Inicio Blog Página 1834

Con la poesía de Frank Varela otra vez en Chicago (monólogo con dos piezas de canto)

Yo, anómalo entre pasajeros a su celular pegados. Veo alejarse a través de la ventana desde el interior del tren el hotel de lujo, hoy solo espectral, que en sus tiempos de gloria alojaba al mismo Al Capone. Hacia el poniente de la ciudad al mando de la camorra siciliana afincaría poco después la diáspora boricua de la posguerra. Paraje nostálgico en mi tour hacia el norte en corte diagonal. El aula de West Town, aún risueña en mi memoria. El olor, el de la crayola, en surtido de colores. Cuartillo de leche, achocolatada. Silabario, en inglés. Cupido, precoz… Y en casa, pronto, a tupir maletas para embarcarnos de regreso a la Isla.

Ciudad gris de los vientos, oh de ti, sin el follaje ambarino del otoño, ni la blancura de la nieve en invierno bajo la noche rosa. Oh de ti, sin tus flores del prado en primavera, ni el estío en las dunas a orillas del Lago Michigan.

I-Bridgeport, atávico y feral

Retorno en plan turístico a la urbe hoy despejada desde mi campo de vista móvil. Los carriles ladean ahora el infame Bridgeport. A distancia, avizoro los lindes invisibilizados de una vergüenza. Allí se ubica para la historia una de esas jurisdicciones fachas que cínicamente atenúan por acá con el double entendre aliterado de “Sundown Town”. Todavía en vísperas del siglo veintiuno, negro pillado allí después del ocaso devenía negro linchado y expuesto de madrugada a guisa de picota.

Acaso ninguno de los telefonoadictos entre los milenials que a mi entorno se descerebran tampoco conozcan a fondo sobre el barrio en lontananza que se arrima. Pues lo poblaron almas del trópico cuyo derecho a vivir en su mismo terruño de origen execró por vía epistolar en 1931 el médico caneca Cornelius P. Rhoads. Una vez más la borrachera del odio anubla. Desde el propio Washington y con saña aún más cutre encienden a las hordas del mismo talante que la del galeno genocida en Puerto Rico. Nunca querrán los viciados en la concepción exigua de la prepotencia blanca anexionar a un pueblo abetunado de mendicantes y quejicones. Los cipayos a su vileza, y a su limbo útil aquellos quienes votan en masa por apestillarse en grajeo permanente con un metonímico Bridgeport, el mismo que en la actualidad resucita y repta y cunde las babas de su veneno.

II-Boxeo, loción hidratante, versos varelianos

Estación de cambio. Aguardo en el andén por mi próximo vagón entre seres perdidos en el ciberoespacio. La pantalla de uno de ellos proyecta en silencio pietaje en torno al deporte para mí inicuo por antonomasia. Me permitiría asestar en defensa propia un buen jinquetazo de los mil demonios. Jamás el gusto bruto, por más que lo aderecen, de ver cómo a dos semejantes del raleo debido a las injusticias del capital maleado los inducen a canjearse golpes a menudo fatales entre sí. Algún día, si en efecto nuestra especie y sus dioses dejaran de precipitarse hacia el zafacón de la basura cósmica, luces de estrellas más incandescentes han de rebozar sus corazones. Entonces, cada vez que nuestro prójimo por venir en ese amor supremo vuelva la mirada sobre sus hombros, se preguntará: ¿cómo pudieron abaratarse tanto?

Llega el gusano metálico, calo en su intestino, y tomo asiento. Como siempre, bullo las más de las veces al margen de la tecnología digital. En cambio, por hábito fupista en la época aciaga de los escuadrones de la muerte, durante la cual también reinaba a la menor duda la inminencia de pernoctar en “el hoyo”, hasta hoy cargo en todo momento un buen libro a prueba de fuego contra el aburrimiento. De ahí que me acompañe el poemario de Frank Varela, Diaspora: Selected and New Poems (Arte Público Press, 2016).

