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La agonía de la máscara de Félix Córdova Iturregui. Notas sobre su forma novelesca

La agonía de la máscara de Félix Córdova Iturregui (Publicaciones Gaviota, 2017) de cierta manera abre con la forma de la novela detectivesca. Alejandro Amadeo-Rosich, banquero exitoso y figura clave en el mundo financiero isleño, ha muerto, y le ha legado su casa a Elvira Fuentes, su ama de llaves. Este extraño suceso lleva a que sus hermanos recurran al detective-narrador, Enrique, para saber si detrás de esta extraña ocurrencia hay escondido algún crimen homicida, algún interés económico particular, alguna historia de amor trágico.

Pero el verdadero comienzo de la novela no yace en esta intriga, sino en un proceso de pensamiento vivo. Desde las primeras páginas, la duda sobre la forma genérica de la novela está ya planteada a los lectores. Qué extraña esta novela detectivesca que comienza con tanta consciencia reflexiva por parte del narrador. La primera página es memorable: se nos aparece una doble-imagen, “un par de imágenes simultáneas”: una caña tiesa sobre un cuerpo de agua; la boca de un pez que sale a morderla pero no lo logra. Ante el lector quedan arrojadas innumerables lecturas. (En mi caso, el deseo imposible e incumplido de la prosperidad económica fundamentada en el monocultivo azucarero.) Pero esta imagen movediza da paso rápidamente a una sucesión de reflexiones nuevas; queda plasmada la imagen, la duda, mas no su clave. Qué temas más disímiles – aunque siempre enlazados – para una intriga detectivesca: la memoria, la metáfora, las imágenes, el ocaso de una vida, “el hambre del tiempo”…

Lo cierto es que, comenzada la intriga, se interrumpe la novela detectivesca que teníamos en nuestras manos. Enrique, quien finge trabajar para un seguro de vida, se acerca a Elvira, y rápidamente reconoce que está frente a un personaje singular. Pero ahí, más que antagonismo, encontró soporte. Elvira, también, sintió que algo inexplicable le sucedía a Alejandro en sus últimos meses de vida, por lo que rápidamente pone a su servicio todos los medios que tiene disponibles. El objeto de investigación se hace investigadora-cómplice, pues el interés en descubrir el comportamiento de Alejandro los une.

Es así que encuentran unos papeles desorganizados, escondidos por Alejandro, y enfrentamos la primera transformación genérica de La agonía de la máscara. Pasamos a ser lectores, no ya de la narración de Enrique que parecía aproximarnos a la novela detectivesca, sino de estos legajos que con esfuerzo logran organizar los investigadores cómplices. Como avanza la lectura, vemos que la novela que leemos es, sobre todo, este manuscrito. De esta manera, La agonía de la máscara, entre otras cosas, continúa jugando y retando nuestras expectativas genéricas iniciales.

Inmersos ya en el manuscrito, nos encontramos con un cuadro interesante. Alejandro ha comenzado a escribir en estos papeles porque empieza a ver un fantasma. Esta extraña situación le lleva a tener que fijar sus observaciones. El proceso de escritura por parte de Alejandro es una manera de cuidar el pensamiento y entender lo que le ocurre: “el narrador”, dice, “no hace otra cosa que encontrarse a sí mismo por detrás de las palabras”. Pero la aparición de un fantasma coincide con varios cambios en su vida. Se retira de su profesión. Se interesa por Elvira. Como si fuera poco, desarrolla un otro: cambia de apariencia, vestimenta, adquiere un nuevo nombre –Nicolás – y siguió el impulsó que lo llevó hasta una barra en Barrio Obrero donde conoce al filósofo, un borracho-sabio que piensa junto a su inseparable Palo Viejo doble.

El apodo –el filósofo– se lo dieron los que frecuentan la barra por su “endiablada capacidad para hilvanar disparates”. Si el juicio popular acierta ante su talento para ligar pensamientos disímiles, poco o nada tiene lo que dice de disparatado. Conversando con él, Alejandro/Nicolás empieza a profundizar en quizás el cambio más difícil de todos los que está atravesando en esta etapa de su vida: el desarrollo de una nueva mirada para interpretar la sociedad que le rodea. Por eso, noche tras noche, regresa a la barra para dialogar.

Tomemos un ejemplo de estas conversaciones. Alejandro/Nicolás le pregunta al filósofo sobre la falta de memoria histórica del país. Este responde que no hay una falta de memoria, sino, por el contrario, un exceso de memoria. El personaje (y el lector) se da cuenta que con esta respuesta hay, sobre todo, muchas ganas de joder. Pero las ganas de joder pueden abrirle la puerta a destellos de verdad, y así ocurre en esta ocasión. Veremos.

