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Bailar la vida, la fe y la lucha

Ya en esa semana, por muchas ciudades de nuestro continente, bloques carnavalescos hacen ensayos para la fiesta. Las personas preparan fantasías y empiezan a preparar los bailes de Carnaval. Algunos grupos religiosos ven en eso pura alienación, o misma tentación del diablo. Sin duda, ocurren abusos, sea en la explotación de un erotismo meramente comercial, sea en el uso indebido de bebidas y drogas. También, como en diversos fenómenos de masa, puede haber en esos días, un aumento de la violencia. Sin embargo, sea como sea, toda fiesta, incluso la más aparentemente mundana, reúne las personas en una expresión de alegría. Por eso, tiene una dimensión noble y, podemos decir: espiritual. De un modo u otro, todas las culturas valoran la fiesta como signo y anticipación del pleno y definitivo encuentro con la divinidad. Conforme al cuarto evangelio, Jesús mismo anticipó su hora de actuar y su Pascua. Transformó agua en vino simplemente para que no faltara alegría en una fiesta de bodas (Jn 2). Jesús dijo también que los tiempos del reinado divino vienen al mundo y por eso todos deben alegrarse. El Espíritu Divino hace de nuestra vida, incluso sufrida, una fiesta de amor. Lo que caracteriza a la fiesta es la libertad de jugar, el derecho de subvertir la rutina y de expresar alegría y comunión, a través de una comida deliciosa, una música contagiosa y una danza que unifique cuerpo y espíritu.

En la Biblia judía, los salmos aluden à la danza como forma de oración. A pesar de eso, parece que la danza no siempre ha sido muy valorada en las liturgias. En las sinagogas, el uso varió mucho. En épocas más recientes, principalmente en fiestas como la de la Simchá Torá, la fiesta de la “alegría de la Ley”, la danza es el rito central. Nilton Bonder, rabino brasileño explica: “Bailamos con la Torá y no nos damos cuenta cómo bailamos con la vida y de que la danza revela mucho de nuestro ser más profundo”.

La danza es más que un método. Es camino de meditación interior y comunitaria. Indica apertura del ser humano à la trascendencia. Un derviche dijo al escritor griego Nikos Kazantzakis: “Bendecimos al Señor, bailando. La danza mata al ego y una vez que el ego es muerto no hay más obstáculos que le impidan unirse a Dios “.

En toda América Latina y Caribe, las danzas son ancestralmente practicadas por las religiones originales (indígenas y afrodescendientes). Muchas veces, además de ser una forma de orar con el cuerpo, sirven también como instrumentos de sanación y equilibrio para la vida. El Carnaval y sus bailes pueden ayudarnos a hacer de nuestra vida un baile de comunión, ensayo de un mundo nuevo posible.

Lo que nos salva: Respuestas de Nelson Sambolín

Nydia Fernández / Especial para En Rojo

Albizu

Don Pedro Albizu Campos. La primera vez que yo oí de ese personaje fue porque estuvo apoyando a los obreros de la Central Aguirre, en una huelga. Mi papá trabajaba en la Central Aguirre. Nosotros vivíamos en el barrio El Coquí, un barrio compuesto por la capa más bajita de la clase trabajadora de la Central, y ésos eran los huelguistas. Yo oí mencionar a Albizu porque los trabajadores lo llamaron. Creo que Albizu tuvo que cruzar una verja de alambre de púas [ríe] para poder llegar. Recuerdo de mi niñez que, había un comité del PIP y era lo que quedaba [del tiempo de la huelga]. Recuerdo que el local estaba hecho de palmas de coco; las pencas de las palmas se entrelazan y crean como unas paredes, con un tejido de las hojas de la penca bien bonito. Y ése era el local, que le decían “la Casa de los Pipiolos”.

Cuando llegué a Río Piedras a estudiar en la Universidad [1963], yo no tenía esa experiencia de ver una ciudad, una universidad. Todo era bien nuevo para mí. Y recuerdo que en el recinto había una asociación de estudiantes nacionalistas. Recuerdo una persona —Jorge Nogales—, que era el presidente de la Asociación de Estudiantes Nacionalistas (sí, ése es el nombre). Él escribió una cosa, no recuerdo dónde fue publicada, pero en el título, o en algún punto importante del escrito, decía: Albizu está muerto. Bien muerto”. Tomando eso como base es que él desarrolla su escrito. Además había otra persona, Benjamín, no recuerdo el nombre, que organizó una exposición [colectiva] que se llamaba “La imagen de Albizu”. Yo empecé a conocer sobre ese personaje y a leer cosas que se decían sobre él, o cosas que él decía, a ver imágenes de Albizu y del Nacionalismo. Nosotros, en el Taller Bija [1970-1987], hicimos un portfolio de fotografías del Nacionalismo, que se utilizó para recaudar fondos para el taller. También se hizo un cartel, que lo hizo Rafa, Rafael Rivera Rosa, sobre don Pedro. Nosotros éramos un taller, que lo componíamos Rafa y yo, y René Pietri, que era como el administrador, y, contrario a lo que se decía, no éramos un taller del MPI. Nosotros éramos un taller independiente en el que colindábamos ideológicamente con el MPI. Por lo tanto, nos poníamos en esa línea y hacíamos imágenes sobre asuntos culturales, asuntos políticos, asuntos artísticos. Hicimos mucho trabajo, ¡mucho trabajo! Increíble. Yo lo pienso y me canso [ríe].