El firmante, hacedor de la palabra en inglés desde la molienda diaspórica, nació en Brooklyn, Nueva York, 1949. Lo marcaron, como a mí, años postreros de brega dura en la progresía a caballo entre la colonia y el imperio. Brega también dulcísima desde antes por cuanto a mí toca: mi primer amor tórrido recayó en mi maestra de segundo grado de primaria al momento que la sorprendí detrás de su escritorio untándose loción hidratante en las pantorrillas.

Hablemos del libro.

Éste antologiza poemas de sus publicaciones anteriores, al cual suma de ñapa otro manojo hasta ahora inédito. De página a página contrapuntea la negación por partida doble (“a spic in the United States, / a gringo in the land of my parent’s birth”) y el sosiego que gracias a la imaginación sobreviene al recobrar la pertenencia primogénita a través de las minucias cotidianas. El humor asimismo agridulce de su voz, amén de las suturas íntimas, congenia a la primera generación de paisanos nuestros que ya en sajadas insólitas a raíz de una política celestina debió dispersarse desde edad muy temprana allá “donde la bestia de los diez cuernos / consume a sus refugiados con dientes de hierro y garras de acero”. A quienes entrañan tan peregrina gula por medio del Apocalipsis bíblico alude Frank Varela en “The Status Question”:

I

If Puerto Ricans had wings,

would there be a law against flying?

II

If we dreamed,

a law against sleeping?

III

And what if our voices harmonized,

would they stop us from singing?

IV

And our feet,

would they ban us from dancing?

V

What about our eyes?

would they blind us for seeing?

VI

And if we chose freedom,

would they deny us a place on a map?

III-Final de la ruta

Zumba “la bestia”, sea cual sea el desenlace del estatus más allá del único a merced del cual el timonel timonea su timón. Algo más iba a decir acerca de cómo se inocula y subyace en “la presa” un complejo de inferioridad cómplice. ¡Bah! No estoy hoy para sicologismos de la insensatez tan tristemente irrisoria como aquella de cuando chambeaba yo como intérprete en los tribunales de Cook County. Se abre el caso:

Una anciana sumida en el vacío insufrible de su soledad ansía morir cuanto antes. La pobre comisiona a un muchacho del gueto para que la estrangule. En el acto cae desmayada, y el bisoño de sicario a domicilio, ante el rostro cárdeno cuya sonrisa ya trasuntaba la placidez post mortem, huye de la escena a salto de mata. Poco después despierta vivita la otrora aspirante a difunta. Tanto se enfurece que acude a las autoridades con el fin de denunciar por incumplimiento al verdugo pacota. Lo arrestan con el fajo de billetes todavía en el bolsillo. Intenta defenderse. Se anuda en un dilema absurdo: Bueno…, sí, su señoría…, pero no…, que no fue mi intención estafarla; que sí…, sí, yo, de buena fe, hice todo lo posible para darle muerte. Sí, no…

Próxima parada. El tramo último de la gira ferrovial me conduce al aeropuerto. Junto con la poesía de Frank Varela he revisitado, fiel a las coordenadas de mis recuerdos íntimos en dos tiempos, el teatro, el café, la plaza, el parque…, y la escuelita de aquella novia hechicera mía. En breve, Puerto Rico.

Isla del encanto, oh de ti, sin tus puños de abominación contra lo intransigible, ni tu verdeluz libertadora. Oh de ti, sin tu destranque absoluto entre los síes y los noes, ni de tu lugar en el mapa soñado tras el dominio pleno de sus playas.

ealmenas@gmail.com

Será Otra Cosa: El País del aunque

Cualquier oración empieza con aunque. A cualquier aseveración responden con aunque. Al comenzar cualquier conversación invocan el aunque. Al terminar cualquier declaración musitan el aunque.

Por ejemplo:

Amamos el país, aunque sabemos que no tenemos razones.

Aunque no encontramos una sola evidencia para persistir, lo hacemos.

“No hay esperanzas para salir de esta crisis,” nos dicen, aunque nosotras las alimentamos.

“El país es inviable.” Aunque.

No se engañan. No lo hacen por vanidad, empacho ni costumbre. Cada vez que dicen la palabra, lo hacen con la certeza de su necesidad, con el convencimiento de su urgencia, con la conciencia de su oposición a la adversidad enfrentada.

