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El plan de la independencia (1898-2016)

Uno de los mitos que propaga la prensa radial y escrita es la falla del independentismo en general y del PIP en particular en ‘educar  para la independencia’. Ahora, ante la crisis y la falta de alternativas dentro de los partidos coloniales, critican el por qué los independentistas no tienen ‘un plan’ para el advenimiento y sostenibilidad de la independencia. Es la teoría de responsabilizar a la víctima por la irresponsabilidad del liderato de los partidos que nos han llevado a la crisis –crisis cuyo origen se podía atisbar hace cincuenta años. Y que desde el independentismo fue anticipada por economistas como Antonio González, Pedro Parrilla,  y Aristalco Calero– entre varios otros y que el presidente del PIP, Rubén Berríos, recoge, resume y añade recomendaciones  para evitarla, en su libro la Independencia de Puerto Rico: Razón y Lucha, en particular en las páginas 268 a 355.1

Este artículo es un extracto de uno más amplio y con mayor formalidad donde pretendo recoger la visión sobre la independencia que las distintas organizaciones y dirigentes que la han representado han presentado al público a lo largo del siglo veinte y principios de éste. Destaco en particular el papel de la economía dentro de esas visiones; y que dentro de la limitación de recursos para promover la causa de la independencia, a lo largo de ese periodo se han realizado por llevar al mayor número de personas esa visión. Destaco también que existe un consenso dentro del independentismo en ese periodo sobre el papel de la economía bajo la república a pesar de las cambiantes circunstancias en el mundo, en la tecnología y en el orden internacional.

Podemos tomar como los extremos de ese consenso las percepciones de José de Diego –de una parte– y la propuesta de la Alternativa Socialista, elaborada por el Partido Socialista Puertorriqueño, de otra. Por un lado, un político pragmático como de Diego elaborando un modelo de transición a la independencia en el momento de mayor voracidad del imperialismo norteamericano en el Caribe. En el caso del Partido Socialista Puertorriqueño   un modelo de una economía socialista para Puerto Rico, cuando todavía el orden económico internacional está controlado por potencias capitalistas en mayor o menor grado. Pero dentro de esos extremos existen aportaciones importantes que hay que evaluar, en el caso de José de Diego para ser justos con su visión conservadora en el momento de mayor voracidad imperialista en el Caribe; y en el caso del socialismo marxista, para ser justos con el devenir de la historia sobre el papel del estado en el desarrollo económico.

La contribución inicial al consenso moderno sobre la independencia la hace el Partido de la Independencia fundado por Rosendo Matienzo Cintrón, entre otros, en 1912. Su programa incluía, entre otras propuestas, la regulación de la economía, la posesión estatal de los bancos, los ferrocarriles y los servicios de comunicación; la promoción de empresas cooperativas y la promulgación de salarios mínimos, de pensiones para la vejez y de igualdad de derechos para la mujer.

Para Albizu la primera función del estado nacional sería el rescate de la riqueza nacional y la supresión del latifundio. La segunda función es acceder a los mercados internacionales y establecer la autonomía arancelaria fundamentada en los tratados con las naciones con las que se ha de comerciar-incluyendo a los Estados Unidos. Sobre este particular dijo:

“Antes de haber tenido lugar la invasión norteamericana más del 40 por ciento de nuestro comercio extranjero era con Estados Unidos. No hay razón por la que no se pueda llegar a un arreglo amistoso de mutua conveniencia con el debido respeto a la independencia de Puerto Rico.

