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¡Ni reyes ni emperadores!

Foto por: Christian Rosado Medina/ Especial para CLARIDAD

 

Especial para CLARIDAD

 

En estos días salieron millones a las calles por todo Estados Unidos a protestar contra los desvaríos autoritarios del presidente Donald Trump. “¡No queremos reyes!”, fue la consigna que presidió sobre la multitudinaria movilización, cuyos organizadores y propagandistas exaltaron también su carácter pacífica. Con ello respondían al intento de parte de la administración de Trump, incluyendo los portavoces congresionales del Partido Republicano, de pretender descalificar las protestas como obra de la extrema izquierda del Partido Demócrata y de los marxistas que, según MAGA, recorren todo Estados Unidos.

¿Y qué plantean más allá de sacar a Trump? El problema se reduce a una persona o es esta persona, al igual que los que más recientemente le precedieron (Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Joseph Biden), meras representaciones del mismo síntoma sistémico: salvar al Imperio y el capital en que se sustenta, aún a costa de una precarización creciente de la vida de la gran mayoría.

Hablemos con franqueza. Ejecuciones y asesinatos extrajudiciales hay desde Obama, hasta de ciudadanos estadounidenses. La declaración de Venezuela como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Uidos y el consiguiente bloqueo a este país hermano comenzó bajo Obama. Se trata del mismo que recibió el Premio Nobel de la Paz y apoyó los golpes en Honduras y Paraguay. También celebró el derrocamiento y ejecución por una turba del presidente de Libia, Moamar al Ghadafi, para hacerse con los ricos yacimientos petroleros de ese país del Norte de África. De paso, puso fin a la propuesta de Ghadafi para que la Organización de Estados Africanos promoviesen un proceso para el establecimiento de una moneda única africana.

La deportación de mexicanos y centroamericanos creció como nunca bajo Obama. Engavetó la propuesta para la adopción de un plan de salud universal para, en cambio, promover un plan de salud controlado por las grandes aseguradoras y farmacéuticas. Y finalmente prefirió salvar a Wall Street que al ciudadano común luego de la crisis financiera del 2008.

Sobre Puerto Rico, Obama renunció al compromiso que hizo de que contribuiría a la descolonización nuestra y pasó a poner fin al poco gobierno propio que existía aquí por medio de la imposición de la Junta de Control Fiscal. De paso, nos impuso el pago de una deuda odiosa que imposibilitaría cualquier descolonización efectiva de Puerto Rico. Como buen neoliberal, Obama le perdonó la deuda a Wall Street pero a Puerto Rico no.

Por su parte, Biden le confesó al periodista periodista Brian Tyler Cohen, vinculado a los Demócratas. que si Rusia y China no se someten al nuevo orden mundial de reglas que está intentando imponer Estados Unidos, no hay otra alternativa: “es la Tercera Guerra Mundial”. Biden y sus achichincles se encargaron luego de provocar una intervención militar de Rusia en Ucrania y alimentar el fuego de la guerra proxy en ese país centroeuropeo, junto con la OTAN y la Unión Europea. Contra China, pasó al rearme del régimen de Taiwan y a intentar cercarla navalmente por el Mar de China. El objetivo contra Rusia era provocar un cambio de régimen que le permitiera entonces ganar acceso al norte de China por tierra. Contra ambos, Biden dio inicio a una agresiva guerra económica como parte de su anunciada Tercera Guerra Mundial. Se trata del uso de la economía como la guerra por otros medios.

Y no hablemos del apoyo incondicional de Biden y la mayoría de los Demócratas, financiados por los inversionistas israelíes de AIPAC, al genocidio y a la limpieza étnica contra el pueblo palestino en Gaza y la Cisjordania o Margen Occidental. Biden, incluso, se declaró abiertamente sionista. Como tal dio inicio a la persecución de los estudiantes y profesores que protestaban en varias universidades a favor de los derechos nacionales del pueblo palestino.

Las guerras, intervenciones, medidas coercitivas y sanciones no se las inventó Trump, sino que las heredó y se montó sobre ellas como parte de esa visión torcida que tiene Estados Unidos de lo que le hace grande. Es una visión que pretende falsear y romantizar los orígenes genocidas de la República estadounidense. El racismo ha sido algo consustancial a su historia, así como el clasismo. De ahí que no basta con no querer ser gobernados por un rey. Tienen que también dejar de querer gobernar sobre el resto del mundo como emperador, desde ese “excepcionalismo” que los hace considerarse, como también confesó abiertamente Biden, como la única “nación esencial” para gobernar sobre el mundo.