Entonces, cuando se cumplen los 50 años de la muerte de Albizu [2015], que no se hizo nada, yo tenía eso en mente. En el 1965 murieron dos personajes bien importantes para mí: Albizu —que yo me enteré de la muerte de Albizu porque un compañero de hospedaje, Carmelo Rodríguez, llegó llorando al hospedaje porque Albizu había muerto— y Rafael Hernández. Los dos murieron en el 1965. Así es que en el 2015 se cumplían 50 años de ambos personajes y no se atendió, a ninguno de los dos. Lamentablemente. Y yo pensé en, de alguna manera, aportar algo a la memoria y escribí como una pequeñita obra de teatro en la que se encuentran Albizu y Rafael Hernández. Y hablan. Hablan de boleros, de canciones, de música, algunas cosas ideológicas; Albizu le cuestiona a Rafael Hernández si es “destino” o es “tirano”. Y Rafael Hernández le contesta, en la obra, le dice: “tirano”. Ahí Albizu también destaca el aspecto poético, literario, de la obra de Rafael Hernández y le declama una canción; no la canta porque [mi] Albizu no sabía cantar pero sí podía declamar y le habla a Rafael Hernández de esta canción que empieza: “Desmayo de una lágrima / que inútilmente clama”. ¡Wow! Qué forma de empezar una canción.

Por qué ahora

Es una emergencia. Puerto Rico necesita pegarse de las raíces más fuertes, las que tengan más salud. Y la gente, en lo más profundo y en lo más íntimo, sigue recordando a Albizu de diferentes maneras. En los diálogos cotidianos y ante situaciones de falta de integridad, sacan ese ejemplo y esa bandera como lo que nos puede sacar adelante y lo que nos puede salvar. Igualmente, además de la cosa cotidiana, cualquier, digamos feria de arte o fiesta popular donde salen a relucir imágenes de personajes puertorriqueños, la imagen que sale es la de Albizu. Yo no he visto que hagan camisetas con la imagen de Muñoz Marín. No he visto que un artesano haga un grabado de Muñoz Marín o qué sé yo. Esos son personajes pasajeros. Cuando se aspira a algo firme, se va a lo incuestionable, a lo que es seguro.

En el jardín

Soy una persona de patio, una persona de jardín. En mi casa, la mayor parte del tiempo la paso en el patio, y si puedo cocinar ahí mismo, mucho mejor. Y si voy a pasar un buen rato de solaz, como dicen, me voy al jardín. Yo siempre tengo muebles de jardín y siempre cuido mi jardín. Y yo me imagino que don Pedro también cuidaba su jardín [ríe, bella metáfora]. Y, como si fuera un sueño, yo, que soy dulce para esas cosas, me imaginé, sentado en aquel asiento en el patio de mi casa, que yo pudiera hablarle. Estoy seguro que él me sonreiría.

Imaginé a Albizu al lado de un sillón que yo tengo, un sillón de metal, de éstos como de terraza, de los años 50, que yo rescaté de un vertedero y lo restauré. Ahí yo me siento en mi patio, en mi sillón y al lado de un jarrón bien grande con trinitarias de cinco colores— son un espectáculo de luz. Y yo quería, también, estudiar el fenómeno de la luz: cómo cae, cómo altera el color, el color de la piel y el color de todo. La luz es como una sonrisa. La luz puede reirse. Tiene eso. Tiene eso. Yo tengo plantas en mi balcón, plantas dondequiera. Cuando una planta florece, yo sé que está feliz.

Gracias, Quique

Hay una señora, de nombre —si mal no recuerdo—, Nereida Sambolín. De Ponce. Me la presentó Quique Ayoroa Santaliz. Y yo hablé con ella de Albizu porque ella era bien cercana a Albizu; era persona de confianza. Siendo pariente mía también, pudimos hablar desde una distancia bien cortita. Las cosas que me habló me dieron a conocer a un Albizu bien agradable, coloquial, persona conversadora. Y empecé a hacer la comparación con cierta imagen que se propagó de personas estridentes, beligerantes. Mucha gente compró esa imagen. Mucha gente compró esa imagen y la reprodujo. Y ésa es una idea, la idea de “Patria o Muerte”, que… yo creo que Albizu estaba un poco más arriba de eso. No es Patria o Muerte, es Patria y Vida.

Año 2015

Me interesaba, en esa efeméride, que se hubiera hecho cine, que se hubiera hecho poesía, que se hubiera hecho música, que se hubiera hecho convocatorias a la juventud para estudiar y entender mejor el Nacionalismo y las figuras relacionadas con el Nacionalismo. Pensé que, el granito de arena, como dice mucha gente, que yo podía poner era una imagen de cómo yo lo pensaba, de cómo yo lo veía. Y yo lo veía al lado de mi trinitaria, con todo ese color ponceño, porque las trinitarias son del Sur, les gusta el sol. Les gusta el sol fuerte. Yo cultivo trinitarias, las colecciono y tengo de todos los colores, colores en la hoja, colores en la flor. Veo a Albizu como un componente de ese paisaje. El Sur es eso.

