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¿Un modelo autoritario para Puerto Rico?

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Notas sobre el libro El Salvador de Bukele

Jesús E. Vélez Méndez

Nayib Bukele, presidente que aparece en videos con una vestimenta a lo Tony Montana en la película Scarface, milenial hijo del hombre que trajo la primera franquicia de McDonald al El Salvador, joven exdueño de una inmensa discoteca llamada CODE. Ex alcalde de Nuevo Cuscatlán (2012-2015) y de San Salvador (2015-2018) y ex miembro del Movimiento de Liberación Farabundo Martí (FLM). El 1 de junio de 2019 se convierte en presidente de El Salvador con el 53% de los votos bajo la insignia de Nuevas Ideas. Hoy, muchos lo reclaman desde Argentina, Costa Rica, Honduras y hasta Puerto Rico como el autor de un modelo de gobierno autoritario neoliberal exportable a otros países.

En esta columna de opinión me dedico a reseñar un libro publicado por la editorial Tinta Limón de Argentina titulado El Salvador de Bukele. Intento describir qué significa en la realidad el modelo Bukele. Entendemos que tanto Bukele como las maras (MS) son dos caras de una misma moneda, de una misma violencia estructural y de una biopolítica de la muerte que no le hace justicia a las comunidades históricamente aterrorizadas por las pandillas y por el Estado.

 

 Comentarios comunes en redes sociales pidiendo a un Bukele para acabar con la corrupción de Puerto Rico. Coinciden las narrativas de Bukele como salvador con el mito histórico anticorrupción.

 

El libro citado sugiere que la emergencia de Bukele como presidente se debe en parte a las pandillas. En una publicación reciente, el prestigioso medio El Faro (2025, mayo 1) reseñó el testimonio de miembros de la pandilla Barrio 18. En la entrevista describen la forma en que Bukele ha pactado con las pandillas desde su llegada al poder en San Salvador hasta la llegada a la presidencia en 2019.

Durante la pandemia el “dictador más cool del mundo” se hizo famoso por sus presentaciones en redes sociales jugando el rol de protector de los salvadoreños con discursos emocionantes. En medio de la pandemia, entre el 25 y 27 de marzo del 2022, 87 personas fueron asesinadas en El Salvador. Al parecer los asesinos eligieron sus víctimas al azar. El periódico El Faro (Carlos Martínez, 2022, mayo 17) divulgó que la masacre fue producto de la ruptura de un pacto entre el Gobierno de Bukele y los MS. Se documentó que los asesinatos de ese 25 a 27 de marzo fueron producto de una retaliación por un arresto que realizó el gobierno a unos miembros de MS que iban camino a reunirse con funcionarios públicos (Carlos Martínez, 2022, mayo 17).

El acuerdo era simple: Las pandillas, a las que Bukele ahora llama ratas, prometieron apoyar al partido de Bukele, Nuevas Ideas, en las elecciones legislativas y reducir el número de homicidios a nivel nacional. A cambio, el gobierno garantiza una serie de privilegios a las pandillas entre estos: no poner pandillas rivales en la misma celda, mejorar la comida de la cárcel, permitir visitas, reducir persecución, entre otros acuerdos.

Una versión sin pruebas, pero con detalles y hechos importantes que lo respaldan, señala otra cara de la historia (Martínez, 2023, noviembre 9). Elmer Canales Rivera, alias el Cruk de Hollywood, uno de los “doce apóstoles del diablo” que fundaron el MS-13, fue llevado junto con su novia de manos de un aliado de Bukele, Carlos Marroquín (Director de Reconstrucción del Tejido Social), hasta Guatemala meses antes de la masacre. Hay quienes aseguran que Bukele pactó con Canales Rivera para ejecutar la masacre que justificaría el régimen de excepción que vendría a continuación (Gibler et. al. 2025, p.44).

El sábado 26 de marzo Nayib Bukele declaró un régimen de excepción. Se suspendieron las garantías constitucionales al libre tránsito, libre asociación, libertad de expresión, el derecho al detenido a saber la razón de su detención, de ser consignado ante un juez competente durante el plazo de 72 horas. ¿Cómo esto funcionaba en las calles? La policía y el ejército podían entrar a de madrugada a una casa, parar cualquier vehículo en la calle, revisar cualquier negocio, confiscar, revisar el contenido de las comunicaciones y archivos de teléfonos, desvestir en plena calle a un peatón, usar la violencia para someter a quien sea, tomarles fotografías a esas personas desvestidas y sometidas y publicar las fotos en cuentas oficiales, incluida la cuenta de redes sociales del presidente. En fin, se podría llevar a una persona, cualquiera, a la cárcel, acusado de “agrupación ilícita o/y terrorismo”, sin pruebas, sin derecho a la visita y a la atención médica (Gibler et. al. 2025, p.35). Peor aun, sin permitirle si quiera hidratarse con agua. Este delito de agrupación ilícita se castigaría con pena de 20 a 30 años y a quienes reproduzcan algún mensaje que venga de las pandillas con una pena de 10 a 15 años.