*

Los turistas, propagados como la peste y convencidos de su rol central para rescatar al país de la “Crisis del Aunque” –como la han definido en los medios–, se maravillan con un lenguaje tan primitivo. Desde hace siglos, estas islas fueron descubiertas por gente como ellos, quienes, en vista de la inagotable generosidad de sus corazones, obsequiaron a los nativos lenguajes completos, verdaderos. En la era de los pos-descubrimientos –piensan los turistas– nadie debería ya padecer taparrabos lingüísticos.

Luego de ponderar la sesuda cuestión, y antes de marcharse, los turistas violan a una mujer, aunque no la violen.

*

Llegan estudiosos de toda disciplina: antropólogos, lingüistas, sociólogos, sicólogos, biólogos, zoólogos, botánicos, neurocientíficos. La fama del país víctima de la Crisis del Aunque se ha extendido a lo largo y a lo ancho del hemisferio. Nadie puede llegar a conclusiones definitivas sobre el empobrecimiento lingüístico. Las teorías, sin embargo, son profusas y para lograr cada una de ellas, los científicos aperciben grandes sumas de dinero de las agencias federales interesadas en comprender al enemigo, para exterminarlo mejor.

Luego de ponderar la sesuda cuestión, y antes de marcharse, los estudiosos violan a una mujer, aunque no la violen.

*

No faltan los administradores y los ejecutivos. Están a medio camino entre el turista y el científico. Su asombro se nutre a partes iguales de la impresión sin investigación y del cuidadoso manejo de infinitas tablas llenas de números. Prefieren los pronósticos a las teorías. Para formular sus recetas a futuro, usan un lenguaje de instrucciones mientras acarician, ávidos, las pantallas de los omnipresentes aparatos. En ellas, encuentran cuánto han subido sus millones en el brevísimo espacio entre una instrucción y otra. Sobre la Crisis del Aunque, los administradores y los ejecutivos se limitan a ordenar que se recorte la palabra. Les parece irrelevante determinar su origen o explicar su profusión. Aducen que cualquier gasto excesivo que provenga del común de la población amenaza con la supervivencia del país. Usar mucho una palabra, evidentemente, es un gasto excesivo.

Luego de ponderar la sesuda cuestión, y antes de marcharse, los administradores y ejecutivos siempre violan a una mujer, aunque no la violen.

*

Las vecinas de las islas del lado, tan cercanas que pueden ver y escuchar lo que acontece en el País del Aunque, no pueden comprender que nadie entre “Los Igualitos” –así llaman ellas a los visitantes– se percate de lo evidente: que el aunque es solo de las mujeres.

Tampoco pueden concebir que “Los Igualitos” no tengan el más mínimo sentido de pasado, pues las vecinas saben bien que hace ya varios años –no podrían precisar cuántos–, el puñado de hombres que mandaba en el País del Aunque ya no estaba. Dicho sea de paso, los visitantes se parecen tanto al puñado de hombres que mandaba que por eso fueron bautizados “Los Igualitos.”

Como los visitantes no se percatan de que el aunque es un lenguaje codificado, compartido solo por la porción de la población que ellos siempre violan aunque no la violen, y como tampoco registran la desaparición de los que mandan, ninguno es capaz de notar que, cada vez que abordan el avión para marcharse, dejan tras de sí una finísima estela de sangre.

*

Aunque no lo parezca, los estamos exterminando.

Tupamara

Es mujer, senadora y agricultora. Fue guerrillera combatiente, presa política y estudiante destacada de un colegio católico en su adolescencia. Lucía Topolansky, cuyo nom de guerre fue “Ana”, ascendió a la vicepresidencia de Uruguay el pasado13 de septiembre y casi de inmediato se convirtió en presidenta interina, durante la visita del presidente Tabaré Vázquez a la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, el pasado fin de semana.

Topolansky recibió la bienvenida del presidente Vázquez, quien dijo a la prensa “me halaga trabajar con la senadora”. La política de 73 años sustituye en la vicepresidencia a Raúl Sendic, quien tuvo que renunciar al cargo debido a una investigación sobre su desempeño oficial. Le correspondió ascender a la vicepresidencia porque fue la senadora que recibió más votos en las elecciones después del ex presidente de la República, José Mújica, su esposo.