De ahí que hay que acabar de entender que Republicanos y Demócratas son dos caras de la misma moneda. Hay que acabar de entender, además, de que todo esto de reyes, imperios y guerras es parte de la sociedad de clases, del simulacro de democracia que nos vende hoy el capital en ese país dominado por un bipartidismo corrupto, apuntalado por la información ideológicamente parcializada de sus medios de comunicación.

La democracia liberal ha advenido en democracia autoritaria en manos de ambos partidos principales, aunque Trump sea hasta ahora el más burdo y vulgar de sus criaturas. Y es que el capital hace tiempo ve en la democracia y la ampliación de los derechos democráticos un problema que incide sobre su tasa de beneficios y su dominio absoluto. De ahí que para todos los fines prácticos, el capital se ha hecho Estado de manera directa o indirectamente por medio de su inversionismo y cabildeo dirigido a la elección o designación de representantes de sus intereses.

Recientemente el presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, se pronunció a favor de imponer a cómo dé lugar la anexión a Estados Unidos de Puerto Rico y del Distrito de Columbia. No importa si eso es o no lo que queremos la mayoría de los puertorriqueños. Nada de legislar para un proceso de autodeterminación. Lo que importa para éste es lo que más le convenga al Partido Demócrata pues le daría unos escaños adicionales en el Senado federal y en la Cámara de Representantes, que solidificaría la mayoría de su partido en ambos cuerpos congresionales.

De ahí que me llamó la atención que también en Puerto Rico hubo una de esas protestas contra Trump frente al Edificio Federal en la Calle Chardón en Hato Rey. “Ni rey ni dictador, Trump es un abusador”, fue la consigna empuñada por los manifestantes y las organizaciones allí representadas. Ahora bien, parecería existir una especie de confusión ideológica producto de lo que repiten algunos Demócratas -y la pluralidad de oenegés que pululan a su alrededor- de que somos “americanos”.  Hasta a Bad Bunny lo han bautizado como americano. Y lamento que tenga que decir lo que debería ser obvio:¡no somos americanos! ¡Somos puertorriqueños! Somos un pueblo y una nación latinoamericana y caribeña diferenciada de la de Estados Unidos, con nuestras propias contradicciones y conflictos con su presidente y gobierno actual.

En la protesta de aquí se dieron a conocer una serie de denuncias: la ofensiva racista contra la comunidad migrante en Puerto Rico; el reinicio de los ejercicios militares de Estados Unidos en nuestro país; la promoción de políticas que atentan contra los derechos reproductivos y los miembros de la comunidad LGBTQ+; el uso del poder del gobierno federal para perseguir a sus opositores; la negación de que exista un cambio climático que hay que atender con urgencia; y el desplazamiento de poblaciones vulnerables.

Reclamos ciudadanos muy justos que, sin embargo, hacen abstracción de nuestra condición colonial y nuestra realidad como súbditos coloniales en un territorio que Estados Unidos no considera parte suyo sino que tan sólo propiedad suya en calidad de botín de guerra. El problema nuestro no es por ende igual a la del pueblo estadounidense. Más allá de no querer un rey o un dictador en la colonia, los puertorriqueños tampoco debemos querer un emperador y menos un Congreso imperial con poderes plenarios sobre nosotros.

A mi que me expliquen cómo se adelantan realmente los reclamos antes mencionados sin reclamar también la independencia de Puerto Rico. Sólo la soberanía del pueblo de Puerto Rico nos pone en condiciones de comenzar a determinar libre y solidariamente nuestra vida colectiva.

 

El autor es uno de los portavoces del centro de pensamiento para la acción conocido como Plan B Independencia.       

Planificar nos toca a todos y todas, no solo a los desarrollistas y sus representantes

 

Por David J. Carrasquillo Medrano

En noviembre de 2014, Puerto Rico aprobó por primera vez un Plan de Uso de Terrenos (PUT), un instrumento que debía convertirse en el marco rector de nuestra relación con el territorio. Fue el resultado de décadas de luchas, estudios, vistas públicas y presiones políticas; un esfuerzo por organizar el país desde una mirada integral y con sentido de justicia espacial.