El proceso de la imagen

La primera parte fue estudiar las fotografías, y dibujar. Yo no quería un Albizu enfermo. Ni enfermo, ni ‘encojonao’. Estudié bien todas las imágenes. Son imágenes en blanco y negro, imagino que muchas de ellas hechas por el enemigo. Estudié toda la fotografía. Esto por consejo de Lorenzo Homar: “cuando quieres hacer un retrato, tienes que dibujar. Y tienes que aprendértelo de memoria, que lo puedas dibujar sin la presencia del modelo o de la fotografía”. De ese momento para atrás, son bocetos y de ese momento para alante, son retratos. Los bocetos capturan atributos físicos, hasta ahí puedes llegar; el retrato es otra cosa.

A la hora de empezar a acercarme a la pintura, llamo a Alonso, mi hijo, y le digo que vamos a hacer unas fotografías donde yo me voy a disfrazar de Albizu. Y así fue: conseguí el lazo, conseguí el traje. Me vestí de Albizu, asumí la pose del conversador, de la persona que está en el patio con un grupo de amigos; un patio con un aire como de patio interior, con una luz especial. Estaba pensando en un patio interior en una de esas casas de Ponce. Ahí tomamos muchas fotos, todas en pose de conversador, con un grupo de personas pero sin el trago porque lo importante era la atmósfera, la situación la luz; cualquier otra cosa podría distraer.

Conozco bien esa luz, ¡vivo en ella!

Ya en el proceso de pintar, trabajé mucho con la piel, con tratar de ver la piel de Albizu. Cómo la luz se refleja, no solo en la piel, sino en todo el rectángulo, en todo el microcosmos. Eso lo incluye todo— los ojos y los dientes, y el blanco del mueble. Cómo la luz rebota del blanco del mueble y lo toca todo. Yo quería eso. Estudié a Rembrandt. Rembrandt, que era un pintor bastante oscuro, sabía dónde tirar el relámpago, el azote. El tipo… sabía mucho. Hay un rojo que yo llamo Rojo de Rembrandt —no sé cómo lo hacía. Pero yo juego con conseguir esas cosas. Soy un estudioso de la pintura, de verdad.

Tú mencionas los cuadritos de luz bajo el sillón en el cuadro. Sí, estoy bien consciente de cosas que surgen [en la obra], que no es que uno las esté pensando, es que uno las tiene adentro ya. Hay unas esquinitas por ahí que son pinturas de por sí. Eso me recuerda a Carlos Raquel Rivera. Estudié mucho a Carlos Raquel y hay esquinitas de Carlos Raquel que son pinturas de por sí. Porque hay que atenderlo todo. Una pintura es un espacio que Dios no hizo y que delegó en uno. Así es que uno es responsable de todo lo que suceda en ese mundo. En ese rectángulo, uno tiene que atenderlo todo, cuanta esquinita hay, cuanto color hay, cuanta línea hay, cuanta micro-escena hay.

Cruzado el mar

Yo veo lo mismo nuestro, pero con más importancia para la gente que ha tenido que estar fuera de Puerto Rico, que han hecho su vida fuera del País. ¿Qué otra cosa puede darle carne, darle sentido a ser lo que nosotros somos, que no sean los pilares de la nacionalidad? Los que se inventaron esto de ser puertorriqueño. ¡Esta palabra no la inventó la Real Academia! Inventamos esto porque, ¿qué podía ser esta isla para el imperio español? Un sitio que era “propiedad de nosotros” [España], como un terreno; también para los norteamericanos es lo mismo, un terreno, una finca, una propiedad. El resto lo inventamos nosotros. Nosotros tuvimos que inventarnos a nosotros mismos. Y nosotros somos lo que somos porque nosotros lo decidimos. Y, ¿quiénes lo decidieron? Nosotros. Lo que se llama el Pueblo de Puerto Rico. Y sus mentes más claras le dieron sentido a una cosa que es intuitiva. La nacionalidad es intuitiva, alguien tiene que pensarla. Pero el origen es del corazón.

Siempre el Sur

Vuelvo a lo original. Que la primera vez que oigo de Albizu es en mi barrio. Pero si dices Ponce, yo pienso en Ponce y Guayama. De hecho, hay una canción de Lucecita, se llama De Ponce a Guayama: [cantando] “De Ponce a Guayama siete días yo te hablaré…” Y luego dice, “y en El Coquí una plena yo cantaré”. Entre esos pueblos tan importantes que son Ponce y Guayama, dos grandes ciudades, está El Coquí. Como barrio, satélite digamos, de la Central Aguirre, que era el centro de empleo más importante, El Coquí se convirtió en punto de encuentro. Y así está en los programas de las Fiestas de El Coquí, que están ahí, impresos en blanco y negro, cómo la gente de Ponce, de San Antón, de La Playa, y otros barrios, venían a El Coquí para encontrarse con los de Guayama. ¿A qué? A bailar y a cantar. En El Coquí había varias plazas de baile. Las más importantes eran La Gallera y La Plaza de los Cabros. Yo iba a los bailes de bomba, pero iba por la madrugada, porque Mami no me dejaba salir de noche. Si me iba temprano, parecía que iba a la gallera. Ahí estaban todavía los bailadores. Nosotros íbamos, la muchachería, porque había desayuno. Que era vianda con bacalao. Nosotros nos poníamos por la orillita, tú sabes, y las mujeres que estaban sirviendo, después que les servían a los músicos y a los bailadores —es lo principal—, nos daban la señal.