“Esa manera de ver es radicalmente burguesa”, le responde el filósofo: la memoria no puede ser todo pasado y todo nostalgia. “Pues sí, hay exceso de memoria porque, precisamente, hay escasez de libertad… Hace falta mucho olvido en este país, hace falta arrancar muchas ideas que la misma población se ha tragado hace siglos. ¿Quieres que te mencione una de ellas? Pues bien, la pequeñez. Esa diabólica idea hay que vomitarla de la memoria y de todas las partes del celebro”. La lista continúa: hay que olvidar la dependencia, olvidar el salario. “El coloniaje consiste de una siembra fenomenal”, y esa siembra se ha apoderado de la memoria colectiva. La colonización no se da através del olvido de la historia, sino a través de la producción y el cultivo de la ignorancia. Para dominar un pueblo, no solo se apropia de sus tierras y su gobierno, sino de su propia manera de pensar. “Olvido es lo que nos hace falta, mucho olvido organizado para borrar poco a poco esa memoria efectiva”.

Las conversaciones que se tienen con el filósofo son de naturalezas distintas. Abarcan la estética, en la que la imagen de una letrina le sirve como punto de partida al borracho-sabio. Nos habla de un proceso de escritura en el que el lector ha sido hurtado. De las máscaras, la transparencia, las aparencias. Sin duda, esta es la parte más ambiciosa de la novela; es más difícil simular la fluidez espontánea del pensamiento que armar una intriga con un final sorpresivo. Es, además, la parte más lograda de la novela. Alejandro/Nicolás empieza a buscar obsesivamente al filósofo para continuar las conversaciones. Quienes leen la novela se lo agradecen, pues, también, desean estar ante el pensamiento abierto y no pocas veces “contra-intuitivo” de este personaje singular.

Las conversaciones transcritas por Alejandro terminan por dominar las páginas sueltas de su manuscrito. Personaje, lector, texto; todos quedamos enrredados ante las palabras nocturnas del filósofo. El que la novela se haya convertido en un diálogo extendido pasa a ser una transformación – a segunda transformación genérica de la novela– que o pasa casi por desapercibida o sin esfuerzo alguno, por el poder que tiene el pensamiento del filósofo en cautivar a quienes lo escuchan. Y a través de él, Alejandro/Nicolás va descubriendo un mundo que el pensaba conocer: el de la banca y las finanzas en Puerto Rico. El filósofo va trazando paralelos entre aquel mundo y el de la ilegalidad, dejando al desnudo tanto la legitimidad que lo sostiene como su propia fragilidad a flor de piel, en espera de que se desenmascare y se derrumbe. Es aquí donde más entra la novela a dialogar y pensar sobre el Puerto Rico contemporáneo, aunque siempre de manera fragmentada.

Si hay algo que en esta reseña se quiere señalar respecto a La agonía de la máscara es, como debiera ya ser evidente, sobre su forma: de la novela detectivesca –una de las formas novelísticas recientes y más populares– al manuscrito encontrado –que tiene una larga tradición en la literatura– hasta terminar con el diálogo, las inagotables conversaciones que mantuvieron Alejandro/Nicolás y el filósofo. Si pensáramos en la historia de la novela, se podría decir que ocurre una regresión genérica en La agonía de la máscara, hasta llegar a lo que Bajtín consideró el inicio mismo de este género: el diálogo platónico. Si la novela contemporánea está formada por la polifonía, es decir, por la multiplicidad de voces que permiten que en ella se abarque a toda una sociedad y distintos elementos de la vida social, su materia prima está nada más y nada menos que en aquellos clásicos textos filosóficos, atravesados por la vida urbana y el diálogo creador. No debiera ser casualidad que el filósofo, como Sócrates, piensa en voz alta y dialógicamente, requiriendo de un otro que escuche y pregunte junto a él. Ante esto, ¿cómo leer una novela que dice y desdice su propia forma? ¿Se podría decir que la novela misma crea sus propias máscaras, como lo hace Alejandro? ¿Su autenticidad estará en una de sus modalidades, o en su conjunto?

