El animal que cocino no está ahí. No fue un animal producto de mi caza, sino producto de la especulación del capital. Al ser ausente, no me preocupa su sangre, excepto la que escapa del paquete, y se echa por el fregadero cuando se aboba la carne. Tampoco tengo que trozar, y el descarte es mínimo. Paso de lo crudo a lo cocido sin caza alguna. Sin ritual. Sin ofrenda a dioses.
Sin embargo, devengo animal.
En mi mesa está el plato con la carne. Con el arroz, las habichuelas. Tenedor, cuchillo. Cuchara. Ser civilizado es vivir desde la mimesis del animal. El tenedor, la cuchilla, la cuchara, no sólo son sustitutos del animal depredador. Son correcciones humanas a lo animal, son suplementos que corrigen el animal de nuestro animal, suplen su falta y la nuestra. Con esto quiero decir que el tenedor, el cuchillo y la cuchara son más todavía que la garra. Suplen el animal del animal, y por consiguiente, suplen lo humano como carencia animal de lo animal.
En el restaurante renunciamos al resto, la carne que todavía queda presa entre los huesos. En la casa, y sobretodo cuando estamos solos, el animal urge morder el hueso, maximizar el consumo de la carne, en este caso, cocida. No muy diferente al leopardo que trepa la caza a la rama más alta del árbol, del pájaro que impala su presa en la rama, para comer ahora y guardar para después. En ese después hay una cocción en la carne que se cura bajo el sol, o la sombra. Ah, pero el fuego. No es exclusiva nuestra, simios han logrado el fuego, y han cocinado. Pero hay algo en el fuego y la actividad humana que precisa subrayarse.
La luz eléctrica está donde nos iluminaba el jacho, el fogón, el quinqué. Cuando cocino, abro las puertas para que escape el humo. Pero entonces estoy pendiente al delincuente o al ratón que aprovecha la oscuridad iluminada, y quiera entrar a la casa, al estilo para combatir el tiempo, como diría Lezama. Mi casa es la tesis y antítesis de la naturaleza. Se establece al oponerse a ella. Deviene, así como un niño deviene en caballo. La arquitectura es más viva de lo que queremos pensar.
Suplir, suplemento, suplicio. Eso que suple sufre de la más terrible carencia.
Mientras las salas de cine se llenan de lo conocido y seguro ‘hitazo’ (Avatar, Anaconda + algo de horror y religión), me muevo a Popular y Miramar para carteleras variadas y desafiantes. A esto le sumo lo producido o distribuido por las plataformas que nunca llegan a las salas o se van demasiado rápido (aún si han sido elogiadas con nominaciones o escogidas por círculos de críticos). Aquí incluyo uno que vi en pantalla grande y todavía sigue en cartelera, Rental Family, y otros tres en Netflix y Prime: Train Dreams, Dead of Winter, The Summer Book.
Rental Family
Director: Hikari; guionistas: Hikari y Stephen Blahut; cinematógrafo:: Takuro Ishizaba; elenco Brendan Fraser, Takehiro Hira, Mari Yamamoto, Shannon Mahina Gorman, Akira Emoto, Shino Shinozaki, Kimura Bun, Sei Matobu, Misato Morita.
Muchos elementos sobresalen en este filme, pero la facilidad de juntar escenas de comedia con la espiritualidad y respeto cultural del lugar de encuentro de todos estos personajes lo hace destacarse y difícil de encajar en categorías. Brendan Fraser en su papel de Phillip (con otros nombres fabricados para actuar los papeles que le pagan por crear) le transmite la misma sensibilidad que tuvo en The Whale (2022), por la que obtuvo un Oscar + que merecido. Vive e intenta trabajar en Japón como actor y para eso aprende su idioma y sus costumbres por quien tiene un gran respeto y admiración. Puede que siempre lo contraten como el “sad white man”, pero si eso le devenga un sueldo, no tiene problemas con ello (piensen en lo contrario: lo confundido y molesto que siempre está Bill Murray en Lost in Translation; Sofia Coppola/2003). Cuando una agencia que contrata a actores o personas para simular ser lo que sus clientes necesitan en ese momento de sus vidas, le ofrece un trabajo fijo, Phillip acepta sin entender todos los detalles de su actuación.