Mami nos llevaba en Semana Santa a la procesión de Ponce, que era la más grande, a verla. Fletaba un carro, el carro de Sondico, que tenía un carro público, y nos llevaba. Era en la Plaza de las Delicias donde terminaba todo y ahí esperábamos la llegada de la procesión. Eso era, para un niño, ¡imagínate! Exacerba la imaginación, es como teatro. Ver esas mujeres y esos hombres cargando con las imágenes, con esa devoción. Yo me fijé en todo eso, de hecho, quería ser sacerdote. Con eso era que yo soñaba. Porque a mi barrio llegó el Padre Delfín Vecilla de las Heras, un español que se metía a los bares de El Coquí. El Padre Vecilla me enseñó a nadar. Porque uno de los premios, como yo servía como monaguillo, era ir a la casa de los González, una quinta en la playa. Me enseñó a jugar billar. Era un maestro. ¡Me regaló un billar! De juguete pero bastante grande. Yo lo ponía por las tardes al frente de mi casa, que había como una acerita, y yo lo ponía ahí, bien chévere, bien nivelaíto, como tiene que ser, y venían los chamacos a jugar billar, apostando. Era a un chavo. El que perdía, tenía que pagar dos chavos: uno al ganador y uno a la Casa, que era yo. Y, como yo jugaba y era ganador [ríe], los dos chavos eran para mí. Como yo tenía el billar en mi casa, yo practicaba más. Además, tengo que admitir que siempre he tenido mucha habilidad manual.

Guayama. Era el pueblo más cercano, una gran ciudad. ¡Bella! Y Mami, que era quincallera, compraba su mercancía en Guayama, que era un pueblo de mallorquines. Los Fontané, los Nieves, eran grandes almacenes porque el puerto de Arroyo estaba activo todavía. Mi mamá me llevaba, ella compraba para revender. Ponce y Guayama eran, y todavía lo son, esos dos grandes polos que miden el Sur, desde el este que es Guayama, hasta el centro-oeste, que es Ponce. Ahí sucede todo. Esa es la cuna de la Danza y de la Plena. Era el verdadero Caribe. Fue a donde llegaron todas esas familias que hablaban “Dutch” —holandés—, francés, inglés. Hay unos cuentos bien interesantes, de Rafael Aponte Ledée, el gran músico, de que mucha música que él oía, la oía en francés, en Guayama.

Reflexión de Elías Beauchamp segundo antes de ser asesinado por la policía (monólogo corto)

Antonio Ramírez Córdova

Dedicado a Roberto Ramos Perea

–Que quede claro: esta muerte no será en vano.

¡Que sí sé lo que digo!

Claro, ellos disfrutan rompiendo huesos y derramando sangre.

¡Así que ténganlo presente!

¡Que mi ataúd sea envuelto con la bandera monoestrellada, o con la bandera de Lares!

Ya lo sé.

Ya lo sé.

Todo está dicho. Pero nadie hace caso. Digo que se debe ganar cuanto antes el bienestar de la patria.

¿Es que no se dan cuenta? Este país es una prisión.

¿es que no se dan cuenta que este país agoniza?

Este país está lleno de sombras. Es un lugar enlutado.

¡ENLUTADO!

Y los enemigos hace tiempo afilaron sus armas. Intimidan, chantajean, censuran, acorralan, persiguen, espían…

Por eso hay que amar la patria.

¡Entonces enarbolemos su bandera con el corazón henchido de orgullo!

¡Es un deber!

Miren allá.

Miren.

Miren.

Por la pobreza nada más este país es una vergüenza.

¿Y por qué digo esto?

Porque me duele.

Porque quiero a mi patria con la misma intensidad con la que quiero a mi madre.

¡Y este gobierno insular está podrido!

¿Qué puedo decir? Tengo mis ideales  demasiado claros y me siento en este momento como lo que soy, ¡un patriota!

¡Porque un país sin libertad es como un pájaro sin alas!

Por eso , todo boricua que se respete, debe tratar, como sea, como yo, ahora mismo, de tocar las estrellas cada vez que se piensa en la patria.

¡Y que se escuche en el cielo el grito de libertad o muerte!

¿Qué piensan?

¿No se dan cuenta?

El pueblo nuestro merece mucho más que esta vida.

Por eso estoy aquí.

Miren allá, allá, en la serranía, aprendí que las cosas van por donde pueden y quieren.

Y como soy un hombre de acción, he actuado siguiendo siempre la dirección de mi alma.

Y a pesar delo dicho, si pudiera, me agarraría a la vida con uñas y dientes.

¿Saben por qué?

Porque estamos viviendo una época histórica apasionante. Además, no soy, ni seré nunca una enamorado de la muerte, !no moriré jamás!

Y este momento también es historia, ¡no lo olvidaré!

Por eso, el amor a la patria, preside mis palabras. ¡Amarla me aumenta el corazón!

Quiero que sepan, que por este país, he recorrido muchos, muchos caminos, muchísimos caminos.

Caminos imprevistos.

Y por esos caminos aprendí las lecciones del Maestro.

¡La patria es valor y sacrificio!

Y sus palabras crecieron en mi corazón, como crece un árbol con sus ramas, con sus pájaros, con sus nidos.