Después que el Poder Ejecutivo de Estado Unidos representado por su presidente Franklin D. Roosevelt, ha reconocido el derecho de Puerto Rico a ser una nación independiente, pueden establecerse relaciones amistosas verdaderas entre las dos naciones para su mutua conveniencia.” 2

Para esa misma época, el entonces recién exsenador del Partido Liberal y presuntamente independentista, Luis Muñoz Marín se dirige al Secretario del Interior de los Estados Unidos con el siguiente planteamiento:

“With local tariff-making and treaty-making powers, Puerto Rico could:

1. successfully recreate a class of small land holders

2. increase food production

3. develop its coffee industry

-all this with a negligible adverse effect on the economy of the United States.”3

La fundación del PIP coincide con la reorientación del programa de Fomento Industrial para depender del capital externo; y con el proceso que culminaría con la modificación limitada del régimen colonial, cuyo desenlace actual ya conocemos y deberíamos haber conocido. Hasta ese momento -1946-1952 – el planteamiento independentista con las modificaciones ideológicas de rigor coincide en los siguientes planteamientos:

1. El reconocimiento del derecho del pueblo o de sus representantes electos para convocar a una convención constituyente que simultáneamente redacte una constitución y autorice a una comisión a negociar un tratado de transición con la parte correspondiente del gobierno norteamericano.

2. El tratado debe contener un periodo de transición de cinco a diez años para disponer de las propiedades y funciones del gobierno federal, y acordar un trato especial temporero a las exportaciones hacia Estados Unidos con reciprocidad de nuestra parte sobre una lista de mercancías a importarse desde Estados Unidos.

3. La república iba a garantizar el aumento en la refinación de azúcar en Puerto Rico; la diversificación de la agricultura – con una redistribución de la tierra -, la protección de la producción doméstica de acuerdo a nuestras necesidades y la negociación de acuerdos internacionales con otros países.

El liderato independentista en general y el PIP en particular, estaban convencidos de que las oportunidades que brindaba a la república la libertad de comercio, la protección tarifaria, la diversificación de la agricultura y la industrialización con recursos del país no sólo beneficiaría a la economía de Puerto Rico sino al comercio con los Estados Unidos. Existía la convicción de que no importa las limitaciones de extrema pobreza bajo el régimen colonial norteamericano, el gobierno de la república sería más eficaz y justo que lo que fueron en la práctica la casi totalidad de gobernadores americanos.

En la década del 1960 ante los intentos de reavivar la discusión del caso colonial de Puerto Rico en la ONU y en el contexto de la creciente influencia de la Revolución Cubana en Latinoamérica, el Gobierno Federal en un intento por apuntalar al régimen colonial crea la Comisión de Status con el fin de demostrar que su modelo económico era superior a las alternativas de estadidad o independencia. Los dos fundamentos del Informe Final eran que el modelo colonial estaba basado en un acuerdo entre el Gobierno Federal que no se iba a alterar unilateralmente y por el reconocimiento mutuo de la dependencia de la economía puertorriqueña en la economía norteamericana para la continuación del llamado progreso. Ya sabemos que ha quedado meridianamente claro que Puerto Rico siempre estuvo bajo la cláusula territorial de la constitución norteamericana y que la dependencia en los Estados Unidos no ha evitado el colapso de la economía colonial.

Como reacción a los debates suscitados a raíz del informe de la Comisión de Status y el plebiscito resultante el Presidente del PIP, Rubén Berríos, recoge en varios ensayos publicados en 1983 los planteamientos críticos que economistas independentistas le habían señalado al modelo colonial, subrayando que  la dependencia en la inversión externa basada en créditos contributivos, el creciente endeudamiento gubernamental de fuentes externas al insistirse en no estimular el ahorro doméstico y pretender imitar los patrones de consumo de los Estados Unidos (con tres veces el ingreso personal de Puerto Rico) estaban creando frenos al desarrollo económico, según reconocido entonces también por el Informe Tobin de 1975. A ese coctel dañino, añade el abandono de la agricultura, cuando estudios realizados entonces habían demostrado el impacto positivo que una moderada política de sustitución de importaciones tendría sobre el desarrollo económico. El mensaje que transmite el presidente del PIP es que sólo la independencia provee las herramientas para diversificar el comercio exterior, proteger adecuadamente la agricultura, aprovechar la sustitución de importaciones e integrar los distintos sectores de la economía; además de tener una política monetaria que estimule el ahorro y evite el endeudamiento externo excesivo. Advierte además sobre el peligro de no atender el problema de la distribución del ingreso.4 Tanto la mala distribución del ingreso como la dependencia en la exención contributiva industrial crean una presión adicional sobre las finanzas del gobierno como ha quedado manifestada en la crisis que se ha acumulado desde el 2007.