Así comenzará a conocer a sus compañeros de empleo y a las familias donde se convierte en el novio de la hija que lo menos que quiere es casarse tradicionalmente; el esposo y padre ausente en las vidas de Hitomi y Mia, niña hãfu (hija de japonés y extranjero), que necesita la presencia de un padre para solicitar y ser aceptada en una escuela privada; el periodista serio que interesa entrevistar para un futuro libro a Kikuo Hasegawa un gran actor japonés que pocos recuerdan en el presente. Junto a Phillip podremos captar la belleza y ceremonia de una boda, un funeral, un lugar de meditación individual y la búsqueda del pasado lleno de recuerdos. Estas estampas se humanizan cuando Phillip mezcla lo real con lo creado y su empleo se vuelve otra realidad.
Train Dreams
Director:Clint Bentley; guionistas: Clint Bentley y Greg Kwedar; autor: Denis Johnson; cinematógrafo: Adolpho Veloso; narrador Will Patton; elenco: Joel Edgerton, Felicity Jones, William H. Macy, John Diehl, Kerry Condon, Nathaniel Arcand.
Este filme se expande al abarcar la naturaleza que rodea a los hombres y mujeres que decidieron formar nuevas vidas en bosques y territorios montañosos deshabitados o habitados por comunidades originarias. Comienza en casi la última década del siglo 19 durante la construcción y expansión del ferrocarril y la necesidad de tener hombres fuertes para cortar árboles y crear los nuevos caminos que cruzarían a los Estados Unidos después de la devastadora guerra civil. Y aunque todo el enfoque es en Robert Grainier (Joel Edgerton), la historia se desarrolla a través de la excelente voz narrativa de Will Patton.
El filme es unipersonal porque la única vida que conocemos a través del narrador es la de Robert, casi como si pudiéramos leer sus pensamientos. Su soledad—y la de muchos otros que conoce en su camino tanto en la minúscula comunidad donde se mueve y en los apartados lugares donde corta árboles—es lo que cubre todo y es el silencio el que parece caracterizarlo. Ya sea con Gladys (Felicity Jones) cuando deciden construir para tener una vivencia + estable o con los hombres que trabaja en temporadas, la comunicación verbal es casi inexistente y por eso alguien como Arn Peeples (William H. Macy) sobresale por sus cuentos dirigidos a entretener e informar a los otros trabajadores. Ignatius Jack (John Diehl), originario, es el único “amigo” que lo acompaña cuando todo parece perdido. Pero el silencio es el que impera en la vida de Robert, lo que lo hace difícil expresar su tristeza, confusión y anhelos. Es hermoso presenciar cómo Robert puede sobrevivir sus crisis personales asemejándose a la naturaleza con sus ciclos, misterios y poder de renovarse. Los personajes son como sombras que entran y salen de su vida y quizá nunca vuelva a ver. No hay amistad ni compañerismo, tan solo una persona en medio de la naturaleza. (Netflix; nominaciones Golden Globe)
Dead of Winter
Director: Brian Kirk; guionistas: Nicholas Jacobson-Larson y Dalton Leeb; cinematógrafo: Christopher Ross; elenco: Emma Thompson, Judy Greer, Marc Menchaca, Laurel Marsden, Gaia Wise, Cúán Hosty-Blaney, Paul Hamilton.
Acabando de ver la excelente serie de 6 capítulos de Apple, “Down Cemetery Road”, descubro este filme también protagonizado por la sorprendente Emma Thompson. Aquí interpreta a una mujer que acaba de enviudar y que se prepara para llevar a cabo el último deseo de su marido de tantos años. El lugar es desolado, en plano invierno en esos lugares (para mi) deshumanizantes de Minnesota (recuerden a Fargo, el filme de Joel e Ethan Coen de 1996 y la serie de 2014-2024 que ha sido tan popular). Barb (Thompson) se prepara para ir una larga distancia y tiene la confianza de saber lo que hace y valerse por sí misma. Tiene que combatir la nieve y el frío, pero en ningún momento titubea porque ha vivido bajo estas condiciones con Karl (Cúan Hosty-Blaney y Paul Hamilton) desde que se conocieron, enamoraron y compartieron todos estos años juntos. Son los pocos extraños con quien se encuentra para pedir direcciones que la sacan del espacio conocido. Así conocerá a un cazador en su cabaña en medio de la nada, luego a una mujer sospechosa de todo y a una joven aturdida que no sabe cómo enfrentar la realidad en que vive.