Diez años después, el Plan llega a su primera revisión. Y lo hace en un momento de desconfianza institucional, con un modelo económico en ruinas y un marco político colonizado —literal y simbólicamente— por los intereses del capital y la inmediatez del mercado.

En ese contexto, volver a hablar de planificación no es un tema técnico: es una conversación sobre poder, soberanía y futuro.

El Territorio como Botín

La Junta de Planificación ha anunciado el inicio del proceso de revisión del PUT, tal como establece la ley. Pero en vez de una discusión serena sobre el rumbo del país, lo que se vislumbra es otra pugna por el control del suelo: un forcejeo entre el interés público y la voracidad de un sector que, durante años, ha confundido progreso con hormigón.

Apenas días antes del anuncio, el Secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales —una agencia que no dirige el proceso— declaró que “solo el 1 % de los terrenos en Puerto Rico están aptos para vivienda”. La frase, presentada como dato, es en realidad una pieza de propaganda: busca crear la impresión de que el país “no tiene espacio” y que, por tanto, es necesario flexibilizar las regulaciones para poder construir más.

Pero esa narrativa ignora la realidad visible desde cualquier carretera o casco urbano del país: tenemos demasiadas estructuras vacías y demasiadas comunidades abandonadas. El problema no es falta de terreno, sino la desarticulación total entre las políticas de vivienda, los planes de ordenación territorial y las condiciones materiales de la gente.

El territorio no está lleno; lo que está colonizado es el discurso. Y cada vez que el cemento habla más fuerte que las comunidades, perdemos soberanía sobre nuestro propio suelo.

De la Brújula al Trámite

Desde la llamada Reforma de Permisos de 2009, el país ha vivido un proceso silencioso de desmantelamiento institucional. Se vació la Junta de Planificación de su autoridad histórica, se desfiguraron los procesos de participación pública y se sustituyó la planificación de largo plazo por una carrera de permisos a conveniencia.

Se alteraron leyes fundamentales —la Ley Orgánica de la Junta, la Ley de Municipios Autónomos, la Ley de Procedimientos Administrativos Uniforme— y se multiplicaron los reglamentos conjuntos que, más que organizar, han servido para abrir grietas normativas a la medida del desarrollismo.

El resultado es un país donde la planificación existe en papel, pero no en práctica; donde los instrumentos técnicos sobreviven, pero la voluntad política que debía sostenerlos fue absorbida por la lógica de la rentabilidad inmediata.

Planificar dejó de ser una conversación democrática sobre el futuro colectivo, para convertirse en un trámite administrativo. Y un trámite sin alma no planifica: legitima el desorden.

Lo que el Plan SI Representa

El Plan de Uso de Terrenos no es un documento muerto. Es —o puede volver a ser— un acto de autodefinición colectiva. Sirve para armonizar lo ecológico con lo económico, orientar inversiones públicas con justicia territorial y proteger los recursos naturales que sostienen la vida en una isla cada vez más vulnerable.

Pero sobre todo, el PUT encarna una idea fundamental: que el suelo no es propiedad del mercado, sino parte del bien común. Es la herramienta que permite decir “no” a los proyectos que fragmentan, contaminan o desplazan, y que exige que el desarrollo responda a necesidades humanas y no a expectativas de retorno de inversión.

Por eso, cada intento de debilitarlo o manipularlo no es una simple diferencia técnica; es una lucha política entre dos visiones de país: una donde el territorio se planifica colectivamente, y otra donde se reparte entre quienes pueden pagar por él.

Planificar como Acto Político

Planificar es imaginar futuro, pero también resistirlo. Es ponerle freno a la narrativa de que todo debe crecer, aunque no mejore. Es reconocer que no toda expansión es progreso y que, en un país con población decreciente, seguir construyendo sin orden no es desarrollo: es insistencia en el error.

Por eso, cuando decimos que “planificar es tarea de todos”, no se trata de una consigna técnica.
Es un llamado político a reclamar el derecho a decidir sobre el territorio.
Cada vez que una comunidad defiende su playa, su montaña o su río; cada vez que un municipio exige transparencia o que un estudiante cuestiona un permiso absurdo, ahí está la verdadera planificación: la que nace desde abajo, la que no espera instrucciones, la que construye país con dignidad.

Lo que Está en Juego

La revisión del Plan de Uso de Terrenos que ahora comienza podría fortalecer el marco de política pública que el país necesita desesperadamente. Pero también podría convertirse en una excusa para profundizar la desregulación y continuar la entrega del territorio al capital privado, bajo el disfraz de “reactivar la economía”.