La discusión sobre el status de Puerto Rico se congeló en Washington hasta el proceso de 1989-1991. Producto de ese proceso fue el SB-712-Puerto Rico Status Referendum Act, Title III – INDEPENDENCE , que establece las condiciones aceptables para el Congreso de una transición ordenada hacia la independencia.5 Bajo las disposiciones de esta legislación – que no confrontaron objeciones cuando se discutió en el Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado de los Estados Unidos se establecía un periodo de transición en las relaciones económicas entre Puerto Rico y los Estados Unidos a partir de la fecha de proclamación de la independencia que tomaría entre 10 y 25 años. Lo crucial de esta oferta de independencia es que no se le estigmatiza como inferior al modelo colonial, y porque contrario al Informe de la Comisión de Status de 1965, no hubo objeción a esta oferta por parte de los senadores que pertenecían a la comisión senatorial con jurisdicción sobre los asuntos de Puerto Rico.

El consenso independentista sobre política económica de transición a la independencia recoge los siguientes planteamientos:

1. Libertad para hacer tratados comerciales y financieros, bilaterales y multilaterales que nos permita la ampliación de los mercados de exportación y la obtención de materias primas y fuentes de financiamiento más baratas.

2. Utilizar aquella opción de política monetaria más conveniente a nuestra necesidad de comercio internacional y de estimular el ahorro nacional.

3. Conservación de terrenos agrícolas para una mayor autosuficiencia alimentaria y lograr un mayor grado de sustitución de importaciones.

4. Acceso a medios de transportación marítima más baratos.

5. Utilizar los recursos financieros y organizativos del movimiento cooperativo para desarrollar un empresarismo nacional y comunitario.

6. Un tratado de amistad con los Estados Unidos fundamentado en lo incluido en el SB-712-(1989-1990) adecuado a la realidad actual.

7. Un papel del estado como garante de los derechos humanos fundamentales y del acceso de toda la población a bienes públicos fundamentales como la salud, la educación y la vivienda.

Si se puede resumir en una frase la aspiración del independentismo esta sería que la independencia es para unirnos al mundo y proteger lo nuestro.

El autor es asesor legislativo del PIP

NOTAS

1 Rubén Berríos Martínez, La Independencia de Puerto Rico: Razón y Lucha, Editorial Línea, México D.F., 1983.

2 (Pedro Albizu Campos: “El absurdo de la estadidad para Puerto Rico”, Obras Competas, Tomo IV, págs. 55-60, J. Benjamín Torres, editor, Editorial Claves Latinoamericanas, México D.F.,1987.)

3 Luis Muñoz Marín, (Memorándum a Harold Ickes – 5 de enero de 1937)

4 Rubén Berríos, Opus cit, págs.269-355

5 S.712-Puerto Rico Status Referéndum Act, 101st. Congress (1989-1990), Title 3 – INDEPENDENCE

Mujer, divina generosidad de la vida

En esa semana, al conmemorar el día internacional de la mujer, todos, hombres y mujeres del mundo estaremos luchando contra el patriarcalismo que, unido al sistema económico dominante, deshumaniza a mujeres y hombres, además de maltratar a la madre Tierra. Tenemos motivos culturales, sociales y políticos para llevar esa lucha hacia adelante hasta construir un mundo de justicia e igualdad.

Para quien cree en Dios, ese compromiso aún se vuelve más exigente. Aceptar o ser connivente con el patriarcalismo es atentar contra el proyecto de Dios que nos creó hombres y mujeres, iguales y complementarios. Desgraciadamente, esta lucha tiene que darse en el mundo e incluso dentro de las religiones y hasta en las Iglesias cristianas. Como en los años 80, ya afirmaba Leonardo Boff: “Cada vez que una mujer es marginada en la Iglesia, nuestra experiencia de Dios es perjudicada, nos volvemos más pobres y nos cerramos a un sacramento radical de Dios”.