En este lugar tan deshumanizante, revivimos la historia de amor de Barb y Karl, sus largos años juntos, sus vivencias en este lugar tan inhóspito y su promesa de encontrarse nuevamente en este lugar tan apartado, pero de hermosos recuerdos. La otra historia, la que nos remite a Fargo, ocupará el espacio con su crueldad y violencia demente. (ganadora del premio del público en Varsovia y Lucarno)
The Summer Book
Director: Charlie McDowell; guionista:Robert Jones; autor Tove Jansson; cinematógrafo: Sturla Brandth Grøvien; elenco: Emily Mathews, Glenn Close, Anders Danielsen Lie, Ingvar Sigurdsson.
Esta historia ubicada en los países nórdicos europeos nos presenta un junte familiar que solo se puede dar en el escaso verano donde pueden disfrutar de los exteriores sin pensar en el invierno y encerramiento que exige el resto del año. En estas isletas apartadas de las ciudades, los habitantes pueden alejarse de prácticamente todo lo familiar para pasar semanas casi en comunión con la naturaleza. No la que congela todo, sino la de la pequeña siembra de arbustos, la búsqueda de animalitos escondidos, la pesca casi personal y la lentitud y el silencio que les permite, leer, escribir, crear, trabajar lentamente, contar cuentos reales o inventados y conocer otras facetas de la familia. Se mueven en botes, escalan parajes desconocidos y conversan continuamente.
Son los ojos de Sophia los que nos guían mientras comparte con su padre y su abuela en este apartado lugar donde quiere encontrar aventuras y desafíos. Esto es algo difícil ya que su padre quiere utilizar el espacio nuevo para seguir trabajando y así no tener que pensar en su viudez y su abuela (Glenn Close) quiere rescatar sus recuerdos de este lugar donde ella misma venía de niña. Es un filme lento, hermoso, rodeado de aguas tranquilas y tormentosas a la vez, que definen ese espacio individual y familiar que todxs guardamos en nuestra memoria.
En el casco urbano de Caguas, donde las calles forman una suerte de laberinto, los edificios se imponen. Muchas veces, como ingentes monumentos de una arquitectura cada vez menos frecuente. Con pilastras que adornan fachadas, balaústres en sus balcones, tragaluces entre los muros y las ventanas, varios yacen deslucidos por falta de pintura o la simple presencia humana.
En algunas partes, como en el Paseo Jardín Gautier Benítez, la desidia enfrenta la resistencia ciudadana. Grupos que se han encargado, con tiempo y esfuerzo, de revitalizar esquinas completas y devolverles el bullicio de la vida; de carros atestando estacionamientos y fachadas debidamente pintadas.
El pasado 19 de diciembre, por ejemplo, la maestra María Santiago acudió al Centro de Apoyo Mutuo (CAM), de Comedores Sociales, para buscar dos docenas de huevos y finiquitar ciertos detalles con el líder de la organización Giovanni Roberto Cáez. Educadora en la Escuela Superior Vocacional de Cidra, Santiago soltó una sonrisa mientras escuchaba al activista explicar la operación de Súper Solidario, el colmado de Comedores Sociales.
“La gente ahora puede escoger. Digamos que el cambio mayor, en los últimos años, es que la gente viene y hace una selección de los productos, versus nosotros prepararles las cajas. Ahí, vamos acercando más la dignidad. Y nosotros hemos empezado a cambiar, a enfocarnos en cómo mejoramos lo que damos… Aquí no se reciben refrescos, no se reciben corn flakes (cereales) azucarados”, elabora Roberto Cáez sobre el Súper Solidario, establecido en 2020, durante la pandemia.
Al fondo, distintas estanterías guardan aceite de cocina, latas de habichuelas, sacos de arroz, café, mieles, jugos de frutas naturales y una lista de otros más. El supermercado, que abre una vez al mes para sus 200 familias comensales, emula el concepto de las “Food Coop” (cooperativas de alimentos) e incluye a los integrantes del colmado en los trabajos voluntarios.
“De esa manera, el supermercado mantiene sus costos bajos y puede hacer el producto más accesible a la gente. Tenemos 40 miembros, aunque el supermercado nuestro está abierto a la comunidad. Claro, hay precios diferentes. El que se hace miembro, paga menos que el cliente. Llevamos cinco años con ese experimento”, continuó el líder.