En ese sentido, el verdadero protagonista, el verdadero centro de La agonía de la máscara no es ningún personaje; ni Enrique, ni Elvira, ni Alejandro, ni Nicolás, ni incluso el filósofo, sino el propio proceso reflexivo que atraviesa toda la novela desde la primera página, proceso en el cual participan activamente todos los personajes y que termina por inmiscuir al lector, a llevarlo, también, a lugares insospechados en los que se desarrolla la mirada y se atisba la claroscuridad. Quien le da cohesión a la novela, después de todo, no es Enrique, sino quien lee. Así, el pensamiento dialógico y extratextual es la verdadera fuerza aglutinadora que sostiene a La agonía de la máscara.

Por todo lo dicho, no es casual la “inconclusión” de la novela. Lukács decía que en el diálogo platónico se encontraban los gérmenes del ensayo moderno. (¡Qué versátil, qué influyentes estos diálogos!) Y la característica principal del ensayo es, precisamente, ser pensamiento vivo, en consante movimiento. Dicho de otra forma, y citando a Pedreira, en el ensayo, como en la novela, se pueden empezar muchas cosas y no terminar ninguna.

El manuscrito de Alejandro termina como su vida: abruptamente, apenas cuando empezaba a entender el movimiento del vasto mundo financiero al que le había dedicado sus mejores años. (Ya lo había intuido Enrique en las primeras páginas de la novela: “Los finales siempre se asocian con algún tipo de muerte”.) Son múltiples las preguntas que deja abiertas La agonía de la máscara, tanto sobre la intriga como sobre las conversaciones que surgieron entre los personajes. El propio Enrique no esconde su insatisfacción ante el desenlace del caso. Pero esta inconclusión, más que un final abierto, no es otra cosa que la consecuencia coherente de la forma dialógica que predomina en La agonía de la máscara. La novela concluye, no para cerrar el diálogo, sino para dejarlo abierto en manos de los lectores. Así, nos preguntamos: ¿qué relación tiene la imagen que inicia la novela con su historia? ¿Qué le habrá pasado al filósofo? ¿Podrá una máscara revelar en lugar de ocultar? ¿Qué implicacones tiene que el doctor de Enrique quiere que lo internen? ¿De verdad la belleza del sol se asemeja a la mierda de una letrina? Las interrogantes no se dejan a un lado, sino que permanecen al finalizar la lectura.

Queda mucho por decir sobre La agonía de la máscara. Solo una idea más quisiera dejar aquí: de la misma manera en que en este texto se puede leer la histora diacrónica de la novela, puede leerse dentro de ella gran parte de la literatura puertorriqueña. No a través de referencias textuales, sino a través de la relación estrecha y consciente entre forma y contenido. Bayoán se siente en el proceso reflexivo; Zeno Gandía se intuye en el personaje del filósofo; Elvira, en ocasiones, nos es tan lejana e idealizada por parte de los narradores como Marién. La lista continúa.

Una buena manera de empezar el año: con el pensamiento por delante.

El PIP desde la Legislatura

Luego de un año en la Legislatura es preciso repasar e informar en qué consistió la labor de los legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño después de dos cuatrienios sin estar representados simultáneamente en ambos cuerpos. El pasado año nos ha permitido trabajar en equipo y coordinación.

En el PIP siempre hemos planteado que nuestra presencia en Senado y Cámara de Representantes tiene como norte contribuir al adelanto de la lucha por la independencia. Para ello es imprescindible levantar firmemente las banderas de la fiscalización y la denuncia de las actuaciones del gobierno a través de la legislación “de mayoría”, presentar legislación de justicia social, de desarrollo económico y de descolonización. De igual forma servimos como voces e interlocutores de múltiples y diversas organizaciones, grupos con importantes agendas que realizan las labores a las que el gobierno ha renunciado o que denuncian y combaten sus acciones conservadoras y retrógradas.

Durante el año 2017 hubo dos eventos que enmarcaron la discusión pública y establecieron la ruta de acción del gobierno y la legislatura. El primero, la puesta en acción de la dictatorial Junta de Control Fiscal y sus mandatos y “vetos a la legislatura”. La segunda parte del año, el huracán Maria devastó el pais y descorrió, para diversos sectores, el velo que cegaba la mirada de la desigualdad social y pobreza que arropa el país.

