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A 50 años del grito de la Iglesia en América Latina

El obispo de los indígenas de la Amazonía, Pedro Casaldáliga, cumplió sus 90 años el pasado mes de febrero de 2018. Durante este año, la Iglesia Católica en América Latina también conmemora un suceso muy importante: los 50 años de la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Medellín, Colombia. En 1968, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) organizó este evento eclesial, que aquí llamaremos la Conferencia de Medellín en 1968, con el objetivo de poner al día a la Iglesia, lo que representó un hecho realmente significativo en la historia de la Iglesia de América Latina y el Caribe.

Los obispos reunidos allí respondieron a las exigencias del momento histórico y aplicaron, en términos generales, los lineamientos que había expuesto años atrás la Iglesia romana a través del Concilio Vaticano II (1962-1965). De modo que la Iglesia latinoamericana recogió lo mejor de Vaticano II, pues vio en ese concilio un signo de esperanza para los pueblos oprimidos. La Iglesia en América Latina, por tanto, formuló un proyecto eclesiástico desde su propio contexto histórico.

La Conferencia de Medellín inauguró un nuevo magisterio en América Latina, bajo la óptica de un análisis crítico de su realidad como región y desde los postulados evangélicos de la denuncia profética.1 A partir de ahí hubo una creciente opción a favor de los pobres y una inclinación a la praxis de las llamadas comunidades de base y de los proyectos de educación popular.

Conviene recordar que la Conferencia de Medellín de 1968 nació en medio de numerosos acontecimientos importantes. Los sucesos políticos, económicos y sociales que acontecían a nivel internacional fueron, en definitiva, los que empujaron y provocaron las grandes transformaciones dentro de las iglesias durante este período de estudio. El mundo vivía el período de la Guerra Fría, y en un contexto donde se evidenciaba un proceso de ebullición y agitación, producto del descontento por la falta de un modelo económico, político y social a tono con las necesidades de los más pobres.2

Los `60 desembocaron en una ola de actividad y beligerancia que trazó un camino a la confrontación y al replanteamiento, por ende, al desarrollo de una nueva cosmovisión. La Guerra de Vietnam, los procesos de liberación y descolonización en África, las luchas sociales y políticas de los negros, estudiantes y mujeres en Estados Unidos y la llamada Revolución Cultural Mundial, permitieron un nuevo escenario que tuvo como resultado la gestación de un discurso de liberación.

En América Latina, la Revolución Cubana sirvió de trampolín para otros procesos de liberación. Ésta se convirtió en referente para miles de jóvenes y estudiantes, cuyas consignas giraban en torno al enfrentamiento contra el imperialismo y el “orden burgués”. En 1966, murió en combate el cura colombiano Camilo Torres, cuyo ejemplo se convirtió en un modelo para muchos latinoamericanos. Y en 1967 fue capturado y ejecutado de manera encubierta el guerrillero Che Guevara.

A continuación, algunos de los puntos discutidos por los obispos y sus ayudantes en la Conferencia de Medellín en 1968:

1. La Iglesia en América Latina debe centrarse en las necesidades del hombre y la mujer.

2. Existe un deseo de parte de la Iglesia por la emancipación total y una liberación de toda servidumbre.

3. La Iglesia se debe orientar hacia un espíritu de pobreza.

4. La juventud, la mujer, los campesinos y la clase media deben ser tratados con respeto y justicia.

5. La Iglesia se preocupa ante el éxodo de profesionales y técnicos a países más desarrollados.

6. En América Latina se han creado sistemas económicos que sólo han beneficiado a los sectores de alto poder adquisitivo.

7. La Iglesia debe buscar que los bienes creados puedan llegar a todos de forma más justa.

8. La organización sindical obrera deberá adquirir suficiente presencia.

9. Ante la necesidad de un cambio global en las estructuras latinoamericanas, se hace pertinente la reforma política.

10. Los países de la región son dependientes de un centro de poder económico, por tanto, resulta que no son dueños de sus bienes ni de sus decisiones económicas.