Si, Lucía Topolansky, es la esposa del conocido y muy querido Pepe Mujica, quien gobernó Uruguay durante cinco años con el favor del pueblo y mucha sabiduría. Pero Topolansky no hereda puestos por ser “la esposa de”, su capacidad de pensamiento y acción le han ganado el respeto sa us ideas, opiniones, decisiones y acciones. Durante 17 años ha sido diputada y senadora.

La nueva vicepresidenta de Uruguay, nacida en Montevideo, el 25 de septiembre de 1944, pertenece al Movimiento de Liberación Nacional –Tupamaros (MLN-T)– y forma parte del Movimiento de Participación Popular (MPP), Frente Amplio, que actualmente gobierna este país del cono sur latinoamericano, la tierra de los famosos y queridos escritores Eduardo Galeano (Las venas abiertas de América Latina) y Mario Benedetti (La tregua). En los tempranos setenta, Topolansky junto a su hermana gemela se unió a la guerrilla urbana Los Tupamaros que luchó denodadamente contra la feroz dictadura militar. En la guerrilla le apodaron la Tronca por su análisis serio y profundo y por la forma recia con la que defendía sus opiniones. En el 1971, Lucía fue apresada y torturada por las fuerzas del régimen militar, estuvo 13 años presa, en unas condiciones muy precarias. Topolansky conoció a José Mujica en la lucha revolucionaria, pero se casaron mucho tiempo después, luego de que ambos fueran excarcelados y se reintegraron a la vida civil y al trabajo político.

Topolansky es austera en su gestión, lo atestigua su compañero de vida, y armoniza su vida sencilla de agricultora con la de política activa y militante. Es una mujer mayor, de pelo blanco y sonrisa diáfana, y su desempeño es inspirador por su verticalidad y defensa de los derechos humanos de su pueblo. Favoreció la legislación a favor del aborto, del matrimonio entre parejas del mismo sexo género y a favor de la legalización del mercado de marihuana. La aprobación de estas leyes atrajo la atención internacional hacia la legisladora y su país.

Ahora, Topolansky, por derecho propio, se convierte en la primera mujer en ocupar “de forma estable” (según lo define la prensa de ese país) el segundo cargo más importante del Poder Ejecutivo de Uruguay. Desde su nuevo cargo Lucía Topolansky también encabeza el Senado y la Asamblea General uruguaya. En su desempeño, esta mujer de la década de los setenta, –la década en que inició su carrera política y también la edad en que ahora ocupa tan importante cargo en el gobierno de su país– tendrá la oportunidad de dejar otra impronta en la historia de su país.

El Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, se celebra en noviembre en Uruguay, espero que las compañeras del feminismo puedan conocer y compartir con esta extraordinaria mujer.

Para cerrar, creo importante mencionar a las mujeres revolucionarias que han formado parte desde hace años del poder ejecutivo de los países latinoamericanos.

Veamos:

Dilma Rousseff, economista, fue presidenta de Brasil desde el 1 de enero de 2011 hasta el 31 de agosto de 2016. En los setenta perteneció a la organización revolucionaria marxista Política Obrera y fue guerrillera contra la dictadura, por lo que fue encarcelada y torturada.

Michelle Bachelet, médica, fue electa ?presidenta de Chile el 11 de marzo de 2006 y actualmente se desempeña en nuevo mandato. Luchó contra la dictadura de derecha de Pinochet en los años setenta, por lo que fue detenida junto a su madre y expulsada de su país.

Janet Rosemberg Jagan, enfermera, presidenta de la Guyana Inglesa durante el periodo de 1997-1999. Fue miembro del Partido Progresista del Pueblo, de tendencia marxista.

Cristina Fernández, abogada, peronista de izquierda, fue presidenta de Argentina desde el 10 diciembre de 2007 hasta el 9 diciembre 2015.

Otras presidentas de Latinoamérica fueron Violeta Chamorro en Nicaragua (1990-1997), Mireya Moscoso en Panamá (1999-2003), y la conservadora Laura Chinchilla en Costa Rica (2008-2014). En Puerto Rico, una mujer, Sila María Calderón, ha ostentado el puesto ejecutivo más alto del gobierno colonial (2001-2005).