El perfil de los presos de Bukele es de jóvenes entre 16 y 37 años. No son necesarios los tatuajes, aunque en la cárcel se les trata peor a los tatuados, sino su juventud y el contexto de empobrecimiento en el que viven. Si juzgamos los datos de la Organización No Gubernamental (ONG) Socorro Humanitario, la mayoría de los arrestados son inocentes. Aseguran que, del total de muertes en las cárceles de El Salvador durante el régimen de excepción, al menos el 90% no tenían perfil de pandilleros (Agencia EFE, 2026, abril 14). Pero si nos preguntamos ¿Cuántos muertos hay en las cárceles?  Se conocen 500 muertes durante el régimen de excepción (2022-2026), pero no lo sabemos con claridad porque este régimen de excepción restringe el derecho al acceso a la información permitiendo al gobierno mantener secreta la información. Todos los protagonistas de las historias narradas por John Gibler (2025) en el libro viven en una zona históricamente asediada por el ejército, Guarjila y son narrativas de personas evidentemente inocentes, jóvenes, nietos, esposos, hijos trabajadores con familia, comunidad e incluso propósito de vida.

Mas allá de lo reseñado por Luisto Comunica en la CECOT: ¿Qué ocurre con las personas privadas de libertad en las cárceles de Bukele? Un día llega la policía con el típico aire de autoridad que los caracteriza, tumban la puerta de tu casa, piden papeles, inventan una historia “te vamos a detener por poco tiempo”. La acusación es la misma: “agrupación ilícita”. No importa lo que esto significa en teoría, pero en la práctica no significa pertenecer a una pandilla, ni tener tatuajes.  El motor del arresto es la necesidad de cumplir con una cuota de personas arrestadas, “de pandilleros arrestados”. Esta es la “lógica política de la cuota” (Gibler et. al. 2025, p.52). Según Bukele publica en su cuenta, los arrestos pueden llegar a 3000 en tres días, 5000 en una semana, 25 mil en un mes (p.38), una de cada 50 personas. Fue necesario entonces continuar con los arrestos hasta convertir a El Salvador en el país con más personas encarceladas del mundo (Statista Research Department, 2025, febrero 20).

 Países con el mayor número de presos por cada 100.000 habitantes, a marzo de 2026. Fuente: Statista Research Department, 2025, febrero 20.

Se trata de cárceles hacinadas hasta la médula. En donde caben 800 presos tienen ahora 5000, como la cárcel de Mariona. Celdas diseñadas para 60 personas, ahora tiene desde 120 a 260 individuos privados de libertad (Gibler et. al. 2025. p.64). Cuando te arrestan, te sometes a pasar por diferentes cárceles, una más aterradora, hacinada y sucia que la anterior. Los policías te obligan a firmar al menos tres hojas en donde se narra cómo y porqué fuiste arrestado, una declaración de culpabilidad que usaran en tu contra. En la cárcel: “Todos los días por cualquier cosa te golpeaban […] Había celdas de desnutridos flacos …puras calaveras” (p.70). Te meten a la cárcel, te golpean y te raspan el pelo. En el mejor de los casos y con suerte había un catre donde tendrían que dormir dos personas.

En otros casos el hacinamiento era tal que se dificultaba incluso sentarse y no se podía dormir. Las disputas entre reos eran casi inexistentes. Algunos testimonios narran como en la cárcel algunos “reos” morían de sed y los guardias recogían el cadáver de este cuerpo deshumanizado y llenaban su espacio con alguien más. Bañarse es un lujo, hay quienes pasan meses sin agua para bañarse. Los desmayos son recurrentes y la comida si no es extremadamente limitada, como también presume Bukele en las redes, es comida muy acida y dañada. Importante añadir otro elemento biopolítico en el sentido negativo: a la comida le añaden un medicamento para reducir el deseo sexual (Gibler et. al. 2025).