11. Existe una desproporción de los salarios con las condiciones reales de la familia.

12. Además, hay una imposibilidad material para muchos jóvenes de construir dignamente una familia.

13. La Iglesia denuncia el imperialismo de cualquier signo ideológico, que se ejerce en América Latina.3

Si se fijan, las observaciones y conclusiones que hace la Conferencia de Medellín en 1968 tienen tangencias con nuestra realidad actual como pueblo. El Puerto Rico de hoy se encuentra sumido en la mayor absoluta dependencia. Cerca de 40 municipios, antes del huracán María, tienen más del 50% de su población bajo el nivel de pobreza.4 La emigración ha sido en los últimos años descomunal. Los expertos indican que la presente ola migratoria apunta a ser más grande que “el Gran Éxodo de 1945-1960, período de 15 años durante el cual se estima que 500,000 puertorriqueños emigraron en términos netos”.5

El colonialismo se evidencia de una forma “monda y lironda”. La llegada de la Junta de Control Fiscal ha venido a restregarles la verdad en la cara a los puertorriqueños sobre su cruda realidad colonial. Esta falta de poderes políticos no ha permitido que seamos dueños de nuestros bienes y recursos. Por su parte, los trabajadores y la clase media están, cada día que pasa, en un peor estado debido a la pérdida de sus derechos.

Hace unos meses atrás, un grupo de analistas presentaron el texto Comentario a la Reforma Laboral 2017. Los autores del mismo plantearon en conferencia de prensa lo siguiente: las nuevas políticas laborales no constituyen una política de empleo coherente y racional, sino un conglomerado desarticulado de políticas dirigidas al crecimiento económico, al pago de la deuda y hacia un mercado de trabajo caracterizado por la inestabilidad e inseguridad laboral.6

María de Lourdes Guzmán hace una buena radiografía sobre Puerto Rico en tiempos recientes. Apunta ella que Puerto Rico confronta la peor crisis en tiempos modernos: una deuda pública que supera los $70,000 millones de dólares, un multimillonario déficit gubernamental, el posible cierre de 300 escuelas, despidos a empleados transitorios, reducción de las pensiones, la debacle en el plan de salud del gobierno, una criminalidad rampante y la corrupción en todos los niveles.7

Por eso creemos pertinente, así como lo harán diversos sectores en América Latina, discutir los alcances e ideas de la Conferencia de Medellín en el nuevo contexto socio-cultural, político y económico de Puerto Rico. Además, como elemento imprescindible, debemos reconocer la importancia y la fuerza de las iglesias, católicas y protestantes, para enfrentar la dura realidad del país.

El papa Francisco retomó la doctrina de la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968), amparándose en una Iglesia servidora y pascual, comprometida con la liberación de todo ser humano y de cada persona en su integridad. Después de este huracán que desveló nuestra fragilidad, las iglesias deben trabajar a favor de un proyecto de país que busque recomponer, desde una óptica de liberación, las bases sociales, económicas y políticas de nuestro pueblo.

El autor escribió el libro de Católicos rebeldes en Puerto Rico durante la Guerra Fría

NOTAS

1Conferencia Episcopal Peruana, Conclusiones, Medellín, II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Lima: Paulinas, 2005), pp. 17-18.

2Este proceso se puede ver resumido en José Enrique Laboy Gómez, Revolución y liberación mundial durante la Guerra Fría (Editorial Akelarre, 2017).

3Conferencia Episcopal Peruana, Conclusiones, Medellín, II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Lima: Paulinas, 2005), pp. 27-45.

4Michelle Estrada Torres, “Miseria que azota a Puerto Rico”, Primera Hora, 16 de marzo de 2017, tomado el martes 5 de septiembre; disponible en https://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/miseriaqueazotaapuertorico-1212015/; Internet.

5“La migración en Puerto Rico alcanza récord histórico”, Primera Hora, 2 de mayo de 2017, tomado el martes 5 de septiembre de 2017; disponible en https://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/lamigracionenpuertoricoalcanzarecordhistorico-1204578/; Internet.

6“Expertos de temas laborales”, Metro Puerto Rico, 18 de julio de 2017, tomado el martes de 5 de septiembre de 2017; disponible en https://www.metro.pr/pr/noticias/2017/07/18/expertos-de-temas-laborales-denuncian-consecuencias-de-la-reforma-laboral.html; Internet.