Crucigrama: Mercedes López-Baralt

Horizontales

2. Una visita a _____. Manual para leer un mito (2011; segunda edición 2013); libro de López-Baralt.

7. Cuatro en números romanos.

8. Uno.

10. Forma que, precedida de preposición, designa a la persona a la que se dirige quien habla o escribe.

11. Ameos, planta aromática de la familia de las umbelíferas.

12. Símbolo del osmio.

13. _____ cartas de Arguedas (José María Arguedas). Edición de López-Baralt en 1996 en colaboración con John Murra.

15. El retorno del _____ Rey: mito y profecía en el mundo andino; libro de López Baralt publicado en 1987.

16. De la herida a la gloria: La poesía completa de Clara _____; libro editado por López-Baralt en 2003.

18. Llévame alguna vez _____ entre flores; libro de López-Baralt publicado en 2006.

21. Icono y conquista: Guamán Poma de _____; libro de López-Baralt publicado en 1988.

24. Utilice.

26. Símbolo del astato.

27. Mercedes _____-Baralt; doctora en Antropología en la Universidad de Cornell, Nueva York. C0atedrática, crítica literaria y reconocida intelectual puertorriqueña. Miembro de número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y de la Real Academia de la Lengua.

28. Emperador.

29. Mugido.

30. Quejido.

32. Lengua provenzal.

33. Fallan.

35. Hato _____; sector sanjuanero donde nació López-Baralt.

37. Borracha.

39. Paladeada, degustada.

43. Larva de un díptero.

44. Río más largo y caudaloso de Cataluña.

45. Estar, existir, vivir.

46. Tuntún de _____ y grifería; edición crítica de López-Baralt de la obra de Palés Matos.

47. Del verbo ir.

48. Orfeo _____: Palés ante el umbral de lo sagrado; libro de López-Baralt de 2009.

49. José _____ y Gasset; autor de La rebelión de las masas.

Verticales

1. 26 de _____ de 1942; nacimiento de López-Baralt. Autora de Una visita a Macondo. Manual para leer un mito; Orfeo mulato: Palés ante el umbral de lo sagrado; Llévame alguna vez por entre flores; y Para decir al Otro: literatura y antropología en nuestra América.

2. El _____ taíno: Lévi-Strauss en las Antillas; libro de López-Baralt de 1985.

3. Notifica.

4. Alejandro _____; novelista y dramaturgo francés.

5. Seminario de Estudios Hispánicos Federico de _____ de la Universidad de Puerto Rico, fue dirigido por López-Baralt.

6. Para decir al Otro: _____ y antropología en nuestra América; libro de López-Baralt publicado en 2005.

9. Movimiento nervioso habitual.

11. Contracción gramatical.

14. _____ gestación de Fortunata y Jacinta: Galdós y la novela como re-escritura; libro de López-Baralt de 1992.

17. Culebra muy venenosa de Venezuela.

18. Octavio _____; escritor mexicano. Premio Nobel de Literatura.

19. Fidel Castro _____; revolucionario y dirigente cubano.

20. ______ López-Baralt; autora de Para decir al Otro: literatura y antropología en nuestra América; El retorno del Inca Rey: mito y profecía en el mundo andino, y editó Crónica del 98: El testimonio de un médico puertorriqueño, de Esteban López Giménez.

21. Símbolo del aluminio.

22. Pronombre personal.

23. Precepto, canon.

25. Sabana.

26. Ante Meridiano.

31. Observar, mirar.

34. Atemoriza, sobresalta.

35. Decimoséptima letra del alfabeto griego.

36. Nombre de la y.

38. Mercedes López-_____; autora de Icono y conquista: Guamán Poma de Ayala; recibió la Medalla del Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Medalla Ricardo Alegría. Humanista del Año en el 2001 por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades.

40. El _____ en la botella: la poesía de Luis Palés Matos; libro de López-Baralt de 1997.

41. Amarrado.

42. Crónica del _____: El testimonio de un médico puertorriqueño, de Esteban López Giménez; libro editado por López-Baralt en 1998 en colaboración con su hermana Luce, catedrática puertorriqueña.