Y en este momento siento sus palabras. Palabras que me regalan esperanza y fe.

¡Ama a la patria como una mujer, física y espiritualmente!

Y por eso, porque lo sé bien sabido, no podrán matarme.

¡Aunque me vuelva polvo!

Es que ustedes y yo somos polvo, y en polvo nos convertiremos.

No, no, no, no estoy cansado de la vida.

Ni de la lucha.

Pero lo tengo claro.

Clarísimo.

Nadie muere cinco minutos antes, nadie.

Y puedo decir, que ya pronto, pero muy pronto, se cumplirá mi destino.

¡Y que van a cerrar una ventana sobre mi propia muerte.

Pero no podrán evitarlo, aunque me acaben a macanazos.

¡Tendrán que escuchar mi grito de patria o muerte!

Porque no pudieron esclavizar mi espíritu.

Yo sé, que si lo sé, que la valentía es un arma invencible.

Y aquí estoy para probarlo.

Y la historia no hay quien la detenga.

Y como dije, este momento también es historia y la historia camina hacia la independencia patria.

¡Y no habrá paz hasta que Puerto Rico sea libre!

También quiero que sepan, que me asquea matar a un hombre, pero tenía un deber que cumplir.

A ellos, a esos que ya vienen por ahí, les voy a devolver mi orgullo. ¡El del deber cumplido!

¡Miren como vienen, con los ojos relampagueantes, llameantes!

¡Odian, nos odian!

Y por último, no olviden, que siempre tuve claro, que con las palabras, no se juega.

Por eso les digo, ¡disparen!

¡Disparen!

¡No suelten la macana!

Cuando la patria sea libre, ¡volveré!

Digo más ,voy a saludarla por última vez!

¡Disparen! ¡Disparen!

El autor es poeta y escritor puertorriqueño.

Será otra cosa: Crípticos – El ‘Yo también’ y otras historias cotidianas de todas nosotras

Yo también. Me Too. La frase posee una conmovedora brevedad. Es muy fácil que una mujer se identifique al momento. “Me too”, “Yo también” es el indicio de cuántas somos realmente. Y somos todas.

Desde que esta campaña se hizo viral, ya medio mundo debe saberlo. Debe saber cómo, hasta dónde se extiende la cultura del hostigamiento y de la agresión sexual. Los que pensaban que era un asunto excepcional ya saben que no es así. Que todas somos o hemos sido víctimas: niñas, jóvenes, adultas, modelos, artistas, amas de casa, escritoras, abogadas, dependientas de tienda, meseras, maestras.

No todo ha sido revelación. La campaña también ha servido para que se nos acuse de privilegiadas, dramáticas, “changas”, entre otros adjetivos.

Yo hace unas semanas fantaseo con un #MeToo que también desenmascare todas las instancias diarias, cotidianas que son las que perpetúan esa cultura de la agresión sexual, del hostigamiento, de la subestimación, de la infantilización y el menosprecio a las mujeres, que componemos la mitad de la población mundial. Por eso les pedí a algunas amigas y conocidas que me ayudaran a conformar la lista de las microagresiones cotidianas que reciben por ser mujeres. A todas las que participaron, ¡Gracias!

Microagresiones cotidianas:

Mari Mari – Cada vez que se presume que tengo que callarme para que un hombre hable.

Cuando se presume que tengo que encargarme del cuidado de los niños y niñas en algún lugar o actividad, aunque no sean míos!

Cada vez que me dicen que no tendré quien me cuide de vieja y moriré sola. A nadie le importa que un hombre pueda “morir” solo porque no tuvo hijos. Se presume que siempre habrá una mujer que lo cuide.

Las veces que me han dicho que soy “egoísta” por no querer tener hijos. (¿Y si los tengo para que me cuiden de vieja, dejaré de ser “egoísta”? ¿A algún hombre le dicen estas cosas alguna vez? Es que ni siquiera les preguntan cuándo piensan tener hijos. Esa pregunta solo nos las hacen a nosotras. Nuestra vida reproductiva se presume pública, cualquiera puede inmiscuirse. En la de ellos no. Supongo que se entiende que ellos tienen cosas más importantes en las que pensar).

Eukaris Rodriguez-Marín Cuando tienes que pretender que tienes el backeo de una figura del sexo masculino para que te escuchen y/o respeten. Sea un padre, abuelo, tío, hermano, amigo o alguien en el trabajo con ranking.

O cuando vas a AutoZone y te tienes que hacer la pendeja y ser sutil con el tipo.. para que el tipo se sienta como hombre, entonces te ayude y no te coja de pendeja.. Hacerse la pendeja para que no te cojan de pendeja.. del ‘ño de su madre!

Laura Candelas cuando hay que poner a tu hermano a que llame/hable con el mecánico para que no te coja de boba con la factura o el arreglo del carro. Eso aplica al albañil, plomero, electricista…

María Cabrera Cuando en ámbitos profesionales, se les llama a las mujeres por su primer nombre y a los hombres por sus títulos o apellidos.

Miguel González Cuando los equipos de baloncesto de hombres salen en primera plana y los equipos de mujeres les ponen unas cuantas líneas enterradas en alguna página interior.

Neeltje Van Marissing Méndez Cuando llevas toda una vida practicando karate y hombres de tu mismo rango no quieren hacer “kumite” (pelear) contigo porque eres mujer, pero sí lo hacen con otros hombres. No pasa siempre, pero cuando sucede es como que WTF?