Desde la antigüedad cristiana, hombres y mujeres profundizaron la mística y desarrollaron métodos para vivir la intimidad con Dios. La espiritualidad nos lleva a valorar más la corporeidad y la dimensión afectuosa, incluso erótica de la vida, como camino de intimidad con Dios. En diversos países de América Latina y Caribe, las poblaciones pobres son muy impregnadas por las culturas negras e indígenas. En muchas de esas culturas, la bendición es carisma de las mujeres bendecidoras; la cura, de las sanadoras. En comunidades afrodescendientes, el sacerdocio es ejercido por Ialorixás (madres de santo). Para nosotros, del siglo XXI, la Espiritualidad va más allá del mundo cristiano. Autores como Marià Corbì la denominan como “calidad humana profunda”; Ken Wilber comprende la espiritualidad como “visión integral”, proceso existencial que nos hace pasar de un estado egoico a otro más etnocéntrico hasta llegar a una postura cosmocéntrica.

En 1942, un campo de concentración de los nazis, Etty Hillesum, una joven judía holandesa, Etty Hillesum, escribía: “Voy a ayudarte, mi Dios a no borrarte de mí. Veo con claridad que no eres Tú quien puede ayudarnos y sí nosotros (los judíos) que podemos ayudar a Ti y, al hacerlo, podemos ayudarnos a nosotros mismos. Eso es todo lo que en ese momento podemos salvar y también lo único que cuenta: un poco de Ti en nosotros, Dios mío, tal vez, también podamos hacer que venga à la luz tu presencia en los corazones devastados de tanta gente”.

Entre lágrimas cansadas y giros sorpresivos: Los cortos animados nominados para los Oscares del 2018

Los cortos animados nominados para los Oscares de este año nos traen unas perspectivas que muchas veces sorprenden por sus comentarios sociales y sus giros inesperados. Desgraciadamente, entre los nominados también se han incluido otros que repiten fórmulas algo cansadas, pero que siguen marcando el triunfo de producciones de Pixar y Walt Disney. A diferencia de un corto, un largometraje permite la exploración profunda de una historia, unos personajes y/o unos temas porque el director y todo su equipo técnico y artístico cuenta con más tiempo para elaborar su mundo creado. Por otro lado, un corto enfrenta al espectador con una realidad intensa que brilla precisamente por su corta duración. Por intensidad, no me refiero necesariamente a una historia que mantenga un ritmo enérgico que nos transporte de manera accidentada de principio a fin. Cuando un corto triunfa en todo sentido, maravilla al espectador con algo tan natural como el nado de una rana en un charco de agua o la explicación de cómo se acomoda la ropa dentro de una maleta.

Entre las nominaciones, dos de los cortos fueron producidos en los Estados Unidos. El primero, Dear Basketball (dir. Glen Keane, 2017) fue escrito y narrado por Kobe Bryant, una de las estrellas del baloncesto que jugó para los Lakers de Los Angeles. El corto es una carta de amor y de despedida al deporte que tanto apasionó a Bryant desde su infancia y del cual se retiró en el 2016. La película hace referencia al medio animado clásico ya que resalta sus bellos trazos a lápiz. El movimiento de estos trazos fluye entre reconstruir a un niño que juega con una bola de medias hasta el profesional que encesta entre la algarabía de la multitud. La narración de Bryant sorprende en su emotividad. Sin embargo, la música de John Williams, un compositor que ha creado bandas sonoras tan memorables como la de Superman (dir. Richard Donner, EEUU, 1978) y Raiders of the Lost Ark (dir. Steven Spielberg, EEUU, 1981), entre otras, le resta a la voz de Bryant al forzar al espectador a las lágrimas. Aunque la música nos toca las emociones, en Dear Basketball, la composición de Williams las fuerza afectando así la potencia de la narración. LOU (dir. Dave Mullins, 2017), la segunda muestra de los Estados Unidos, es un corto entretenido, pero que no puede negar sus vínculos a Pixar. El corto nos presenta una criatura que se forma de todos los objetos que los niños han perdido y que le dará una lección al “bully” de la escuela. El tipo de animación computarizada, el uso de colores primarios, la moraleja y el final que marca una pérdida son ya elementos narrativos cansados que vemos en toda producción de Pixar. A pesar de que las muestras provenientes de Estados Unidos no son las mejores, es muy probable que una de ellas se lleve el reconocimiento ya que la combinación de animación y lágrimas ha demostrado ser muy popular desde Bambi (dirs. James Algar, Samuel Armstrong, et al., EEUU, 1942).