Ubicado en la calle Vizcarrondo, el CAM fue eje de controversias para 2015, cuando un inversionista estadounidense —beneficiario de la Ley 60— reclamó el edificio como propiedad suya. Para ese entonces, Comedores Sociales ya ocupaba el espacio y emprendía varias iniciativas.
“Él mismo me dijo en esas conversaciones que estaba bien enfocado en sus propiedades en Santurce y Miramar y que por eso no se había dado cuenta. Nosotros llevábamos cinco años con un vacilón, pintando esto y él no se había enterado. Cuando quiso venderlo, que lo puso en display, los mismo clientes que trataron de comprarlo le dijeron que aquí había gente”, recordó Roberto Cáez. Para resolver el asunto, la organización adquirió el inmueble a mitad del precio y con el apoyo de otras tres colectividades.
Nacido en 2013, Comedores Sociales inició como un programa comunitario y activista que ofrecía mesas de alimentos preparados a estudiantes universitarios y otras poblaciones vulnerables. Formaba parte del Centro para el Desarrollo Político, Educativo y Cultural (CDPEC) hasta el 2018, cuando se formalizó bajo el nombre de Comedores Sociales. A juicio de Roberto Cáez, las crisis recientes que ha sufrido el país le han sumado capas a esas labores.
“Las crisis nos han ido montando el proyecto. (El huracán) María nos dio esta ubicación y, después, la pandemia nos dio el refuerzo de hacer todo el trabajo aquí. Hemos ido quitando cosas y enfocando más, de estar en Cayey, Río Piedras, Caguas, como la cafetería que teníamos en Río Piedras que era pro-fondos de Comedores Sociales”, abundó el activista.
Mientras tanto, Santiago camina con un compañero, Carlos, para otear los productos disponibles en los estantes. El compañero, de pronto, lanza una pregunta a Roberto Cáez, quien pausa su repaso de la historia y responde que hay un pan bien bueno de calabaza, que también hay café y miel, que lo compren en confianza. Luego, enciende la luz.
“La necesidad que se fue dando en Puerto Rico, fue haciendo que el proyecto de comida tuviera más relevancia, más espacio, hasta que se quedara con el total protagonismo de todo lo que había que hacer. Es como si la comida pasó de ser un complemento a ser el plato principal”, aseguró Cáez.
Tras su tiempo participando de estos programas, el activista entiende que el perfil de quienes necesitan estas redes de apoyo es claro: personas mayores de 55 años, predominantemente mujeres. Dentro de las diversas instituciones que ofrecen asistencialismo en Puerto Rico –como las iglesias– Roberto Cáez entiende que Comedores Sociales acompaña este trabajo con un discurso que señala las problemáticas sociales.
“Intentamos que no pasara desapercibido. Insistimos en el hambre como un factor del éxito de la vida universitaria. Esos son elementos que nosotros trajimos a nivel público. Eso inspiró a otros universitarios en otros recintos, animó proyectos que ya existían. Eso fue durante la primera década”, dijo.
Para ampliar estos trabajos, el líder aseguró que Comedores Sociales emprenderá el año que viene el llamado “El año de la base”, donde continuarán integrando las comunidades a estas iniciativas.
La contagiosa ocupación de otros espacios
La calle Vizcarrondo evidencia el esfuerzo invertido por organizaciones como Comedores Sociales. A pasos del CAM, distintos murales ilustran al hombre-carátula del juego de mesa Monopolio, flores marchitas, cocoteros, cuatros, pitirres y flores de maga. El arte público desemboca en el Paseo Jardín Gautier Benítez, donde otra colectividad –Urbe Apié– replica el modelo de ocupación urbana.
Con un café teatro, una boutique comunitaria, una galería de arte, un hostal y hasta el periódico Urbe AVoz, la organización hermana de Comedores Sociales dirige sus planes para renovar todo el centro de Caguas. Para Enid Domínguez, colaboradora de Urbe Apié, el arte ha sido la herramienta y el aliciente para integrar a la comunidad.
“La parte artística se ha explotado mucho. Como Urbe Apié es una organización comunitaria, vienen muchos artistas emergentes. Su primera experiencia como muralistas, exhibiendo y teniendo ese encuentro con ellos mismos en un lugar de arte. Este año se hicieron 17 exhibiciones, este año nada más”, contó Domínguez, en medio de cuadros y retratos que adornan toda la Galería Comunitaria.