Cuando eres la amiga de los novios, pero por algún protocolo anticuadísimo, la invitación a la boda llega dirigida a Sr. y Sra. Carlos Muñiz.

Elizabeth Santiago Berríos Estuve en una clase de educación física hace tiempo para el bachillerato. Éramos casi todas mujeres y el profesor entra y lo primero que dice el primer día: “De momento pensé que esta era la clase de costura”.

“Cuando llega un hombre a un grupo en el que estás compartiendo o simplemente cuando estás con tu pareja. El tipo saluda al hombre que conoce y se pone a hablar de algo, pero nunca te saluda (aunque sea para decir “mucho gusto”) ni hace eye contact a pesar de que estás atendiendo todo lo que dice y a pesar de que interrumpió la conversación que había antes de que llegara. He estado en grupos en que saluda con la mano a los varones a un lado de la mujer, la salta y sigue saludando a los demás.

Evelyn Michelle: Cuándo vas a comprar un carro y te preguntan por qué no llamaste a un amigo o a un tío para que te ayudara en el proceso. Tú sabes, para que no te tomen el pelo.

Patricia Alonso: Cuando te compras un carro caro del año y te preguntan si es de tu esposo.

Verónica Rt: Cada vez que un colega parte de la premisa de que tengo el tiempo, las ganas y la disponibilidad de asumir el trabajo clerical de una gestión que debemos hacer en conjunto.

Lourdes Lopez: No estás ni molesta, ni estás gritando, estás exponiendo un punto. “Pero ese carácter tuyo …”.

Ana María Abruña: cuando escuchas a compañeros decir que la histeria es una condición vaginal, o decir que es que estás en esos días.

Marisol Plard Narváez Fui la primera mujer camarógrafa. Un día llorando de rabia mi viejo me metió en el baño del canal 6 y me dijo: “este medio es de machos, si vienes a llorar te quitas y te vas pa’ casa”.

Adelyn Irlanda El otro día, el jefe de una de mis compañeras de trabajo le dio una “B” en su rating anual, diz que porque dejaba que sus “emociones” se entrometieran en su trabajo. O sea, como no le podía escribir en el rating que era una bicha pues lo dijo de esa otra forma. Y no es que es una bicha, es que mi compañera podría hacer el trabajo de su jefe con los ojos cerrados y el jefe se siente intimidado por ella.

Edna Pacheco Cuando se dice que un hombre es buen padre porque se ausenta para cuidar a los hijos mientras se penaliza a las mujeres por hacer lo mismo.

Cuando te tildan de loca o loquita q es peor porque planteas con pasión tus puntos y a los hombres se les dice que tienen carácter!!

Inesita Quintero  Cuando te saludan y te miran más las tetas que la cara.

La más que odio…si estoy molesta es que estoy en la menopausia y/o en periodo.

Que el apellido de tus hijos sea el del padre primero.

Nan Rivera Cuando sabes que a tu carro se le dañó y lo llevas al mecánico y se ríe cuando le dices que se le dañó el alternador. Luego te llama para decirte que el carro tiene el alternador dañado como si yo no lo supiera.

Chela Roja cuando voy al auto piezas y siento tanta pregunta y atención en mi persona, como si las mujeres no guiáramos carros y como si fuera tan difícil cambiar espares

Edna Pacheco Cuando abres una cuenta de banco y autorizas a tu compa a firmar y el nombre de él aparece impreso primero que el tuyo en los cheques.

Beatriz Llenín Figueroa Que tengas un pánico cotidiano de usar zapatos que te impidan correr.

Rima Brusi Cuando tu colega se viste casual y lo describen como casual, pero si tú haces lo propio eres frumpy, te “dejaste ir” o, mi favorita, “no te quieres o respetas a ti misma”.

Cuando además de independentista, o negra, o latina, te da por ser feminista, y tus compas (y el resto del Movimiento) te suplican, o exigen que dejes eso de las mujeres a un lado porque primero hay que atender el racismo, el colonialismo o whatever…

Vanessa Vilches Norat Que en una mesa de colegas, los colegas hombres no se dirijan a mí, me invisibilizan como si la Academia fuera un Boys Club.

Que no consideren la maternidad como un tema intelectual y académico.

Que piensen que un libro es feminista porque se analicen solamente escritoras.

Cuando era jovencita y cogía mucha guagua pública, sufrí todo tipo de atropello como: el sobo de los muslos, de las nalgas, etc. (con o sin periódico).

Que cuando pasé Irma sin Gil (esposo), me felicitaran porque lo pude hacer sola. (Cuando es la realidad de la mayoría de los hogares del País).

En los bancos, la cosa está pelúa para las casadas.  Hace un año tuve que recurrir a una gerente mujer y decirle “Oye, que también eres mujer profesional. ¿Vas a perpetuar el machismo?” para que me dejaran hacer una transacción sin la firma de él. Ella accedió, pero como una acción especial.

Que mi firma sea la segunda en los papeles legales/matrimoniales.

Ana Teresa Pérez-Leroux  ¿Que tal los empleados en tiendas de tecnología, o de carros cuando vas a comprar algo, y le hacen las preguntas a tu marido? Aunque la usuaria, y portadora de la tarjeta de crédito seas tú.