Al comienzo del 2017 radicamos un grupo de proyectos estableciendo la hoja de ruta de lo que serían nuestras propuestas legislativas. El proyecto descolonizador de la Asamblea de Status, la prohibición del depósito de cenizas, la Ley de Costas, el impuesto a las corporaciones foráneas destacaron entre otras planteadas. De igual forma comenzamos desde la legislatura una oposición férrea a la Junta advirtiendo que sus propuestas al país eran dirigidas a proteger y beneficiar a los intereses de los bonistas norteamericanos a costa de Puerto Rico y, en particular, de la clase media y la clase trabajadora. El ejemplo más burdo fue la radicación y posterior aprobación de la nefasta Reforma Laboral que trastocó gran parte de la legislación laboral liberalizando, entre otras, las causas de despido y empobreciendo aún más al trabajador. Esa reforma laboral, preparada en los bufetes de la milla de oro y expresamente ordenada por la Junta de Control Fiscal en su carta de diciembre, fue el sello de marca de la legislatura como ente sumiso ante los mandatos de la Junta, como lo comprueba posteriormente la discusión y la aprobación del Presupuesto, que necesitó el visto bueno de la Junta al amparo de la Ley Promesa.

Al igual que en el cuatrienio anterior, cuando se aprobó la fatídica Ley 66 bajo el gobierno del PPD, denunciamos y combatimos su extensión y ampliación porque representaba un menoscabo a los derechos adquiridos de los empleados y empleadas públicos(as). Igual oposición y denuncia llevamos a cabo contra la aprobación de las nuevas leyes que privatizan por completo el Sistema de Retiro.

Durante la discusión de la Ley del Plebiscito, desde nuestros escaños, advertimos -y reafirmamos la posición del PIP- que permitir la inclusión del ELA colonial trastocaría el propósito descolonizador del mismo. Dicha advertencia cayó en oídos sordos, convirtiendo el plebiscito en una caricatura colonial con el rechazo amplio de todos los sectores que promueven una verdadera descolonización.

Ante la nefasta acción de la Secretaria de Educación –emulada del cuatrienio anterior– de cerrar escuelas alrededor de todo el pais, desde nuestras oficinas legislativas siempre colaboramos y apoyamos a diversas comunidades escolares en su lucha por mantener abiertas sus escuelas en protección al derecho humano a la educación.

La legislación ambiental presentada este primer año es diversa. A la Ley de Costas le siguieron proyectos como la prohibición de quema de basura, la verdadera prohibición del depósito de cenizas, la legislación para hacer estudios ambientales y de salud en Vieques y Guayama, la prohibición de uso de hierbicidas y la prohibición de uso de envases de “foam” en los comercios. Denunciamos, además, la nueva Ley de Permisos que es contraria al desarrollo sustentable y a la verdadera y ordenada planificación terrenos y espacios.

Como parte de esta labor de fiscalización, radicamos y comparecimos ante la Comision de Derechos Civiles para denunciar el carpeteo cibernético por parte de la Policía de Puerto Rico, en particular por sus acciones en contra de los manifestantes de Peñuelas que luchan contra el depósito de cenizas y contra la lucha de los estudiantes universitarios por una universidad pública y en defensa de su presupuesto. Desde la Cámara, nos expresamos con firmeza frente a diversas medidas que expresamente atentaban contra los derechos humanos de múltiples sectores.

Trajimos a la discusión pública, precisamente, temas y problemas que afectan la diversidad de nuestra sociedad al generar  cuestionamientos y legislación. Desde la oficina del Senador Juan Dalmau se trabajó el tema del lenguaje de señas y su importancia para la comunidad sorda que provocó legislación aprobada en ambas Cámaras y que está a la espera de la firma del gobernador para convertirla en ley. Desde la Cámara auspiciamos un foro para discutir nuevas ideas de políticas públicas sobre las víctimas de delitos en Puerto Rico junto a la organización ALAPAS, que sirvió para concienciar sobre el tema y ofrecer herramientas para presentar legislación próximamente. Gracias al trabajo realizado el cuatrienio pasado por la senadora María de Lourdes Santiago le dimos continuidad a varias de sus propuestas como el tema de la enfermedad de Huntington, logrando la aprobación de una ley de concienciación sobre la misma.

A raíz del huracán María, nos dimos a la tarea  de recorrer la isla y visitar comunidades para conocer de primera mano la devastación física, social y humana. Desde la Cámara nos vinculamos con el trabajo de apoyo que varias iglesias, la Universidad y las comunidades brindaron a diversas familias en la zona de Río Piedras. Junto a la Dra. Nellie Zambrana de la Facultad de Educación de la UPR-RP desarrollamos el Proyecto Alegría para la Niñez llevando talleres y materiales educativos a comunidades alrededor de Puerto Rico, desde el barrio Guayobata en Yabucoa hasta Indiera Alta en Maricao.