7María de Lourdes Guzmán, “Estados Unidos echó a pérdida a Puerto Rico”, El Nuevo Día, 4 de mayo de 2017, tomado el martes 4 de septiembre de 2017; disponible en Invitadahttps://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/estadosunidosechoaperdidaapuertorico-columna-2317766/; Internet.

Los martirios de hoy y la cruz de Jesús

En esos días, en Brasil, conmemoramos el martirio de Marielle Franco, consejera municipal de Rio de Janeiro y de su chofer Anderson Pedro Gomes, asesinados en el centro de la ciudad el 14 de marzo. Tres días antes, en Pará, fue asesinado el militante social Pedro Sérgio Almeida, representante de la Asociación de los Negros de la Amazonia. En ese año, son decenas de militantes sociales asesinados por su lucha en defensa de los derechos humanos.. Quien es cristiano no puede dejar de ligar esas muertes violentas al martirio de Jesús que las Iglesias celebran en esos días.

No deja de ser extraño: las Iglesias celebran el memorial de la pasión de Jesús. Sin embargo, quien parece estar siguiendo los pasos de Jesús en su testimonio de dar la vida por los demás no son los más religiosos o personas que dicen hacer eso por causa de la fe.

En las últimas décadas, en toda América Latina, muchos hombres y mujeres dieron la vida por el pueblo y por la justicia, a causa de la fe. El 24 de marzo, celebramos el martirio del obispo Oscar Romero, asesinado en El Salvador, en el momento en que celebraba la eucaristía. Así como él, muchos hermanos y hermanas han dado la vida para realizar en el mundo el proyecto divino de justicia, paz y liberación. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esas personas no han contado con apoyo y comprensión de los pastores de la Iglesia. ¿Por qué la Iglesia que celebra la pasión de Jesús tiene dificultad en reconocer y en vivir el martirio como Jesús vivió?

Hoy interpretar la cruz de Jesús como sacrificio oferecido a Dios para la salvación del mundo parece inadecuado. Además de presentar a Dios como una divinidad cruel que para reconciliarse con el mundo necesita la muerte de su propio Hijo, esa teología separa la muerte de Jesús de todas las otras muertes violentas, ocurridas por la justicia y la liberación.

De hecho, la cruz era el suplicio que los romanos reservaban para los esclavos rebeldes y los que subviertían el orden imperial. Con esa acusación, hecha por las autoridades religiosas, ligadas al poder político que dominaba aquella región, Jesús fue condenado a morir en la cruz.

La muerte de Marielle, Anderson y Pedro, así como la de Oscar Romero y de tantos otros nos desafían a comprender y celebrar la memoria de la muerte de Jesús como martirio y no como sacrificio. Y ahí sí, la fe en la resurrección de Jesús nos hace ver más allá de la muerte. El martirio no es sólo una forma de morir, sino, sobre todo, una forma de vivir. Creemos en la resurrección. Por eso, a través de la continuidad de la lucha, nuestros mártires son testigos del mismo proyecto pascual de Jesús.

Será otra cosa: Autoayuda para navegar película casera de 6 meses y todas las crisis al tiempo

Tomé fotos esos meses del huracán. Fotos nimias, nada artísticas, ni siquiera interesantes. Confío poco en mi memoria, y sabía que todo aquello sería irreproducible a lo largo del tiempo. No eran fotos de la destrucción ni de la desgracia. No. Tomé fotos de aquella postración inédita, su languidez, de la oscuridad y la sed, del calor, fotos de la paciencia y el desasosiego. Hasta del tenernos, de los baños fríos a cualquier hora, de una brisita incipiente que en algún momento comenzó a aliviarnos, de la inestabilidad y el no saber nada tomé fotos. Del temor. Luego ya no tomé fotos de todo lo que empezó a surgir. Los huracanes los recuerdo siempre como épocas suspendidas de la vida, un tiempo de acción lenta y memorable que yo sé que un día, dentro de muchos años, aún invocaré casi sin audio -apenas alguna palabra clave lanzada entre escenas sin editar- como una película casera y vieja que solo alguien de su tiempo insiste en observar.

Aún así, este huracán no tiene equivalente en mi memoria. Ya van seis meses que parecen seis años. Tengo luz desde noviembre. Una dice eso hoy día y te acusan de privilegiada. Hay algo ahí. Divago. Decía que van seis meses. Otro anciano murió en Morovis el día que se cumplió ese medio año. Necesitaba un respirador artificial y su comunidad está “sin luz desde Irma”, una frase que se ha vuelto la más extrema, realmente abominable.