Sofía Irene Cardona Cuando tienes que pensarlo mucho antes de irte a pie porque sabes que vas a escuchar el pssss pssss mira mami. Esto deja de pasarte un día, pero sigues pensando en el lugar de esa manera y para siempre entra en tu mapa de peligrosidad.

Cuando escuchas que aplauden la idea de un colega, la misma idea que tú presentaste en una reunión anterior y nadie le hizo caso porque eras tú la que la presentabas.

Cuando llegas a un lugar y te dan una flor porque es el día de las madres, suponiendo que eres una por la edad, como recordándote cuál es tu lugar en el mundo (en ese mundo al que acabas de entrar).

Cuando recibes una carta de la escuela de tu hijo dirigida al Dr. Fulano de Tal y sra. a pesar de que tú también eres doctora y eres quien da la cara con más frecuencia, incluso cuando hay que pagar matrícula.

Es cierto que según nos vamos haciendo viejas (y por lo tanto supuestamente menos atractivas y/o apetecibles para el común vulgo) nos van dejando más tranquilas en unos escenarios. En otros empiezan a tratarnos como seres obsoletos o peligrosos (furiosas, imposibles, amargadas, furibundas) y esto puede ser desagradable o divertido según la circunstancia.

Elías Beauchamp e Hiram Rosado en su misión del 23 de febrero de 1936

El domingo 23 de febrero de 1936, un comando compuesto por los jóvenes nacionalistas Elías Beauchamp e Hiram Rosado ajusticiaron al nefasto criminal coronel Francis Riggs, perpetrador de la Masacre de Rio Piedras el 24 de octubre de 1935, cuando fueron asesinados Ramón S. Pagán, Dionisio Pearson, Eduardo Rodríguez Vega, José Santos Barea y Pedro Quiñonez. Éstos fueron emboscados por la Policía Insular bajo las ordenes del coronel Riggs cuando se dirigían a la Universidad de Puerto Rico en Rio Piedras.

Es dentro de este contexto de régimen de terror y circunstancias que se produce el ponerle termino a la vida de Riggs.

El coronel Riggs y el también nefasto general Winship fueron enviados por el entonces presidente Franklin D. Roosevelt, como jefe de la policía y gobernador respectivamente, para exterminar a los nacionalistas y lidiar con los trabajadores de la caña. Estos dos esbirros del imperio Yanqui ya habían estado en Nicaragua en una misión, peticionada por sangriento dictador Anastasio Somoza, para organizar un operativo y asesinar al general de hombres libres, Augusto Cesar Sandino. Como ha dicho nuestro héroe nacionalista Rafael Cancel Miranda “gracias a la acción heroica de Elías Beauchamp e Hiram Rosado, Riggs no cometería ningún otro asesinato contra nuestros pueblos. Pagaron con sus vidas, pero le hicieron un bien a la humanidad.” (Rafael Cancel Miranda. El Hostosiano, viernes 24 de febrero de 2017).

Los hechos del ajusticiamiento de Riggs por Beauchamp y Rosado, así como la muerte posterior de éstos se desarrollaron según relata Marisa Rosado (Pedro Albizu Campos, Las Llamas de la Aurora, acercamiento a su biografía) de la siguiente manera.

Elías Beauchamp e Hiram Rosado habían decidido cumplir con el juramento que se hicieran en el 1935 frente a la tumba de los mártires de la Masacre de Rio Piedras. Fue un domingo del 23 de febrero de 1936. El primero padre de dos niñas y el segundo, hijo único de una familia.

Hiram Rosado se apostó cerca del mediodía en la imprenta de “Romero y del Valle” en la Calle Allen (hoy Fortaleza) esquina del Callejón del Gámbaro. El coronel Riggs acostumbraba a tomar esa ruta de regreso a su residencia en El Escambrón, luego de asistir a misa en la Catedral de San Juan. Ese domingo, como otros, Riggs en el asiento delantero de su automóvil marca Packard, tabilla G. I., a un bloque del Teatro Municipal Tapia, Rosado le salió al paso disparándole dos veces con una pistola calibre 38. El chofer se detuvo y observó que Rosado trataba de continuar disparando, pero el arma le amarraba el fuego. Avisó a gritos al policía de turno frente al Teatro Tapia para que persiguiera a Rosado, mientras dirigía el automóvil hacia la calle Recinto Sur, donde desembocaba el Callejón del Gámbaro. Al llegar a la esquina vio a Rosado tomar un automóvil rojo de servicio público. El Conductor de Riggs se abalanzó sobre el carro, logrando detenerlo, procediendo a arrestar a Rosado. Mientras lo arrestaba, se acercó al carro de Riggs el joven nacionalista Elías Beauchamp. Riggs estaba fuera del automóvil hablando con un testigo del primer atentado, Rafael Andreu. Beauchamp impecablemente vestido de blanco, no levantó sospechas de Riggs y acercándose a éste le dijo: “Yo lo vi coronel, yo lo vi.” Otros policías habían llegado al lugar y procedieron a arrestar y conducir a Rosado al Cuartel de la Policía en la Calle de San Francisco. Al momento de Riggs abordar de nuevo su automóvil, invitó a Beauchamp a que se entrase al carro y conducirlo al Cuartel a que testificara lo que había visto. Elías Beauchamp saluda el lente de El Imparcial minutos antes de ser asesinado por la Policía luego de ajusticiar al coronel Riggs.