Inclusive, la líder comunitaria destacó que un hombre sin hogar y dedicado a pintar con un marcador ha contribuido con sus piezas de arte a la galería. Para Domínguez, estos espacios comenzaron para precisamente entroncar este tipo de relación. Hace diez años, agregó, la iniciativa comenzó a ocupar edificios del área para ofrecer espacios alternativos.
“Después del centro comercial, de María, tú sabes que lo más que hay son edificios abandonados. En todos los cascos urbanos. Entonces, Omar Ayala (fundador), los muchachos empezaron a contactar a los dueños de los edificios y empezaron a abrir espacios. Ahora mismo, tenemos ocupados cinco edificios y dos terrenos”, compartió.
Fotos por Adrián Rodríguez Alicea
Entre otros proyectos, los edificios integran el café teatro El Reflejo, donde se presentan libros y obras; la Boutique Comunitaria, donde los ciudadanos consiguen prendas, ropa de todo tipo y se ofrece, además, ayuda como narcán para las personas sin hogar; un hostal que pronto abrirá y los huertos que ocupan dos terrenos. En el caso del hostal, el edificio contará con 10 literas, 4 duchas, 2 baños, estufa, nevera y hasta un deshidratador para las frutas que se cultiven.
“Se va a hacer un vivero. Nos juntamos con La Maraña, otra organización sin fines de lucro, y la meta es sembrar más de 100 árboles por todo el casco urbano de Caguas. Al lado, tenemos el museo de La Higüera, y es el único museo de la higüera en Latinoamérica y Estados Unidos que se conoce. El director Jorge (García Muñiz) es un artesano de la higüera”, aseveró Domínguez.
Para la líder, este tipo de esfuerzo debe contar con el apoyo de la administración municipal, de modo que las leyes no sirvan, como ahora, para trabar la adquisición de edificios o la solicitud de fondos. El resultado, aseguró Domínguez, pudiera fortalecer la comunidad, su capacidad de responder ante crisis como el huracán María y forzar los negocios a aportar al casco urbano. “Pienso que la gente nunca había carecido tanto de los servicios esenciales por tanto tiempo. No se había vivido esa necesidad de manera prolongada”.
Tanto Roberto Cáez como Domínguez coincidieron en la falta de vivienda como uno de los motores que impulsa estos programas. Ambos resaltaron la soledad y la precariedad que la población de adultos mayores afronta actualmente. Como paliativo, ambas colectividades apuestan a la expansión de espacios urbanos.
“Nosotros vemos estos como una conquista contra el capitalismo”, expresó Roberto Cáez.
De concretarse la cancelación del contrato de LUMA Energy, la organización CAMBIO reclama a la administración de la gobernadora Jenniffer González que desista de impulsar la privatización del sistema eléctrico con otra compañía privada y que en vez de esto impulse un modelo público renovado.
“Sacar a LUMA es algo que todo el pueblo de Puerto Rico exige porque la experiencia ha sido nefasta en términos del servicio deficiente, los constantes apagones y las alzas insostenibles en el costo del servicio. Desde que el gobierno anunció el contrato de LUMA en 2021 hemos estado alertando a que es un contrato nulo, pues es contrario al interés público. Sabíamos también que el contrato encarecería el servicio, pues el interés de estas empresas privadas es maximizar sus ganancias, no es brindar un servicio de excelencia. Por esto es importante que se reconozca que no solo el contrato es nulo y va en contra del interés público, sino que la privatización del sistema eléctrico también es contraria al interés público”, planteó Ingrid Vila Biaggi, presidenta y cofundadora de CAMBIO, en comunicado de prensa.
Vila Biaggi expuso que si en la transición que propone una de las dos demandas del gobierno le toca a la Autoridad de Energía Eléctrica asumir el control del sistema eléctrico, este sería el momento para lograr que se quede en manos públicas, bajo un modelo de gobernanza renovado con profesionales experimentados que conozcan el sistema eléctrico y que impulse la transformación hacia una infraestructura basada en energía renovable en techos y almacenamiento.
La presidenta de CAMBIO defendió que en Puerto Rico se tienen los trabajadores y profesionales capaces y comprometidos para establecer un sistema eléctrico público que responda a las necesidades del pueblo y a las exigencias del siglo XXI. Recordó que en Puerto Rico se vivió la experiencia de la privatización con el servicio de acueductos y alcantarillados donde el gobierno también tuvo que retomar el control público luego de dos privatizaciones fallidas. “Este es el momento de tomar las decisiones correctas para beneficio del pueblo”.