La destrucción de miles de viviendas tras el huracán provocó que iniciáramos una colaboración con los arquitectos Edwin Quiles y Elio Martínez para búsqueda de alternativas legislativas reales en apoyo a diversas comunidades. De igual forma, denunciamos la crasa negligencia de la alta gerencia de la Autoridad de Energía Eléctrica y las amenazas de privatización. Apoyamos a las comunidades sin energía eléctrica y a las comunidades escolares que lucharon por que se abrieran sus escuelas luego del huracán. Contribuímos, además, a la discusión seria del tema de energía renovable a través de un foro con catedráticos de la UPR-Mayagüez, auspiciado por nuestra oficina.

Lo antes planteado es parte de la labor que realizamos desde los espacios legislativos del PIP durante el 2017. Este año seguiremos legislando, fiscalizando y denunciando con más ímpetu ante la quiebra económica de la colonia, ante la concreta realidad del rechazo a la estadidad. Nuestra invitación al diálogo, a la búsqueda de un camino para la descolonización seguirá vigente como también nuestro compromiso con la justicia social y la solidaridad. Desde la legislatura continuaremos batallando y contribuyendo a una verdadera transformación hacia una sociedad equitativa, justa y productiva.

El autor es representante del PIP en la Cámara.

El desempleo será una constante, la pobreza y el daño a la salud y el ambiente”

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Tomando en consideración los eventos del 2017 de la reforma contributiva en Estados Unidos, los daños causados en la isla por el huracán María, estimados entre $17 a $90 mil millones ( según el economista Caraballo Cueto ver p.5) y una emigración de cerca de 200 mil personas, las perspectivas económicas para este 2018 para Puerto Rico se presentan en estos dos escenarios. Para los llamados constructores -eso si- con conexiones de alto nivel en el gobierno ya sea de Puerto Rico y/o a nivel del gobierno de EE UU, el 2018 se presenta prometedor, para el resto de los mortales, su calidad de vida continuará deteriorándose.

De acuerdo a la economista Martha Quiñones Domínguez en estos momentos, en Puerto Rico, tras el paso del huracán, los empresarios de la construcción tendrán un auge dado a la necesidad de la reconstrucción del país, en aspectos como la vivienda y otra infraestructura, actividad que da la oportunidad de inyectar dinero, moverlos de su estancamiento, lo que a su vez tendrá efectos multiplicadores. A nivel micro económico estas empresas crecerán y tendrán dinero. Esto es posible dado a que a nivel teórico se considera que los desastres pueden ser un agente catalizador de nueva inversión y de una mejora de las infraestructuras de un país, lo que resulta en un efecto positivo en la economía.

Pero por el otro lado están los que no tienen dinero para reconstruir (no tienen seguro), los que no tienen energía eléctrica, aquellos que tienen negocios que cada día ven sus negocios decaer ante el alto costo de tener una planta generadora para mover el negocio, o los que sencillamente no pueden abrir por la falta de energía, a ese nivel micro económico se provocara un efecto en cadena que terminará con el cierre de muchos negocios.

Evidencia de esta dinámica es que el secretario del Departamento de Hacienda (DH), Raúl Maldonado, admitió en una entrevista de prensa hace una semana que de cinco mil comercios de venta de comida que había en la isla antes del huracán, mil no habían podido volver a abrir tras su paso. También reconoció que hasta diciembre de 2017 el DH había perdido $260 millones en recaudos después del huracán Maria.

Quiñones Domínguez, dio crédito a la cifra de los estimados de los daños causados por el huracán (entre $17 a $90 mil millones) y apuntó a que era obvio que los desastres naturales de grandes proporciones tienen un impacto negativo en el producto interno bruto (PIB) per cápita de un país, tanto en el corto como en el largo plazo, cuando se miden todas las variables y los efectos externos no contabilizados, las pérdidas de las personas que se fueron, las que murieron y los daños ambientales producidos por el fenómeno atmosférico. Para la también planificadora ambiental la pérdida en infraestructura provocada por el huracán es una notable y costosa.

La Junta de Control Fiscal agravara la crisis

A los impactos del huracán se le unen los hechos de que Puerto Rico ya se encontraba en una gran depresión que causó una crisis fiscal severa, no puede pagar la deuda que sigue creciendo, aun con las medidas de austeridad impuestas por la Junta de Control Fiscal (JCF) y el Gobierno de Puerto Rico. Denunció que esas medidas de la JCF y el gobierno de turno se dirigen hacia la clase baja y clase media: los pensionados, las participantes de la reforma de salud, los estudiantes (aumento del costo de los estudios en la universidad pública y cerrarán indiscriminadamente más escuelas públicas a pesar de que el costo promedio por estudiante ya iba reduciéndose en los últimos años) y los empleados públicos. Por el contrario agregó que no se habla de aplicar una austeridad sobre la contratación de las aseguradoras de la reforma de salud, ni a los incentivos contributivos, ni los grandes contratos del Gobierno, ni eliminar los sueldos altos o los gastos excesivos que no son servicios esenciales.