En ese momento, Beauchamp sacó su arma, disparando contra el coronel dos veces, perforándole el cráneo, e hiriéndole en el pecho y la mano derecha. Beauchamp intentó retirarse disparándole a los que le seguían y entró al almacén Rodríguez y Palacios, en la Calle Tetuán número 29. Allí la policía le dio alcance usando la violencia para someterlo a arresto Beauchamp les dijo: “Suéltenme, no se apuren. Que yo no voy a disparar contra mis hermanos puertorriqueños. Yo sólo mato americanos. Al coronel Riggs lo maté, porque era un sinvergüenza y por el asesinato de Río Piedras”.

Ese mismo día por la tarde se produjo otro tiroteo en Utuado en el que resultó herido el jefe de la Policía de ese mismo pueblo y muertos el nacionalista Ángel Mario Martínez y Pedro Crespo en el momento en que la policía se proponía registrar su automóvil. El alcalde de ese pueblo, Santiago González, acusó a la policía de haberlos baleado como represalia por la muerte de Riggs.

Tras la muerte de Riggs, Charles H. Terry, secretario del Gobernador Winship asumió el mando de la policía sometiendo la capital a un estado de sitio, con policías armados de revólveres y carabinas, que no permitían acceso a la ciudad, aun a los residentes del área. Todos los ciudadanos que transitaban por la Calle Tetuán fueron arrestados y el nacionalista Buenaventura Rodríguez, empleado de la imprenta Puerto Rico, donde se editaba el periódico La Palabra, resultó apaleado brutalmente en el allanamiento que hicieran a su lugar de trabajo.

Rosado y Beauchamp bajo arresto, fueron trasladados al Cuartel de la Policía de San Juan donde según Paulino Castro, por ordenes del Coronel Cole, jefe del Regimentó 65 de Infantería de los Estados Unidos, fueron brutalmente asesinados. De acuerdo con Paulino Castro el Coronel Cole se hallaba estacionado en El Morro, cuando el Capitán Vázquez le llamó para informarle sobre la ejecución del coronel Riggs. Se lo informa porque no había logrado comunicación con el gobernador Winship. El coronel Cole – según Paulino Castro – le dijo entonces: “Are they still alive?” Esta frase la entendió Vázquez como una orden de fusilamiento. (Historia Sinóptica del Partido Nacionalista de Puerto Rico). Corretjer en su opúsculo “Albizu Campos y los años treinta” concurre con lo dicho por Castro y añade que semanas después el Coronel Cole fue ascendido al grado de Brigadier por el presidente Roosevelt y trasladado a los Estados Unidos. Dice Corretjer sobre los hechos: “Salvo la reacción inmediata de la orden del coronel Cole – quien la dio encerrado en la fortaleza de El Morro y quien de allí no salió hasta volar a Estados Unidos, excepto para concurrir al sepelio del coronel Riggs, y la acción policial que media hora después del suceso asalto la imprenta y redacción de “La Palabra” – la acción del gobierno, inclusive la del General Winship y de toda la oficialidad yanqui, fue de franca cobardía”.

La policía excusó la ejecución de Beauchamp y Rosado acusando a los nacionalistas de querer apoderase de unas armas guardadas en el salón donde estaban detenidos por disparar contra ellos. Sin embargo, la misma prensa pudo constatar, por la condición de sus cuerpos y los huecos que dejaron las balas en las paredes que estos habían sido linchados.

La prensa del país condenó el brutal asesinato de Beauchamp y Rosado. El Imparcial publicó un Editorial culpando al Gobernador Winship de los abusos que se estaban cometiendo contra los miembros del Partido Nacionalista. Con abierta indignación y lenguaje directo se expreso en los siguientes términos. Una banda de facinerosos la puede acabar la policía matando a los facciosos, pero una organización de patriotas no la destruye todo el poder de los Estados Unidos.

El periódico El Mundo en su edición del 25 de febrero trae noticia de que miles de personas marcharon en el entierro de los patriotas hasta el Cementerio de Villa Palmeras. En el discurso de despedida de duelo, Albizu expresó:

“Ha caído, señores, un tirano que se llama el coronel Riggs a quien Dios perdone por los crimines que perpetró en Puerto Rico. Decimos esto sin odios ni rencores y con la certeza dogmática del mas puro cristianismo, como si le mirásemos cara a cara, como le mirábamos un día en el Escambrón cara a cara. El asesinato de Rio Piedras fue su obra. Los puertorriqueños, aquí reunidos a fines de octubre, vinieron a jurar venganza del asesinato de Rio Piedras, y estos dos valientes que aquí yacen nos dicen que el juramento en Puerto Rico es valido y esta sellado con sangre inmortal. Podrán matar diez mil nacionalistas, pero eso no es nada porque surgirá un millón de puertorriqueños.

Honremos a Elías e Hiram que cumplieron la misión del 23 de abril de 1936. A los que “impasibles con la calma” – como diría El Topo – “crearon la madrugada”, dando su vida por la libertad de nuestra patria.

*El autor es historiador y profesor universitario

Referencias

https://partidonacionalistapuertorico.blogspot.com/2012/02/23-de -febrero-de-1936-misio-cumplida.html).