Tanto la organización CAMBIO como la coalición Queremos Sol han estado proponiendo un modelo de gobernanza muy distinto a la estructura de intervención partidista que llevó a la quiebra a la pasada AEE. Según han presentado, el modelo propone una junta de gobierno con mayoría de miembros seleccionados por diversos sectores, incluyendo clientes residenciales, comunidades impactadas por la infraestructura eléctrica, trabajadores y miembros del sector privado. Este modelo de gobernanza contaría con estructuras de consulta y participación ciudadana que permitirían espacios de codiseño desde las etapas de planificación, así como plataformas de acceso a datos del sistema e información pública. La nueva estructura también propone una reforma del Negociado de Energía, entidad que denuncian ha fallado como regulador del sistema.
Las entidades también han propuesto el uso de fondos federales disponibles para la instalación masiva de sistemas de energía solar en techos, priorizando comunidades vulnerables y de bajos ingresos. Han defendido que un estudio del 2021 calculó que Puerto Rico puede descentralizar el sistema eléctrico con sistemas de energía solar y baterías en techos. Esto hubiera permitido lograr 75 % de energía renovable para 2035 y una tarifa estable de 15 centavos por kilovatio-hora (kWh). “Es un asunto de decisión del gobierno. Si hay voluntad, se pueden lograr esas metas para beneficio del pueblo de Puerto Rico. Con LUMA, Genera o cualquier otro privado continuaremos en retroceso”, indicó Vila Biaggi.
La posibilidad de que se vea en los tribunales de Puerto Rico las dos demandas radicadas, una por la Autoridad para las Alianzas Público Privadas (AP3) y la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) contra LUMA Energy (LE) y otra por la gobernadora, está sujeta a la determinación que tome la jueza del Tribunal de Estados Unidos, Laura Taylor Swain, que atiende el caso de la quiebra de Puerto Rico.
La demanda radicada ante el Tribunal de Primera Instancia en San Juan (TPI) el 11 de diciembre por la AP3 y la AEE persigue que se declare nula la extensión del contrato otorgado a LUMA en el 2022. Tras la radicación de la demanda, LUMA Energy solicitó de inmediato remover el caso a la sala de la jueza Sawin, quien ve el caso de la deuda de la AEE mediante la Ley PROMESA. Días después, la gobernadora acudió al Tribunal, radicó su demanda con los mismos reclamos y agregó el principio de “parents patriae”, el poder de razón del Estado.
Entrevistado por CLARIDAD, el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez reconoció que la demanda de la AP3 y la AEE tiene méritos como cuestión de inicio, si lo que alegan es cierto de que no se tenían los votos en la Junta de Directores de la AEE para que se pudiera establecer un contrato. Si el contrato no cumplió con esa formalidad, es nulo.
Para el experto en la Ley PROMESA y en casos de quiebra, la movida de LE de pretender que la jueza Swain atienda el caso es una estrategia para dilatar el proceso, lo que ya ha hecho en otros casos como con la demanda de DACO, la cual devolvió al foro local porque entiende que son asuntos internos del Gobierno de Puerto Rico y de los poderes que tiene.
“Me atrevo a decir que es muy probable que la jueza devuelva el caso al TPI de Puerto Rico. La controversia no tiene nada que ver con la deuda y es un contrato de operación que tiene que ver con las condiciones de las partes”.
A la luz de pasadas experiencias, Emmanuelli Jiménez se aventuró a decir que la jueza Swain podría devolver el caso de una manera rápida, o “entretenernos” en el sentido de que ordene al Gobierno expresarse sobre el tema. Entonces, serían unos términos largos, como de 30 días, para que se exprese, lo que va a provocar que la decisión se dé a finales de enero o tal vez en febrero, por lo que no descartó que el proceso pueda tomar un par de meses. De hecho, ante la solicitud de LUMA, ya la jueza emitió una orden solicitando a LUMA, a la AP3 y a la AEE que sometan un informe antes del 22 de diciembre.
En caso de que Swain, devuelva el caso al TPI, entonces el Tribunal Supremo de Puerto Rico tendrá que decidir si se lleva el caso a dicho foro.