Francia nos trae dos cortos que no sólo sorprenden por su belleza, sino también por cómo desarrollan sus historias de maneras impredecibles. El primero, Negative Space (dirs. Ru Kuwahata, Max Porter, 2017), basado en el poema de Ron Koertge, trata sobre la manera que un hijo se relaciona con su padre a través del arte de empacar una maleta para un viaje. La animación presenta la distribución de camisas, pantalones, medias, una correa y hasta un par de zapatos en una maleta como una manera de organizar el caos que, en una escena, toma la forma de un oleaje de vestimenta que amenaza con ahogar al niño. Negative Space es la reflexión poética de un hijo que combate la ausencia de su padre reinventando lo rutinario en una imaginativa muestra de amor. La conclusión del corto es algo cómica por su ambigüedad, rechazando la esperada emoción que usualmente asociamos con este tipo de historia. La segunda muestra francesa, Garden Party (dirs. Florian Babikian, Vincent Bayoux, et al., 2017), captura el mundo natural que resurge en una mansión vacía donde ocurrió un evento trágico. La animación realista nos enseña las ranas y los sapos que se adueñan del espacio una vez ocupado por alguien adinerado. La película, que es mi favorita en el grupo, toma un giro político que condena la figura de Donald Trump y su indiferencia ante la protección del medioambiente. A pesar de que este es el mensaje más claro, el corto también se puede tomar como una metáfora del estado opresivo y aquéllos que vivimos en los márgenes con la constante esperanza de la revolución.

Finalmente, Revolting Rhymes: Part 1 (dirs. Jan Lachauer, Jakob Schuh, et al., Reino Unido, 2016), un corto basado en las rimas de Roald Dahl, combina varios cuentos populares para niños, incluyendo Caperucita Roja, Blanca Nieves y los tres cerditos. Diferente a Shrek (dirs. Andrew Adamson, Vicky Jenson, EEUU, 2001) y sus secuelas, que buscan la risa fácil con sus referencias superficiales a la cultura popular, Revolting Rhymes toca temas como la identidad sexual, la opresión de clases y el empoderamiento de la mujer. Estos temas son examinados con un humor inteligente que le llega a niños tanto como a adultos. La Caperucita Roja y la Blanca Nieves del corto tienen la fuerza y la valentía de una Pippi Langstrumpf y de la Princesa Mononoke, tornándose en modelos perfectos para todo niño. La segunda parte del corto, que salió también en el 2016 y que no he conseguido, no fue nominado pero promete tener una conclusión tan sólida como su principio. Aunque me maravilla más la manera en que se hace el comentario político mordaz en Garden Party y la belleza de su animación realista, Revolting Rhymes: Part 1 es una historia que reinventa el cuento popular con dos héroes que afirman su voz ante los depredadores que reconocemos en nuestra propia realidad.

La mujer que tenía un libro en la cabeza

En la época de Montaigne, se tardaba diez días para hacer los 600 kilómetros entre París y Burdeos, y él no estaba para encarar el viaje, después de que lo asaltaran, lo apalearan y lo dejaran por muerto en las afueras de París. Había ido a interceder ante la corte para detener las guerras de religión que estaban desangrando el país, pero lo único que le interesaba era volver cuanto antes a la famosa torre repleta de libros que tenía en sus tierras en Burdeos. Llevaba consigo un ejemplar de la primera edición de su libro, el único que escribiría en su vida, el que lo haría inmortal, pero todavía no: Montaigne había quedado insatisfecho con la primera versión publicada, el ejemplar que arrastraba consigo había duplicado elefantiásicamente su volumen con los agregados que quería hacerle (para lograr que fuese “un espejo en que cada hombre se vea reflejado”), llevaba diez años agregando cosas y ya había cumplido los cincuenta: sentía cada día más cerca la cita con la parca. Lo único que quería era terminar su libro, pero en París no podía trabajar tranquilo y a Burdeos no le daba el cuerpo para llegar, por eso aceptó una invitación a un palacete en el idílico Gournay, que quedaba a sólo medio día de París. Y así entró Marie de Jars, o Marie de Gournay, en la historia de la literatura.