Una de las cosas más violentas del mundo es tener que continuar la vida diaria sabiendo todo lo que ha pasado. Sabiendo que viejos y viejas han muerto de sed, de hambre, de falta de atención médica en nuestro país porque no hubo ayuda a tiempo. Eso no tiene perdón. ¿Quién va a hacerse responsable de lo que ocurrió aquí? ¿Cómo ha podido ser? ¿Eres de quienes se culpabilizan diciendo que lo hemos permitido? ¿O eres de quienes recuerdan que nosotros mismos, eso llamado “el pueblo”, “las comunidades”, “la gente”, fuimos los únicos que evitamos una hecatombe mayor? ¿Realmente podíamos evitar este desastre? ¿Cómo? ¿Convenciendo a alguien de otra cosa? ¿Escribiendo, repartiendo miles de boletines? Es cierto que los muertos hubiesen sido muchísimos más, de no ser por las miles de personas que se movieron aquí y allá para ayudar. ¿Pero y qué tal la gente que no estaba muerta pero ya vivía muy mal? Gente a la que se le fue el techo pero tú llegas a su casa y sabes que allí ya se malvivía, se subsistía a muy duras penas desde antes. Las ciudades son un fenómeno escondiendo la pobreza.

Aún quienes ya tenemos luz, todavía estamos resolviendo cotidianamente los efectos de ese y todos los huracanes subsiguientes. Pero este tampoco es el punto. Busco decir que esa película vieja, casi muda, no se me borra de la sensacionalidad. Hay un mareo, un vacío que vuelve bastante. A menudo regreso a ese tiempo suspendido, a los episodios lacónicos, a la incredulidad más lenta del universo.

Hace años vengo escribiendo sobre cómo la felicidad en nuestro país es un asunto cada vez más privado. Por años invertimos en ampliaciones de terrazas, barbacoas, sillas sobre sillas de plástico, hasta piscinas o parcelas cerca de la playa o el campo. Pero el punto es que invertimos en todo eso a falta de una inversión pública en proyectos colectivos.

Ahora, las ruinas de aquel país que fuimos dejando afuera nos subrayan esa condición de la parcela privada, de la felicidad a puerta cerrada, íntima, a cuentagotas, en que hemos vivido por años. Nuestras crisis (económicas, fiscales, políticas, sociales) ahora llevadas más allá del límite con los efectos de la negligencia crasa ante el desastre climático, son mucho más monstruosas que esas terrazas y marquesinas con sillas plásticas que habíamos armado. Ya rompieron puertas y ventanas, otras se colaron por las grietas y rendijas, pero inundaron nuestros aposentos. Nuestras crisis son fatales pero tienen algo peor que su propia naturaleza: una administración pésima, violenta, infrahumana, insostenible.

Al menos de mi parte, ha ocurrido lo que nunca pensé: ahora me la paso leyendo artículos sobre cómo evitar deprimirse con todo lo que está pasando (en el mundo, en EEUU, en Puerto Rico). Yo, que toda la vida hablé con tanto desdén de la literatura de autoayuda, ahora colecciono estos artículos, a mi (nuevo) entender valiosos. Para contrarrestar el pudor con entereza, he ido armando mis propios consejos, que compartiré con ustedes solo para darle a este artículo un tono un chin menos tétrico, una nota de futuro. Ojalá puedan añadir sus propias estrategias de autoprotección y lucha para otro presente.

• Recordar y honrar a nuestros ancestros luchadores. Ellas y ellos pasaron por mucho más que esto. A los míos, los honro a diario. A veces es tan mala la situación, que debo honrarlos a cada hora, en cada momento. Parte de honrarlos es también consolarme con que no estén aquí sufriendo este tiempo tétrico.

• Proteger nuestras relaciones. Lo más preciado que tenemos son nuestras buenas relaciones: el amor, la familia, las amistades. Hay que cuidarlas, darles el tiempo y la importancia que tienen.

• Organizar la rabia, el dolor, la indignación. No actuemos a solas. Busquemos unirnos a algún grupo u organización aunque sea pequeño o crea uno propio. Aporta tu talento y tu malestar a una de las múltiples causas que nos han dejado las crisis.