46. La vida de _____; novela del canadiense Yann Martel.

Con el empate, el boxeo perdió

Aunque no es lo ideal, empiezo este escrito haciendo la salvedad de que no se mucho de boxeo y que ésta es la primera vez que escribo sobre el tema. Aunque tengo algo de conocimiento del mundo y el negocio que rodea el deporte, y he asistido a muchas peleas de boxeo profesional y amateur con mi Padre, no conozco bien el aspecto técnico. Por ende, no voy a entrar en detalles técnicos del combate del pasado sábado 16 de septiembre entre el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y el kazako Gennady “Triple G” Golovkin. Así que me limitaré a hablar sobre lo que rodeó la pelea, lo que vino antes, la decisión y las reacciones e implicaciones para el futuro.

En un deporte dominado en los últimos años por un boxeador con un estilo defensivo y que por ende sus peleas suelen ser aburridas y de un dominio total de él, como es el caso de Floyd Mayweather Jr, el anuncio de una pelea entre dos boxeadores que tienden a no ser tímidos a la hora de atacar y ser ofensivos, creó mucha expectativa entre los aficionados de este deporte. Si a eso se le añade que uno es estrella en México, que pelearía en el Día de la Independencia de su país, en una producción de otro niño mimado, Oscar de la Hoya, pues ya habían más elementos para ser un mega evento. Si a esta mezcla le agregamos un boxeador invicto, quien además ha vencido a la mayoría de sus oponentes por la vía del nocáut, entonces las expectativas subían más aún. Así, la pelea del pasado sábado prometía ser lucrativa para todos, además de ser un gran espectáculo boxístico, un banquete para los amantes de este deporte que esperaban con ansias una pelea en la que hubieran golpes y no sólo movimientos esquivos de gran defensa; como dirían los estadounidenses, una situación “win-win”, no había manera que fallara. Y pues al final hubo empate, y no sólo empate, sino que uno controversial, ya que la mayoría de los expertos y el público en general vio ganar, incluso muchos ampliamente, al kazako Golovkin.

El Negocio del Boxeo

No es novedad hablar sobre lo corrupto que puede ser el boxeo, que es un negocio, que hay múltiples intereses en juego y que a veces lo que sucede en el cuadrilátero no necesariamente es el factor principal a la hora de los resultados finales. El boxeo es un deporte donde uno de los dos peleadores puede producir una pelea, lo cual sería como si el Super Bowl fuera producido por uno de los dos equipos en vez de la NFL. También, al ser estas peleas “pague por ver” (Pay Per View) se hacen sumamente lucrativas, lo cual trae variables adicionales que influyen y que son aspectos extradeportivos. Finalmente, al ser un deporte en que el ganador se decide por la vía de jueces, a menos de que haya nocáut, el factor humano le añade muchísima subjetividad al asunto; no que los otros deportes sean objetivos, pero éste recae en tres personas que tienen gran poder a la hora de decidir el resultado.

El combate fue producido por Golden Boy Productions, la compañía del mexicano-americano Oscar De La Hoya, en el cuadrilátero había una promoción gigantesca de la cerveza mexicana Tecate y se celebró el día de la independencia de México. Aún siendo el kazako el actual campeón, y al inicio amplio favorito para ganar-aunque mientras se fue acercando la pelea el mexicano fue ampliando sus adeptos-era el “underdog”. Y en el boxeo es de los pocos deportes en los cuales aún siendo el favorito en términos deportivos, puedes ser el desventajado en general, por todos los aspectos adicionales que rodean el deporte. Sin duda, esta pelea era el evento deportivo del año. Así, había que verla sí o sí, por ende, aún siendo mi cumpleaños, tuve que adaptar los planes para hacer espacio para presenciar una gran pelea.