En estas circunstancias Quiñones Domínguez reiteró sobre los dos posibles escenarios. El primero si en efecto se allegan los fondos de reconstrucción y los demás factores no cambian, lo más probable es que el crecimiento económico sea positivo este año fiscal. No obstante trajo a la atención y denunció que muy probable la corrupción desviará parte de ese crecimiento, concentrando la distribución de los fondos en un grupo de personas.

“Es por eso que no todos los municipios verán inversiones en infraestructura aunque la necesiten, las mismas se concentrarán donde sean más rentables para las empresas constructoras”. Mientras por otra parte -advirtió- que el desempleo será una constante, la pobreza y el daño a la salud y el ambiente.

“Si se implantan las medidas de austeridad del plan fiscal y no se allegan los fondos para reconstruir, probablemente habrá un decrecimiento económico real. El desempleo y la falta de recaudos serán parte del problema de la trampa de los ajustes fiscales. En este la corrupción es una variable constante que desviará fondos y recaudos.”.

En ambos escenarios – la economista destacó que- la sociedad no tendrá calidad de vida, cada día los productos estarán más caros y unas grandes masas de la población quedarán desplazadas de ese crecimiento, no tendrán empleos, las ayudas serán mínimas, no tendrán dinero para reconstruir y subsistir. “La pobreza será más grande, los servicios esenciales serán escasos, afectando la salud, los servicios educativos decaerán, cada día más empresas y negocios extranjeros y locales cerraran”.

En este último aspecto no dudo en adelantar que en la isla habrá un cierre notable de empresas y comercios estadounidenses para ajustarse a la reforma contributiva, lo que seguirá generando más desempleo, menos recaudo y afectará a los municipios y los servicios que ofrecen.

En tanto denunció que la JCF va justificar la inyección de fondos en proyectos críticos que no son necesarios, pero los justificara de todos modos con el propósito de desviar el dinero a grandes intereses, mientras el pueblo cargara con los costos externos o daños ambientales.

Es de suponer que ante este escenario la emigración continuará, por lo que reparó en que el envejecimiento de la población, que es parte natural por la baja en la natalidad, y la emigración serán un factores a considerar. Sobre esta población observó que además de necesitar servicios de salud que son caros tampoco están accesibles. La economista advirtió que una vez se agoten los fondos de reconstrucción la economía volverá a caer sino se establece un modelo de crecimiento.

Cuestionada sobre las fortalezas y ventajas que tiene el país, Quiñones Domínguez, distinguió que hay personas educadas y diestras, infraestructura desarrollada (aunque debilitada pero existe), capacidad de innovación y creación por medio de la Universidad de Puerto Rico (UPR) la cual ofrece disciplinas diversas que pueden contribuir a desarrollar una base empresarial local; hay algo de agricultura diversificada, para la cual hay buen clima (no es extremo) con diversidad ecológica para ofrecer al turista, bagaje cultural para montar diversas empresas, conocimiento tecnológico que permite montar empresas pequeñas de tecnología que se pueden adaptar a los cambios.

En este aspecto destacó el papel que puede desempeñar la UPR, que cuenta con varias patentes e inventos que se pueden mercadear, no obstante dijo que están estancados ante la poca capacidad creativa que tienen los administradores de turno.

En términos de desventajas resaltó, “siempre es la misma la condición colonial que nos limita y el capitalismo dependiente que se apodera de la mente de los políticos, para ellos sólo es posible atraer empresas extranjeras y pedir ayudas, y la corrupción rampante en las esferas del poder que sólo quieren enriquecerse”. Además de las actitudes descritas el otro factor limitante señaló es la deuda pública, la cual crece y se multiplica. Recalcó la necesidad de auditar la deuda, establecer una moratoria, una quita significativa y no asumir más deuda.

Por otro lado, indicó que la alternativa para comenzar a tener un crecimiento económico es a su vez comenzar a crecer hacia adentro, en pequeña escala, sustituyendo y creando para exportar. En esa dirección sugirió que las empresas locales se puedan encadenar a empresas extranjeras que puedan cambiarse a domésticas, no permitir que las empresas extranjeras compitan en los mismos espacios que las locales, adoptar el modelo cooperativista, crear empresas de trabajadores como la base empresarial a la que se le da incentivos y restablecer las leyes laborales como incentivo de crecimiento con salarios dignos.