• Puerto Rico tiene hoy una lista larga de enemigos reales. Es importante ser críticos entre nosotros pero, en este momento, enfocarse y no desperdiciar la energía es vital. Hay que mantener los cañones enfilados hacia esos enemigos, no hacia los amigos ni hacia la gente que lucha ni hacia organizaciones que a lo mejor no te gustan o no te inspiran confianza pero que, definitivamente, no son los enemigos.

• No es momento de aspirar a la perfección. Tampoco es momento de vivir vicariamente el proyecto que siempre quisiste crear y no has creado, mediante la crítica minuciosa y constante a un proyecto similar. Cada grupo y organización tiene un rol, un propósito. No podemos pretender que esos roles y posiciones sean todos los mismos ni que ciertos grupos asuman la agenda que nosotros entendemos deben asumir. Cada quien va a actuar según su agenda y esta no necesariamente coincidirá con las demás. Lo importante es poder buscar lugares lo suficientemente comunes en esas agendas diversas.

• En estos días trato de tener más compasión con la gente cercana, con colegas, compañeros e incluso con gente con la que difiero pero cuyo trabajo es importante y merece respeto. De nuevo, a veces me pierdo pero trato de guardar toda mi ira y malestar para atacar (de distintas formas) a los que atacan la integridad y posibilidad de nuestro País.

• Bajarle 2 (o 10) a la inmersión en las redes sociales ayuda mucho. De nuevo, hay que guardar y enfocar bien las energías y las redes consumen demasiada, muchas veces sin un fruto lo suficientemente sustantivo.

• Hay que buscar la esperanza donde sea que esté. Hay muchos grupos y organizaciones haciendo una gestión extraordinaria. Apoyémoslos. Toda ganancia es buena y, si crece o es constante, puede ser inspiradora.

• Hay que obligarse a hacer las cosas sencillas que a una le gustan y le ayudan a sentirse mejor. Hacer ejercicios, ir a la playa, explorar la naturaleza, caminar un poco para despejar la mente, subir una montaña, leer, tomarse un café con alguien, hasta darte un baño largo.

• Compartir lo que tenemos. Hay mucha gente pasando necesidad. En momentos así, es bueno pensar en la red de la araña. ¿Qué puedo hacer por esta persona para ayudarla a no caer? No hablo solo de cosas materiales. Hablo de apoyo emocional, atención médica (si eres médico o enfermera, por ej), acompañamiento, hacer comida de más y compartirla, pagar un café pendiente si puedes hacerlo. La consigna es no dejarnos caer. Fortalecernos para resistir y transformar esta realidad, aunque haya que empezar de nuevo, ya no de las cenizas sino de los escombros.

Los Oscar y breves de marzo

Las nominaciones a los Oscares sorprendieron a muchos por su diversidad: tanto un afroamericano como una mujer, dos de los grupos principales sin poder, estuvieron en la lista de finalistas para mejor dirección y por primera vez una mujer fue nominada en la categoría de cinematografía. Pero la noche de los Oscares fue muy tranquila ya que los ganadores habían sido anteriormente premiados y seleccionados como los mejores en los Golden Globes, BAFTA, los gremios de Hollywood y, algunos, por el Festival de Cine de Venecia en septiembre, el tercer festival más prestigioso en el mundo del cine (Cannes y Berlín son los otros).

El hermoso y extraordinario filme The Shape of Water del mexicano radicado en Hollywood, Guillermo del Toro, ganó en tres de las categorías más importantes: película, dirección y música, además de diseño de producción. Ya este filme había recibido el BAFTA casi en las mismas categorías, el Golden Globe por mejor director y música, seleccionado por el gremio de directores y en Venecia mejor película entre otros premios. Three Billboards Outside Ebbing, Missouri recibió el Oscar por las actuaciones de Frances McDormand y Sam Rockwell. Ya habían recibido premios en las mismas categorías de Golden Globes y BAFTA y por mejor guión en Venecia. También ganó el premio del gremio de actores (SAG) para ambos y por ensemble/trabajo en conjunto. Como Lady Bird, primer filme de la joven actora Greta Gerwig, fue la revelación de las producciones de 2017, junto a Get Out de Jordan Peele quien ganó mejor guión original, nada más tenerlo competir en cinco categorías fue un logro inesperado. Los Golden Globes ya habían premiado a Saoirse Ronan como Actora en Comedia y a la Mejor Película/Comedia.

