte que corrieron los diversos pueblos indígenas a manos de los imperialistas europeos y la cual continuó con toda clase de crueldad luego de Estados Unidos advenir como nación. Sin embargo, ¿cómo le fue al estadounidense común que no era parte de la clase dominante, clase que con la industrialización ya tenía suficiente moneda acumulada para decidir el destino de gran parte de los menos privilegiados? Tanto las estampidas por el oro como la participación directa en las guerras y su composición de clase nos puede dar una idea de lo que se esconde detrás de infraestructura y actividad económica que de alguna forma se atribuye al resultado como vencedor. En el caso de Alaska miles de los prospectivos mineros no corrieron con suerte y desplazaron a los indígenas en los trabajos manuales y artesanales que éstos hacían como servir de guía a mineros, cortar madera para botes y pescar para alimentarlos.vi Todo esto en medio de unas temperaturas a las cuales no estaban acostumbrados.

La composición de clase del ejército de voluntarios-no reclutas, sus acciones en el territorio mexicano y la mala fama que finalmente ganaron da una idea del papel que jugaron al no ser parte de la clase dominante. A éstos les tocó ejecutar las acciones prescritas por el “destino manifiesto”, discurso de la élite y ventilado en muchas de las notas aparecidas en los periódicos de entonces. El ejército que cruzó a México bajo el mando del General Zachary Taylor era cincuenta por ciento de inmigrantes irlandeses y alemanes a quienes los atrajo las ofertas de un sueldo y de terreno. vii Sufrieron muchos abusos de parte de los superiores y se enfrentaron a condiciones de vida terribles pero por su parte, masacraron civiles, violaron mujeres y torturaron a soldados mexicanos. El ambiente era de embrutecimiento y adicción al juego donde los soldados perdían mucho de su dinero. viii Algunos de estos hechos pasaron a la historia como una vergüenza para Estados Unidos. Los llamados Texas Rangers masacraron 24 civiles e hirieron a otros 40 en el pueblo de Guadalupe luego de saber que milicianos habían dado muerte a uno de los suyos. Un periódico en Matamoros denunció que en otra ocasión éstos también ahorcaron y colgaron a más de 40 civiles. Quizás la peor masacre la realizó otro grupo de voluntarios conocido como los “Rackensackers” de Arkansas quienes encerraron en una cueva a 25 civiles asesinándolos y arrancándole el pelo. Esta masacre causó horror a soldados que la observaron y no participaron en ella pero tampoco la detuvieron.

Los periódicos en Estados Unidos promovían la explicación circunstancial para las masacres y otros hechos abominables de los voluntarios. En ningún momento los que habían propiciado la guerra se cuestionaban si era un error creerse una civilización superior. Las condiciones materiales que se iban creando en el propio pueblo de estadounidenses dentro de los territorios arrebatados a México iban provocando desesperación por las condiciones de trabajo y de vida cada vez menos predecibles y tendientes a fracturar las relaciones interpersonales y familiares. La obsesión por el oro se percibía aun en las comunidades que no estaban ligadas a esta actividad. Esta obsesión destruye física y emocionalmente a dos de las tres parejas que se retratan en la obra de epígrafe. Sin embargo, esta obra que se considera como importante dentro del Naturalismo en la literatura estadounidense más que ser un hito en la producción literaria de ese país es un grito de auxilio del autor a nombre de la sociedad de entonces que se levantaba en los nacientes centros urbanos de San Francisco. Lejos de la guerra pero imbuidos de sus causas, la avaricia y el desamor que la acompaña irremediablemente, se desatan acciones que guardan la misma perversidad y desenfreno que las que se puedan observar en el campo de batalla. Sobra decir que este grito no fue escuchado entonces…

Son muchas las cosas que debemos plantearnos sobre la avaricia pero es urgente que veamos el lado práctico del uso de la moneda o divisa. Su acumulación es una tara. Una vez se acumula sólo sirve para seguir acumulándose representándose a sí misma. Se ha alejado demasiado del principio de trueque y de la brecha que se supone cubriera cuando el trueque se trata de dos servicios muy disimiles en el trabajo que requieren para producirlos en su forma final. ¿Alguien cree que el gobierno de un país que debe 20 trillones está en posición de siquiera sugerir cosas sensatas a otro país endeudado que es su colonia? ¿Alguien cree que el gobierno de un país donde el yerno del presidente toma prestado nada menos que 285 millones a un banco extranjero para su firma familiar de bienes raíces toma en serio a la clase trabajadora que no puede sino vivir de cheque a cheque? ¿Entonces, qué hacer? A tenor con lo expuesto por Wilma Reverón en su artículo en CLARIDAD del 11 al 17 de enero de 2018 sobre los renglones a considerar para construir el país libre al cual muchos aspiramos, sugerimos como no economistas que en torno a la moneda o divisa, examinar si debe ser más de una y si una parte del intercambio de productos puede hacerse sin ella. Con el paso de los huracanes se nos ha recordado las cosas fundamentales que cuentan para mantener la vida y la salud. Y saber lo que cuesta aquello que de verdad cuenta es nuestra fortaleza más grande.

La autora es sicologa. Comentarios a: unasolalira2@gmail.com