En entrevista por separado, el licenciado Luis Ricardo Santini Gaudier consideró que la movida de LE de mover el caso a la sala de la jueza Swain puede tener probabilidades, debido a que realmente podría afectar la negociación con los bonistas. Sin embargo, espera que no, porque de ser así, “allí va a dormir el sueño de los justos”. Contó su experiencia cuando estuvo en la Junta de Gobierno de la AEE como representante de los consumidores y se legisló para sacar a esos representantes de la junta. Entonces, él demandó al Gobierno de Puerto Rico, el cual también pidió la remoción a la sala de Swain. El caso fue removido, pero no lo resolvieron por cuatro años, lo que lo convirtió en uno académico.
El exrepresentante en la Junta de Golbierno de la AEE, quien participó al igual que Emmanuelli Jiménez en el estudio que hizo el Colegio de Abogados que concluyó que el contrato de LE es nulo, también reconoció que la demanda del Gobierno tiene méritos, y está de acuerdo cien por ciento. No obstante, hizo la observación de que cuando se radica una demanda, esta no se puede fraccionar porque si se fracciona todos los planteamientos que no se hicieron en la demanda original, se pierden. Si la demanda no se enmienda, eso quiere decir que lo que va a decidir el tribunal es si el contrato es válido o no. Si es nulo, entonces se pierden todos los incumplimientos, que es lo principal.
En sentido similar Emmanuelli Jiménez expresó que la segunda demanda no era necesaria y que esta pudo haberse consolidado con la primera y hacer las mismas alegaciones.
Santini Gaudier expuso que desde el punto de vista de derecho, se tiene que evaluar si el contrato es nulo o no es nulo, pero tampoco se puede renunciar a los incumplimientos. Probar que hubo incumplimiento de contrato implica una recompensa.
Sobre el contrato de LE, dio a conocer que en el 2022 trabajó para el Senado un examen con relación a lo sucedido con la extensión del contrato y que en los memorandos de Derecho que preparó se expusieron exactamente todos los planteamientos que ahora plantea el Gobierno. Afirmó que la administración pasada de Pedro Pierluisi no tenía interés en cancelar el contrato, “al revés, lo protegía. Los planteamientos que hicieron los representantes del interés público en la AEE no tuvieron validez alguna en el 2022. Ahora, en el 2025, por conveniencia política para tratar de decir que se cumple una promesa, ahora son unos planteamientos espectaculares, antes no servían. Ahora resulta que son los planteamientos que se utilizan en la demanda”.
Repasando la trayectoria de la privatización de la AEE, Santini Gaudier señaló que en el 2018, cuando el entonces gobernador Ricardo Rosselló hizo el anuncio de que se iba a vender la AEE, tanto él como otras voces advirtieron de que eso no se podía hacer porque con la privatización se perdían los fondos federales de FEMA cuando hubiese algún desastre natural. Destacó además, que en el proceso de selección para la privatización solo licitaron tres compañías: Duke Energy, Quanta y PSEG. No obstante, el contrato se le adjudicó a LUMA sin haber participado en la licitación y sin existir en derecho.
Desde el punto de vista legal, aseguró, el caso tiene méritos, independiente de todo lo anterior, porque los representantes del interés público tenían que votar a favor para que se extendiera el contrato. Reveló que él incluso se reunió con los dos representantes del interés público y les dijo que tenían dos opciones: votarle en contra, pero si votaban en contra estaban participando validando la votación, o abstenerse. Una abstención constituye un voto en contra. Si no había unanimidad, el contrato no es válido en derecho.
Lo que hizo el Gobierno para ignorar esa votación fue argumentar que la Ley 120-2018 para transformar el sistema eléctrico de Puerto Rico estaba por debajo de la ley de la AP3 y que, por ende, la cláusula que dispone que cualquier contrato tenga que ser por unanimidad no era válida. “Esa fue la posición del Gobierno en aquel entonces. Ahora, bajo esta nueva administración, ¡caramba!, sí es válida.
Actualización caso gobernador versus Luma
El viernes 19 de diciembre la jueza Laura Taylor Swain le solicitó al Gobierno de Puerto Rico y a Luma a entregar ese mismo día un informe de estatus conjunto. Se espera ahora que la jueza examine los argumentos y determine si devuelve los casos al Tribunal de Puerto Rico.