Gary Oldman interpretando a Winston Churchill en Darkest Hour continuó obteniendo el premio por Mejor Actor como lo había hecho en todas las premiaciones anteriores. Nosotrxs como hispanoamericanos también nos regocijamos en el triunfo del talento mexicano con Guillermo del Toro y los compositores y creadores del filme animado Coco. A esto se le añade el Oscar por Mejor Película Extranjera a Una mujer fantástica (exhibiéndose ahora en Fine Arts de Miramar) del chileno Sebastián Lelio con la actora Daniela Vega quienes estuvieron presente para recoger la estatuilla y hasta presentar una de las categorías. Tanto Lin Manuel Miranda en la antesala de los Oscares, como Common cantando “Stand Up for Something” del filme Marshall y nuestra Rita Moreno, espléndida a sus 86 años celebrando el 56 aniversario de su Oscar por West Side Story, insertaron a Puerto Rico en sus palabras.

A Wrinkle in Time

(directora Ava DuVernay; guionistas Jennifer Lee y Jeff Stockwell; autora Madeleine L’Engle; cinematógrafo Tobias Schliessler; elenco Storm Reid, Daric McCabe, Chris Pine, Gugu Mbatha-Raw, Levi Miller, Reese Witherspoon, Mindy Kaling, Oprah Winfrey, Zach Galifianakis, Michael Peña)

Este proyecto multimillonario (su costo de producción subió a más de 100 millones) tiene un elenco extraordinario de celebridades en papeles pequeños pero claves para el viaje que emprenderán los jóvenes, Meg, Charles Wallace y Calvin en la búsqueda del padre de Meg quien ha desaparecido del entorno conocido y tanto ellos como las hadas madrinas —Mrs. Whatsit, Mrs. Who y Mrs. Which— tienen la confianza de encontrarlo en otra parte desconocida del universo. No hay duda de que uno de los propósitos principales del filme —aparte del primordial de Disney que es atraer y entretener a una audiencia amplia de edades— es diversificar la mirada acostumbrada del público. Por eso se borran las divisiones raciales y étnicas al presentar familias, círculos de amistades, escuelas que cruzan estas barreras construidas por los prejuicios y poder de los supuestos grupos mayoritarios. Puede que el bullying que recibe Meg en la escuela como una chica de 13 años sea por su pelo rizado, su seriedad y renuencia a integrarse a los grupos académicos, deportivos o sociales, el escándalo de la desaparición de su padre que se toma como abandono de hogar, pero no tiene su raíz en odios enraizados de la sociedad estadounidense. La historia trata de superar esas divisiones para dar especio al intelecto y a las emociones, cuya unión es la esperanza de un futuro mejor.

Una vez emprenden su viaje a otros lugares del universo que incluyen las nubes ennegrecidas donde reside el mal, sus conductoras/asesoras/protectoras por parte del camino son las mujeres que lo cuestionan todo (What, Who, Which). Son ellas las que le darán el valor que necesitan lxs jóvenes para lanzarse a un universo desconocido. Luego surgen dos otros guías, Happy Medium como el enlace a una zona neutral y Red como el guardaespaldas de IT en Camazotz, la región de la oscuridad. El despliegue de luz y de tonos grisáceos, el movimiento de objetos en el universo, los grandes espacios donde la imaginación construye posibilidades es un viaje hermosísimo en que nos embarca DuVernay (Selma 2014; el documental 13th 2016), pero a veces el viaje prolongado debilita la trama “real” que queda suspendida durante la travesía.