Dependerá de la vigilancia ciudadana, del periodismo independiente, de las universidades, de los profesionales del país y de las comunidades que nunca han renunciado a pensar en colectivo.

El Plan de Uso de Terrenos no se defiende solo con mapas: se defiende con participación, con organización y con memoria. Porque cada metro cuadrado de esta isla —cada finca, cada barrio, cada humedal— forma parte de la historia de quiénes somos y de cómo queremos vivir.

El futuro de Puerto Rico no se construye con más cemento, sino con más conciencia.
Planificar, en su sentido más profundo, es un acto de soberanía.

 

Control de los polos y concentración armada en el Caribe

NCM Noticias

SAN JUAN, (NCM) – Expertos de Estados Unidos evalúan un escudo de misiles para proteger de Rusia la base de radares de Groenlandia y la importancia de garantizar el control del estrecho de Magallanes ante China, mientras se intensifica el despliegue aeronaval ordenado por Washington en el Caribe y el Pacífico sudamericano.

Pero hasta ahora, está pendiente si la isla estratégica de Granada aceptará o no el pedido de convertirse en base de radares al este del Caribe, Dinamarca sigue sin rendir el control de Groenlandia y Chile no muestra interés de ceder su soberanía sobre el paso marítimo austral.

La esperada llegada del portaaviones Gerald Ford, con una escolta de hasta cinco destructores, implicará aumentar de diez a quince la concentración de naves estadounidenses en la zona del Caribe. Eso incluye un aumento de 75 a 90 aviones del portaaviones, lo que se sumaría a los tres bombarderos B-52 asignados desde Luisiana, dos bombarderos B-1 desde Texas, los diez F-35, el P-8 Poseidón y los drones estacionados en bases de Puerto Rico.

Uno de los eventos más recientes ocurrió la semana pasada, con dos días de simulación de un bombardeo de gran escala, en el que participaron primero los tres B-52, escoltados por los F-35, seguidos en días posteriores por los B-1. El bombardeo simulado se llevó a cabo en mar al norte de las aguas territoriales venezolanas.

De momento, sin embargo, las operaciones en el mar Caribe han estado retrasadas debido al huracán Melissa, que comenzó en el centro de la zona y se mantiene avanzando apenas a cinco millas por hora en dirección de Jamaica, Haití y el oriente de Cuba, donde está la estación naval de Guantánamo. El devastador fenómeno atmosférico no ha evitado que el barco de guerra USS Gravely ancle en Trinidad-Tabago -a pocos kilómetros de Venezuela- con un contingente de la infantería de marina a bordo.

El teatro primario de las operaciones que comenzaron a finales de agosto se concentraba en el asedio a Venezuela y en casi dos meses ha conllevado el hundimiento con costosos misiles de ocho lanchas pequeñas con motores fuera de borda, con el saldo de decenas de muertos, y, el abordaje de un barco atunero. El gobierno de EEUU no ha presentado pruebas de que las embarcaciones fuesen de contrabandistas de drogas y familiares de las víctimas, en Venezuela, Colombia y Trinidad han denunciado que se trataba de pescadores, situación similar con las embarcaciones hundidas -también con fuego de misiles- en el océano Pacífico cerca de Colombia.

Las operaciones han tenido el efecto secundario de multiplicar en miles de kilómetros las costas que serían blanco de ataques, que ahora cubren toda la ribera sur del Caribe, parte de la costa atlántica de Brasil y el Pacífico colombiano.

El intento de reconstrucción del dominio de EEUU no se limita a la hostilidad hacia los gobiernos no afines como la revolución socialista de Venezuela -tarea que EEUU ha mantenido vigente desde los tiempos de Hugo Chávez- Cuba, Nicaragua y Colombia, sino que incluye el control de los pasos del canal de Panamá, y, de los polos norte y sur del hemisferio.

A mediados de este mes de octubre, la revista “Small Wars Journal” publicó un ensayo de cuatro analistas militares sobre la necesidad de defender la base de radares Pituffik, en Groenlandia, ante la posibilidad de que sea atacada con misiles hipersónicos de Rusia. Según los analistas, esa base puede detectar movimientos de misiles intercontinentales que tengan como blanco EEUU, pero no cuenta con mecanismos para detectar y mucho menos defenderse de los cohetes hipersónicos de corto alcance que pudieran lanzar los rusos.