“Proteger al de aquí fortalecerlo para que en 10 años tengamos un crecimiento sostenido con el de aquí y que no dependa de fluctuaciones externas. Hay salida pero tenemos que decirle al Gobierno dejen de gobernar para la metrópolis y sus intereses y gobiernen para el pueblo”.

Insostenible la deuda pública de Puerto Rico

CLARIDAD

La semana pasada circuló en los medios del país la cita “La deuda pública de Puerto Rico no es sostenible y debe ser reestructurada”. Esas palabras le atañen al investigador en la Escuela de Negocios de Columbia University y profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires, Martín Guzmán, quien junto a Pablo Gluzmann y al Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, puede asegurar esa declaración luego de que crearan el análisis de alivio de deuda que necesita Puerto Rico para restaurar su sostenibilidad.

La organización sin fines de lucro que persigue la transparencia en Puerto Rico, Espacios Abiertos (EA), comisionó el estudio titulado Debt Sustainability Analysis (DSA) y auspició su presentación pública la semana pasada en dos rondas: la primera en la sede de EA en Viejo San Juan para la prensa, y la segunda en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras para el público general.

El estudio no solo está disponible en la página web de la organización, sino que se enviará a la Junta de Control Fiscal y acompañará un recurso de amigo de la corte (Amicus Curiae) que la sin fines de lucro presentará a la jueza Taylor Swain.

Cecille Blondet, directora ejecutiva de EA, explicó en comunicado de prensa que este estudio es un mecanismo “robusto y persuasivo en contra de las medidas de austeridad que se han impuesto y se proponen en el país a largo plazo”. “Las políticas de austeridad no han sido equitativas, no son capaces de proteger a las poblaciones más vulnerables del país y ya nos han costado demasiado. Necesitamos establecer políticas públicas y de repago de la deuda que no ahoguen las posibilidades de desarrollo del país”, dijo antes de informar que EA está comprometido con hacer accesible y digerible a toda la sociedad nuestra realidad económica.

Precisamente, uno de los argumentos que destacó Guzmán en su presentación en la Escuela de Derecho fue que en estos procesos de crisis económica el entendimiento social sobre el fenómeno es fundamental para ejercer presión y que las políticas vayan en una dirección que efectivamente ayuden a resolver los problemas que le impiden a la economía despegar.

La realidad es que la deuda de Puerto Rico era casi impagable y después del huracán María menos posibilidad hay de pagarla. La devastación del fenómeno atmosférico ha ofrecido una segunda oportunidad para que la Junta de Control Fiscal (JCF) y el Gobierno revalúen el nuevo plan fiscal para que esté basado en estimados realistas y que se incluya una reducción real de la deuda.

El estudio de Guzmán, que también analizó ese Plan Fiscal aprobado en marzo 2017 para la próxima década, especifica que el plan fiscal se basa en supuestos “irreales e inadecuados” para la sociedad puertorriqueña.

El análisis de alivio de deuda de Guzmán confirma las fallas en las proyecciones del plan fiscal certificado por la Junta de Control y la necesidad de reestructurar una gran cantidad de la deuda para que Puerto Rico pueda emprender hacia su recuperación económica. Así esto, el documento incluye un estudio pormenorizado y es una guía para el proceso actual de revisión del plan fiscal, que se espera que el gobernador lo entregue a la JCF este 24 de enero.

De acuerdo con el estudio, antes del huracán María el gobierno debía recortar entre un 70 y 90 por ciento de la deuda. El estudio no contempla los costos del ciclón, pero preliminarmente, Guzmán anticipó que la reducción podría alcanzar casi el cien por ciento tras el azote del ciclón.

Expresó que lo que se pague de deuda deberá estar atado a la recuperación de Puerto Rico, en nuevos bonos que sustituyan los bonos viejos vinculados a la capacidad de repago del gobierno. Sin duda, el huracán María tiene consecuencias significativas sobre el alivio de deuda necesario. El cálculo preciso de ese alivio o quita requiere información precisa sobre los costos infligidos por tal fenómeno, así como sobre la ayuda federal que ha recibido Puerto Rico.