La pelea que vio Adalaide Byrd

Como dije, no voy a hablar de aspectos técnicos. Pero en resumen, de lo que vi y de lo que leí y escuché, fue una buena pelea, en la cual ambos boxeadores salieron a atacar y en la cual, en general, dominó Golovkin. Mientras la iba viendo, miraba cómo la llevaba el juez retirado Harold Lederman de HBO, y siempre mantuvo delante a Golovkin. Él, al igual que muchos otros periodistas, la dio al kazako 116-112, lo que implica que vieron ganar a Triple G ocho asaltos, versus cuatro de Canelo. De igual manera otros periodistas la vieron más amplia, 117-111 (9-3), mientras que otros la tenían 115-113 (7-5). Unos pocos la tenían empate (114-114, seis asaltos por boxeador) y no recuerdo haber visto a ningún analista ganar a Canelo. Cuando terminó la pelea, nos sentamos a escuchar la lectura de las tarjetas, convencidos que había ganado Golovkin, pero para ver cómo lo tenían. Cuando leyeron la primera tarjeta 118-110 a favor de Canelo, reaccionamos con tanto estupor que casi no escuché las demás. ¡Que robo! O sea, no solo nadie había visto a ganar a  Canelo, pero que esta jueza lo viera ganar diez de los doce asaltos era un insulto a todos y todas. Las otras dos tarjetas, una dio a ganar a Golovkin 115-113 y la otra empate 114-114. Se escucharon abucheos, uno que otro aplauso y estallaron las redes sociales. Primero entrevistaron a Golovkin. Me sorprendió su calma, casi complaciente o condescendiente, felicitando a los mexicanos en su independencia, agradeciendo a la productora de De La Hoya y diciendo que estaba listo para la revancha. Luego Canelo, un poco más desafiante, diciendo que se sintió que había ganado y contestando que en vez de una revancha, harían un desempate, pues nadie había ganado. Aquí ya estaba en casa despotricando contra el boxeo, su falta de seriedad y la desfachatez del montaje que nos hicieron presenciar. Luego leí que allí mismo estaban abucheando e increpando al director de la Comisión Atlética de Nevada Bob Bennett en cuanto a la actuación de la jueza Adalaide Byrd, y éste se limitó a decir que es una buena jueza que tuvo una muy mala noche. El récord de esta jueza está plagado de decisiones controversiales, muchas de las cuales ella es la voz disidente de los tres jueces. Incluso Oscar de la Hoya dijo que él no entiende cuál pelea vio ella.

Las reacciones luego de la pelea han sido múltiples. Muchos analistas hablando de que fue un robo, mientras que otros ya se están centrando en lo que puede esperarse del desempate. Y es que, casi inmediatamente luego de la decisión, muchos pasaron página y empezaron a pensar en lo que sería el desempate. Pues no es sorpresa, ya que en el contrato había una cláusula de desempate, la cual De La Hoya dice que piensan usar. El promotor de Golovkin dijo que aunque HBO la tenía ampliamente a favor del campeón, definitivamente sería un desempate espectacular. Así, en un momento en el cual yo sólo quería escuchar discusiones de cómo arreglar el boxeo, hacerlo más justo, más regulado, y un deporte que se centre más en lo que pasa en el cuadrilátero, la discusión ya iba en torno al desempate, el cual obviamente traerá muchísimo dinero, audiencia y más expectación.

¿Ganó el boxeo?

Al final, incluso aquellos que estaban indignados con el resultado, argumentaron que fue una buena pelea y que el gran ganador fue el boxeo. Antes de la pelea era lo que se auguraba, una pelea buena y reñida que “salvara” al boxeo, que algo así era lo que el deporte necesitaba. Igual hubo muchos otros, como el analista Teddy Atlas, quien dijo inmediatamente luego de la pelea en vivo en televisión que el boxeo es corrupto y que sigue el dinero, y siguió enumerando todos los aspectos que hacen el deporte vulnerable a las fuerzas que lo corrompen. Al igual que Teddy, creo que la discusión luego de la pelea debería centrarse en eso, en cómo salvar el boxeo, si es que está en el interés de alguien del mundo de este deporte de reformarlo. Yo no dudo que fue una buena pelea pero me niego a pensar que una decisión objetada por la gran mayoría implique que el deporte en alguna medida salió beneficiado. Para mí perdió el boxeo, al perder credibilidad y seriedad, incluso cuando por doce asaltos nos dieran un buen espectáculo.