A pesar de que Dinamarca ha rechazado reiteradamente los pedidos de Washington para anexar la colonia autónoma de Groenlandia, EEUU transfirió la jurisdicción militar sobre la zona del comando europeo al comando norte y ha enviado un embajador con la misión expresa de garantizar que esa gigantesca isla, que se encamina a la independencia, pase a manos estadounidenses. Ahora se discute el escenario de proteger la base de Pituffik con un escudo de misiles de diversos tipos y fuerzas combinadas que puedan hacerla inexpugnable, lo que conllevaría además una concentración mayor de fuerzas aeronavales y del ejército de tierra en Alaska, amén de más presión sobre Canadá, que también ha repudiado la oferta de convertirse en un estado de la unión de EEUU.

Hacia el polo sur, el tema también es objeto de análisis por parte de EEUU y un informe de Chile consignó este mes de octubre que ha sido discutido en el colegio de guerra de la Armada estadounidense. El analista de Chile ha consignado estar de acuerdo con la importancia estratégica del estrecho de Magallanes, que permite mayor movimiento de barcos de gran calado y por más tiempo anual que el canal de Panamá, pero reitera que la soberanía chilena y sus acuerdos diplomáticos son suficientes para mantener el control de ese canal interoceánico, vital para un dominio imperial global.

La agenda para actualizar el dominio estadounidense no está exenta de otras contradicciones, como la acción de México para romper el contubernio de oficiales de su armada con el contrabando de hidrocarburos desde el norte para aumentar el poderío económico de los carteles de la droga. Ese contrabando norte-sur es tan sofisticado que se ha documentado la llegada de un barco cisterna a un puerto mexicano para abastecer a la vez muchos camiones tanque de un cartel de contrabandistas de drogas.

En el mismo Caribe, la isla de Antigua rechazó la propuesta estadounidense para usarla como base. Otra propuesta, para instalar radares en el aeropuerto de Granada, será objeto de discusión parlamentaria esta semana, pero desde ya, el gobierno ha declarado que la discusión será solamente informativa.

Otra contradicción es que el despliegue aeronaval no ha servido para frenar la influencia económica de Rusia y China, que sigue creciendo en América Latina.

 

NCM Noticias es un sistema global de distribución informativa que no está afiliado a ningún otro interés, sea económico, institucional o político, ni es subsidiario de organización, entidad o gobierno alguno.

 

 

 

En Reserva-Flores para KD

Imagen de hombre nahua con flor[i]

Especial para en Rojo

Encontré su ensayo una semana después de que llegara la noticia. El mensaje de la semana anterior había sido formal y distante, dolorosamente protocolar. Uno de los estudiantes más brillantes que tenía había fallecido “inesperadamente” durante el fin de semana y tocaba recibir al decano y a la capellana en el salón de clases a la mañana siguiente para que compartieran la noticia con el resto del grupo. No hubo explicaciones ni detalles, solo la implícita y absurda exigencia de enterarse y proseguir. Estaba y ya no está. Lo dejamos aquí y retomamos el miércoles. Siempre continuar.

En la mañana del día que murió había escrito el ensayo que tenía en mis manos. Encontré su ensayo, el único de cincuenta y cuatro que me había quedado. Ahora me enfoco en su escritura, en su habla, porque lo conocimos poco tiempo.

Escribió “Una lección de dolor”, un recuento del accidente que sufrió en Central Park a los ocho años. Un ciclista lo había atropellado y se había ido a la fuga. Doce años después, el narrador recordaba el dolor más intenso que jamás sintió en su vida. Aun así, hacía espacio para la solidaridad con el victimario: reconocía que probablemente sintió mucho miedo y se dio a la fuga porque no podría pagar la hospitalización del niño. Y así la memoria lo soltaba. No se aferraba a la injusticia. Volaba liviana y se arrimaba a otro afecto. Se acordaba de los brazos de su padre, que lo cargaron al costado de la vía. Recordaba bien su presencia en el hospital, en la sala de espera. En su último día en la tierra, evocaba la seguridad del abrazo paternal.

¿Cómo asimilar que, entre el cansancio y el montón de tareas por corregir atrasadas, me aparezcan tus papeles y archivos? Encuentro tu semblanza en vídeo, un ejercicio sobre la identidad. Ante la cámara, mencionas tus planes de ser abogado o maestro de inglés de secundaria. Al final del vídeo dices: español y biología son sus clases favoritas. ¿Cómo procesar este dolor? ¿Por qué tengo yo esto y no tus padres? ¿Qué hacer con la violencia del tiempo, que nos lanza en direcciones opuestas?