“Hay todo un conjunto de factores que tienen que ver con la dinámica social, la política, cómo funcionan las organizaciones, eso es lo que determina que el alivio se transforme en la implementación de políticas públicas que sí conduzcan a oportunidades que permitan al territorio estar en una mejor condición. La reestructuración es necesaria, pero no suficiente”, recalcó el académico.

“Más allá que simplemente restaurar la sostenibilidad de su deuda, el país necesita una nueva estrategia de crecimiento”, concluyó.

Los simbólicos

Por Rafael Acevedo/CLARIDAD

Hace apenas unos días el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, firmó un proyecto de ley que le concede el derecho a actuar simbólicamente a los ciudadanos de la isla. Inhale. Exhale. Existe una ley que permite a los puertorriqueños votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. De embuste. Pero como si fuera de verdad. ¿Por qué? ¿Para qué? Antes de tratar de contestar esas preguntas tratemos de ver lo que no tiene el argumento.

La palabra símbolo viene del latín (simbólum, y ésta del griego que ni vamos a intentar escribir). El asunto es que se refiere a la forma de exteriorizar una idea o un pensamiento a partir de una semejanza real o imaginada con lo significado. Digamos que ahora tenemos el derecho de convocar unas elecciones presidenciales, y podremos hacer fila y escoger al presidente de modo que se asemeje o se parezca a lo que hacen los ciudadanos de los EEUU. Sin embargo, no tendrá ningún efecto sobre el resultado de las elecciones en la metrópoli aunque sí los tendrá en la isla. El resultado será un gasto millonario en un país en quiebra.

La ley firmada por Rosselló es menos compleja que los decorados simbólicos, como el árbol de Navidad, que al menos uno los adorna. Es menos rica que la poesía simbólica, que es una cosa llegada de Francia. Es como un cucurucho, un papel, un botón que uno guarda porque tiene un valor afectivo. Es menos material que ese factor de reconocimiento de labor que son los premios simbólicos a los nenes que no llegan ni primero, ni segundo, ni tercero en el field day. Es tan absurdo como un regalo que te dicen que te dan pero no te dan, un regalo simbólico que te das a ti mismo en un cumpleaños solitario.

La medida legislativa es de la autoría del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez, y pretende presionar al gobierno federal para que atienda el estatus político de la isla. Probablemente ese proyecto se le ocurrió al líder legislativo de las huestes estadoístas durante uno de sus ayunos de gran repercusión mediática. Como es sabido, ayunar puede causar mareos porque el corazón bombea más lentamente y el cerebro no recibe la cantidad de oxígeno suficiente. Al sustentarse los ayunos con juguitos naturales éstos pueden tener un efecto laxante lo que desencadena mecanismos de compensación. En esos días, redactando ese proyecto, se puede conjeturar que la glucosa se dirigió principalmente al sistema nervioso central y este hombre alucinó, nada que unos baños calientes y paseos al aire libre no puedan aliviar.

Sin embargo, aunque uno puede entender las razones para presentar este tipo de longaniza legal cuando hay hambre y carne de delirio, lo realmente llamativo es que haya un gobernador que firme la ley. Nada raro si ya hemos visto que el hombrecillo se pasa sus días lejos de su isla devastada en pos de Orlando y Washington, ciudad esta última, a la que viaja acompañado de los Siete Enanitos ideológicos que pretenden ocupar sillas en el Congreso, así porque sí. Sin participar en elecciones, por cierto.

Así que esta administración crea elecciones simbólicas y, a su vez, nombra a siete amiguetes turistas heroicos e históricos que, según nuestras fuentes, fueron recibidos en el Congreso por el muchacho que maneja el valet parking.

A mí me habían dicho que las elecciones en los territorios coloniales siempre eran simbólicas. Uno puede nombrar a unos funcionarios que van a administrar asuntos locales pero nunca a legisladores capaces de llevar a cabo labores en beneficio de la comunidad en decisión soberana. De esa forma, de manera soberana, las comunidades tienen, teóricamente, la posibilidad de elegir a representantes que trabajarán por los intereses de la comunidad que representan, sin ningún poder superior y exterior. Cuando se vota en un territorio uno selecciona a aquellos representontos que harán lo que les permita el Congreso de EEUU o cualquier funcionario de segunda categoría que trabaje allá. En resumen. En las colonias las elecciones siempre son simbólicas. Pero esta administración es simbólica hasta la castración del sentido. Quieren votar simbólicamente por el presidente de EEUU, en un sistema en el que ni siquiera se respeta el precepto de “un hombre, un voto”. ¿Puede uno mandar todo esto, simbólicamente, a las pailas?