I, Tonya

(director Craig Gillespie; guionista Steven Rogers; cinematógrafo Nicolas Karakatsanis; elenco Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney, Julianne Nicholson, Paul Walter Hauser, Bobby Cannavale)

Aunque no es un estreno de este año, sí nos llegó hace un mes gracias a los premios recibidos por Allison Janney en el papel de la madre despiadada de Tonya Harding, la que fue campeona de patinaje y casi representó a los Estados Unidos en la Olimpiadas de Invierno de 1994. Como los escándalos son los que quedan en la memoria más tiempo, Tonya se conoce por haber sido suspendida por el Comité Olímpico y prohibida de participar en cualquier torneo por existir la sospecha de que fue partícipe del asalto a Nancy Kerrigan, su contrincante más cercana. No importa si después de una investigación exhaustiva se encontró que los culpables fueron su exmarido, Jeff Gillooly, y el amigo de éste, Shawn Eckhardt, la sola apariencia de tener conocimiento de lo que tramaban, excluyó a Tonya del deporte de por vida.

Aparte de las excelentes actuaciones de Janney como la madre que nadie quiere tener pero que sabemos existe detrás de las sonrisas de las niñitas que compiten en deportes, concursos de belleza, papeles en cine y TV, de Margot Robbie como la protagonista y todos los papeles de reparto que también incluye a Bobby Cannavale como Martin Maddox, representante (odio llamarlo periodista) de la prensa farandulera y amarilla, el estilo es lo que hace del filme uno muy especial. Imita el género del documental (mockumentary) y desde el comienzo todos los integrantes del drama le hablan directamente a la cámara para dar sus propias versiones de lo que sucedió. Se darán las contradicciones, las acusaciones entre sí, sus autobiografías acomodadas a su favor y se tejerán los sucesos y el tiempo que fluctúan entre varios pasados y el presente. Todxs tendrán razón y todxs falsificarán la verdad a su favor. Pero para mi lo más revelador es el abuso físico y mental que sostiene Tonya, primero de su madre y luego de su marido a través de la larga y tormentosa relación entre ellos.

Gigi: Tu medalla y la de Mónica no son iguales

Como periodista estoy consciente que meterse en temas escabrosos va a generar críticas y estoy listo para afrontar las que vengan relacionadas con este escrito, pero sentí la necesidad de no quedarme callado. El que me conoce o ha seguido mi trayectoria como periodista deportivo sabe que si bien el deporte que más he cubierto ha sido el boxeo, el deporte que me ha apasionado desde muy pequeño ha sido el tenis. Esta explicación es necesaria para que mi escrito sea visto en su justa perspectiva.

La pasada semana mientras Mónica Puig hacía su sorpresivo avance en el Miami Open de Tenis algo llamó mi atención mientras Mónica hacía una de las grandes remontadas de su carrera al vencer a la #2 del mundo Caroline Wozniacki (y sin duda su victoria más significativa desde los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro), el comentarista del Tennis Channel comentó que Mónica era la primera puertorriqueña en ganar una medalla olímpica.

Gigi Fernández, como ha hecho en otras ocasiones, se expresó en las redes sociales con el siguiente tweet:

Why does @tennischannel insist on saying that monica Puig is the first Puerto Rican to win a gold medal. I vaguely remember winnng 2 @thetracyaustin tell your co host.

En el que les recordaba a todo el mundo que ella lo había logrado primero y es obvio que le molestó el comentario basado en lo que escribió.

Gigi, lamento decirte que no tienes derecho a eso. Desgraciadamente para ti, y las razones tú las sabrás mejor que yo, consideraste que tú mejor oportunidad de ganar una medalla olímpica era en representación de los Estados Unidos. Ése es tu derecho y se te respeta, incluso aún recuerdo haber visto tu premiación en el 92 y no entender por qué si una boricua ganaba oro cantaban otro himno. Ya cuando ganaste en el 96 lo entendía y recuerdo haberme molestado al oír el himno de Estados Unidos, pero recordé unas palabras que me había dicho mi mamá bien temprano en la vida: “cada cual toma sus decisiones y se atiene a las consecuencias”.

Mónica, a diferencia de ti, decidió que su mejor oportunidad para ganar una medalla era con el uniforme que decía Puerto Rico y aunque su ruta era improbable logró el oro y la admiración de un pueblo. Que tu decisión te dio tus medallas y están en la historia olímpica de Estados Unidos y la de Mónica quedará siempre grabada en el corazón de los puertorriqueños.

Ella siempre será reconocida como la primera puertorriqueña en ganar un oro olímpico para nuestro país y la razón es bien sencilla las primeras palabras del himno cuando tú ganaste fueron “Oh say can you see” y las de Mónica fueron “La tierra de BORINQUEN…”