No me queda otro recurso que las palabras. Las tuyas y las mías.

Le gustaba extender las frases con cláusulas relativas. Se le entreveía cierto júbilo en el hablar, despreocupado de la precisión gramática. Empezaba a disfrutarse la palabra. Me hubiera encantado que llegara al fin de semestre, para que pudiera escribir así, en el imperfecto del subjuntivo. Que deseara e imaginara pretéritos y futuros alternos. Me hubiera dado mucho gusto verlo seguir su trayecto, lucirse en clases de español avanzado. Que leyera nuestra literatura, llena de maravillas, de una diversidad tan extensa como los minerales de la tierra, o de un dolor tan profundo como el de las civilizaciones que anticipan su extinción.

Prefiero imaginarlo gozando del aspecto más redentor que puede ofrecer la educación. Imagino perfectamente encontrármelo en algún pasillo, luego de que leyera a los nahuas, cuyos monarcas también fueron poetas. Aprende con júbilo que preservaron su palabra sin escritura alfabética porque el pueblo cantaba y bailaba su literatura en las calles. Ahora sabe que tenían como tropo metaforizar la palabra poética como flor y que su delicadeza era el único consuelo ante la fragilidad de la vida:

Solo las flores son nuestro atuendo,
solo los cantos;
[…]
solo un momento aquí,
todos nosotros iremos ya a su casa.[ii]

Tenía una voz profunda, como de locutor de radio. Se le entreveía cierto júbilo al hablar, como quien recién se encuentra entre una cosecha interminable, labrada por toda la humanidad.

Que sus padres sepan que su presencia ha trascendido la barrera lingüística. El amor que le brindaron es, como el más grande de los milagros, un mensaje misterioso expresado en lenguas. Es más que un juego. Es la memoria, un desafío al tiempo. En el origen estaba la palabra y retoñará para otras manos.

[i] Disponible en Códice Florentino Digital/Digital Florentine Codex, editado por Kim N. Richter y Alicia Maria Houtrouw, «Libro 2: Las Ceremonias», fol. 143v, Getty Research Institute, 2023. https://florentinecodex.getty.edu/es/book/2/folio/143v?spTexts=&nhTexts= Consultado el 25 octubre 2025.
[ii] “Mexica otoncuicatl” Cantares mexicanos. II-tomo 1. Del f 1r al 42r. p.34

Diane Keaton: cómo imponer su propio estilo

 

 

En Rojo

Aunque su figura—voz, forma de caminar y especialmente vestimenta—fuera el centro del filme de Woody Allen en Annie Hall (1977), su presencia en los otros siete filmes (1972-1993) que hizo con el que fue su compañero por un tiempo y su amigo de toda la vida, sostuvo esa imagen con la que siempre la asociamos. Esto nos llevó a verla casi siempre como una actora de comedias y olvidarnos que interpretó papeles arriesgados y complejos. Y aunque el filme completo y el fragmento que escogí del baúl de “Rescate del pasado” son dos de sus mejores comedias como protagonista, sus interpretaciones ‘serias’ se destacan por darle una profundidad difícil de obtener cuando los diálogos son limitados.

El mismo año de Annie Hall se estrena Looking for Mr. Goodbar, protagonizada por Keaton es un papel tremendista de trastornos inexplicables.  En los 1980 su selección de papeles es admirable tanto por las historias que cuentan como su interpretación tan personal: Reds (1981) como Louise Bryant, la compañera del periodista John Reed (Warren Beatty), Shoot the Moon (1982), drama “familiar” con Albert Finney, The Little Drummer Girl (1984), drama de intriga y espionaje basado en el libro de John le Carré, Mrs. Soffel (1984) junto a Mel Gibson y de la directora australiana Gillian Armstrong. En ese complejo mundo de los Corleones, fue ella como Kay Adams en The Godfather (1972, 1974, 1990), esposa del hijo menor y heredero del reino, quizá la única que rompía el espejo de la normalidad de la familia con tan solo breves escenas que quedaron en nuestro recuerdo y revivimos cada vez que volvemos a ver esta saga.