El papá de Marie había hecho dinero, compró tierras, se hizo un palacio y mandó para allá “los doscientos libros que debía tener la biblioteca de un caballero”, para leerlos cuando se retirara a la campiña. Pero se murió antes, de golpe, y la familia tuvo que achicarse: dejaron París, terminaron en Gournay, desde allá la madre se desvivía por casar bien a las hijas, pero Marie le salió díscola, además de feúcha. Se encerraba en la biblioteca del padre para que no la peinaran ni la vistieran, ni le enseñaran modales. ¿Qué es lo que tanto te interesa de esa habitación llena de palabras?, le preguntaba la madre. Marie no contestaba; en cambio se leyó todos los libros que había en los estantes (para hacerlo tuvo que aprender sola latín, porque la mitad estaban en ese idioma) y después consiguió que un tío de París le dejara de regalo los libros que traía en sus visitas. Uno de ellos fue el de Montaigne. Cuando Marie se internó en él, no quiso salir más. Era tal la empatía que sentía con el libro que por momentos se preguntaba: ¿esto lo he escrito yo? Cuando supo que Montaigne estaba varado en París, le escribió una carta fervorosa (“Los antiguos están llorando por no haberlo tenido entre ellos”), le ofreció los aposentos de su padre en Gournay hasta que pudiera volver a Burdeos, le pidió que la considerara su hija.

Se sabe que la primera decepción de Montaigne al llegar a Gournay fue la fealdad de Marie y la segunda, el arrebato con que ella le aseguró que había nacido para leerlo, que nadie lo entendía como ella. Pero también descubrió que esa criatura que se había educado por las suyas en aquella biblioteca no sólo lo admiraba, sino que además era capaz de descifrarle la letra (los latines que usaba Montaigne cuando se hablaba a sí mismo) allí donde ni él mismo se entendía. Sabemos que Montaigne pasó cuatro meses en Gournay y que no volvió a ver nunca más a Marie. Ella le escribía todos los días, incluso le envió una novelita filosófica que escribió en su honor (El paseo con Monsieur Montaigne); él nunca le contestó. Sin embargo, en su lecho de muerte, sabiendo que ni su mujer ni su hija tenían interés en su obra, y que su amigo Pierre de Brach ya tenía cierta edad y quería escribir sus cosas, pidió que se encomendara a Mademoiselle de Gournay la edición de su libro incorporando todos los agregados y correcciones. La viuda cumplió el encargo a desgano y envió a Marie el mamotreto. La vida no había sido gentil con ella entretanto: sus hermanas se habían casado, su madre había muerto, el castillo se había vendido. El encargo llegaba en un momento providencial. Tan extasiada estaba que entendió que le ofrecían pasar el resto de sus días en la legendaria torre de Montaigne y partió con sus últimos ahorros a Burdeos, pero la viuda logró sacársela de encima una vez que Marie completó el trabajo (“Ahora, hija, vaya a París y publique el libro, y quédese allá velando por él”).