La imagen es fundamental en el fascismo de Bukele, un momento donde el poder “se vuelve capilar”, menciona Gibler citando a Foucault. Se divulgan fotos de personas encarceladas, videos de personas tatuadas siendo arrestadas en la madrugada, cientos de hombres rapados, arrodillados, semidesnudos y en pantalones blancos. Las imágenes buscan deshumanizar, pero también tiene un fin antropológico: subjetivar. Crea una identidad anclada en el mito nacional fundante del estado bukeliano: el pandillero, el terrorista, el marero, ahora reo. Aunque el presidente presente estas categorías como si fueran objetivas no lo son, están cargadas de propaganda y de prejuicios. Me parece muy ilustradora la cita de John Gibler: “Las imágenes de Bukele nos dicen una y otra vez hasta el cansancio, hasta el entumecimiento: los presos son presos porque están presos. Las imágenes son a la vez declaración de culpabilidad a través del sometimiento del reo y una proclamación y alabanza al poder de la figura de Bukele como jefe de Estado” (p.60).

Queda como pregunta retórica: ¿Son los asesinatos de personas privadas de libertad legítimas y necesarias porque son perpetrados por el Estado? Otra pregunta que queda sobre la mesa es si de verdad se trata de una baja de homicidio como resultado de una estrategia represiva de control territorial por parte del Estado o si fue producto del pacto o de ambas cosas. Poco importa porque el resultado ha sido llevar a la cárcel a miles de personas inocentes, llevar al hacimiento, la deshidratación, la hambruna y a la enfermedad a toda una comunidad mientras las clases medias y medias altas se pasean por el escambrón en el panóptico que representa la gran cárcel de Bukele que es hoy El Salvador. Aunque pensándolo bien, la imagen de panóptico no sirve mucho. Si bien es cierto que conviven la libertad y la vigilancia, también va más allá de eso. Libertad y vigilancia conviven con el terror hacia un sector de la población: los jóvenes pobres. Los mismos que sufrían la violencia terrorista de MS. Como menciona la abuela de joven inocente arrestado: “Hoy no se huye de Las Maras no se huye de las pandillas, se huye del Gobierno” (Gibler et. al. 2025).

Es altamente probable que Bukele sea relegado a la historia como un asesino más. El mundo lo arrojará al basurero en donde pertenece Hitler y pertenecerán Netanyahu, Trump, y otros. Las narrativas reseñadas en el libro El Salvador de Bukele, las entrevistas y fotos, así como las experiencias de estas personas encarceladas son las microhistorias que atraviesan las grandes narrativas y desmontan cualquier mito construido desde el poder político de los estados represores. Funcionan en ese sentido como líneas de fuga, al decir de Deleuze.

Referencias
Abri tus ojos. (2021, febrero 16). Este es del pasado que evita hablar Nayib Bukele, su discoteca Code en la Zona Rosa… [Publicación de Facebook]. Facebook. https://www.facebook.com/100076964125460/posts/este-es-del-pasado-que-evita-hablar-nayib-bukele-su-discoteca-code-en-la-zona-ro/1398055317170042/
Agencia EFE. (2026, abril 14). El Salvador: cárceles y muertes. EFE. https://efe.com/mundo/2026-04-14/el-salvador-carceles-muertes/
El Faro. (2025, mayo 1). Entrevista a exlíderes del Barrio 18 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ZAdcoYRhr70
Gibler, J, Barbosa dos Santos, L. y Tovar, M. (2025). El Salvador de Bukele. Tinta Limón. https://tintalimon.com.ar/libro/el-salvador-de-bukele/
Martínez, C. (2022, mayo 17). Audios de Carlos Marroquín revelan que masacre de marzo ocurrió por ruptura entre Gobierno y MS. El Faro. https://elfaro.net/es/202205/el_salvador/26175/Audios-de-Carlos-Marroqu%C3%ADn-revelan-que-masacre-de-marzo-ocurri%C3%B3-por-ruptura-entre-Gobierno-y-MS.htm
Martínez, C. (2023, noviembre 9). Estados Unidos captura a Crook dos años después de su liberación ilegal por el Gobierno de Bukele. El Faro. https://elfaro.net/es/202311/el_salvador/27145/Estados-Unidos-captura-a-Crook-dos-a%C3%B1os-despu%C3%A9s-de-su-liberaci%C3%B3n-ilegal-por-el-Gobierno-de-Bukele.htm
Statista Research Department. (2025, febrero 20). Countries with the most prisoners per 100,000 inhabitants. Statista. https://www.statista.com/statistics/262962/countries-with-the-most-prisoners-per-100-000-inhabitants/

El autor es profesor y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma Metropolitana de la Ciudad de México. Ha escrito y publicado sobre temas de partidos, relaciones ejecutivo-legislativo, religión, entre otros.

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