Rescate del pasado

Something’s Gotta Give (Nancy Meyers 2003) sigue siendo una de las comedias + inteligentes y divertidas en muchos años. Y aunque encontré el anterior filme de Nancy Meyers totalmente fuera de foco, What Women Want (2000), en este filme la directora y guionista logra una excelente comedia con un elenco impecable. Por 1era vez en años, la edad de lxs actorxs coincide con sus personajes y todo el mundo tiene el número de arrugas y los cambios corporales esperados. Los cortos de este filme indican otra historia + del perenne Don Juan y sus conquistas de jóvenes en la que cualquier mujer que no cae en ese modelo es ridiculizada. Pero el filme es todo lo contrario y Harry Sanborn (Jack Nicholson) y Erica Barry (Diane Keaton) van mano a mano en este combate por la felicidad.

Es maravilloso ver la seguridad que expele Harry rodeado de mujeres que pudieran ser sus hijas o nietas (como bien indican en el hospital) comenzar a desplomarse cuando se encuentra con mujeres + cercanas a su edad que no se sienten intimidadas ni defraudadas por este ‘viejo verde’. En este contexto, Harry no puede desplegar su encanto porque ellas sí saben lo que hay detrás de la fachada. Imagínense la herida casi mortal al ego de Harry cuando sufre un pequeño infarto al tratar de tener sexo con una mujer de treinta, o tener que admitir frente al médico, las enfermeras y las mujeres testigxs que utiliza Viagra. Irónicamente es la mujer de 57 años la que se queda a cuidarlo y no lxs ayudantxs a sueldo o las jóvenes que gustan de salir con un viejo rico y todavía atractivo.

Pero mientras Harry se atemoriza de encontrar placer y plática con una mujer ‘mayor’, Erica comienza a abrir las puertas a todas las posibilidades. Por eso se siente tan herida cuando Harry vuelve a sus andanzas como si este encuentro nunca hubiera ocurrido. Mientras el quiere borrarlo porque pone en entredicho su estilo de vida, Erica quiere prolongar ese momento donde su cuerpo volvió a sentir placer y grandes emociones. Erica está dispuesta a pasar por una etapa de dolor, de sentirse herida emocionalmente, de que sus sentimientos no sean reciprocados cuando ella fue tan honesta. Pero lo que Erica no permite, aún sintiéndose tan vulnerable, es caer en un vacío y tocar fondo. Traduce su dolor en la creatividad de una obra que le sirva de catarsis y de distancia para poder comenzar nuevamente con una vida llena de afecto, de éxito y de mucho apoyo familiar. A Harry le toma + de seis meses entender que demostrar sus afectos no lo hace débil o menos hombre o + viejo.

Como es de esperarse, Nicholson sigue creando personajes muy particulares que ningún otro actor podría hacer con esa complejidad e increíble sentido de humor. Keaton logra volver al escenario con un personaje “goofy” a lo Annie Hall y con una interacción fabulosa con Nicholson.

Baby Boom (Charles Shyer, coguionista Nancy Meyers 1987)

Las comedias norteamericanas mayormente utilizan como recursos la exageración y la simplificación. Todo se reduce a patrones fácilmente identificados por el público, escenas cortas con un solo efecto, estereotipos que refuerzan ideas preconcebidas. Comedias como Tootsie (1982) y Raising Arizona (1987) sobresalen ya que se arriesgan a intentar nuevas formas. Baby Boom es un filme que trata un tema muy al día y muy femenino: la mujer profesional en el mundo de los negocios. Los puntos que plantea son muy válidos: para que una mujer pueda llegar a escalar en ese mundo tan competitivo, tiene que ser esclava de su trabajo y tan egoísta con su tiempo como lo es un hombre. El mundo del hogar no tiene cabida en los negocios. La igualdad se consigue imitando lo peor de las actitudes masculinas; solo así se logra acceso al poder y al dinero.

El filme comienza con la presentación de J.C. Wiatt (Diane Keaton), quien parece tenerlo todo: dinero, fama en su campo como una de las mejores, apartamento lujoso en Nueva York, el respeto de sus ‘compañeros’ de trabajo, una pareja que es tan afín que no necesita ni explicarle sus ideas o comportamiento. Todo este mundo encantado se derrumba por la aparición casi mágica de una bebé—no procreada si no heredada (otra solución perfecta). De pronto vemos cómo ese mundo de los negocios es completamente anti-nenes. Según JC se involucra emocionalmente con la bebé, su descenso en los negocios se acelera.