Marie no sólo dio a imprenta el libro de Montaigne en París. Para mantener la llama viva, publicó también su novelita, a la que agregó como prólogo la carta fervorosa con que invitó a su maestro a Gournay y, como epílogo, la carta de Madame Montaigne. A continuación se sentó a esperar que los fieles acudieran a su salón, y que esas veladas llegaran a oídos de Marguerite de Valois, la famosa Reina Margot, para que ésta le diese una pensión que le permitiera dedicarse de por vida a velar por Montaigne. Pero su novelita causó más sensación que el libro de su maestro: los literatos la leían entre risas y luego acudían a su salón para tener más anécdotas con que mofarse de ella. La llamaban La Virgen de Mil Años. Margot se interesó en el personaje y eso le complicó aún más las cosas a Marie, cuando la reina cayó en desgracia: pasó a defenderla con tanto ardor como a Montaigne. Como ella, iniciaba cada una de sus opiniones con las palabras: “Es una mujer la que habla”. Escribió panfletos exigiendo la igualdad entre hombres y mujeres con argumentos como éste: “Nada se parece tanto a un gato en el alféizar como una gata”. Cuando le llegó una carta en que el rey Jaime de Inglaterra le pedía una semblanza de sí misma para una colección sobre las personalidades más relevantes de la época, creyó por fin llegado el reconocimiento. Era una burla más: el manuscrito que envió circuló de mano en mano y fue el hazmerreír de París. Pero Marie sobrevivió a todo: a los enemigos de Margot, a las estrecheces económicas, a los que se burlaron de ella, incluso a la viuda y a la hija de Montaigne. Muertas las herederas, la obra del maestro quedó a su cargo, pero no tenía dinero para hacer una nueva edición y mantener la llama viva, hasta que un día compareció el cardenal Richelieu en la buhardilla donde vivía Marie con una criada y una gata. Venía a darle una pensión vitalicia, por “sus desvelos en conservar el viejo idioma”. La pensión era de cincuenta ducados anuales. Marie contestó que tenía una criada que alimentar. El cardenal agregó cinco. Marie dijo que tenía una gata; el cardenal agregó un ducado más. Marie dijo que la gata había tenido gatitos. El cardenal pidió una pistola y preguntó dónde estaban los gatitos.

Lo cierto es que con esa pensión Marie hizo una nueva edición del libro de su maestro, que es la que leemos hasta hoy. Cuando se descubrió, siglos después, el manuscrito de Montaigne, juntando polvo en el ático de su torre, se comprobó que las traducciones del latín hechas por Marie eran perfectas. Sus libros, en cambio, son ilegibles, pero eso no importa. La verdadera voz de Marie se oye adentro de la voz de Montaigne, y ya se sabe lo que pasa cuando leemos a Montaigne: sentimos, como Marie, como el resto del mundo, hombres y mujeres, no importa la época, que habla de nosotros, que estamos ahí.

CRUCIGRAMA

Horizontales

1. _______ falsos demonios; (1966) novela de Solórzano.

6. Sacerdote tibetano.

9. Viaje.

11. Distraídos.

13. Reúnan.

14. Joan _______; pintor catalán.

15. Onda.

16. Altar.

17. Infusión.

19. El _______; (1958) drama de Solórzano.

24. Artículo neutro.

25. Prefijo.

26. Despierte amor.

27. Terminación verbal.

28. Apócope de papá.

29. Escuchar.

30. Mago de cuento infantil.

31. Ante Meridiano.

32. Condimento.

34. Símbolo del sodio.

35. Dativo de pronombre.

37. Preposición.

38. El sueño del _______; (1960) drama de Solórzano.

41. Tronco del cuerpo humano.

42. Los _______; (1958) drama de Solórzano.

44. Cinco en romanos.

46. Río de Siberia.

47. Las manos de _______; (1956) drama de Solórzano.

48. Quinientos en romanos.

49. Profundidad.

Verticales

2. Destino.

3. De la boca.

4. Saludable.

5. Timó.

6. Capital de Perú.

7. Aceptar la herencia.

8. José Joaquín _______; escritor español.

9. _____; patria de Solórzano.

10. Virtud teologal.

12. Carlos _______; escritor latinoamericano. Autor de Las manos de Dios; Los fantoches; El crucificado; y, El sueño del ángel.

18. Prueba académica.

20. Presos.

21. Juntaba.

22. _______ Solórzano; autor de Esos falsos demonios; y, Las celdas. Cultivó también el ensayo.

23. Las _______; (1971) libro de Solórzano.

24. Dialecto hablado en el antiguo reino de León.

33. Ahora.

36. Eduardo _______; pintor español.

39. Mancebos.

40. Nota musical.

41. Nombre de consonante.

43. Blas de _______; poeta español.

45. Doné.